12 noviembre 2008

Visto y escuchado - Oficio de encuestador

Un encuestador ve y escucha muchas cosas. Conversa temas impuestos por el trabajo, pero le revelan secretos personales. Un encuestador puede ser confundido con otra cosa: un vendedor, un político, un ladrón. Este a su vez se disfraza de excusas. Respóndame, por favor. Un encuestador mide para otros y para sí: una cerveza, una sopa, un saludo, unas piernas, un lenguaje, un pensamiento, una molestia, un gusto, una tendencia, un vacío.

En estos días, un encuestador habló con un motorizado que armaba un porro de marijuana y que escondió a su espalda mientras respondía las preguntas. La inseguridad, dijo que era el principal problema de su comunidad.

Luego supo un encuestador que una alcaldesa es conocida por su gusto excesivo por el alcohol y que un candidato oficialista "vendió" su victoria de las elecciones pasadas por una emisora radial, pero esta vez "no volverá a suceder". Se lo dijo un chamo con una "azul" en la mano y un señor muy serio que leía el periódico, cada uno con posturas políticas muy distintas.

Hace poco, un encuestador entró en una casa con 4 mujeres y un bebé. Una madre mayor y tres hermanas. Una embarazada de 22 años, una de 20 años que no entendía las preguntas y una de 16 años con un cuerpo de increíble garota. Escuchaban música en una sala de piso de tierra separada de otra habitación con una cortina larga que dejaba ver dos colchonetas muy desordenadas donde había juguetes, ollas, una bicicleta, un televisor, platos, bolsas.

Hace menos de un mes, un encuestador habló con una señora brasilera con 30 años en el país y con un admirable conocimiento y análisis de la historia política del país y de su comunidad, por decir lo menos. Llamó paracaidista a un actor/candidato, analizó el trabajo del candidato oficialista y de los varios de la oposición, habló de las marchas, de la muerte de Julio Soto, de los apagones. Con mucho humor, alegría y cariño por el país. Refrescante, la encontró en una barriada en la que hubo que caminar mucho para ver familias vivir en habitaciones del tamaño del cuarto del encuestador.

El encuestador está entendiendo sobre el voto cruzado: el gobernador que dice mi Comandante y el alcalde opositor pero que conozco de toda mi vida como luchador social. Críticos, de uno y otro lado. Hay todo tipo de personas: unos resignados, otros envalentonados, todos dicen "Ninguno" ante preferencia o conocimiento de partidos políticos. Nadie reconoce alguno por sus letras, si acaso por algún representante de la tolda.

No hay alcalde que quede con cabeza. La inseguridad es culpa de ellos y de la comunidad, la droga, la familia. Pocos culpan al de arriba. Todos tienen fe en los Consejos Comunales pero no ven efectivo el trabajo. El voto es: continuismo por la propuesta presidencial o cambio ante el fallo, en las gobernaciones. En la alcaldía, la gente se lo toma con más cuidado. Al menos al decirlo, al pensarlo. Al votar, es otra cosa, cree el encuestador. No vemos al CNE explicando cómo votar cruzado, cómo votar en sí, cómo hacerlo en el tiempo estipulado.

El encuestador vio una Madre del Barrio sudar para responder cuando vio a un motorizado de camisa del PSUV acercarse, y prefirió dejar la encuesta a medio hacer. Ha escuchado gran conciencia política e histórica en barriadas, y miedo y rechazo hacia los demás en La Lagunita, Country Club. Atención por la ventana en las urbanizaciones y pase adelante, mijo, en las zonas más populares.

Ha visto gente beber desde las 9 de la mañana un domingo y gente trotando desde la misma hora. Ha visto lo difícil de encontrar y entrevistar menores de 25 años antes de las 3 de la tarde. Ha visto palabras mal usadas y sabios discursos. Extranjeros venezolanizados, divididos por el pensamiento político, con el corazón en esta patria. Y se ha visto preguntado e inquerido, por andar de preguntón de oficio.

Un encuestador que ha pasado seis fines de semana fuera de entidad, con otra docena de similares, palpando a los sifrinos y malandros, pobres y ricos, barriadas y urbanizaciones de un estado que luce abandonado "en veces, maestro" y demasiado amplio -desde Barlovento hasta Plaza Altamira, de Los Teques hasta Petare, pasando por Charavalle y Ocumare del Tuy- para ser una sola jurisdicción política.

Y lo visitaremos de nuevo, una semana antes de las elecciones, porque nada está claro para la Gobernación de Miranda. Y este cronistas/encuestador sabrá un poquito más.

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4 comentarios:

  1. Anónimo4:27 p.m.

    El encuestador ve realidades, palpa las diferencias, y conoce de cerca la inmediatez de un pueblo. Y si es bueno aprende, de lo que ve, oye y siente en cada persona que conoce.

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  2. Hace tiempo que no leía posts tan vivenciales y descriptivos por acá...

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  3. Pana: ¡Qué buen enfoque!. ¿Serás tu el encuestador?.
    Admito que periodisticamente debe ser super interesante ver la encuesta "en caliente".

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  4. Hola Fran! si, soy yo :P faltó aclarar que el cronista era el encuestador.

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