28 julio 2008

¡No seas tú tan bipolar! No, mentira, mentira

Lo actual siempre es lo más arrecho. Y así lo diremos cuando seamos viejos. Hasta ser bipolar tendrá lo suyo.

Por eso, aún tratamos de entender qué carajo pasó de verdad en los noventa, cuando todos teníamos etiquetas según nuestro grupo subcultural, pero todos escuchábamos por igual Pantera, Prodigy, Cypress Hill y Björk al igual que Coolio, Blur, Café Tacuba o The Counting Crows, y el reggae era sólo para sus seguidores acérrimos. MTV le daba miedo a tu mamá y Zapato3 le gustaba a todos. No había adictos al internet, ni se decía: "es que no me llegan tus mensajes", pues ni celulares teníamos.

Ahora, mientras odian a los emos, el reggeaton, los tukis y los metrosexuales, los noventeros sentimos que nada ha cambiado realmente, como dicen los viejos que sólo se transforma la moda y los modelos de carros, porque antes el peo era con el rapcore –todos como Fred Durst-, el technomerengue, los Jordan y los sifrinos Tommy Hilfiger. No importan los blogs, el XBOX ni el Iphone.

Hasta los traumas psicológicos mutan de nombre, pero no cambian. En los noventas, los rollos eran “estar quemado”. Es decir, uno odiaba a la gente que se pasaba de extrovertida, trataba siempre de llamar la atención, cometía excesos en lugares públicos, actuaba con demasiada mala educación cuando tu papá estaba en la casa o que hacía impertinencias borracho.

También le sacabas el culo a los pesimistas ladillosos, aquellos pre-góticos que se la pasaban sólo leyendo, con el pelo grasoso, y no escuchaban Nirvana y Guns N Roses como tú. Eran tan intensos que nunca querían hacer nada, sino dibujar, escribir y estar en sus computadoras, en una época donde la nota era andar en patotas, hacer la vaca para beber e ir a una “tripa” en una casa, donde cualquier banda tocaría, luego una miniteca con los éxitos alternativos del momento y el infierno final del grupo de tambor. Fiestas de cumpleaños en que uno pagaba para entrar, y todos estaban invitados.

Clase aparte para los panas pegados en el grunge. Todos querían ser estrafalarios como Kubain, artísticos como Mainard, emasiado raros y escépticos como Vedder, con sus camisas de cuadro de los papás, en una post-era de los skates de pantalones anchísimos, mezclados con restos de greñitas de woperó. Una época donde todo lo que veíamos, se metía en una licuadora, y pertenecer a una casta costaba una bola porque había miles de códigos que cumplir y aprender.

Ahora, la gente es bipolar. Bueno, se creen. Como si una enfermedad psicológica fuese un atributo. No importa si es emo o pavito de jeep, si tiene 30 años o 15, si se seca la cresta o se compra cualquier ropa que le gusta sin pararle bolas a los panas. Un día siente 17 tipos de emociones, de 5 minutos cada una. Quiero ir desesperadamente a un lugar que despreciaré como el último al que iría, el mismo día. Me reiré de sentirme deprimido, me arrecharé por estar tan alegre cuando el mundo está jodido y hablaré de política para luego mandar a callar, y decir que haremos algo mejor: nada, porque no hay que hacer en esta mierda de país, en el que me quedaré porque me prometieron un cargo cuando me gradúe, si es que me gradúo, porque tengo ganas de retirarme. Vamos a beber, que acabo de salir del 8vo semestre y ya estoy que presento la tesis.

Nada que hacer. No importa la música, la ropa, los gustos, porque eso es relevante ahorita, y luego es lo menos interesante del planeta, que hay que salvarlo, si es que podemos porque hay que trabajar, ganar dinero, ¿qué para qué nos sirve? Todo un engaño, que yo quiero vivir en mi carro nuevo, harto de las camioneticas, que son más baratas que el taxi, claro.

Ser bipolar no es molesto, sino que los demás lo sean. Uno puede brincar de hablar paja de la marijuana, a fumarse el porro mientras lo dice. Puedes pedir qe te lleven a tu casa como loco, y terminar ebrio en una casa, lejísimos de tu hogar, y en el medio sentir culpabilidad, alegría, molestia y soledad, sin que las lágrimas secas te impidan echar un chiste, y luego, sin más explicación dormirte, y pedirte que si te puedes quedar, para pararte a la 1 am diciéndote que te vas en taxi o caminando, pero que ni de vaina te quedas.

Se entiende entonces que ahora tengamos un Chigüire Bipolar, que una nueva seria al estilo de "Dexter" y con la productora de CSI: Nueva York, Lost y Bones tenga como protagonista a una académica bipolar, y se use la palabra para hablar de la relación de los presidentes de Venezuela y Colombia o la decisión de un director técnico de fútbol por Riquelme. Ser bipolar es ahora parte de lo que los chamos de ahora tendrán que explicar significó la década de los 00, el Y2K y Googlealización de la vida.

¡O no expliquen un coño, imbéciles! Perdón, quise decir que es difícil y talvez no quieran, pero si no lo hacen, sería terrible la pérdida, aunque no tan grande, se podría vivir con eso, ¿y vivir, qué significará entonces? ¡Qué fino quedó este post!, que pudo ser distinto, más chistoso o no escribirlo, pero que queda justo para este momento... digo yo.

4 comentarios:

  1. Pana, yo tenía entendido que ser BIPOLAR es cuando uno no ha terminado de tomarse una polarcita cuando ya te estan poniendo la otra en la mano y tu no sabes que hacer y le das fondo blanco a una mientras la otra la sujetas con la zurda!!!
    CDLM tenía errado mi concepto de ser BIPOLAR jajajajajajajaja.
    Chamo, buenisimo este post... sobre todo la parte de las fiestas en las que cobraban entrada jajajajajajajaja No me pelé una... y ni hablar de los skate y los woperó.

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  2. Pues debo un post en que hablemos del mundo multipolar: light, ice, verde, azul y ahora es que quedan... ¿mejorando, doctora?

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  3. Que bipolar te quedó el post ;)

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  4. Mejorando, mejorando...

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