26 octubre 2006

Trabajar es estar de vacaciones de uno mismo

Hay que ser irresponsable. Ese es mi sueño. Levantarme cada mediodía o tarde, y pensar cómo disfrutaré mi día esta vez. Hay varias opciones y combinaciones posibles: televisión, Internet, sexo, comida, alcohol, amigos, deporte amateur torpe, vida urbana, cine, libros, escritura, paseos, viajes, museos, videojuegos, piscinas, filosofía.

Lo mejor sería ser un vago creativo, una persona sin horarios, sin jefes, ni trabajos. Un escritor. Alguien dedicado a hacer periodismo de sí mismo, de verse, observarse y quererse, creando loas a su existencia, reflejando la sociedad en sí, o destruyendo el mundo a través del iris de su tercer ojo, o de uno sí es que acaso tiene alguno. Para allá voy, sólo me desvié en el camino.

Lo peor de este desvío es que cada día, me despierto a una hora en la que me gustaría estar apenas empezando mi tercera hora de sueño. Me tengo que bañar, arreglar, afeitar, perfumar y salir a una hora que yo no elegí y que depende de los deseos, necesidades y sueños de otras personas. Uno se somete a eso en el camino a lo que verdaderamente quiere hacer. Esa paradoja de trabajar mucho y lograr tanta autoridad, poder y dinero que luego se haga sólo lo que a uno le provoque.

Eso me pasó por desaprovechar mi oportunidad. A los 13 o 14 años, mi papá, un mercantilista empedernido, técnico medio en administración y pseudo-intelectual sin carrera universitaria y montones de datos del almanaque mundial en el coco, con vasta experiencia de calle en derecho mercantil y civil, y negocios a la venezolana (evasión de impuestos, firmas de contadores por favores, palancas) leyó mis primeros poemas y sintió que viviría de mí antes de graduarme de ingeniero en computación de la Universidad Simón Bolívar, como planeó cuándo aprendí a programar en Basic a los 10 años con mi primera PC, una Apple II/c.

Allí debí agarrarme yo durísimo, y más nunca soltar. Dejarme crecer el cabello y seguir escuchando rock, como un freak computista, amante de los libros (aprendí a leer de forma autodidacta a los 5 años, y leía 2 ó 3 libros enciclopédicos por semana), cual personaje de película gringa de la decadente época noventera. Asumir que sería un vago, alguien que cómo él, no terminaría estudiando nada realmente, sino leyendo mucho, escribiendo, programando computadores, feliz de la vida, viviendo de mis padres, esperando que cayera de la nada el triunfo, la poesía, el invento especial, el éxito del hacker, del niño prodigio.

Pero nada, mi papá era al mismo tiempo un miedoso, y yo nací humanista. Él me retiró en sexto grado del curso de analista programador, donde era el más pequeño, y yo quería escribir poesía. Nunca me envió a los EEUU a estudiar inglés en vacaciones del liceo, ni de intercambio a otro país para conocer otras culturas y yo me dirigí hacia la depresión. Me prometió que a los 15 años me llevaría a conocer Europa y la torre de Pisa, y esa edad coincidió con el Viernes Negro, y me jodí. Y llegó Sepultura, y el metal extremo.

Por ahora, mientras voy cada día a mi trabajo, donde tengo un puesto y salario de gerente con mi 5to semestre de Comunicación Social aprobado, por la experiencia reportando desde Europa, haber producido 2 programas de radio junto a mi amiga Mai, y trabajado en igual cantidad de periódicos; estoy de vacaciones de mí mismo, y no soy el Jeanfreddy que les conté antes, que quiere pararse a la 1 de la tarde, escribir en su blog, beber ron con sus amigos y perder horas visitando museos y librerías, mientras planea ir a conciertos por la noche. Así que lejos de sorprenderlos con mi vida, o pedirles un empleo corporativo, trato de recuperar esa oportunidad que tenía a los 14, que vivir la vida loca sólo por ser muy intelectual, porque de lo que llaman inteligencia emocional, tengo un cero tatuado en la frente.

4 comentarios:

  1. Anónimo2:57 p.m.

    jajajjjajajjajajajaj que perdedor este tipo!!!! luuuuuserr!

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  2. Me sentí como repasando toda tu vida de una sola lectura, jejeje...
    Bienvenido al mundo de los blogs, ya te agrego a mis links...:d

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  3. -¿Por qué no te buscas un trabajo decente?
    -No hay ningún trabajo decente. Si un escritor abandona la creación,
    está muerto.
    -¡Oh, vamos, Carl! Hay millones de personas en el mundo que no trabajan
    en la creación. ¿Quieres decir que están muertas?
    -Sí.

    Bukowski

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  4. Anónimo8:22 p.m.

    Aún no es tarde para que tu deseo se haga realidad ;D

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Habla, sé serio y organízate.