18 marzo 2017

Six Feet Under reacciona con Torment: progresivos, rápidos, voz distinta ¡y ahora tendrá a Jack Owen!

Monótono, insípido, vacío, torpe y estúpido. Así podía ser definido el sonido de Six Feet Under, la banda que formó el mítico exvocalista de Cannibal Corpse, Chris Barnes, y uno de mis ídolos juveniles. La banda, desde el comienzo fue un desastre y eso sólo empeoró con los discos de versiones, que insistieron en producir. En este momento desconozco cómo la banda sigue viva, quizás por la leyenda que está en el micrófono, aunque increíblemente es la cuarta banda de deathmetal de mejores ventas en Estados Unidos, con Cannibal a la cabeza.


Las canciones tenían una sobresaturación vocal que no era compensada con una banda que no lograba llenar el sonido denso, profundo y casi progresivo de los de Tampa, conocidos por sus polémicas y censuradas portadas. Quizás sólo vale insistir en que los covers de Six Feet Under se hundían en no tener atractivo, a diferencia de Hero The Zero de Cannibal Corpse.

Pero, todo tiene su fin. Esperaba poco o nada del disco nuevo, salvo repetir la fórmula de un fracaso insistente. Pero Torment ha sido una grata sorpresa sin decir que es un buen disco. Sólo basta decir que no me podido quitármelo de los oídos, porque es más entretenido, bien hecho y divertido que los anteriores esfuerzos. Quizás soy yo que está equivocado, y aunque disfruté The Immortal Wars de Ex Deo y Cast the firs stone de Hour of Penance, apenas encontré algo realmente distinto en su sonido. Ni hablar de Shifting.Negative de Aborym, a pesar de la inclusión de Davide Tiso de Ephel Duath.

Y es que estoy comparando, algo que es muy malo, con discos superiores en composición, sonido y producción, que agregan orquestación, electrónica, vanguardia o arreglos extraordinarios, pero simplemente no me engancharon, por lo que les debo la reseña.

Torment es novedoso en ser interesante, después de muchos malos discos: se olvidaron de los riffs con groove y los ritmos lentos, que no pegaron nunca con su voz y Barnes dejó de tratar de ser el cantante que todos conocemos, modificó su voz, bajó una octava -al menos- y la distorsionó, así que usó sus habilidades para darle otra vuelta, dejando atrás el logro de nunca haber usado Electronic Harmoniser para darle valor a sus gritos en el estudio. No es un cantante de metalcore pero ya no es grindcore sino más aguda. Pero el mayor cambio fue despegarse de los músicos que lo acompañaron desde 1998. Así que la composición evolucionó por el ingreso del bajista y guitarrista Jeff Hughell, así como la adquisición de su baterista Marco Pitruzzella, que en vivo ha tocado con The Faceless y Vital Remains, que le añaden lo técnico y progresivo que le hacía falta al sonido hueco y sin propósito anterior.

Y como si fuese poco, lo que viene para Six Feet Under muestra un gran futuro: tienen ahora a ¡Jack Owen! El guitarrista de los clásicos de Cannibal, la etapa con Corpsegrinder y que los dejó ¡para irse a Deicide! Lo que viene es bueno. Además, entra Ray Suhy, quien desde 2015 también está en los satíricos Cannabis Corpse, así que que Jeff se podrá quedar sólo en el bajo, quizás para emular a Alex Webster.

Parece que habrá competencia, de la buena.

17 marzo 2017

El mito del héroe (otra vez)

Lo decía Bolívar: pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Y de caudillos tenemos una seguidilla. Desde Guzmán Blanco hasta Pérez Jiménez, siempre se habían levantado las banderas del bolivarianismo para decir: yo soy el bueno, el propio, el que es. El mesianismo es problemático, porque no estás en contra de éste salvo que el salvador no sea el tuyo. Y a veces ni siquiera eso, sino que se hagan las cosas como yo creo. El mejor ejemplo lo encontramos en las luchas religiosas.

El Mesías viene con un mito. ¿Recuerdan el documental viral Zeitgeist? Repasaba como antiguos dioses precristianos también repetían aquello de nacer de vírgenes o en fechas que coincidían con eventos astronómicos especiales. Es decir, el elegido aparece rodeado de señales que certifican su proveniencia divina o única. Pueden bañarlo en luchas populares, venido de una familia específica o de una guerra.

Y eso hace que se reinterprete la historia. Así El Caracazo fue un levantamiento popular sin que ningún factor político de izquierda ayudara a empujar, promover y suscitar, el golpe del 4F fue una "rebelión popular" y Chávez no se murió, se multiplicó una vez que fue sembrado. Además, nieto de Maisanta, alumno de la escuela Zamorana y hasta pidió que Pérez Jiménez volviera. Estirpe militar-popular, un libertador nuevo, un nuevo Bolívar.

Y ahora, con el relanzamiento de Leopoldo López como candidato presidencial -algo que se evitan muchos voceros por ser anacrónica en momentos en que no hay señas de elecciones- se consagra un mito que reincide en beber del pasado, tiene actos propios y su propia neolengua que explica la posverdad.

La Salida (un error al jugar adelantado y solos al margen de la MUD y que arruinó la oportunidad ante la entonces muy reciente victoria electoral en las alcaldías) es presentada como un acierto político "y valiente" asegurando que "teníamos razón" aunque eso sólo erosionó a la oposición y creó rechazo, dándole la razón a un régimen que quería más excusas para reprimir y acusar de antidemocrática a la oposición. Ni hablar de las torpezas cometidas en las guarimbas.

A eso sólo le siguió el discurso (su "por ahora") de entrega, el encarcelamiento injusto, la épica estilo "Mandela" (¿dónde andará el abogado canadiense que iba a encabezar la defensa?) y la visibilización realizada por Lilian Tintori. Esto sin olvidar su relación sanguínea, de verdaíta, con Simón Bolívar y su actual popularidad -como explica la teoría política: estando preso o muriendo y sin riesgos de estar en la calle-, pero también anteriores malas prácticas como imponer a Graterón en Chacao por encima de la MUD, su cuña del autobús con su cara en gigantografía y el "Sí se puede" peleado con Polar.

Obedecen a similitudes anteriores con el chavismo: personalismo, misticismo, semblante histórico y hasta su propio evento "espontáneo y popular" que, de nuevo, tuvo impulsos en partidos políticos y otros grupos.

Las encuestas dicen que uno de cada cuatro personas votaría por un chavista y la misma cantidad de gente por un independiente, mientras la MUD acumula 45%. Es decir, la oposición tiene todas las de ganar pero en una opinión fragmentada, mientras moderados como Henri Falcón tienen más popularidad y menos rechazo que otros antihiéroes como Manuel Rosales, asoman la posibilidad de ser cara de una transición con mayor gobernabilidad que la que han enfrentado países como Brasil o Argentina con sus cambios de gobierno. El problema, de nuevo, son los extremos. ¿Quién puede conquistar a los descontentos del chavismo más allá del voto castigo?

En Venezuela Les Luthiers tienen razón: lo más seguro es que quien sabe, pero el problema del mito es que vivimos en un pueblo de memoria histérica, de ciudadanía pendiente y de apatía gozona. Mis estudiantes universitarios no supieron identificar a ministros, no saben qué ha pasado en el país hace más de 3 años y son orgullosos desinformados. Una mezcla peligrosa en que aconsejarlos puede sonar a regaño de viejo, como cuando se burlaban de mi franela de Guns N Roses en vez de escuchar Deep Purple o Led Zeppelin.

16 marzo 2017

Nova Collective: una dream team del metal extremo progresivo que rinde un poco sorprendente tributo a los clásicos del jazzrock

Los súpergrupos pueden ser peligrosos o grandiosos. Pueden unir a quienes nunca hubieses imaginado o a un "dream team" escandaloso. Fantomas es de los mejores ejemplos pero con resultados previsiblemente raros, si eso se entiende. Se sospechaba lo que podría ser, y han cumplido gratamente.




Ahora, ¿qué sucede si unes al bajista de Between the buried and me, Dan Briggs, con el más reciente baterista de Cynic, Matt Lynch, (que ambos tocan en Trioscapes) a través de un cable hasta
Richard Henshall, guitarrista de Haken, y el extecladista de esta banda, Peter Jones? Se llaman Nova Collective, empezaron en 2014 tras unos cuantos correos sobre música y demos por correo, han grabado un disco, recién salido en 2017, que fue registrado en el estudio por el ingeniero Jamie King (BTBAM, The Contortionist) y mezclado Rich Mouser (Neal Morse, Transatlantic).

Sin una pizca de metal en sus 48 minutos, se pasean por sus influencias más jazz y progresistas para diseñar un disco suave, elegante y que hermosamente muestra todas sus capacidades interpretativas. Aquí todos los instrumentos son protagonistas, añadiendo ingredientes a una fusión que nunca eleva la voz mientras suma sonidos provenientes del world music (especialmente asiáticos) y de la música clásica.

Hay momentos en que todos hablan, llenando nuestros oídos de un bajo zigzageante, atmósferas cósmicas y guitarras que recorren las sabanas de los arpegios más delicados mientras la percusión de escobillas acompaña con dulzura, para llegar a claros donde el rock progresivo entra con velocidad para los riffs frenéticos y las baterías a contratiempo, lo que permite que luego el jazz regrese con el liderazgo de las cuatro cuerdas en compañía de las negras y blancas.

Es un disco que es claramente un tributo a sus clásicos favoritos de los 70, lo que termina sonando a un Focus de Cynic sin las partes metal, a un Yes más rockero. Un disco para la colección musical sin que sea un imprescindible. Echo en falta toques vanguardistas con electrónica, instrumentos de vientos y cambios de tiempo inesperados. Eso sí, no llega a ser la rareza de Kayo Dot sino se queda en terreno andado pero revisitado ahora con calidad musical pero sin sorpresas compositivas.





08 marzo 2017

Activismo thrashero español: Soziedad Alkohólika suena cañero y afilado en "Sistema antisocial"

Mi amigo Juan Vispo regresó de vivir varios años en Galicia con un montón de discos que nos cambiaron la vida. Vempire de Cradle of Filth, Nemesis Divina de Satyricon y The Gallery de Dark Tranquillity entre ellos, pero también el primer disco de Soziedad Alkohólico, unos vascos izquierdosos y hardcoreros que nos impresionaron con canciones perfectas para el pogo, con mucha energía que recordaba a Ratos de Porao, Slayer y los primeros Sepultura incluso. Y ahora, después de tantos años el quinteto -ahora con Alfredo Berengena en la batería- trae un disco tan cañero, como dirían en España, pero también con una producción, arreglos y sonido tan acabados y poderosos que lo coloco de inmediato entre mis favoritos del 2017. Un disco necesario, bien hecho y con distorsión.



Tener de invitado a Barney de Napalm Death da una idea de lo que puedes escuchar en este disco: nuevos himnos de inspiración izquierdosa y activista contra el fascismo y la represión policial, una crítica del otro lado de la acera sobre los abusos en la guerra contra el terrorismo internacional, sobre el tratamiento europeo hacia los refugiados, y por supuesto, en apoyo a la libertad de expresión como un derecho que debe superar censuras y posiciones "políticamente correctas" sobre qué se debe decir, que en España ha implicado que tuiteros hayan sido condenados en conjunto a 10 años de condenas por ser señalados de "apología al delito" por chistes, de mal o buen gusto, sobre un atentado de ETA contra Carrero Blanco, quien sucedió a Franco para el final de la cruenta y larga dictadura militar española de corte fascista, anticomunista y conservadora. El caso más conocido en la escena musical es el año de prisión que deberá cumplir el cantante de Def Con Dos.

Apartar política y música es imposible en esta banda que también ha denunciado el sexismo, el racismo así como la experimentación con animales. Y no apoyan ni a ETA ni sus actividades, aunque defienden el derecho del pueblo vasco a la autodeterminación. En este disco se apartan de las críticas polémicas que tienen que ver con Medio Oriente. Sin embargo, el disco tiene letras poderosas e ideales para corear, que son liberadas con una voz que le da la energía justa para levantar las banderas de la lucha por un mundo mejor, y estás están acompañadas por guitarras afiladas, con sonidos cerrados y pulidos, un bajo que hace su trabajo justo y una baterista que con la experiencia en el death metal le añade una fuerza nueva y contundente.

Hay que destacar, de nuevo, el trabajo guitarrero en el disco, que destaca con arreglos, atmósferas que van llenando los puentes en las canciones. 47 minutos sin desperdicios ni sobras, nada extra ni adornos innecesarios, sino arreglos que ayudan a enviar un mensaje: se tardan varios años entre discos pero entregan calidad en cada detalle.



07 marzo 2017

La Gallera Social Club, Pakalolo y The Viridian Groove, venezolanidad universal con fusión

Después de reseñar "Serio" de Lil Supa y "El Paradise" de Los Amigos Invisibles, no podríamos sino seguir mostrando excelentes discos realizado por músicos venezolanos en el 2016, especialmente porque en los tres que elegí hay un elemento en común: el híbrido de la influencia afrocaribeña, mestiza y criolla de lo venezolano con elementos universales que lo hacen único.

Empezaré por Pakalolo, un trío que logra cumplirnos el sueño de viajar a Hawaii para tocar un reggae que usa ukelele, guitalele y piñas para con letras de nuestra idiosincracia llevarnos por un suave oleaje con su disco Tropical Trip. Bautizados con la palabra que usan en la isla para hablar de la planta de marihuana, usando el ritmo jamaiquino y temática local, queda un sabroso cóctel, suavecito pero potente cuando llevas varias canciones, en que te relajas, ensueñas, sonríes lentamente y lo ruedas. Además, invitan a Laura Guevara a uno de sus temas.

Desde Valencia saludan los rockeros progresistas de The Viridian Groove, un dúo que se amplía para tocar en vivo, hace un verdadero honor a King Crimson y The Mars Volta, con añadidos de psicodelia y sazón vanguardista. Con saxofón, electrónica, voces femeninas, violín y mucha vanguardia, la banda se pasea por largos temas -de hasta 16 minutos- para mostrar todas las elucubraciones melódicas y compositivas del género. Así lo demuestran en su disco Surrealistic Sweven.


Y para cerrar, unos venezolanos que han apelado a la investigación del folclor venezolano de corte percusivo, a la magia que rodea el culto a San Juan Bautista y la afrovenezolanidad para reinterpretarla con electrónica. Así el joropo y la quichimba se unen en el disco "Caribe" de La Gallera Social Club, quienes residenciados en Francia pero con el corazón en las costas de nuestro país. Así que el sangueo e incluso la cumbia tienen sonoridades que pasan también por el pop y el rock, mientras la nostalgia es transformada en homenaje y celebración.

La banda, para entender más, está compuesta por los exMango Funk de Miguel Romero (voz, bajo y teclado) y Alexis Romero (voz, guitarra y sampler), el chileno Rodrigo González Miqueles (sampler, teclados, cuatro y flauta) de Quilapayun, y Andrés Sequera (batería), de la banda de jazz fusión venezolana Monsalve y Los Forajidos, invento del exbajista de Kré y Cabezón Key. Pueden recordar un poco a El Pacto pero menos análogos.

Como son tan abundantes, les recomiendo también escuchar sus sí, tres discos, anteriores: Ecos del Tercer Mundo Vol. 1 y 2 y remezclas del primero.


06 marzo 2017

Emmure le inyectó esteroides perversos a los 90 con su Look at yourself

Confieso que las veces que había escuchado Emmure me parecían ridículos. La clarísima influencia del nümetal sobre su cantante y una música casi caricaturesca me parecía tan aburrido como cierto grindcore que exagera con sus sátiras llenas de videojuegos y comics. Es decir, pasando el límite entre lo creativo se puede llegar a lo estúpido.



Sin embargo, cuando escuché su nuevo single Russian Hotel Aftermath todo cambió y este 3 de marzo decidí escuchar su nuevo disco "Look at yourself" con los añadidos de ser una banda casi completamente nueva. Aunque seguía Frankie Palmeri en las voces, ahora lo acompañan los músicos  de Glass Cloud, un par de ellos también estuvieron en el Tony Danza Tapdance Extravaganza, lo que le daba una añadido experimental y mucho más sólido.

El resultado es un disco que aunque bebe claramente de las influencias vocales de Fred Durst, Corey Taylor y Jonathan Davis también importantes cantidades de bandas de los noventa, mezclando rapcore con industrial, metal alternativo y grindcore, con un resultado aunque no memorable mucho más interesante que lo que habían hecho hasta ahora.

Dejando de lado el virtuosismo o la experimentación, Look at yourself es rudo, es noventero, es alterantivo y es malvado. Es como si le metieras esteroides a los 90, como si Helmet se cayera a golpes con Pantera, mientras Slipknot toca junto a Napalm Death. Divertido, corto y preciso.

Bien por ellos.

"El Paradise", un BuddhaBar de sabor venezolano por Los Amigos Invisibles

Con la partida de Cheo Pardo -que tiene un extraordinario proyecto en Nueva York llamado Los Crema Paraíso- y el tecladista Armando Figueredo, la gozadera estuvo suspendida por tres días mientras los temores de quedarse en stand-by se estaban esparciendo.



La única respuesta de Julio Briceño, El Catire y Maurimix fue escribir sus propias letras, cambiar la forma de componery, santo concepto, reinventarse. Ya lo sabemos, eso puede llevar al completo desastre o sorprendernos con el resultado. La verdaíta es que "El Paradise", el nuevo disco de Los Amigos Invisibles supera el promedio entre ambos con un funk electrónico -con obviamente menos guitarras, wah wah y acidfund- pero con letras igualmente sensuales aunque sin chistes de doble sentido, muchas más canciones, ritmos que todavía echan mano del merengue y bossa nova para meterle techno y dance.

Así que el invento sale bien. Un concepto de bar elegante que termina siendo una especie de Buddha Bar criollo y divertido, que echa manos de varios artilugios dentro de un sólido disco que apela al repertorio más reciente de LAI. Es como una continuación de Repeat After Me, fiestero, estrafalario en toques y muy cuidadoso de mostrar suaves tonalidades que enamoren, que ayuden a cantar mientras se baila suavemente.

Con ayuda de buenos amigos como Elastic Bond, Los Auténticos Decadentes y Kinky, también suenan influencias o parecidos con los primeros Bacalao Men. En la licuadora de los tragos está también Oscar D´León cantando Sabrina, compuesta a cuatro manos con Jorge Spiteri, de quien ya habían reinterpretado en Amor. El rapero Carlos Julio Molina, aka Trece, les echó también la mano en terminar la letra de Anestasiada.

Quizás puedas extrañar atrevimientos más chaborros de los primeros discos, mucho del funk guitarreado o experimentos como los oídos en Not so commercial, pero el disco no es una mera colección de temas regados, sino atendiendo al pedido de su manager de México de escribir 20 canciones en 3 meses, decidieron "negarse a morir" como han dicho en entrevistas, y elegir lo mejor de lo que fueron creando entre todos. Algo similar a lo que les pasó a Radiohead con Kid A cuando se obligaron a componer sin instrumentos análogos para acercarse a la electrónica.

Así que baja la luz, invita a tu pareja, sírvete un trago "de músico" y prepárate para un romanticismo bien lentico pero seguro sin lo explícito del reggeaton con una nueva cara de LAI. En junio de 2017 piensan venir a Venezuela después de una buena gira latinoamericana.

02 marzo 2017

Mal liderazgo y peor "seguirazgo"

La coba de los movimientos sin líderes, a punta de pura voluntad, valentía y unión, ha sido alimentado por el hiperpresidencialismo, el pranato, los malos ejemplos sociales y las viejas caras nuevas de la política, el sindicalismo y el gremialismo en Venezuela. Se insiste en que muchas personas juntas, al mismo tiempo y sin que nadie que los lleve actúan juntos, se producirá el ansiado cambio. Como el cuento de todos los chinos pegando un brinco al mismo tiempo para hacer temblar la tierra.

Ya de esto he reflexionado antes en "el largo aliento". Si usted lucha contra el Cambio Climático, por la búsqueda de la verdad o en la lucha de derechos de algún grupo, esos reclamos (y el ejercicio de derechos) es progresivo, variable y va cambiando con el tiempo. Ayer fue la esclavitud o el voto de la mujer, pero hoy son derechos de la sexodiversidad y la neutralidad de la red. Además, se emprenden varios frentes porque igual es importante el acceso sanitario que cuidar los bosques, mejorar el acceso a la tecnología que mejorar etiqueta de alimentos para personas con discapacidad. Esto no se acaba, sino evoluciona y se va logrando poco a poco, con conquistas que quizás no terminan con tu vida.

Pero la historia ha sido manipulada por unos y otros para hacer creer esto: se evita hablar del papel de los movimientos de izquierda en El Caracazo para primar la versión de la arrechera espontánea que duró 10 días. Igual con la Primavera Árabe o los Indignados, que en España insistieron que no tenía caras visibles y mira lo lejos que ha llegado Podemos. "Todo es tan repentino que no sé qué pensar", casi dice Pablo Iglesias al mejor estilo Hollywood.

En Venezuela también se habla al respecto. Ha habido movimientos similares, que insisten en que no hacen falta líderes y se señala tal cosa como positiva. En serio. Como si los logros deportivos, académicos, culturales, sociales, tecnológicos y económicos del mundo y la historia no hayan tenido pioneros, emprendedores, organizadores. Es decir, El Sistema sin el Maestro Abreu, la independencia sin los próceres, Apple sin Jobs, los derechos civiles sin Malcolm X o Rosa Parks y así.

Sin liderazgos -y eso también se duda- es el linchamiento, la turba, el saqueo, la cayapa. Y aún así, como vi en el Mercado de Mayoristas de Maracay, ves que no puede abrir a patadas o con herramientas una santamaría, abrir una reja o brincar una pared, una señora, un niño, un abuelo. No, en estas locuras colectivas el más malo, el más fuerte, el prospecto de pran se luce, impulsa, azota.

El gran problema es el liderazgo negativo, confundido con liderazgo positivo, necesario, efectivo. El pran, el narco, confundido con el activista y el innovador, el buhonero y el bachaquero confundido con el emprendedor, con el vendedor. El facilismo tramposo que personifica a la viveza. Así surge un ecosistema donde el pana te dice: "dale, protesta tú primero y me llamas", "organízalo y yo me uno", "¿pero quienes van?" y entonces las decenas o miles de protestas diarias por agua, gas o Internet de las comunidades están más solas que el tercer llamado del condominio.

De eso va el libro y película "El señor de las moscas". El grupo de niños naúfragos se divide en dos: los justos y débiles por un lado, los fuertes y malos por el otro. Unos tratan de crear y los otros de robar. Los segundos inventan "monstruos" invisibles y externos, lo que causa una muerte trágica. Así como combatir al imperialismo y la guerra económica causa estragos sociales y detenciones injustas. Lo podemos ver en The Walking Dead: están las comunidades que siembran, usan energía solar, se unen, pero están The Saviours y su atroz Negan, pero también los tipos del vertedero que esperan que los demás hagan. "No nos molestamos", es su motto. Usted ubique a cada uno en su entorno.

Y está el problema de seguirazgo como aprendí en Lidera. Esos que te dejan solo cuando formas el rollo, sin sindicato, en el trabajo. Los que te dejan mal cuando pides ir a limpiar una playa, hacer una colecta y un proyecto comunitario. El que echa el carro en la exposición y llega a último minuto (con el extremo del caso de la embarazada asesinada a golpes por esto en Caricuao). La viveza llevada al máximo, a la locura de Negan, del bate con alambre de púas, del pran que manda a matar al tipo que le falló en el secuestro, al jefe de los sicarios, a la prisión injusta de quienes se oponen.

No sabemos seguir, no acompañamos, no damos voto de confianza, lo que termina en un archipiélago de iniciativas: no sabemos que hay otros porque creemos que no hay nada así en tu ciudad, región, estado o te cansas de cambiar desde adentro, de que no sean las cosas como te gustan. Y eso a veces es bueno, pero cuando el deporte nacional es la crítica vacía, entonces lo que tenemos es otra vez la señora del condominio, que tiene mil años allí porque nadie se postula, frustrada porque nadie llegó al tercer llamado de la tercera reunión para decidir qué se va a hacer con el ascensor dañado. Y aquella voz desde PB y primer piso: es que yo no uso esa vaina.

El líder nace, pero como son tan poquitos, hay que hacer más. Por eso me formé en el mismo programa del que salió también Gilber Caro: porque en el país no hace falta un Mesías, sino muchos nuevos líderes, pequeños y diversos, en ONGs, universidades, iglesias, comunidades, empresas, partidos políticos y equipos deportivos, que inspiren, acompañen y creen nuevos líderes para formar red de redes e impulsar desde abajo, en conjunto y con la combinación del brillo individual que sobresale con el trabajo en equipo en un mejor país.

Sinfonías metaleras que quitan el aliento: Theater of Dimensions de Xandria y Prometeus de Rhapsody´s Luca Turilli

Después de escuchar los arreglos orquestales y corales de los discos de Haggard y la impresionante mezcla de música clásica y metal que hace Therion, así como el progresivo sinfónico de bandas como Epica, Nightwish o Mayan, es difícil encontrar bandas que se equiparen. Una de ellas fue, sin duda alguna, Rhapsody en sus primeros discos.

Y esta vez me voy a atrever a hacer una crítica conjunta de dos discos que me impresionaron tanto por sus arreglos vocales y corales, así como su musicalización que no se quedó con una aproximación cinematográfica del metal progresivo sino casi como una reinterpretación de la música acádemica de vanguardia.




Así sentí tanto el Theater of Dimensions de Xandria, que con la vocalista que de forma brillante estuvo al frente de ExLibris, Dianne van Giersbergen, que con su voz de soprano llena todo el disco de arias de ópera y vibratos de alta factura, bajo un manto de reverberados solos de guitarra hard rock, baterías profundas procesadas e instrumentos clásicos que entran y salen de escena, como en una puesta teatral, para darle más dramatismo al disco. Lo que ella logra no son falsetes ni gemidos góticos, es realmente una cantante de cámara.

Y aunque ceden un poco en la instrumentación rockera, que entra en el momento justo para darle un sabor poderoso de acompañamiento, el disco está concentrado en Giersbergen y en los coristas que la acompañan, para mostrar una mezcla poderosa que abruma, conquista y sorprende con sus partes de cuerdas que chocan con baterías y coros al mismo tiempo, un breakdown que une música clásica y rock al máximo, lo que le brinda además un valor agregado con respecto a colegas del género.

Porque entre los invitados están los vocalistas de Van Canto, Myrath, Firewind e incluso Soilwork, lo que alimenta la parte vocal, que es lo que más brilla, sobre orquestaciones que hacen de tablas para estos actores brutales de esta fusión malvada.

Por otra parte, el Cinematic and Live, una versión en vivo y en DVD del Prometheus Symphonia Ignis Divinus también apela, aunque con muchísima más orquestación e instrumentación rockera, a que las voces sean las que impresionen.

Con Ralf Scheepers (Primal Scream y exGamma Ray) y David Readman de la banda de power metal sinfónico Almanac acompañando en las voces masculinas a Alessandro Conti, se muestran vocales épicas y agudas típicas del género pero también la soprano Emili Ragni y las misteriosas "The Voices of teh Apocalypse" llenan el disco de arreglos corales y de ópera de altura, que van desde profundos bajos que recuerdan a las arias de Carmina Burana de Carl Off hasta una combinación sistemática de pegadizos coros, clásico de Rhapsody con Turilli. El efecto es estar en medio de la batalla, aupado por los músicos del reino, mientras afrontas la muerte, juras pelear hasta el final, disfrutas la victoria y estás arropado por la fantasía de revivir y ser inmortal en una historia fantástica de una tierra infestada de dragones y valientes caballeros, pero con música que te hace creer que lo escuchas en un majestuoso anfiteatro italiano, rodeado de obras de arte y con la exquisitez barroca en la arquitectura, con la visión contemporánea del metal progresivo más atrevido, rápido y sorprendente de muchos años.

Buen apetito.