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20 julio 2025

Rap bogotano, metalcore femenino de Tokio, post-bop / ECM jazz con Corea, Metheny y otros, metal progresivo heleno-germánico, stoner progresivo alemán, brutal death gringo, black/death gélido, death/post-punk sueco, Claroscura (Aterciopelados)

1. Pecado Capital (2025) de Errror999. El domingo comienzo muy bien con esta nueva producción del rap bogotano. Mi preferida, Injurias. 4,5 de 5.

2. Apple of My Eye (2025) de Nemophila. Sigue brutal con este cuarteto femenino japonés, lleno de metalcore y metal alternativo. Los gritos y riffs de Brainwash son impresionantes. 4,3 de 5.

3. Like Minds (1998) de Gary Burton, Chick Corea, Pat Metheny, Roy Haynes y Dave Holland. Post-bop y ECM Style Jazz. Joya total. 5 de 5. Creo que lo mejor es que además de piano, guitarra, bajo y batería, está el vibráfono de Gary Burton. 
4. The Constante Void (2025) de Philosophobia: segundo disco de esta banda internacional (Alemania, Grecia) de metal progresivo, lleno de arreglos intrépidos gracias a un batería extraordinario, con enfoque en los arreglos de rock progresivo mediante teclados y una narrativa dramática con una poderosa voz limpia no épica ni power metal. Es buenísimo cómo se enfocan en atmósferas y texturas sónicas. 4,3 de 5. Sus temas más cortos, porque tienen una suite final de más de 20 minutos, son realmente poderosos, con más sintetizadores imposibles, metal enrevesados y cambios extraordinarios, con un sonido pesadísimo en la batería y solos magistrales de guitarra. 

5. Ate's Alchemist (2025) de Sheev. Bella alegría de esta banda alemana de stoner / groove metal progresivo, que con un sonido agresivo y grueso va pasando de la calma a lo explosivo, con cambios fascinantes y texturas agrestes, dándole fuerza a la locura compositiva y la interpretación casi pretenciosa. 4,7 de 5. Es como un Pantera refinado, fumón y avanzadísimo en arreglos progresivos, con un bajo demencial pero hábil pero también algo de Alice In Chains e incluso algo de Tool. Discazo. 

6. Violence Unimagined (2021) de Cannibal Corpse: me hacía escuchar esta bestialidad de disco, lleno de brutal death, death/thrash bestial y un tremendo delivery vocal de parte del usualmente menos querido por mí, Corpsegrinder, incluso hay algo de deathgrind para mí. 4,3 de 5 pero con muchísima diversión extrema gracias a riffs circulares, melobrutales, con solos increíbles y con diversidad de velocidades, es un abanico de machetazos y ataques letales. Primer disco con el guitarrista Erik Rutan de Hate Eternal. 

7. Abominable Astral Summoning (2025) de Imperial Crystalline Entombment I.C.E. Tercer disco de estos locos de concepto enfocado en lo gélido, el hielo eterno, la fría y huesuda muerte y el apocalipsis invernal, de Waldorf, Maryland. Es un black / death dominado por riffs y blast beats más propios del death, aunque después de la primera mitad, los temas se tornan más híbridos, con una oscuridad furiosa y voraz que recuerda a Emperor y Marduk, pero está bueno, bastante, le voy a dar un 4,1 de 5, un paso mucho más alto desde su disco anterior. 

8. Beside Myself (2025) de Dj Haram. Segundo disco de esta productora musical de Nueva Jersey. Un álbum de Deconstructed Club [combinar música electrónica bailable de ritmos regionales y poco escuchados en países anglosajones con géneros del post-industrial], gracias a la incorporación de pistas, beats y sonidos de Dabke, Experimental Hip Hop, Hard Drum y Ambient, así como narraciones de poetisas feministas árabes, noise perverso como el que Mother Moor -una de sus colaboradoras y con quien forma 700Bliss-, hizo con SUMAC, mucha música de Medio Oriente y una declaración / manifiesto en forma de arte alternativo de música electrónica que bebe del rock experimental, el drum n bass, el hardcore electrónico y la música del mundo reconvertida y sampleada para la discoteca. 4,3 de 5. Interesantísimo y muy bueno.

9. Hesitating Lights (2025) de Floating: Esto está realmente bueno, death metal progresivo con post-punk, por lo que el bajista necesita ser doblemente bueno. Son de Suecia y hay blast beats en que los guturales se combinan con riffs de notas lúgubres pero brillantes y agudas, mientras el bajo y la batería se transforman para ser tan góticos como bailables. 

En temas como Grave Dog es death disonante, opressivo y demencial, muy avant-garde pero igualmente gótico y punketo, así que también tiene una doble capa de melodías disímiles. Empieza siendo interesante, una curiosidad y termina siendo una cátedra de experimentación lograda, de yuxtaposición y fusión creativa, con distintas formas de la oscuridad.

Es una maravilla para bailar con delineador, chaqueata de jean con logos de black metal y admirar la locura progresiva de sus guitarras que van de tremolo picking bastardo a bellos y brillantes acordes de shoegaze/emo/deathrock. 

10. Claroscura (2018) de Aterciopelados. Este disco es de los primero intentos de resignificar el latin pop y la música latina fusión de parte de mis amados colombianos, de forma más experimental que consolidados conceptualmente, en que sueltan bastante guitarras para probar con electrónica como antes hicieron otros mucho mejor, así que alcanzan resultados más o menos afortunados aunque en general me gusta muchísimo también, musicalmente es el menos logrado, realmente básico en materia de composición.

El disco empieza bien con Play con Anita Tijoux y tiene algo interesante en Tu Amor Es porque logran el objetivo de combinar sus versos de poesía punk con EDM aunque hay momentos muy bajos como Despierta Mujer, pero también hay temas bastante buenos, como Tumbao, donde vuelve a sonar el vallenato en guitarras psicodélicas y rock latino. Es decir, cuando apelan a lo que saben, combinar versos sociales y líneas vocales de rock latino con algunas guitarras o ideas de rock indie, en lugar de intentar ser un Sidestepper rebeldoso. Quizás hay una excepción en Manifesto Colibrí aunque por poco.

El tema Dúo es lo máximo: habla de la evolución de Héctor y ella, del punketo del Restrepo, que tocaba en La Pestilencia y luego vegetariano pacifista espiritual, y ella que venía de la ranchera y el bolero, ahora es casi vampira. Incluso hablan de la separación que tuvieron. Piernas, un rock and roll feminista, un poco repetido y menos divertido que otros de empoderamiento corporal pero me vuelve a conquistar con la dura balada Vieja, maravillosa pieza intimista, balada ranchera rock/ska con dolor de alma y cuerpo. 

Maravilloso, 4,2 de 5. Termina con He Venido A Pedirte Perdón, original de Juan Gabriel, en verión electropop con guitarras. 

19 julio 2025

Lo nuevo de Calva Louis (djent/metalcore vene-británico), hip hop australiano, sludge/doom/drone infernal de Oregon, groove/melodeath francés, brostep/hyperpop en homenaje a Mi Pequeño Pony, ambient/post-rock, DnB atmosférico, metal/shoegaze

1. Let the World Burn (2025) de C. Rae (Australia), Crooked Halo y montones de artista de hip hop. Lo había escuchado en marzo. Me gustó mucho Goodbye con una voz similar a la de Kelis de My Milkshake. 3,7 de 5. Hay gangsta, RnB, hardcore y horrorcore.

2. Submersus (2025) de Hell: desde el averno con distorsión, es una bestia de sludge / doom y drone metal, pero mucho más porque el prime tema tiene shrieks de black y el tercero, una especie de interludio, sobrevuela el post-metal para más tarde detenerse mucho más en el drone contemplativo, con riffs lentos y extendidos.

El trabajo solitario de Matthew Scott Williams, desde Salem, Oregon, quien es baterista de Asphalt, cuyo instrumentista y cantante está invitado como vocalista en el primero de los 5 temas llenos de oscuridad, capas de guitarras aserradas, atronadoras y subversivas, en polirritmos con intenciones infernales de socavar el alma del oyente. El tema final une todo lo evocado anteriormente. 4,3 de 5. 

3. Tales of the Black Dawn (2015) de Dagoba. Groove/melodeath de Marsella, Francia pero también tiene otros matices, como en el tema The Loss, con metal alternativo y algo de post-grunge y emo, e incluso algunos arreglos orquestales. Me gusta más que otros compañeros de género porque la voz es un poco más industrial, tipo At The Gates y la música también es más pesada, siendo al mismo tiempo más experimental y por tanto con arreglos menos obvios, como voces limpias en coro y guitarras con distorsiones raras.

4. Love & Ponystep (2025) de Vylet Pony: Música rara pero realmente bien producida, de micronicho de subcultura de Internet. En este Zelda Trixie Lulamoon, hace electropop lleno de brostep, hyperpop, trap, glitch hop, indietronico, trap y dance-pop más locuras como complextro y digicore en que My Little Pony y Counterstrike son recordados y alabados con música electrónica dance dura, rara y poco comercial, con voces de anime. La llamada Brony Music. Por supuesto, prefiero su versión más rockera y transgresora de Monarch Of Monsters (2024). 

5. Todschick (2025) de Nachtblut: estos tipos me agradan demasiado, con su combinación de black metal sinfónico, metal industrial y Nueu Deutsche Harte, que suena a Rammstein con Cradle Of Filth, aunque según Metallum son gothic metal extremo. Este séptimo disco no decepciona en este sentido, no sólo por las voces que suenan a las narraciones góticas y arrastradas de Dani Filth, Till Lindemann y Marilyn Manson, sino además las alegres melodías de folk metal medieval y canciones de piratas, las divagaciones puramente electrónicas totalmente bailables y los momentos duros de black gótico, que finalizan con un increíble tema como de soundtrack apoteósico de cine western, que combinan de forma bizarra con shrieks y guitarras metaleras, pero que revelan las orquestaciones cuidadas e impresionantes que agregaron al disco. 4,5 de 5.

6. Nevertheless (2025) de Hammock. Ambient/post rock muy bien hecho y producido, con bellos arreglos orquestales, pero que apenas emociona. 2,5 por aburrido.

7. motionblur (2025) de Split Chain: después de varios buenos singles, aparece el debut de esta banda de Bristol, Reino Unido, de metal alternativo / shoegaze con momentos de post-hardcore, grunge y emo, de voz melódica, guitarras densas y brumosas, con un gran acento noventero, con momentos cruzados por sonidos similares a Nirvana y Deftones. 4,3 de 5 pero sabroso.

8. Guardian (2025) de TURQUOISEDEATH: Desde Londres, drum n bass atmosférico, progressive breaks, con algo de trance progresivo, Jungle, space ambient y según, Dreampunk, 3,9 de 5. Este disco aparece como el mejor disco de DnB atmosférico y breaks progresivos de la historia, el noveno mejor del 2025. Seguramente eso se va a equilibrar con las semanas. Al final quinto tema, de 30 minutos exactos, hay un poco menos de DnB más de trance e incluso algo de post-rock y psicodelia. 

9. Edge of the Abyss (2025) de Calva Louise: una monstruosidad de metal avantgarde, metalcore, djent, metal alternativo y progresivo, con un cuatro sonando en Aimlesss, liderados por la cantante, tecladista y guitarrista Jess Allanic, que grita increíblemente bien, más los arreglos imposibles, cruzados, con tiempos atravesados y potentísima música, que además de los cambios de tonos y guitarras complejísimas, tiene pianos, voces limpios y sonidos alternativos. Un sólido 4,7 de 5. 

Un disco bilingüe y multicultural. En el tema Lo Que Vale también se escuchan acordes de música venezolana en los riffs y algo de ritmos afrovenezolanos en algunos arreglos de batería. Increíble el tema El Umbral, entre rock alternativo y djent. Aunque la mejor es la genial La Corriente. 

30 junio 2025

Lo nuevo de Akapellah (hip hop venezolano), metalcore/djent de NY, industrial experimental de Suecia, rock latino uruguayo noventero, mathcore/post-hardcore (Deadguy), black sinfónico polaco, regreso de Fishbone (rock/reggae/metal/funk), deathcore sinfónico

1. SEVEN. (EP, 2025) de Deadlands. De Long Island, NY, combinan metalcore, metal alternativo y djent con una muy buena voz femenina, con grunts y muchas líneas melódicas, a lo Jinjer. Bueno, 3,9 de 5. 

2. Abominations Of The Ageless (2023) de The Project Hate MCMXCIX: Este raro proyecto sueco de metal industrial épico, con combinación de voces femeninas (de la noruega Ellinor Asp) y guturales masculinos, con el cantante de Grave, ha sido elusivo para escucharlo en plataformas de streaming. Su disco de 2017 lo reseñé acá como una mezcla de sensualidad, música extrema y experimentación sónica, aunque quizás son demasiado largos los temas y la producción vocal no envía un mensaje claro, porque no es gótico ni sinfónico. 3,8 de 5.

3. Barranca abajo (1995) de El Cuarteto de Nos: 11 años antes del éxito de Yendo a la casa de Damián del disco Raro, los uruguayos ya tenían media vida rockeando. Este es su séptimo disco, una ópera rock, con punk, rock and roll y fusión alternativa (incluyendo murga y cumbia) en que en la clave de humor que los caracteriza, cuentan la vida y genio de José Barrancas y su negocio familiar quebrado.

4. Near-Death Travel Services (2025) de Deadguy: Los de New Brunswick se tomaron 30 años para sacar el sucesor de su debut. Metalcore, mathcore y post-hardcore siguen siendo las armas de destrucción masiva de estos tipos. 4,3 de 5.

5. Under a Twinkle of a Fading Star (2025) de Yog-Sothoth: debut de esta banda polaca de black sinfónico, que me recuerda a Bal Sagoth y el nombre también ayuda, aunque menos cósmico y power metal, sino más enfocado en el black melódico orquestal, quizás porque el músico Mikołaj Kowalik, responsable de todo, tiene otro proyecto aparte de power sinfónico, Enchanted Steel. 4,3 de 5. Tiene buenos momentos orquestales, con muchos vientos y un sonido perverso en el black.

6. Where Only the Truth Is Spoken (2025) de Malevolence. Una banda de groove/metalcore que se convirtió de algo apenas audible a una buena propuesta en que no suena demasiado emuladores de Lamb Of God y/o Pantera, con sus influencias del rap metal y el beatdown hardcore, además de buenos riffs con arpegios. Muy bien por ellos, de los discos más divertidos del año. 4,3 de 5. Las voces limpias son un buen ingrediente, que también los meten en una pelea que Machine Head parece estar perdiendo ahora.

7. Stockholm Syndrome (2025) de Fishbone. 18 años después del último disco y 25 del último decente, esta banda clásica del punk/rock/ska/metal/funk vuelve con muchos altibajos, renuncias y renovación. Regreso al fin. 3,3 de 5.

8. Imperium Delirium (2025) de Shadow Of Intent. Siempre me alegra conseguirme con los discos de esta banda, de deathcore / melodeath técnico y sinfónico, porque juntan estas formas tan disímiles de bestialidad elegante, de técnica elaborada que es tangencial al progresivo pero que demuestra una necesaria habilidad atlética y cerebral. Reclaimer de 2017 es uno discazo tremendo. Este le daré un 4,4 de 5. Son de Hartford, Connecticut. Quizás es su mejor disco hasta ahora, en el que siento que la velocidad, las habilidades instrumentales y la inmensa capacidad de hacer melodía, ritmos corrosivos y sorprendentes cambios de texturas llegan a su punto más alto, incluyendo muy buenos arpegios de guitarras, pianos académicos y hasta un tema con una coqueteo de nintendocore sinfónico y progresivo increíble: Apocalypse Canvas.

9. Pneuma (2025) de Akapellah: lo escuché decir que es su disco favorito como artista, que se escucha a sí mismo por primera vez y que llegó al punto que esperaba para compararse con sus favoritos. Se escucha mucho más maduro y profundo en sus letras, sin dejar de coquetear en invitados y barras con el trap, el pop rap y la fusión rítmica. Es bastante bueno. Le daré un 4,5 de 5.

10. Sword of Vengeance (2025) de Mara: una salvajada de black metal, crudo, lleno de disonancias, blast beats y un raro grito que parece más grind o punk que shriek. 3,9 de 5 por trve y malvado, pero además por sus sonidos tan medievales, ritualistas y poderosos, sin ser demasiado lo-fi, siendo acertadamente desesperados y sucios pero claramente distinguibles. Es difícil combinar sonar tan fríos y veloces, mientras puedes acertadamente disfrutar los riffs, la increíble técnica de la batería y las voces tan poco procesadas, sin que sea innecesariamente ruidoso o mal producido. Grandes suecos.

22 junio 2025

Lotus de Little Simz (hip hop / post-punk / jazz / afrobeat), Sun Ra (jazz cósmico), black/doom progresivo (Hexvessel), noise pop/shoegaze de Minneapolis (Hotline TNT), Malevolence (metalcore/groove)

1. Lotus (2025) de Little Simz: Un impresionante, elaborado, elegante y potente disco de neo-soul / jazz rap / post-punk / rock progresivo / disco mutante / rap rock / soul progresivo / rock gótico / chamber music / drumless hip hop / afrobeat / funk rock / afro rock / jazz fusión y muchísimo más, que se siente genial porque está tocado y no sampleado.

Una cantante hábil y diligente, que canta sobre hermosas pistas de música africana, orquestaciones occidentales y soul, funk, disco, hip hop británico y lounge. Una belleza increíble de parte de Simbiatu "Simbi" Abisola Abiola Ajikawo aka Little Simz. 4,3 de 5. 

Tiene grandes invitados como Moses Sumney y Yussef Dayes, con Miles Clinton James como productor (sintetizador en Red Moon In Venus de Kali Uchis) y Black Classical Music de Yussef Dayes (guitarra, sintetizador y co-productor), quien grabó gutiarras, batería, bajo y sintetizador. El baterista de black midi se encarga de la batería en una canción. 

Me hizo recordar cuando viajé a Sudáfrica: no sé casi nada de música africana, mucho menos del rock de los 70.

2. Stray Voltage (2025) de Sun Ra. Otro disco del hiper abundante artista estadounidense. Más improvisación de jazz cósmico. 3,5 de 5. 

3. Raspberry Moon (2025) de Hotline TNT: Creí recordar esta banda como de rock and roll vintage, y me han sorprendido -a pesar de haber escuchado tres singles- con una abrasadora combinación de noise pop y shoegaze -expansiva y distorsionada- con tantas guitarras estridentes de jangle pop y slacker rock, que me enamoré y me impactó por su vaporosa melodía ruidosa, que es entre evocadora y rompedora, como una escena furiosa de romanticismo y depresión presentada con valentía y rímel. Fue como una bofetada, tan violenta y dulce, que apenas me recupero. 4,6 de 5. De Minneapolis a Nueva York. Es básicamente Will Anderson el líder del proyecto, que tiene y ha tenido decenas de miembros y colaboradores. 

4. Celestial: Spring / Winter / Summer (EP, 2024-2025) de Mantra. Impresionante banda de metal progresivo de Rennes, Francia. Orquestal, emotiva, pesada, épica y con arreglos que me recuerdan a The Anchoret y al mismo tiempo, quizás demasiado a veces, a Tool, con esa aproximación como de música orquestal tocada en formato de rock, aunque también tiene guitarras disonantes y rarezas que parecen ser djent o experimentaciones sónicas como las de Pain Of Salvation. Son gloriosos, 4,8 de 5. 

Me gusta que tienen momentos sludge/post-metal y guturales, además de una gran riqueza de world musica, incluyendo pianos de jazz, scratches de DJ, instrumentos folclóricos de Medio Oriente y guitarras de blues y flamenco, que también recuerdan a otros francesas geniales, Impureza. 

5. Lateralus (2001) de TOOL. Repasar las puntuaciones que puse en Sputnikmusic me mostró que un aspecto negativo de escuchar tanta música nueva, es que hay demasiada incertidumbre, poco enganche y mucha música mediocre o simplemente regular. Este año empecé a escuchar más música vieja, conocida o que no quiero esperar semanas o meses para repasar. En el pasado habita lo mejor y lo peor, como los recuerdos, las aventuras y las primeras veces, pero de lo viejo hay más conocimiento y relación, y el futuro puede traer ambas pero es incierto. Así me pasó con Deep Purple, así que voy con este mega clásico del progresivo / alternativo / post-metal.

Mi primera impresión es rebajarle el 5.0 a 4.5, reconocer que Schism es un temazo y aunque no soy un fan, me gusta aunque quizás de forma distinta al promedio de sus seguidores, considerando que le puse nota más alta a temas menos apreciados y al revés. Las guitarras pesadas son increíbles.

5. Where Only the Truth Is Spoken (2025) de Malevolence. Esta banda que no me gustaba ha subido en mi ranking con sus singles y disco nuevo. Mayoritariamente metalcore / groove y con momentos de beatdown hardcore, a veces me la baja cuando se ponen sureños o muy groove tipo Lamb Of God / Pantera -lo que quizás es inevitable-, lo prefiero más hacia el hardcore/metalcore, donde brillan y son más interesantes, sobre todo al combinar voces y momentos épicos y melódicos con potentes combinaciones de hardcore bastante neoyorkino con momentos salvajes de metalcore, la cosa es medio rapmetal por momentos. 4,1 de 5. Son británicos. 

Su cantante está en Ashes of the Wake de Lamb of God y Randy Blythe en uno de sus temas. 

6. Mar da deriva (2025) de Vauruvã: Black metal atmosférico desde Río de Janeiro, Brasil, profundamente progresivo y melódico, altamente cósmico y feroz. Con solo tres temas de 9, 11 y 15 minutos, es una bestia negra de múltiples tentáculos que va convirtiendo un tema más o menos bien creado de rabia extrema, aunque meramente de black atmosférico y ambiental en algo poderosamente rico, que inicia con el ingreso de guitarras disonantes, pianos dramáticos y sintetizadores que oscilan entre lo sinfónico, lo espacial y lo psicodélico, para luego abrirse a la música folclórica brasileña y el post-metal, abriéndose camino mágicamente y de forma tangencial a lo creado por Blood Incantation. 

Los responsables son Bruno Augusto Ribeiro, en letra y voces, y Caio Lemos en instrumentos, voz y producción. Pero es que Lemos tiene amplia experiencia en proyectos alternos de synthpop, electrónica progresiva, black metal progresivo, black con música brasileña, ambient, dungeon synth y fusión de metal avantgarde con electrónica de varios géneros. Esta sería entonces su más reciente obra, quizás la más lograda.

7. The Fragile Light of Fireflies (2025) de Evadne. Los de la Comunidad Valenciana, España, hacen una versión acústica de The Pale Light of Fireflies, y creo que fue una malísima apuesta, similar a cuando  2,5.

8. Ananke (2025) de Khora: Por años esperé la continuación de esta banda de black melódico sinfónico, originalmente nacida en Alemania y reubicada en Dublín, Irlanda, que es igualmente melódico como brutal, progresivo por momentos, con un sonido de batería que va entre lo ritualista del género originario de los 90 y un sonido potente, casi deathgrind y al mismo tiempo, pulido como una hojilla dispuesta para matar con afiladas espadas de doble filo.

Hay una variedad vocal interesantísima, con diversos shrieks y growls, y una voz limpia épica muy buena, además de coros vikingos, que acompañan a riffs que construyen una colección de disonancias, ráfagas de war metal y algo de death progresivo atronador, que termina siendo entre post-metal progresivo y lo puramente avant-garde, en que el jazz del bajo y las capas de guitarras, en formas raras y tiempos osados, combinándose de formas inesperadas e intrincadas, así como reveladoras y emocionantes, como si camináramos juntos por un cueva gigantesca saliendo a un bosque fantástico, en medio de la noche gélida y sabiendo que hay seres inimaginables afuera, que enfrentaremos con láseres y espadas. Me gusta muchísimo, 4,8 de 5. 

Por momento me recuerda a un Bal-Sagoth como más bestial e industrialoso, menos orquestal e incluso cercano al cyber metal, o a un Arcturus más sinfónico, quizás incluso Vulture Industries aunque con algo de black/death disonante para equilibrar lo orquestal y las voces circenses. Entra de una vez, con sus múltiples referencias del black progresivo, el death sinfónico y la diversificación de la música extrema, entre mis favoritos del año. Increíblemente bueno y destructivo, operístico y disonante, nuclear y al mismo tiempo, hermoso. 

9. Nocturne (2025) de Hexvessel: es increíble como esta banda finlandesa de folk psicodélico / rock progresivo se transformó en tan buena banda de doom black atmosférico, mientras sigue incorporando su largamente cultivado folk psicodélico, y después del Polar Veil de 2023 presenta obviamente algo que suena como un outsider, un black/doom que es misterioso y tenebroso aunque también esotérico, en que lo extremo es presenta como un vehículo para algo pagano, ocultista y paranormal, sin ser ni fúnebre ni satanista. 

El disco amplios momentos de oscuridad folk, incluso progresivos, mientras el metal es tan expansivo que roza el post-metal, especialmente gracias al trabajo de Kimmo Helén, agregando pianos, cuerdas, teclados y vientos. Los arreglos vocales en coro son magníficos. Un trabajazo, aunque lamentablemente opacado brevemente por los temas que parecen baladas o no demasiado interesantes, incluyendo en el que invitan a Vicotnik. de DHG 

Obviamente porque varios de los músicos han tocado en bandas de black y doom psicodélico, como Waste Space Orchestra o Dark Buddha Rising, hay experiencia en producir estos sonidos entre drone, doom, post-metal y black psicodélico. 

10. Vile (1996) de Cannibal Corpse: primer disco con Corpsegrinder, y de los que menos conozco. Al principio me sonó como demasiado sucio, medio mal producido, pero a la tercera o cuarta canción reconocí el estilo brutal, punzante y al mismo tiempo, con ganchos melódicos en un riff repetitivo pero icónico, de la banda. Incluso algunos sonidos como los de Deicide, porque claro que se han compartido integrantes después de la salida de varios originales de aquí y allá. Bien, bien. 4,1 de 5.

03 marzo 2025

Cumbia/corridos mexicanos (Cóyotl de HBO Max), black atmosférico y brumoso holandés, death/thrash de 1989 (Pestilence), metal satírico, changa tuki reinventada, death/groove portugués, dark pop de los Lombardo, electropop, bagatelas, metal/rock progresivo sorprendente, country alternativo/noise rock

0. Lunes de clases de Gesstión y Analítica de Datos (Excel) antes del examen.

1. Cóyotl, héroe y bestia (Banda sonora de serie de HBO Max) de Mexican Institute Of Sound con Demián Gálvez y Los Pena: son corridos, cumbia mexicana y música regional mexicana, como lo de Peso Pluma, pero muy bien tocados y cantados. Compuesto por Camilo Lara y Demián Gálvez, e interpretado por Los Peñas. Ahora quiero verla. En Spotify.

2. Verstrikt in halflicht (2025) de Schavot: black metal melódico y avant-garde con muchísimos arreglos progresivos exquisitos en el bajo, polifonías entre guitarras en trémolo y orquestaciones atmosféricas, que incluyen pasajes de post-rock y música clásica como base a delicados solos de guitarra obsequiados en tiempos muy lentos y acompañados de solos de instrumentos de viento a ritmo de smooth jazz, rematados con diversos shrieks y growls de black gótico y vampírico, lo que brindan una vorágine de texturas y sensaciones.

Lamentablemente el disco es irregular en el sonido, los dos primeros temas suenan demasiado encajonados, casi hay que adivinar lo que se escucha y al parecer tratando de emular los primeros discos melódicos de Emperor o el trabajo de Summoning, lo que deja el mal sabor de boca de no entender con claridad el concepto musical esperado o posible, pero va mejorando mientras va avanzando el reloj, aunque se pierde aún en una bruma lo-fi. 4,1 de 5 pero podría ser más alto con un sonido más transparente. Más avanzado el disco suena mucho más al black sinfónico y atmosférico de grandes guitarras, arreglos wagnerianos y polifonía con pianos en ritmos y sonidos fuera del metal, más contemporáneos con bandas de estudio de Estados Unidos, aunque la producción tan difusa no permite disfrutar por completo la amalgama de instrumentos, en las que gana el blackgaze/dream pop al tiempo que suena black disonante y opresivo, bastante sludge y progresivo.

Es el trabajo solista de Floris Velthuis de Países Bajos, quien está detrás de Stuporous, la banda de black avant-garde con instrumentos de viento como instrumento principal que es realmente asombroso. En Spotify.

3. Consuming Impulse (1989) de Pestilence: maestros holandeses del death/thrash progresivo y el death técnico, en este disco aún no habían desarrollado completamente las influencias del jazz y del metal progresivo, aunque ya demostraban su capacidad de estructuras complejas, las melodías demenciales y los arreglos de bajo/batería tan cadenciosos y oscuros, así como influencias del thrash metal, junto a la voz rasgada y esquizofrénica de Martin Van Drunen. Clásico grandioso, 4,7 de 5. En Spotify.


4. Space Vampires vs Zombie Dinosaurs in 3D (2011) de Psychostick: metal satírico, que apela a metalcore, groove metal, hardcore punk, metal alternativo, nu metal y funk metal. Son de Arizona. Cerca de la banda Green Jelly, Tenacious D, Nekrogoblikon, Ultra Vomit, Nanowar Of Steel, Psyopus así como Dog Fashion Disco, Primus, Avatar y Mushroomhead. 3,5 de 5. En Spotify. Creo que está demasiado enfocado en las letras como para disfrutarlo más, además que es un disco viejo, aunque está muy bien interpretado.

5. Rarely Do I Dream (2025) de Youth Lagoon: según Sputnikmusic es un proyecto de indie pop, dream pop y psicodelia del multiinstrumentalista Trevor Powers (Boise, Indiana). En RYM hablan de bedroom pop y trip hop. 2,5 de 5.

6. Amor de encava (2025) de Weed420: sorprendente disco de psitas de changa tuky, reggeatón y salsa erótica de autobús y memes auditivos de Venezuela, como los jingles de Seguros La Vitalicia de Gilberto Correa, La Guerra de Los Sexos y la voz de Waldemaro Martínez, entre otras, revisitadas y remezcladas a través de otras técnicas de producción y remezcla como epic collage, hexd, hypnagogic pop, plunderphonics, chopped and screwed y deconstructed club que me recuerdan a Arca con el flamenco y el reggeatón, aunque de verdad esto me gustó muchísimo más porque tiene más ruido, más nostalgia y elaboración ruidosa, lo-fi y rareza. 

Lo escuchas en Bandcamp (no lo conseguí en Deezer). Yo le doy un 4,5 de 5 fácil. 

El tema "el chiste más largo de toda la historia" es realmente brutal, con guitarras metaleras y gritos de witch house, que le dan más poder de noise pop, a la nostalgia y a la revisita musical.

7. In Darkness We Remain (2025) de Destroyers Of All: maravilloso y pulido death/thrash/groove portugués que majestuosamente combina a Ulcerate, Kreator y Gojira, agregando disonancias de metal alternativo, percusiones hardcore y riffs de speed metal a un concepto de metal melódico influenciado por  la música clásica, el rock progresivo psicodélico y una intervención transversal que mezcla ambientación espacial y melancólica en los solos de guitarras que me recuerda a los instrumentales de Testament. Es un disco realmente fantástico, que finaliza además con una versión de When My Guitar Gently Weeps de George Harrison, en formato de black opresivo progresivo. 4,5 de 5. En Spotify.

8. To Cross or To Burn (2025) de Venamoris: segundo disco del proyecto de Paula y Dave Lombardo, que alejados del pop rock/jazz inicial, ahora se enfocan en trip hop y dark ambient pop en algunos temas y metal industrial / rock alternativo en pequeñas dosis en otros, siempre con una batería increíblemente creativa, junto a invitados como Gary Holt (en la versión Animal Magnetism de Scorpions), Alex Sklonick, Trevor Dunn y Ra Díaz (Suicidal Sentences). 3,8 de 5. En Spotify.

9. SALVATION (2025) de Rebecca Black: muy atractiva en la portada, como suelen ser ahora las nuevas artistas de alt pop. Es electropop bastante divertido, no tan suave y con referencias vintage, aunque el tema TRUST! me pareció demasiado parecido a Dua Lipa. Según RYM es también dance-pop, música electrónica bailable, hyperpop y electro house, aunque mucho menos divertido que Daft Punk, Justice, Michael Jackson, Burial o FKA Twigs, pero muchísimo mejor que lo escuchado del género en estos últimos años. 3 de 5.

10. The Bagatelles, Vol. 2 (2025) de John Zorn, interpretadas por los cellistas Erik Friedlander y Michael Nicolas en clave de chamber jazz, a diferencia del disco de rock progresivo y jazz, este disco también es sorprendente porque a pesar de la presunta ligereza de las composiciones, tiene interpretaciones poderosas, intensas y complicadas, que claramente recuerdan a Apocalyptica. Genial, 4,7 de 5.

11. The Serpent (2025) de Aitheer: es un sorprendente disco de metal / rock progresivo finlandés, que recorre el universo alternando música extrema y música acústica por secciones. Así que por momentos hay sludge atmosférico y black melódico, con un bajo de thrash progresivo, guturales profundos y épicos, y poco después delicadas y circulares estructuras de folk rock, en los que se van conjugando solos de guitarra, suaves intervenciones instrumentales y pasajes de música de cámara, que van desde lo atmosférico a lo misterioso, como un Opeth orquestal.

Es un power trío conformado por Niko Löfman en letras, guitarras acústicas, voces, bajo, teclado y composición, el baterista Toni Paananen y el guitarrista/tecladista Lassi Enqvist. Es difícil de explicar la belleza expansiva y retadora, porque las canciones de guitarras semi-acústicas no son progresivo, ni flamenco ni música clásica, sino algo extraño y novedoso, casi en el medio pero sin parecerse a ninguno. 

En Spotify. Es increíble, sorprendente y seductor. 4,8 de 5.

12. Happy Birthday de Black Country, New Road. El primer tema me parece fantástico, mezclando folk rock indie, casi ingenuo y juvenil, con un par de guitarras noise, que según RYM es pop progresivo, barroco y artístico, y claro, folk rock, piano rock, pop de cámara, indie rock y hasta glam rock. De verdad un temazo, que junto a Besties parece que me llevarán a amar a una banda que en principio no entendía bien.

13. Tiktaalika - singles adelanto de su próximo disco, Gods of Pangaea, que dice será en honor a las guitarras del heavy clásico como Judas Priest, Megadeth, Mercyful Fate y Metallica, y tendrá una portada como las de las bandas de thrash de los 80, con un cura zombie sediendo de sangre. 

El proyecto solista de Charlie Griffiths (Haken) ahora cambió de nombre y presenta tres canciones nuevas totalmente alejado del metal progresivo y conceptual de toda su producción anterior. Ahora lo acompañan Darby Todd (Devin Townsend) y Conner Green (bajista de Haken), quien no participó en el debut solista de Griffiths. 

Entre los temas adelantados están Fault Lines junto a Rody Walker de Protest The Hero, más cerca del thrash y el metalcore, mientras que el tema Lost Continent con Thomas Giles (BTBAM) tiene guturales, también haciendo metalcore con algo de djent y progresivo. El tercero, que da nombre al disco, es con el vocalista holandés Daniel De Jongh (ex-Textures), bastante cercano a algo que habría hecho quizás Megadeth, Testament o Exodus, todo junto. Es intrigante aunque no sé qué tanto es innovador o refrescante.

14. АНТАЙТЛД [UNTITLED] - buenos singles de metalcore frenético, sucio y pesadísimo, con buenos gritos de este vocalista ucraniano.

15. Seen Enought de SPY: hardcore punk violento, potente y ácido, bastante rápido pero no memorable. 3,5 de 5.

16. Warpath (2025) de Uncured: según Metallum es deaath/groove progresivo de Nueva Yorkm pero nada que ver, es más nü-metal / metalcore / metal alternativo con algunos buenos riffs arpegiados rápidos, pero es bastante regular tirando a malo, como indecisos en qué estilo tomar, con una buena voz limpia pero una producción pobre y un sonido realmente malo. 

17. III (2025) de Last Train: rock alternativo francés de muchísima calidad y originalidad, con gran enfoque en las baterías, como con folk rock e influencias noventeras, post-grunge. Según ellos son hard/garage/blues rock, aunque no me suenan vintage, sino de revival novedoso. Les di antes pero ahora siento que son 4,8 de 5. Ahora que los escucho por segunda vez me recuerdan a las canciones más rockeras de Smashing Pumpkins, algo de The Vines y algo a Radiohead, de verdad me impresiona que la batería tenga tanto volumen y protagonismo, mientras que en el tema Revenge podemos escuchar cómo se acercan aún más al post-rock electrónico. Me agrada muchísimo, que lo pongo entre mis favoritos del 2025 hasta ahora. En Spotify. Son de Mulhouse. 

18. How Could I Be So In Debt? (2025) de Tombstone Poetry: shoegaze/americana/indie rock según Sputnikmusic, sin embargo, mi oído me dicta que es mucho más raro y rico que eso, incluso mucho más estimulante y extraño: algo entre indie folk alternativo, pop barroco y slacker rock, con guitarras noise rock, mientras que RYM lo califica como shoegaze, indie rock y country alternativo (de lo que no escucho o no reconozco nada), así como noise rock y emo. 

Así se intercalan los feedbacks de guitarras, las suaves atmósferas de instrumentos de folk estadounidense y los arreglos entre orquestales, electrónicos y ambientales, que nos van paseando por bizarras melodías enfocadas en las guitarras, que pueden ser expansivas o íntimas, ruidosas o tímidas, cambiando entre el sonido del oeste a lo universal. Es como un Beck súper sofisticado. 

Son de Asheville, North Carolina, Estados Unidos. Me gustó muchísimo, 4,6 de 5. En Spotify. Y en los temas finales dejan mucho más claro el sonido de Americana, usando violín incluso.

La banda está conformada por Caelan Burris en guitarra, voces y composición, Sofia Pace en guitarra y voces, Jude Corbin en batería y voces, Angie Brozowski en piano, teclados, sintetizadores y percusión auxiliar y finalmente, Maddie Kendrick en el bajo. 

Zoë Eshan grabó el violín en tres temas, Bennet Littlejohn la guitarra horizontal pedal steel en un par de temas, Evren Centeno grabó el saxofón para un tema.

01 marzo 2025

Metal avant-garde muy raro de Tennessee, lo nuevo de Chuchú Bermúdez (hip hop venezolano), progresivo español, stoner/doom gringo con ex-baterista de Pentagram, black vikingo finlandés, indie psicodélico

0. Sábado de kárate: me gustan las clases de Diana, porque se repasan los detalles básicos que uno cree dominados y que son la base del trabajo. He estado pensando mucho en la humildad y el orgullo, porque el kárate puede ayudarte a desarrollar el problema pero también puede inflarte el segundo, hay que equilibrarse para adquirir confianza y enfocarse en el trabajo interno.

1. Singles: Legado de A.N.I.M.A.L., un excelente regreso. Amor Vincit Omnia de Liv Kristine, siempre es bueno escuchar un buen gutural monstruoso en los temas góticos. Mister Magic de Jessy J, la jazzista, sorprendente y refrescante. Palermo y Gona, Bonita que se ve, gran tema percusivo y caribeño con hip hop. Mortes promesses de Fange: duro sludge francés. Singles de Elvenking que parecen demasiado sosos, sin fuerza. Singles de Cleopatrick, banda de Canadá de slacker rock, stoner e indie. Monumentum Damnati: death/doom con arreglos progresivos de goth metal y música clásica.

2. Tres singles de Flummox, que según Metallum es una banda de Tennessee de rock psicodélico progresivo y doom/stoner/avant-garde metal. Sí, son eso y más, súper raros porque uno de los temas empieza como piano rock, blues rock y progresivo de los 70, con voces limpias acordes aunque hay una polifonía con batería metalera y guitarra distorsionada de fondo que es confusa y parece mezclarse de forma extraña porque el sonido es como envejecido para darle una atmósfera menos opresiva, para evitar esa sensación de maximalismo excesivo.

Y el siguiente tema empieza al revés, es un tema de black sinfónico melódico rabioso, con voces entre guturales poderosas, operísticas y gritos raros, mientras también suena algo como cabaret, pianolas de película de vaqueros y extraños arreglos de teclados en contratiempos con riffs de djent y death melódico. Me recuerdan a Orgone, con el jazz, el death metal y el progresivo con world music todo al mismo tiempo, aunque se nota un trabajo de edición musical posterior mucho más dedicado y también, menos orgánico.

El tercer tema, suena como a una reinterpretación del hard rock de Motley Crue y Guns N Roses con un country/death metal atmosférico, progresivo y con varias capas de instrumentos, entre el jazz/mathcore y el groove, aunque hay mucho más. El disco sale el 11 de abril, con el irónico título de Southern Progress, en la que el quinteto bromea y satiriza la religión, el nuevo gobierno de Trump y su propia identidad como "queers en el cinturón bíblico" de Estados Unidos. 

Liderados por Alyson Blake Dellinger, cantante principal, bajista, guitarra, percusión, theremín, campana, diseño de sonido y producción, se completa con Chase McCutcheon, quien se encarga de guitarras, voces de apoyo, programación MIDI, diseño de sonido, ingeniería de sonido, producción, edición y mezcla. Max Mobarry, guitarras, vocales, bajo sin trastes, teclados, programación MIDI; percusión, trompeta, diseño de sonido, preparación de partituras, producción y edición; Jesse Peck en teclados, programación MIDI; vocales, diseño de sonido, percusión, edición y producción, y finalmente, Alan Pfeifer en batería, percusión, arreglos de batería y programación MIDI.

Invitados, Jo Cleary en violín,  Melody Ryan en flauta, Braxton Nicholas en saxofón tenor, Eric McMyermick en acordión, Angela Lese en flauta, Jason Marsden en actuación de voz, Drew Jones en voces de apoyo, guitarra y percusión, Parker Lampley, en voces de apoyo, percusión y theremín, y Jody Lester en voces de apoyo y percusión.

3. El Triángulo de las Bermudas (2025) de Chuchú Bermúdez. Un disco oscuro, minimalista y misterioso, de excelente hip hop venezolano, con muchas referencias religiosas y filosóficas. Muy bueno, 4,5 de 5.

4. Burning Red (EP, 2025) de Ciconia: escucho metal progresivo con influencias celtas, instrumental, de Valladolid, España. Hay algo de shred, drum n bass e incluso djent. Algo rústico pero potencialmente bastante bueno. 4 de 5.

5. Rust Bucket (2025) de Rust Bucket: stoner/doom/heavy de St. Cloud, Minnesota, liderados por Minnessota Pete Cambell en la guitarra, aunque entre 2015 y 2020, 2021 y 2024 fue baterista de Pentagram. Mucho rock and roll denso y distorsionado. En vivo deben ser lo máximo. Desierto, arena y fango. Divertido, pero con muy mal sonido y pocos momentos memorables, aunque con toda la actitud. 3,3 de 5.

6. Tavastland (2025) de Havukruunu, pagan black metal de sonido sucio y radiante, con shrieks perversos en finlandés y en la escuela de punk/d-beat de este país, guitarras subterráneas y chirriantes, coros vikingos y orquestales magníficos, que a veces devoran toda la música o la dominan, y una batería poderosamente detallista y nuclear. Este disco me hace recordar la canción The Great Heathen Army de Amon Amarth, conjugando el viking metal nórdico con el NWOBHM.

Liderados por Stefa, vocalista, guitarrista, tecladista y percusionista. Es vikingo, es atmosférico y tiene riffs melódicos de heavy metal, baterista ritualista y solos épicos, lo que suena a Bathory, Amon Amarth y Moonsorrow, aunque a veces pueden sonar como Maiden o Judas, con canciones que varían entre el mid-tempo y el black más furioso y veloz con arreglos sinfónicos en segundo plano que acompañan las melodías folk, con guitarras acústicas y con melodías evocadoras de batalla y valentía. 

Los coros contrastan por su claridad y belleza, dando un toque de claroscuro refrescante, que siento rodea los mejores momentos del disco. Hay riffs melódicos a toda velocidad, que están apoyados de teclados que suenan muy bien, aunque no demasiado originales. Para mí es un disco regular que tiene momentos impresionantes pero que no se desarrollan demasiado o no duran lo bastante. Está bien, hay que escuchar más: 3,7 de 5. En Spotify.

7. Saya (2025) de Saya Grey: escucho un disco electrónico, de pop con pistas raras, que Sputnikmusic dice que es indie folk y folk psicodélico. Ella es una artista visual y musical de Canadá, aunque su mamá es japonesa y su papá es un trompetista de jazz escocés-canadiense. Ella trabajó como bajista de sesión por 10 años en Reino Unido y fue directora musical de Willow Smith antes de sacar música. Dice RYM que estamos ante un disco de Indie Folk y Art Pop, que también es neo-psicodelia, bedroom pop e indietrónica. Me parece interesante, mucho más que otras bandas de pop folk, indie pop o alt-pop, aunque no sea lo mío precisamente como Sharon Van Etten o Sam Fender. Le daría un 3,3 de 5 reconocimiento su altísima calidad de producción.

8. Dance And Love Amongs The Rotten (2017) de Carach Angren: banda holandesa de black metal melódico súper sinfónico, operístico y cósmico, con riffs veloces y en trémolo, sintetizadores de película de terror, un shriek punzante y la estructura de ópera rock. Es un power trío compuesto por Ardek (Clemens Wijers) en teclados, piano, orquestaciones, segunda voz y composición, encargado de las orquestaciones del Year of the Four Emperors (EP) de Ex Deo; su hermano Nmatar (Ivo Wijers) en la batería y Seregor (Dennis Droomers) en voz y guitarras. 

Song For The Dead es realmente macabra, grandiosa y dramática, con diversas capas de shrieks y narraciones solo sobre orquestaciones. Además es un black metal que rompe barreras, que apenas entra en esa definición, porque aunque está cerca de bandas como Septicflesh, sus riffs en contratiempo sin trémolo sino en golpeteos como del metal industrial, sus atmósferas góticas o sus estructuras de música de cámara avant-garde e incluso de Neue Harte Deutsche le dan un carácter más experimental y conceptual que de BM. Nikos Mavridis en el violín y Patrick Damiani en guitarra y bajo (ambos de ROME) están de invitados, lo que afianza el concepto para-metalero del disco. Magnífico este disco, me encanta, 4,7 de 5. En Spotify.

9. Les Chants de L´Aurore (2024) de Alcest: maestros franceses del post-black / blackgaze liderados por Neige en voz y guitarras, bajo, sintetizadores, piano, glockenspiel y composición, mientras Winterhalter en batería y percusión, así como la ingeniería de sonido. Los vi en vivo en Bogotá y fueron realmente increíbles, dramáticos, poderosos y trascendentales. Haruna Nakaie toca la Viola da gamba y canta -en japonés- como invitada. 

La combinación de post-black metal, algunos pocos pero efectivos shrieks, la voz entre melancólica, melódica y moribunda, arreglos percusivos que copan la atmósfera de calma sorprendente, en un trance que impulsa a la imaginación y las polifonías entre los arpegios espaciales, el ambiente de dream pop y el espacio entre el shoegaze, el noise rock y el post-rock que se completa con doble bombos o trémolo picking, es una montaña rusa de emociones, reflexiones y contemplación. 

En el concierto pude ver que esta banda tiene audiencias no metaleras, por sus melodías hipnóticas, sus fraseos entre el rock alternativo y un formato ampliamente emocional que podría conquistar a quienes gustan del grunge, el pop rock o incluso música no rockera. 4,7 de 5. En Spotify.

10. II^Z() de Kryzorath: EP 2025 de esta banda de death metal de Clemens (Ardek) de Carach Angren. Carvernoso, oscurísimo, con un growl brutal y lleno de disonancias, influencias del grindcore y del hardcore, aunque algo básico a veces, tiene momentos atmosféricos claramente muy doom/góticos y bien producidos. La batería es claramente programada. Sorprende porque él es usualmente tecladista y orquestador.

05 febrero 2025

Rock/jazz progresivo con clarinetes, metal alternativo fusión, rock neo-progresivo orquestal polaco, industrial clásico (Rob Zombie), EP 2025 de Lacuna Coul, rock progresivo con arpa, lo nuevo de LS Dunes (supergrupo de emo/post-hardcore) y death progresivo

1. The Fellowship Of The Mistery (2024) de Compassionizer. Proyecto ruso de progresivo avant-garde, basado especialmente en los clarinetes como eje melódico y compositivo. Es un cuarteto conformado por Serghei Liubcenco en las guitarras, bajo, batería, rubab (una especie de laúd afgano), dayereh (tambor con sonajas de la música popular de Irán, los Balcanes y Asia Central) y otros instrumentos de percusión.

Leonid Perevalov en el clarinete bajo, Ivan Rozmainsky en la composición, sintetizadores, espineta (instrumento de teclas) y kalimba (instrumento africano de percusión, especialmente usado en Zimbabue, con teclas metálicas) y AndRey Stefinoff en el clarinete. Además varios invitados: Vitaly Borodin y Ksenia Vaganovaen violín, Oleg Prilutsky, trompeta y Sabina Vostner, voces y ukulele.

Es inusual escuchar tanto clarinete en música no académica, como pasa en Dawn Of A Dark Age, que lo usa para hacer black metal experimental y jazz fusión experimental. Por momentos parece que escuchas un delicioso soundtrack y en otros una obra clásica que eleva el espíritu. La combinación de música e instrumentos de Asia y África, con el sonido de la trompeta clásica y los clarinetes, especialmente el bajo, nos traslada a momentos casi meditativos y de caricia mental.

Para mí es una joya total, 5 de 5. En Spotify. Es parte del movimiento europeo de Rock In Opposition (RIO) en contra de la industrial musical.

2. Falling to pieces (2023) de KrashKarma. Dúo de metal moderno, de Los Angeles, California, basado en el melodeath rápido, aunque incorporando influencias del metal pop, groove, djent y nü-metal, con ambos cantando e incorporando desde Sepultura hasta Messhugah y algo de Jinjer. En RYM los llaman llanamente metal alternativo, aunque es un poco más extremo que eso. Básicamente son Nicole Skistimas (vocales, batería) y Ralf Dietel (vocaless, guitarra). Completan la banda Elias Tannous (guitarra), Nic Nifousi (bajo) y Zak Bowman (guitarra).

4,3 de 5. En Spotify.


3. The Wyrding Way (2024) de Believe: rock progresivo elegante, orquestal, extenso y muy accesible (neo-prog) Banda polaca conformada por Jinian Wilde, vocales, Mirosław Gil, guitarras, Satomi en violín y teclados, Przemysław "Przemas" Zawadzki en el bajo y Maciek Caputa en batería y pianos. Según RYM también es art rock, que se pueden identificar por sus embellecimientos sinfónicos y cuidadas texturas de pop rock y sintetizadores. En Spotify.

4. Venomous Rat Regeneration Vendor (2013) de Rob Zombie: si hay alguien divertidamente raro es este tipo, además, no toda reseña tiene que ser una disección especializada, sino también hay que hablar de feeling, de recuerdos y de emociones provocadas. A mí este disco me parece demasiado divertido, más que Ministry incluso, porque además de industrial hay heavy. 

Este, el quinto de la carrera solista de Rob, tiene a los ex Marilyn Manson Ginger Fish y John 5 en batería y guitarras respectivamente. Es metal industrial, alternativo y groove, incluso con algo setentosos en sus teclados (y versionaron a Grand Funk Railroad con el clásico We´re an american band). Me ha hecho sonreír demasiado. 

El bajista fue Piggy D, quien después de 18 años junto a Rob hizo el camino contrario y ahora toca con Marilyn Manson. Invitaron a John Freese (A Perfect Circle) para grabar algunas baterías. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Gravity EP (2025) de Lacuna Coil: nunca me han gustado demasiado, menos en su etapa de metal industrial, pero este adelanto de su próximo disco es una buena noticia. Se acercan al goth metal y al groove. 4 de 5. Las líneas vocales de Cristina Scabbia logran momentos épicos, entre lo operístico y lo melódico rockero. Va a estar bueno. En Spotify.

6. Obverse EP (2025) de Obverse: rock progresivo estadounidense del trío conformado por Emily Hopkins (prolífica arpista experimental), Chris Allison (productor e ingeniero de discos de Plastilina Mosh, Kinky y Coldplay) y Dan Briggs (bajista y tecladist de Between the Buried and Me,Nova Collective, ORBS y Trioscapes). Post-rock, math-rock, electrónica y jazz involucrados en este EP glorioso. 4,8 de 5. En Spotify. 

7. Violet de L.S.Dunes: emo, post-hardcore y rock alternativo de unos "amigos con gustos similares en música" que se niegan a ser llamados súper grupo: cantante Anthony Green (Circa Survive/Saosin/The Sound of Animals Fighting) y guitarristas Frank Iero (My Chemical Romance), Travis Stever (Coheed and Cambria) y el baterista Tucker Rule y el bajista Tim Payne de Thursday. Lo que hay que decir es que le hacen honor a sus carreras, se pasa un gran momento escuchándolos. 4,2 de 5. En Spotify.

8. The Sound Of Perseverance (1998) de Death: Symbolic puede ser rompedor y Human el más jazzeado pero este disco final de Chuck Schuldiner con Death es un obra maestra absoluta del death/jazz progresivo extremo, con riffs técnicos y de thrash metal, de calidad artesanal, increíble performance musical y una sólida fuerza compositora, con una combinación de batería y bajo de figuras astronómicas, riffs realmente transformadores porque no obedecen a ninguna regla del death metal, ni siquiera el progresivo, y un shriek increíble. Es thrash/death técnico y progresivo expansivo, más progresivo (y por tanto acá caben muchas cosas como power, space rock y heavy metal) que extremo, unos arreglos de tiempos sorprendentes y con un groove técnico. 

Lo acompañaron Richard Christy (Charred Walls of the Damned) en la batería, Scott Clendenin en el bajo y Shannon Hamm en la guitarra. Los tres tocaron también en el The Fragile Art of Existence de 1999 de Control Denied. Es básicamente la banda que Chuck creó para sus últimas producciones. 5 de 5. En Spotify.



26 enero 2025

Noise pop/post-rock chileno, jazz-rock progresivo legendario (Mahavishnu Orchestra), groove metal (Prong), post-rock/folk alternativo, goth metal aburrido y thrash/black/speed glorioso

1. Cœur de cible (2024) de Lofofora: ¿de dónde sacará Deezer ese interés por la música francesa? Muchas veces me recomienda bandas alternativas del país galo que de verdad muy rara vez me enganchan. Este caso, de nü-metal/metal alternativo es otra más. Sí, suenan bien pero demasiado promedio o localizadas. 2,5 de 5.

2. Demo 2025 de Panorama Local: banda de indie rock, post-punk, post-rock y noise pop de Temuco, La Araucanía, Chile, con un sonido melancólico, algo emo y genialmente narrativa, que me recuerda a Ed Maverick, e incluso a Los Prisioneros y a Jorge Drexler, con esas referencias como a las baladas latinas de los 60 recuperadas con tristes acordes de emo pop y las letras ingeniosas, con juegos de palabras e ironía, pero también a Viva Belgrado, con su post-rock cotidiano y semi-gritado. Muy promisorio, 4,3 de 5. En Spotify. 
3. Visions of the Emerald Beyond (1975) de Mahavishnu Orchestra: obra de arte de la legendaria agrupación de jazz fusión, jazz-rock, jazz-funk y rock progresivo de Queens, Nueva York. Combinando sonidos cinemáticos, orquestales, pop y jazz con arreglos de rock progresivo y funk, crearon un estilo extraordinario e inspirador. Este disco es hermoso, bailable, rítmico e impresionante. Su legado llega claramente hasta el metal sinfónico de hoy, como el de Ne Obliviscaris, y otras bandas que lo han expresado directamente como The Mars Volta, Opeth, Black Midi y Dillinger Escape Plan. 5 de 5. En Spotify.

4. State Of Emergency (2023) de Prong: pioneros y decanos del groove metal industrial, de Los Angeles, Califonir,a un disco con guitarras aserradas y ritmos sincopados, tomando del nü-metal y el rap-metal así como melodiosas, dando un buen balance de potencia y dinamismo, que permite el pogo y el cabeceo así como moverse de lado a lado, con temas que saben conciliar las disonancias y la fuerza vocal con la magia del rock and roll. 

Contemplo esta variedad interpretativa y melódica como lo mejor del disco, que además de presentar todo el arsenal de riffs industriales y thrasheros, el sonido seco de las guitarras y las líneas vocales raperas y hardcoreras, también hay arpegios, melodías y hasta metal alternativo que le da mayor variedad y distintos colores a una banda ya legendaria y provocadora. Esto incluye una versión de Working Man de Rush. 4,3 de 5. En Spotify.

5. The Cart Before the Horse (2025) de Elizabeth A. Carver: un extraño disco de folk, que RYM dice que es free y avant, así como post-rock y drone, que sentí a medio camino entre Radiohead y Sprain, Mount Eerie y Black Country, New Road, con un sabor country, experimental y desafiante, aunque no con tanta calidad para mi gusto. Un reconocimiento a los créditos musicales, bastante raros y originales: Brice Brown, proyector, Cleo Henman, aparato de sonido radial volador y Alexander Kent, mente detrás de Sprain, en el banjo y bajo "doblados" (contrabajo y contrabanjo), armonio, diseño de sonido, sierra musical, dulcimer amartillado y apoyo moral y artístico. Elizabeth sería responsable de todo el resto, desde la fotografía y producción, hasta el resto de la música, que incluyen varios pianos y una profunda voz grave, que me costaría creer que es de una mujer sino la de Alexander. 3,9 de 5. En Spotify.

6. Liquid Swords (1995) de Genius/GZA: mejor disco del año según Sputnikmusic, empatada con Symbolic de Death. Segundo de 1995 según RYM que lo pone en el puesto 100 de la historia, quinto mejor de East Coast Hip Hop y Hardcore Hip Hop, subiendo al cuarto si es Boom Bap. 

Genius/GZA es miembro de Wu-Tang Clan y sacó este disco después de los dos primeros del colectivo. Está basado en películas de artes marciales, el ajedrez, el crimen y la filosofía. Sinceramente, no soy amante del hip hop gringo, aunque adore a Cypress Hill y me agrade bastante Eminem. No es para mí, 3 de 5. Y ni de lejos lo puedo considerar tan alto en la estima mundial.

7. Forever We Burn (2024) de High Parasite: banda de goth/doom con algunos guturales medio crudos, casi primitivos sobre una base de metal alternativo, medio southern y groove, también melódico aunque algo básico. Son de Batley, Inglaterra. La banda bautizó su estilo como "death pop". Las voces, que también incluyen algunas voces góticas/post-punk son de Aaron Stainthorpe, de My Dying Bride. Este disco me parece malísimo, como una horrible versión de Pain. 2,2 de 5. 

8. Swarming Angels & Flies (2025) de Sarcator: este disco hizo mi domingo, basados en el black/thrash/speed sueco buenísisimo, aunque se identifican influencias potentes del rock gótico, del southern metal e incluso del post-punk (black n roll) que incorporan con elegancia y creatividad increíble, llenando las canciones de dinamismo, variedad y muchísima buena vibra, mientras son extremos. Me encanta enterarme que el nombre viene de unir Sarcófago y Kreator, qué brutal e hilarante. 

Es un disco increíblemente potente y rápido, pero tiene muchísimos momentos melódicos y psicodélicos, incluso surf, así que tiene temas rápidos tipo Hellripper pero el sonido es totalmente contemporáneo, no son un rip-off de ninguna de las bandas viejas o nuevas del género, sino es una extraordinaria pieza de arte, muy bien producida, con guitarras trabajadísimas, que pueden ser en trémolo y furiosas, aunque son mayoritariamente creativas, con un aura muy europea, como un dark country pasado por black/thrash. En Spotify. 4,9 de 5. Todos los integrantes tienen entre 19 y 25 años, aunque la mayoría tiene 22. 

17 diciembre 2024

Diario musical 17D: thrash finés, death gringo, hardcore/post/sludge texano, mucho rock latino, electrónica experimental, groove metal, hip hop colombia, power metal neoclásico, boom bap con house, techno y dnb, dubstep, industrial, post-hardcore, thrash/black chileno

1. Myrsky de Mokoma: más trash finlandés, ese que está lleno de voces agrias que también hacen líneas melódicas, casi folclóricas, voces limpias que parecen más de pop televisivo y mucha suciedad en las guitarras, sonando punk y metal en intervalos, por supuesto con algunos interludios donde el hard rock, el pop rock e incluso algo de arena rock se cuelan, como parte de este estilo tan süomi, en que predomina esa voz rasgada, casi shriek y muy punk. Divertidos como Stam1na, un 4 de 5. En Spotify..

2. Coup de Grâce Ep de Barbarous: debut de dos temas de brutal death metal gringo, poderoso, con pig squeal y ese ritmo old school dinámico, con mucho campaneo de platillos. Son de Oakland, California. Muy en la escuela de Once Upon The Cross de Deicide. Tienen futuro, 3,9 de 5. En Spotify.

3. From the Other Side of the Mirror de Glassing: Esta banda de Austin, Texas, se define como una banda de hardcore/post/sludge metal, aunque en Sputnikmusic dicen que también son post-hardcore. 2024 es definitivamente un año en que tocas un revival de los 90 o fusiones géneros de forma ingeniosa y osada. Esta banda hace lo segundo, combinando la ensoñación del post-metal y el shoegaze con shrieks muy black metal, con parte de su estética con shrieks y algo de tremolo picking combinado con math metal, mientras hay una densidad propia del sludge y del doom, lo que lleva a contrastes en que lo brillante explota sin perder la fangosidad aportada por la combinación de batería y bajo. Hay algo de Mastodon e Intronaut, incluso algo de Primitive Man, pero también algo de Deafheaven y Full Of Hell. En Spotify. Le doy un 4,1 de 5.

4. Ama-zonas de Doctor Krápula y el Colectivo Jaguar: un disco de ska, reggae, pop y rock latino, que fue Doble Platino en Colombia, en los que se reconocen claramente las voces de Rubén Albarrán, Andrea Echeverry y Héctor Buitriago, Roco de Maldita Vecindad, Manu Chao, Ska-P, pero también están Ulises Hadjis, Alfonso André de Caifanes, Catalina de Monsieur Periné y Moska De Los Auténticos Decadentes, aunque hay una decena más de músicos, incluyendo a Superlitio, Celso Piña y No Te Va a Gustar. Un clásico, 4,7 de 5. En Spotify.

5. Oneohtrix Point Never – Garden Of Delete: de la música experimental que más disfruto, porque este proyecto no sólo piensa en hacer algo extraño o desconcertante sino producir sensaciones y momentos específicos, a veces incluso canciones, este disco es un compendio de muchos géneros electrónicos alternativos, que conforman uno de los discos más raros y disfrutables de este proyecto de Daniel Lopatin, quien recientemente ha trabajado con MGMT, Rosalía, Iggy Pop y Soccer Mommy. 

Según Discogs acá tenemos IDM, Glitch, Leftfield, Experimental, Musique Concrète, Abstract, Industrial y Deconstructed Club. Encontré muchos momentos divertidos, entretenidos, estimulantes y risueños, además de melancólicos, porque todo eso es OPN. En Spotify. 4,4 de 5.

6. Destruction Is All We Know de Almost Dead: thrash/groove metal extremo de California, porque bebe de Pantera (principalmente), Pro-pain, Prong y Helmet, añadiendo guturales y guitarras más pesadas, manteniendo algo de momentos melódicos y ritmos heredados del stoner y el crossover propios del groove. Entonces tenemos hardcore punk, mucho thrash ochentero e incluso algo un poco de death, aunque tienen temas bajos en que son básicamente unos imitadores, que hicieron el género un poco más brutal sin incorporar elementos novedosos. En Spotify. 3,2 de 5.

7. Fin de semana de Error 999 con Sike Damodar: hip hop colombiano, siempre genial. Con varios invitados. En Spotrify.

8. Blaze of Rage de Magic Kingdom: power metal neoclásico belga, que aunque mayoritariamente es un digno representante de su estilo, tiene momentos sorprendentes con momentos de blast beats y growls, incluso en el tema The Great Retribution, que tiene dos cantantes de ópera invitados, hay un gutural súper profundo, de brutal death.  La música está basada en muchos riffs arpegiados y melódicos, orquestaciones en segundo plano. Músicos muy buenos. Sin embargo, regular, para mi gusto, 3,5 de 5.

9. No Hands de Joey Valence and Brae, estos locos de State College, Pennsylvania, hacen jazzy hip hop y boom bap a base de muchísimo hip-house, euro-house y new beat, música discotequera de los 90, con unos toques de drum n bass, techno y breaks, uniendo generaciones en tono de humor y nostalgia alegre que me hizo sentir que estaba escuchando de nuevo mis viniles de "changa" y luego reviviendo la locura por el jungle en los 90/00. También agregan unas sátiras al hip hop noventero, dramático y con samples de música orquestal de los 50 y 60. En Spotify. Muy divertido, 4,3 de 5.

10. Untrue (2007) de Burial, segundo disco del productor inglés Will Bevan, un grandioso disco de música electrónica londinense, de garage / dubstep. Con muchos sonidos de vinilos en el fondo, por momentos lo siento como trip hop, ambiental pero siempre bailable y al mismo tiempo, cerebral. Extraordinario, 4,5 de 5. Involucrado en el Motomami de Rosalía. En Spotify.

11. Amerikkant de Ministry: veo que está destruido por la crítica y los fanáticos, pero lo tengo entre mis favoritos. Quizás no entienda lo mejor de esta banda, que es industrial con momentos de groove,cercano a lo que hacía Sepultura en Chaos A.D.. El line-up es de lujo: el bajista de Prong, el baterista Roy Mayorga (ex-Soulfly y ex-Stone Sour), el bajista Tony Campos (Fear Factory, exSoulfly, exProng, exBrujería) y un extecladista de Prong y Fear Factory. En Spotify. Yo voy por un 3,9 de 5.

12. MESO Ep de Hands Like Houses, banda australiana de rock alternativo y post-hardcore. Adelanto de su fisco de febrero de 2025. Es una versión más pop/metalcore que otras bandas del género, hay que darle el chance a ver. Regular, 3 de 5.

13. Jaibol II de La Gusana Ciega. Segundo disco de versiones después del trío mexicano después del original de 2008. Sin embargo, aunque vuelven con éxitos del los 70 y de los 80, apenas reconozco algunos temas. En Spotify. Está entretenido aunque no me identifiqué como antes. Le pongo un 3,5 de 5.

14. Toba de Mayhemic: thrash/black de Chile. De lo mejor del 2024, versión más violenta y extrema de Sodom con Kreator, usando enrevesados cambios de tiempos en los riffs, una voz medio shriek y permanentes doble bombos sobre guitarras thrashosas y black vintage, con momentos de progresivo extremo y death técnico impresionantes. Puesto 19 en mejores discos de metal del año de Rate Your Music. Les doy un fuerte 4,3 de 5. En Spotify.

26 noviembre 2024

Diario musical 26N: metal progresivo alemán, death/grind francés, lo nuevo de Nile (death técnico), hip hop experimental, jazz/metal progresivo (Thank You Scientist) y noise/hardcore

1. Ipsoma de Desiderat: muy buen metal progresivo instrumental, aunque a veces suena como que le falta algún grito, el sonido de las guitarras es bestial y aunque está en mid-tempo, los arreglos de cuerdas y cambios son realmente fantásticos. Son de Berlín, Alemania. Muy buenos, 4,6 de 5. En Spotify.

2. Necrobreed (2017) de Benighted: death/grindcore mega hiper pesado, furioso, rápido y perverso de Francia. Voces de hardcore, grind, deathcore y death combinadas en una ráfaga incesante de riffs sucios, disonantes y complejos, blast beats y gallops. Esto es oscuridad a velocidad hipersónica. Cabilla brutal de principio a fin, un 4,1 de 5. En Spotify. Entre los cantantes invitados está el finado Trevor Strnad (The Black Dahlai Murder). En Spotify.

3. The Underworld Await For Us de Nile: una bestialidad total del briutal death técnico, con guturales permanentes siempre arrolladores, creativos y sorprendentes, con la virtud de tener tres vocalistas/músicos, junto a riffs potentes no complejos pero sí con el propósito adecuado y una batería que no descansa de disparar, bombardear y potenciar lo que hacen las guitarras. Lo mejor es el valor agredado del concepto egipcio, que en este caso se describe con voces agónicas, samples y algunos arreglos de instrumentos exóticos, aunque son más un ingrediente que el concepto musical general. Un potente 4,3 de 5. En Spotify. 

4. FLDSZN (2024) de Obijuan: siempre es refrescante su jazzy hip hop con decenas de invitados, en que hay reggae, dub y psicodelia. El rapero de Nassau, Bahamas, presenta este disco diciendo "estuve antes de Colón y estaré después de que él sea olvidado". Entretenido, no destacado, 3,5 de 5. En Spotify.

5. Terraformer (2019) de Thank You Scientist, escuchar esta banda me hace muy feliz. La banda de jazz fusión / metal progresivo / post-hardcore de Nueva Jersey es alucinantemente buena, por combinar los dos estilos más sorprendentes y espectaculares. Irónicamente es el único de sus discos que no he reseñado. 

El tema Swarm muestra mis elementos favoritos de la agrupación, cuando los riffs arpegiados de guitarra en tiempos hiper-enrevesados, con distorsión y batería doble bombo liderando, pero cuyas figuras melódicas son acompañados por los vientos de jazz, mientras los interludios permiten arreglos de big band y ritmos de salón. Entonces un solo rockero y una trompeta hacen las mismas notas, más tarde suena una guitarra con séptimas metaleras que luego replica la trompeta a su estilo, lo que lleva a una sección que recuerda a la salsa y el chachachá. Todo esto acompañado por una gran voz limpia, similar a la de las banda de electronicore, porque por supuesto, agregan drum n bass y power electronics en algunos momentos, incluso llegando al noise.

Así que es Puya, Between The Buried And Me y Attack Attack! en un mismo cuarto, todos compartiendo sus momentos con diferencias y similitudes. El bajista es realmente un virtuoso alucinante pero la fuerza de la banda está en combinar estructuras y sonidos de dos géneros distintos, usualmente mezclados en jazz-rock pero presentados acá con toques distintivos venidos del metal progresivo así como de géneros tangenciales e incluso de la música experimental y clásica contemporánea, sin desestimar el funk, el ska, el rock psicodélico y el thrash metal.

Además, están los instrumentos exóticos, que permiten cosas tan locas como un instrumental final de música asiática. En este disco hay sintetizador modelo D, melotón, theremín, sierra musical, violín (como instrumento principal tocado por Ben Karas), shamisen, buzuki, guzheng, erhu, viola, saxofón tenor, clarinete bajo,  Electronic Wind Instrument, clarinete bajo, trumpeta y fliscorno.

Puntuación: 5 de 5, por supuesto. En Spotify.  

6. Green Serpent EP de Jinjer: cuatro temas de adelanto de su próximo disco de 2025. ¿Qué puedo decir? Es de mis bandas favoritas, los ucranianos liderados por Tatiana Shmaylyuk lo tienen todo: metalcore progresivo, funk, reggae, jazz, djent, voces limpias melódicas y un gutural poderoso, un bajista virtuoso, guitarras hiper pesadas y hábiles, un baterista de lujo (que hace contratiempos raros y blastbeats) y un performance en vivo demasiado divertido. Pura energía y dinamismo. En Spotify. 

7. Dreams of Puke de Squid Pisser: segundo disco de esta banda de hardcore / noise. Me gustó muchísimo más que Melt Banana porque la voz es extraña y aguda, pero la puedo relacionar con música pesada. Este disco, cortísimo, de 12 canciones en 20 minutos tiene muchísimo ruido de guitarras procesadas sobre power electronics, voces en coros y el shriek punketo permanente. Es como si los Garbage Pale Kids fuesen metal electrónico. Para mí, 4 de 5. En Spotify. Su líder, Tommy Meehan, es el nuevo guitarrista de Gwar. Su contraparte, Seth Carolina, es integrante de la banda de garage rock Starcrawler.

8. Live (vol. One) de mewithoutYou: suelo no escuchar discos en vivo, pero esta banda de post-hardcore, indie rock y rock alternativo tiene reseñas bastante altas en Sputnikmusic, incluyendo esto. Buena voz de screamo para empezar y un sonido genial para ser un concierto. Suena increíblemente interesante pero no para empezar con un en vivo. Pongo sus discos en la lista.

25 noviembre 2024

Diario musical 24N: power metal / power pop de Fellowship, mucho jazz y música clásica contemporáneos, rock psicodélico, stoner y doom, death, progresivo / synth-pop, salsa metal (Puya), música renacentista y power metal

1. Hannigan Sings Zorn Volume Two Live At Miller Theatre: disco en vivo de clásica clásica contemporánea, que además de instrumentos de cámara y jazz, incluye electrónica. La soprano y conductora canadiense interpreta canciones de John Zorn, incluyendo una loquísima Star Catcher en la que su voz operística se va a confines altísimos, un poco como Diamanda Galas, sino que incluye otras técnicas como narraciones, fraseos medio spoken word y jazz, susurros, risas, pequeños gritos y scat. Maravilloso, 5 de 5. En Spotify.

2. The Skies above Eternity de Fellowship: power metal neoclásico / power pop, como Rhapsody pero sin los coros ni orquestaciones rimbombantes sino más cerca de bandas como Delain, Dragony, Serenity y Beyond The Black en su propuesta influenciada por la música clásica, aunque también es posible escuchar ganchos comerciales, entre el arena rock y otros directamente pop rock, e incluso a veces sonaba algo Disney, porque los temas pasaban de épicos a demasiado melodramáticos y suavizados. 

Me gustaron pero tienen momentos muy patéticos, demasiado cursis o comerciales, cuando se alejan de la música clásica y se acercan al dance-pop, también otros brillantes y complejos, llenos de música clásica. 3,5 de 5 (pudiendo ser más en algunas canciones). En Spotify.

3. Hail Of Bullets Ep (2007): la voz penetrante y corrosiva de Martin Van Drunen siempre es un toque positivo en la música extrema, la voz eterna de Asphyx y Pestilence. El death metal que lo acompaña suena potente pero demasiado sucio, con una producción y sonido regular. Reedición en 2024. 

4. Fear & Love EP de Kyros, la banda del demente musical Joey Frevola, en que mezcla rock y metal progresivo, rock alternativo y synth-pop para hacer algo tan consumible y complicado que asombra, cómo algo muy ser pegajoso y al mismo tiempo experimental, lo que uno puede sentir con Queen o Voyager. Me encanta vivir en esta época así. Le pongo un 4,5 de 5. En Spotify.

5. Puya de Puya (1995): debut de la banda puertorriqueña de jazz/salsa con rapcore y metal alternativo, una especie de Dillinger Escape Plan del Caribe, en que los tiempos complejos de lo caribeño se mezclan con los de la herencia anglosajona, lo que termina siendo sabroso, estimulante y extraordinario. Las influencias se extienden hasta el funk metal, el thrash metal, el hardcore y otros ritmos latinos, tropicales y folclóricos, así como por lo obvio, reggae y ska.

Hay muchas voces gruñidas, otras limpias del rock alternativo y claro, salsa, entonces la distorsión y contratiempos se unen a timbales y requintos, produciendo eso que brevemente se llamó Metalatino, que parecía reencontrar a bandas como Sepultura y Santana con Rubén Blades y Biohazard.  5 de 5, punto y aparte. En Spotify.

6. Wildflowers Vol 1. de Kurt Elling y Sullivan Fortnet, jazz. Desde que lo conocí, son fanático de este tipo, su scat, su voz y el jazz que hace siempre me alegran y me caen muy bien. Puedo decirte que es de Chicago, Illinois, ha ganado dos de las diez nominaciones al Grammy por Mejor Album de Jazz Vocal. Hijo del jefe del coro de una iglesia, cantó y tocó varios instrumentos durante su niñez y adolescencia, e incluso estudió historia y religión, pero se retiró de la universidad cuando le faltaba un crédito para especializarse en filosofía de la religión por ponerse a cantar en bodas y bares haciendo scat.

7. All we get is life de Jean-Christophe Groffe y Tthélème: el cantante barítono y conductor de coros, especializado en musicología, junta músicos de la Schola Cantorum Basiliensis para interpretar música antigua, enfocada en la interpretación vocal y las polifonías, aunque en este disco se puede escuchar vocoder y otros efectos contemporáneos sobre la voz, así como música electrónica acompañante, todo esto al juntar viola da gamba, saxofoní, Ondas Martenot (un instrumento electrónico de 1928) y sintetizadores modulares. 

Los temas son de John Cage (compositor contemporáneo, popularmente conocido por la canción 4:33 de sólo silencio) y John Dowland, un compositor inglés, del Renacimiento (hace 400 años) que compuso canciones para voz y laúd, cuyo legado ha llegado hasta Morrisey y Pink Floyd. Hay una reversión de Shape Of My Heart de Sting junto a él mismo, quien en 2006 grabó un disco con temas de Dowland, tocando el laúd. Muy bueno, 4 de 5, aunque el barítono es sorprendente. En Spotify.

8. Abandon EP de Stratovarius: power metal tradicional. 

9. Turning Electric (2017) de Spectral Haze, segundo disco de esta banda de doom psicodélico / stoner metal de Oslo, Noruega, ahora extinta, jazzincreíble, de principio a fin. Un 5 de 5 extraordinario. Recorriendo el cosmos de tu alma con bajos densos y distorsionados, toneladas de wah wah y solos alucinantes, una batería ruidosa, que acompaña en todo con repiques y mucho hit hat, junto a una voz bluesera y sideral. Un theremín ayuda a la comunicación con seres de otras galaxias y planos de conciencia, bailando alrededor de la fogata en la que revolotean los planetas. En Spotify.

10. Grinding Gears Vol 4 de Rabea Massaad. El guitarrista y productor de la maravilla post-metla / post-hardcore Vower tiene un nuevo disco en que muestra su lado de guitarrista virtuoso, con mucho metal progresivo por delante, en lo que caben riffs de varios otros géneros. No todo es guitarra, por lo que los arreglos de bajo y batería están muy a la altura de sus habilidades como shredder / compositor. Mucho hard rock y rock alternativo, incluso con algo de wah wah, rapcore y numetal incluido. Buenísimo, 4,4 de 5. En Spotify. 

05 noviembre 2024

Diario musical electoral 5N: boom bap venezolano, death/black noruego, la locura fusión de Matthew E. White, Rumba Parabólica de Orquesta Bellecera de Colombia, power progresivo portugués y gringo, post-black metal y death sueco, y el nuevo disco doble / obra de radioarte de Nicolas Jaar

1. Hymns of the Crimson River de Etherius: metal progresivo de Nueva Jersey, Estados Unidos. Instrumental, pesado (con djent, no death) y con teclados. En Spotify. Tienen temas más atmosféricos, otros de metal melódico y otros más power sinfónico. Están buenos,  con momentos interesantes como en el tema Veins Of Silver And Sorrow, que cierra el disco, con algo que parece provenir del flamenco pero muchas veces parecen genéricos o explorando aún lo que van a hacer, sin puentes, interludios ni momentos de pausa, diría que 3,8 de 5.

2. Svartsynt EP de Tårfödd: post-black metal / progresivo sueco que según Encyclopaedia Metallum pero tienen más de experimental que de progresivos, jugando con muchos teclados, estilos y formas de encauzar el black metal, sin llegar a ser avantgarde. Proyecto del dúo conformado por la cantante Johanna Furberg y el multi-instrumentista Simon Lindgren. En Spotify.

3. Grave Impressions of an Unbroken Arc de Qaalm: Sludge/Doom/Progresivo, que he escuchado bastante. Incluso apenas hace unas semanas un EP que tenía una versión de Black Sabbath, este disco tiene sólo 4 temas entre 9 y 12 minutos. 

Toma distintos elementos más o menos disímiles, desde el groove metal hasta el black atmosférico para un concepto progresivo fusión, más bien amplio. Hay death/doom, funeral doom, sludge bastante groove, progresivo con metalcore y así. Voces guturales buenas pero simples, algo groovy aunque sean agrias, mientras que la limpias son mucho más elaboradas. Hasta 2014 fue el cantante de la banda de metalcore / nu-metal Scar the Martyr. En Spotify.

Les pondré 3,8 de 5 pero quiero escuchar de nuevo, porque el último tema, entre doom y melódico, me recordó al mejor Swallow The Sun.

4. Downfall de Ethereal: Progressive Gothic/Doom Metal (según Metallum) de Portugal, aunque mi oído dice algo como power sinfónico, a la escuela holandesa, más influencias del thrash y sí, del epic doom pero apenas en lo orquestal. Las voces son combinación de épica power y grunts/growls mientras la música varía entre el power metal con varios ingredientes diversos en los que apenas reconocería algo fúnebre o dark. Lamentablemente, veo que como Brothers Of Metal, hay cierta indecisión o irregularidad en los estilos desarrollados en el disco, que en lugar de dar espacio a la diversidad, se siente como extraviado. Los tres finales son más arena rock, menos power y casi power ballad / pop. Diría que 3,5 de 5 pero con muy buenos momentos. En Spotify.

5. Rumba Parabólica de Edson Velandia y Orquesta La Bellecera: locura circense / banda musical / cumbia balcánica / gaita colombiana, conformada por un proyecto socio-cultural del músico colombiano Edson Velandia, con personas de 14 a 76 años, que desde el 1° de marzo de 2023 van todos los martes a los ensayos en la biblioteca del barrio Cabecera, en Piedecuesta, Santander a jugar, lanzar ideas, improvisar y divertirse. 

Lo que sólo iba a ser un mural (como parte del Festival La Tigre que organiza Velandia), terminó siendo una biblioteca (con mural) y ahora es una orquesta de improvisación, emoción y color. En Spotify. 

6. K Bay de Matthew E. White: hay distorsión pero también funk, es rock alternativo pero también es psicodelia, con baterías programadas, así como post-punk y soundtrack. Es electro-rock y experimentación. Y eso que es el primer tema, de claro, más de 7 minutos. Me suena a Beck, a Illya Kurayaki, a Awolnation, a Flying Lotus. Me lo recomendó María José, la prima de Aruska y fue un súper acierto. Diría que 4,8 de 5. Creo que lo mejor están en los temas en que son al unísono post punk, funk y pop rock basado en teclados, en que parece parodiar o reinventar lo comercial para hacerlo extraño, digerible pero alternativo también. En Spotify.

7. Devildom de Shaarimoth: death/black noruego, ritualista, ocultista y declarativo, que resume muy bien las influencias de los más brutales del género death como Morbid Angel, Nile y Deicide, especialmente en las voces, con solos imposibles, una batería siempre potente y en hiper gallup, con algunos coros venidos del black metal y un universo creado alrededor de los riffs poderosos y veloces. En Spotify. 4 de 5.

8. Mysterio de Ríal Guawankó: boom bap / jazzy hip hop venezolano. Increíbles letras y pistas, todo hecho, mezclado y producido por Kenys Santiago (Ríal Guawankó). No recuerdo haber escuchado a este rapero con tan altísima calidad, pero con este disco ya me convierto en fanático. Uno de los creadores de El Dojo, colectivo de hip hop / rap venezolano. Según su perfil de Bandcamp, este disco también tiene drumless y trap. Tiene varios extractos de reflexiones de Rubén Blades sobre la música reflexiva, referencias líricas al thrash metal y a Guerrilla Seca. Discazo, increíble, 4,8 de 5. En Spotify.

9. New Eyes EP de Havok: la banda de thrash, bastante progresivo y técnico, adelanta un EP con dos versiones, una de Creedence Clearwater Revival (haciéndole más rápida y divertida) y otra de Metallica (del clásico ...And Justice For All, lo que no es tan usual), en que parecen mostrar su amor por lo estadounidense más allá de los géneros. La banda está conformada por el también bajista de Nuclear Power Trio y Job For A Cowboy,  Nick Schendzielos; el baterista Pete Webber (en Fear Factory y también Nuclear Power Trio) y David Sánchez, vocalista y guitarrista. Muy bueno, 4,3 de 5. En Spotify.

10. Riverchild de Anomalie: impresionante post-black metal, operático, melódico, progresivo y avantgarde de Austria, pero también salvaje del cual tenía muchísimas expectativas, porque los discos anteriores me han parecido fascinantes. Proyecto increíble de Chris "Marrow" Brauch, quien ha tocado en vivo con Agrypnie, Harakiri For The Sky, Heretoir, Schammasch y The Vision Bleak. 

Desde que comienza suena a fuerte candidato a disco del año: elaborado, riquísimo en arreglos exóticos, sinfónicos y folk, con una poderosa narrativa musical y vocal, que va de lo extremo a lo melódico, cruzando caminos desde lo ceremonial, lo extremo y lo épico, con cánticos de garganta y fraseos grunge, que conducen a una tensión y una épica que va creciendo poco a poco mientras las guitarras emprenden el viaje místico y espiritual, entre el black, el doom y el post-metal, tomando ingredientes del bosque oscuro, incluyendo influencias de Enslaved y Borknagar. 

En el tema Awakening, es black metal furioso, rápido y melódico, casi todo es shrieks pero luego hay coros vikingos, guitarras acústicas y cortes progresivos, siempre con una batería poderosa, que fue encargada a un músico invitado. La segunda parte del disco, aún con voces limpias increíbles y un poco más doom, sludge e incluso grunge, muestra también el lado más pesado, rápido y oscuro, así como intrincado, complejo y estructurado. Es casi un nuevo estándar de post-black metal, sin shoegaze pero sí cercano al rock noventero. En Spotify.

11. Flesh Requiem de Paganizer: death metal, con growls agigantados y riffs afiladísimos, con una batería casi irreal, que me recuerdan el Penetralia de Hypocrisy. Otro proyecto del prolífico Rogga Johansson. En Spotify. Le doy un 4 de 5 porque aunque mantiene la vocalización referida, la segunda mitad del disco tiene otros enfoques, entre thrash y el hardcore, que le dan otro saborcito. Un buen ejercicio de ejecución.

12. Spirit Box EP de Flying Lotus. Me encantaron los discos You´re Dead y Flamagra, en que el jazz era una referencia esencial para este productor musical y "músico de laptop"  Steven Ellison. Divertido, quizás mucho más accesible. Le doy 3,9 de 5. Discogs dice que es Hip Hop, Deep House, Contemporary R&B y Neo Soul, géneros mucho más comerciales que los cultivados en los discos que he escuchado, en la que hay Future Jazz, Drum n Bass y Jazzy Hip-Hop. En Spotify.

13. Piedras 1 y 2 (Archivo de Radio Piedras) de Nicolas Jaar: el productor chileno-americano (nacido en Nueva York), cuya obra me ha gustado mucho desde que la conocí, trae un disco doble, en su onda de House / IDM / Downtempo, hace una obra de "radioarte" que es exhibida museísticamente en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México, que según su página web, lo describe así:

"Con una duración de tres horas y media, divididas en 17 episodios, Archivos de Radio Piedras es un complejo entramado de estrategias sonoras. Detrás de sus narrativas multitemporales, existen diversos mensajes políticos latentes. En los primeros tres episodios, escuchamos la historia de la desaparición de un niño en el desierto chileno, que pronto se descubre como la primera capa narrativa por cuyas grietas se van filtrando seres fantasmales y perspectivas no-humanas". 

Además, las canciones“Dímelo tú” y “La furia del presente” contienen fragmentos de canciones de Petrona Martínez, Amparo Ochoa, Facundo Cabral, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Violeta Parra, Patricio Manns, Juaneco y Su Combo y KetmiginYarim. El tema “Sin conexión” contiene un fragmento de la canción “Zion Land” (1974) de Ras Michael y el tema “Dónde” contiene fragmentos de la Radio Nacional de Chile, durante los primeros meses de la dictadura en el país sudamericano. Archivo Museo de la Memoria, Santiago de Chile.

Así que acá hay música latinoamericana (entre bailable, fusión y folclórica), ruido electrónico, experimentación sónica, IDM, mucha edición y loops, beats y funk electrónico. Una maravilla de disco, hay que ponerle 5 de 5 sin miramientos. Según su perfil de Bandcamp, lo recolectado por la venta de esta obra irá a financiar iniciativas educativas para niños mapuches y no mapuches en Chile, y servicios de salud para niños en Gaza, Palestina.