10 septiembre 2007

Oligarquía bancaria con la economía socialista

Recuerdo hace unos años haber visto la película llamada Fidel en la que el Ernesto Guevara fue interpretado por Gael García Bernal. Hay una escena que me impactó especialmente: estaba Castro, el Ché, Cienfuegos y otros líderes revolucionarios en una mesa con el Presidente del Banco de Cuba o algo similar, y el Comandante le pide directamente: necesito que me ayude a llevar este país hacia una economía socialista. El banquero titubeó y asustado respondió algo similar a: ¿y luego qué coño hago?

En Venezuela, nuestro socialismo del siglo XXI es más cómodo que un Audi y banqueros y capitalistas Antonini style andan gozando una bola. Diga lo que diga el líder, aquí lo que se sigue moviendo es la plata. Pronto habrá cajeros automáticos para pedir los riales de CADIVI; una vez que se institucionalice –como con los pasaportes- el guiso de vender el cupo de dólares de Internet.

El Banco Nacional de Crédito invirtió un dineral en el desarrollo de un paquete de software administrativo para Consejos Comunales que se llamará T-integra para “potenciar el modelo productivo endógeno”: pajita roja por fuera, viveza criolla por dentro. Casi 200 nuevos “clientes” han sido captados por el ente financiero con esta idea pero aspira 2 mil. Esto se enmarca en el objetivo de llegar a venezolanos que aún no usan el sistema bancario cotidianamente, por lo que abrirán 10 agencias más en todo el país. Ese dineral que se repartirá a las comunidades no puede andar realengo por las calles.

Por su parte, BaNorte abrirá 6 nuevas agencias más, entre Carabobo y Aragua, el año pasado abrieron 20 y se proyectan 35 más en el futuro cercano. Por su parte, el Banco Exterior remodela 3 agencias y abre 2 más, alcanzado una suma de 90 en el país, para extenderse a 100 para el 2008. Mucho rial en calle para tenerlo debajo del colchón. Y hasta el Banco Provincial se lanza su tarjeta de crédito Blue para menores de 30 años, porque todos tenemos más rial y gastamos más, y hay que prestarle dinero a la gente, especialmente para comprar pendejeras, por lo que la página web para solicitarla incluye la tienda virtual donde usar tu nuevo plástico.

Yo feliz de la vida, porque encontrar un cajero, especialmente cuándo estás en una ciudad desconocida es una tortura, y cuándo por algún trámite te mandan a depositar en algún banco, siempre es uno de esos que uno no conoce, por lo que mayor cantidad de agencias es definitivamente un logro, sin estimar los nuevos empleos y la inversión en infraestructura, ni hablar de la salud económica del país, pero me quedo pensando en si de verdad nos estamos transformando o sólo creando una nueva forma de hacer negocios, siendo como siempre seremos, rolos de vivos, pilas y camburistas.

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