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15 mayo 2025

Rock noventero, death/thrash hispano-alemán, indie rock / power pop de Chicago, indie folk/pop/rock de Portland

1. Alright/Time (1995 / 2025, EP) de Supergrass. Pasa en el cine, pasa en TNT, pasa en la música: remezclar, reeditar y sacarle el máximo jugo a los temas que te hicieron famoso. Acá volvemos a escuchar el mega hiper single de esta banda británica. Siempre es bueno refrescar y revisistar, además, me encanta esta banda y la música de los 90.

2. Helljjin Combat (2025) de Sijjin: banda de death/thrash internacional, con baterista (Iván Hernández) y guitarrista de España, Ekaitz Garmendia, y un bajista y cantante alemán Malte Gericke (invitado al Absolute Elsewhere de Blood Incantation de 2024). Sin embargo, me parece bastante básico e incluso inocuo. No me dice nada esta banda. 3 de 5. En desacuerdo con calificarlos como thrash técnico como hicieron algunos en RYM.

3. Tunnel Vision (2025) de Beach Bunny: banda de indie rock, power pop y emo-pop de Chicago, Illinois, liderados por Lili Trifilio (vocales, guitarra) y completados por Jonathan Alvarado (batería), y Anthony Vaccaro (bajo). Una banda que rescate el sonido guitarrero del rock indie, con melodías pop y mucha nostalgia noventera, pero acá no hay noise rock ni dream pop, ni tampoco referencias a décadas anteriores, sino fuzz medio en la distorsión, líneas vocales, ganchos hechos con arreglos de batería y sonido directo, sin ser demasiado crudo ni tan pop ni nada shoegaze. Encantador y rockero porque es mucho más crudo que el pop punk y bastante sensible sin tocar las sensibilidades del alt-pop, justa medida pero con vitaminas y minerales. 4,3 de 5. 


4. I Heard That Noise (2025) de quickly, quickly: delicioso y refrescante disco de indie folk e indie pop, que combina distintas atmósferas y capas de sonido, que pueden ser desde la folkotrónica (a lo Beck pero lo-fi), noise pop y post-rock, que permite escuchar guitarras expansivas y ruidosas pero en un estilo bedroom pop y psicodélico de nueva era. El disco entonces es un viaje intimista, lleno de reverberancias y atmósferas electroacústicas, como una forma doméstica de la rebeldía juvenil de los 90 y una suave caricia de acordes complejos y mucho trabajo de post-producción, y un feeling de sonido en vivo. Es el cuarto trabajo de Graham Jonson, de Portland, Oregon. 

Lo acompañan Elliot Cleverdon: guitarra, violín; Julia Logue: voz; Nancy Teskey: trompeta; Banda de 5.º grado de la Escuela Secundaria de Oregón: trompetas; Dana McWayne: saxofón; Ryan Bridenstine: piano, órgano, Zachary Schleiker: guitarra, bajo y Myles Martin batería.

5. Crown of Mortis (2025) de Wrath of Logarius: de San Francisco, California, viene un black/death melódico hiper furioso, malvado, destructivo, corrosivo, brutal y en ráfaga, aunque también tiene momentos calmos, disonancias magníficas, alegros elegantes y belleza monstruosa. Es tan gélido como si fuese escandinavo, tan bestial como si fuese alemán, tan feroz y ácido como si fuese de Europa del Este. Nada de Hollywood.

Los blast beats nucleares son cortesía de Marco Pitruzzella (Six Feet Under) y los demás son músicos under que viene de la banda Martyr Logarius. La banda (gemelos rusos que se visten de árboles) Grima está invitada en un tema.

10 abril 2025

Black melódico británico, folk indie gringo, art pop / indie rock canadiense-estadounidense (con el cantante y guitarrista de Rush), big beat / post-punk londinense, art pop / power pop californiano y indie folk alternativo de Seattle, black avant-garde de Países Bajos

1. The Black Swords Of Winter (EP, 2025) de Ninkharsag: buen black melódico, furioso y perverso, con temas largos y en la escuela de los suecos, pero son de Liverpool, Reino Unido. Hay que escuchar más para ver qué hay de diferente, aunque es brutal, bien arreglado y producido, pero no basta. 3,8 de 5. 


2. Every Dawn's a Mountain (2025) de Tamino: indie folk muy bello, sin country, pero no es lo mío. 2,5 de 5. Muchas orquestaciones.

3. Stygian Waves (2025) de Envy Of None. Maravilloso disco de art rock, indie pop y rock alternativo canadiense-estadounidense. Rock suntuoso con bases electrónicas, que va del techno al funk, muchas melodías poperas presentadas con algo de distorsión en formatos de rock electrónico, pulido con elegancia, detallismo samplero y maravillosa producción. Hay guitarras densas y wall-of-sound, seductoras líneas vocales de la cantante y temas profundos, bien arreglados y complejos con psicodelia, algo de dream pop ligero y hasta downtempo, aunque jamás se van las guitarras (y no hay baterista).

La banda es Alex Lifeson (guitarra, mandolina, banjo, oud y programación - además de miembro fundador de Rush), Andy Curran (bajo, sintetizador, programación, guitarra, coros y estilófono), Alfio Annibalini (guitarra, teclados, programación, coros) y Maiah Wynne (vocales, teclados, sintetizador y programación). Las capas de voces, guitarras y sinterizadores están tejidas cuidadosamente para incorporar influencias de las más rítmicas y cadenciosas formas musicales, desde el bossa nova al RnB. Muy noventero sin sonar repetitivo ni obvio. Delicioso, de principio a fin. 4,7 de 5.

4. Hard Times Furious Dancing (2025) de Snapped Ankles: no esperaba nada y mucho menos está buena dosis de electrónica que parece resumir Faithless, The Chemical Brothers, The Prodigy y Asian Dub Foundation, leno de big beat y breakbeat pero como Red Snapper, tocado por una banda. 

En Sputnikmusic los describen como banda experimental de post-punk de Reino Unido, así como indie rock y psicodélico, pero no escucho nada ni parecido. En RYM Synth Punk y Dance-Punk Revival, pero yo no le agarro la caída, mucho menos viendo cuáles son las bandas más representativas. De todas maneras, 4,6 de 5.

La banda está conformada por Patrick "Paddy" Austin [aka Peter Ashtray] (vocales, guitarra), Giorgio Zampirolo (batería), Saul Ham [aka Sol Haim], Mike Chestnutt (teclados) y Clémentine March (bajo).

5. Los singles de Joviac son alucinantes. Es como un Voyager súper envenenado, más progresivo e increíble. También suena como un Haken con más energía de arena rock. Por momentos suena a A-Ha en progresivo.

6. Portrait Of My Heart (2025) de Spelling: la artista de Sacramento, California, llamada Chrystia Cabral, llega a su quinto disco alrededor de una combinación de guitarras, semi-acústicas y eléctricas, frecuentes arreglos orquestales y varias capas de densidades electrónicas, que RYM dice que es pop rock y rock alternativo, así como también pop progresivo, art rock, revival de post-punk y power pop, que siento que es el género más cercano de verdad, aunque las partes más art y progresivas son increíbles.

Yo lo siento como una reinterpretación, con guitarras un poco más duras que las usadas en el pop rock y muchas cuerdas, del pop de los ochenta, un poco disco y bastante vocal, incluso algo de big music, por medio de una combinación de instrumentos analógicos y electrónicos, que le dan elegancia, brillo y angularidad a lo que no es ni synth-pop ni pop alternativo pero tampoco entra al terreno del rock propiamente.

No por nada el guitarrista es Patrick McCrory, de Turnstile, entonces las guitarras por momentos suenan bastante más pesadas y en otras ornamentales, pero la línea vocal y melódica es más cercana al pop sin ser su base lo electro. 3,8 de 5. Habrá que ver si puede subir más con sucesivas escuchadas.

7. Patience, Moonbeam (2025) de Great Grandpa: otra genial sorpresa de una banda de rock, alt-country y folk indie, que raya entre la música de cámara y el post-rock. En este caso a las suaves melodías de cuerdas se le suman algunas guitarras densas del noise pop y la genialidad melódica de Radiohead, reinterpretadas de forma acústica, que además tienen una vocalización coral y con sentimiento, que no le quita protagonismo a esta rara forma de country / folk rock, en que caben las rarezas eléctricas y los arreglos progresivos. Son de Seattle, así que por momentos se puede rescatar algo de grunge y rock alternativo aquí y allá.

La banda: Al Menne (vocales principales), Pat Goodwin (guitarra, vocales), Carrie Goodwin (bajo, vocales), Dylan Hanwright [aka Slothfella] (guitarra, vocales) y Cam LaFlam (batería, vocales). 

8. Zwart Vierkant: Slotstuk [Cuadrado negro: pieza final] (2025) de Grey Aura: black metal avant-garde, algo como un black melódico con muchos arreglos de thrash progresivo, gracias a una combinación rítmica de batería hiper-detallista que va del mathcore al grind y un bajo jazzeado, además de blast beats, voces semi-gritadas entre operísticas y demenciales, en un torbellino de capas de guitarras haciendo distintas formas concéntricas. Tercer disco en 10 años de estos dementes holandeses.

Aunque hay mucho de black furioso e infernal, baterías de hardcore punk y permanentes arreglos complicados de bajo, con una batería que suena fenomenal para la rapidez y potencia que le imprimen, siempre hay esa sensación atmosférica y progresiva al mismo tiempo, que se permite interludios de jazz-rock y ambient, además de variantes que van del folk rock al grindcore en la batería, lo que enriquece la ráfaga de azufre y fuego del resto de la música.

La banda es Ruben Wijlacker en voces, guitarras acústicas y eléctricas, y sintetizador. Tjebbe Broek también en guitarras, Sylwin Cornielje en bajo y Seth van de Loo (ex-Severe Torture) en batería y percusión. Los invitados agregan tuba, trombone y cello, en el tema Nachten zonder dagen, dándole una nueva dimensión con sonidos latinos y académicos. 

Es toda una obra conceptual, llena de distintos sonidos y texturas, se nota una altísima investigación, producción y experimentación, que terminó en arreglos orquestales que apelan a la música del mundo, puede sonar folclórico balcánico, post-rock, música de cámara contemporánea, experimental, diseño de sonido y hasta pruebas con las distorsión de las guitarras para no sonar repetitivos, obvios ni predecibles. 4,8 de 5.

01 enero 2025

Felijaño 2025: art post-rock de Oregon, death/black progresivo (In Vain), shoegaze / indie rock, death/black ambient, black/thrash, black disonante industrial

1. The Chilling Alpine Adventure de Falling Up: decimocuarta producción de esta banda de art rock, post-rock y rock alternativo de Albany, Oregon, que por momentos llega a espacios progresivos, a acercarse a la experimentación sónica de Radiohead y en otros parecen abocarse al space rock rivival similar a lo que ha hecho Air en 10 000 Hz Legend,. Me pareció con muy buenas ideas e instrumentación, con orquestaciones geniales y un vocalista realmente armonioso, que me recordó un poco a Sting y unas guitarras que hacían las cortinas necesarias para su concepto, amén de una producción muy cuidadosa aunque le faltó carne en el asador para ser más enganchadores. 3,8 de 5. Pero quiero escuchar más.

2. Currents (2018) de In Vain: me gusta muchísimo esta banda noruega de black/death progresivo y melódico, que construye canciones realmente memorables, épicas y dulces dentro de la inventiva y la potencia del género, con un especial enfoque en la producción vocal, con dos cantantes: Sindre Nedland (hermano menor de Lazare) que además protagoniza líneas y armonizaciones de celebración nórdica y Andreas Frigstad como encargado de los growls perforantes, que hacen intercambios y turnos alrededor de riffs de guitarras melodeath  y atmósferas de sintetizadores y Hammonds.

En Blood We Shed el tema arranca con brutalidad, en voz y guitarras de death old-school con arreglos que armonizan los sonidos de los pioneros con un cambio imposible de tono y color hacia un arreglo de rock progresivo, en otra distinta escala y estructura, que lleva a otras de las líneas vocales de paraíso vikingo. Es como juntar Borknagar, Ulver viejo y Vintersorg con Dark Tranquillity, hermosura malvada.

Por si fuera poco, las majestuosas baterías que acompañan a un universo de riffs en trémolo, polirritmos a mid-tempo y algo de space rock / black metal es Baard Kolstad (Leprous, Rendezvous Point y exBornagar). El saxofón del tema final, primero en una sección con profundas voces barítonas y growls, con un interludio misterioso de guitarras acústicas y más tarde con un solo de guitarra de smooth jazz y una explosión de melodeath sinfónico, los pone en territorio separado de las bandas nombradas, acercándose más al jazz/death progresivo. 4,8 de 5. En Spotify.

3. Raw Blue de Whirr: continuando con la nueva tradición de escuchar los discos aunque no estén en Deezer, y con una muy buena puntuación en Sputnikmusic, me voy a Bandcamp para escuchar esta banda de indie/shoegaze de Oakland, California. Melodías dream pop con guitarras ruidosas y expansivas, voces oníricas que a veces son apenas un susurros tras una muralla de efectos y pedales, capas y ediciones de post-producción para evocar una experiencia casi museística y decadente. Un gran trabajo con sonidos del dream pop, shoegaze y el indie rock de los clásicos que te permite trasladarte de la calma a los explosivos momentos de melodía ensoñadora y ruidosa por lo que parece una nueva mirada al camino que tomas a diario para ir y venir de tu casa. Quiero escuchar más, porque reconozco la labor aunque no el gancho conmigo, 3,8 de 5.

4. Duality de Defacement: banda de Utrecht, Países bajos, que inicia con un intro electrónico de unos dos minutos para luego dispararse un black/death progresivo opresivo, disonante y estrafalario, nacido de hacer chocar black atmosférico y brutal death, porque hay una voz cavernosa y brutal permanente aunque la música va girando desde lo corrosivo y complejo como Ulcerate y Gorguts, lo oscuro y perverso como Deathspell Omega aunque por momentos, y debido a cierta claridad en los riffs de trémolo, la batería que es tan hábil como destructiva, aparecen tintes diversos del jazz/death y el metal progresivo..

En su Bandcamp usan decenas de etiquetas, como electronic, ambient, doomgaze, jazz, progressive, psychedelic y shoegaze, que explican un poco mejor como este death/black progresivo puede arrojarse pinceladas dramáticas fuera del metal, con algunos pigmentos de riffs expansivos, atmósferas con toneladas de producción, microsegundos de intromisiones no extremas y hasta momentos de un space/death con algunas similitudes a Blood Incantation. Para mayor confusión y profundidad, después de cada tema extremo, hay un interludio electrónico, lo que hace honor al nombre del disco. 

El cuarteto alcanza su mayor plenitud en el opus final de 16 minutos, en que combinan riffs arpegiados y de trémolo, batería con toques hardcore y progresivos, la disonancia generada por una voz del submundo y guitarras agudas que cruzan cuevas laberínticas, llenas de armónicas y extravagancias sónicas. En Spotify.

5. Will o' Wisp (2016) de Nekrokraft: black/death/thrash sueco súper furioso, melódico y sinfónico, con unos riffs bien carnosos de thrash y un shriek que nos lleva a la guerra, arreglos de black sinfónico y algunos arpegios de melodeath para culminar la escena bélica. 

Es un festival  de riffs (con dos guitarristas y el cantante/bajista grabando otras adicionales) que están acompañadas de doble bombo y repiques, que se pasean por varios pasillos del metal extremo que además tiene una variedad similar en las voces: guturales que asombran por sus cambios, los coros de alaridos góticos y el permanente ataque. En este disco no hay tiempo que perder, son 7 temas en 23 minutos, aún así el arsenal permite temas más speed, algo de melodeath/black y otros más doom fúnebre / black sinfónico para demostrar sus alcances entre la nieve y los vientos invernales.

Es una banda liderada por Angus Norder (Witchery). En Spotify. 4,5 de 5.

6. Banishment de Theophonos: primer disco de 2025 que escucho, que según es una banda de black metal avantgarde / hardcore, que se presenta con un sonido sucio y lo-fi, algo crudo en la batería aunque con riffs disonantes decentes y buen shriek. Proyecto de one-man-black metal de Jimmy Hamzey de Detroit, Michigan, de muchísima menor calidad que su proyecto Serpent Column, que le puse 4,4 en Halloween. A este proyecto, le daré un 3,9 de 5, con lo mejor en su tema final, en que el hardcore / math rock entra en escena. Lástima por el sonido tan brumoso y con bajísima producción.

7. Apertures de An Axis of Perdition: black metal industrial, progresivo y disonante con riffs realmente brillantes, que combinan la incomodidad melódica, el avant-garde vocal y una batería que invoca demonios con su hit-hat a mid-tempo, permitiendo que los arpegios se deslicen por las cavernas del oído interno hasta impregnarse en las neuronas con su virulento math-core y progresivo de tiempos inescrupulosos y repentinos. Es como un hijo doom y paciente de Hoplites y Defacement con Dillinger Escape Plan. 

Esta banda de North Yorkshire, Inglaterra, es definida como black metal industrial y dark ambient en la Encyclopeadia Metallum que creo que omite el slowcore metalero y el tecnicismo que va produciendo notas dislocadas sin premura y obscuridad neuronal.

Con tiempos realmente lentos, hay ambiente sí y también noise, más como un guiño a bandas de black atmosférico como Blut Aus Nord. Como Defacement, después de cada tema extremo hay otro solo de electrónica. El disco va creciendo en doom/ambiental así como en experimentación: uno podría hablar de post-black progresivo, de ambient metal (esto ya debería existir) y claro, de doom industrial. Las etiquetas acá como los astros, empujan pero no determinan.

Las guitarras se vuelven más pesadas y cortantes, acercándose al industrial y aunque la batería sigue siendo determinada, cede más espacio a ser un acompañante curioso. No siempre hay progresivo entonces, ni una exhibición de dedos artísticos sobre los trastes con acordes que duran milisegundos, lo que no implica que se reduzca la calidad compositiva de la obra, que va mostrando distintas sombras y ángulos. Es realmente bueno, 4,7 de 5. En Spotify.

24 diciembre 2024

Diario musical 24D: ¡Feliz Navidad! - black metal disonante venezolano, gangsta/g-funk, noise/sludge noventero, metal vanguardista noruego

1. Despondency Chord Progressions de Selbst: un magnífico, logrado y brillante black metal atmosférico desde Venezuela (aunque residenciados en Chile). Opresivo y melódico, con guitarras poderosas que suenan agrias y poderosas, llenando todo el aire de fulgor y fuego. Sus armónicos, disonancias y giros son realmente majestuosos, la batería es una máquina del infierno y las voces, narradas/gritadas, parecido a la escuela islandesa, y la épica voz limpia son realmente asombrosas. 

Un disco extraordinario que marca una marca de fuego en el mundo. El dolor de la patria se siente en un doble bombo infernal, gritos desesperados en un shriek/growl muy duro y unos solos de guitarra llenos de emoción y nostalgia. Lo mejor es que este black disonante tiene sonido sudamericano, con secciones rítmicas alegóricas de nuestra región y guitarras acústicas de sabor folk / tradicional, un poco hispánico a veces. Además, el primer tema es cantado en español. Sus partes calmas, con una calidad realmente inspiradora, son igualmente bien producidas y grabadas, además de interpretadas de forma formidable, combinando baterías y guitarras de forma casi académica.

Puntuación: 4,7 de 5. En la escuela de Deathspell Omega y Mgla, con una producción impecable y un sonido expansivo, cristalino y muy guitarrero. En Spotify. Son parte de Debemur Mortu Productions, la misma disquera de Akhlys, Blut aus Nord y Behexen, entre muchos otros del género. 

2. Missionary de Snoop Dogg: Disco de gangsta hip hop / g-funk, el vigésimo de Snoop Dogg aunque tienen invitados fuera de la escena como Tom Petty y Sting, así como a nombres relevantes como Eminem, el mismo Dr. Dre (quien produce el disco), 50 Cent y Method Man. Un disco que celebrar los 30 años de Doggystyle, y por eso le pusieron este nombre, según el MC. Está bueno, 3,8 de 4. En Spotify.

3. Cool World de Chat Pile: un disco más noventero que su debut, en que el grunge y el nu-metal inspiran los riffs mientras sigue sonando sludge/noise. Ahora el post-punk es también intercambiado por el post-hardcore. Acá mi reseña completa. En Spotify. 4,7 de 5.

4. Naiv de Thy Catafalque: descubrí este disco en la pandemia, y desde entonces soy un seguidor. En este álbum, que reseñé acá, su metal vanguardista mezcla el folk / black metal sinfónico con trip hop, funk y música electrónica bailable, incluso con algo de jazz pop. El resultado es pura vanguardia, en que los instrumentos exóticos brillan, junto a las voces femeninas, los riffs metaleros y una batería destacada. Lo orquestal es central cuando se fusiona con metal y música del mundo, hasta que se transforma en electrónica accesible, confundiéndonos al combinar enfoques diametrales. Para mí, 4,8 de 5. En Spotify.

5. Spectral Evolution de Rafael Toral: música ambiental y experimental creada por el artista portugués, que ha creado varios instrumentos electrónicos propios, gracias a una residencia artística. Conocido anteriormente por su discos de guitarra acústica, se encarga acá de ese instrumento, el bajo eléctrico y muchos sintetizadores, módulos y osciladores, entre otros, para crear algo como un jazz electrónico, que incluye el sonido de varios instrumentos de viento, grabaciones de campo con pájaros y algo de ruido estático. Le doy un 3,5 de 5.

6. The White Death (2017) de Fleurety: entre mis favoritos del metal avantgarde, junto a Solefald. Un disco desquiciante desde el inicio: shrieks semi-narrados con una voz arrastrada, una batería caótica, que cambia de un sonido lo-fi hardcore a contratiempos cambiantes de delicioso rock progresivo, sobre los que se montan riffs de guitarras y teclados de forma enredada, con melodías confusas y en los tiempos más extraños, mientras suena una flauta celta y entran voces femeninas medio fantasmales. El disco continúa así, con una batería que parece sonar demasiado en vivo, cruda y desordenada, con guitarras súper bien producidas y girando en otro ritmo, más un bajo siempre presente que acompaña el festival de polirritmos improbables.

Luego es más una especie de horror metal, gótico y deslizante, con disonancias tocadas en tiempos muy lentos, voces narradas y en coros fantasmagóricos, sonidos paranormales de fondo y más voces femeninas espeluznantes que se unen a la suave y misteriosa vocalización. Los riffs disonantes en tiempos improbables, el trémolo tocando en distorsión hiper-noise y la electrónica que parece venir de una balada francesa terminan de configurar lo que es un disco puramente extraño, muy experimental y con una rara grandilocuencia para presentar melodías intercaladas de ruido.

Los irresponsables de esto son el dúo conformado por Svein Egil Hatlevik en batería, voz y teclados, y Alexander Nordgaren en las guitarras. La voz principal y el bajo son de Carl-Michael Eide "Agressor" (Ved Buens Ende, Aura Noir). En Spotify. Lástima que no han sacado nada desde entonces.

7. Then You'll Go Home fauxdeep: disco debut de esta banda de rock noise / slowcore de Alabama (según su Bandcamp) aunque en Sputnikmusic los califican de shoegaze, post-hardcore e indie rock, mientras que en Rate Your Music sólo shoegaze (igual que en en las listas de Spotify). Ciertamente tiene guitarras gruesas, algo disonantes y reverberadas, que hace melodías evocadoras y oníricas, muy noventeras, bajo una capa de rudeza distorsionada y potente bajo industrial. Los considero más noise / post-grunge / rock alternativo. En Spotify. Me agradaron, 4,3 de 5.

8. Weather Systems - An Ocean Without Shore. Banda de rock progresivo crossover, con muchas orquestaciones y efectos electrónicos, nombrada tras el disco 2012 de Anathema (death/doom) y nacida a partir de la separación del grupo en 2021.

Es básicamente el dúo conformado por Daniel Cavanagh (líder y ex-guitarrista de Anathema) haciendo voces, piano, teclados, vocoder, guitarras, bajo, programación y arreglos orquestales y Daniel Cardoso (ex Anathema, Head Control System, Decades In The Shadows) en la batería y dirección musical en vivo. El portugués es encargado de las baterías en el inspirador disco Niños Dioses de la banda chilena Crisálida.

Me gustó el tema Ghost In The Machine y Still Lake (pero por momentos) y no tanto el disco, que aunque coqueteó con muchos embellecimientos alternos, con pianos, arreglos de cuerdas y electrónica por doquier, parecía demasiado accesible y comercial como para ser realmente post-rock o art rock, sino siéndolo un poco obvio. Algo de rock alternativo duro cae bien en momentos, aunque demasiado orquestal por otros. Para mí es apenas un 3,5 de 5.

Mis discos favoritos de 2024 - Cool World de Chat Pile: de la angustia urbana a gritos a un calmado cinismo, re-usando grunge y nu-metal para su noise/sludge

2024 es un año de discos profundos, de altísima fusión de géneros y algunos revivals de los 90, incluyendo el uso de la ópera rock, los interludios calmados y el existencialismo. Discos de Blood Incantation y Oranssi Pazuzu llevan sus géneros más lejos, de forma más madura y experimental. Y así también se lo tomó Chat Pile con su segundo disco, llamado Cool World.




Después de causar sensación con su debut, God's Country, lleno de letras de angustia urbana y post-moderna, a ritmo de noise rock, algo de sludge y post-punk, lleno de gritos black y screamo, ahora editan un disco más más existencial y satírico, en que los gritos desenfrenados pasaron por una voz más narrada e incluso grunge, se cambia el post-punk por el post-hardcore. Cool World es una ironía similar a Life Is Peachy de Korn y el dolor del grunge de Nirvana.

En este disco, cuando hace growls y shrieks, estos no están registrados a máxima potencia ni de forma estridente, sino casi como un adorno exótico que acompaña el post-punk / noise / sludge / post-hardcore, no como una forma de suavizarse sino casi una forma de art rock de su propuesta, más elegante y al mismo tiempo, violenta y depresiva. Más Jesus Lizard y Deftones, menos Mayhem, es más deathrock y Helmet, menos Portrayal of Guilt.

El bajo sigue siendo industrial e intrusivo, definiendo mucho del sonido, grave y casi shoegaze, con voces que varían también hacia los gritos, el post-punk y alguna desesperación que parece invocar lo más demencial del industrial, así como algo de los desvaríos y desviaciones vocales del nu-metal más potente.

Las guitarras son también demenciales, artísticas y experimentales, pasando de un sonido como de March of The Pigs de Nine Inch Nails a algo más concreto como Neurosis. Perfectamente emulan el plomo de las tuberías, el óxido en el aire de las orbes en decadencia y la respuesta angustiosa a un caos que ya no está sólo en Estados Unidos sino que amenaza al planeta entero. Es pre-apocalíptico, por eso hay que invocar sludge, influencias de Nirvana y Melvins, unas guitarras extrañas a lo Primus.

Sí, suena súper noventero, marca de este año 2024. El tema Masc es quizás el que más obviamente suena a grunge, industrial y rock alternativo.

La canción Tape tiene un riff parecido al primer tema de The Painter´s Palette de Ephel Duath, en que la banda abandonó el black metal para enfocarse mucho más en el jazz y el hardcore, en lo que parece un camino similar de Chat Pile, que se acercó al math-rock y el post-hardcore, manteniendo complejas estructuras, aunque sin las estridencias del disco debut.

Un disco monstruosamente bueno, de los mejores del año, 4,7 de 5. En Spotify.

16 diciembre 2024

Diario musical 16D: minivacaciones + mucho hardcore / grind de Guatemala, EEUU, death progresivo (BTBAM), black metal griego avantgarde, thrash progresivo finlandés, slugde/doom, trip hop originario y doom/folk lo-fi

0. Minivacaciones laborales, en las que quiero hacer posts enteros de discos favoritos del 2024, algunos sobre series e incluso ver documentales en Netflix.

1. I Hope I Die Here de No Cure: banda de hardcore/metalcore, claramente influenciado por grind y death, con temas cortos, furiosos y muy bien producidos, música extrema de alta fidelidad. Con un invitado por cada una de las 8 canciones. 4 de 5. Son de Birmingham, Alabama. En Spotify.

2. Detonación del congreso de Suciedad: más hargrecdcore punk brutal, según Metallum son Crossover/Thrash Metal aunque domina el punk y la canción protesta sobre Latinoamérica. Son un dúo de Guatemala pero viven en Tampa, Florida. En Spotify.

3. Nocturnal Will de Dodsrit: aunque se presentan como una banda de black/crust punk, lo que perciben mis oídos y cerebro es un maravilloso black metal melódico, con riffs épicos de heavy metal e incluso de rock clásico, lo que provoca un claroscuro, porque es malvado y emocional, mientras es imposible balancearse de un lado a otro con sus sonidos de NWOBHM y sus ritmos mid-tempo de fantasía, lo que para mí los relaciona con Tribulation y Vampire. En Spotify. Un extraordinario disco que salió en marzo, una joya verdadera, 4,5 de 5.

Ocupa el puesto 13 del 2024 en Metalstorm. 

3. The Great Misdirect de BTBAM. Dos años después de Colors, esta banda ya había dejado atrás el death metal progresivo para sumergirse en algo mucho más amplio, diverso y experimental, así como logrado, por lo que el jazz-rock, la vanguardia, el metal electrónico y las posibilidades de agregar metalcore y rock alternativo están completamente incorporados ahora. La música es súper enrevesada y potente, con riffs metaleros y ritmos matemáticos, aunque también hay rock progresivo setentoso, interludios atmosféricos y mucha locura progresiva, con algo de mathcore y metal progresivo a máxima potencia. Un discazo, 4,6 de 5. En Spotify.

4. Kick II de Arca: Si hay que reconocerle algo a Arca es ser tan condenadamente venezolana y caribeña, musicalmente osada y alternativa, activista LGBTIQ+ y adquirir reconocimiento mundial usando raptor house y máquina latina en este disco. Sí, una de las productoras de Björk, Kanye West y Frank Ocean, mete en su disco letras que hablan de los estados de Venezuela y expresiones autóctonas, en medio de glitch hop, reggeaton y flamenco, pero también recurre al bass music, pop alternativo y la electrónica alternativa, con mucho éxito y cuidadosíima producción. Muy bueno, 4,2 de 5. En Spotify.

5. HVSK de Beehive Revolt: Black metal progresivo industrial de Grecia, país que se está convirtiendo en una potencia del metal. En la Encyclopaedia Metallum se desciben como black metal avantgarde, aunque es un sonido bestial, que combina furia, velocidad y un sonido artesanalmente sucio, con altísimas referencias a lo industrial, especialmente en la distorsión y el sonido percusivo, también es caótico y en contratiempos, con una batería vikinga de sonido vintage, es primordialmente dominado por riffs afilados y disonantes, como sierras eléctricas en medio de la bruma, abriendo caminos inexplorados por tierras de nadie. Los blast beats acompañan los gritos tratados con filtros electrónicos, produciendo una incesante bombardeo de riffs en escalada, que van partiendo todo en pedazos. Las voces extrañas, cuasi operísticas o fantasmagóricas me hacen pensar en Dodheimsgard. Creo que el disco es un poco excesivamente largo. 3,9 de 5. En Spotify.

6. Elokuutio de Stam1na: el metal finlandés me hace feliz, sobre todo estas bandas, como Mokoma y Diablo, que son tan reminiscentes del punk metal y al mismo tiempo el death melódico / rock electrónico, que ayudí a crear Amorphis, en que los temas son igualmente extremos, disonantes, melódicos y con voces influenciadas por el folk. En este caso, la banda de thrash progresivo con una voz gritada / shriek hace un disco que adoro de principio a fin, con guitarras cyber punk, algo de industrial a lo Rammsterin, baterías d-beat y momentos de mathcore, black y death. A esto se suman varios interludios de pop rock, voces operísticas y limpias, entre lo vikingo y lo comercial, que está basado en muchísimo thrash europeo, que no excluyen arreglos de piano, sonidos digitales y varios riffs arpegiados. Para mí, 4,4 de 5. En Spotify.

7. Empty de Bongripper, Bongripper, banda de slugde/doom de Chicago, Illinois. Son algo stoner, poco space y totalmente instrumental. Son cuatro canciones, dos de unos 20 y dos de unos 12 minutos en promedio, que se pasean por el drone y el doom menos metalero, más cerca de la psicodelia. Con algunos discos también pasa lo contrario, me gustó menos esta segunda vez que lo escuché. Le puse 4,5 en Sputnikmusic, pero ahora diría que es un 4,1. En Spotify. 

8. Endtroducing..... (1998) de DJ Shadow, disco debut de lo que se considera uno de los pioneros del trip hop, el primer disco conformado completamente de samples de otros discos y rankeado como uno de los mejores de los 90. Este disco también es considerado hip hop instrumental, plunderphonics y sampledelia. Lo aprecio, pero no me conquistó como los discos del género que vinieron después. 4 de 5. En Spotify.

En materia de hip hop, The Fugees y Cypress Hill son mis referencias.

9. Relief Dimension de A Dying Soul: Arturo Palomo, la mitad del dúo punk guatemalteco Suciedad edita este EP de lo que llama Doom experimental, que suena más a una especie de black folk lo-fi con algunos sonidos de campo de fondo. Bastante regular, 2,5 de 5. 

09 diciembre 2024

Diario musical 9D: post-punk inglés clásico, death sueco, rock pop latino (Ely Guerra), math rock / emo japonés, folk celta, black/doom italiano y shoegaze gringo

0. Hoy empiezo mi curso de formación con Humentum sobre cómo implementar proyectos financiados por USAID.

1. Mother​-​of​-​pearl Moon de And Also The Trees: si alguien va a hacer post-punk y música gótica que sea como AATT, una banda inglesa que su primer disco haya salido en 1984. El dark jazz y el folk implementado de forma preciosista y cuidadosa, sin los aspavientos de quienes de forma tardía quieren ser más oscuros que la noche, están plasmados en este disco maduro, calmado y logrado, a base de experiencia y un arte consagrado. 

La canción No Mountains, No Horizons es un momento cumbre del jazz / post-rock del disco, que lo hace fácilmente un 4,8 de 5. Es brillante este trabajo. La banda está conformada por Colin Ozanne (clarinete, clarinete bajo, piano y armónica), Paul Hill (batería, percusión), Justin Jones (guitarra eléctrica, guitarra barítona, autoharp, glockenspiel y sintetizador), el cantante Simon Huw Jones, el trompetista William Waghorn y el bajista Grant Gordon. En Spotify.

2. Fresh out of flesh de Ghoulhouse: death sueco, bastante regular. De los trabajos menos logrados de Rogga Johansson. 3 de 5.

3. Sweet & Sour, Hot y Spicy (2004, remasterizado 2024) de Ely Guerra. Producido por Dj Toy (Control Machete) y Emmanuel del Real (Meme de Café Tacvba) es un disco de pop rock latino, bastante setentoso y psicodélico, juguetón y sensual. En Spotify. Muy bueno, especialmente las guitarras, 4,3 de 5.

4. Paddle Ship de Tiny Yawn: banda japonesa de math rock, indie pop y emo según Sputnikmusic aunque en Last.FM dicen que están enfocados en fusionar géneros de los 90, incluyendo neo-soul y post-rock. Extraordinarias composiciones, con una habilidad técnica encomiable y divertidas tonadas, aunque algo ligeras para mi gusto, en parte porque ni el neo-soul ni las melodías niponas están en mi lista de preferencias. Me recordaron un poco a Pizzicato 5. Puntuación: 4,3 de 5, sólo porque Yellow Patrol es alucinantemente buena. En Spotify.

5. The Road Back Home de Loreena McKennitt, disco en vivo de la cantautora y pianista canadiense, enfocada en llevarnos por un suave, agradable e interesante paseo por las montañas con música celta y animada. Bastante entretenido, porque aunque la clasifican como New Age, es mucho más acústico, orgánico e incluso con influencias de la música clásica y jazz que artistas más reconocidas como Enya. 4 de 5.

6. Fire Blades from the Tomb de Ponte del Diavolo, doom/black avantgarde de Italia. Voces femeninas, líricas y misteriosas, convocadas por la cantante Elena Camusso, lideran un viaje oscuro por ritualísticas elucubraciones doom metal, que por momentos se transforma en black melódico, siempre enfocado en la narrativa, que en momentos toma pequeños extractos shrieks. Bastante bueno, aunque le falta explosividad por momentos, además de cierta profundidad. 3,9 de 5. Me hacen pensar en Lucifer, aunque menos sexy y ocultista, con guitarras menos logradas. En Spotify.

7. Our Darkness Remains EP de Never the Dead, un trío de temas de death progresivo melódico, de dos músicos de Ghoulhouse. Bastante básico, para ser progresivos, pero efectivos. 3,5 de 5.

8. Dreams Inside the Sun de Void Moon, epic doom sueco. Un género difícil para mí, así que admito la muy buena calidad de este trabajo, especialmente en la producción vocal, especialmente en los arreglos en que grabaron coros y segundas voces, pero también porque el baterista/vocalista/tecladista es realmente alguien talentoso, además que los arreglos instrumentales son impecables y las canciones tienen unas estructuras sólidas, mientras que los solos de los guitarras invitados son formidables. Aunque no me conquistan, les doy un 4,1 de 5.

9. Obra Negra de Granuja: jazzy hip hop / boom bap de Colombia. Otro discazo de altísima producción, buenas letras y filosofía callejera sobre samples oscuros y funky, que se adaptan a la mirada cruda y reflexiva. Buenísimo este disco, 4,3 de 5. En Spotify.

10. End of the Nail de Gleemer, banda de shoegaze / indie de Colorado, que lo hace muy bien, pero en este momento de tantos nostálgicos por los 90, de tan buen post-rock y de fusiones raras e increíbles, esta banda suena repetida, monótona y poco excitante, sin demeritar sus capacidad técnicas y artísticas. Creo que merecen una segunda oportunidad en otro momento antes de juzgarlo. 

Lo bueno es que implica que acá hay guitarras elaboradas, incluyendo las semi-acústicas y las de distorsión soñadora y expansiva, las voces son adecuadas y los arreglos, entre el noise, lo electrónico y lo art pop son geniales. Al menos un 4 de 5. En Spotify.

04 diciembre 2024

Diario musical 4D: semana de parciales finales, thrash paraguayo, death/grind escocés, el debut de Kim Deal (reina del rock indie), death/doom melódico francés, rock nostálgico de lo s90 y power/death melódico/j-pop

0. Hoy empiezan las pruebas finales de mis estudiantes en la Universidad Sergio Arboleda, donde además de posgrado ahora estoy dictando pregrado con dos materias: una llamada Ciudadanías Digitales y otra bajo el nombre de Gestión y Analítica de Datos.

1. Deadly Experiments de Under Assault, banda paraguaya de thrash metal, muy vintage y con canciones cortas, súper speed y con la temática de crítica social y excesos de la ciencia experimental. Sí hay classic rock, debería haber ya classic metal. En este caso, ya suenan a los inicios del género en los 80, un poco Metallica y mucho Exodus y Sodom, aunque también hay un par de canciones crossover. En Spotify.

2. Black Hole District de Monolithe, doom / death melódico francés, con algunos teclados fúnebres, igual que las guitarras, los guturales representan la mezcla de los dos géneros, con tonos que no son tan densos, ni tan lentos ni tan graves, dándole dinamismo porque permite apreciar los riffs más complejos, lleva a canciones mid-tempo que pueden acelerar y que los arreglos con teclados sean un puente entre ambos, así como un adorno que puede llevar a momentos más espaciales e incluso progresivos. El invitado de voces limpias hace un gran trabajo, que permite asemejar la propuesta con la actual Katatonia. 

Un dato curioso es que el disco está compuesto de 10 canciones, agrupadas en 5 partes iguales: un instrumental de 1 minuto y un tema de death/doom de 10 minutos. Hay que decir que esto puede parecer retador, pero abriéndose a variedades y variaciones del doom junto estructuras del death melódico, así como a la combinación vocal, se crean verdaderos temazos, con muy buenas guitarras y teclados. Un éxito. 4,2 de 5. En Spotify.

3. Nobody Loves You More de Kim Deal. La bajista original de The Pixies, quien peleó con Francis Black hasta separarse y quien también tocó en The Breeders, resume sus experiencias de hace varias décadas en su primer debut formal, en que lo alternativo -que va desde fusión con música del mundo y muchas trompetas y suaves baladas de pop barroco con cuerdas incluidas- hasta el rock alternativo bastante noventero, con melodías agridulces y disonancias lo-fi, fusión de géneros fuera del ámbito del rock, referencias contraculturales y cambios de estilos a lo grunge, con algo de noise rock y rock indie, resumen ese espíritu igualmente festivo y existencial de la década. En Spotify. Le doy un 4,2 de 5.

4. Edifice of Vicissitudes de Iniquitous Savagery: banda de brutal death metal de Escocia, con momentos de deathcore, slam death y grind, e incluso unos pocos pero buenos momentos progresivos a lo Gorguts y con armónicos a lo Cannibal Corpse, por lo que se escucha un growl cavernoso y potente, pero que a veces usa fraseos largos de pig squeals graves, mientras los riffs son entre death metal y hardcore, con breakdowns cortos y muchos ritmos del slam, aunque con más profundidad y dinamismo que sus congéneres, esto no es suciedad como fin sino como medio para algo más conceptual.

Es como el brutal death / slam más elaborado y cuidado que se puede escuchar, sin llegar a ser progresivo ni perder ese caos destructivo del género, siendo menos enganchador que bandas más conocidas de los 90. Buena batería aunque un poco recortada a lo que debe hacer, cumpliendo ferozmente pero sin sorprender. A veces suena a los temás más grind de Deicide. En Spotify. Les doy un 4,1 de 5 por la diversión y el trabajo duro, aunque falte originalidad y más diversidad en los riffs.

5. Saccharine Scream de Fake Eyes: debut que vuelve a combinar géneros que son similares diferentes, como el shoegaze y el post-hardcore, junto a rock alternativo, creando una propuesta melancólica que puede recordar a bandas depresivas de los noventa, desde Smashing Pumpkins y Silverchair, a otras con temas "one hit wonder" y herederos de Cocteau Twins, con un toque contemporáneo de desdén y existencialismo ruidoso, como un Chat Pile mucho menos caústico.

Incluso a esta banda de Charlotte, Carolina del Norte, la podemos señalar de nostálgicos, quizás rayando en ser muy poco originales, sino usando todos los recursos para revivir y celebrar "mejores tiempos". Conformada por Paul Vuksanovich, Grey Peters, Alexa Finley y Stephanie Wesner, se califican a sí mismos como banda de rock alternativo de los 90, influenciados por los Smashing, además de Hum y Sunny Day Real Estate, aunque pueden escuchar muchas más, incluyendo Creed. En Spotify. Son excelentes músicos, pero hay demasiada emulación, así que 3,6 de 5.

6. EPs de adelanto de discos de Arch Enemy y Harakiri for the sky muestran que el 2025 va a traer muy buenas noticias, especialmente para la primera, que muestra temas más potentes, rápidos y dinámicos, con coros pegajosos y riffs increíbles, con Alissa White-Gluz en quizás su mejor momento vocal.

7. The Rising Kingdom de Phantom Excaliver, es una banda japonesa que hace una fusión imposible, que según Metallum contiene metalcore, death melódico y power metal, en la que este último y el humor a lo Nanowar Of Steel son la base para un poderosísimo disco que tiene riffs de folk y power, incluso hard rock y arena rock, acompañado por muchísimas voces operísticas, coros vikingos y voces épicas de soundtrack de anime, mientras el cantante usa un permanente growl gruñido festivo y marinero, más cerca de Nekrogoblikon, Trollfest y Alestorm que de Chidren Of Bodom. 

En Twilight Valkyria, llevan su arena rock / j-pop épico a momentos de breakdowns del deathcore más perverso, incluso con pig squeals y riffs thrashosos con un doble bombo infernal, en que las influencias de Pantera y Sepultura se hacen evidentes. Sin embargo, Phantom X está más enfocado en mezclar géneros, ser irreverentes y ruidosos que un concepto más profundamente elaborado como el de Lovebites. En Spotify. Les doy un 3,8 de 5 porque aunque son músicos excepcionales y especialmente el cantante, su estilo me parece excesivo, no tan original como se pretende y no me agradan las partes caricaturescas ni de pop nipón.

19 noviembre 2024

Diario musical 18N: blackgaze / post-rock, rock alternativo, lo nuevo de As I Lay Dying, Full Of Hell, death metal old-school, black/doom,

1. Silent Chamber, Noisy Heart (2014, remasterizado 2024) de Sylvaine (Su nombre de nacimiento, Kathrine Shepard, hija de un estadounidense y una noruega): para mí es muy logrado dark folk rock atmosférico, pero ella lo califica como blackgaze, doomgaze, post-rock y metal atmosférico, aunque en este disco no se escuchan guitarras metaleras, ni cantos guturales ni arreglos orquestales ni electrónicos, puedo conceder que se acerca al post-rock.

Sin embargo, ha tocado varias veces junto a Alcest y participó en dos de sus discos, así como en discos de MOL, Austere e ISON, y más recientemente en The Maldoror Chants: Old Ocean (2024) de Schammasch, así que allí está la relación con el blackgaze, el post-metal y el black de vanguardia. Me gustó muchísimo, le doy un 4,1 de 5. Su papá toca la batería en sus discos. 

2. I EP de Zebrahead: rock alternativo noventero californiano, es decir es funk metal, rapcore, ska-punk, pop-punk, hip hop  y punk. Es continuación de los EP/disco III.II. Me gustó muchísimo, esto es 4 de 5. En Spotify.

3. Through Storms Ahead (Nov 2014) de As I Lay Dying, lo he dicho varias veces, el metalcore me parece muchísimo mejor que el deathcore, y si se acerca al death melódico, mucho más aún, así que a pesar de las locuras de su vocalista y su personalidad asquerosa, el cambio de vocalista secundario, estoy más que complicado y entusiasmado con este nuevo disco. Yo le pongo un 4,3 de 5. Mi tema favorito es The Cave We Fear To Enter.

Lo que otros odian, yo lo veo positivo, como la producción pulida, unas guitarras cuidadas (y que tienen detalles prog) y la estructura de las canciones, entre el rock alternativo y las versiones más comerciales de bandas extremas que cambiaron hacia el rock/metal, más algunas influencias del thrash y el groove. En Spotify.

4. Undying Spectral Resonance EP de Mammoth Grinder: un breve, quizás demasiado considerando un interludio electrónico, de death metal old-school / grindcore cavernoso, potente y brutal, con influencias del d-beat y del hardcore. Me gustó, 4 de 5. En Spotify. Son de Texas.

5. Scraping the Divine de Full of Hell / Andrew Nolan: a mí ME ENCANTA esta banda de death/grind/power electronics/powerviolence, mucho más que The Body. Con esta colaboración, lo vuelven a hacer, ruidosos, experimentales, oscuros y rompedores de límites, estándares y reglas, combinando la electrónica más perversa con música analógica sucia, bien ejecutada y que toca las raíces de lo extremo, vengan del punk, del metal, del noise o de la vanguardia experimental. Para esto se unieron con el artista industrial Andrew Nolan después de colaboraciones geniales como las que hicieron con Nothing, lleno de shoegaze.

Le pongo un 4,4 de 5. En Spotify. Entre los varios invitados está Justin K. Broadrick (Godflesh, Jesu).

6. Also Sprach Futura EP de Lychgate, banda de black metal / doom progresivo de Londres, Inglaterra. Después de esta producción de 2020 no han sacado más. Uno de mis discos favoritos. 4,5 de 5. Me encanta la combinación de metal avantgarde operístico con sonidos tradicionales extremos, gracias al mellotron, órganos y cánticos, para lograr esa combinación de atmósferas siniestras, a lo que se le suman complejos riffs de guitara, interludios instrumentales y un bajo con arreglos imposibles. En Spotify.

7.  Prequel to Madness de Traveler, power heavy thrash canadiense / US power metal. De lo mejor que escuché en 2024. Geniales, 4,5 de 5. Y esto es mucho decir porque no soy fan del power heavy tradicional. Su calidad interpretativa y sus toques progresivos me gustan mucho. En Spotify. 

8. Steinras de Steinras, black metal noruego, originario y poco elegante, regularmente logrado aunque con potencial, del dúo conformado por Steinar Aven y Arne Østensen Gandrud, con 11 cantantes invitados para los distintos temas, en Sand Of Time -quizás el mejor tema, hay dos cantantes para combinar voces limpias y shrieks-, incluyendo a los magistrales Ørjan Nordvik (Enslaved), Thomas Eriksen (Mork y Udad) y los cantante de Nordjevel y Tsjuder, junto a voces míticas como los exvocalistas de Old Funeral y Gehenna. Aunque está deslucido y parece más una declaración artística de principios, que un disco más trabajado, tiene buenos momentos y un baterista increíble. Le pongo 3,7 de 5. Pendiente. En Spotify.

9. Graveyard Thunder Split de Bottomless y Witching Altar: el primero es heavy doom bastante bueno y entretenido, con voz femenina, usando mucha energía setentosa y ritualista. Proyecto alterno de la genial banda, también italiana, de doom/death Assumption. Me gustó, les doy un 3,9 de 5. La otra es más stoner y psicodélica, de Brasil, mucho más interesante, con temas más profundos, más trabajados y atmosféricos, mucho más doom incluso. Una deliciosa introspectiva, les pongo un fácil 4,5 de 5. 

11. Nuevos singles de The Great Old Ones, un post-black metal sinfónico y progresivo de altísima factura. Me gustó muchísimo, ya quiero escuchar el disco completo que saldrá en 2025.

12. Varios singles y el EP de Navidad de Maestrick, una banda brasileña de power heavy que parece querer emular Bohemian Rhapsody de mil formas, uniendo cabaret, metal progresivo y varios otros géneros alternos en su propuesta, riquísima, diversa e hiper-producida. Su canción acapella es magistral. 

26 octubre 2024

Llegó el viernes 25 de octubre: el debut formal del súper grupo de math/metalcore Better Lovers, hip hop colombiano, venezolano y colombo-gringo, post-hardcore, neo folk noruego, lo nuevo de Yordano, power/death melódico, Metal II de Lil Supa y progresivo avantgarde francés

1. Bad seed / Circle Pit de Wargasm: la interesante banda de metal electrónico edita un nuevo single doble en que están más rudo, metaleros y menos electrónicos que en su disco debut, el cual me gustó mucho por el mix de metal, electrónica y pop (a veces hyper pop).

2. Fell down the veil (Anthologies I​,​III & V) de Akphaezya: 12 años han pasado desde que estos excéntricos franceses del metal avantgarde / experimental / ecléctico publicaron un disco. El disco no es tan estrambótico ni alocado, pero mantiene una buena estructura de metal progresivo con voz femenina, en partes iguales de punk, cabaret y opereta circense, a pesar de tener a la nueva vocalista, Hakata Ooh, en sustitución de la pianista y cantante solista anterior, Nehl Aëlin.  El título sigue en la tónica de los dos primeros, que trataron las "Antologías" II y IV. Estuvo regular, la verdad, sin ser malos, 3,8 de 5.

3. Metal II de Lil Supa, 3M5 y Nichess One: la segunda parte del disco de 2023 que de forma ocurrente, algo humorística y muy creativa, usan distintos géneros del metal para las pistas que tienen nombre alusivos a materiales, metales o herramientas ferrosas, antes zinc y coltán, en esta nueva producción son cincel, viga, uranio, moneda o traktor. 

Las letras también hablan de rock, death metal o guitarras, siendo oscuras y horrorcore a lo Temples Of Boom de Cypress HIll, y canciones con nombres de materiales metálicos o hechos de metal, con vocalizaciones que en momentos recuerdan al recientemente finado Juan Brujo, vocalista de Brujería. Esto es horrorcore venezolano. Lil Supa vuelve a hacer magia con sus referencias a la cultura de los 90, del hip hop y de Venezuela, que me recordó a la joya que es SERIO, pero ahora incluye bandas de rock, términos sobre este género, artistas e instrumentos.

Fácil: 4,8 de 5. En Spotify. Entre los invitados están, Castellanos (en siete temas), NicoJP (dos temas), Lil Einyel, Craz Digga, MaxyBoy Beatmaker, Rod Roche, Oldtape, Drama Theme y Nasty Killah. 

4. Winterstorm de Ensiferum: nvoena producción de la banda finlandesa de power / death metal melódico vikingo, épico, coral, aventurero y con voces shrieks y limpias operísticas, lo que me gustó muchísimo, lo malo es lo poco original de estas voces, que sonaron como meras imitaciones a Vintensorg y/o Borknagar. Buenas orquestaciones, producción cuidada y con narraciones, más algunos interludios instrumentales, pero no es ni de lejos su mejor trabajo, sino bastante regular. 3,5 de 5. Su mejor momento está en The Howl. En Spotify.

5. Ida y Vuelta de Yordano, con versiones de The Beatles, Rolling Stones y Tom Waits, que se apropia tan personalmente, en su estilo vocal e interpretativo que parecen propias, lo que aún no decido si me gusta o no, como amante de los covers. Un buen disco del ítalo-venezolano, que ya tiene más de 70 años, una leyenda viva de la música contemporánea de Venezuela. Casi al final mete un medley de dos canciones de Sietecuero, la banda de pop rock, jazz y fusión latina con el que debutó a finales de los 70 junto a su hermano. Ex-integrantes de esa banda luego conformaron las muy exitosas Daiquirí y Adrenalina Caribe. En Spotify.

6. Hibjornen EP de Wardruna: neo-folk noruego, mucho más conocido por ser parte de la banda sonora de Vikingos (Netflix). Es un adelanto de su próximo disco que saldrá en 2025. Buenísimos esos temas.

7. Angel Song EP de Nothing More: banda de hard / alternative / progressive rock, con voces post-hardcore, influencias del metalcore y el pop metal. Me gustó, está bueno lo que viene.

8. Agujero de Gusano EP de Noiseferatu y Granuja: gran producción de estos artistas del hip hop colombiano. Extraordinario, altamente recomendado. 

9. Highly Irresponsible de Better Lovers. Debut del supergrupo de mathcore / metalcore / hardcore, conformada por el cantante Greg Puciato (ex-Dillinger Escape Plan), guitarrista y multi-productor Will Putney (Fit for an Autopsy), and tres ex-miembros de Every Time I Die: guitarrista Jordan Buckley, baterista Clayton “Goose” Holyoak y bajista Stephen Micciche. 

Pesado, gracias a una combinación de potentes guitarras metaleras, llenas de riffs enrevesados y cuasi-progresivos, armonías entrecortadas, raros cambios de tiempo y distorsiones purificadas por la ingeniería de sonido, junto a voces gritadas, de inspiración punk, crossover y thrash pero que por ser tan agrias y chillonas, son casi shrieks de black metal. Lo mejor que le he escuchado a Puciato frente a los micrófonos. 

Así que es un discazo lleno de maldad, noise y caos, pero que gracias a su producción brillante y composición diversa que por momentos recuerdan a todas las bandas de los integrantes, contienen la avalancha de disonancia y caótica estructura para que escuches clarito toda la demencia expresada. Puntuación: 4,7 de 5. En Spotify.



14 octubre 2024

Lo que escuché el 14 de octubre: rock n roll, punk, metal progresivo y rock progresivo regularsón, melodeath/black y black/death modernos súper buenos, post-metal experimental, death/doom y synthpop experimental

Las letras en inglés son para mí de las características menos atractivas de la música, así que hay muchos cantautores que no aprecio porque mi oído prefiere la música, pero como siempre, hay excepciones.

Así el 1 del día de hoy me sorprendió mucho, es See You at the Maypole de Half Waif, una propuesta de indie y synthpop experimental de la cantante Ananda Rose "Nandi" Plunkett, radicada en Nueva York y de madre india nacida en Uganda. En este caso, la claridad expansiva del sonido electro-acústico, el vocoder en su voz y la fuerza emocional de los arreglos me cautivaron a la primera oída sin apena saber o interesarme por las letras.

Su voz es claramente influenciada por las grandes voces de la balada pop gringa, pero también escuchas algo de Roxette y Dolores O´Riordan, con algo de folk europeo, en las entonaciones y música, dándole un color europeo a su música, lejos de ser o parecer country sino más ancestral sin ser celta ni medieval sino contemporáneo. Half Waif significa como "niño medio abandonado" quizás en referencia al divorcio de sus padres mientras era sólo una niña, mientras que el Maypole es muy similar al baile de las cintas y el palo del sebucán que conocemos en Venezuela, fácil de enredar pero casi imposible de desenredar, permite celebrar la llegada de mayo.

En Spotify.

2. Crown Of Thorns de The Crown: black/death metal, furioso y elaborado. Una bestia sueca bien conocida en el ambiente de la música extrema, especialmente desde el Cobra Speed Venom. Thrash, death y melodeath en una propuesta con grandes rasgos vocales, arreglos perfectamente acoplados, solos poderosos y batería arrolladora. Como adelante el nombre del disco, sus canciones están llenas de temas anti-cristianos y destaco que también se preocuparon por un sonido prístino en una producción que destaca el resultado global por encima de instrumentación o distorsión, con un resultado asombrosamente conceptual y cuidadoso, especialmente para metal no experimental.

Por ahora, 4 de 5 porque me relaciono con los temas pero no son tan memorables ni distinguibles. Lo mejor es la segunda guitarra y la batería, hay buenísimos arreglos, potencia y suena a montones de bandas antes de ellso, pero nada que me haga recordarlos especialmente, salvo el logro de producción. En Spotify. Los bonus track están brutalísimos, especialmente Mind Collapse.

3. In Splendor Below (2019) de October Tide (Suecia) que me acabo de perder en Bogotá y es una de mis bandas nuevas favoritas. Un death/doom con algunos escarceos progresivos pero apenitas, porque está conformado por dos guitarristas ex-Katatonia que hizo el camino contrario. 4 de 5 de nuevo.

4. De lo mejor de la lista 2024 de Sputnikmusic, From Low Beams Of Hope de Pijn, post-metal y post-rock experimental al máximo de Reino Unido: algo como Thank You Scientist con algo de noise rock. Bello y brutal al mismo tiempo, con apenas 4 temas muy largos y elaborados, de entre 9 y 13 minutos, suenan como una versión perversa de Godspeed You Black Emperor!, me encantó 5 de 5, es lo mejor de esta banda hasta ahora. En Spotify. 

5. SQR de Playsonic, suena a techno downtempo, chévere para pasar el momento. Tampoco soy demasiado conocedor de los géneros de la música electrónica. Le pongo 3,8 de 5.

6. Obsidian Mantra: black/death brutal de Polonia, con un sonido impecable a pesar de guitarras que suenan como sierras poderosas y una batería casi grindcore, buena voz gutural más contratiempos y algunos arreglos disonantes que los hace casi progresivo (esas guitarras así extrañas me encantan). Diría que 3,8 de 5 porque no aportan nada novedoso a pesar de la calidad interpretativa. En Spotify.

7. The Crescent King de Livlos: extraordinario y malvado melodeath de Dinamarca, inyectado con black, que en su tercer disco logra una versión repotenciada del género, gracias a una voz de altísima factura que jamás deja el gutural y muchas guitarras elaboradas, sobre una batería elaborada y un bajo inmenso, que sirve para parir una versión más cruda y oscura del género creado en Gotemburgo, sin las clásicas dobles armonías de guitarras del heavy metal y a un tempo un poco más lento, que junto al uso perenne del shriek, les permite sumar ferocidad y oscuridad, porque no tiene teclados, interludios, efectos ni voces femeninas 

En el tema Usurpers, el mejor para mí, la voz se acerca al gótico/vampírico más contemporáneo y la música está más cercana al punk / speed. Además, abren una segunda parte del disco, una tendencia que me encanta, que se abre a enfoques distintos, más experimentales. En este caso, el tema Scourge of the stars escuchamos una leve pero más cercana referencia a At The Gates, con baterías más crudas, en 4x4 del hardcore y riffs ligeramente más melódicos. El tema Throne Of Cosm es sublime, con arreglos de pianos, teclados y bajo, más una batería pausada que juega con el ambiente y unos gritos/narraciones angustiosas y casi depresivas.

Además, me gustó mucho la portada y el logo.

Mi puntuación 4,4 de 5. En Spotify. 

8. Revised Reality de CrowsVsRavens, metal progresivo que usa una voz lírica de calidad regular, un poco plana pero con algunos momentos brillantes, y una gutural de baja calidad, con oscilantes temas en interés que entrelazan arreglos más o menos intrincados e interesantes de teclados, bajo, batería y guitarras. El proyecto parece concentrarse en usar los elementos propios del género, con cambios inusuales en tiempos, atmósferas y tonos pero sin definir una narrativa musical propia. 

Muy genérico y detesto la voz: 2,3 de 5.

9. No Obligation de The Linda Lindas: banda de punk / garage femenino, pero con algo de hardcore y power pop. Me pareció divertido, juvenil (pero no demasiado) y enérgico. Un 3,7 de 5 fácil. Cuarteto de Los Ángeles, California conformado por Bela Salazar, Eloise Wong, Lucia De La Garza y Mila De La Garza, quienes se definen como "mitad asiáticas, mitad latinxs" y una banda de "dos hermanas, un primo y su amiga más cercana". Las hermanas de La Garza aparecen en el disco Age Of Unreason de Bad Religion haciendo coros.

En Spotify.

10. Inner Darkness EP de 10 Years: son de  Knoxville, Tennesse, dicen hacer hard rock, metal y rock alternativo, pero suena como a una especie de Tool rebajado, de menor categoría con mucha influencia de bandas de rock alternativo, nu-metal, alternativa y grunge de los 90. Tienen a al quinteto femenino de metalcore Conquer Divide de invitadas en el primer tema.

Un poco flojo conceptualmente, sin originalidad, aunque cumplen en el performance. Diría que un 3 de 5. Me gustó mucho más su tema final, The Trench, con unos shrieks que no habían usado en el resto de las canciones, pero en general cumplen un poco con la nostalgia. Pendiente de otros discos anteriores con buenas reseñas.

11. The Hard Quartet (homónimo, 2024). Rock n roll revival de un todos estrellas del indie californiano: Stephen Malkmus (Pavement, the Jicks), Matt Sweeney (Chavez, Superwolf), Jim White (Dirty Three) and Emmett Kelly (Cairo Gang, Ty Segall). Un proyecto que parece sólo por diversión, aunque tiene temazos como Renegade, más cercano a The Jets que a The Strokes. Lo escuché por la mitad, pero diría que 3,2 de 5, porque apenas parece un capricho más que otra cosa.

En Spotify.

12. Color Cycle de AVSR: extraño death progresivo, que parece parecerse a bandas como Arcturus, Unexpect o The Covenant, pero con una voz a medio camino entre hablada y gritada, coros con voces limpias del folk metal, complejos arreglos atmosféricos de teclados con guitarras sucias que parecen rotar y girar alrededor de distintos géneros como groove metal, industrial y el thrash, con mucha influencia de Devin Townsend así como Borknagar pero de forma desordenada e inmadura.

Al mismo tiempo suena tan crudo, casi tribal, que es difícil precisar si se trata de una producción deficiente o la intención de sonar muy rudo, casi básico, porque repentinamente algunos instrumentos o las voces suenan en distintas frecuencias, como errores en la masterización o una juxtaposición mal lograda. Aún así, la idea central es interesante aunque suena a un muy pobre Between The Buried And Me, pero hay potencial porque las voces limpias son muy buenas, las armonías son sólidas y hay buen performance, con composiciones altamente potenciales pero que no terminaron de grabarse bien o de acoplarse como un proyecto solista sino que pretendió registrarse como si fuese una banda completa.

Es una one-man band del finlandés Antti Rautapää. 

28 febrero 2024

Re de Café Tacvba, 30 años después: la obra maestra del rock latinoamericano que aún hace reflexionar y bailar

En 1994 me gradué del colegio, con apenas 16 años. Por eso años, cuando llegaba a la casa, mientras almorzaba, ponía rápidamente MTV. Entonces pasaban a Marilyn Manson, a Korn, los Unpplugged, muchísimo grunge, música electrónica, britpop, pop punk, rock alternativo y en nuestra señal: MTV Latinoamérica Norte.


Así estuve expuesto a una diversidad asombrosa de rock latino, desde programas especiales como Raizónica con los estrenos y debuts hasta la rotación fija de videos, clásicos y nuevos, como el que finalmente fue el Video MTVde La Gente de 1995: Ingrata, de Café Tacvba, en el cual Rubén Albarrán (entonces Cosme) aparecía con el cabello de rojo, con unos "cachitos" y luciendo y cantando una ranchera punk.

Así se asentó profundamente mi devoción por el rock latino que se desbordó en agrupaciones mexicanas como Café Tacvba, Maldita Vecindad, El Gran Silencio, Jumbo y Plastilina Mosh, Los Aterciopelados de Colombia y Los Pericos, Los Fabulosos Cadillacs, Fito Páez, Actitud María Marta y Todos Tus Muertos en Argentina, los chilenos de Los Tres, Los Tetas y Tiro de Gracia de Chile o Libido de Perú. 

Hace 30 años se publicó Re, producido por Gustavo Santaolalla, grabado entre Estados Unidos y México, y que la revista Rolling Stone la calificó como el mejor disco de la historia del rock latinoamericano, superando a discos de Cerati, Aterciopelados, Los Fabulosos, Os Mutantes, Babasónicos, La Maldita, Charlie y Julieta Venegas.

Realismo mágico y punk
Un disco extenso en géneros y lleno de temas ideales para ser videoclips o hits radiales. Un álbum memorable, compuesto de 20 canciones en menos de una hora, que va desde ritmos folclóricos y tropicales latinoamericanos como el mambo, el merengue dominicano y la samba mezclado con ska, punk, funk, grunge y hasta metal. Un disco en que resalta el uso de instrumentos folclóricos de cuerda como la jarana, el guitarrón y tololoche junto a multitud de instrumentos electrónicos, como el melodión (el tecladito con un tubito para soplar). 

28 años después de su lanzamiento la revista musical volvió a entrevistar a Santaolalla, quien explicó que las primeras canciones en demo le gustaron tanto, que les pidió insistentemente que hicieran más, lo que convirtió en el segundo disco de los Tacvbos en un álbum doble. Su eclecticismo, su versatilidad y su extenso universo, que también se resume en cada canción que tiene varios géneros unidos, que van desde las raíces hasta lo moderno, explora todas sus influencias. Su éxito de ventas, alrededor de 500 mil copias, lo pone a la par, conceptual y comercialmente, del White Album de The Beatles.

Después de este disco, el rock latino cambió por completo, influenció a otros, aparecieron discos de rock latino con más y diversas fusiones con géneros locales e internacionales, dando vida a una cosecha de múltiples artistas que experimentaron y jugaron, superando lo que antes era solo "rock en español". Con letras ampliamente inspiradas en la literatura latinoamericana y universal, que demuestra la intelectualidad de sus integrantes.

Las canciones
El disco empieza extraño -como fue la respuesta inicial del público mexicano- con El Aparato, una extraña crónica sobre la abducción extraterrestre de Pablo, que queda casi demente después de la experiencia, que se cuenta con instrumentación electrónica y folclórica para hacer ese juego de terrestre-extraterrestre.

Le sigue el clásico Ingrata, una ranchera punk, con una letra sexista y típicamente ranchera, fue recientemente descrita por Albarrán como producto del desconocimiento y falta de sensibilidad sobre la violencia machista. Un coro extraordinario, un himno que incluye un final con una vocalización tan heroica que se incluye la profunda respiración para terminar la infinita frase.

Le sigue El Ciclón, una de mis letras favoritas y una de las canciones más divertidas, en que se toca una especie de rap-funk con clavinete, que transmite como El Aparato, el paralelismo entre hacer una canción con un ritmo contemporáneo tocado con instrumentos antiguos o lo contrario.

Yo, flecha
Flor, polen, flecha
Abeja, oso, pez
Flecha, agua, sube, nube
Llueve, árbol, flecha
Oxigeno, flecha, pulmón

El concepto contrario parece estar en El Borrego, una confesión de alguien que dice adaptarse a la tendencia del lugar donde esté: un día es punk y al día siguiente un pacifista, le gusta lo tropical o el metal de acuerdo al circulo social en el cual esté, pero se toca con un furioso rock industrial, la antítesis de la letra.

Me gusta aventar piedras, me gusta recogerlas
Me gusta pintar bardas y después ir a lavarlas
Y en las tocadas la neta es el slam
Pero en mi casa si le meto al tropical

Le sigue otro clásico y otras de mis favoritas, el bolero Esa noche, desgarrador y cortavenas. 

Del folk se vuelve a miradas totalmente urbanas en varios temas, el primero es 24 horas, que hablan del frenesí de vivir en una gran ciudad, siempre corriendo en medio de la inmensidad, a ritmo de baterías electrónicas acompañadas de instrumentos de cuerda. Esto se recupera luego en El Metro, que con ritmos muy movidos y muchos sonidos de transporte público, parece que pasas la mayoría de tu vida yendo y viniendo, tanto que parece que nunca sales de allí y finalmente en La Pinta con algo de rock grunge, perfecto para el año de edición del disco, aunque en esta última ya no hay una nostalgia por un amor que no termina de concretarse por andar ocupado en la locura citadina.

Los temas son cortos, así que vas pasando por este collage de ritmos, colores y sensaciones a toda velocidad. En Ixtepec vuelven a combinar una perspectiva latinoamericanista, de forma más bien onírica con una melodía de instrumentos de cuerda acústicos y una base de música electrónica, arreglos midis y un coro pop, más un remate filosófico con el que se entiende este disco: todo vuelve a comenzar, volvamos a escucharlo.

Después de esta ensoñación, con la misma idea de rasgados de guitarras y algo de techno en el fondo, está Trópico de Cáncer, en que Albarrán hace las dos voces: el del empleado petrolero que decide "dejar el gris del cemento por el verdor" y el del antiguo jefe que igual humanistas e indigenistas con "retrogradistas", diciéndole que aún hay mucho qué destruir en favor del progreso. Una genialidad letrista al combinar poéticamente, y de forma ocurrente, versos que contienen palabras tan gruesas como hidrocarburos, sin sonar panfletarios sino sabrosos.

El fin de la infancia, el décimo del disco, es una canción rebelde y de actitud punk pero con música norteña, con mucho viento y ritmo bailable, que explica porqué este disco conquistó a gente como Beck -quien los invitó a una gira por todo Estados Unidos- y David Byrne -quien también se enamoró luego de Los Amigos Invisibles- que incluso podrían recordar a la banda Beirut. La canción, cantada casi de forma incomprensible por su rapidez y complejidad, invita a bailar como acto de rompimiento con los estándares culturales, como hace la canción.

Segunda parte
Aunque aún no se cubren 30 minutos, la otra "mitad" del disco empieza con la satírica Madrugal, un bolero cortísimo que tiene letras irónicas sobre la belleza de la arquitectura y el color local, según se le mire. 

Entonces tenemos la doble canción psicodélicas Pez/Verde, que empiezan y terminan de la misma forma, se reproducen inmediatamente una detrás de otras y en las letras se fusiona la historia del dolor del animal al ser capturado y su transformación material en un ciclo infinito que vuelve a empezar, como estas canciones.

Vida, tú que eres verde no me hagas tragar tu caliz
O es que quieres que encuentre la muerte
Ir allá contigo estar como aparte de ti
Manaties cocodrilos, me tragan, me procesan, me hacen de ti

Para continuar lo que es una genialidad, luego está La negrita, una samba que habla de migración con mucho sabor para pasar a la biográfica El Tatloani del Barrio, que habla de cómo se conocieron los papás del vocalista de Café Tacvba, que inevitablemente te hace pensar en crónicas latinoamericanas de realismo mágico, en que la verdad y la ficción se confunden en una región en que lo inexplicable y lo inverosímil se convierte en cotidiano, lo paranormal en común y lo extraordinario en costumbre.

A diferencia de otros discos, el final está lleno de canciones memorables, obligatorias para los conciertos y hasta para ser versionadas. Así le damos paso a Las Flores, mi canción favorita de la banda en toda su historia. Empieza como una especie de corrido/joropo que pasa rápidamente a un ska acústico que evoluciona con la letra, en que pasa el tiempo de un día y la vida, hacia electrónica psicodélica. 

Y seis veces para vivirte
Debajo de una misma Luna
Y otras nueve pasarán para
Sentir que nuevas flores nacerán

Cuando crees que puedes aflojar, viene El baile y el salón primero y El puñal y el corazón después. Primero hay una canción conocida por el coro Paparupapa eu eo (memorable en sus en vivo), suave, rítmica y que continúa con la combinación de instrumentos acústicos y bases techno, que parece ideal para el final de una película romántica (y medio punk) para luego dar rienda suelta a una canción que echa mano del bossanova, del mambo y finalmente del merengue, con un violín veloz, que te hace bailar hasta desmayar para superar el desamor ya tocado en La Ingrata, Esa Noche y El Metro.

El final no podría ser más perfecto: una canción a medio volumen, un jazz ligero, que apenas se escucha, a medio ritmo entre la balada y el swing, de menos de dos minutos sobre dos esclavos, hijos de indios y negros.

Ré es un disco basado en libros que evoca a escenas cinematográficas, que te hace bailar con folclor y ritmos latinos producido por músicos amantes del punk, del ska y del rock que presentó estos ritmos a nuevas audiencias, que conquistó corazones latinos y del mundo gracias al impulso de MTV y de críticos. Una "biblia del rock latinoamericano" que le cambió la cara a la región, al género y a las propias audiencias.

Un disco para cantar sus elaborados versos, para apreciar su instrumentación compleja y para bailar, así sea lleno de pensamientos filosóficos, pensando en injusticias sociales y deudas históricas en Latinoamérica, para bailar. Con canciones que tienen guitarras distorsionadas, mucho punk o letras enrevesadas, para bailar. A pesar de su visión ecologista, de protesta e ideológicamente de izquierda: ¡para bailar!

Los músicos
Además de Albarrán, compositor y cantante, el disco/banda está completado por Emmanuel del Real en teclados, piano, melodión, caja de ritmo, voz y coros; Joselo Rangel - guitarra acústica y eléctrica, jarana y coros y Quique Rangel - tololoche, contrabajo y guitarrón.

Entre los invitados estuvieron:
*Gustavo Santaolalla, quien además de producir el disco hizo el solo de guitarra acústica en "El baile y el salón".
* Tony Peluso (guitarrista de The Carpenters) en las pistas salvo La Pinta.
* Harry Scorzo - violín en "Esa noche" y "El puñal y el corazón"
* Roberto Hdez - banda en "El fin de la infancia" y trompeta en "La ingrata"
* Luis Conte (percusionista cubano clásico y de jazz) - percusión en "La negrita" y "El puñal y el corazón"
* Grupo Cielo y Tierra - coros en "El aparato" y "Trópico de cáncer"
* Ramón Stagnaro, solista peruano - requinto en "Madrugal"
* James Mason - saxofón en "El puñal y el corazón"
* Renee Grizell - flauta en "El ciclón", "Verde" y "El puñal y el corazón"
* Melissa Hassin - chelo en "El ciclón" y "Verde"

10 enero 2024

Dookie de Green Day, 30 años después: cuando el rock volvió a ser divertido, en la década del grunge, convirtiéndose en pop-punk

Si el grunge acabó con las fortunas y las limosinas del glam rock con sus mallas, sus lacas de cabello y el spandex de tigre, la llegada del pop-punk -que en Venezuela se conoció inicialmente "neo-punk"- entró en MTV para decirle al mundo que el rock podría otra vez divertido, adolescente y desordenado, así como comercialmente rentable, sin necesariamente ser depresivo e intenso. Adiós a los cabellos largos y las camisetas de leñadores, acá vinimos a prender la fiesta con guitarras.


En los años en que Kurt Cobain, Billy Corgan, Chris Cornell y Eddie Vedder eran los reyes de un mundo sombrío, un trío de punketos de entre 20 y 21 años, Billy Joe Armstrong, Tré Cool y Mike Dirnt, con entre 20 y 21 años, publicaban un disco de "punk comercial" que el 1° de febrero de 2023 cumple 30 años de editado, recordándose como uno de los creadores del pop-punk, que tantas alegrías radiales nos ha dado, como el regreso de Blink 192 ha demostrado.

Un año, 1994, en el que también salieron discos de Frank Black, Pavement, Stereolab y Brainiac, que usando feedbacks de guitarra, herencia del post-punk y el noise e instrumentos vintage, rompían las estructuras del rock para presentar los primeros pasos de lo que sería el post-rock, el indie y el alternativo, delicia de los melómanos cultos y los críticos de música, mientras del otro lado del océano, bandas como Blur, Suede y Oasis se preparaban para comandar el tsunami comercial del britpop para dejarnos en el camino la grandeza inigualable e inalcanzable de Radiohead.

Es además el mismo año del Re de Café Tacuba, del Dummy de Portishead y de The Downward Spiral de Nine Inch Naisl. Los años 90, donde se perdieron las fronteras era el rock, la electrónica, el rap y el folclor, y aunque fue una década de oro para el metal extremo, especialmente el europeo, se borraban las barreras entre el metal y lo alternativo con la incursión de Alice In Chains, Deftones y Korn.

Cambio de era
En 1994 también murió Kurt Cobain.Y salía Dookie, con sus referencias gráficas en la portada a AC/DC y Black Sabbath, con letras de desamor, exploración sexual y sarcasmo, sin las disertaciones psicológicas del emo, ni el ocultismo del metal, sino con música que recordaba a Ramones y Sex Pistols desde una visión más melódica y accesible, totalmente californiana, que puso en boca de todos la palabra punk, para algunos una reliquia de la oposición a lo comercial, la industria musical y la promoción en medios de comunicación mientras para otro una palabra cool que jamás había escuchado. Ponme la pulsera de puyitas, por favor.

Y es que el video de Basket Case, grabado en una hospital mental abandonado, mostrando a un trío de jóvenes claramente punk pero capaces de producir una pieza de promoción que rotara en MTV, era la contradicción más odiosa y deliciosa. ¡Yo quiero esos pantalones de cuadritos!

Porque a pesar de las críticas de quienes los llamaron vendidos (como hicieron con Metallica cuando grabaron el video de One y ni hablar del "disco negro"), Dookie fue un éxito mundial, vendiendo más de 20 millones de discos. Estamos hablando que vendieron más el debut de Britney Spears y que The Score de The Fugees.

Dookie fue un éxito de ventas primero, y cultural poco tiempo después, pues abrió la puerta a una nueva generación de bandas que criados en el punk y el hardcore encontraban un canal de expresión más melódico y accesible sin perder total contacto con sus orígenes. Las ideas de Ramones estaban allí. Junto al disco Smash de The Offspring, que salió solo dos meses después, le abrían la puerta a Blink 182, Sum 41o Fall Out Boy, punketos que prendían la fiesta y tocaban riéndose, no llorando. Sin hablar de los premios y galardones acumulados, estar en todas las listas de mejores discos de punk, de la década y de la historia.

La música
El tercer disco de Green Day se grabó con más calma que los dos anteriores, éxitos del underground, que los llevó a que las disqueras grandes se pelearan por ellos. Y aunque Billie contó que las voces las grabó en muy poco tiempo, con los instrumentos por fin pudieron tomarse su tiempo, una diferencia que hizo que los riffs de cuatro acordes del punk sonaran bien, acoplados con los demás instrumentos y en tiempo. Digerible con distorsión ¡y diversión!

Porque con Green Day no sólo hablamos de un power-trío que suena más que la suma de los elementos, sino al contrario, le hacen honor a su estructura. Las baterías de Tré Cool, con un marcado golpe de redoblante, pequeños micro-solos a punta de golpes de toms (especialmente en Burnout y She) nos devolvían las ganas de hacer baterías en el aire porque había un tipo joven, desaliñado y cabello revoltoso que tocaba con precisión y energía, porque indudablemente aprendió a tocar sacando temas de reggae y ska.

Por otro lado, no podemos entender Dookie sin el sonido de un bajo perennemente presente, marcando melodía y a veces liderando, con un Mike Dirnt (Michael Ryan Pritchard) protagonista, una especie de Flea punketo. Juntos son una dupla que marca el sonido de Green Day desde entonces: una sección rítmica que ofrece melodía y compañía marcando una alegría potente.

Del otro lado, hay una guitarra que se escucha diáfana y rasgada al tiempo, acompañada por una voz que intenta hacer lo que Billie Joe hace con la definición del "power pop": la mejor música sobre la Tierra que no le gusta a nadie. Gritarte versos que podrían ser una balada y medir fuerzas antes que se desgarre la voz en tonos erráticos.

Y lo sabemos porque vimos muchos videos de Green Day, que se presentó en muchos programas de televisión, por que los vimos con sus cabellos de colores y pinchitos, sin elevadas crestas punks, su ropa alternativa pero sin los ganchos de bebé en las orejas, eran más ska que hardcore. Aún así, Billie se partía el brazo, babeaba y cantaba con su cabeza ladeada y la guitarra casi en el piso, mientras Mike mostraba que su bajo sonaba atronadoramente mientras tocaba con una pericia impresionante, que era apenas superada por la loca actitud de Tré Cool detrás de platillos y tambores, brincando y haciendo piruetas de forma histriónica.

Era punk, bien tocado, novedoso y al mismo tiempo, un recordatorio traicionero pero hábil de las raíces. Dookie fue un puente, que conectó los pubs ingleses con la energía transformadora estadounidense, que pasó por encima o por un lado del grunge y fue una autopista para mucho de lo escucharíamos en esa década maravillosa de los noventa, la mejor de la historia musical en mi corazón.

En retrospectiva
Lo que ahora parece ser un revival de apreciación por los sonidos y melodías de los 80 en el rock progresivo, o la mirada neo-soul y jazz en el pop y el hip hop, lo estaba haciendo Green Day hace 30 años, recordando el encanto de Beatles y Beach Boys desde un punto de vista punk. Anarquía en Los Ángeles.

Ciertamente, también estaban acudiendo al Zeitgeist de la década pero no bebiendo de The Velvet Underground, incluyendo teclados Moog o haciendo homenaje a The Melvins, sino escribiendo canciones personales, digeribles y divertidas, con humor negro y desfachatez, con los instrumentos de siempre, llevando el sonido subterráneo del punk a la producción discográfica comercial.

Los singles no podrían haber sido mejores, Longview primero (el mismo día del lanzamiento del disco), Basket Case después, Welcome to Paradise (sin video sino sólo radio en Estados Unidos y regrabada del disco anterior) y When I Come Around para finalizar. En lugar de hablar de canciones más débiles o menos logradas en este disco, que no es conceptual ni ópera rock, las menos extensas son complementos necesarios para entenderlo como pieza cultural e incluso interludios, con las excepciones de la genial In The End, para escuchar sin parar una y otra vez, así como la extraña y cómica All By Myself, la única escrita por Tré Cool, un tema escondido para cerrar el disco cuando veíamos los numeritos del CD retroceder y que se volvieron un extra obligatorio en esos albores de la música digitalizada.