Ser joven en Venezuela no es fácil. La desinformación es la orden del día. Sexualidad, drogas y violencia son asumidas casi como normas constitucionales. Los intereses básicos de la gente menor de 29 años: estudio, entretenimiento y empleo no poseen ninguna política pública efectiva más allá de protecciones moralistas y poco prácticas.
Por esto, mujeres adolescentes de todas las edades se debaten entre parir indiscriminadamente o tener experiencia en abortos. La mayoría enfrenta sus primeras relaciones sexuales con el manto del terrorismo psicológico, el silencio o la escasa información paternal. Los más informados difícilmente pueden enumerar las posibles enfermedades de transmisión sexual o las formas de contagiarse con SIDA. De nuevo, no hay educación sobre qué hacer si todo falla y viene un embarazo no deseado.
Algo similar sucede alrededor de las drogas: aléjate, cuidado, mosca. Pero poco o nada te dicen acerca de la marihuana, el éxtasis, la cocaína o el crack. Poco o nada más allá del mito porque no saben. Fácilmente escuchas a un padre hablar de “fumarse” algo pero pocos afrontan las drogas inyectadas o las pastillas, quizás ni las conocen. El mito de pensar que su hijo es sano los aleja de la necesidad de educarlo. Quien no conoce más peligro tiene de afrontarlo en la calle, cuándo sólo amigos o conocidos están alrededor.Igual podemos hablar de formas de entretenimiento ligados a la permisividad acerca de alcohol y tabaquismo, al ir a discotecas con cédula falsa, a manejar sin tener edad legal. El dilema de dedicarse a la música, a la literatura, al cine, en un país como Venezuela. Soñar con ser un jugador profesional de béisbol, fútbol o básquetbol, no salirse de esos deportes. Estudiar muchísimo para conseguir un empleo digno, con un buen sueldo, no terminar de taxista, de buhonero, de vendedor.
La excusa para eso está al alcance de la mano: todos lo hacen, todos tienen cédula falsa, todos beben caña desde los 12, todos manejan porque el papá les da el carro. ¿Y si hubiese entretenimiento para ti suficientemente bueno para olvidarte de todo eso? Conciertos, fiestas en horarios semi-nocturnos, festivales de arte. Sabemos que la culpa no es sólo nuestra.Lo mismo para conseguir nuestro primer empleo, para conseguir un cupo en una Universidad, para dedicarnos a ser músicos, cheffs, deportistas, científicos, pequeños empresarios, sacerdotes, bilingües. No hay información, no hay guía, no hay condiciones. ¿Y si yo quisiera ser tatuador, fisioculturística, hacker, graffitero profesional, artista circense?¿Tenemos actualmente la libertad y posibilidad de hacerlo sin la lotería de los pocos que triunfan?
Ser joven en Venezuela es muy difícil porque te atracan y te matan los malandros, porque sientes que no hay cultura para lo que te gusta, no hay oportunidades por ser chamo, no te pagan suficiente en tu asqueroso trabajo, no hay forma de divertirse ni estudiar, no espacios para expresarte, hay demasiada política, los bancos no te prestan dinero, es muy difícil comprarse un carro.Por eso el más conocido pensamiento juvenil es largarme de aquí. Porque en EEUU si que hay trabajo, porque conoces mucha gente en España que le va bien, porque hay miles de razones sociales, culturales y económicas que la gente experimentada en viajes esgrime para darte ánimos de largarte. Porque el gobierno no puede hacer suficientes casas ni crear empleos para los 16 millones que pronto seremos adultos.
La culpa no es toda de nosotros, pero parte de la solución está en nuestras manos. ¿Qué propones tú?

















