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24 julio 2025

Lo nuevo de Bush (post-grunge), Slaughter To Prevail (groove/deathcore), Daron Malakian and Scars On Broadway (metal alternativo)

1. I Beat Loneliness (2025) de Bush. Nunca le hice mucho caso a esta banda, especialmente porque la voz languidecida nunca me gustó. Ahora, me sorprenden sus buenos riffs potentes, ya no sólo de rock alternativo y post-grunge sino incluso de metal alternativo, djent y nü-metal, sin nombrar las pistas de música electrónica noventera, entre big beat y hardcore. Hasta la voz de Gavin Rossdale parece menos molesta. 4,2 de 5. Una mejora increíble en mi radar. Sí, británicos residenciados en EEUU. 

2. GRIZZLY (2025) de Slaughter to Prevail: aunque no soy fanático del pig squeal profundo ni de Alex Terrible en particular, este disco de los rusos residenciados en Florida está divertido y raro, en que ahora son más alternativos y menos brutales, sin dejar de ser muy pesados, han transformado su estilo. Eso tiene pros y contra, lo malo es que por momentos se siente que lo pesado es casi una mueca, un remedo, como en Conflict y en otras permite hacer cosas que serían imposibles para una banda de metal extremo.

Muy extraña esa ranchera y esas pistas pseudo-latinas en los primeros temas pero es bestial lo que hacen con las guitarras, aunque al mismo tiempo básico. Es como groove metal y nü-metal, que es densificado con deathcore y brutal death, en que lo pesado y ritmico está por encima de ser complejo o innovador, aunque los arreglos sinfónicos de Behelit y Rodina le suman mucho. 

3,7 de 5 aunque hay tema que realmente me gustaron mucho más, como Iamdead con el cantante de Falling In Reverse, Song3 con Babymetal y 1984. Son quizás outsiders y alternativos del metal moderno más extremo. Creo que están intentando conocer su lugar preciso, ¿son más Slipknot o más Lamb Of God siendo lejanos de ambos?

3. Los singles de Between The Buried And Me son increíbles: incorporan jazz, swing, funk y new wave en sus largas y épicas suites de djent y metal progresivo con guturales, coros limpios y muchos cambios de tiempo, forma y tono. 

4. Addicted to the Violence (2025) de Daron Malakian and Scars on Broadway: un disco regular, claramente la mitad de SOAD, en que por momentos hay buenas melodías y guitarras con sus melodías armenias, mucho nü-metal y la influencia disímil del punk, heavy metal y rap metal, pero muchas veces te quedas con ganas que sea mejor, que la otra parte de la banda fuese tan buena que él o simplemente mejor. Además, es un poco monótono escuchar su única voz. Me gustaron más las últimas canciones, definitivamente más alternativas, con voces melódicas, guitarras duras con sonidos orientalistas. 3,8 de 5.

5. Breakthrough (2025) de Joe Bonamassa. Suave y genial disco de blues rock / boogie rock. 3,8 de 5. 

06 julio 2025

Lo nuevo de Puddle Of Mudd, death-doom gringo vintage, pop rock alternativo de Tilian Pearson (Dance Gavin Dance), hardcore/emoviolence de Canadá, D12 sin Eminem, Nexus Polaris de Covenant, pop rock alternativo (AWOLNATION) y vocaloid/indie rock/dream pop

1. Kiss The Machine (2025) de Puddle Of Mudd. Disco regular de post-grunge, sin aspavientos pero no tan malo. 3 de 5. Tiene incluso un par de temas medio estupidizados por pistas de trap o similares, pero el primer tema, Beatimous y Maniac son decentes piezas de rock pop. 3,5 de 5. Post-grunge originalmente de Kansas City.

2. Abhorrent Worship (2025) de Ossuary. Debut forma de la banda de un pútrido death doom metal, con mucho sonido vintage en la voz y buenas guitarras al frente. Una batería que podría sonar mejor. 3,7 de 5. De Madison, Wisconsin. El tema The Undrownable Howl of Evil me gusta porque aunque tiene esas viejas guitarras clásicas de death metal, tiene también momentos en que el escarceo entre el doom y death n roll, así como la distorsión brumosa le da un toque de revival, tipo Grave, que me gusta mucho. 
3. Vertigo (2025) de Tilian: banda de pop rock alternativo, proyecto personal de Tilian Pearson, cantante de Dance Gavin Dance. Es hard rock, rock alternativo y electrónica, aunque realmente me confunde si el disco quiere ser más alto-pop (con algunas guitarras distorsionadas) o pop rock (con mucha electrónica rara), por las bases electrónicas que a veces parecen ser interesantes y en otras algo traído de otro lado, como que estaban en una librería, que no corresponde con este artista, con una voz impresionante. 

Claro, el hombre no se pudo resistir a meter trap en sus temas, especialmente en Wonderland y un poco más aquí y allá. Por suerte, también queda swancore y math rock aquí y allá, sobre todo en algunas guitarras arpegiadas o pesadas, como en Days In Hell, que salvan el disco de ser algo totalmente malo.

2,8 de 5, con buenos temas como Savages. Es la música de esta época, rockeros que tratan de no quedarse atrás con el RnB, alt-pop y trap como señal de estar en el Zeitgeist, y que tiene horribles exponentes como Pyramids y President, así como mejores como Sleep Token, Poppy y Knocked Loose.

4. An Exercise in Self-Sufficiency (2025) de Body Minus Head. Debut de esta banda de screamo, hardcore punk y emoviolence de  Kitchener, Ontario, Canadá. Liderados por la cantante Alexandra Garvin. Violencia, potente y con algunos buenos temas candela. 3,5 de 5.

5. Return of the Dozen Vol. 1 (2008) de D12. Horrorcore / gangsta rap / pop rap. Entretenido, directo y con algo de RnB. 3 de 5. Mi favorito: You´re not a Gangsta. 

6. Nexus Polaris (1998) de The Kovenant / Covenant. Quizás el disco más perfecto de black sinfónico y melódico, con súper estrellas perversas. Un disco tan bueno que fue irrepetible, ni el anterior y mucho menos la cochinada industrial que hicieron luego se comparan. Vienen a Bogotá y sería una locura perdérmelos. 

7. 7 Piano Sketches (2025) de André 3000. Su anterior New Blue Sun, más electrónico y ambiental tampoco me mató pero no creo que sea malo, solo un poco demasiado improvisado. Según RYM esto es impresionismo. 2,7 de 5.

8. RUN (2025, edición de 10mo aniversario) de AWOLNATION. Un disco bastante electrónico y alternativo, que tiene temas absolutamente diferentes, algunos más guitarreros, otros con más arreglos sinfónicos, la mayoría bastante electrónicos. Tiene esa esencia como punk que me gusta al final, aunque siempre tenga muchos sintetizadores rodeándolo todo.

Es pop rock y rock alternativo, dice RYM, pero no puedo dejar de pensar en lo electrónico que es. Así que según también es art pop, indietronica, post-punk y rock experimental, con lo que estoy de acuerdo y rock industrial, con lo que no puedo coincidir. 3,5 de 5. Es elegante, sucio y para mí, bastante punk e indie. Es un muy buen disco.

9. おやすみシューゲイザー! Goodnight Shoegazer! (2025) de Lua-P: aunque oficialmente es una colaboración entre Lua Trilogy! y 初音ミク Hatsune Miku, que es una artista virtual del software Vocaloid, voy a entender que es que usaron este programa de Yamaha para la voz del disco. Hau que decir, la música está realmente bien producida, con Lua Trilogy! haciendo un gran trabajo combinando dream pop, indie rock y hasta algunos arreglos increíbles entre jazz, funk y electropop. La voz sintética no es mala, sorprende lo increíble que puede hacer un software digital aunque realmente no le veo un valor intrínseco o genial en imitar o emular muñequitas anime, lo puedo entender, sobre todo para insertarse en este micro-género de Internet. La música me conquista. 3,3 de 5.

10. Detox (2025) de ONE OK ROCK: banda real de rock alternativo y pop rock japonés, con diversos matices, más claramente el power pop y el pop punk, lo que permite escuchar algunas buenas guitarras distorsionadas, melodías vocales entre el emo-pop y el pop punk más meloso, y un buen performance de banda que claro que añade algo entre metal alternativo, medio industrialoso y post-hardcore más nintendocore. Creo que es bastante bueno, lo escucho como algo muy divertido, aunque sea altamente derivativo, hacen el trabajo. Además, Paledusk está de invitado. 3,5 de 5.

18 mayo 2025

Grunge/hard rock/alt-rock de Grecia, slam death / horrorcore gringo, horrorcore / trap latin metal de Kansas, post folklore neo perreito Venezuelan drum n bass (fresasconcrimen), hip hop dominicano (+El Dojo), dancehall / hip hop de Turmero, noise rock / post-punk / math rockcanadiense, indietronica (Tom Yorke y Mark Pritchard)

 1. Powerslide (2025) de Rainyard: espléndido rock alternativo potentísimo, con sonidos grungeros similares a Porno For Pyros, Alice In Chains y Soundgraden, aunque también con influencias del heavy metal y el hard rock, así como del rock psicodélico, lo que hace una combinación genial, de música pesada, vintage y con un sonido poderoso. Es realmente increíble. Son de Tesalónica, Grecia. 4,9 de 5. Es su debut y ya soy fanático. Haris, Jojo, Lu y Thanos Krash conforman la banda.

2. War, Life, Death (2025, EP) de Sinizter. Hay una clara relación entre el slam death metal y el hip hop, claro, incluso uno podría extender esto a ciertas bandas de deathcore (con sus grunts derivados del fraseo del brutal) e incluso hay artistas como Necro que usaron samplers de death metal en sus canciones. Ahora, esto es Memphis rap, con fraseos de slam metal, algunos samples de trap y barras de hip hop. Se entiende la combinación, porque todos tienen una filosofía compartida: los parias y los relegados, a los que acusaron de no ser realmente metal o hip hop, de hacer algo que no se ajustaba a los estándares y al mismo tiempo, con cierto desdén de encajar. 

Ahora, ¿qué pasa si también invitas a tu disco de "rap" a PeelingFlesh (slam) y Left to Suffer (nü-metal), pues es básicamente metal extremo, duro y extraño, con momenticos de hip hop. Además, en el tema Ov Sin & Virtue, hay shrieks y blast beats de black metal. El tema Fade To Black! es completamente trap metal, con voces gritadas y shrieks. Los temas finales están justo en esa tierra de nadie de usar pig squeals, samplers, gritos de hardcore y correspondiente música, industrial, pesada, raperísima y en breakdowns.

El responsable de estos choques y amalgamas es Scott Gonzales, cantante de Hate Within (deathcore sinfónico) y Legions Of Malpha (black metal). Hay que decirlo, es un disco muy bueno y por encima del promedio para estos géneros. 3,9de  5.

3. Chamber Of Trepidation (2025) de Ace Shadows: en una nota parecida pero diferente, este disco potente de Latin Rap / horrorcore / trap con beats de música metal, industrial, hard techno y hardcore. Es Damian Salazar, de 23 años, de City Garden, Kansas City, que empezó subiendo canciones sin mucha intención en Soundcloud. Es realmente bueno, bien hecho, me gusta muchísimo. 3,9 de 5. Me abrió a escuchar sus colaboradores: Sybyr, Mobbs Radical y Big Melancholy.

4. La Coroteca (Live Set) de fresasconcrimen: la productora y cantante Penélope Mata, junto a Veztalone y Erick Díaz, presenta lo que ella llama "Post folklore neo perreito Venezuelan drum n bass" que como también hace Weed420 en su Amor de Encava, combina música electrónica y popular en Venezuela, como el merengue, la gaita zuliana y la changa tuki con distintas formas de dance electrónica, incluyendo trap, reggeaton y hard techno, para su presentación en vivo. Hay que estar pendiente de cuando vuelvan a Bogotá. 4,3 de 5.

5. El Perro en el Impala (2025) de Lokesea Mariano. El Caribe es uno solo, diría El Gabo. Escuchando este disco de este rapero de República Dominicana lo confirmas. Y quizás por eso Lil Suppa, Zen P, Gegga, 3m5, Rino y Doktor Rheal son parte de los invitados / productores. Boom bap y hardcore hip hop pa to el mundo. Buenísimas las letras, llenas de expresiones venezolanas y dominicanas, y las que se comparten, como la sancrosanta expresión: mamagüevo. Buenísimas las barras y los beats. El Dojo representando. 4,7 de 5.

6. Rappgaman Radio de Rapiam / Radio Macoña. Yeison Roniel Bolívar Depablos es el turmereño Rapiam. Es un disco de dancehall, reggae, dub y rap. Dann Niggaz, Apache, Nina Fresh, Okaa y Laura Bandez entre los invitados. 4,6 de 5.

7. Gem Of The West (2025) de Sentries. Banda de noise rock de Canadá. El anterior disco me pareció bueno, alrededor del noise y el post-hardcore, con algo de post-punk e industrial. Ahora, según RYM, han expandido a art rock, indie rock y noise rock, principalmente, junto a art punk, post-hardcore, post-punk y math rock. Su tema Red Eye Removal es bastante bueno, como entre latin rock, bossa nova, rock progresivo, noise rock y post-punk. Cada canción tiene distintos ingredientes de esta recete, entrando y saliendo el noise, post-hardcore, industrial, indie, post-punk y más. En el tema Charmed Houses, el post-punk ruidoso e industrial alcanza alturas exquisitas. 3,8 de 5. El trabajo cuasi-solitario de Kim Elliot más decenas de otros productores haciendo drone.

8. Tall Tales (2025) de Mark Pritchard & Thom Yorke: los singles fueron regulares (3 a 3.5). Un disco de Indietronica y Ambient Pop (terrenos dominados por Björk y Stereolab), IDM y Glitch Pop. No me pareció tan bueno ni entretenido como dice parte de la crítica especializada, pero tampoco lo destruyo tanto como en RYM. Para mí, 3 de 5 aunque canciones como Back In The Game, gracias a su melodía vocal, son mejores que el promedio. The Spirit es un gran tema, de pianos, psicodelia y mucha electrónica ambiental. Tom hace magia con su voz. 

30 abril 2025

Lo nuevo de Landmvrks (nü-metal / metalcore), Viagra Boys (dance-punk / garage rock) y Eluveitie (folk metal celta / melodeath), Venom Inc (speed/heavy/trash), post-black progresivo francés, nuevo de Painkiller (free jazz / metal avantgarde), indie rock / grunge, musique concrète, folk pop rock de uruguayas

1. Avé (2017) de Venom Inc. Proyecto alterno de Tony "Demolition Man" Dolan y Mantas, y por unos segundos también Abbadon, para reunir a parte de la formación  de Venom de 1989 a 1992 (sin Cronos, quien tuvo también su proyecto aparte). En 2015 formaron esta banda, en 2018 salió Abbadon. El disco es una especie de heavy metal pesado, alimentado de speed y thrash/groove con momentos industriales y batería programada. Un dato interesante es que Chuck Billy de Testament era su manager.

2. Kadash (2025) de The Great Old Ones: post-black metal progresivo francés con shoegaze, sludge atmosférico y post-hardcore dentro de una envoltura perversa y metálica dedicada a la literatura de horror, que reseñé acá.

3. The Great God Pan (2025) de Painkiller: tercer disco de los pioneros del jazz/metal/avantgarde/ambient inspirado en la novela gótica de Arthur Machen del mismo nombre. Es el final de la trilogía compuesta por The Equinox (2025, más electrónico) y Samsara (2025, más avantgarde jazz). En este caso el jazz (Dark, Free) va por los lados del ambiente (Dark, Ritual Ambient).

La banda, por supuesto, es John Zorn (saxofón alto, voz), Bill Laswell (bajo, sampler) y Mick Harris (batería, voz, electrónica, efectos). Es el menor en calidad, me parece. 3,5 de 5.

4. Crave (2025, EP) de Kills Birds. Poderoso puñado de canciones con voz femenina, guitarras inmensas : estridentes, gruesas y potentes, que rememoran la explosividad del grunge, pasando de la calma susurrada al intenso ardor abrasivo, aunque con un sonido mucho más pesado. Según RYM es indie rock y rock alternativo (cuando no hay distorsión) pero también Post-Hardcore, Noise Rock y Shoegaze, este último menos presente. Los 90 viven en ellos de forma novedosa, porque son ruidosos y densos, aunque no hay pizca de dream pop o alt-pop, aunque sí hay melodías vocales, tiernas y seductoras, que parecen venir del folk o world music, sobra es la actitud del género nacido en Seattle con camisas de leñador y desprecio por las corrientes más establecidas del rock y el metal. Me gustan, 4,2 de 5.

Son de Los Angeles, California, conformada por Nina Ljeti (voz), Jacob Loeb (guitarra), Fielder Thomas (bajo) y Griffin Kisner (batería).

5. Ear World (2025) de Dorothy Carlos: música rara que he escuchado y esto. La cellista hace un disco que es descrito como de Glitch y Musique concrète, además de Sound Collage, Avant-Folk y Sound Poetry. Esto significa que la artista usó sonidos grabados, de voz humana, naturaleza, aparatos electrónicos, su instrumento musical y narraciones para alterarlas digitalmente en forma de collage, jugando con distintas formas de edición y grabación. Ella usa multi-canales y un cello eléctrico, entre otras, y se mueve entre Chicago y Nueva York, según su página web. No es Autechre ni Nicolás Jaar, así que 3 de 5.

6. The Darkest Place I've Ever Been (2025) de Landmvrks: este disco muestra una fusión del metalcore / post-hardcore / rock alternativo cultivado ahora con nü-metal y mucho hip hop francés. Permanecen las voces gritadas, incluso los growls ultra profundos, las guitarras duras y expansivas, los fondos ambientales e incluso algunos breakdowns, aunque ahora hay más cercanía a lo alternativo, el rock electrónico y la fusión de los años 2000.

7. Viagr Aboys (2025) de Viagra Boys: los reyes del punk blues / dance-punk / art punk / post-punk y otros derivados, llegan a su cuarto disco con mucho más que sintetizadores con cresta e imperdibles, pues se presentan con mucho sonido de revival pero también duras guitarras sucias, algo de garage rock e incluso psicodelia setentosa, además de un saxofón demente en el tema Best in Show pt. IV, sin duda el mejor de todo el disco. 3,8 de 5. 

8. Ànv (2025) de Eluveitie: hablando de cambios, la banda suiza de melodeath / metal celta, a veces muy celta rock y menos metal, presenta un discazo furioso en que incorpora algo que parecía obvio pero no lo fue hasta ahora, fusión de death melódico, veloz y explosivo, con metal sinfónico y folk metal, para que ya no sea un choque de sonidos sino una amalgamiento metalero que da mucha más sonoridad y profundidad. 

Es quizás el disco más pesado y oscuro, pero también melódico y progresivo, a pesar que conserva el sabor celta, ahora hay un sonido más orquestal y al mismo tiempo, atmosférico y extremo.  Además, los growls son poderosísimos, y hay flautas, gaitas, violín y hurdy gurdy, entre muchos otros instrumentos folclóricos, para darle la tónica celta y sinfónica. Brutalísimo, 4,6 de 5. 

9. Omegaphilia (2017) de Merrimack: black metal anti-cristiano francés, de lo mejor del género. Disonante, furioso, con un shriek que hace arder iglesias e invocaciones impurísimas. Es un disco apotéosico, con una estética y textura de grandiosidad orquestal, entre el war metal y el black melódico, oscilando también entre el death doom y el black sinfónico más rudo, lleno de blast beats y riffs asincopados en forma de ráfaga bestial. Me encanta, es un disco con temas súper extensos, que claramente bebe de la sangre de Marduk y Mayhem. 4,5 de 5. 

10. The End Will Show Us How (2025) de Tremonti. Lo escuché en enero, y me gustó muchísimo. 4,4 le puse en ese momento. Sexto disco de este proyecto de thrash / hard rock / metal progresivo de Mark Thomas Tremonti, guitarrista líder de Alter Bridge y Creed. También un vocalista genial, con una suave pero muy hábil voz para el rock alternativo, las canciones están llenas de un amplísimo repertorio de guitarras acústicas y riffs rockeros muy creativos y melódicos, que van desde el country-rock al post-rock, pasando por el metal alternativo, el hard rock y claro, el post-grunge. El disco además tiene brillantes momentos de arreglos progresivos que sorprenden aquí y allá, y un relajante ambiente y sonido cuidadosísimo que me ha atrapado.

11. Dulces Pecadoras (2025) de La Dulce, banda de Samantha Navarro (vocales, guitarra), Ana Claudia de León (vocales, batería, percusión), Andrea Viera (vocales, saxo), Mariana Vázquez (vocales, charango) y Eduardo Yaguno (bajo) junto a Ana Prada. Un proyecto de mujeres uruguayas para dejar sus carreras solistas y hacer rock, pop y folclor, desde el humor y la puesta en escena en vivo. Maravilloso. Suena a murga. 4,5 de 5.

12. Rompe (2025, EP) de Ximena Sariñana: Increíble EP de la mexicana, lleno de rock y desenfado. Algunos temas con guitarras pesadas, otras con algo de fusión latina y electrónica, pero una excelente colección de temas, quizás lo que más me ha gustado de ella. 

13. Singles de Bury Tomorrow para su disco 2025, realmente buenos. Metalcore melódico con un grito súper punzante, entre growl y screamo, así como una buena voz limpia. Viene bueno.

18 abril 2025

Thrash/groove noruego, sludge/drone/doom gringo, stoner rock/metal de Ohio, mathrock emo, progresivo y djent gringo, post-hardcore progresivo

 1. Chaos (2025) de Chain Home: thrash / groove / hardcore aderezado de arreglos de heavy metal progresivo noruego, aunque sí tiene momentos un poco más complejos, lo primero predomina, con solos individuales de instrumentos. Es incluso por momentos más metal alternativo. Es divertido pero la voz es terrible, así que 3,5 pero los temas instrumentales son 4,2, en que demuestran sus capacidades técnicas aunque es un desorden conceptual.

2. Alluvion (2025) de Mizmor (מזמור) y Hell. Colaboración de dos artistas estadounidenses de sludge/drone/doom metal, bastante orgánico e instrumental, con un shriek perverso y sin intervenciones electrónicas, mucho mejor que el usual dúo de drones, demasiado repetitivo y manipulado. Un poco funeral metal y un poquito más post-rock. El tercer tema, Pandemonium´s Throat es fascinante: 3,7 de 5.

3. Get Well Soon (2025) de Lo-Pan. Delicioso disco de stoner rock y stoner metal con sabor grunge realmente encantador, de Columbus, Ohio. Guitarras psicodélicas y muy hábiles, un bajo bastante sludge y la voz setentosa adecuadas, además de muchas melodías del género nacido en Seattle. Genial, 4,2 de 5.

4. I know hoy you will die (2025) de Snooze: empezó con un bellísimo track orquestal, de verdad impresionante, luego un tema más indie folk bastante elegante y se convirtió en una demencial ráfaga de mathrock, noise rock y blackgaze, aunque algunos temas son más progresivos y hay guitarras djent, con una atmósfera general ee acordes y tiempos creados en intrincadas fórmulas aritméticas, y en otros son más claras las influencias del screamo, el mid-west emo y el post-black metal, en voces y guitarras.

Los temas son esencialmente ruidosos y complicados, aunque recurren con frecuencia a ríos de shoegaze y arreglos de tiempos impresionantes, que incluyen un bajista con dotes increíbles para reflotar notas en medio de la densidad de su distorsión y un baterista excepcional. Y esa canción inicial no es un detalle mínimo, porque invitaron a decenas de músicos para hacer eso y algo de country/americana al final de otro. 

En el tema que da título al disco se escuchan las distintas corrientes de influencia, en lo que parece una Deftones en djent o math pop con metalcore, aunque las guitarras en trémolo y los shrieks te hacen pensar que hay algo de Deafheaven aquí y allá. Son esencialmente math rock, con riffs atravesados y repetitivos, pero hay una sensación de eclecticismo en sus arreglos extraños, como los de Wondered, con guitarras acústicas y guiños folk, que asombran de verdad.

Los créditos se incluyen a Márton Havlik (saxo alto y furulya, una flauta húngara tradicional), Autumn McCurry (banjo), Ava Kerst y Jaime Martinez (cello), Dan Janis (clarinete), Ray Tozzi (eufonio o bombardino, una especie de trombón), Nick Powell (oboe), Rebecca Young (piccolo y flauta), Tyler Norasingh (trombón), Jacob Erdman (trompeta) y Laurel Scott (violín). Además del baterista Anup Sastry Intervals, Monuments, Skyharbor) en composiciones extras para la batería.

5. Singles de Marilyn Manson (el industrial rock bueno, el más gótico, aburrido). The Kooks, me gusta, es vintage, unos son reggae, otros rock and roll, pendiente. Askara (un goth progresivo regular, la voz femenina es irregular pero los ritmos son raros, alternativos). Rivers Of Nihil (el menos impresionante de los tres singles recientes pero vuelven a ser geniales). Hold On de Tash Sultana, a pesar de su base electrónica tiene buenas melodías y un saxofón sexy, aprobadísimo. Suicidal Tendencies (progresivo, funk y rockero). Lana del Rey (canciones pop tipo country, con orquestación -countrypolitan- que no vibran conmigo aunque mejor Henry, Come On, más elegante). Jolene de la jazzista Nicol Zuraitis. Dos temas de la banda de black sinfónico gringa Belnejoum, aunque su disco salió el 4 de abril no está en Deezer.

6. Lost Within The Leaves (Ep, 2025) de You Win Again Gravity, post-hardcore progresivo, que tiene geniales momentos melódicos, riffs complejos, influenciadas diversas del metalcore progresivo y del metal alternativo, para cuatro temas que te vuelan la cabeza con sus arpegios imposibles, su sonido accesible y su bajo denso, que juguetea con guitarras en distorsión media y una batería dinámica. Es como un BTBAM más alternativo. 

7. Dark Tales Of Zarathustra (2025) de Belnejoum: Súper grupo de black sinfónico, que combina furiosos temas de black orquestal, gótico y con riffs de black/death, melodías e instrumentos de Medio Oriente con interludios puramente clásicos, incluyendo unos con shrieks y voces de soprano, junto a un baterista más que impresionante, cuyo dinamismo y técnica se adapta de lo extremo a lo progresivo.

Los músicos son el muy productivo bajista británico Rich Gray, el baterista griego George Kollias (Contrarian, Nile) los italianos  Fabio Bartoletti (guitarras) y Francesco Ferrini (orquestrationes) de Fleshgod Apocalypse, el guitarrita saudí Ehab Sami, la cantante estadounidense Tamara Jokić  y el pianista y cantante también de Estados Unidos, Qaswad. Impresionante, 4,9 de 5. Invitados académicos, desde cellistas y violinistas de Francia y Egipto hasta un tenor colombiano.

06 abril 2025

Progresivo electrónico y sinfónico de Chicago, shoegaze/noise pop brasileño, death progresivo californiano, post-punk australiano, shoegaze/indie británico, metal alternativo / grunge francés, otra ópera rock de Fito (Novela y garage punk canadiense

1. Bellum Interruptum (2025) de Mechina: Diría que es principalmente una banda de metal electrónico (Cyber Metal) progresivo y sinfónico, por momentos más djent, power metal, space rock y synthwave, siempre con batería programada, arreglos de voces femeninas y un growl brutal. En Metallum los describen como death industrial pero no creo que sean tan extremos, aunque hay momentos durísimos, con blast beats y riffs extremos.

Son de Chicago, Illinois, EEUU. Un poco menos estéril que otros colegas, gracias a las voces femeninas (dos invitadas), los guturales (incluyendo a Ricky Lewis de Terranoct y la rusa Anna Vavilkina) y los arreglos de djent, no tan robóticos. 

Es un trío conformado por Joe Tiberi en guitarra y programación, Melissa Rosenberg (Melrose) en voces y David Holch en las voces. 4,1 de 5. 

2. Natural (2025) de terraplana: rock indie / noise / shoegaze con voz femenina, que suena a una versión ruidosa y alternativa de música brasileña, con swing e incluso bossa nova, rodeada de influencias del sludge y el grunge. Son suaves y deliciosas melodías transmitidas a través de disonancias de guitarras ruidosas, en un claroscuro pretencioso, que es tan elegante como desenfadado, pero en que predomina la actitud art punk.

Según RYM también hay dream pop y post-punk, aunque creo que esto es realmente sutil o muy poco mientras lo brasileño está más claro. Segundo disco de esta banda de Curitiba, Brasil, compuesta por Vinícius Lourenço (vocales, guitarra, sintetizador), Stephani Heuczuk (vocales, bajo), Wendeu Silverio (batería), y Cassiano Vidal (vocales, guitarra). Me gustó, es como una canción que sonaría en Kill Bill, en una cena lounge y una loca banda de rock and roll de fuera de Estados Unidos. 4,2 de 5.

3. Elegy (2025) de Burning Palace: death progresivo brumoso, muy rápido y con cambios contantes, angulares y expansivos, con shrieks punzantes y describiendo raras formas de melodeath, una batería hábil y sincopada con un bajo denso, y guitarras que usando una distorsión menos extrema, parece apuntar influencias diversas y a veces diametrales, que van desde el death y el thrash, tanto originarios como técnicos, hasta el power y el post-metal, aunque la calidad de sonido es demasiado brumosa para la cantidad de detalles y arreglos, que hacen que la voz y la batería suenan demasiado prominentes aunque las guitarras hacen un gran trabajo con arpegios, diversos cambios de tonos y tiempos, así como piruetas melódicas.

Según Metallum es death técnico, de Santa Rosa, Califonia. La banda: Chris Dericco en el bajo, James Royston en la batería, Josh Kerston en guitarras y voces, y Ian Andrew en voces, guitarras y teclados. Todos vienen de hacer brutal death en una banda llamada Deadly Sins que publicó su único disco en 2012. A veces se escuchan influencias demasiado claras de Gorguts, Pestilence y Death así como aproximaciones al deathcore. Lástima por la calidad del sonido. 3,8 de 5. Naturalmente, el baterista es extraordinario aunque las guitarras también están muy bien compuestas, aunque se pierden en la mezcla, así que suena como a los primeros discos de Grave con progresivo.

4. Underneath (2025) de Floodlights: es como un post-punk / indie rock aderezado y súper enriquecido con chamber pop, folk y jazz. Según RYM es porque tiene "Big Music". A mí me suena como si uniéramos a Beirut con Franz Ferdinand, así que no me encanta la voz pero los arreglos con trompeta y cuerdas son geniales. Son de Melbourne, Australia. 3,9 de 5. 

La banda está conformada por Louis Parsons (vocales, guitarra), Ashlee Kehoe (vocales, guitarra, armónica), Joe Draffen (bajo), Archie Shannon (batería) y Sarah Hellyer (teclados, piano y trompeta).

5. The World´s Fair (2025, EP) de Swervedriver: Divertida aunque no memorable banda de Oxford, Reino Unido, de shoegaze, rock alternativo e indie. Buenos temas ruidosos, aunque a pesar de la actitud, no con tan buenas melodías como terraplana, sin tanta creatividad para expandir el sonido y bastante seguros, sin riesgos y demasiado confiados. 3,5 de 5. Estrellas de los 90 que no parecen haber evolucionado. Pendiente de su disco Mezcal Head de 1993.

6. Negative Skills (2025) de Pogo Car Crash Control, combinación potente de metal alternativo (con riffs de thrash más tradicional), grunge y punk francés y en francés desde París. Me gusta porque suena realmente duro aunque tiene voces más cercanas al punk y guitarras potentísimas, que recuerda a la fusión amplísima de los 90, con funk metal, rapcore, nu-metal e industrial, con un enfoque de indie/rock alternativo y distorsión con disonancias.

La banda está conformada por Olivier Pernot (vocales, guitarra), Louis Péchinot (batería), Simon Péchinot (guitarra) y Lola Frichet (bajo). 4,5 de 5 a pesar de los momentos tan nirvanescos.

7. Novela (2025) de Fito Páez, otra de las ópera rock del argentino de la última década. En este caso más cerca del pop rock / rock psicodélico de sus discos, porque la idea es de hace 40 años. Mucho más cercano a lo que le conocemos, con más sofisticación, detallismo y hermosura. Bien, Fito, 4,2 de 5. Un poco largo, claro.

8. Metro (2025) de The Blue Stones: garage punk canadiense, porque se sienten sonidos de post-punk, garage rock y algo de stoner, rock alternativo y algo de noise rock. Me gustan los sonidos más originarios, la batería es realmente buena. 3,5 de 5. Es como una mezcla de AWOLNATION con los primeros Muse, con guitarras sensuales e igualmente rockanrolleras, aunque las influenicas del pop rock y de la música de los 50 permea entre lo estridente. 

25 febrero 2025

Grunge francés nirvanesco, black metal atmosférico alemán, pagan folk black femenino finlandés, drone/post-rock y deathgrind gringo, death sueco, industrial / nü-metal gringo y post-punk noise irlándes, indie/rock electrónico/glith y free jazz

0. Martes de kárate (el regreso) después de dos fines de semana de descanso y sintiendo que he tenido mucha más fuerza, energía y resistencia.

1. God Doesn't Exist (2024) de Sex Shop Mushrooms: banda de grunge que realmente es un ripoff francés de Nirvana. Eso sí, saben tocar muy bien, tienen un sonido que mezclan con garage rock y algo de percusión latina que les da renovación, además de una forma visceral de presentarlo, pero de nuevo, es una banda cuyas vocales son realmente una copia descarada de Kurt Cobain. 3,3 de 5. 

2. Kremess (2025) de Gràb. Segunda producción del dúo alemán de black metal atmosférico, con grandes invitados, que van desde V. Santura y Morean (Noneuclid, Alkaloid, ex-Dark Fortress) a Markus Stock y Thomas Helm (The Vision Bleak, Empyrium), además de músicos que interpretan la viola, la flauta y el dulcémele martillado, produciendo un black metal atmosférico, cósmico y misterioso, heredero de los pioneros Emperor, Gehenna, Ulver y Darkthrone, aunque combinado con elucubraciones más cercanas al ambient, el black pagano y el atmosférico, por lo que se escuchan coros vikingos, interludios acústicos (que incluyen el uso del salterio, un instrumento bávaro de cuerda) y muchas referencias a la naturaleza invernal. 

El resultado es una combinación de temas rápidos y feroces, más cercanos a las raíces del género, además de melódicas y expansivas, con arreglos traídos de la cultura bávara -que incluye cantar en uno de sus dialectos- y un uso profuso de sintetizadores, que le añaden riqueza y diversidad, con una belleza particular, en que brilla especialmente el uso del dulcémele para añadir armonías polifónicas y un aire misterioso que siempre es acompañado de una shriek poético y paranormal, entre la desesperación del black metal depresivo y los matices del folk metal gótico. Por momentos, como en el tema final de más de 11 minutos, ni siquiera estamos hablando de música black metal sino de una combinación de dark folk, post-metal y metal neoclásico. 4,5 de 5. En Spotify.

3. Karsikko (2025) de Vermilia: curioso y onírico black metal atmosférico y pagano finlandés, obra de la solista Julia Mattila (Vermilia), que pasa desde las narraciones góticas y los coros litúrgicos a los shrieks depresivos y alargados, mientras la música se pasea por el black/thrash melódico y con inmensos arreglos sinfónicos. Los temas varían de extensión, y aunque recurren a riffs de trémolo picking y pianos tenebrosos, la música es apenas una base de agresividad para las muchas capas de voces. La veo lejos de colegas como Myrkur o Sylvaine, ni hablar de Chelsea Wolfe. Los toques folk y ambient tipo Wardruna son lo mejor. En Spotify. 3,5 de 5.

4. Flowers in the Spring (2025) de Wrekmeister Harmonies: el ruido y la disonancia no son buenos ni malos per sé, pero pueden serlo. Así es esta banda, un colectivo de post-rock, drone, ambient y doom metal liderados por el compositor J.R.Robinson, ubicado en Chicago, Illinois y encargado de guitarras y electrónica, junto a Esther Shaw, quien lo acompaña en voces, violín y teclados. 

El disco es claramente lento, hipnótico y meditativo, como desde la ambivalencia de la luz y la oscuridad dentro de nosotros, e inicia con un tema de una distorsión de guitarra que puede recordar a The Body y sus colaboraciones, que va variando poco a poco en timbre y tono por 10 minutos. El segundo tema es más meditativo y ambiental, con sonidos de cruces de carros y un bucle extenso del mismo acorde de guitarra. Luego vuelve la distorsión aunque ahora está adornado de teclados suaves, discordantes con la atmósfera corrosiva de la guitarra. Son 20 minutos de repeticiones, que incluyen unas cuerdas de fondo que van y viene repetidamente. Está grabado en tan sólo cuatro canales, por eso hay tantas capas superpuestas de guitarras, produciendo los sobretonos o armónicos por yuxtaposición. 

Robinson describe el álbum como una búsqueda de "los sutiles movimientos internos y externos, los finos hilos de sonido, ya sean fuertes o suaves, interiores o exteriores, que se vuelven valiosos". 

3,5 de 5.  En Spotify.

5. Malignant Worthlessness (2025) de Pissgrave: para equilibrar ahora está suciedad de grind/brutal death, que suena asqueroso pero potente, con ese sonido que explota con todos los instrumentos al tiempo que es tan genial para hacer música extrema, con un gutural como procesado para meterle ruido blanco y de verdad a veces suena como el Pato Donald, mientras las guitarras realmente brillosas y potentes, mientras la batería es increíblemente corrosiva y en metralla, dignos hijos de Napalmd Death y Misery Index. Tercer disco de estos locos de Philadelphia, Pennsylvania. 3,7 de 5. En Spotify.

6. Carnage Euphoria (2009) de Vomitory: death metal sueco del mejor, y además su regreso 2023 fue brutalmente genial. Este disco es sucio a lo Asphyx, Grave y Dismember, con un growl profundo y un sección rítmica llena de repiques asesinos y platillazos que suenan con perfecto consonancia con los riffs acompasados de guitarra y batería que dan ese sonido malévolo insigne, en que todo suena como un alud sónico avasallante, en conjunto y sin disonancias ni armónicos, más bien cavernoso. 

Además, con las influencias del d-beat, hardcore punk y grind old-school necesarios para darle dinamismo, algo de melodía y cadencia. Sí, puede ser que aún siendo coherente y con una producción enfocado en la brutalidad y mostrar la precisión instrumental, sea repetitivo, aunque para mí es una fortaleza, como un muro impenetrable de un castillo medieval.

Erik Rundqvist se encarga de bajo y voz, junto a los hermanos Urban y Tobias Gustafsson en guitarra y batería, más el guitarrista Peter Östlund, quien grabó el All Heads Are Gonna Roll pero fue sustituido este año por Christian Fredriksson, quien estuvo invitado en ese disco de 2023. En Spotify. 4,5 de 5.

7. Concrete Jungle (The OST) - 2024 de Bad Omens. La música es para pasarla bien. A veces uno puede despreciar o adorar algo que no lo merece por razones propias, pero parte de esas decisiones, así sean emocionales, tienen que ver con lo que pueda o no vibrar con uno, incluso en diferentes momentos de tu vida, de tu mes o de tu día. 

Esta "extensión experimental" de su disco de 2022 funciona para mí. Es súper electrónica y conserva los gritos, es mayoritariamente industrial, sintéticamente metálico y hasta bailable, pero también tiene drum n bass, big beat, techno y hip hop, por lo que hoy lo que no me gusta en Perturbator o Master Boot Record acá lo encuentro enormemente disfrutable gracias a la combinación alternativa, que incluyen guitarras de nü-metal y rap. Además, los invitados son geniales, Poppy, Health, Wargasm, Bob Vylan, Swarm, ERRA, IRis.EXE y Thousand Below.

4,5 de 5. En Spotify.

8. Blindness (2025) de The Murder Capital: post-punk / indie rock / noise rock de Dublín, Irlanda. Siento una sensibilidad existencial en este disco, sin considerar las letras. Hay un espíritu grunge en él, aunque también de indie pop, que no es la depresión que causa ensimismamiento ni la rabia que lleva a romperlo todo, sino una especie de comprensión, de empatía que se distribuye en detalles musicales cuidadosos, casi crudos y en vivo, sin excesiva producción. Es intimista.

La voz, que parece un diálogo, evoca a los cantantes de rock alternativo de los 90, que se complementa con los arreglos electrónicos, las explosiones guitarreras y una batería minimalista, casi artesanal, muy indie.  Leí después que la canción "Love Of Country" se destaca por su reflexión sobre el patriotismo y la xenofobia, con la línea: "Could you blame me for mistaking your love of country for hate of man?" ("¿Podrías culparme por confundir tu amor por el país con odio hacia el hombre?"), pero también el vocalista James McGovern ha mencionado que el álbum explora la educación católica y la muerte, fusionando una mirada glocal, que va de lo internacional a lo personal. Para mí, muy bueno, me encantó, 4,6 de 5. En Spotify.

9. Gut (2025) de Baths: pop rock orquestal, refrescante y hermoso, proyecto del californiano Will Wiesenfeld, que RYM me dice que es Indietronica, Indie Rock y Glitch Pop, con base en el chamber pop. Entiendo que esto es un cambio drástico, agregando guitarras y pecusiones a lo que antes era puramente electrónico, más considerando que en Sputnikmusic lo comparan con Four Tet y como un artista de Downtempo. Es fácil relacionarlo con Perfume Genius, Radiohead y Moses Sumney, aunque tiene unas canciones más duras y sucias, influenciado por el noise rock (al menos en los gritos) o en algo de industrial, y el tema final, de 7 minutos, demuestra una cara más salvaje e impulsiva, que es un extraordinario y magnífico final.
Yo quedé encantado, claro que sí, 4,3 de 5. En Spotify.

10. The Equinox (2025) de Painkiller: free jazz de Bill Laswell, John Zorn y Mike Harris (Napalm Death) que revivieron en 2024 con el disco Samsara como parte de una trilogía. Suena a muchísimo jazz basado en saxofón con decenas de capas de electrónica, que RYM califica como Free Jazz, Illbient, (ambiente con hip hop y dub), Avant-Garde Jazz, Techstep (variación del drum n bass con atmósferas de ciencia ficción y misterio) y Drum and Bass. 5 de 5 porque viva el jazz... En Spotify.Fsam

19 febrero 2025

Rapmetal jazz mathcore de Brooklyn (Candiria), pop punk femenino, grunge/doom francés copión

0. Creo que no apunté en estos días que Daniel Acosta está de visita y que hoy quizás sea el último día en que nos veamos antes que regrese a Texas, así que segurísimo nos vemos.

1. The Coma Imprint (2002) de Candiria
: son dos discos en uno (y una regrabación + bonus), el quinto de la carrera de estos locos de Brooklyn, Nueva York, que son realmente muy distintos. Es básicamente una remezcla y regrabación de la mayoría del segundo disco, original de 1997, Beyond Reasonable Doubt, tres temas nuevos y un segundo disco de canciones de los proyectos alternos, lo que además es costumbre de esta gente.

En los primero 11 temas se explayan los semidioses del rapmetal, jazzcore, dub, nü-metal, rock experimental, mathcore, hip hop y me quedo corto: en que los shrieks de mathcore son permanentes, así sea sobre potentes riffs de guitarras, tribales percusiones africanas, suaves interludios de jazz y/o todo junto. Es hip hop con voz rasposa, es Mr Bungle haciendo East Coast Hip Hop, es Trepalium con un DJ y una guitarra menos. 

Hasta que llegas al tema R-evolutione-r, el último de las primeras 11 y no incluido en el disco original, y entonces la banda se transforma por completo, como lo haría King Gizzard pero en otro disco, haciendo un largo tema de rock progresivo espacial y psicodélico.

En el segundo, escuchamos hip hop, nu jazz, space rock (con violines), IDM y hasta chillhouse/ambiente techno. Esto incluye las bandas/proyectos Chief (8), The Moons Project (con dos temas), Ghosts of the Canal y Kid Gambino. Joya total, 5 de 5. En Spotify.

2. My Apologies To The Chef (2025) de Winona Fighter. Hace poco escribía que el problema del pop punk es que después de Blink 182 y del Dookie de Green Day, todos sonaban repetidos, derivativos o simplemente plagiarios. Y el álbum debut de esta banda me desmiente, por fortuna, dándole más fuerza a las guitarras, incluyendo riffs disonantes y arpegiados, originalidad a las composiciones y diversidad al género, incluyendo muchísimas referencias a la escena indie y alternativa.

Es un power trío de Nashville, conformado por Coco Kinnon (guitarra, vocales), Dan Fuson (guitarra) y Austin Luther (bajo). No, no hay baterista como parte de la banda, sino uno en vivo.


3. Eerie (2024) de Fátima: hablando de originalidad, esta banda francesa de grunge/doom es realmente un copy-cat de las canciones más rabiosas del Nevermind de Nirvana. Bien ejecutadas, pero básicamente un rip-off. Diría que 3 de 5 por lo extraños momentos de diferenciación, que jamás se alcanzan en la voz, sino en interludios de bajo y batería, en que la emulación va por los lados, obvios, de The Melvins. En el tema Mosul Orb agregan algo de música árabe, que les da otro tono de diferenciación, aunque la voz es patéticamente imitadora de Kurt Cobain. 

4. Brat (2024) de Charli XCX: Otro disco de pop alternativo que es considerado de lo mejor del año. Bastante bueno, especialmente en producción y vocales, aunque es difícil ubicarlo entre el top 10. Charlotte Emma Aitchison es de Cambridge y tiene una carrera que inició en 2014 con varios discos bien posicionados, hasta el Brat que resumió parte de la cultura en línea del año. Es un disco de Electropop, dance-pop y música electrónica bailable, aunque RYM dice que también tiene Bubblegum Bass, Electro House, Electroclash y Bloghouse. Diría que 3,5 de 5. En Spotify.

12 febrero 2025

Bagatelas jazz de John Zorn tocadas por Mary Halvorson, neo-soul y R&B alternativo gringo, heavy sueco aburrido, hip hop abstracto que no me gusta, breakcore canadiense genial (Venetian Snares), doom stoner de Ohio

1. The Bagatelles Vol. 1 (2025) de Mary Halvorson Quartet, serie The Bagatelles de John Zorn. Saca tantos discos y muchas veces tan abstractos que este me sorprendió gustosamente con mucho placer auditivo. 


Es un disco de jazz fusión y mucho rock progresivo, que fue lo que más me gustó, entonces además de las sonoridades propias del género estadounidense, están los cambios, formas y tiempos extraños. Además, conocí el género bagatelle (bagatela) del cual Beethoven fue un profuso exponente: canciones simples de música clásica, con final abierto y para ser interpretadas de forma ligera y juguetona. 

Zorn tiene una serie de discos desde 2021 para sus más o menos 300 bagatelles, en este caso interpretados por el cuarteto de la guitarrista de jazz Mary Halvorson, de Boston y residenciada en Brooklyn. Es el segundo disco del cuarteto, completado por Drew Gress (contrabajo), Miles Okazaki (guitarrista) y Tomas Fujiwara (baterista), después del Piamon (Book Of Angels 32) también de Zorn. 4,6 de 5. En Spotify.

2. Lower (2025) de Benjamin Brooker: el neo-soul no me conquista, porque aunque este disco tiene instrumentación y producción preciosa, la voz arrastrada y baladista, más el ambiente de pop setentoso no me logran retener. Según RYM es art rock, experimental, alternativo y noise, así como soul sureño y neo-soul  Escuché demasiado de lo segundo y no tanto de lo primero. 2,5 de 5. 

3. Hurry Up Tomorrow (2025) de The Weeknd: Sé poquísimo o nada de este artista. Suena a veces a Michael Jackson o a Bruno Mars pero dramático. Según RYM es R&B alternativo, synthpop, synthwave, electrónica progresiva, dance-pop, trap soul, trap y art pop. Es decir, mucho trabajo de producción y de estudio, pero no es lo mío. 2,5 de 5.

4. Sign of the Storm (2025) de Century: esperaba mucho de este disco, pensando que era otra expresión de power metal estadounidense y/o con epic doom brillante como Smoulder. Lamentablemente es un heavy lento, pero sin doom, más cerca de NWOBHM pero sin encanto ni speed, thrash o algún agregado novedoso. Malazo. 2,5 de 5. Son suecos.

5. Showbiz! (2025) de MIKE: no me va bien con la mayoría del hip hop gringo, la verdad. Me aburrió, 2,5 de 5, y eso que es Jazz Rap y Abstract Hip Hop. 

6. Goyard Ibn Said (2025) de Ghais Guevara: un poco mejor, pero no más de 3 de 5. Definitivamente no soy del East Coast Hip Hop.

7. Unlimited Violence Apologia (2025) de Bee Hive Ski Race: now we are talking, emo/post-rock psicodélico y punketo que me alegró el día. Según RYM también es post-hardcore, screamo, space rock y noise rock. Una buena combinación de géneros y texturas en base a guitarras, mucho bajo distorsionado y locuras vocales, junto a baterías duras y procesadas con un sonido expansivo, sabroso y rabioso, que va paseándose por la angustia, la alegre calma y la disertación emocional variable. Su tema Fahrenheit, instrumental y de más de siete minutos, es sublime. Lo mismo pasa con Exhibitionism, con aserradas guitarras en wall-of-sound y minimalismo post-rock en bifonía encantadora, junto a una belleza orquestal casi oníricca.

Bee Hive Ski Race son Nate Gliebe (batería), Nick Robles (bajo, vocales), Katie Blackburn (guitarra, vocales) y Trevor Stout (guitarra) que sustituyó a Brendan Fenton. Son de Cleveland, Ohio. 4,7 de 5. En Spotify.

8. My Love Is A Bulldozer (2014) de Venetian Snares: breakcore de Canadá, que samplea música académica, jazz y folk con muchísimo drum n bass, jungle y breaks violentos y fortísimos. Básicamente Aaron Funk, la mente detrás de esta agrupación, impulsó el breakcore en 1997 después de algunos inicios en el hardcore intensificado de Atari Teenage Riot y Alec Empire. Este disco es riquísimo en sonidos acústicos "cultos" sampleados a diferencia del hip hop, que toma del funk, del soul o de discos de R&B. Me encanta este disco, es fascinante, 4,8 de 5. En Spotify.

9. The Doom Scroll (2025) de Weed Demon: maravilloso  doom / sludge / stoner metal psicodélico, de Columbus, Ohio. Cinco temas para volar con cannabis sativa por los confines siderales de las moléculas del alma. Realmente muy bueno y elaborado. 4,7 de 5. En Spotify.

10. Singles de Scowl (ese riot girl se pone bueno) y clipping. (demasiado divertido y noventero, realmente bueno). Pleasuredome de Imperial Triumphant con Dave Lombardo y Tomas Haake (Meshuggah) que reproduce sonidos exóticos percusivos, como se espera, más potente death disonante, djent y jazz/metal avantgarde. Driftwood de Allegaeon, potentísimo djent. Astral Experience (power metal español súper potente y de sonido groove, disonante, thrash y djent, siendo realmente genial y brutal, con una voz suave y power buena pero dentro de estándares que crea una gran dinámica). Sicksense: nu-metal, rap metal, metal gótico en la voz femenina y hasta death trap. Los temas nuevos de The Callous Daoboys no son post-hardcore eso es djent/deathcore/post-hardcore asesino. Muy buenos también los temas djent/post-hardcore/metalcore de Vianova, para bailar, cabecear y soñar. Increíble el nuevo single de Earthside.

11. Revelation: Retold (reversión 2025 de disco de 2023) de Saliva: hardrock, metal alternativo, post-grunge, rapcore y nu-metal, es decir, de los noventas para siempre. Banda de Memphis, Tennessee. Time Bomb es un inicio fuerte con Peyton Parrish, luego un tema con Lauren Babic más o menos regular, y terminan los invitado con Kevin Martin of Candlebox. Me suenan a un Nickelback o Papa Roach más metalero. Los vi en vivo en Holanda y no me atraparon fue nadita. Sin embargo, el disco suena realmente bien. 3,7 de 5. En Spotify. Le daré una segunda vuelta porque es la mejor década.

07 febrero 2025

Post-metal misterioso, death progresivo melódico, rock alternativo francés, post-hardcore/hardcore melódico australiano, neo-folk noruego y djent/progresivo de Ucraniano (Jinjer), tributo a Nirvana, mixtape de PluggnB y black metal melódico

0. Viernes, dame música nueva que quiero gozar.

1.  To Rest in the Trust, that Creates the World (2025) de Suffocate For Fuck Sake: Vaya nombre. Es un EP de un solo tema de 20 minutos de post-metal / post-rock / screamo en sueco, meditativo, profundo, pesado y con arreglos de voces femeninas y cellos. Me gustó, 4 de 5. Son suecos y según ellos mismos, son Sigur Ros, Breach, Cult of Luna, Mono y Mogwai al mismo tiempo. En Spotify.

2. Colossus EP (2025) de Slow Fall: un género poco común, death metal progresivo y melódico finlandés, no como Children Of Bodom sino como hacer melodías con voces y sintetizadores sin los riffs típicos de melodeath sino desde la brutalidad del death progresivo, aunque sí son un poco como sus compatriotas finlandeses, no son obvios. El growl es muy bueno, más profundo que los de compañeros de género.

3. III (2025) de Last Train: rock alternativo francés de muchísima calidad y originalidad, con gran enfoque en las baterías, como con folk rock e influencias noventeras, post-grunge. Según ellos son hard/garage/blues rock de Francia, aunque no son tan vintage como para pensar en los 60/70 sino en revivals de sus géneros. 4,3 de 5. En Spotify.

4. Can You Show Me Who I Am? (2025) de Vacant Home: screamo / post-hardcore / post-rock / hardcore melódico. Un gran disco que combina rabia, desespero, riffs expansivos y alternativos, baterías espaciales y atmósferas combinadas entre géneros de forma entretenida, aunque no demasiado originales, aunque con un performance pulido. Lo mejor es tener post-rock en medio de tanta rabia punk. 4,1 de 5. En Spotify

Son Callum McGivern (vocales), Jeremy Street (guitarra, vocales), Alex Weston (guitarra), Brodie Wilson (bajo) y Dejon Vlahov (batería). Son de Perth, Australia.

5. So Lonely In Heaven (2025) de The Legendary Pink Dots: psicodélico, electrónico y muy experimental. Es como experimental electrónico, con muchas ediciones y sintetizadores. Un buen nombre para estos asiduos del rock electrónico, dark ambient y neo-psicodelia experimental que editaron su primer disco en 1982. Los originales son de Londres pero desde 1984 viven en Países Bajos y ahora es un banda mixta. 4,2 de 5. En Spotify.

6. Burnout Days (2025) de Flipturn: pop rock, jangle pop, indie rock de Florida, Estados Unidos. Es generalmente suave, pasado por electrónica, me hace pensar en Moloko, The Carpenters y REM. Voz femenina, guitarras atmosféricas y mucha cultura vintage. Un poco aguado aunque melodioso. 3 de 5. Tiene buenísimos músicos e incluso algunos temas son realmente extraordinarios, cuando son más noise y rock que pop.

7. Birna (2025) de Wardruna: neo-folk noruego, mucho más conocido por ser parte de la banda sonora de Vikingos (Netflix). El grupo utiliza instrumentos históricos y tradicionales nórdicos, como flautas, tambores, arpa de boca, cuerno de cabra, lur (tipo de cuerno), kraviklyra (lira noruega) y tagelharpe (arpa nórdica con arco). También utilizan instrumentos no tradicionales y otras fuentes de sonido como antorchas, agua, rocas y árboles. 

Einar "Kvitrafn" Selvik, exmiembro de las bandas black metal Gorgoroth, Skuggsjá, Jotunspor, Ildkrig, Mortify, Bak de Syv Fjell, Sigfader, Dead to This World, Sahg, Det Hedenske Folk y Malice in Wonderland fundó Wardruna junto a Lindy-Fay Hella en las voces y flauta de hueso. Es un discazo, aunque ambiente, con mucha riqueza musical, notoriedad sónica y sonido envolvente. 4,8 de 5. En Spotify.

8. Duél (2025) de Jinjer. De Ucrania con poder femenino, progresivo y ritmos cadenciosos de pura distorsión para el mundo. Se escucha más denso, pesado y hasta deathcore que antes, que se equilibra con los riffs arpegiados en tiempos extraños, rezumando metal progresivo, djent, groove metal y metalcore junto a guturales profundos y líneas limpias de Tatiana Shmayluk. La sección rítmica sigue siendo sorprendente y técnica, con sabor de funk/jazz rock. Videos virales de TikTok con el bajista  Eugene Abduhanov tocando las nuevas canciones en vivo en 3, 2, 1. Pesado y melódico, con trucos y ganchos, aunque admito que no tanto como los de discos anteriores. 4,3 de 5. En Spotify. Aunque el tema que da título al disco y Someone´s Daughter tienen un ganchos/breakdowns memorables.

9. Singles de VoidChaser, progresivo canadiense con The Anchoret y con el cantante de Caligula´s Horse. El primero es un tema de metal progresivo, más o menos bañado de djent y termina con saxofón, sintetizadores y post-rock, hermoso. Arriba Canadá.

10. A Tribute to Nirvana, The Songs of MTV Unplugged in New (2025): Siete bandas de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, seis canciones, porque se repite Jesus Doesn't Want Me For A Sunbeam. En Spotify.

11. Worldwide Domination (2025) de Lua Trilogy!: un mixtape de PluggnB, Cloud Rap, Ambient e Instrumental Hip Hop, que me pareció una curiosidad pero insuficiente. 1,5 de 5. No se me pareció en nada al proyecto conjunto Luacollider.

12. Amidst the Ruins (2025) de SAOR: sexto disco de esta banda escocesa de black/folk metal melódico, atmosférico y celta, creado y liderado por Andy Marshall, junto a un montón de músicos españoles como Carlos Vivas en la batería (que también lo hace en vivo), Àngela Moya Serrat en el violín, Miguel Izquierdo en la viola y Samuel C. Ledesma en el cello. Además de la alemana, también música en vivo, Ella Zlotos en voces femeninas, flauta irlandesa, flauta de concierto y gaita irlandesa (Uilleann pipes), además de la británica Jo Quail en cello y efectos sonoros. 

El disco se va desarrollando lentamente pero va construyendo, especialmente desde el tercer tema, un sofisticado estilo de post-metal sinfónico o de post-black orquestal, con detalles corales, folk y atmosféricos de mucha riqueza y profundidad sin tener sintetizadores, al menos no obvios, y apelando a instrumentación, estructuras y formas del black/folk metal salvo la distorsión chirriosa y los shrieks, así como elabora con cuidado esta especie de neo-folk metalero o metal extremo folclorizado con notas celtas. Por momentos parece una mezcla de Eleuveitie y Alcest. 4,5 de 5. En Spotify.

13. 

07 enero 2025

Brutal death, jazz fusión versionando clásicos del metal (Alex Skolnick), progresivo/djent español, deathcore progresivo, thall e EP de Mogwai (post-rock),

1. Sevent Blasphemous Slab (enero de 2025) de Piss On Christ: naturalmente, el séptimo disco de esta banda grinda de death/brutal metal, nacidos en Nueva York y mudados a Tampa, Florida. Un disco potente y duro, aunque de composición regular. Un 3,5 de 5 por buen sonido. Como curiosidad, su bajista desde 2023 es Kelly Conlon, el que grabó la obra maestra de Death, Symbolic. El resto del cuarteto está completado por el guitarrista líder Nik Posada, el baterista Ron Parmer (Malevolent Creation desde 2020, exAmon (pre-Deicide) y en esta banda desde 2024) y el cantante, bajista y guitarrista Dan Castro (Castrofate y fundador de esta banda). Entre los invitados está Pat Reilly (ex-integrante y ahora en Castrofate) y Kurtis Layne (Castrofate).

Apenas 3 de 5. 

2. Goodbye To Romance: Standards For A New Generation (2002) del Alex Skolnick Trio: debut del trío de jazz del guitarrista de Testament haciendo  versiones de Kiss, Black Sabbath, Ozzy Orbourne, Scorpions y Aerosmith en clave de jazz fusión, con un par de temas propios. Uno de mis discos favoritos de la vida. 5 de 5 sin duda. En Spotify.

3. Soundscapes (2023) de Abel Sequera: debut del  baterista, pianista y compositor catalán, lleno de metal progresivo, djent y shred con decenas de invitados de todo el mundo, lo que le permite abordar el rock progresivo, el metal progresivo y sus variantes viejas y nuevas. Entre los invitados, sólo algunos: Mistheria, Marina La Torraca (Exit Eden, Phantom Elite), Diego Tejeida (exHaken), y todos los que están alrededor del metal progresivo contemporáneo, incluyendo veteranos y debutantes.

También hay músicos no metaleros de Indonesia, Togo, Estados Unidos y Alemania. Genial, 4,3 de 5.

4. Motherwort EP de Greylotus: deathcore progresivo, muy técnico, veloz (con blast beats) y con cambios fascinantes, combinando un shriek/growl poderoso con arreglos de voces corales en el fondo junto a riffs masivos, con arpegios rapidísimos, sonidos electrónicos y breakdowns que oscilan entre el post-rock / shred a lo Polyphia y metal progresivo similar a Leprous. Las voces limpias en capas son un detalle genial. 

Son de Baltimore, Maryland, y describen su proyecto como enfocado en la salud mental y brindar herramientas para lidiar con esto, como la atelofobia que da nombre a uno de sus temas, el miedo extremo a la imperfección. Hay músicos de Inferi, Equipoise y otras bandas contemporáneas de deathcore. Muy bueno, 4,3 puntos. En Spotify.

5. Fanzine Made Of Flesh EP de Mogwai: la banda de post-rock electrónico hace un adelanto de su próximo disco 2025 con temas ruidosos, oníricos, con sonidos psicodélicos y muy espaciales, aunque dentro de su tónica de noise pop. Están súper buenos, viene algo brutal. En Spotify.

6. The Long Bright Dark (2024) de Interpersonal: debut (después de dos EPs) del quinteto de shoegaze, post-hardcore y emo de St. Louis, Missouri. Temas cortos, entre el pop punk y el grunge, de verdad entretenidos y en muchos momentos emocionantes, por ratitos derivativos, creo que fue un buen comienzo de año, de larga duración. Les pongo un 3,9 de 5. En Spotify.

Según su Bandcamp hay un poco de todo: rock alternativo, dream pop, noise rock, grungegaze, indie rock, hardcore melódico, pop punk, post-hardcore, punk, shoegaze, emo grunge, emo y sadcore. Y sí, tienen esos ingredientes por allí y allá.

7. Nuevos singles de Franz Ferdinanz: me gustaron mucho más, parece que vuelve un poco más el rock aún accesible, melódico, britpopero pero mucho mejor que antes.

8. Cast the First Stone (2017) de Hour of Penance: brutal death metal técnico italiano feroz a la Nile y Hate Eternal, con influencias de Napalm Death y Deicide: rápido, demente y brutal. Séptimo disco de esos romanos. Las orquestaciones y los solos de guitarras los acercan ligeramente a Fleshgod Apocalypse, en una versión hiper-pesada gracias aa la mezcla salvaje y cruda, los que los deja conectados con el brutal death técnico, especialmente por la batería que jamás descansa en su ataque nuclear. El resultado es innovador, menos melódico e inusual.

El growl es realmente muy bueno, un poco Glen Benton y otro brutal deathcore. Los riffs están "envenenados" para ser más complejos aún siendo aplastantes, lo que está acompañado por una batería bestial llena de blast beats, repiques y mucho doble bombo que es capaz de cambiar de ritmos y agregar adornos con una velocidad imposible. 4,7 de 5. En Spotify.

9. Opera (2024) de Fleshgod Apocalypse: increíble nuevo disco de esta banda italiana de black/death metal sinfónico y progresivo, con momentos realmente sorprendentes como el blast beat junto sobre la voz de soprano, Veronica Bordacchini, quien además de la extraordinaria voz académica, hace impresionantes gritos y trucos vocales.



El shriek distorsionado, medio industrial, de Francesco Paoli (también letras, composición, guitarra y bajo) es asombroso que también incluye algunos juegos vocales de respiraciones y gemidos. Las orquestaciones son apoteósicas, los coros son celestiales y están acompañadas por riffs de djent y metal progresivo, con tiempos cortantes y desafiantes, así como una sección rítmica gruesa y avasallante.

El tema Morphine Waltz me enloqueció, con gritos de witch, algo de pianos alocados de cabaret, power/black y sinfonía. Increíble que haya recibido tan malas reseñas en Sputnikmusic cuando lo considero la banda que más ha elevado el uso de la música clásica al combinarla con metal. El nombre del disco es más que adecuado. Es una joya, no me interesan los demás, 4,8 de 5. En Spotify

05 enero 2025

Diario musical: power progresivo y sinfónico, death progresivo (Opeth), noise rock/pre-grunge (Pixies), death/doom y post-metal electrónico

1. Dark Wing Gospel de Black Yet Full of Stars: muy misteriosa banda de power metal progresivo italiano, con un sonido oscurísimo y orquestal, con voces corales apoteósicas, una voz líder con una voz entre rasgada y épica, algo thrashera, y otra muy muy gutural. Es el proyecto del guitarrista y orquestador italiano, residenciado en Ámsterdam, Carlo M. Dini, enfocado en riffs guerreros aunque secundarios a una atmósfera hiper-orquestal a la Septicflesh en que se combinan los growls con voces corales, produciendo un efecto devastador de invasión de demonios al mundo espiritual. 

El concepto del disco es sobre los tres estados de la alquimia, nigredo, albedo y rubedo para transformar el plomo en oro. Es bastante experimental, pues Dini pretende probar todo lo posible en orquestaciones en el mundo del metal, aunque ha sido amplia y poderosamente implementado antes, logra buenos momentos de coros académicos.

Los guturales fueron grabados por Ludovico Cioffi (The Modern Age Slavery y Delain) mientras Davide Penna (Mirrormaze, metal progresivo) hizo las limpias/rasgadas. Las baterías fueron encargadas al holandés Michiel van der Plicht (Pestilences, ex God Dethroned). 

El coro está conformado por Zema Baghirova (quien hace también otras voces adicionales), Daniel Paoloni, Ludovico Cioffi, Alessio Duranti, Alessandro Fazzini, Milena Amadei, Luca Cima, Nicola Rinolfi, Patrick Antoniucci y Emanuele Aluigi. Logró hacer una especie de power/death o una ópera para gutural y coro.

Le concedo un 4,4, de 5. En Spotify.

2. The Last Will and Testament de Opeth: ¿mejor disco del 2024? Seguramente para muchos y me incluyo: volvieron los guturales, las canciones son oscuras, complejas y progresivas, con la superposición de rock setentoso y metal extremo propia de estos suecos, que incorporan psicodelia, riffs arpegiados, arreglos jazzísticos y atmosféricos, en un concepto que une el cine de suspenso, las tonadas góticas y el space rock junto a las raras ideas del death progresivo.

Es sin duda su mejor trabajo desde el aclamado Blackwater Park, irónicamente no sólo por el regreso del amado growl de Michael Akerfeldt sino por el extensivo uso de orquestaciones y sintetizadores para producir mucho rock progresivo de los 70 que podemos identificar, incluyendo invitar a Ian Anderson de Jethro Tull y Joey Tempest de Europe, y en combinación con lo que ya es una firma del estilo de la banda como la combinación de bajo y batería para adornar las estructuras progresivas creadas con riffs de guitarra y batería enrevesada. 

Mi preferido, totalmente, es el tema 4, donde está Anderson y la arpista clásica Mia Westlund. Para este disco, Opeth reclutó al joven baterista (30) Waltteri Väyrynen, ex-Vallenfyre, ex-Paradise Lost, ex-I Am The Night y ex-Bodom After Midnight, después de la salida de Martin Axenrot (Bloodbath). En Spotify.



3. Surfer Rosa (1988) de Pixies: disco seminal del rock alternativo, el grunge, el post-hardcore y el indie rock, apelando al noise y el art punk, el humor negro y letras con referencias a Puerto Rico, en inglés y español. Disco de cabecera de Kurt Cobain y Billy Corgan, este disco marcó el inicio del grunge. Lanzó a la fama underground al productor Steve Albini.

Considerado uno de los mejores discos de todos los tiempos, de los 80 y de los últimos años, tiene un temazo en Where is my mind? y una locura llena de noise y experimentación en Vamos. Según Cobain le gustó la capacidad de unir el pop y la música pesada. Para mí, es regular y poco atractivo, salvo momenticos, 3,5 de 5. 

4. Vepr de Dragunov: tercera producción de esta banda de post-metal/sludge instrumental, con muchas influencias del progresivo y el metal electrónico, con varias intervenciones de pistas y samplers, tiene muy buenos momentos aunque no me mató, salvo el tema con Stefan de Grafe (Pychonaut y Hippotraktor) aunque hay que darle chance: 3,9 de 5. En Spotify

5. Endonomos II - Enlightenment de Endonomos, segunda producción de esta banda de death/doom de Austria, con disonancias interesantes cuando son más death, con una producción y sonido realmente destacables, haciendo todo como deberían, pero aunque aprecio todo el trabajo y la calidad musical, como en Ahab, no termina de conquistarme el doom lento y monótono de canciones larguísimas. A pesar de unos riffs y arpegios realmente muy bien hechos. 3,7 de 5. Muy buenas voces limpias, le dan un toque diferenciador a pesar de la tónica goth/fúnebre. Pronto los escucharé de nuevo. 

24 diciembre 2024

Diario musical 24D: ¡Feliz Navidad! - black metal disonante venezolano, gangsta/g-funk, noise/sludge noventero, metal vanguardista noruego

1. Despondency Chord Progressions de Selbst: un magnífico, logrado y brillante black metal atmosférico desde Venezuela (aunque residenciados en Chile). Opresivo y melódico, con guitarras poderosas que suenan agrias y poderosas, llenando todo el aire de fulgor y fuego. Sus armónicos, disonancias y giros son realmente majestuosos, la batería es una máquina del infierno y las voces, narradas/gritadas, parecido a la escuela islandesa, y la épica voz limpia son realmente asombrosas. 

Un disco extraordinario que marca una marca de fuego en el mundo. El dolor de la patria se siente en un doble bombo infernal, gritos desesperados en un shriek/growl muy duro y unos solos de guitarra llenos de emoción y nostalgia. Lo mejor es que este black disonante tiene sonido sudamericano, con secciones rítmicas alegóricas de nuestra región y guitarras acústicas de sabor folk / tradicional, un poco hispánico a veces. Además, el primer tema es cantado en español. Sus partes calmas, con una calidad realmente inspiradora, son igualmente bien producidas y grabadas, además de interpretadas de forma formidable, combinando baterías y guitarras de forma casi académica.

Puntuación: 4,7 de 5. En la escuela de Deathspell Omega y Mgla, con una producción impecable y un sonido expansivo, cristalino y muy guitarrero. En Spotify. Son parte de Debemur Mortu Productions, la misma disquera de Akhlys, Blut aus Nord y Behexen, entre muchos otros del género. 

2. Missionary de Snoop Dogg: Disco de gangsta hip hop / g-funk, el vigésimo de Snoop Dogg aunque tienen invitados fuera de la escena como Tom Petty y Sting, así como a nombres relevantes como Eminem, el mismo Dr. Dre (quien produce el disco), 50 Cent y Method Man. Un disco que celebrar los 30 años de Doggystyle, y por eso le pusieron este nombre, según el MC. Está bueno, 3,8 de 4. En Spotify.

3. Cool World de Chat Pile: un disco más noventero que su debut, en que el grunge y el nu-metal inspiran los riffs mientras sigue sonando sludge/noise. Ahora el post-punk es también intercambiado por el post-hardcore. Acá mi reseña completa. En Spotify. 4,7 de 5.

4. Naiv de Thy Catafalque: descubrí este disco en la pandemia, y desde entonces soy un seguidor. En este álbum, que reseñé acá, su metal vanguardista mezcla el folk / black metal sinfónico con trip hop, funk y música electrónica bailable, incluso con algo de jazz pop. El resultado es pura vanguardia, en que los instrumentos exóticos brillan, junto a las voces femeninas, los riffs metaleros y una batería destacada. Lo orquestal es central cuando se fusiona con metal y música del mundo, hasta que se transforma en electrónica accesible, confundiéndonos al combinar enfoques diametrales. Para mí, 4,8 de 5. En Spotify.

5. Spectral Evolution de Rafael Toral: música ambiental y experimental creada por el artista portugués, que ha creado varios instrumentos electrónicos propios, gracias a una residencia artística. Conocido anteriormente por su discos de guitarra acústica, se encarga acá de ese instrumento, el bajo eléctrico y muchos sintetizadores, módulos y osciladores, entre otros, para crear algo como un jazz electrónico, que incluye el sonido de varios instrumentos de viento, grabaciones de campo con pájaros y algo de ruido estático. Le doy un 3,5 de 5.

6. The White Death (2017) de Fleurety: entre mis favoritos del metal avantgarde, junto a Solefald. Un disco desquiciante desde el inicio: shrieks semi-narrados con una voz arrastrada, una batería caótica, que cambia de un sonido lo-fi hardcore a contratiempos cambiantes de delicioso rock progresivo, sobre los que se montan riffs de guitarras y teclados de forma enredada, con melodías confusas y en los tiempos más extraños, mientras suena una flauta celta y entran voces femeninas medio fantasmales. El disco continúa así, con una batería que parece sonar demasiado en vivo, cruda y desordenada, con guitarras súper bien producidas y girando en otro ritmo, más un bajo siempre presente que acompaña el festival de polirritmos improbables.

Luego es más una especie de horror metal, gótico y deslizante, con disonancias tocadas en tiempos muy lentos, voces narradas y en coros fantasmagóricos, sonidos paranormales de fondo y más voces femeninas espeluznantes que se unen a la suave y misteriosa vocalización. Los riffs disonantes en tiempos improbables, el trémolo tocando en distorsión hiper-noise y la electrónica que parece venir de una balada francesa terminan de configurar lo que es un disco puramente extraño, muy experimental y con una rara grandilocuencia para presentar melodías intercaladas de ruido.

Los irresponsables de esto son el dúo conformado por Svein Egil Hatlevik en batería, voz y teclados, y Alexander Nordgaren en las guitarras. La voz principal y el bajo son de Carl-Michael Eide "Agressor" (Ved Buens Ende, Aura Noir). En Spotify. Lástima que no han sacado nada desde entonces.

7. Then You'll Go Home fauxdeep: disco debut de esta banda de rock noise / slowcore de Alabama (según su Bandcamp) aunque en Sputnikmusic los califican de shoegaze, post-hardcore e indie rock, mientras que en Rate Your Music sólo shoegaze (igual que en en las listas de Spotify). Ciertamente tiene guitarras gruesas, algo disonantes y reverberadas, que hace melodías evocadoras y oníricas, muy noventeras, bajo una capa de rudeza distorsionada y potente bajo industrial. Los considero más noise / post-grunge / rock alternativo. En Spotify. Me agradaron, 4,3 de 5.

8. Weather Systems - An Ocean Without Shore. Banda de rock progresivo crossover, con muchas orquestaciones y efectos electrónicos, nombrada tras el disco 2012 de Anathema (death/doom) y nacida a partir de la separación del grupo en 2021.

Es básicamente el dúo conformado por Daniel Cavanagh (líder y ex-guitarrista de Anathema) haciendo voces, piano, teclados, vocoder, guitarras, bajo, programación y arreglos orquestales y Daniel Cardoso (ex Anathema, Head Control System, Decades In The Shadows) en la batería y dirección musical en vivo. El portugués es encargado de las baterías en el inspirador disco Niños Dioses de la banda chilena Crisálida.

Me gustó el tema Ghost In The Machine y Still Lake (pero por momentos) y no tanto el disco, que aunque coqueteó con muchos embellecimientos alternos, con pianos, arreglos de cuerdas y electrónica por doquier, parecía demasiado accesible y comercial como para ser realmente post-rock o art rock, sino siéndolo un poco obvio. Algo de rock alternativo duro cae bien en momentos, aunque demasiado orquestal por otros. Para mí es apenas un 3,5 de 5.

Mis discos favoritos de 2024 - Cool World de Chat Pile: de la angustia urbana a gritos a un calmado cinismo, re-usando grunge y nu-metal para su noise/sludge

2024 es un año de discos profundos, de altísima fusión de géneros y algunos revivals de los 90, incluyendo el uso de la ópera rock, los interludios calmados y el existencialismo. Discos de Blood Incantation y Oranssi Pazuzu llevan sus géneros más lejos, de forma más madura y experimental. Y así también se lo tomó Chat Pile con su segundo disco, llamado Cool World.




Después de causar sensación con su debut, God's Country, lleno de letras de angustia urbana y post-moderna, a ritmo de noise rock, algo de sludge y post-punk, lleno de gritos black y screamo, ahora editan un disco más más existencial y satírico, en que los gritos desenfrenados pasaron por una voz más narrada e incluso grunge, se cambia el post-punk por el post-hardcore. Cool World es una ironía similar a Life Is Peachy de Korn y el dolor del grunge de Nirvana.

En este disco, cuando hace growls y shrieks, estos no están registrados a máxima potencia ni de forma estridente, sino casi como un adorno exótico que acompaña el post-punk / noise / sludge / post-hardcore, no como una forma de suavizarse sino casi una forma de art rock de su propuesta, más elegante y al mismo tiempo, violenta y depresiva. Más Jesus Lizard y Deftones, menos Mayhem, es más deathrock y Helmet, menos Portrayal of Guilt.

El bajo sigue siendo industrial e intrusivo, definiendo mucho del sonido, grave y casi shoegaze, con voces que varían también hacia los gritos, el post-punk y alguna desesperación que parece invocar lo más demencial del industrial, así como algo de los desvaríos y desviaciones vocales del nu-metal más potente.

Las guitarras son también demenciales, artísticas y experimentales, pasando de un sonido como de March of The Pigs de Nine Inch Nails a algo más concreto como Neurosis. Perfectamente emulan el plomo de las tuberías, el óxido en el aire de las orbes en decadencia y la respuesta angustiosa a un caos que ya no está sólo en Estados Unidos sino que amenaza al planeta entero. Es pre-apocalíptico, por eso hay que invocar sludge, influencias de Nirvana y Melvins, unas guitarras extrañas a lo Primus.

Sí, suena súper noventero, marca de este año 2024. El tema Masc es quizás el que más obviamente suena a grunge, industrial y rock alternativo.

La canción Tape tiene un riff parecido al primer tema de The Painter´s Palette de Ephel Duath, en que la banda abandonó el black metal para enfocarse mucho más en el jazz y el hardcore, en lo que parece un camino similar de Chat Pile, que se acercó al math-rock y el post-hardcore, manteniendo complejas estructuras, aunque sin las estridencias del disco debut.

Un disco monstruosamente bueno, de los mejores del año, 4,7 de 5. En Spotify.

18 diciembre 2024

Diario musical 18D: metalcore progresivo, indie folk, brutal death/grindcore, death técnico, post-metal / sludge, indie rock / shoegaze, mathrock japonés, mathcore/death técnico canadiense, death/black noruego avantgarde

0. Terminando de escuchar Toba de los chilenos Mayhemic.

1. Automata I (2018) de BTBAM: un buen cierre de 2024 es escuchar casi toda la discografía de Between The Buried And Me, los que me introdujeron realmente al death progresivo / metalcore / avantgarde, otro discazo que reúne el thrash progresivo de vieja escuela, el jazz-rock contemporáneo, el metalcore progresivo e incluso, como siempre, algo de post-hardcore y rock alternativo, combinando voces limpias con gruñidos, riffs imposibles, talentosísimos arreglos y complicadas estructuras. 4,3 de 5. En Spotify.

2. Mahashmashana de Father John Misty: rock alternativo, pop barroco e indie folk con arreglos riquísimos, de jazzistas súper experimentados y una gran voz, en momentos con guitarras distorsionadas y aunque reconozco la altísima calidad de su música, no es lo mío, pero puede tener discos que sí me gusten mucho más. 4 de 5, aunque no sea para mí.

3. Spored & Gored EP de Wharflurch / Fluids: la banda gringa de death/doom sorprende con un primer tema con beats electrónicos simplones, casi de trap lo-fi, así como unas teclados en lugar de guitarras y los growls/shrieks esperados, más un segundo tema que parece mezclar esto con un death/doom más elaborado aunque también esperado. Por su parte, Fluids se manda un brutal death cavernoso, que también se interrumpe en interludios de música easy listening. 3 de 5. Lo mejor es el última, con la cantante/guitarrista Samantha Mobley, de Frozen Soul.

4. The Will of Hate de Teeth: banda de genial death técnico de Califonia, súper furioso, disonante y creativo: un poco más rápido que mid-tempo, con un growl brutal que actúa de forma casi permanente y un baterista sorprendente, los riffs son chirriantes y aplastantes, más al estilo del industrial y con una distorsión más aguda que lo esperado, en los que se puede tratar de encontrar influencias del mathcore, el black atmosférico y el death progresivo más oscuro, a lo Ulcerate. El bajo es jazzista y progresivo, por lo que el bajo danza de forma enrevesada, con las guitarras y las voces luchando permanentemente por llenarlo todo, creando una madeja complejizada de sonidos que se cruzan como una balacera, herencia bien invertida de Gorguts. Es un discazo, 4,5 de 5. 

Su cantante, su baterista y su guitarrista también son miembros de la banda de folk / death metal Tzompantli, que tiene un disco brillante en 2024, titulado Beating the Drums of Ancestral Force. En Spotify.

5. Silk Spiders Underwater (2015) de Zatokrev: una joya majestuosa suiza del post-metal + death/sludge: ruidoso, extremo, experimental y emocional, con gritos desesperados y vocales semi-operísticas sobre guitarras agudas, con armónicos y disonancias que cabalgan juntas, intercambiándose los disparos, como una versión muy pesada del rock industrial alternativo, un noise muy metalero en las primeras canciones. 

Luego hay mucho más sludge y doom, canciones larguísimas, de entre 8 y 12 minutos, con guitarras que caen lenta y pesadamente, como cadenas imposibles de levantar. Las voces entonces se vuelven más oscuras y pesadas, confundiéndose a veces con los efectos de la segunda guitarra, aunque hay limpias, evocadoras y enigmáticas. Un cello le agrega un espíritu lúgubre y densidad a los riffs, intercambiándose como las guitarras un papel malvado y elegante, así como la distorsión. Me evoca a Melvins, a Minsk, a Giant Squid.

Muy bueno, 4,8 de 5. Tienen relación con Schammasch. En Spotify.

6. Paradise EP de Wishy: banda de Indianapolis, Indiana, que ama la música de los 90, haciendo canciones que van del ruidoso indie rock, tinturazo de emo y shoegaze, al rock alternativo con melodías de dream pop, folktrónica y algo de grunge. Encantadores, 4,3 de 5. En Spotify.

7. Shapeless EP de Pressure Points: segundo EP de este genial proyecto de death/power progresivo finlandés con el cantante/guitarrista de De Lirium's Order (death metal con influencia del tango). Sus canciones parecen una canción de power pop o de art pop sinfónico, que repentinamente se ponen death progresivo, jazz-rock o rock progresivo, aunque con growls incluidos persiste esa atmósfera relajada de la psicodelia sinfónica y melódica, en que la música extrema se convierte en un ingrediente picante de una propuesta sorprendentemente radiable.

En esto me recuerda  Riverside, envenenado con Opeth. El vocalista es realmente increíble, pasando de la voz limpia e inspirada a un gutural perverso. En Spotify. Maravilloso, 4,8 de 5.

8.  Chameleon de Trauma Ray: banda tejana de shoegaze / rock alternativo, que utiliza estructuras del nu-metal dreamy de Deftones, junto a guitarras que combinan el noise rock con el grunge en un paquete atmosférico y experimental de post-rock, llenísimo de espíritu noventero. En Spotify. Esta segunda escuchada me hace verlos con menos entusiasmo, por sentirlos muy derivativos. Diría que 3,5 de 5.

9. Phantasia (2008) de LITE: el disco debut de esta banda de math rock japonesa impresionantísima, con contratiempos, riffs arpegiados a velocidades hipersónicas y cambios súbitos, que combinan con el uso de distorsiones más o menos nítidas, que puede convertirse en noise en momentos de mayor expansión. Esto se sirve de una batería que va entre lo progresivo y el jazzcore, más un bajista súper técnico, haciendo riffs arpegiados por doquier, con bastante volumen. Además de notarse influencias del surf rock, el jazz latino, el acid jazz y el post-rock, que me recuerdan a Austin TV. Una maravilla, 4,7 de 5. En Spotify.

10. Great Content de Mirror Neuron: debut del dúo de hardcore/mathcore/deathcore técnico de Ontario. Canada. De acuerdo a su Bandcamp, son death metal técnico, mathcore, hardcore metálico y crust, con claras referencias a BTBAM, aunque con disonancias más pronunciadas, más caóticos, combinando black metal, djent y grindcore en un torbellino de giros, enredos y cambios inesperados.

Sus temas, completamente complejos, alimentados con un bajo virtuoso y una batería vertiginosa, también respira para darse momentos de post-metal, rock electrónico e incluso black atmosférico. En Spotify. Un poderoso 4,6 de 5.

11. The Nothing That Is de Fit for an Autopsy: séptimo disco de esta banda de deathcore técnico y progresivo liderada por el súper productor musical y guitarrista Will Putney (Better Lovers, END y guitarras extras en Merciless de Body Count). 

Lo mejor del disco es la creación de un estilo integrador, casi artesanal, en que han creado una tejido basado en death metal melódico, más a lo Carcass pero con un guiño a los suecos, grindcore, hardcore y mathcore. Esto acompañado de una cuidadosa producción vocal, incluyendo varios coros limpios dreamy, un growl que puede irse a profundidades del deathcore o el brutal death, volver para ser un growl contemporáneo y subir a ráfagas de shrieks.

Junto a guitarras magníficas, que se concentran en capas, convive el ambiente electro-sinfónico que acompaña al deathcore, sutil y sublime. Y aunque el dinamismo y contraste permite escuchar las dinámicas que entretejen los instrumentos, incluyendo el bajo y quizás aunque un poco baja y procesada la batería, arroja una claridad tipo wall-of-sound que sobrevive al mero fin del extremismo, sin que haya demasiado espacio para respirar. Y sí hay algo aún mejor, los breakdowns no son obvios, repetitivos ni formulaicos, si es que acaso existen al no ser así.

Es un disco casi perfectamente producido y grabado. Una aplanadora muy contemporánea, en la que sin embargo, no pueden de dejar de escucharse tantas referencias embebidas como hilo invisibles. Es un 4,3 de 5. En Spotify.

12. The Weight Of A Thousand Suns (2018) de Horizon Ablaze: tercer disco de esta banda noruega de black/death, con armónicos, disonancias y guitarras aserradas, que recorren lentamente arpegios en notas menores, cambian ferozmente de tono y ritmo, para atacar en ráfagas de war metal acompañadas de shrieks agrios y punketos, narraciones beligerantes y hasta algunos momentos épicos.

El resultado es un mapa de combate en que los instrumentos cambian la estrategia cada tanto, aunque el liderazgo vocal permanece, hayan blast beats o interludios de guitarras haciendo tremolo picking. Esto se logra eludiendo límites, propagándose en forma de death metal aunque los sonidos sean más speed o punk, e incluso black a mid-tempo, entre lo progresivo y lo avantgarde.

Mientras que lo nórdico es preponderante, incluyendo unos fantasmagóricas voces limpias o semi-operáticas sobre un tremolo picking que se intercambia con baterías ritualistas, a la Satyricon, se encuentra también mucho del death/doom de Morbid Angel, cortes sincopados de guitarras de vieja escuela y bajos progresivos a la holandesa. Con lo progresivo como herramienta para cambiar de ambiente, como puente entre ritmos más grindcore, black metal y post-metal, en cada tema podemos escuchar distintas paletas, incluyendo colores como el d-beat o el sludge. Es brillante, 4,8 de 5. En Spotify.