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27 mayo 2025

Lo nuevo de Death SS (glam/hard rock gótico), Chuck D (hip hop político), black / jazz/ folk metal avantgarde húngaro, black punk austríaco, heavy power progresivo de Utah, black finés

 1. The Entity (2025) de Death SS: banda mítica italiana del heavy doom, presenta un disco que obviamente suena a una forma industrial de Ghost, que no le quita valor propio, aunque es inevitable la remembranza. Su debut fue en 1988, y se nota cómo influyó en las bandas góticas de todo tipo, incluyendo a las extremas. La combinación es la misma, hard rock, glam metal y gótico, aunque muchas veces vuelve a ser esa banda de thrash y speed del pasado, así que el disco es algo inconsistente. 3,3 de 5.

2. Chuck D Presents Enemy Radio: Radio Armageddon (2025) de Chuck D. El famoso MC de Public Enemy y Prophets Of Rage saca un discazo de hip hop experimental, boom bap, turntablism y rap rock que lo tiene todo. Letras políticas, arreglos con guitarras, algo de drum n bass, jazz y sonidos vintage, aunque con una atmósfera oscura, jazzista y con una gran post-producción. 

Esto incluye a dos productores clásicos, Schoolly D (pre-hip hop) y Jazzy Jay (Fresh Prince / Will Smith).

Brutal, 4,3 de 5. 

3. XII: A Gy​ö​ny​ö​rü Álmok Ezut​á​n J​ö​nnek de Thy Catafalque: de lo más logrado del metal progresivo y avantgarde. Con su decimosegundo disco, que en español se llama "Los hermosos sueños vienen de aquí en adelante" se fusionan varias tendencias que más o menos han luchado en esta banda desde que los conocí en 2020 con el Naiv: black metal, el trip hop y el folk húngaro.

La obra de Tamás Katai, que incluye también proyectos electrónicos, de música académica y metal, convergen acá con la furia extrema del black metal de avanzada, la música autóctona de su tierra natal, su gusto por la música folclórica mediterránea y de Europa del Este y el metal progresivo (con saxofón), los arreglos electrónicos e incluso secciones de pop rock folk, casi siempre acompañado de una cantante.

Aunque hay que decir que este disco, que ahora incluye un par de temas y varios momentos en otras canciones, dentro de la estructura tradicional del metal extremo, lo que escapa a la constante fusión avant-garde que suele hacer, está mucho más cercano de lo meramente experimental, combinando de forma coherente instrumentos folclóricos, académicos, electrónicos y de banda de rock con el interés de producir algo que intermedia entre el darkwave neoclásico, la música académica contemporánea y el metal progresivo, quizás con la intención de superar cualquier barrera para presentarlo como un nuevo estándar de novedad del avantgarde

El proyecto obviamente tiene como fundamento, y necesidad, una cantidad de ingente de invitados y músicos de sesión, de discos muy anteriores al Naiv y otros de reciente colaboración. Se repite la de la cantante Martina Veronika Horváth, que lo acompaña desde Geometria (2018) y con quién colaboró en su proyecto de doom atmosférico The Answer Lies in the Black Void. 

En una segunda escuchada encuentro este disco aún mejor, más orgánico y basado en la música rock/metal, en que entra la fusión pero tiene base en las guitarras, el canto épico pero metalero y arreglos jazz, folk y orquestales que enriquecen la idea de hacer metal extremo de forma alternativo. Lo elevo a 4,7 de 5. 

4. Ruass (2025) de Nekrodeus: black metal / punk, con un gran sonido y temas que varían en velocidad y duración, algunos son casi grindcore / d-beat y otros son de cocción lenta, entre industriales y doom. De Austria, con varios invitados infames que revelan la calidad y la perversión de esta propuesta además de compartir a Paul Färber, como baterista, también en Karg. Entre los invitados está Lukas Gosch, cantante de Ellende y V. Wahntraum, cantante de Karg y Harakiri For The Sky, un tipo muy ocupado y con una voz única. 

Además en el tema Körperstrafe hay más de una decena de amigos invitados para hacer coros. Le puse 4,3 pero lo subo a 4,6 porque es genialísimo este estilo.

5. Dark Rainbow (2025) de Root Zero. Debut de esta banda de gothic metal progresivo de Cardiff, Inglaterra. Muy  buen sonido, con guitarras y teclados fúnebres, voz femenina soprano, ambientes oscuros, guturales bestiales aunque mucho menos frecuentes y un gran sección rítmica, aunque un poco genéricos y no demasiado excitantes a la primera escucha. Se tardan mucho en llegar a puerto. 3,8 de 5. 

6. Awaken a New Age of Chaos (2025) de Katagory V: heavy power progresivo de Utah, con un sonido poderoso y detallista, aunque algo opaco pero con arreglos progresivos y puntillistas de batería, con un extraordinario trabajo de doble bombo. Su cantante, Albert Rybka, está también en Empyrean Sanctum, una banda progresiva de Chicagao con Alex Weber y Hannes Grossmann (ex-Obscura). Algo inconstante, tiene temas destacados como Blood Siphon. Aunque se quedan a veces es ser repetitivos, tienen momentos interesantes. Diría que 3,3 de 5.

7. Dimsvall (2025) de Ondfødt: black metal finés, con un sonido pulido, tiene momentos de expansión sinfónica, casi espacial, una batería de sonido realmente muy bien producido, varias capas de shrieks y una elegante distorsión de guitarra, que no le quita ferocidad pero lo acerca al formato de súper producción de Dimmu Borgir, aunque muchísimo menos orquestal, sí tiene esa grandilocuencia progresiva en la batería y en fusionar los instrumentos de forma atmosférica.

Se crece una banda que hasta ahora había sido más o menos regular. 4,2 de 5. Proyecto alterno de Joel Notkonen, cantante de Aeonian Sorrow, que acá se encarga de guitarras. 

Mathias Lillmåns, nuevo vocalista de And Oceans (desde 2020) está invitado como vocalista en un tema, mientras que Alexander Kuoppala, segundo guitarrista de Children Of Bodom como guitarrista en otra más. 

06 mayo 2025

Lo "nuevo" de Ministry: regrabación de sus temas synth-pop, nü-metal/deathcore suizo, sass/mathcore californiano, black portugués opresivo y disonante, death canadiense, hardcore punk melódico sueco, deathcore lituano, trap metal gringo, post-metal chileno, black/death crust austríaco

1. Cursed de Paleface Swiss: aunque por momentos suena demasiado derivativo, porque el cantante en demasiados momentos emula (o imita) a Jonathan Davis y Corey Taylor en sus fraseos de desesperación, también hay mejores momentos de rap metal, con música que varía entre nü-metal / deathcore y downtempo / hip hop. Diría que está bueno, a pesar de la imitación desalentadora, 3,9 de 5. Son, obviamente, de Suiza.

Es como un nü-rap-metalcore, que tiene momentos propios como en el tema Don´t You Ever Stop, en que el pasado de slam/brutal death/deathcore aparece, incluso con un rap grunt bastante apreciable. El disco varía luego con temas más o menos logrados, derivativos y otros como de relleno, para terminar con una canción con voz gritada, medio post-grunge que no sé si es ahora imitando a Chat Pile o definitivamente asumiendo el costoso riesgo de una banda que presenta un disco totalmente divorciado de su historial, con un tema como grunge y depresivo.

2. Pain Olympics (2025) de Heavy Heavy Low Low: Para mí es como un sludge / noise, violento, caótico y con canciones cortísimas como de grindcore, pero RYM dice que es Sass y Mathcore, con momentos de Noise Rock, Post-Hardcore, Metalcore y Pigfuck. Son de San José, California. Es realmente demencial, un choque instrumental con sonidos entrelazos y gritos desesperados. Un poco a lo Chat Pile pero sin el post-punk ni lo conceptual. Bien, 3,9 de 5.
3. Desert Palms (2025) de Serpentes: black metal portugués ocultista, obra única de Gonçalo Borges (aka Ainvar Ara) con varios músicos islandeses. Es furioso, con velocidad variable y pensado en lo más oscuro y gélido del black disonante y progresivo. Aunque cumple con sus cometidos, de riffs aserrados y una batería bélica, gritos cavernosos y mucha opresión, no creo que sea demasiado excitante. 3,3 de 5. 

4. Nuevos singles de Gaupa, un doom psicodélico sueco en que la cantante emula a Björk. Buenísimo por momentos. Dos nuevos de Gruesome: Death revive en esta banda, ligado con Sodom quizás. 

5. Nullified (2025) de Brain Stem. Extraordinario debut de esta banda de death metal de Canadá que me vuelve a alegrar porque es otro buen disco reciente del género, aunque la crítica diga lo contrario, a mí me parece bastante bueno su aproximación técnica, oscura y con tintes black. 

6. A Life's Refrain (2025) de Speedway: divertidísimo hardcore punk melódico de Suecia. 3,5 de 5. Algunos temas son mucho más que sólo locuras de batería y gritos repetidos. Bien.

7. We Belong in the Grave (2025) de Crypts of Despair: los metaleros a veces son muy necios, este disco de deathcore / death / djent / brutal death de Lituana no me parece que merece el desprecio recibido. Creo que es extremo, con momentos muy lúcidos de arreglos ambientales y un bajista más que capaz, buenos guturales y guitarras que hacen piruetas interesantes. En la segunda mitad del disco se pone aún mejor, no tan aventurero sino con composiciones más sólidas en estructura e innovación, con guitarras entre noise y post-metal, con el downtempo deathcore llevado a nuevas formas más oscuras y meditativas. 3,8 de 5.

8. Lone Wolf (2025, EP) de 22 Wolf y Sinizter: el trap metal nunca me ha conquistado, pero estos temas de 22 Wolf, un artista de phonk, scream rap y trap de Georgia, Atlanta, me recuerda al mejor hardcore hip hip, tiene beats menos obvios y hasta música metal de verdad. Bien. 3,6 de 5.

9. The Squirrely Years Revisited (2025) de Ministry: antes de ser la banda insigne del metal industrial, Ministry fue un proyecto de synth-pop y new wave parte del movimiento New Romantic mientras que Al Jourgensen imitaba un acento británico. Ahora regraban temas de esa época con un giro de rock industrial que lo hace interesantísimo. Esta es una banda que nunca aprecié y ahora adoro. 4,2 de 5. Además la banda tiene un line-up celestial, con Roy Mayorga, Paul D´Amour y Charlie Clouser, ex-Soulfly, ex-Tool y ex-NIN, ex- Prong y ex-White Zombie en los teclados, respectivamente. Además, Monte Pittman de Prong. 

10. Arovmia (2025) de Sunvher: blackgaze progresivo de Chile, que me da una gratísima sorpresa, porque es realmente bello, con arreglos instrumentales increíbles y pasa de la meditación post-metalera y la expansividad del shoegaze a momentos más calmados, percusivos y tiernos, con un sonido de clavicordio, guitarras semi-acústicas y ambiente, que recuerda a influencias metaleras más atmosféricas pero urgentes, necesarias. Ni hablar de la calidad de los enredos de bajo, arpegios y batería para darle ese vuelco progresivo. Hay por tanto, distintas vertientes, originalidad y personalidad. 

Algo que puede certificar su calidad es tener a Harakiri For The Sky de invitado en un tema titulado Digital Madness. Le pongo 4,6 de 5, sin duda. Es el trabajo solitario de Jorge Cisternas M., también invitado al disco Scorched Earth de los austríacos. 

11. Ruass (2025) de Nekrodeus: black/death punketo y bestial de Austria, es veloz, sucio y subterráneo, con varios invitados infames que revelan la calidad y la perversión de esta propuesta además de compartir a Paul Färber, como baterista, también en Karg. Entre los invitados está Lukas Gosch, cantante de Ellende y V. Wahntraum, cantante de Karg y Harakiri For The Sky, un tipo muy ocupado y con una voz única. 4,3 de 5. 

Además en el tema Körperstrafe hay más de una decena de amigos invitados para hacer coros. 

29 abril 2025

Post-metal / alternativo, death metal turco, progresivo/djent/avantgarde italiano, death metal gringo, black/punk británico, rap-metal/djent inglés (Hacktivist), doom psicodélico, powerviolence y funeral doom danés, el debut de Lux Terminus (progresivo sinfónico)

1. Scorched Earth (2025) de Harakiri For The Sky: definitivamente uno de los mejores discos del año, con canciones que pueden ser las mejores de la década. El post-black ha pasado ya del shoegaze y de lo puramente extremo para entrar a combinarse magistralmente con el metal y el rock alternativo, incluyendo su versión de Radiohead. Es una banda que hubiese amado escuchar en 1995. Es ahora post-metal con momentos blackgaze y de metal alternativo, como una especie de Jesu o Isis haciendo black metal, con shrieks angustiosos. 4,8 de 5 de oro. Desde Austria con depresión.

2. Murderous Revelations (2025) de Diabolizer: rabioso death metal turco, combinando momentos progresivos, algunos death doom vieja escuela y un sonido cavernoso. Monstruosos representantes del género, aunque quizás mucho menos innovadores, el tema Bloodsteam Bonegrinder tiene riffs disonantes, arreglos técnicos y ferocidad, mientras que el tema Deathmarch of the Murderous Tyrant se enfrenta con el death/black más veloz y perverso, herederos de Deicide y Morbid Angel. 4,2 de 5.

Mustafa Gürcalioğlu, su guitarrista,  también está en Engulfed e Hyperdontia. Su bajista, Malik Çamlıca, también en Hyperdontia. Su segundo guitarrista, Can Yakay Darbaz, también en Engulfed.

3. From Nothing (2025) de Benthos: segundo disco de esta extraordinaria banda de Milán, Italia. Es una banda de metal progresivo contemporáneo, con djent, mathcore y post-hardcore, así que me recuerda a Leprous, Haken y BTBAM, pero también a Twelve Foot Ninja, Cynic y a Dillinger Escape Plan. Tiene canciones épicas, hermosas y expansivas, con loquísimos arreglos electrónicos, con ritmos violentamente enrevesados y guitarras que lo prueban todo, desde lo ambiental hasta los arpegios imposibles, pasando por el metalcore, así que a veces también suenan a Thank You Scientist. La voz, de gran calidad, sí es un poco derivativa. Hay jazz, ambient y post-rock en medio de todo. 4,8 de 5.

Gabriele Landillo (voz), Gabriele Papagni (guitarra), Enrico Tripodi (guitarra), Alessandro Tagliani (batería), Alberto Fiorani (bajo). Muchos temas rozan con lo experimental y lo avant-garde, probando ritmos, tonos y cambios extraños, ni siquiera inscritos en el metal. 

4. Otherworldly Agency (2025, EP) de Goetia: death metal furiosísimo y muy veloz, con geniales riffs de death doom vintage y sonido cavernario pero melódico, buenos solos y un shriek ardiente muy bueno. 4,5 de 5. Antes le puse lo mismo. Son de Washington, D.C. y la voz es como un Mille Petrozza bañado en sangre de vikingos.

5. Under the eternal shadow (2025) de Final Dose: black metal / punk malvado, furioso y old-school pero con un sonido y producción que permite escuchar el d-beat, el hardcore punk y las suciedades de forma identificables. Con dark ambient en algunos interludios. Aunque el disco lo grabó sólo Bruno Fusco, también hay músicos de Brasil, Finlandia y Reino Unido. 4,2 de 5. 

6. Outside of the box (2016) de Hacktivist: Banda de rap metal / nü-metal / djent / metalcore de Milton Keynes, Buckinghamshire, Inglaterra. Suena a veces como Eminem / Dr. Dre con guitarras pesadas y beats industriales. Divertida, sin duda, 3,6 de 5. 

7. Between You, God, the Devil and the Dead (2025) de Avatarium, probablemente mi disco favorito de este año.

8. Adapting // Crawling (2025) de Iron Lung. Powerviolence (hardcore punk con noise rock) de Seattle, Washington. Es un dúo. Muy bueno, especialmente los temas largos. 3,8 de 5.

9. Dødssang (2025) de Nortt: funeral doom con dark ambient, música gótica y algo de noise rock de Dinamarca. Una obra artesanal, sin drone ni ediciones digitales, elaborado con paciencia y elucubración gótica. Buen disco, 3,8 de 5.

10. Superheaven (2025) de Superheaven: dicen los viejos en Venezuela, hi hüele ni yede. Es decir, este disco se pasea por Post-Grunge, Alternative Rock, Shoegaze, Grunge, Emo y Post-Hardcore. Tocan bien, buenos momentos y demasiadas generalidades, muchas obviedades y a pesar de la buena producción, nada relevante, aunque se considera su calidad intepretativa. 2,5 de 5.

11. Cinder (2025) de Lux Terminus: el single con Ross Jennings y Jorgen Munkeby asomaban una maravillosa entrega de metal progresivo sinfónico: con grandes teclados y pianos dramáticos, arreglos asincopados a lo Haken, mucho space rock e influencias del rock progresivo de lo 80. El recorrido implica desarrollar ese delicado balance de usar riffs expansivos y muy pesados de djent con atmósferas orquestales y electrónicas, más un baterista que sea igualmente preciso como potente, en que las influencias del jazz, el metal y la música académica se une. Son Cleveland, Ohio, con Vikram Shankar (Redemption) como líder musical y tecladista. Brian Craft se encarga de los bajos (no hay guitarras) y Matthew Kerschner en la batería.

En los primeros temas hay unas voces femeninas de Lynsey Ward, del trío Espera, que también están en el Rise Radiant de Caligula´s Horse y son conocidas como las coristas de Sleep Token en vivo. 4,7 de 5.

12. Singles de Grinn, la nueva banda progresiva de Liverpool, conformada por Cameron Warren (vocales, guitarra), Federico Spera (guitarra), Tim Dale (batería). Los temas son igualmente dramáticos, metalcoreros y pulidos, hundidos en el rock y el metal alternativo, hasta que se transforman completamente, entonces hay djent, electrónica, tiempos rarísimos y experimentos avant-garde.

12. Fragile Winds (2025) de Cave Sermon. Después del extraordinario Divine Laughter, una vaina rara de post-metal con mucha influencia del black sinfónico y el death metal old-school, la banda cambia completamente para con el mismo marco referencial del post-metal progresivo, atmosférico y fangoso, eliminar el death cavernario y los arreglos sinfónicos para llenar el espacio de trémolos pickings agudísimos, más propios del black atmosférico y el blackgaze, e incluso explorar momentos de emorock, post-rock y noise rock, con muchísimas guitarras melódicas, arpegiadas y enrevesadas, con algunas influencias orientalistas, románticas y hasta country.

Al mismo tiempo, ahora es mucho más progresivo con complejos arreglos rítmicos del sludge. Otro discazo sorprendente que combina mundos disímiles, como growls profundos, guitarras que podrían ser de bandas como Squid. Ahora lo hace todo el australiano Charlie Park. 4,8 de 5. Genial.

26 abril 2025

Lo nuevo de Ghost (AOR / hard rock), Karg (blackgaze), bagatelles de Jhon Zorn en Midi y black/doom gótico internacional

 0. Gané doble medalla de bronce en kata y kumite individual, con posibilidad de más, con menos nervios y más preparación, me sentí realmente genial, fue lo máximo. Lo mejor fue estrenarme en el circuito de combate libre, fue precavido y conservador y aún así, el novato logró meterse en el podio y hacerlo con mucha elegancia. 

1. Skeletá (2025) de Ghost. En su propio género, esta banda sueca de hard rock gótico la vuelve a hacer en grande, con guitarras increíbles, influencias arena rock y el metal sinfónico para hacer power ballads increíbles, una delicada forma de AOR sinfónico. En RYM hablan también de glam metal, pop rock y heavy metal. Sí, se hecha en falta los momentos occult y claro, el rock progresivo, pero creo que es un disco realmente bueno, que será mejor apreciado con el tiempo. 4 de 5. 

Ahora Tobías Forge, en la forma de Papa V Perpetua, se encargó de guitarra, bajo y voces, mientras las guitarras contaron también con Fredrik Åkesson (Opeth) y los teclados de Salem Al Fakir. Los últimos temas son geniales, con muchísimas guitarras, solos alucinantes y arreglos que juguetean entre géneros para crear la fórmula Ghost, accesible musicalmente aunque sin dejar de ser rock puro y duro, letras sacrílegas y una imaginería y puesta en escena única, además de arreglos rítmicos excelentes.


2. Marodeur (2025) de Karg. Blackgaze austríaco, que me gusta mucho, con mucho de black atmosférico, con un shriek desesperado y depresivo (V. Wahntraum, también en Harakiri For The Sky), y canciones que se construyendo poco a poco, basadas en capas de guitarras haciendo polifonías, con trémolos gélidos por un lado y otras haciendo algo similar a metal gótico, lo que se acompaña con una batería densa. Lo mejor es que se incorpora música gótica, doom y black atmosférico a una mezcla que es al mismo tiempo muy directa y punzante, no tan shoegaze ni brumosa en la producción. 4,2 de 5.

El tema Annapurna, uno de los singles, tiene un violín que acompaña las formas de la guitarra para darle una nueva capa de romance fúnebre. 

3. Bagatelles Vol. 4 de John Zorn, interpretadas ahora por Ikue Mori. Ya tuvimos versión orquestal, otra de jazz y rock progresivo e incluso otra de noise/brutal prog, ahora suena como electrónica minimalista y al mismo tiempo como música oceánica. Esta me la voy a ahorrar (según RYM es Midi Music). 2 de 5.

4. Life Illusion (2025) de Billowing Fog: Trío de metal gótico, aunque Metallum dice que black/doom, los tiempos son mid-tempo y superiores, basados en riffs de trémolo acompañados de cello y voz femenina de la ecuatoriana Carolina Padrón (quien conocí en el Steve Klatt Project, pero con una canción poco afortunada). Los otros dos músicos son de Polonia y Ucrania.

En su Bandcamp hablan de dark metal y black avant-garde y tiene más sentido. Porque es casi experimental, de parte del trío, que sin amarrarse a ningún género en particular, va creando canciones con la paciencia de un artesano, con riffs con alta ganancia, algo disonantes y con tiempos raros, que se combinan con una voz que a veces narra, la mayoría de las veces canta y una batería que no sigue el ritmo sino va intercambiando ritmos, tonos y formas, sin nada predestinado ni un fin muy rígido. 

Esto incluye, en el tema Life Illusion, el uso de shrieks. El tema final, casi blackgaze y más melódico, de más de 10 minutos, tuvo momentos incluso de hardcore y post-metal. Magnífico, 4,4 de 5. 

12 abril 2025

Lo nuevo de In The Woods (progresivo/gótico) y Architects (djent/metalcore), jazz rap/boom bap, death holandés clásico, mixtape de witch house/emo rap, doom gótico italiano sobrio, art rock/pop canadiense, groove/metalcore maorí, death/black avant-garde austríaco

1. Otra (2025) de In The Woods...: una belleza de álbum de metal progresivo, ampliamente vocal, con una protagonista voz gótica, entre narrada y con lo que llamaría armonías amables, entre épicas y atmosféricas, que parece querer encarnar una especie de personaje que parece emular cómo sería si quienes han pasado por Ulver, Bornagar y Arcturus cantaran power metal o epic doom.

Hay algunos shrieks violentos y momentos extremos, en medio de canciones empeñadas en presentar melodías que parecen mediar entre el black melódico, el folk metal menos extravagante y el metal progresivo más conceptual. Adoro a los noruegos haciendo progresivo, que en este momento presentan una extraña raza canciones que suenan a híbridos que amalgaman elementos particulares de distintos géneros para algo realmente único. 4,7 de 5.

2. From the Private Collection of Saba and No ID (2025) de Saba y No ID: Un muy trabajado disco de jazz rap, hip hop consciente, neo-soul, boom bap, pop rap y trap, pero que siento demasiado gringo para mí. No le agarré caída a las letras y está demasiado ligado a la movida RnB. Aunque está muy bien producido, con samples geniales. Para mí, 3 de 5.

3. Rise to Ruin (2007) de Gorefest: clásico del death metal holandés, con un growl monstruoso -que a veces se me parece al de Juan Brujo- y arreglos diversos que enriquecían la brutalidad del género. Atmósferas electrónicas, guitarras acústicas y algunos sintetizadores adornaban la avalancha, semi-industrial, de riffs afilados y batería que sonaba como un tanque de guerra, con guitarras llenas de armónicos y otros trucos de la vieja escuela, especialmente doom death, aunque el ritmo frenético de los temas nunca se reduce. Siento alguna influencia de At The Gates en este disco, aunque es más fácil ver la relación de esta banda con el sonido de Haill Of Bullets y The Project Hate MCMXCIX. Genial, 4,7 de 5.

4. Vándalos (2025) de Bándalos Chinos. Pop indie, sofisticado y electrónico argentino. Una de las nuevas bandas del Cono Sur que más me agradan. 4,1 de 5.

5. The Sky, the Earth & All Between (2025) de Architects. Genial ese disco, con industrial, djent, nu-metal, metal alternativo y mucho metalcore progresivo, con unos guturales en growls que me hacen recordar el debut de System Of A Down, arreglos tipo Tesseract pero con música más pesada, con muchos doble bombos, electrónica feroz y guitarras gigantescas, con riffs imposibles en tiempos laberínticos, mientras agregan voces y arreglos de post-hardcore (con voces "a lo Michael Jackson") y metal alternativo. Increíble cambio de los británicos, bravo. Le puse 4,2 pero ni de vaina, es mucho mejor, 4,7 de 5. 

6. Ghost Mountain (2025, mixtape) de October Country: Hace poco comprendí exactamente que un mixtape, a diferencia de un disco, es una colección de temas sueltos y no un disco pensado como un conjunto relacionado de temas. Naturalmente son más claros de entender en el rap, hip hop y música electrónica indie contemporánea. En este caso, este está alrededor del Witch House y el Emo Rap, con influencias del Synthpop, Darkwave, Trap, Cloud Rap, Wave, Post-Punk. Es curioso, y entiendo que usan samples de rock, emo y pop, pero no es necesariamente bueno. 2,5 de 5.

7. The Spin (2025) de Messa: Otro brillante álbum de doom contemporáneo. Después del grandioso Close de 2022, lleno de oscuridades psicodélicas y stoner, ahora los italianos se presentan con este álbum, más cerca del rock y el metal gótico, con momentos progresivos, en que incluso más que rock o metal, es una música concreta y sensual, rica en capas de sonidos e instrumentación variada, aunque un poco más cerca de Lucifer y Tribulation que de Katatonia. 4,6 de 5. 

Con atmósferas setentosas, hay una especie de seriedad, en presentarse con elegancia sobria, lo que no impide que haya momentos más stoner y psicodélicos, otros con blast beats de black e incluso que suenan más rock and rolleros u obscuros, porque hay distintos ángulos y formatos, pero siempre con esta especie de estética sin estridencias, incluso cuando hay bajos fangosos, guitarras más angulares o una batería más presente. Siempre permanece la guía espiritual de la cantante, sacerdotisa de este viaje potente pero acotado.

8. Dan's Boogie (2025) de Destroyer. Elegante disco de art rock y art pop, psicodélico, sofisticado y orquestal, aunque también por momentos puede ser post-punk, slacker y/o noise. En realidad es confuso, porque me suena como a música lounge tocada por una banda de rock, como Pulp a veces. Me perdieron con los sonidos de guitarras eléctricas country. 2,5 de 5. Son de Vancouver, Canadá.

9. Te Rā [el sol] (2025) de Alien Weaponry: groove/thrash metal de Nueva Zelanda, pero me suena también a metalcore melódico e incluso por momentos a los argentinos ANIMAL. Todos son de ascendencia maorí y algunas canciones son cantadas en este idioma. Aunque empiezan algo flojo, con sonidos muy derivativos, luego la mezcla de voces limpias y guturales, los arreglos más complejos y las sonoridades disonantes, combinando groove y metalcore, así como momentos de metal alternativo, le dan su propio brillo. Vale la pena volver a escucharlos. 4,2 de 5.

Randy Blythe de Lamb Of God está invitado en unos de los temas, mientras que el presentador de radio Tūwhenuaroa Natanahira lo está en Blackened Skies. El disco me fue conquistando poco a poco, y de forma similar a los argentinos, combinan ferocidad y melodía, ritmos contagiosos con potencia guitarrera. Sus riffs son realmente buenos, y el power trío hace magia con arreglos thrasosos y alternativos. 

10. Paralipomena (2025) de Pillars Of Cacophony: segundo disco de esta banda austríaca de death/black disonante, progresivo, ocultista y técnico, uno de los discos más fascinantes, bien producidos, extremos y sorprendentes de los últimos meses. La mayoría de los riffs son rapidísimos y enrevesados arpegios combinados en incesantes cambios de tiempo y velocidad con ritmos percusivos igualmente frenéticos en constante movimiento.

Tiene además momentos de deathcore, melodeath, grindcore, thrash técnico, jazz y black progresivo. El baterista es detallista, veloz y agresivo, lleno de fills y arreglos en contratiempos, mientras los guturales son diversos y punzantes, mientras las guitarras van desde lo disonante a lo melódico, de lo atmosférico a lo feroz, mientras en conjunto hay un enfoque en ser transgresores y transversales: breakdowns industriales, djent disonante, polifonías con brutal death. 

Paralipomena son anotaciones o apéndices que complementan un texto, lo que proviene de un texto llamado Parerga y Paralipómena de Arthur Schopenhauer. El debut de la banda se llamaba Parerga, y el logo es de la escritura Circular Gallifreyan de la serie Dr. Who, mientras las letras tratan de temas científicos, especialmente bioquímica.

Es el trabajo solista de Dominik Bulfon, que recuerda a Ulcerate. Totalmente encantador, gente rara y avant-garde.

24 enero 2025

Indie/hard rock (debut de Father Of Peace), lo nuevo de Harakiri For The Sky (post-metal/doomgaze), post-black /space rock progresivo, metal industrial, thrash canadiense, death melódico orientalista ruso, power/thrash orquestal francés

1. Year Of The Madness (2024) de Father Of Peace: suenan como si unieras La Vida Boheme, Radiohead, Queens Of The Stone Age, Fun Loving Criminals y Cake. Humorísticos, tipo The Presidents Of The United States, aunque también sludge y noise, con algo de rapcore tipo Molotov. ¡Ya recuerdo que me aparecieron en Instagram y era una banda que lucía y sonaba loquísima, como todo lo que dije! El cantante es un showman de cabello gigante, la bajista parece una niña sifrirockera de los 90 y el baterista un chamo común, hindú o latino.

Formalmente son una banda de indie rock y alternativo de Israel, aunque también stoner, post-punk y hard rock que claramente une los 70 y los 90 para presentarlo en el 2024 de forma novedosa, fresca y sumamente divertida. El trío está conformado por Avshalom Ariel en guitarra y voz, April Mandil en el bajo y Tom Bollig en la batería. 4,5 de 5. En Spotify.



2. Scorched Earth (2025) de Harakiri For The Sky: post-black metal austríaco que dentro de su mismo estilo feroz y existencialista de shriek gritado y música post-metal, post-rock y ambiental, parece darle más espacio ahora al shoegaze, al black melódico, a los arreglos sinfónicos e incluso al rock indie.

RYM me da la razón, así que al post-metal y black atmosférico, hay que sumarle metal alternativo y doomgaze, porque se notan mucho más melodías y sonidos más cercanos al rock y al post-punk que que al metal, lo que le da un matiz tan innovador como cuando inició su carrera, manteniendo los vocales rasgados y desesperados, ahora hay una oscilación rítmica, un uso de pianos y distorsiones más oníricas y más vivaces, incluso más accesibles y de notas mayores, que le da una luz novedosa. En el tema In Autumn I´ll Surrender se notan influencias de los noventa, de metal y rock alternativo. Esto para mí mejora la propuesta de esta banda.

Se incluye su versión de Street Spirit (Fade Out) de Radiohead (The Bends, 1995). Entre los invitados están Serena Cherry (Svalbard), Kerim "Krimh" Lechner en las baterías (Daath, Septicflesh), Patrick Ginglseder (vocalista de Groza) y Tim Yatras de Austere. Me gustó mucho, 4,8 de 5. En Spotify.

3. Hearts of Darkness (2017) de Fleshdoll: banda francesa que combina death/thrash progresivo, con brutal death y melodeath, con muchísimo bajo, guitarras vintage de death/doom de los 80, muchos guturales profundos y toques modernos de dobles armonías y riffs del sonido de Goteburgo y groove metal. Un concepto que funciona muy bien, porque la voz permanente brutal es un toque a todos los giros y diversidad incluidos. 4,4 de 5. En Spotify.

4. Spectrum (2025) de Am I In Trouble?: Una banda muy rara de post-black atmosférico y/o música progresiva, que incluyen coros de space rock, así como instrumentales de rock/metal progresivo (incluyendo arreglos de shred, psicodelia o incluso algo latino), música académica y folk, que chocan con shrieks permanentes y growls intercalados, riffs de black metal melódico enrevesados y en tiempos extraños, que repiten motivos, giran sobre sí mismos y cambian de tono y estructura, junto a voces femeninas misteriosas y post-metal por doquier.

Finalmente, es una aproximación bizarra de hacer post-black progresivo con muchos arreglos alternos, que intercala rock progresivo setentoso sin fusionarlos, sino que alternan y se superponen, de una forma muy distinta a Opeth, acá escuchamos a Kansas y de repente a Lantlos, lo que finalmente termina siendo avantgarde, más que progresivo. Tienen un bajista increíblemente talentoso, una producción vocal destacada y muchas influencias de thrash técnico.

La banda es realmente un solo individuo, Steve Wiener, compositor, letrista, cantante, guitarrista, bajista y tecladista. 

Cada tema es único en esta banda de New Jersey, y por eso llevan el nombre de un color: unos son más black, otros más progresivos y otros puramente experimentales, aunque suenan muy bien, no me engancharon demasiado como concepto integral. 3,7 de 5. Creo que podrían haber salido dos magníficos discos distintos de aquí. En Spotify. Lo mejor está en el tema Black, que tiene voces operáticas, shrieks y dulces líneas de voces de rock de los 70. En Spotify.

5. Urn (2017) de Ne Obliviscaris: me encanta esta banda australiana, en que el bajo y el violín se entrelazan, con destacado protagonismo en medio de este death/black sinfónico, melódico y progresivo, malvadísimos growls, hermosas voces operísticas (incluyendo teclados y viola) y orquestadas melodías disonantes (a veces llegando incluso al noise/sludge) acompañadas de blast beats y solos hipnóticos. Grandes, 4,8 de 5. Acá reseñé su disco 2023, Exul, de mis favoritos de ese año.

Irónicamente el bajo lo tocó un invitado, Robin Zielhorst, quien tocó en Exivious, Cynic y ahora en Obscura, para sacar la cuenta de la calidad de los arreglos con este instrumento, siempre al frente y directivo. En Spotify

6. Thundercrest (singles) de Pentagram: regreso triunfal de la banda de doom tradicional, con toques stoner y mucho rock and roll. Buenísimos los tres temas para bailar entre la niebla del porro. 

7. Hopiumforthemasses (2024) de Ministry: ¿quién se robó mi metalero intolerante? Disco de metal/rock industrial que me gusta muchísimo, me parece divertidísimo y genial, con sus coros punketos, su sonido hardcore y sus letras políticas anti-Trump. Mucho Dead Kennedys (incluyendo a Jello Biafra en una canción), Prong (dos ex-miembros) y White Zombie. Y que chupen los críticos, para mí, 4,3 de 5. Yo no sé nada de metal industrial, porque a mí también me gustó mucho el Amerikkkant que la crítica también destruyó, me sabe a casabe. 

Roy Mayorga (ex-Soulfy) sigue en las baterías lo que ya es un maravilla, además de Paul D'Amour, bajista original de Tool (primeros dos discos). Demasiado cool que hayan invitado a Eugene Hütz de Gogol Bordello y co-protagonista de la película Everything Is Illuminated. En Spotify. 

8. The 3erd Dimension (2025) de Hazzerd: thrash metal canadiense con increíbles solos de guitarra, riffs de speed metal e influencias del heavy, lustrosamente metaleros. Después de temas dinámicos y divertidos, con mucha potencia, tienen un sorpresivo opus de 9 minutos, el penúltimo tema, instrumental y con momentos progresivos, tipo Havok y con guitarras electroacústicas con influencias del flamenco, con solos muy a lo Testament y profundidad compositva, un remate extraordinario. 4,3 de 5. En Spotify.

9. Samuda (2017) de Kartikeya: magistral álbum de esta banda rusa de poderoso groove/death metal melódico con sonidos folk orientales. Hay experimentación sónica, potentísimos riffs de melodeath, djent y death progresivo, combinado con voces deathcore, cánticos femeninos, texturas electrónicas y una batería entre tribal, progresiva y industrialosa, con interludios que pueden ser groove, otros de calma transitoria y muchos de raros arreglos de tiempos desafiantes. Los growls son increíbles, siempre con presencia y con recovecos para impresionarse.

Mucha de la magia está en Roman Arsafes, cantante, guitarrista, arreglista de instrumentos étnicos y teclados. Los invitados son de lujo:  Karl Sanders (Nile), Keith Merrow (Nightmarer), David "Maxim" Micić, Gennady Lavrentyev haciendo konnakol, una técnica india de percusión vocal por sílabas. Los mejores momentos es cuando se combina el djent con la música oriental con instrumentos que jamás se habrían conocido.

Para mí, una obra maestra, 4,9 de 5. En Spotify.

10. Lost Generation (2024) de Arcania: un intensísimo y enorme power/thrash metal francés, con increíbles voces épicas y rasgadas, con un bajo telúrico, riffs con muchísima fuerza y sonidos híbridos. Las armonías de corales con el gruñido, bien cercanas al trabajo de Chuck Billy, son de lo mejor, junto a la combinación de guitarras groove/thrash sobre baterías power metal que suenan durísimo, a veces con un doble bombo y repiques que dominan todo. Los arreglos sinfónicos, monstruosos y en concordancia con las guitarras son impactantes.

Por si fuera poco, a la gran calidad de este disco, se le suma un opus final de 9 minutos, con Nicolas Alberny de Gorod de invitado. 4,7 de 5. En Spotify.

17 enero 2025

Obra maestra de Abigor (black/sinfónico avantgarde), trap, hip hop y regional mexicana con djent (Ladrones), brutal death técnico, black atmosférico noruego, Post de Björk, post-black atmosférico eslovaco y jazz/metal francés

1. Taphonomia Aeternitatis - Ges​ä​nge im Leichenlicht der Welt (2024) de ABIGOR: una obra maestra del black metal que salió el 21 de diciembre de 2023, meses después que su líder se quitara la vida a los 49 años. Sinfónico, avantgarde y con decenas de capas de guitarras y efectos especiales, es un obra de collage de perversidad, música extrema y pensamiento de avanzada. 4,9 de 5. Acá lo reseñé.

2. Flow Pesado (2024) de Ladrones: sí, música regional mexicana (corrido tumbado) y hip hop latino con djent, nü-metal y metal progresivo, de Guadalajara, Jalisco. Naturalmente influenciados por Resorte y Control Machete, usan guturales y breakdowns de deathcore, no es sólo unas guitarras a lo Z-Trip o Rockstar Superstar de Cypress Hill, sino hay una banda completa detrás, con el virtuoso José Macario (de Resorte y que está invitado en el EP Telenovela de Mestís) en las guitarras. 

Quizás para algunos pueda ser un sacrilegio y la comparación puede ser terrible, pero es como si Peso Pluma fuese metalero y sí supiera cantar. Imposible pensar que ANIMAL, Brujería, Cartel de Santa y Cypress Hill no están entre sus favoritos, aunque también hay pop y trap, además de artistas mexicanos de música regional que desconozco pero uno podría decir que Los Tigres del Norte, considerando su acercamiento con la música alternativa.

La banda está liderada por el rapero Zxmyr y Cirujano Resendez. Además del disco tiene media docena de singles extras en 2024, y mucho más antes, en el que destacó Así cambió la cosa (video en Youtube) de 2021.

3. The Art Of Sickness (2017) de Profanity: death metal técnico alemán, con riffs arpegiados increíbles, una batería muy progresiva y brutal, con un sonido clarito y muchísimos repiques, un bajo de thrash progresivo con un sonido inusualmente brillante y growl brutal. Súper técnico y producido al detalle, con unos sonidos sinfónicos de fondo y unas disonancias que lo acercan al death vieja escuela aunque el sonido está claramente inclinado hacia el deathcore, incluyendo algunos pig squeals, la música están más inclinados al brutal death, el death progresivo e incluso se notan influencias de Cynic y Atheist, aunque es bastante usual los momentos con pausas sucesivas y micro-silencios. La banda sigue activa aunque no publican nada desde 2020. 

Entre los invitados están Aad Kloosterwaard (ex-baterista y actual vocalista de Sinister), Ricky Myers (entonces en Disgorge y ahora en Suffocation), Terrance Hobbs (guitarrista de Suffocation) y Christian Münzner (ex-Alkaloid, ex-Obscura, ex-Spawn Of Possesion y ex-Paradox, ahora en Retromorphosis). Puntuación: 4,4 de 5.En Spotify.

4. Vessels by Which The Devil Is Made Flesh (2024) de Misotheist: black metal noruego, no tradicional, sino que agrega nuevas sonoridades entre lo atmosférico y lo disonante aunque también con algunos ritmos alternos más cercanos al punk que al metal, así como un shriek combativo y poderoso, sobre riffs que varían de tiempo, junto a un bajo que también hace motivos propios y en contratiempo, para pasearnos por la hermosura oscuridad del género, con una batería que también va pasando del mid-tempo al demencial blast beats y se regresa para acompañar, con sonidos ritualistas, repiques y amplio uso de platillos. Hay algo de avantgarde en todo el concepto musical que convoca a usar los instrumentos en tiempos extraños, con un sonido pulido y en estructuras circulares, así como el death disonante progresivo aunque en versión gélida nórdica.

Proyecto de Brage Kråbøl, que por momentos se parece a Deathspell Omega aunque con un sonido mucho más claro. El disco tiene sólo 3 temas de 12, 6 y 19 minutos. 4,4, de 5. En Spotify.

5. The Tree y Vanished de Retromorphosis, es todos los músicos de la banda sueca de death metal técnico Spawn Of Possesion con el baterista  KC Howard (ex-Decrepit Birth). Brutal, hay que ver qué traen finalmente, pero por ahora diría que al menos un 4,3 de 5.

6. Kr​á​sno (2025) de Besna: post-black progresivo extraordinario, de Eslovaquia, con una voz súper fry y corrosiva, que acaba con un planeta de un grito sobre una atmósfera de guitarras espaciales, que pueden ser expansivas, atmosféricas y shoegaze, con luminosidades claroscuras en su sonido en un momento, aunque en otros temas son disonantes y en trémolo salvaje, para luego detenerse con una vigorosa calma con arreglos cuidadosos de batería en que se ronda más el post-rock e incluso algunas tonalidades pop, que le agregan belleza transparente a la opresiva oscuridad urgente con la que convive. 

Hay que tomar en cuenta que Kr​á​sno en eslovaco es Hermoso y Besna es Furioso.

Una guitarra líder, a veces con una suave distorsión alternativa, suavemente hace un trémolo pulido se cierne sobre la pared de monstruosa densidad. Estructuras -y momentos- de death progresivo y melodeath son adquiridas por este vortex de post-black devueltas en un universo paralelo de frialdad eterna. Francamente, genial, 4,8 de 5. En Spotify.

7. Post (1995) de Björk: 5 de 5 en mi corazón, amor eterno por la música de mi islandesa favorita. Según RYT este album tiene Art Pop, Trip Hop, Alternative Dance y Tribal House, que lo coloca en el cuarto mejor disco de 1995 y 137 en la historia. Cumple 30 años y sigue siendo de mis favoritos de la vida. En este disco trabajó con Tricky, que ya había salido de Massive Attack, con Graham Massey de 808 State y Nelle Hopper, productor del Debut (1993). Es un disco grabado originalmente en Nassau, Bahamas y que fue rearreglado, remezclado, regrabado y producido de nuevo en Londres, con nuevos programadores, ingenieros y Tricky. 

Es un disco mucho más jazz, especialmente latin jazz brasileño y complejo musicalmente (con clavicordio, trompetas, saxofón, hammered dulcimer) y "crudo" según ella, más enfocado en su vida nocturna visitando clubes nocturnos y discotecas en Londres por lo que también hay ambiente, techno, IDM y trip hop, incluso jungle. Es el disco que disparó a la fama internacional a la cantante, con temas y videos de singles como Army of Me, Isobel, It's Oh So Quiet (que es un cover de Betty Hutton), Hyperballad, Possibly Maybe y I Miss You (con un video a la estética de Ren & Stimpy) dirigidos por Spike Jonze (Her, Being John Malkovich) y Michel Gondry (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos). 

8. El adelanto del disco de Dawn Of Solace está buenísimo, melódico, con gancho y al mismo tiempo, con un doom fúnebre y súper denso, como un pared de concreto y belleza como la de Leprous o Katatonia. También de los alemanes Across Oceans, con su progresivo alternativo y moderno. También los tres temas adelanto de Apocalypse Orchestra, el doom se pone atractivo este 2025. Scour, la banda de black metal de Phil Anselmo, súper cabilla. También los de Disrupted, muy a lo Hypocrisy viejo y Entombed. Increíbles los dos temas de Disarmonia Mundi. Temas de clipping., siempre retadores e inventivos, en este caso re-sampleando Firestarter de The Prodigy.

9. Uncommon Grounds (2025) de CKRAFT: alucinante banda de metal progresivo avantgarde y jazz fusión de París, Francia conformada por Charles Kieny (acordión y sensores electrónicos para tocar sintetizadores desde su instrumento), Théo Nguyen Duc Long (saxofón tenor), Antoine Morisot (guitarra y música de la Orquesta Sinfónica Nacional de Francia), Marc Karapetian (bajo) y William Bur (batería). El sonido es impresionante, parece como unir a los temas más pesados de Tigran Hamasyan (el bajista de Ckraft, Marc Karapetian, toca en su disco 2024), Thank You Scientist y Seven Impale. La ferocidad del free jazz, los sintetizadores del rock de los 70, la potencia telúrico del metal progresivo contemporáneo y la innovación de fusionarlos, con incontables cambios de ritmos, pasando de un género a otro con gracia, fuerza avasallante y un efecto sorpresiva perenne. 5 de 5 nada más que apuntar. En Spotify.

10. The Reverses (2016) de Terra Tenebrosa: hacen total honor a su nombre, con un disco abrumador, son múltiples capas de sonidos estridentes que parecen partir hacia todas partes desde un célula maligna o un núcleo radiactivo. Parecen ser violines tratados como sierras eléctricas, máquinas industriales de varias toneladas tratando de aplastar sociedades enteras y un bajo monstruoso, industrial y oscuro. Con un shriek arrastrado y muy procesado, también se escuchan sintetizadores y riffs de guitarras atmosféricas, como trumpetas de arcángeles apocalípticos, aunque son apenas distinguibles en la bruma sónica que lo une todo.

Es metal extremo y de vanguardia, que tiene raíces en el slugde atmosférico, el black metal industrial y el post-metal. El trío sueco proviene de una legendaria banda de post-hardcore llamada Breach. Más que opresivo este sonido es infernal, con decenas de posibilidades encontrándose en choques permanentes, en que el metal es un ingrediente para una fórmula bestial y enloquecedora. Su cantante es Tomas Hallbom (ex-The Ocean Collective).

Tienen invitados destacables, como Jonas A. Holmberg (cantante de This Gift Is A Curse), Vindsval (guitarrista y cantante de Blut Aus Nord). Cierran el disco con un tema de casi 17 minutos, en que hay extractos de lo que uno podría clasificar como metal extremo tradicional, en que los instrumentos son identificables, suenan como una banda y no hay decenas de capas, sonidos y efectos. Gran final.



La obra maestra de Abigor (black metal avantgarde/sinfónico): Taphonomia Aeternitatis - Ges​ä​nge im Leichenlicht der Welt

Taphonomia Aeternitatis - Ges​ä​nge im Leichenlicht der Welt (2024) de ABIGOR: Detesto perderme discos porque no están en Deezer, así que este disco que se publicó el 21 de diciembre de 2023 logró colarse en sólo días en el mejor disco de ese año en Sputnikmusic, venciendo a Panopticon, Seven Impale y Amun.

El nombre del disco refiere a la Tafonomía, una rama de la paleontología que estudia la conformación de los fósiles, mientras que la segunda parte se puede traducir del alemán como "Canciones a la luz cadavérica del mundo", pues finalmente la banda siguió su senda de escribir sobre temas satanistas y luciferinos, aunque en este caso con la reflexión sobre el tiempo más allá de la escala humana.

La música es realmente impresionante, es como un post-black metal / black sinfónico, con tonos brillantes, guitarras en trémolo en distintos tiempos que se superponen y se entrecruzan de formas extrañas aunque coincidentes a la larga, algo típico durante los 30 años de carrera de esta agrupación.

Esta técnica a veces parece invocar formas como las del black melódico de los noventas a la Emperor o Satyricon, aunque con sorprendentes formas asincopadas de solos de guitarra y batería, como con una filosofía progresista aunque se acerca más a lo avantgarde (y un bajo casi invisible).

Sí, es sinfónico aunque de una forma bizarra, metalera por un lado, con disonancias en cascada y un bajo cavernoso, hay shrieks narrativas y bélicos, aunque también se usan varias capas de teclados y efectos especiales, que entran y salen de la escena mientras voces corales, así como un puñado de distintos riffs que parecen hablar al mismo tiempo, y aunque parezca abrumador, los shrieks también son diversos: operáticos, masculinos y femeninos, algunos cinemáticos y de Medio Oriente, otras voces son gritos semi-arrastrados y así se va armando algo que supera la propia estructura del metal, acercándose incluso a algo como un mashup electrónico o al jazz-fusión.

El disco jamás da tregua, el séptimo y penúltimo tema es feroz, combinando tonos vampirescos y war metal, desde profundos arreglos de voces corales y vikingas, cánticos para la batalla, riffs mucho más rápidos y directos, un poco menos de capas de guitarras para permitir que la narración sea más clara. Hay más melodía, ritmos repetidos y una estructura que permite reconocer los motivos musicales, que suenan como un guiño a lo arcaico y lo medieval con este sonido abrumador y conceptual apoteósico. 

Este disco salió unos meses después que Peter Kubik (bajo / guitarra), fundador de la banda austríaca en 1994, se quitara la vida a los 49 años. P.K. se complementaba musicalmente con T.T. (Thomas Tannenberger) quien además de la batería también grababa el otro montón de guitarras y el bajo, Las voces fueron grabadas por Michael Gregor aka Silenius, de Summoning (quien había entrado en 2013 como un posible músico de sesión). No hay créditos extensos para las muchas otras voces, teclados y/o sintetizadores.

Es magnífico y desorbitante. 4,9 de 5. En Bandcamp.

05 enero 2025

Diario musical: power progresivo y sinfónico, death progresivo (Opeth), noise rock/pre-grunge (Pixies), death/doom y post-metal electrónico

1. Dark Wing Gospel de Black Yet Full of Stars: muy misteriosa banda de power metal progresivo italiano, con un sonido oscurísimo y orquestal, con voces corales apoteósicas, una voz líder con una voz entre rasgada y épica, algo thrashera, y otra muy muy gutural. Es el proyecto del guitarrista y orquestador italiano, residenciado en Ámsterdam, Carlo M. Dini, enfocado en riffs guerreros aunque secundarios a una atmósfera hiper-orquestal a la Septicflesh en que se combinan los growls con voces corales, produciendo un efecto devastador de invasión de demonios al mundo espiritual. 

El concepto del disco es sobre los tres estados de la alquimia, nigredo, albedo y rubedo para transformar el plomo en oro. Es bastante experimental, pues Dini pretende probar todo lo posible en orquestaciones en el mundo del metal, aunque ha sido amplia y poderosamente implementado antes, logra buenos momentos de coros académicos.

Los guturales fueron grabados por Ludovico Cioffi (The Modern Age Slavery y Delain) mientras Davide Penna (Mirrormaze, metal progresivo) hizo las limpias/rasgadas. Las baterías fueron encargadas al holandés Michiel van der Plicht (Pestilences, ex God Dethroned). 

El coro está conformado por Zema Baghirova (quien hace también otras voces adicionales), Daniel Paoloni, Ludovico Cioffi, Alessio Duranti, Alessandro Fazzini, Milena Amadei, Luca Cima, Nicola Rinolfi, Patrick Antoniucci y Emanuele Aluigi. Logró hacer una especie de power/death o una ópera para gutural y coro.

Le concedo un 4,4, de 5. En Spotify.

2. The Last Will and Testament de Opeth: ¿mejor disco del 2024? Seguramente para muchos y me incluyo: volvieron los guturales, las canciones son oscuras, complejas y progresivas, con la superposición de rock setentoso y metal extremo propia de estos suecos, que incorporan psicodelia, riffs arpegiados, arreglos jazzísticos y atmosféricos, en un concepto que une el cine de suspenso, las tonadas góticas y el space rock junto a las raras ideas del death progresivo.

Es sin duda su mejor trabajo desde el aclamado Blackwater Park, irónicamente no sólo por el regreso del amado growl de Michael Akerfeldt sino por el extensivo uso de orquestaciones y sintetizadores para producir mucho rock progresivo de los 70 que podemos identificar, incluyendo invitar a Ian Anderson de Jethro Tull y Joey Tempest de Europe, y en combinación con lo que ya es una firma del estilo de la banda como la combinación de bajo y batería para adornar las estructuras progresivas creadas con riffs de guitarra y batería enrevesada. 

Mi preferido, totalmente, es el tema 4, donde está Anderson y la arpista clásica Mia Westlund. Para este disco, Opeth reclutó al joven baterista (30) Waltteri Väyrynen, ex-Vallenfyre, ex-Paradise Lost, ex-I Am The Night y ex-Bodom After Midnight, después de la salida de Martin Axenrot (Bloodbath). En Spotify.



3. Surfer Rosa (1988) de Pixies: disco seminal del rock alternativo, el grunge, el post-hardcore y el indie rock, apelando al noise y el art punk, el humor negro y letras con referencias a Puerto Rico, en inglés y español. Disco de cabecera de Kurt Cobain y Billy Corgan, este disco marcó el inicio del grunge. Lanzó a la fama underground al productor Steve Albini.

Considerado uno de los mejores discos de todos los tiempos, de los 80 y de los últimos años, tiene un temazo en Where is my mind? y una locura llena de noise y experimentación en Vamos. Según Cobain le gustó la capacidad de unir el pop y la música pesada. Para mí, es regular y poco atractivo, salvo momenticos, 3,5 de 5. 

4. Vepr de Dragunov: tercera producción de esta banda de post-metal/sludge instrumental, con muchas influencias del progresivo y el metal electrónico, con varias intervenciones de pistas y samplers, tiene muy buenos momentos aunque no me mató, salvo el tema con Stefan de Grafe (Pychonaut y Hippotraktor) aunque hay que darle chance: 3,9 de 5. En Spotify

5. Endonomos II - Enlightenment de Endonomos, segunda producción de esta banda de death/doom de Austria, con disonancias interesantes cuando son más death, con una producción y sonido realmente destacables, haciendo todo como deberían, pero aunque aprecio todo el trabajo y la calidad musical, como en Ahab, no termina de conquistarme el doom lento y monótono de canciones larguísimas. A pesar de unos riffs y arpegios realmente muy bien hechos. 3,7 de 5. Muy buenas voces limpias, le dan un toque diferenciador a pesar de la tónica goth/fúnebre. Pronto los escucharé de nuevo. 

01 noviembre 2024

Diario musical, bienvenido Noviembre: power metal progresivo de Finlandia y Austria, death progresivo de Eslovaquia, goth metal (Tribulation), progresivo psicodélico de Rumania, lo nuevo de VOLA, country/space/experimental soundtrack y lo nuevo de Nachtmystium (no psicodélico)

1. Adamantra: maravilloso power metal progresivo y sinfónico finlandés que desconocía, con calidad vocal pero sin ser una voz hiper épica solista, cumple los estándares y se destaca con la influencia del rock progresivo psicodélico de los 70. Sin embargo, la banda está más enfocada en los arreglos complejos, la orquestación de fondo y unas guitarras secundarias pero siempre hard rock y virtuosas que acompañan la narrativa de los teclados y los sintetizadores. Of Beasts and Angels incluye apoteósicos coros orquestales que le dan aún mayor belleza a este metal cinemático, riquísimo en detalles y sin aspavientos, sus recursos son muchos pero tienen un estilo que cultivan, muchos más pesado y progresivo que sus compatriotas de Stratovarius, sin power ballads y menos teatro, sino enfocados en complejizar sus canciones. Mi oído: 4,5 de 5. En Spotify.

2. Spilling the Astral Chalice de Siderean: death progresivo y avantgarde de Eslovenia. Es bastante opresivo y con voz cavernosa, complejidad similar a la de Imperial Triumphant y Gorguts, pero con un sonido más claro que permite reconocer instrumentos, además tiene espacio para momentos calmos y pseudo-jazz, porque aunque incluyen sintetizadores, no hay saxofón ni violines. Se escuchar mathcore, arpegios de guitarras en contratiempo con las baterías, un bajo atravesado y algo de metal atmosférico para densificar. En Spotify. Este disco combina sonidos agudos y graves de forma balanceada, sin tantas estridencias, con un control sobre los armónicos de las guitarras y con una batería con poca ganancia general. Un buen 4,2 de 5.

3. Patterns in Repeat de Laura Marling: candante de indie folk de Reino Unido. Bonita voz y suaves atmósferas. No es para mí.

4. Spectres At Dawn de Methadone Sky, es una banda de rock progresivo, psicodélico y stoner de Rumania, sin nada de doom e instrumental. Un gran juego de distorsiones entre el bajo y las guitarras, que apelan a riffs que pueden ser hard rock, desert y space rock, aunque un par de veces fueron levemente más pesados, algunos pocos teclados de fondo y ritmos bien marcados en mid-tempo. Leo algunas reseñas que llaman a esto post-rock pero yo los veo aún "de este lado" de la barda, desarrollando una forma expansiva y ambivalencia del stoner progresivo, aunque está en los bordes.

Como en Haunted Shores y en Obesity, hay humor y ocurrencias en los títulos de las canciones, a falta de letras. En este caso, el tema Sheryl Low está en mis favoritos. Una sorpresa aguarda en el largo tema final, de 10 minutos, que tiene un intro de metal extremo de unos segundos. Lo admito, no tenía referencias de bandas similares. Le pongo un 4,3 de 5. En Spotify.

5. Hic Svnt Dracones de Dragony: power metal orquestal wagneriano de Austria, con muchísimos metales, coros de muchas voces y riffs pegadizos, con mucho gancho y heavy metaleros, pero que sirven de transición a los muchos momentos sinfónicos por un lado, pero por otro se sienten las influencias de todas las formas de rock comercial, glam/groove, arena rock y AOR, con orquestaciones, estrofas pegadizas, melodías llevadas por el teclado y power ballads inyecatadas con música clásica. La banda resulta tan apreciable como radiable. Diría que 3,8 de 5 por los temas iniciales, menos pop. 

6. Friend Of A Phatom de VOLA: los daneses llevan su rock/metal progresivo, que ya era dreamy y atmosférico, con un sonido compacto como el de Leprous, más cercano al rock electrónico, con vocoders, sintetizadores, más momentos de calma e incluso con algunos sonidos del pop rock de los 80 -no como lo que ha hecho Haken sino más hacia TesseracT- y la propuesta de Sleep Token, que los aleja de sonidos más claramente influenciados por el death melódico y djent. 

Hay excepciones, en que aún permean algunos riffs de djent, momentos de guitarras menos procesadas o en la que los sintetizadores no dominan, pero no es la regla general. Merecen una segunda escuchada, porque siguen siendo una banda increíble, con momentos en que la melodía vocal, los teclados "a lo Rammstein" y la combinación de riffs gruesos, con baterías complejas, aunque menos frontales, son muy buenos, pero hoy se llevan un 3,5 de 5. Sin duda, lo mejor son los singles: Cannibal,Paper Wolf, Break My Lying Tongue y I Don´t Know How Got Here, pero también se cuela Hollow Kid, que usa unos guturales, dobles armonías que se intercambian entre el teclado, voz y guitarras.

7. Music for William Eggleston's Stranded in Canton de J Spaceman and John Coxon: suena a un country psicodélico ruidoso, con toques electrónicos y experimentales, algo industrial. Según su Bandcamp es garage rock, experimental y space. El disco, de J Spaceman y John Coxon, es una banda sonora que inventaron para un filme de cine arte de los 70 llamada Stranded in Canton de William Eggleston,  que tocaron en vivo en 2015, en una proyección especial en Londres. La grabación permaneció en un estante durante 10 años. 

Stranded in Canton es un retrato cinematográfico en blanco y negro de Memphis en 1974, filmado en bares y esquinas de calles, que muestra a los amigos de Eggleston de juerga, tocando música y disparando pistolas al cielo nocturno, dice el perfil en la red social musical. A mí me pareció una rareza, bastante disfrutable. Le pongo un 3,8 de 5.

8. Sub Rosa in Æternum de Tribulation: estos suecos logran lo imposible, que me encanta la música gótica, y que su estilo, con voces limpias a lo Danzig y un grito envenenado de shriek, junto a riffs que van desde el rock n roll y el post-punk hasta el gothic metal, lograr ser misteriosos, dark y vampíricos pero también bailables y perversos. A pesar de tener canciones mayoritariamente con esa voz profunda, doomy y limpia, temas como Time & the vivid Ore es puro grito/shriek que no le quita sus características melódicas, oscuras y rockeras.

Dieron con la fórmula. Soy fan total. Así que sin pensarlo, 4,8 de 5. En Spotify

9. Blight Privilege de Nachtmystium: hasta entonces esta banda era de black metal psicodélico y avantgarde, bastante raro. Esta vez el proyecto solista de Blake Judd, suena más melódico, incluso gótico y sin sobresaltos experimentales. Ahora tiene, de invitados, a Ken Sorceron (Vale of Pnath) en el bajo, al baterista italiano de death metal, Francesco Miatto y al desconocido Matt Thomas en las guitarras adicionales. El disco es regular, más con expectativas sobre su estilo, diría que 3,5 de 5 aunque la interpretación es formidable, especialmente creando un ambiente de black mid-tempo con ritmos gallop, como retando formas y convenciones, aunque no como antes y en temas como The Arduous March, más rápida, llena de black metal sinfónico y potente, sin influencias dark o góticas. En Spotify.


15 febrero 2019

Dornenvögel de Karg: una cantanta perversa de post-black metal austríaco

Reseñar un disco larguísimo, épico y desgarrador puede ser retador. No podría ser por cada canción. Porque Dornenvögel de Karg (proyecto solista de V. Wahntraum, cantante de Harakiri for the sky) tiene más de 75 minutos en apenas ocho canciones.
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El disco, un largo viaje de post-metal, arpegios e interludios, con una voz agria y punzante, con un fuerte acento germánico y sonido industrial, bebe tanto del black metal como del ambient, para producir poderosos paisajes sonoros, etéreos por momentos, acumulando capas en que la batería puede ser furiosa mientras en el fondo las guitarras se encienden en la oscuridad hermosa que se popularizó con “Sunbather” de Deafhaven.

Con muchísimas partes cantadas, cada tema se sucede al anterior como una continuación evolutiva, fusionando brillantes acordes de guitarra con una batería frenética. Los fraseos, entre el desespero y la épica, van llevando la canción a largos clímax.

Sin embargo, siendo poderoso en su ejecución, es demasiado circular sin ser monótono, por lo que revisita muchísimas veces los mismo tópicos sonoros, por lo que no es tan creativo o diverso como Harakiri for the sky, sino más bien en un larguísimo lienzo para los gritos desgarrados de Wahntraum.

Y aún así es atractivo de principio a fin, por su pulida producción.

Mi tema favorito es Heiman bist du tiefster Winter, más reposado que los demás, con mayores variaciones musicales, con más pianos y arpegios.

Escúchalo en https://karg.bandcamp.com/