20 enero 2023

Mis álbumes favoritos de 2023 - Riverside - ID.Entity: neo-prog retrofuturístico con sintetizadores y sonidos de los 80 sobre la auto-percepción en época de redes sociales y post-verdad

Riverside viene de Polonia. Sí, las gélidas tierras de Behemoth y Vader, estandarte de pura maldad black metal, aunque para mí es también el país del metal progresivo de Indukti, que me conquistaron en 2015. En este caso estamos hablando de neo-prog rock, innovador y refrescante, que me recuerda a los últimos trabajos de Pain Of Salvation y Haken por un lado, pero también a Anathema y Katatonia, pero en lugar de provenir del doom o el gothic, ID.Entity se inclina por los sonidos de los 80.

Hace poco hablaba con un amigo que me preguntaba si escucha música que no fuese rock o metal, y le hablé de Björk, del rock latino, de electrónica noventera e incluso de Rosalía y Kali Uchis. Él estaba un poco decepcionado porque no le supe nombrar nada de neosoul (salvo Alicia Keys) ni pop (aunque dije Justice), y en verdad me cuesta escuchar música que no tenga enfoque en lo instrumental.

Pero también le dije que el nuevo rock progresivo tenía mucho de estas sensibilidades, no sólo en coros sino a veces en temas completos. Pensé en Sleep Token y Leprous. Y así me siento con este nuevo disco de Riverside, que usando influencias del funk, de la música electrónica, del pop de los 80, revelan un rock progresivo enriquecido, con momentos de instrumentación majestuosa y arreglos increíbles. 

Aún sin quitarle protagonismo a las guitarras, los patrones rítmicos extraños o los arreglos intrincados sino, como también lo está haciendo Haken en Fauna, suman sonidos como instrumentos de viento y arreglos de sintetizadores retrofuturistas para darle mucha atmósfera, concentrado en canciones más que en impresionar con performances individuales.

Riverside puede sonar a veces ligero, poco rockero, pero nunca deja de haber guitarras, aunque claramente el disco es gobernado por la combinación de éstas con teclados o con un bajo que experimenta con distintos colores, que incluso lidera. Querría Steve Harris tener canciones así, que orbiten tan poderosamente en las notas más graves, pero le faltaría la visión de Flea para alcanzar lo que pasa acá, un viaje de los polacos a la aventura. Lo que le decía a mi amigo, nuevas sensibilidades que se nutren de cada vez más fuentes distintas.

Así que hay en ID.Entity encontramos órganos Hammond, guitarras acústicas, explosiones emocionales que vuelan puentes a punta de batería y guitarras, solos de rock clásico, psicodelia y de nuevo, bastantes tropos del pop de los 80, como se escucha en el inicial Friend Or Foe? y en Self-Aware, donde también se atreven con algo de "ska blanco" a la Police. Es un álbum que se desarrolla lentamente, con canciones largas, muchas atmósferas, coros y regreso a los "temas" para fabricar la percepción buscada.

Es un disco sentimental, con muchos momentos de soft rock, hilos de voz, tristeza y angustia, que contrasta con el ambiente de alegría, celebración o esperanza traducida en canciones más alegres y rápidas, con entusiasmo. Volviendo a sus influencias de los 80: es depresión y derroche, es vivir de fiesta porque no hay mañana sino desesperanza por el futuro.

Conceptualmente en un disco de esta época, en el cual las letras se preocupan sobre las consecuencias psicológicas de las nuevas identidades digitales, la desinformación y la post-verdad en las redes sociales, aunque no es lo más fuerte de la propuesta.

La banda está conformada por Mariusz Duda en las voces, guitarras, bajo y producción (quien fue invitado al primer disco de la banda de rock/metal progresivo polaco Indukti), Maciej Meller en las guitarras (miembro de la banda de rock progresivo Quidam), Michał Łapaj (en teclado y Hammond) y quien ha colaborado con Behemoth y el proyecto Me and Than Man) y Mittloff en la batería (Hate entre 1992 y 2002).

18 enero 2023

Doppelganga: un tributo a ocho temas de rock y folk latinos del power trío argentino Eruca Sativa

Conocí a Eruca Sativa de una forma muy inusual para mí, viendo un videoclip de ellos. Y en vivo, que tampoco es mi formato favorito para conocer nueva música. Pero el grupo conformado por la bajista Brenda Martin, el baterista Gabriel Pedernera y la cantante y guitarrista Lula Bertoldi me conquistaron de inmediato con ese formato de power trío de rock n roll directo pero con ese sabor latino y folk metido entre los entresijos de cuerdas, distorsiones y golpes rítmicos. Y con el tiempo me mostraron que ese "melting pot" tan único que nos lleva de Sepultura a Café Tacvba, de Puya a Aterciopelados, de Santana a Los Cadillacs que algunos llaman rock en latino o fusión, los nutría de forma maravillosa.

Con estos argentinos, vine por el rock y me quedé por el latinoamericanismo, incluso cuando a veces me suena demasiado trasnochado y en otros momentos, levanto mi puño y corazón descolonizado. 



Y ahora, con su disco de versiones, Dopelganga, un nombre envidiablemente bueno, recorren con ocho temas una mezcla de lo que podemos conocer como "éxitos de MTV Latino" y que son legendarios, con otros mucho menos conocidos, pero que llenan de su potencia musical y la voz rasposa de Lula Bertoldi.

Empiezan fuerte con Afuera de Caifanes, Bolero Falaz de Aterciopelados y Corazón Delator de Soda Stereo, donde resalto la versión hecha a los colombianos, con unos arreglos atravesados en contratiempo que le dan una nueva vida a una canción que ya uno podía considerar perfecta, un clásico del rock latino.

Luego se ponen más exquisitos, con El amor es más fuerte (un tema con su propia polémica, película, obra de teatro e historias alternativas en Argentina), siguen con Mandolín del cantante uruguayo de culto Gustavo Pena "El Príncipe" y cierran este otro trío con Las habladerías del mundo, original de Pescado Rabioso, una banda psicodélica liderada en los 70 por Spinetta.



En los tres casos, el trío argentino se acercan a los temas de forma más simple, más cercana a los originales a excepción de Pescado Rabioso, donde hacen una versión menos elaborada pero con mucha piel de Eruca Sativa, donde la voz vuelve a ser el eje del tributo.

Y el final no es poca cosa, Ojalá de Silvio Rodríguez, un tema archiconocido y con una clara, obvia incluso, influencia en la utopía de las letras del power trío. Una versión rockera de fuerza y calma, con momentos en que guitarras distorsionadas apoyan momentos épicos de la letra pero donde también paran para resaltar la letra con arreglos parsimoniosos y calmados, que no le roben protagonismo a la original por defender tu estilo.

Al final, Sola En Los Bares, un tema de los mexicano Man Ray, sobre una persona "que no es ni hombre ni mujer" que termina de rematar que acá no sólo se vino a valorar música que se quedó para siempre en la mente sino letras que impactaron corazones. Pero al revés de lo que hicieron en este caso el pop rock ligero original pasó a un tema más progresivo y elaborado, que deja un sabor de innovación y un meta-mensaje maravillos.


Fauna: Haken da otro paso en la innovación del rock progresivo con más electrónica vintage

Una de mis bandas favoritas de los últimos años en un género que pensé que nunca me interesaría es Haken, una banda inglesa de metal / rock progresivo que uno pudiese relacionar con Leprous (Noruega), Pain Of Salvation (Suecia) y Riverside (Poland). Lo digo porque ahora he estado muy interesado en el rock y el metal progresivo. Claro que entré por la vía extrema, el Blackwater Park de Opeth, el black metal de vanguardia y mucho de rock clásico como Kansas y Deep Purple.

Con Fauna, el séptimo desde 2010 y conceptualizado en el mundo animal junto a los símiles con la humanidad, los ingleses vuelven a sorprenderme con innovación en texturas, ritmos y sonidos, tanto como lo hacen las tres bandas a las que hice referencia. Porque no sólo rompen el esquema instrumental al agregar arreglos intrincados con música electrónica en lugar de usarla de ambiente, usan increíbles fraseos vocales encantadoras, cortesía de Ross Jennings, y atmósferas que suenan shoegaze o post-rock de producción súper pulida, sino que una vez más estiran el término progresivo al jugar con tiempos y sonidos de diversos géneros de la música electrónica, que combinan con los intrincados riffs de guitarras y las baterías de jazz/rock para temas que bailan entre lo cinemático, lo experimental y lo más progresivo para terminar siendo lo que parece un atrevido pop progresivo novedoso, renovado y propio.

Juego mucho a favor de eso que agreguen trompetas, distorsionen el sonido de los platillos de la batería y el sonido del bajo sea algo industrial, lo que le da carácter a sus innovaciones. Uno podría pensar en lo que hizo Muse al agregar sonoridades electrónica a su rock visceral, por supuesto a Radiohead experimental y una evolución natural de lo que mostraron en Virus, su disco anterior.


Así el nuevo single Taurus es uno de esos temas aparentemente sencillos pero lleno de atmósferas y pequeños detalles que descubres en cada escuchada, mientras The Alphabet Of Me es más experimental y cierran con Nightingale donde el post-rock electrónico tipo Kid A de Radiohead alcanza la estratósfera de innovación mientras al tiempo vuelven con la distorsión, los arreglos y potencia que nos presentaron en discos anteriores.

Temas como Sempiternal Beings suman todo lo dicho: algo de "reggae", arreglos industriales, coros que conquistan inmediatamente para cantarlos en conciertos, arreglos de piano electrónico asincopados con riffs arpegiados, un bajo que emula un arreglo electrónico y la mezcla entre lo viejo y lo nuevo. Como si una banda de electro de los 80 tocara Dream Theater. 

También se dan espacio para temas más progresivos, conceptuales y menos accesibles, como Beneath the White Rainbow y Island in the Clouds, donde los guitarristas Richard "Hen" Henshall y Charles Griffiths brillan, aunque esos temas no son tan buenos como en discos anteriores ni de sus esfuerzos solistas más recientes, incluso se sienten como relleno por momentos. Por su parte, el baterista Raymond Noel Hearne está en plena forma, demostrando técnica y pasión. 

Por otro lado, Lovebite es un clásico inmediato de las canciones más accesibles e igualmente sorprendentes, con su combinación de jazz / rock y neo-prog con coros radiales y épicos, con un intro de batería memorable y un solo que queda para la historia mientras que Elephants Never Forget va por otro lado, como Cockroach King, es una suite que te llega al alma aunque en este caso apuestan por este enfoque de pop progresivo, que se extiende largamente mostrando el virtuosismo de cada músico, voces alternativas, interludios experimentales y lo mejor de sus habilidades interpretativas.

Y es que Peter Jones, tecladista que estuvo al principio de la banda pero no llegó a grabar ningún disco, vuelve al grupo, lo que explica las nuevos sonidos electrónicos.

Hay que resaltar que el guitarrista Charles Griffiths tuvo uno de los mejores discos de 2022 con su debut solista Tiktaalika, mientras que su tecladista Jones y otro guitarrista / tecladista, Richard Henshall (ex To-Mera) son también miembros de Nova Collective, proyecto de Dan Briggs de Between The Buried and Me y Matt Lynch (Cynic, Trioscapes). 

¿Y lo que viene el 3 de marzo con Fauna? Un disco como The Mountain, basado en espíritus animales y su relación con el humano, influencia de Philip K. Dick y Blade Runner, según ha dicho su cantante Ross Jennings en varias entrevistas

13 enero 2023

Ahab vuelve ocho años después con The Coral Tombs, nautik doom inspirado en las aventuras submarinas de Julio Verne

Whalecore. Un género inventado para identificar a Mastodon, Gojira y la propia Ahab, pero donde uno podría suponer que cabe también Giant Squid, The Ocean Collective y Squalus si nos abrimos a otras especies submarinas e ideas náuticas.

Y Ahab (nombre del capitán del barco de Moby Dick) entraron en 2006, cuando le dieron un giro conceptual a álbumes dedicados a este clásico de la literatura con su debut, con lo que bautizaron como "nautik doom".

Ahora, ocho años después de su disco anterior, entran en este club de tan pocos miembros pero no con sludge ni metal progresivo, sino con funeral doom, el que sumergen al oyente en las profundidades del género con una voz cavernosa y líneas líricas pseudo-operísticas en medio de composiciones lentas, densas y dinámicas pero ni opresivas ni litúrgicas, sino tan oscilantes como olas del mar.

Porque el disco equilibra los luminosos reflejos del sol sobre la espuma, con sonidos suaves, voces limpias y una instrumentación ligera, con momentos tan vastos y oscuros como las áreas abisales, donde se esconden los calamares gigantes, en un disco inspirado en 20 mil leguas de viaje submarino de Julio Verne. 

No hay nada suntuoso ni lujoso en este disco, nada progresivo ni estrambótico, sino un equilibrio entre ambos momentos, de luz y oscuridad, superficie y abismo, que alcanza sus mejores momentos en el penúltimo tema, Aegri Somnia, donde un bajo marítimo y drone se acopla al tema que exhibe la mayor diversidad de arreglos y cambios, incluyendo un final de voces líricas a lo Arcturus que finaliza con clase esta introspección de 12 minutos.

Un disco bien producido, cuidadoso y que se saborea mejor con varias escuchadas, que se desenvuelve sin prisas ni riffs magníficos, sino con una calidad que ostenta en la suma de los elementos, como un trago a cuentagotas. Con Chris Dark (Ultha) y Greg Chandler (Esoteric) de invitados en las voces.

Calificación 4 de 5.


Lo escuchaaaaaaas acá: https://ahab.bandcamp.com/album/the-coral-tombs

Dying of Everything de Obituaty: un regreso de manual de los pantanos old-school

 Llegó el 13 de enero y con ello la nueva producción de Obituary, que se muera todo: Dying Of Everything. El disco es pantanoso, crudo y denso, para bien y para mal. Las buenas noticias están en los riffs, en el estilo y la propuesta del disco, el old school de medio tiempo, cavernoso y perverso que fundó el género extremo, mientras en la parte menos favorable está un sonido encajonado y que entorpece la escucha.

Una segunda escuchada al tema The Wrong Time me da una sensación de renovación, e incluso experimentación, con unos pequeños arreglos de voz y batería que se encuentran en el resto del disco, que ciertamente le dan un aire interesante a un disco que pretende ser el St. Anger de Obituary, queriendo sonar más distorsionados y crudos de nuevo, pero que quizás los obliga a hacer obviedades indeseables como la canción War, un relleno con poco atractivo lleno de ideas caóticas (incluyendo sonidos de batalla que quizás le quedarían mejor a Bolt Thrower).

Alguito más se puede agregar a favor, un cierto leve sabor industrial o drone en las distorsiones, pero poco más, que no sea celebrar que Obituary ha vuelto después de sus dos primeras obras maestras y alguna sombra de su disco de 2017. Son legendarios, crearon la norma con esa voz de angustia desgarrada de John Tardy y las atmósferas pantanosas de Florida, pero no lograron establecerse en la escena.

Lo mejor es lo que ya habían adelantado: Will To Live y el tema que le da nombre al álbum, los arreglos en los que la batería suena sola y algunos efectos vocales que se escaparon de la estructura.

Un detallazo, en el tema By The Dawn hace una aparición estelar David Austin, de la infame banda Nasty Savage, leyenda de los 80 de la escena metalera under de Florida. Por si hubiese dudas de la intención de sonar "como en los viejos tiempos" de este disco.

El final del disco me pareció más gustoso, quizás porque ya me había acostumbrado a la mezcla de sonido, pero Weaponize the hate, Torn Apart y Be Warned (donde hay toques doom) me dejaron una sonrisa al final de un disco predecible, obvio y poco imaginativo. Qué buen final.



Sí, 3 de 5.

Y para que tú mismo juzgues: https://obituary.bandcamp.com/album/dying-of-everything

Y lo que había escrito antes de ellos: https://irresponsabilidad.blogspot.com/2023/01/obituary-my-will-to-live-ep-los-iconos.html


11 enero 2023

La banda de metal sinfónico Delain trae nuevos cantantes de Italia y Rumania para su nuevo disco, Dark Waters

Lo confieso, no sólo por haber vivido dos años en Ámsterdam, tengo una debilidad por el metal sinfónico holandés. Me encanta esa idea de "La Bella y La Bestia" que combina voces guturales con sopranos, música sinfónica con guitarras distorsionadas, la combinación que incluye incluso algo de pop, música electrónica y fantasía con tristeza goth y ritmos pesados.

Y en 2023 estoy sintiendo una mayor afinidad con este género que además de crear atmósferas épicas con orquesta y coros, también puede ser alegre y hasta entusiasta. Digamos que me sirve para matizar la pesadumbre del post-black metal, que a veces lo siento demasiado denso para algunos momentos. 

Además, después de ver Épica en mi primer Rock Al Parque en Bogotá 2022, tengo más ganas de probar de esta "lekker muziek" hecha en Países Bajos.

En el caso de Delain, quizás de las más suaves de este espectro, pero hijo del tecladista Martijn Westerholt (ex-Within Temptation y también en la sinfónica no metalera Eye Of Melian) podemos escuchar tres adelantos de su disco, que saldrá el 10 de febrero: Moth To A Flame (la más pop y donde aparece Rob van der Loo de Epica, también exintegrante de Delain), Beneath y The Quest and the Curse, en la cual suenan growls de uno de los nuevos miembros, el cantante Ludovico Cioffi, de la banda italiana de death metal sinfónico, Nighland.

Y hablé de sentimientos positivos, en colores cálidos, de celebración, porque justamente es eso lo que -a pesar del título del nuevo álbum- parecen asomar los comandados por Martijn. Porque decirles holandeses es injusto, considerando que ahora la nueva cantante, Diana Leah, viene de Rumania, aunque ha vivido la mayor parte de su vida entre Canadá e Italia y del mundo de la música electrónica trance.

Así que con canciones entusiastas, esperaremos lo que trae la ahora más internacional banda.

06 enero 2023

Space rock / progresivo / psicodélico / metal: Space Mirrors edita EP para sus 20 años siendo los más raros y desconocidos de siempre

Escribir sobre Space Mirrors es raro, difícil e inusual. Es una banda underground, que por supuesto, hace música muy rara y experimental, poco conocida y menos reseñada. No tienen entrada en Sputnikmusic ni en Wikipedia, así que esto será novedoso. Incluso en su entrada en la Encyclopaedia Metallum no aparece ningún artista similar. 

En teoría es una banda de Space Rock / Progresivo / Psicodelia fundada en 2002 por la rusa Alisa Coral con una alineación internacional, pero van por supuesto más allá de unir a Hawkind (con el que comparten dos miembros fundadores) y Jethro Tull con arreglos intrincados de jazz, rock progresivo, metal avantgarde o art rock. Quizás para entenderlo hay que decir que sus integrantes también lo son de The Meads of Asphodel y Hortus Animae.

Pero vamos a concentrarnos en su más reciente lanzamiento, que pretende celebrar los 20 años de fundación así como homenaje póstumo a dos de sus miembros, el guitarrista australiano Michael Blackman (principal compositor junto a Coral) y el flautista británico Nik Turner, fundador de Hawkind.

El EP Majestic Tapes se componen de tres variaciones de temas de su tercer álbum, Majestic-12: A Hidden Presence.


El resultado son temas muy disímiles entre sí, que entremezclan en capas la electrónica bailable experimental, el jazz psicodélico ambient y el space rock progresivo en una experiencia que es tan entretenida como confusa, que te hace pensar en raras versiones de Gong o Soft Machine, en la Plastic Ono Band y en Sun Ra, si es que puedo acercarme a artistas que se parezcan a lo que hacen porque esto realmente es música alienígena, lisérgica y claro, retro-futurista.

Y cuidado, no es todo, porque su cantante, Martyr Lucifer, hace voces guturales, gruñidos, aullidos, grunts, shrieks y muchas más desgañitadas voces extremas en varios de sus otros discos, donde también hay metal extremo en la mezcla, junto con flautas, saxofones y violines.

¿Y dónde escuchas esta vaina loca? Acá en Bandcamp: Majestic Tapes.