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24 julio 2025

Lo nuevo de Bush (post-grunge), Slaughter To Prevail (groove/deathcore), Daron Malakian and Scars On Broadway (metal alternativo)

1. I Beat Loneliness (2025) de Bush. Nunca le hice mucho caso a esta banda, especialmente porque la voz languidecida nunca me gustó. Ahora, me sorprenden sus buenos riffs potentes, ya no sólo de rock alternativo y post-grunge sino incluso de metal alternativo, djent y nü-metal, sin nombrar las pistas de música electrónica noventera, entre big beat y hardcore. Hasta la voz de Gavin Rossdale parece menos molesta. 4,2 de 5. Una mejora increíble en mi radar. Sí, británicos residenciados en EEUU. 

2. GRIZZLY (2025) de Slaughter to Prevail: aunque no soy fanático del pig squeal profundo ni de Alex Terrible en particular, este disco de los rusos residenciados en Florida está divertido y raro, en que ahora son más alternativos y menos brutales, sin dejar de ser muy pesados, han transformado su estilo. Eso tiene pros y contra, lo malo es que por momentos se siente que lo pesado es casi una mueca, un remedo, como en Conflict y en otras permite hacer cosas que serían imposibles para una banda de metal extremo.

Muy extraña esa ranchera y esas pistas pseudo-latinas en los primeros temas pero es bestial lo que hacen con las guitarras, aunque al mismo tiempo básico. Es como groove metal y nü-metal, que es densificado con deathcore y brutal death, en que lo pesado y ritmico está por encima de ser complejo o innovador, aunque los arreglos sinfónicos de Behelit y Rodina le suman mucho. 

3,7 de 5 aunque hay tema que realmente me gustaron mucho más, como Iamdead con el cantante de Falling In Reverse, Song3 con Babymetal y 1984. Son quizás outsiders y alternativos del metal moderno más extremo. Creo que están intentando conocer su lugar preciso, ¿son más Slipknot o más Lamb Of God siendo lejanos de ambos?

3. Los singles de Between The Buried And Me son increíbles: incorporan jazz, swing, funk y new wave en sus largas y épicas suites de djent y metal progresivo con guturales, coros limpios y muchos cambios de tiempo, forma y tono. 

4. Addicted to the Violence (2025) de Daron Malakian and Scars on Broadway: un disco regular, claramente la mitad de SOAD, en que por momentos hay buenas melodías y guitarras con sus melodías armenias, mucho nü-metal y la influencia disímil del punk, heavy metal y rap metal, pero muchas veces te quedas con ganas que sea mejor, que la otra parte de la banda fuese tan buena que él o simplemente mejor. Además, es un poco monótono escuchar su única voz. Me gustaron más las últimas canciones, definitivamente más alternativas, con voces melódicas, guitarras duras con sonidos orientalistas. 3,8 de 5.

5. Breakthrough (2025) de Joe Bonamassa. Suave y genial disco de blues rock / boogie rock. 3,8 de 5. 

26 junio 2025

Rock gótico de Vera Farmiga, black/dungeon synth de Chequia, death progresivo instrumental de Rusia, metalcore alternativo, death n roll sueco, djent electrónico de Londres

1. Midnight Minuet (2025) de The Yagas. Buen debut de la banda de la actriz Vera Farmiga, rock gótico  y rock / metal alternativo, con distintas formas y tonos que quizás divagan pero que están centrados en la voz seductora y fantasmal de Vera. Creo que es un inicio interesante, no demasiado innovador, pero cumplen bastante y será bueno verlos en vivo. 3,4 de 5.

2. Cruel World of Dreams and Fears (2025) de Draugveil. La portada más ridícula del black metal, digo del metal, del rock, de la música. Porque además no es, o no parece ser, satírica. La música, black/dungeon synth, es regulara a básica, sin ser mala, ni ruidosa ni lofi. 3 de 5. Es un proyecto de un solo hombre ucraniano que vive en Chequia.

3. New Matter (2025) de Dark Matter Secret. Según RYM ya los escuché, pero no lo recuerdo ni menos porque le puse solo 3,5 a esta banda de death técnico progresivo, con momentos shred. Proyecto de Denis Shvarts, quien es uno de los guitarristas líderes invitados del disco Heresiarch de The Ritual Aura, ha tocado con los Zac Leaser y Cosmic Jaguar, además de ser guitarrista y tecladista de Bestial Invasion. Escuché mal antes: 4,2 de 5.

4. Wasteland (2025) de Wolves At The Gate. Leí mal el nombre, no es post-black metal, sino metalcore. Regular sin ser destrozable. Son de Cedarville, Ohio, y hay post-hardcore y rock alternativo en su propuesta. Regular, duro 3 de 5. 

5. Soulless (1994) de Grave: Me compré este disco siendo un adolescente, pensando que sería el death metal progresivo y cavernoso de los primeros discos, y me sorprendió lo diferente que era pero lo tanto que terminó gustándome. Un disco que guardo entre mis más adorados preferidos de siempre. Los suecos cambiaron todo en este disco. Por allí alguna vez leí que era grunge metal o algo así y quise saber más, pero luego entendí que se trataba de death n roll. 

6. Ungod (2015) de Morgoth: death metal melódico alemán, que siempre es grato escuchar. 4,3 de 5.

7. TSP Vol-2: Symbiosis (2025) de Darknet: mixtape con colaboraciones en cada canción, aunque me ahorré los remixes, son poderosos, sabrosos y densos temas de djent electrónico, con metalcore, nü-metal y breakbeat con atmósferas oscuras, voces desgarradas y siempre guitarras demoledoras aunque tratables al oído. 4,6 de 5, de verdad. Son de Londres.

24 junio 2025

Grindcore/jazz ruso, groove/thrash progresivo gringo, Fantasma de John Zorn (free jazz), post-black progresivo de Minneapolis,

1. Subnormal Dives (2025) de ByoNoiseGenerator: Demencial quinteto ruso, con saxofonista incluido, que hacen brutal death / deathgrind con jazz, mathcore y death técnico, por lo que hay un baterista increíblemente hábil. La combinación es una versión extrema de Mister Bungle, aunque más acotado al metal. En este caso chocan y se combinan los géneros sin fusionarse entre sí, es más como un choque de ambos. Es brutalidad, disonante, feroz y caótica, con interludios para el saxo, arreglos dentro de blastbeats y riffs aritméticos casi indescifrables, y mejor aún, secciones en mid-tempo con ambos. 4,2 de 5.

2. Harbingers (2025) de Byzantine: un disco de groove/thrash metal con muchos altibajos, que van desde sonar demasiado derivativos de Pantera/Lamb Of God a hacer metalcore progresivo en otros mejores momentos, con muy buenas voces limpias y rozar con el post-metal. Así que hay temas regulares y otros espectaculares. 3,6 de 5. Son de Charleston, West Virginia. Hay que repetir para separar la paja del trigo.

3. Fantasma: Illusions From a Surrealist Mirror (2025) de John Zorn. Es raro escuchar un disco de jazz de este tipo que no sea caótico, experimental o muy avant-garde. Son seis temas, los primeros cortos, en que escucho un jazz bien ejecutado pero smooth, sin estridencias, y luego otros tres más largos donde xilófonos, sintetizadores y samples se conjugan pero también en un formato sin metal, ni descargas demenciales de saxofón. Me agradó, 4,3 de 5. RYM me ayuda a entender que es Avant-Garde Jazz, sí, pero también free jazz y modern creative, un género musical que viene de la improvisación jazz y la música académica contemporánea.

4. Spiritual Anguish (2025) de Eudamon: Decir post-black, blackgaze o black atmosférico me parece insuficiente, porque sí hay atmósferas oníricas y expansivas, un shriek afilado y depresivo, arpegios tocados lentamente y guitarras explosivas de post-black, también hay influencias de metal extremo tradicional, que van desde el black disonante al death melódico, así como algunas ideas más cercanas al shoegaze, el post-hardcore o el rock indie.

Son de Minneapolis, y según RYM el screamo y el metal progresivo explican parte de lo que identifiqué. Es una propuesta claramente hipster, en que enraizados en la combinación de black y screamo, se permiten voces limpias que van desde lo fantasmal y vaporoso, hasta lo puramente alternativo. Está interesante, pero deben pulirlo. 4,3 de 5.

5. Black Pines Needles (2025) de Irga. Black metal ruso, con un shriek agrio y un extraordinario baterista, que añade momentos progresivos a una ya combinación alternativa de riffs melódicos y disonantes. Los arreglos sinfónicos le dan un toque avant-garde riquísimo.

24 mayo 2025

Lo nuevo de Nytt Land (dark folk ruso), Steve von Till (chamber folk americana) y Psychedelic Porn Crumpets (neo-psicodelia / math rock)

1. Songs of the Shaman (2025) de Nytt Land: no es malo pero es inofensivo, no tiene nada, ni demasiada emoción ni nada novedoso sino más de lo mismo. El AC/DC del tribal ambient /  dark folk. Los rusos se repitieron por cumplir, sin pasión ni fuego ni oscuridad. Eso sí, su propuesta estética y en escena, sigue siendo magnífica. 2,3 de 5.
2. Alone in a World of Wounds (2025) de Steve Von Till: la mente detrás de Neurosis hace un disco profundo, con muchos arreglos atmosféricos, intimistas, orquestales y oscuros, con una belleza dura que se refleja en su voz ronca y rasposa sobre violines. Según RYM es dark folk, folk contemporáneo, chamber folk y americana, versión country gótico. Aunque los temas son bastante parecidos entre sí, destaco Calling Down The Darkness, que tiene unos arreglos de vientos muy nostálgicos. 3,4 de 5.

La portada también es muy bella y agresiva.


3. Carpe Diem, Moonman (2025) de Psychedelic Porn Crumpets. Una hermosura de rock psicodélico, progresivo, matemático, espacial, stoner e indie, realmente maravilloso, seductor, increíblemente complejo y melódico, que lleva a disfrutar pasadizos circulares como si fuese PUP, divertidos momentos a lo King Gizzard y al mismo tiempo, volar hacia el cosmos interno de las células siderales. Además, es muy rockero y lisérgico, con momentos llenos de psicodelia progresiva, de alternativa noventera y de fusión dentro de la fisión, es decir, es múltiples veces nuclear y espiral. 

En lo que difiero especialmente con los colaboradores en RYM es señalar este disco como stoner metal o metal alternativo. Aunque hay momentos muy pesados, sobre todo en los primeros temas, con incluso batería totalmente en blast beats, no hay metal en ninguna guitarra. Sí, stoner rock, garage punk, punk blues y hasta hardcore punk, nada de metal.

4. Rock Remaker (2025, EP) de The Dandy Warhols: remezclas electrónicas de temas de su disco 2024, Rock Maker. En el 95% de los casos, detesto las remezclas y me pasó con el primer tema de este EP, aunque este realmente me gustó. Sucias, industriales y estridentes, como slacker rock, otros más de club nocturno y la final es la misma versión con un nuevo bajo. 3,8 de 5.

5. Bandas de metalcore / deathcore / hardcore de Venezuela y Colombia anoche en The Grange Bar: All That We Dsetroy (Bogotá/Ven), Die Hard (Bogotá) y Osmodeuz (Maracay). Me vine antes de Bronx Tales. La pasé buenísimo con Freddy y Nella en ese bar metalero venezolano.

03 mayo 2025

Lo nuevo de Stereophonics (pop rock británico), singles de Daughtry (rock alternativo / hardrock gringo), folclor venezolano, swancore progresivo (Eidola), rock progresivo ruso, post-black / post-hardcore neozelandés, metal progresivo de Canadá, deathcore / slam, melodeath moderno sueco y finlandés, death progresivo orquestal alemán, stoner/sludge español

1. The Day I Die (Ep, 2025) de Daughtry, buenísimos temas, dramáticos y potentes de rock/metal alternativo. Viene disco y parece que habrá post-grunge y hard rock para el alma.

2. Make 'Em Laugh, Make 'Em Cry, Make 'Em Wait (2025) de Stereophonics. La banda de Cwmaman, Rhondda Cynon Taf, Reino Unido presenta un disco de pop rock luminoso y alegre, algunos más orquestales y otros con influencias folk, chévere y bien hecho, con temas más rockeros y siempre con arreglos de cuerdas.  3,7 de 5.

Ellos son Kelly Jones (voz principal, guitarra principal, teclados, piano), Richard Jones (bajo, piano, armónica, coros), Adam Zindani (guitarra rítmica, coros), Jamie Morrison (batería, percusión).

3. Serenata con Gurrufío (2001). Disco en conjunto de Serenata Guayanesa y Ensamble Gurrufío. Me encantó la versión de El Norte Es Una Quimera. 5 de 5. 

4. Mend (2025) de Eidola: banda de swancore (esa mezcla post-hardcore,  rock/metal progresivo y math rock con voces limpias y arreglos de instrumentos orquestales) que, quizás de forma similar a Sleep Token, pasó de un sonido mucho más progresivo a incorporar con mucha gracia y habilidad nuevas sensibilidades pop, siendo aún pesados, interesantes y creativos.

Le voy a llevar la contraria a la crítica rockera, porque además de tener aún buenos gritos, también enrevesados arreglos tipo Polyphia, guitarras djent y una sección rítmica laberíntica, además de breakdowns y potentes momentos de guitarras metaleras con shrieks de screamo, así que aunque sí puede asombrar momentos de guitarras de acid jazz. y por momentos parecen estar más cercano al easycore de Bilmuri, también tienen doble bombos y brutalidad hermosa. 

Ni hablar de la belleza del tema, A Pearl In The Dead Sun con sonidos techno y beats de drum n bass. Además, hay otros con RnB alternativo e incluso algo de funk que pasan a momentos tipo Voyager, divertidos, con sonidos ochenteros y en la misma canción, como en The Faustin Spirit, screamos, guitarras pesadísimas y mathcore alocadísimo con solos de guitarras en contrapunto con una batería complicadísima.

Son de Salt Lake City, Utah, Estados Unidos. La banda es Andrew Michael Wells en voz, guitarra, bajo, piano y letras; Sergio Medina en guitarra, bajo y sintetizador; Matthew Dommer en voz, guitarra y letras; y Matthew Hansen en batería. Les doy, fácil un 4,5 de 5. En Spotify


5. Between Mars And Venus (EP, 2025 Deluxe): Un extraordinario proyecto de rock progresivo / rock experimental del ruso Fedor Kivokurtsev, ubicado en la ciudad de Tula, Federación Rusa, apoyado por el baterista Alexander Kulkov. En Su Bandcamp hay más detalles, pero tiene la sensibilidad del swancore y del post-hardcore más lo intrincado del progresivo pero siempre pensado en canciones suaves, hermosas, seductoras y expansivas. Es realmente una hoya, 4,8 de 5. 

6. Mal de amores (2025) de Tuscoma: extrañísima banda neozelandesa de post-black metal / shoegaze / post-hardcore, cuyas guitarras a veces parecen emular un sonido texano o western, con guitarras luminosas pero un sonido misterioso y oscuro, envuelto en shrieks distorsionados, una atmósfera de rock alternativo y cambios contrastantes que pueden llevar a una explosión de blast beats de black melódico súper furioso e infernal. Ellos dicen que hacen algo como un blacknened hardcore, aunque suenan realmente a una forma extraña de post-metal avantgarde y experimental, en que abandonan toda estructura de metal extremo, usan más formas de mathcore o hardcore para hacer algo entre angular y bizarro. 

En el tema Love Turns Into Tragedy, parecía escuchar a At The Drive-In haciendo black metal. El tema final parece también una versión gélida y guitarrera del dream pop, porque en vez de irse hacia lo onírico y poético, se inclinan más al punk refinado por las guitarras del noise y el garage, junto a un bajo intrépido que hace melodías, arpegios y distintas formas increíbles, que llenan el álbum de odaliscas en medio de una guerra de cuchillos. Fascinante, pendiente de más. 4,2 de 5. 

7. Harrow (2025) de Hevel: hablando de cosas raras, una banda de progresivo de Ontario, Canadá, con un disco que tiene una portada gore de esqueletos encadenados en blanco y negro. Los temas suenan a una combinación de thrash, groove y progresivo. Bastante buenos, con muchas formas originales de combinar riffs arpegiados, influencias extremas y melodías enrevesadas. 4,3 de 5. La banda tiene momentos extremos, sobre todo gracias a la batería, y según su IG decidieron desintegrarse a días de salido este disco el 25 de abril de 2025. Dato curioso, los nombres de los temas corresponden a distintos métodos de tortura o castigos históricos como Ling Chi, Strappado (Garrucha) o Poenia Cullei.

8. Revelation (2017) de Oceano. Deathcore con slam y downtempo, algo de djent. Aunque no fue la mejor época para el género, y tiene muchas canciones en que hay un excesivo protagonismo vocal, quizás con exageraciones innecesarias, hay buenos temas en que los riffs son creativos y tratan de escapar del tedio, logrando una buena combinación de melodía, cambios inesperados y brutalidad. Lo menos afortunado es la versión hiper-densificada de djent o cuando hay más atmósfera que música que disfrutar. No todo está perdido en este disco, pero son pocas estrellas en la noche horrible, aunque brillan. 3,3 de 5. 

9. March of the Unheard (2022) de The Halo Effect: segundo disco tras tres años de espera de esta banda sueca de melodeath de Mikael Stanne y varios ex-In Flames que se habían encontrado aquí y allá. Los guturales son los característicos del pelirrojo, que además tiene para sus cuatro bandas en que usar su tiempo, con voz limpia y gutural, en este caso sólo con mayoría no exclusiva de growls. 

En la segunda escuchada me gustaron mucho más las melodías y los ritmos cadenciosos, así como cierta postura como gótica y enfocada en pulir la producción para hacerla con un sonido más cohesionado. A pesar de sonar más accesible, hay detalles del sonido de Goteburgo que permanecen, como las doble armonías de guitarras a lo Maiden y la combinación con arreglos percusivos más complejos e incluso algunas polifonías. Le puse 3,7 y lo subo un poquito a 3,8 pero no llega a más porque es una especie de espinita que se sacan pero que no se presenta novedoso ni sorprendente, ni siquiera un trabajo de todos estrellas.

10. Era of Darkness (2025) de Echoes of the Extinct: banda finlandesa de melodeath progresivo / metalcore según Metallum. La voz es característica del metal extremo de este país, aunque el sonido es brumoso y denso, con guitarras gruesas más propias del groove/metalcore que del death melódico o del metal progresivo. Según su Instagram se definen como una banda de metal moderno, que corresponde más lo que oigo. Claro, hay influencias de todo lo demás nombrado y un filón más melódico y progresivo, aunque la producción es regular, hay muchísima calidad compositiva.

El tema Virus es el más exploratorio, con un shrieks profundos como de deathcore y música con mayor cantidad de variaciones, entre el black melódico y un death sinfónico que se entremezclan de forma extraña con riffs más progresivos. Quisiera escuchar más de ellos, pero con un mejor sonido, quizás remezclado, porque hay ideas complejas y brutales, aunque el sonido no ayuda nada. El tema final tiene unas manipulaciones digitales, cuasi-industriales y de metal electrónico melódico demasiado interesantes. Son sorprendentes, 4,3 de 5.

11. Changeling (2025) de Changeling: death progresivo, melódico y sinfónico, que también es furioso, veloz e intrincado, desde Berlín, Alemania, con muchas influencias del thrash técnico, con guturales profundas y unos gritos embrujados, como un coro de sirenas infernales, que me recordó a las voces agudas de Cattle Decapitation, Ne Obliviscaris, Cynic e In Vain, gracias a algunas buenas voces limpias barítonas y en coro. El tema "World? What World?" es el epítome del metal extremo progresivo, con arreglos orquestales, jazzistas y ambientales.

El bajista es Arran McSporran (Vipassi, Virvum), el gutiarrista Tom Geldschläger (ex-Obscura y muchas otras bandas de death progresivo, death técnico y deathcore técnico, fundador y principal compositor, que además usa una poco usual guitarra sin trastes, más común en jazz y música oriental por sus microtonos), el baterista Mike Heller (Malignancy y Black Hole Deity) y el vocalista Morean (Alkaloid, ex-Dark Fortress) que se sale de su zona de confort, haciendo guturales profundos y formas variadas de narradas con técnicas de garganta, modulaciones, shrieks y growls diversos, tocando distintos ángulos de la vocalización gutural, a veces en dúo con las locuras del bajo.

Es una compendio de formas progresivas extremas diversas. 4,7 de 5. El disco termina con dos temas muy extensos, uno de 9 y otros de 16 minutos, suites altamente exploratorias, donde hay desde rapidísimos riffs arpegiados que se complementan con acrobacias rítmicas y despliegues shreds hasta momentos más operáticos, jazz-metal cósmicos y variaciones melódicas progresivas cada vez más raras. 

En esta ópera jazz/death progresivo sobran los destacadísimos invitados como Jason Gobel (Cynic) y Andy LaRocque (Death, Mercyful Fate) y músicos académicos de todo el mundo que tocaron con Orphaned Land, Ne Obliviscaris, The Ocean y Alkaloid.

12. Tales from the Burnt (2025) de Mano de Piedra: segundo disco de esta banda gallega (Vigo, España) de stoner / sludge, que hace una maravillosa combinación de sludge, stoner y groove melódico con voces realmente buenas: limpias angelicales unas y medio gruñidas del desierto otras. Los solos psicodélicos se combinan perfectamente con las encantadoras melodías vocales. Con pianos, influencias del hardcore y hasta del crust, con buenos shrieks, hay mucho qué disfrutar en este disco realmente poderoso. 4,3 de 5. Su tema Soul Dancing me hace pensar en Zatrokev.

13. Imminent Sonic Destruction (2025) de Floodgate: desde Detroit, una extraordinaria combinación de rock alternativo y metal progresivo. Me suena como a Faith No More con stoner metal y rock progresivo. En el increíble tema The Game parece que suena Génesis, Black Sabbath y Radiohead al mismo tiempo. Es un disco muy bello, e interesante, que claramente también s inspira en clásicos como Yes y Dream Theater.

07 abril 2025

Lo nuevo de Arch Enemy (melodeath con heavy, power y thrash), black alemán avant-garde (y raro), Spiritbox (metalcore), lo nuevo de Perfume Genius (art pop/post-rock), cybergrind francés y Grima (black atmosférico francés), indie folk de NY

0. Los aprietos económicos empiezan a ceder. Desde el viernes 5 de abril todo está girando a favor.

1. Blood Dinasty (2025) de Arch Enemy. Estoy confundido. No soy experto en esta banda pero si recuerdo bien, era de melodeath, y ahora suena como una especie de combinación entre power metal, speed/thrash e incluso algo de como metalcore melódico, e incluso algo de heavy metal y metal sinfónico. Hasta los guturales cambiaron, aunque son permanentes, la primera mitad del disco es la más confusa, con algunos de los gritos como alternativos. La segunda mitad está más cerca del melodeath y la música extrema, aunque también tiene momentos de hard rock e incluso arena rock. Están muy bien ejecutados pero es definitivamente una especie de reinvención del sonido de Goteburgo que no se entiende bien. 3,2 de 5.

Vale decir que entre los datos curiosos, es que versionan el tema Vivre Libre de la banda de heavy metal, casi desconocida, Blasphéme, y que Federico Ferrini, el tecladista/orquestador de Fleshgod Apocalypse está invitado a hacer lo propio. Mi tema favorito es The Pendulum, en la que siento que el experimento de arena rock / power / melodeath salió mucho mejor. Bien por Alissa White-Gluz pero no es el disco para que ella brille como podría.


2. Lebensweisen (2013) de Nebelkrahë: Escuché la regrabación 2024 del disco debut Entfremdet, un black metal poderoso, perverso y vanguardita, como me gusta. En este caso, la banda alemana se escucha con riffs bastante básicos y chillones, con una muy mala calidad de sonido, salvo en los shrieks. La banda se acaba de separar en 2025 pero deja discos extraños, experimentales y osados, que vale la pena rescatar cada tanto, para escuchar momentos fuera de tono, progresivos o simplemente retadores, como arreglos acústicos, sinfónicos o directamente pseudo-electrónicos o no extremos, gracias a sintetizadores, voces femeninas y formas extrañas en pistas, arreglos percusivos o con instrumentos inesperados. 4,1 de 5. Por momentos me recuerdan a los primeros Arcturus, Ulver y Borknagar.

Sin embargo, en temas como Mut & Demut me recuerdan a Pan.Thy.Monium, por usar percusión latina, riffs de funk metal y otras extravagancias, que acercan al disco más a Mr Bungle que a Dimmu Borgir. Buena música extraña. 

3. Tsunami Sea (2025) de Spiritbox. Metalcore / djent / progresivo. Le puse 4,2 la primera vez. Maravilloso este disco, agresivo, duro y con momentos de dream pop geniales. 

4. Glory de Perfume Genius. Maravilloso disco del cantautor de Iowa, Michael Alden Hadreas, que se pasea con elegancia, sofisticación y atmósferas poderosas, por el pop ambiental y el indie folk en los temas más suaves, llegando al indie rock y el post-rock, con algunas guitarras potentes en otras. Sin sonar demasiado country ni costumbrista, las guitarras y arreglos acústicos colaboran con una atmósfera entre nostálgica y natural, que permite que la voz se apodere del universo. Genial, 4,2 de 5. 

5. Concrete (2008) de Whourkr: metal extremo experimental, que va desde el grindcore y el death hasta el breakcore y el noise, de Gautier Serre aka Igorr (Igorr, Corpo-Mente, Oxxo XooX) y Yann Coppier. Según RYM es cybergrind como Genghis Tron, lo cual se acerca, pero los franceses usan elementos distintivos, como música barroca y voces de ópera. Misterioso, sardónico y experimental, me gusta mucho. 4,3 de 5.

6. Nightside (2025) de Grima: black ruso con hermanos gemelos, acordeón ruso y máscaras de madera, con elaborados y artísticos vídeos. Al principio le puse 3,8 pero ahora lo escucho con más cuidado, notando que su black metal melódico está bien contenido y matizado, con un sonido pulido y desafiante, altamente producido, que le quita un poco de brutalidad pero le suma al ambiente. Creo que es súper interesante, con esos arreglos espacial con sintetizadores, tanto ambiente proto-sinfónico y las perversas polifonías, por ser distinto a otros congéneres atmosféricos. Sube a 4,2. 

7. Jellywish (2025) de Florist: indie folk / americana / slowcore que me gusta más que el promedio. Mucho mejor hechos, más ambient, no tan country y hermosamente grabado. 3,6 de 5. Me dio paz y me recordó a las bandas más alternativas del indie rock no noise. Son de Albany, Nueva York. Detrás del proyecto están Emily A. Sprague (voz principal, guitarra), Rick Spataro (bajo, teclado, sintetizador, coros), Jonnie Baker (guitarra, teclados, sintetisador) y Felix Walworth (batería).


04 abril 2025

Viernes de estrenos (Flying Lotus, RnB alternativo), Cross Bringer (black disonante ruso), groove progresivo texano, versiones extendidas de 1999 de Cassius, metal medieval italiano regular, jazz ECM, rock alternativo/post-hardcore, death progresivo sinfónico

1. Spirit Box (2025, EP) de Flying Lotus, mucho más convencional que lo esperado de este artista. No le quito que sean temas buenos, sobre todo Let Me Cook con Dawn Richards, pero no están experimental ni vanguardista como sus discos. 3 de 5. De todas maneras, el disco tiene nu jazz, R&B alternativo, neo-soul y deep house, además que lo que según es Wonky (combinación de dubstep y hip hop que ya había hecho en Cosmograma).

2. Healismus Aeternus (EP, 2025) de Cross Bringer: salvaje black metal disonante desde la Federación Rusa, que tiene sintetizadores ambientales, algo de sonido sludge y una cantante  que vive en Bélgica. Además, el baterista invitado es Michael Kadnar (The Number Twelve Looks Like You), lo que le da un toque alternativo y complicado a los arreglos percusivos. Muy bueno, 4,2 de 5.

3. The Crucible of Brutal Opposition (2025) de Chironex: Según Metallum son death progresivo, pero a mí me suenan a una banda que explora varias combinaciones durante el disco, porque los primeros temas son bastante sludge/groove bastante progresiva, con una clara influencia de Pantera (incluso con los gritos agudos de heavy de Phil Anselmo), y luego sí tienen temas basadas en algunos riffs de melodeath y death disonante, así como growls monstruosos. Luego vuelven a esa "panterización" vocal, con temas que toman del death progresivo tipo Opeth, más el sonido alternativo de bandas como Soen e incluso algo de post-metal. Además, son de Houston, Texas.

Diría que lo más importante es ser progresivos, con arreglos complejos, riffs circulares y osadía. Alex Davis, guitarrista de Oceans Of Slumber, acá también agrega teclados y violín. La verdad son interesantísimos y el disco está muy bien producido. 4,2 de 5

4. 1999 DJ Tool (2025) de Cassius: versiones extendidas del disco 1999 de la agrupación francesa de house francés, downtempo, electro y breakbeat. Bueno para bailar y trabajar.

5. Natura Morta (2025) de Folkstone. Folk metal medieval italiano, en la que sus miembros agregan varias flautas, gaitas, arpa y hurdy gurdy, entre otros instrumentos folclóricos europeos antiguos como bombards (oboe bretón). Entre hard rock y power metal, mucho más del primero. No me matan estas bandas de metal medieval, y esta creo que hace un trabajo regular. 3 de 5. Invitaron a varias bandas italianas, como Modena City Ramblers, Sadist (que quizás está entre lo mejor del disco), Daridel y Punkreas, que van del folk rock, el thrash progresivo, el folk pagano y el punk rock con resultados mixtos. 

6. Nevertake (2025) de Anberlin: una regrabación del disco Never Take Friendship Personal, ahora con Matty Mullins  de Memphis May Fire en la voz, de la banda de Florida de rock alternativo, pop punk y post-hardcore que le ha ido malísimo en Sputnikmusic. Regular, con momentos mucho mejores. 3 de 5. Me gustó el tema final, Dance Dance Christia Puffgen. El EP 2023 también lo tengo como algo bueno/regular.

7. Defiant Life (2025) de Vijay Iyer & Wadada Leo Smith. Según RYM es Jazz ECM y Avant-Garde, en que piano y saxofón se entrelazan de formas deliciosas para mi oído.

8. Descension (2025) de Citadel: death progresivo, con muchos momentos acústicos y sinfónicos, de New Jersey, EEUU. Con temas extensos, de entre 6 a 11 minutos, algunas voces limpias entre operísticas y fantasmales, buen growl y enrevesados arreglos que combinan el uso de una batería metalera y rápida con riffs que parecen hibridar power, black y rock progresivo, junto a arreglos de trompeta, cuerdas y flauta, por lo que combinan influencias del black progresivo orquestal y el death progresivo psicodélico, en que predomina la narrativa de metal extremo salvaje, furioso y técnico, con influencias del jazz y la música clásica así como de clásicos del metal extremo. 

Brutal, 4,3 de 5. Aunque claro, es un claro homenaje a Ne Obliviscaris y Opeth, con algo de metal orientalista, pero bastante derivativo, aunque hay que admitir que en momentos son genios de la hibridación, como en el tema A Shadow In The Mist, en las que se escuchan claramente momentos en que parece que las dos bandas están tocando al unísono, combinando las influencias orquestales y las disonancias black metaleras de una con las complejas estructuras setentosas y acústicas de la otra.

29 marzo 2025

Power cyber melodeath ruso, progresivo/melodeath gringo, progresivo psicodélico italiano, brutal deathcore gringo, regrabaciones de Cobra Spell (heavy/hard rock), black melódico italiano, thrash costarricense y metal alternativo/pop rock

1. Rebuilding the Universe (2025) de Sunwalter: extraordinario álbum de power / melodeath /metal electrónico progresivo, que incorpora múltiples capas de guturales de forma teatral y avant-garde, arreglos experimentales que combinan momentos sinfónicos, pistas electrónicas, de sonidos incidentales y manipulaciones digitales, junto a muchos sintetizadores espaciales. Es black metal cósmico, operístico y bizarro, con mucho diseño de sonido. Son de Moscú, Rusia. 

Es una rarísima combinación, pero muy exitosa, en que riffs veloces de power con un sonido industrial, acompañados tanto de un bajo muy técnico, voces de soprano y un ambiente electrónico, expansivo y orquestal al mismo tiempo, con un concepto alienígena, así que en vez de post-metal, space rock o shoegaze, pero tampoco es ambient, sino más new age. Es como Karfagen pero más metalero o Unexpect pero electrónico. Hay algo de Covenant y Bal-Sagoth. Según ellos son Sci-Fi Metal. Puntos: 4,7 de 5. 

2. Ozai (2025, EP) de Nospūn: progresivo gringo que combina shred guitarrero, influencias del rock progresivo setentoso, melodeath y algo de black sinfónico, con sonidos del metal progresivo no extremo. Su debut, Opus (2023) es de lo mejor de ese año. Son de Charlotte, North Carolina, EEUU. Este EP es una reversión del EP del mismo nombre y cuando la banda era homónima, de 2014. Otra joya más, 4,7 de 5.


3. Acid Lake of Io I: The Alchemist's Dream (2025, EP) de Weird Blends. Progresivo / sludge / psicodelia, banda del multi-instrumentista italiano (Cerdeña) Davide Triolo, que se encarga de voces, guitarras, bajo, teclados y hasta la batería. Son tres temas, el final una suite de 17 minutos, en que hay momentos más post-metal, otros en que hay growls y sludge progresivo, otros más psicodélicos y finalmente, cambios inesperados de tiempos y tonos, para una experiencia cósmica brillante. 4,5 de 5.

4. Death Comes to All (2025) de Gates to Hell: Vibrante y monstruoso disco extremo que bordea las fronteras entre el brutal death y el deathcore, invocando viejos espíritus de la música más perversa llenando los riffs de armónicos, baterías de grind y hardcore, con guturales brutales y angulares, algunas de estas pistas misteriosas y fantasmales del death de los 80, más breakdowns profundos y lentos, bastante deathcore. Son de  Kentucky, EEUU. Sería algo como brutal deathcore, con canciones entre 1:30 y 2:30. Me gustaron, 4,2 de 5. 

5. Anthems of the Venomous Hearts (2025, EP) de Cobra Spell: La banda hispano-holandesa liderada por la holandesa/catalana Sonia Anubis ahora es un trío, y la venezolana Roxana Herrera ya no está en ella. Son temas clásicos de la banda, que originalmente fueron interpretados por el italiano Alex Panza, antes del 666, disco debut de 2023, y ahora regrabados con la voz de la española Kristina Vega, la nueva cantante. Súper cool, 4,2 de 5. 

6. Sanguinaria (2025) de Morcolac: un extraño black metal melódico, un shriek vampírico y guitarras chirriantes, pero los riffs parecen sacados de bandas de heavy, epic doom e incluso hard rock pero con distorsión gélida y algunas disonancias. Quizás puede acercarse a Yoth Iria o Watain, pero el sonido es más frío y originario, a veces como Samael originario, sobre todo por los sintetizadores fúnebres.

Power trío italiano conformado por Marco Dal Pastro (Bestia) en la batería, Nicolò Paracchini en los teclados y Riccardo Maestri (Sadomaster) en vocales, bajo y guitarra. Los sintetizadores a veces hacen que suena como una banda de rock psicodélico. Es realmente rara y muy buena por esas locuras. 4,3 de 5.

7. Templo de fraude (2025) de Necrólisis, banda de thrash/speed de Costa Rica, bien vintage y originaria, con un sonido regular tirando a bueno. Buenos riffs arpegiados de thrash, voces algo pobres y una batería que suena con demasiado reverb y algo encajonada. 3,5 de 5, pero las guitarras están muchísimo más arriba. El tema instrumental / guitarrero Rebelión en el Magreb es realmente bueno, y claro, lo mejor del disco. Sin embargo, a pesar de las voces punk y las letras demodé, aunque clásicas, hay momentos de speed y thrash realmente brillantes, en sus momentos instrumentales.

8. Surrender (2025, EP) de Amira Elfeky:  cantautora de Los Angeles que presenta una nueva colección de canciones entre variantes del pop y los tonos más duros del nu-metal, el rock/metal alternativo e incluso el djent. 3,5 de 5.

9. From the Shallows of the Mantle (2025) de Panthalassan: Después de unos buenos singles y un EP, sale el extraordinario álbum del trabajo del canadiense Jake Wright alrededor del power metal, el metal sinfónico y el rock progresivo, en que se combinan complejos riffs de power metal, interludios de acústicas, sintetizadores entre espaciales y misteriosos, algunas tonalidades góticas y al mismo tiempo, momentos llenos de energía entusiasta y épica, junto a contratiempos y extraños cambios de tiempo y tono, lo que contribuyen con un concepto tan intrigante como revelador, pues las habilidades técnicas van desenvolviendo la casi inextricable naturaleza de las canciones. Algo raro es que a pesar de los elaborados arreglos vocales de temas como Abalone hay un par de canciones con voces muy regulares y hasta pobres, como si fuese un compilado de temas en muy distintas épocas.

Les pongo un 4,6 de 5 porque con un vocalista más capaz, tendrían 4,9. Aunque hay temas mucho mejores, como Worth My Salt.

05 marzo 2025

Black atmosférico ruso con acordeón, jazz-rock progresivo en vivo, black/death melódico de músicos de October Tide, chamber folk japonés, deathgrind gringo, blackdeath orquestal griego, progresivo noruego, lo nuevo de Tori Amos y speed/thrash clásico (Venom), progresivo australiano y hondureño

1. Nightside (2025) de Grima: black metal atmosférico ruso, con dos hermanos gemelos y una estética que incluye unas máscaras de madera. Usan un acordeón ruso (bayan) que le da un matiz realmente distinto a su música, lenta y misteriosa. Está bien pero merece una segunda oída para establecer si hay algo más. 3,8 de 5.

 
2. Drop de Soft Machine (1971 - remasterizado en 2025) : disco en vivo que acaba de salir del archivo mostrando las habilidades únicas y el delicioso jazz-rock, rock progresivo y jazz fusión de la banda británica. El dico, grabado en 1971, tenía entonces a Mike Ratledge en órgano y teclados, Hugh Hopper en bajo y saxo alto,  Elton Dean en saxofón alto, saxello [saxo soprano] y piano eléctrico, y  Phil Howard en la batería.

3. Temas adelanto del Animetal de Within Destruction, también de Rusia, mucho menos pesado y progresivo que antes, en vez de deathcore progresivo sino ahora como un nu-metal / metalcore electrónico. Maloso, 3 de 5. 

4. Singles de Storm Orchestra, rock alternativo francés medio aguado, no demasiado emocionante aunque tiene un par de melodías y ganchos, sobre todo en temas como Crush The Mirrors, en que se unió con Chunk! No, Capitan Chunk, en que tocan metalcore con buenos shrieks.

5. Violence, Our Power (2025) de Kryptan: black/death metal melódico y sinfónico, furioso y muy espacial, con shrieks agrios y buenas guitarras atmosféricas, y referencias diversas como Cradle Of Filth, Dissection y Watain, así como Emperor y Myahem, aunque también tienen un uso de sintetizadores y fraseos inusuales en el black metal, incluyendo algunos gritos limpios góticos y que le dan un tratamiento interesante a la música extrema, que puede tomarse como una nueva riqueza o un irónico sacrilegio. Son suecos. Es el proyecto de Erik Mattias Norrman y el cantante Daniel Alexander Högbom, ambos de la banda de death/doom melódico October Tide. Me gusta, es raro, aunque claramente es un experimento de dos músicos por recorrer todas las formas de un género por diversión, incluyendo unos shrieks muy naturales, no agudos, mientras usan riffs que recuerdan a Immortal. Así que con varios invitados y diversas caretas, suena como un compilado de varias bandas, lo que no necesariamente es bueno. 3,8 de 5. 

6. Luminescent Creatures (2025) de Ichiko Aoba: disco de chamber folk de la cantautora japonesa. Suave, agradable, delicado, sin embargo, no me enganché en nada. 2,5 de 5.

7. Demo Medicale (2025) de Impaled: deathgrind de Califonia que desde 2013 no publica nada nuevo. Liderados por Ross Sewage, vocalista y bajista de Ghoul y Exhumed, dedican esta producción (maqueta del disco que salió en 2022) al desaparecido guitarrista y cantante de la banda, Andrew LaBarre. Sucio, divertido y varía entre temas mid-tempo y veloces. 3,8 de 5. 

8. The Great Mass (2011) de Septicflesh: Vampiros griegos que cultivan el black/death sinfónico con toques avant-garde y muchísima música orquestal, toques de melodeath y hasta pasajes puramente death metal. Es impresionante la forma en que conjugan metal y música de cámara, siendo brutalmente pesados, sin parecerse a Therion ni Haggard, sino una orquesta que mete metal y no al revés, formidable. 

Las partes de blast beats, con arreglos de vientos y guitarras de thrash metal con profundos guturales son realmente lo mejor que se ha hecho en música extrema avant-garde, sobre todo porque usan clavicordio y violines como otros han usado sintetizadores, por lo que son unos arreglos cinemáaticos o atmosféricos, acá hay composición de altísimo nivel, grabado por la Orquesta Filarmónica de Praga, además acompañado de guitarras progresivas y en djent con contratiempos imposibles. Brutalísimo. 4,7 de 5.

9. Havoc (2016) de Circus Maximus: banda de rock/metal progresivo que apenas he escuchado, me parece buena, pero ahora sí le pararé más. Suena a Riverside pero mucho más accesible por las melodías vocales más bien pop aunque también guitarras atravesadas, buenos sintetizadores y atmósfera densa, entre psicodélica y oscura, quizás como Caligula´s Horse, aunque con arreglos de bajo y batería complejos y más en la onda del metal progresivo más tradicional. 

Los arreglos de batería son brillantes, porque además Truls Haugen escribe letras y compuso casi la mitad de los temas. Debo decir que estos noruegos hacen música interesante, pero la voz me desencanta, como me pasa con Dream Theater, a quienes se parecen muchísimo, y que además sus canciones más cerca del power pop / metal progresivo también les quitan puntos. 

Tienen realmente buenísimas guitarras y estimulantes estructuras de canciones, aunque los siento más técnicos que divertidos. 3,8 de 5. PD - Las suites Loved Ones y After Fire, de 8 minutos cada una, son joyas del progresivo. Añado allí también el tema Loath, con unos riffs realmente increíbles, duros y entrelazados genialmente con los pianos y la sección rítmica.

10. The Music of Tori and the Muses (2025) de Tori Amos: disco sorpresa publicado el 28 de febrero, como banda sonora de un libro infantil. Maravilloso pop barroco, progresivo, orquestal, jazzeado y hasta rockero de la gran pianista y cantautora estadounidense. Me encantó, 4,5 de 5. 

11. German Assault (EP, 1987) de Venom: reversión 2025 con temas en vivo y el mega-clásico Black Metal. 4,5 de 5.

12. Ruminations (2025) de Primrose Path: djent / metal progresivo australiano con voz limpia femenina (Lindsay Rose), que varía entre una voz embrujada, etérea e hipnótica, fraseos de melancólica voz de metal alternativo y growls profundos, que acompañan una también diversa y ambivalente estructura musical: capas de sintetizadores de fondo, ambiente gótico y arreglos complejos de guitarras que asemejan al flamenco para abrir el disco.

Es un wall-of-sound fascinante porque tiene superposición de riffs gruesos y distorsionados, guitarras disonantes e incluso a veces en trémolo como de black metal atmosférico en el fondo, y otras capas de sintetizadores y de pistas de sonidos brillantes y agudos, que refuerzan el ambiente tenebroso y vidrioso, con afilados y temblorosos sonidos electrónicos que suenan de forma perenne como un espíritu vigilante. Así que se escuchan muchas cosas disímiles todo el tiempo, con un contraste permanente entre los graves y bajos de las guitarras, bajo y batería con la voz y la electrónica.

Es muy bueno, a veces siendo mucho más metaleros, otros alternativos y en un constante intercambio de sonidos, texturas y presencias, con decenas de capas de instrumentos y vocalizaciones. 4,7 de 5.

13. Monsterpiece (2025) de German García: extraordinario guitarrista de metal progresivo melódico de Tegucigalpa, Honduras. El disco además tiene complejos arreglos de piano, bajo y batería, dándole riqueza y profundidad a los riffs. Esto no es cualquier cosa, es realmente bueno. 4,7 de 5.

05 febrero 2025

Rock/jazz progresivo con clarinetes, metal alternativo fusión, rock neo-progresivo orquestal polaco, industrial clásico (Rob Zombie), EP 2025 de Lacuna Coul, rock progresivo con arpa, lo nuevo de LS Dunes (supergrupo de emo/post-hardcore) y death progresivo

1. The Fellowship Of The Mistery (2024) de Compassionizer. Proyecto ruso de progresivo avant-garde, basado especialmente en los clarinetes como eje melódico y compositivo. Es un cuarteto conformado por Serghei Liubcenco en las guitarras, bajo, batería, rubab (una especie de laúd afgano), dayereh (tambor con sonajas de la música popular de Irán, los Balcanes y Asia Central) y otros instrumentos de percusión.

Leonid Perevalov en el clarinete bajo, Ivan Rozmainsky en la composición, sintetizadores, espineta (instrumento de teclas) y kalimba (instrumento africano de percusión, especialmente usado en Zimbabue, con teclas metálicas) y AndRey Stefinoff en el clarinete. Además varios invitados: Vitaly Borodin y Ksenia Vaganovaen violín, Oleg Prilutsky, trompeta y Sabina Vostner, voces y ukulele.

Es inusual escuchar tanto clarinete en música no académica, como pasa en Dawn Of A Dark Age, que lo usa para hacer black metal experimental y jazz fusión experimental. Por momentos parece que escuchas un delicioso soundtrack y en otros una obra clásica que eleva el espíritu. La combinación de música e instrumentos de Asia y África, con el sonido de la trompeta clásica y los clarinetes, especialmente el bajo, nos traslada a momentos casi meditativos y de caricia mental.

Para mí es una joya total, 5 de 5. En Spotify. Es parte del movimiento europeo de Rock In Opposition (RIO) en contra de la industrial musical.

2. Falling to pieces (2023) de KrashKarma. Dúo de metal moderno, de Los Angeles, California, basado en el melodeath rápido, aunque incorporando influencias del metal pop, groove, djent y nü-metal, con ambos cantando e incorporando desde Sepultura hasta Messhugah y algo de Jinjer. En RYM los llaman llanamente metal alternativo, aunque es un poco más extremo que eso. Básicamente son Nicole Skistimas (vocales, batería) y Ralf Dietel (vocaless, guitarra). Completan la banda Elias Tannous (guitarra), Nic Nifousi (bajo) y Zak Bowman (guitarra).

4,3 de 5. En Spotify.


3. The Wyrding Way (2024) de Believe: rock progresivo elegante, orquestal, extenso y muy accesible (neo-prog) Banda polaca conformada por Jinian Wilde, vocales, Mirosław Gil, guitarras, Satomi en violín y teclados, Przemysław "Przemas" Zawadzki en el bajo y Maciek Caputa en batería y pianos. Según RYM también es art rock, que se pueden identificar por sus embellecimientos sinfónicos y cuidadas texturas de pop rock y sintetizadores. En Spotify.

4. Venomous Rat Regeneration Vendor (2013) de Rob Zombie: si hay alguien divertidamente raro es este tipo, además, no toda reseña tiene que ser una disección especializada, sino también hay que hablar de feeling, de recuerdos y de emociones provocadas. A mí este disco me parece demasiado divertido, más que Ministry incluso, porque además de industrial hay heavy. 

Este, el quinto de la carrera solista de Rob, tiene a los ex Marilyn Manson Ginger Fish y John 5 en batería y guitarras respectivamente. Es metal industrial, alternativo y groove, incluso con algo setentosos en sus teclados (y versionaron a Grand Funk Railroad con el clásico We´re an american band). Me ha hecho sonreír demasiado. 

El bajista fue Piggy D, quien después de 18 años junto a Rob hizo el camino contrario y ahora toca con Marilyn Manson. Invitaron a John Freese (A Perfect Circle) para grabar algunas baterías. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Gravity EP (2025) de Lacuna Coil: nunca me han gustado demasiado, menos en su etapa de metal industrial, pero este adelanto de su próximo disco es una buena noticia. Se acercan al goth metal y al groove. 4 de 5. Las líneas vocales de Cristina Scabbia logran momentos épicos, entre lo operístico y lo melódico rockero. Va a estar bueno. En Spotify.

6. Obverse EP (2025) de Obverse: rock progresivo estadounidense del trío conformado por Emily Hopkins (prolífica arpista experimental), Chris Allison (productor e ingeniero de discos de Plastilina Mosh, Kinky y Coldplay) y Dan Briggs (bajista y tecladist de Between the Buried and Me,Nova Collective, ORBS y Trioscapes). Post-rock, math-rock, electrónica y jazz involucrados en este EP glorioso. 4,8 de 5. En Spotify

7. Violet de L.S.Dunes: emo, post-hardcore y rock alternativo de unos "amigos con gustos similares en música" que se niegan a ser llamados súper grupo: cantante Anthony Green (Circa Survive/Saosin/The Sound of Animals Fighting) y guitarristas Frank Iero (My Chemical Romance), Travis Stever (Coheed and Cambria) y el baterista Tucker Rule y el bajista Tim Payne de Thursday. Lo que hay que decir es que le hacen honor a sus carreras, se pasa un gran momento escuchándolos. 4,2 de 5. En Spotify.

8. The Sound Of Perseverance (1998) de Death: Symbolic puede ser rompedor y Human el más jazzeado pero este disco final de Chuck Schuldiner con Death es un obra maestra absoluta del death/jazz progresivo extremo, con riffs técnicos y de thrash metal, de calidad artesanal, increíble performance musical y una sólida fuerza compositora, con una combinación de batería y bajo de figuras astronómicas, riffs realmente transformadores porque no obedecen a ninguna regla del death metal, ni siquiera el progresivo, y un shriek increíble. Es thrash/death técnico y progresivo expansivo, más progresivo (y por tanto acá caben muchas cosas como power, space rock y heavy metal) que extremo, unos arreglos de tiempos sorprendentes y con un groove técnico. 

Lo acompañaron Richard Christy (Charred Walls of the Damned) en la batería, Scott Clendenin en el bajo y Shannon Hamm en la guitarra. Los tres tocaron también en el The Fragile Art of Existence de 1999 de Control Denied. Es básicamente la banda que Chuck creó para sus últimas producciones. 5 de 5. En Spotify.



24 enero 2025

Indie/hard rock (debut de Father Of Peace), lo nuevo de Harakiri For The Sky (post-metal/doomgaze), post-black /space rock progresivo, metal industrial, thrash canadiense, death melódico orientalista ruso, power/thrash orquestal francés

1. Year Of The Madness (2024) de Father Of Peace: suenan como si unieras La Vida Boheme, Radiohead, Queens Of The Stone Age, Fun Loving Criminals y Cake. Humorísticos, tipo The Presidents Of The United States, aunque también sludge y noise, con algo de rapcore tipo Molotov. ¡Ya recuerdo que me aparecieron en Instagram y era una banda que lucía y sonaba loquísima, como todo lo que dije! El cantante es un showman de cabello gigante, la bajista parece una niña sifrirockera de los 90 y el baterista un chamo común, hindú o latino.

Formalmente son una banda de indie rock y alternativo de Israel, aunque también stoner, post-punk y hard rock que claramente une los 70 y los 90 para presentarlo en el 2024 de forma novedosa, fresca y sumamente divertida. El trío está conformado por Avshalom Ariel en guitarra y voz, April Mandil en el bajo y Tom Bollig en la batería. 4,5 de 5. En Spotify.



2. Scorched Earth (2025) de Harakiri For The Sky: post-black metal austríaco que dentro de su mismo estilo feroz y existencialista de shriek gritado y música post-metal, post-rock y ambiental, parece darle más espacio ahora al shoegaze, al black melódico, a los arreglos sinfónicos e incluso al rock indie.

RYM me da la razón, así que al post-metal y black atmosférico, hay que sumarle metal alternativo y doomgaze, porque se notan mucho más melodías y sonidos más cercanos al rock y al post-punk que que al metal, lo que le da un matiz tan innovador como cuando inició su carrera, manteniendo los vocales rasgados y desesperados, ahora hay una oscilación rítmica, un uso de pianos y distorsiones más oníricas y más vivaces, incluso más accesibles y de notas mayores, que le da una luz novedosa. En el tema In Autumn I´ll Surrender se notan influencias de los noventa, de metal y rock alternativo. Esto para mí mejora la propuesta de esta banda.

Se incluye su versión de Street Spirit (Fade Out) de Radiohead (The Bends, 1995). Entre los invitados están Serena Cherry (Svalbard), Kerim "Krimh" Lechner en las baterías (Daath, Septicflesh), Patrick Ginglseder (vocalista de Groza) y Tim Yatras de Austere. Me gustó mucho, 4,8 de 5. En Spotify.

3. Hearts of Darkness (2017) de Fleshdoll: banda francesa que combina death/thrash progresivo, con brutal death y melodeath, con muchísimo bajo, guitarras vintage de death/doom de los 80, muchos guturales profundos y toques modernos de dobles armonías y riffs del sonido de Goteburgo y groove metal. Un concepto que funciona muy bien, porque la voz permanente brutal es un toque a todos los giros y diversidad incluidos. 4,4 de 5. En Spotify.

4. Spectrum (2025) de Am I In Trouble?: Una banda muy rara de post-black atmosférico y/o música progresiva, que incluyen coros de space rock, así como instrumentales de rock/metal progresivo (incluyendo arreglos de shred, psicodelia o incluso algo latino), música académica y folk, que chocan con shrieks permanentes y growls intercalados, riffs de black metal melódico enrevesados y en tiempos extraños, que repiten motivos, giran sobre sí mismos y cambian de tono y estructura, junto a voces femeninas misteriosas y post-metal por doquier.

Finalmente, es una aproximación bizarra de hacer post-black progresivo con muchos arreglos alternos, que intercala rock progresivo setentoso sin fusionarlos, sino que alternan y se superponen, de una forma muy distinta a Opeth, acá escuchamos a Kansas y de repente a Lantlos, lo que finalmente termina siendo avantgarde, más que progresivo. Tienen un bajista increíblemente talentoso, una producción vocal destacada y muchas influencias de thrash técnico.

La banda es realmente un solo individuo, Steve Wiener, compositor, letrista, cantante, guitarrista, bajista y tecladista. 

Cada tema es único en esta banda de New Jersey, y por eso llevan el nombre de un color: unos son más black, otros más progresivos y otros puramente experimentales, aunque suenan muy bien, no me engancharon demasiado como concepto integral. 3,7 de 5. Creo que podrían haber salido dos magníficos discos distintos de aquí. En Spotify. Lo mejor está en el tema Black, que tiene voces operáticas, shrieks y dulces líneas de voces de rock de los 70. En Spotify.

5. Urn (2017) de Ne Obliviscaris: me encanta esta banda australiana, en que el bajo y el violín se entrelazan, con destacado protagonismo en medio de este death/black sinfónico, melódico y progresivo, malvadísimos growls, hermosas voces operísticas (incluyendo teclados y viola) y orquestadas melodías disonantes (a veces llegando incluso al noise/sludge) acompañadas de blast beats y solos hipnóticos. Grandes, 4,8 de 5. Acá reseñé su disco 2023, Exul, de mis favoritos de ese año.

Irónicamente el bajo lo tocó un invitado, Robin Zielhorst, quien tocó en Exivious, Cynic y ahora en Obscura, para sacar la cuenta de la calidad de los arreglos con este instrumento, siempre al frente y directivo. En Spotify

6. Thundercrest (singles) de Pentagram: regreso triunfal de la banda de doom tradicional, con toques stoner y mucho rock and roll. Buenísimos los tres temas para bailar entre la niebla del porro. 

7. Hopiumforthemasses (2024) de Ministry: ¿quién se robó mi metalero intolerante? Disco de metal/rock industrial que me gusta muchísimo, me parece divertidísimo y genial, con sus coros punketos, su sonido hardcore y sus letras políticas anti-Trump. Mucho Dead Kennedys (incluyendo a Jello Biafra en una canción), Prong (dos ex-miembros) y White Zombie. Y que chupen los críticos, para mí, 4,3 de 5. Yo no sé nada de metal industrial, porque a mí también me gustó mucho el Amerikkkant que la crítica también destruyó, me sabe a casabe. 

Roy Mayorga (ex-Soulfy) sigue en las baterías lo que ya es un maravilla, además de Paul D'Amour, bajista original de Tool (primeros dos discos). Demasiado cool que hayan invitado a Eugene Hütz de Gogol Bordello y co-protagonista de la película Everything Is Illuminated. En Spotify. 

8. The 3erd Dimension (2025) de Hazzerd: thrash metal canadiense con increíbles solos de guitarra, riffs de speed metal e influencias del heavy, lustrosamente metaleros. Después de temas dinámicos y divertidos, con mucha potencia, tienen un sorpresivo opus de 9 minutos, el penúltimo tema, instrumental y con momentos progresivos, tipo Havok y con guitarras electroacústicas con influencias del flamenco, con solos muy a lo Testament y profundidad compositva, un remate extraordinario. 4,3 de 5. En Spotify.

9. Samuda (2017) de Kartikeya: magistral álbum de esta banda rusa de poderoso groove/death metal melódico con sonidos folk orientales. Hay experimentación sónica, potentísimos riffs de melodeath, djent y death progresivo, combinado con voces deathcore, cánticos femeninos, texturas electrónicas y una batería entre tribal, progresiva y industrialosa, con interludios que pueden ser groove, otros de calma transitoria y muchos de raros arreglos de tiempos desafiantes. Los growls son increíbles, siempre con presencia y con recovecos para impresionarse.

Mucha de la magia está en Roman Arsafes, cantante, guitarrista, arreglista de instrumentos étnicos y teclados. Los invitados son de lujo:  Karl Sanders (Nile), Keith Merrow (Nightmarer), David "Maxim" Micić, Gennady Lavrentyev haciendo konnakol, una técnica india de percusión vocal por sílabas. Los mejores momentos es cuando se combina el djent con la música oriental con instrumentos que jamás se habrían conocido.

Para mí, una obra maestra, 4,9 de 5. En Spotify.

10. Lost Generation (2024) de Arcania: un intensísimo y enorme power/thrash metal francés, con increíbles voces épicas y rasgadas, con un bajo telúrico, riffs con muchísima fuerza y sonidos híbridos. Las armonías de corales con el gruñido, bien cercanas al trabajo de Chuck Billy, son de lo mejor, junto a la combinación de guitarras groove/thrash sobre baterías power metal que suenan durísimo, a veces con un doble bombo y repiques que dominan todo. Los arreglos sinfónicos, monstruosos y en concordancia con las guitarras son impactantes.

Por si fuera poco, a la gran calidad de este disco, se le suma un opus final de 9 minutos, con Nicolas Alberny de Gorod de invitado. 4,7 de 5. En Spotify.

08 enero 2025

Djent electrónico barroco (thall), death progresivo cósmico español, doom progresivo/sludge atmosférico, death/doom gótico, black metal atmosférico, post-black, melodeath progresivo, death psicodélico y drone/industrial/ambient

1. Ascension (2025) de Mirar: debut de la banda francesa de djent, thall, mathmetal y/o progresivo extremo pero según RYM esta banda también es de minatory, música electrónica basada en el deathstep, el dark ambient y por tanto, derivado del noise y el metalcore. Ciertamente suena como a hard techno, hardcore digital y guitarras djent muy ruidosas y procesadas en wall-of-sound, súper técnicas, pesadas y hábiles, con algo de power electronics por allí, pero también incluye samples y momentos de música barroca, lo cual los mete entonces con esta mezcla de electrónica, guitarras extremas y música clásica en el metal de vanguardia. Interesantísimos, porque como Atari Teenage Riot, uno baila y cabecea al mismo tiempo. 4,4 de 5. En Spotify.

2. Omegon de Wormed: cuarto disco de esta banda de death/grind progresivo, cósmico, extraterrestre, industrial y ambiental de Madrid, España. Suena a una versión brutal death de Fear Factory, con influencias claras de Blood Incantation y Ulcerate. Pig squeals, guitarras post-rock y blast beats se entrelazan con sonidos ambientales, un redoblante asesino y riffs realmente codiciosos que van del progresivo al djent, del deathcore orquestal al grind. Interesante, más que otras veces, aunque no es mi cup of tea. Le concedo calidad de composición, un sonido más orgánico y momentos de invención innovadora. Para mí 3,9 de 5. En Spotify. El baterista hace un trabajo de verdad fuera de este mundo (pun intended).

3. The Old Believer (2014) de The Atlas Moth: dice Metallum que son una banda de Chicago, Illinois, de sludge atmosférico y stoner metal, aunque la combinación de voces shrieks vampíricos y graves entonaciones operáticas y barrocas al mismo tiempo, la complejidad de los riffs y arreglos cambiantes me da más pistas sobre doom progresivo / post-metal, sin quitar el ambiente intoxicante del humo. 

Un disco que me parece hipnótico, estimulante y evocador, lleno de emociones profundas, memorables acentos de voz gótica, arreglos de batería en contratiempos repentinos y pianos que nos hunden en una especie de black/doom de delicada producción. 

La producción vocal, que tiene tintes corales, vikingos y avantgarde se logra porque canta el tecladista, el bajista y los dos guitarristas, además hay un vocalista invitado más: el cuñado del tecladista/guitarrista, Andrew Ragin, el guitarrista y corista de Stabbing Westward, Marcus Eliopulos. 

Los violinistas invitados (ex-Subrosa) le dan un tono un peldaño más oscuro a la atmósfera ya melancólica, un poco a lo Giant Squid, a la que se unen algunos riffs en un trémolo lento, acompañado de una voz dramática, en la que ya no sabes si es un sentimiento depresivo, nostálgico o simplemente existencialista. 

Hay una sorpresa final en el último tema, con toda Gojira como cantantes invitados. 

En Spotify. 4,8 de 5. 


4. Withered Heart Standing (2024) de Tethra: cuarto disco de esta banda que califican de death/doom italiano aunque la combinación de voz femenina con shrieks, los apoyos de piano melancólico y arreglos sinfónicos, así como riffs más power y progresivos, los acercan más al gothic metal, incluyendo voces barítonas en armonía con otras en segundo plano. El saxofón del tema Like Water es realmente una dimensión extra, elevando la música a jazz-metal vanguardista que me alegró el alma. Los temas luego varían en suaves y melódicos, dejan de ser tristes y son más positivamente art pop, barrocos y orquestales. Le doy un 4,4 de 5. En Spotify.

5. З​В​Ё​З​Д​Н​Ы​Й Х​Р​А​М de ЗВЁЗДНЫЙ ХРАМ (Templo de la estrella - Zvyozdny Khram): debut de esta proyecto ruso de black metal atmosférico, con un sonido lo-fi y cavernoso, aunque también muy ambiental y folk, con trémolo picking apoyado de orquestaciones cinemáticas, arreglos de guitarras acústicas y una batería permanentemente en blast beats, mientras que la vocalización se alimenta de shrieks, voces vikingas limpias y semi-gritos. Es crudo y salvaje pero también aspira a ser elegante y muy artístico, con el sonido sucio como parte de la propuesta, que no toca a la parte sinfónica que es presentada como un hilo conductor alterno y embellecedor. Me agradó, 4 de 5. Lo escuchas acá en Bandcamp.

6. VII: Beast of Arpocalyx (2025) de Botanist: en la misma nota de black metal salvaje, lo-fi y crudo, llega el décimo disco de esta banda de San Francisco, California, que antes ha usado el "hammered dulcimer" (Dulcémele percutivo o amartillado) y el armonio en lugar de las guitarras, haciendo música extrema experimental y post-black, con énfasis en los temas sobre ambiente, botánica y ecología, por lo que esto representa un cambio conceptual y estílistico mayor de parte de Roberto Martinelli, mejor conocido como Otrebor.

Me gusta la batería, con arreglos rápidos y hardcore, con un sonido rústico y casi artesanal e ingenuo, que puede sonar casi miserable o estúpidamente mala, para lo que podría ser, mientras la guitarra se pasea por post-metal, space rock y black atmosférico de forma calmada pero sucia, con algo de dungeon synth / dark ambient alterado para bajarle la calidad. 

Aunque Otrebor también está experimentando, porque en el tema final, de poco más de 11 minutos, se abandona esta visión primitivista y se escuchan muchos teclados, que adquieren más relevancia, una batería más metalera y de calidad, aunque se mantiene el post-metal extraño, algo ambient y ruidoso, menos lo-fi, por lo que parece que el proyecto se va a mover hacia un nuevo estadio.

Esta banda fue aceptada apenas en su octavo disco en Metallum en 2020. 4,1 porque hay que premiar los intentos raros. En Spotify

7. Afterglow (2016) de In Mourning: cuarto disco de esta banda sueca de melodeath progresivo, con un concepto hermoso, profundo y seductor. Con voces celestiales, capas de guitarras post-rockeras y calmadas, un bajo que ofrece una compañía armónica y épicas interpretaciones con una producción pulidísima y delicada, que por momentos ronda el doom y el sludge atmosférico, incluso algo de rock alternativo, las canciones también intercalan y a veces se superpone con momentos de death progresivo más brutal, explosivo y gigantesco, incluso con guitarras claroscuras y algo noise, pero siempre manteniendo un pie en lo más melódico, bien sea con el bajo, una guitarra en distorsión más suave o teclados. Los interludios conquistan mi corazón con su prudencia milimétrica y su preciosismo de jazz. 

Dentro del concepto progresista, no sólo hay siempre una vena intermediaria de death melódico sino que hay momentos hasta de cambiar el ritmo para agregar algo de hardcore punk y retroceder hacia el doom funerario, con una mayoría de growls monstruosos que sólo contraste con la delicada belleza de las armonías y los polirritmos, los tiempos que cambian y los cambios de tono y ritmo con el fin de sorprender, envolver y golpear, en distintas etapas de cada canción.

Maravilloso, 4,9 de 5. En Spotify.

8. Beyond The Aeons (2024) de Octoploid: Debut de la banda finlandesa de death melódico, psicodélico y progresivo, de mis favoritísimos de 2024, que suena como una versión de space rock y psicodelia de lo que han hecho Amorphis, Opeth y Swallow The Sun con muchísima más melodías, grunts implacables y guitarras que vuelvan desde el interior del alma hasta el final del cosmos con puro sonido orgánico, porque aunque tiene teclados, acá escucharemos influencias del rock progresivo, world music (flamenco sobre todo) y hard rock para darle crudeza a las hermosas y animadas armonías de space death. Hawkind y Jimmy Hendrix tocando metal extremo. 4,9 de 5. En Spotify.

Sin sorpresas, los cantantes de Amorphis y Swallow The Sun son invitados en el disco. 

9. Perverts (2025) de Ethel Cain: ¿qué tan paciente eres? Este EP, porque oficialmente es un "proyecto" o "body of work" aunque es de casi 90 minutos puede probarlo. Es drone, dark ambient, industrial y power electronics, son canciones larguísimas, basadas en repeticiones, evoluciones hiper-lentas y ritmos de música minimalista, rara y que apenas tiene instrumentos analógicos, entre los que se incluyen algunas baterías, contrabajo, guitarras (con Midwife en una canción), piano eléctrico y poco más en algunas canciones. Aún así, es un disco cautivador, que se mueve al ritmo del crecimiento de la grama y aún así logra que uno siga escuchando con fascinación e interés, esperando con calma e infinita paciencia, saboreando cada sonido.

La han comparado con Throbbing Gristle pero por la temática en ideas y música cristiana, violencia sexual y trauma familiar, podría pensar en los trabajos menos extremos de Lingua Ignota mientras que los sonidos e inspiración en el gótico sureño y el dark country a Me And That Man. Un 4,5 de 5.

Este es un cambio considerable porque ella venía de hacer canciones de pop alternativo, con solos y riffs de guitarras de rock musculoso, llenos de glam y arena rock, con estética gótica y electrónica, más cercana a Taylor Swift y Lana Del Rey. Ethel trata temas sociales, culturales y políticos en sus temas, tratando además sus propias luchas como mujer trans bisexual y autista, hija de un diácono de la Iglesia Bautista del Sur. En Spotify.


04 enero 2025

Diario musical: Black/death war metal, Patriarkh (el nuevo Batushka), groove/death, death progresivo (Pyrrhon), post-black metal jazz, death/doom progresivo, rap venezolano y progresivo/djent chileno

1. Die Urkatastrophe (2024) de Kanonenfieber: ¿Cuál será el secreto del éxito o más difícil, cuál será el secreto para obtener un 5.0 absoluto en Angry Metal Guy? Este disco lo logró, o más bien el multi-instrumentista detrás, Noise, aunque apenas tiene el puesto 147 en Sputnikmusic y 236 en Rate Your Music. Sin embargo, estos death/blackers de Alemania hacen canciones de war metal, melodeath y black (que puede ser vampírico, melódico y hasta alguito disonante) con unos coros increíbles, algo no demasiado usual, con grandes arreglos progresivos, sonidos gélidos pero animados en la guitarra y un bajo brillante, pero sobre todo momentos para cantar, celebrar y pelear, lo que conquista corazones oscuros. 

Este disco también puede ser melódico y furioso, tener momentos de canciones profundas, con un shriek y growl cantando al unísono a mid-tempo, asincopados con las guitarras y el blast beats, regalándonos más momentos de black melódico increíble, creativo y diverso. Por supuesto, el disco se dedicó a la I Guerra Mundial (o Gran Guerra) con los efectos horripilantes en el cuerpo y mente de un pueblo, las crudezas de la batalla y los pensamientos suicidas de un soldado. Así que después de la emoción de ir al frente, el disco se convierte en una durísima narrativa musical, que sin embargo sigue siendo atractiva, animada y melódica, gracias a la ambivalencia entre acordes luminosos y un bajo como un cañón, amén de un trabajo vocal amplísimo.

La reseña de Angry Metal Guy le confiere a la banda un sonido y sensibilidad única, porque aunque hereda de otras bandas que se han dedicado al war metal con mucho éxito, como Bolt Thrower y 1914, dos de mis favoritos, Kanonenfieber tiene su propio sonido, establecido en el black/thrash con algunos potentes sonidos industriales, guturales muy particulares (incluyendo subterráneos gritos de doom) y sobre todo, diversidad en los riffs, estructuras y formas para abordar su storytelling extremo. Esto incluye invitar al guitarrista Maik Weichert de Heaven Shall Burn a uno de sus temas, lo que además resalta que no hay una apología ultra-derechista sino lo contrario.

Y lamento no poder estar de acuerdo, pero lejos de un 100% absoluto, este disco, muy bueno, no me parece tan excitante ni maravilloso, aunque sí tiene temas que sí, sobre todo al principio del disco. Es destacable, pero le daría un 4,3 de 5. Creo que Haill Of Bullets y 1914 tienen mayores éxitos. En Spotify.

2. Prophet Ilja de Patriarkh. La publicación del Litourgiya de Batushka en 2015 lo cambió todo con respecto al black metal litúrgico, con túnicas de cristianismo ortodoxo y oscurantismo religioso. Después de allí vinieron las peleas, separaciones, varias bandas alternativas (una de las cuales vi en 2023 en el Rock Al Parque) e incluso una versión rusa que asegura ser de verdaderos sacerdotes ortodoxos con decenas de discos, así como continuaciones en Grecia, Rusia y Polonia.

Ahora, Patriarkh (Патриархь), al que le fue muy mal con su disco debut y que cambió el nombre después que en 2024 perdió el caso judicial por los derechos intelectuales de la banda, rehace su legado con una buena reedición de la fórmula de black metal, post-black, cánticos bizantinos y música litúrgica de la iglesia ortodoxa rusa, con unos vídeos realmente increíbles, de calidad de cine, con una simbología y semiótica alucinantes, terroríficas y evocadoras. Tres guitarristas lograr crear una atmósfera rica en sonidos, experimentos y atmósfera.

Los coros polifónicos con blast beats y la cantante femenina invitada, Eliza Sacharczuk (porque la banda tiene tres cantantes: un gutural, dos coristas masculinos) son un toque increíble, junto a los trémolos y shrieks que crean un sonido expansivo de doom, black atmosférico y hasta algo de música clásica contemporánea. Incluso en el tema Wierszalin VII hace unos experimentos vocales y sónicos distintivos, que lo separa brevemente del estilo del que fueron pioneros, sin separarse de los barítonos deslumbrantes sino haciendo algo avantgarde y alocado, más furioso y extremo, que refresca. 

El baterista es Paweł Jaroszewicz (Antigama, Blindead23, ex-Vader). 

Muy buen regreso. Le daré un 4,4 de 5. En Spotify.

3. Svart de Feared: un groove/thrash/death sueco, con la guitarra de Ola Englund (The Haunted), con un gutural que toma prestado del deathcore, el black y el groove, junto a algunos riffs disonantes y otros más potentes, es como un Pantera envenenado con Six Feet Under, lo que los hace básico y a la raíz. Regular, 3,7 de 5. Me recordó a una versión más barata de The Haunted y muy pobre del Soulless de Grave.

4. Exhaust (2024) de Pyrrhon: maravillooooooso death progresivo de Nueva York, opresivo, complejísimo, disonante y vanguardista. En la locura laberíntica que con un sonido diáfano y producción dedicada pone en un mismo cuarto a rabiosos armónicos y guitarras angulares con disonancias extrañas de mathcore, batería de jazz/death y gritos que varían beber de tragos distintos como el hardcore y el death, con algo de black metal. Otros temas parecen Chat Pile con Cannibal Corpse, combinando malvados riffs y voces de death/grind con baterías divergentes y asincopadas, a lo Mars Volta.

Hay un extraño humor negro que me recuerda a Fantomas, sobre todo en el tema Stange Pains, en que el funk, lo industrial y lo puramente experimental se unen en menos de tres minutos de mathmetal y provocación. Los temas más calmados, llenos de baterías haciendo mágicos trucos, narraciones de art rock y algo de noise/post-rock noventero, añaden más brillo a esta demencial genialidad.

Innegablemente, hay una relación con Imperial Triumphant: Erik Malave, bajista de Pyrrhon, estuvo en los primeros dos discos e EP Inceste. 4,7 de 5. En Spotify.

5. Tabernakulum de Dola: black metal atmosférico con jazz / post-black y progresivo polaco (con trompeta agregada por el bajista/guitarrista). Hay disonancias, extrañas figuras de black progresivo con herencia del death progresivo holandés y gringo de los 90, mucho avantgarde y cambios repentinos de tiempo, tono y atmósfera, con un shriek/grunt cambiante, que acompaña las transformaciones frecuentes. Es un power trío e invitaron a Patryk Rzeszutek de la loca banda de punk/black/experimental Gruzja a cantar en un tema. 

Con un bajo profundo, muy sludge, hay interludios de hábiles momentos progresivos, que se entremezclan con black y música de vanguardia, con un resultado delicioso y estimulante. Cuando es más raro, e incluso jazzista, recuerda a Ephel Duath y a Troldhausen, aunque llega a momentos de noise rock y art rock. Por momentos alcanza niveles de sinfonía con el uso de sasxofón, post-black expansivo y un progresivo espacial, cerrando además con algo de drum n bass, noise rock y shoegaze con jazz/death, e incluso solos de trompetas en escenas de post-metal que me dejaron boquiabierto. Es un discazo, que augura mucho más, 4,9 de 5. En Spotify

6. Where Gods Fear to Speak de Oceans of Slumber: death/doom progresivo de Texas, que combina una voz shriek/gritada y un growl doom masculina con una voz lírica femenina de rock alternativo y a veces bastante operística, irffs pesados y melódicos, buenos solos de guitarra y algunas estructuras y mezcla general de doom / metal alternativo / pop rock con arreglos progresivos, cercano a Katatonia auqnue menos doom y un poco más progresivo.

Los mejores temas están en el que da nombre al disco y Poems Of Ecstasy en que blast beats, doom metal, metal alternativo y rock progresivo se intersectan en una canción diversa, retadora y poderosa. Sin embargo, en algunos temas hay momentos de metal extremo un poco exagerados o fuera de lugar, sobre todo con los guturales y en otras suenan algo caprichosas, un poco rústicas y no demasiado acertadas, como queriendo evadir la mayoría de sonidos alternativos, incluso de indie rock.

Este disco fue grabado en Bogotá, Colombia para que el disco fuese "monumental y orgánico". Trabajaron junto a Joel Hamilton (The Book Of Knots) y quien produjo su disco anterior. Entre los invitados están los vocalistas Mikael Stanne (Dark Tranquillity) y Fernando Ribeiro (Moonspell). Les pongo un 3,9 de 5 aunque los mejores temas están más altos. Cierran con una versión de Wicked Game de Chris Isaak.

7. Como Nunca (2017) de Akapellah: g-funk / boom bap / trap / latin rap venezolano, segundo disco del pana de Paya, Turmero, estado Aragua. Disco regular, aunque tiene temazos como Mamá, Gordo Funky y Hablando Claro. Cierra así su primer trilogía de Como Antes y Como Siempre. Es el más débil de sus primeros trabajos. Quizás muy influenciado por el rap latino. 3,7 de 5. En Spotify.

8. At the Shadow of the Andes All Tomorrows: metal progresivo / djent / post-metal chileno con ganas de ser realmente pesado y complicado, como un Meshuggah con Tool extremo aunque el uso de voces limpias melódicas y un grunt medio gritado, que a veces se acompasa con la voz limpia, recuerda también a Gorod y Gojira. Los cambios de tiempo, entre electrónicos y matemáticos, que parecen frenarse, girar en sí mismo y retroceder para detenerse otra vez, entre el djent y el jazz/death abre un nicho bastante particular para estos dementes sudamericanos. 

En Time Witness la producción vocal se dispara, con multi-tracks de distintas voces, guitarras post-metaleras algo psicodélicas y un doom progresivo como base para el despegue de un mísil nuclear distorsivo, como un Cult Of Luna tocando black metal. Es realmente muy bueno, 4,8 de 5. En Spotify.

9. Reclamation I y II de Amiensus: disco doble de black progresivo de la banda de Minnesota, con influencias del power metal, del black sinfónico y del death progresivo, aunque hay extractos en que se identifica post-metal y folk metal, que va desde las voces limpias y las voces de canto de garganta hasta los guturales de mucho ataque, el uso de guitarras acústicas, riffs de trémolo con sintetizadores, la batería punzante y opresiva y algunos momentos de aplastante sonido de black atmosférico.

Con la segunda parte ligeramente mejor, es una épica de arreglos originales, complejos y melódicos que oscilan entre el black progresivo y el metal progresivo, mediante orquestaciones o disonancias, interludios o explosiones con shrieks, folk metal en homenaje a los grandes o hermosos momentos vocales en que los instrumentos caen rendidos en sumisión al sonido humano ante un mundo lleno de dioses impávidos.

Momento de gloria es The Distance con Lars Nedland. 4,5 para la primera parte y 4,7 para la segunda. En Spotify, la Pt. 1 y la II.

10. The Grey Eminence (2016) de Warfather, segundo y último disco de esta banda de death metal gringo, que ronda con el doom y el brutal, con el ex-bajista de Morbid Angel. Recurre a todos los repiques, arreglos y riffs esperados del género, con un performance vigoroso y afilado, como si tomara las herramientas del padre para partirle la cabeza a los amigos con golpes letales de artes marciales prohibidas. Es brutal, furioso y con malas intenciones. Es un alumno de Deicide, Krisiun, Sinister e Immolation. 4,3 de 5. Por si fuera poco, entre los invitados están Jack Owan (ex-Cannibal Corpse y ex-Deicide) y Erik Rutan (Hate Eternal).