Mostrando las entradas con la etiqueta rock psicodelico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta rock psicodelico. Mostrar todas las entradas

03 junio 2025

Lo nuevo de Cuarteto de Nos (rock indie uruguayo), djent/progresivo sueco, hip hop / cloud rap británico, black/post-punk (Tribulation) y goth/doom suecos, punk rock femenino argentino

1. Puertas (2025) de El Cuarteto de Nos: qué maravilla que los veremos en Rock Al Parque, este disco nuevo es fiel a su discografía pero se elevan con el tema El Astrónomo que no podía ver el cielo, un trap / jazz / rock alternativo. Bravo por los uruguayos. Toques de saxofón, arreglos electrónicos y buenas guitarras rockeras en sus acostumbrados versos y rimas, referencias culturales y poesía irónica. Me anoto. 4,6 de 5. 
2. Elicit (2025) de Limbo: increíble djent / metal progresivo, enrevesado, brutal y atmosférico. De Suecia, llegan así a su segunda producción, con algo que suena como Meshuggah con Tesseract, combinando una furia industrial, masiva y caótica con bellos pasajes de arpegios, ambient y puentes que permiten diferenciar las aritméticas nucleares de estructuras que van desde el groove hasta el shred. Buen disco, emocionante y uniendo polos lejanos. 4,3 de 5. El baterista de VOLA está invitado en un tema. 

3. Airbag Woke Me Up (2025) de Jeshi: hip hop / cloud rap / R&B alternativo de Londres, con muchísima música electrónica británica, pero al mismo tiempo, con muchos altibajos. Por momentos, especialmente cuando hay trap, suena emulando a los estadounidenses, lo que me parece lo menos logrado, y en otros hay drum n bass, raros beats alternativos, que parecen sacados de bandas de rock, indie o funk combinadas con música dance europea dura, lo que lo hace muy atractivo fuera del oído preferente del hip hop más tradicional.

El resultado es extraño y algo tétrico, como una especie de horrorcore intelectual. Por momentos recuerda a Gorillaz. 3,5 de 5.

4. The Unknown (2016) de The Vision Bleak. Definitivamente mi (segunda) banda de goth metal favorita: oscura, con algo de black metal y algo de progresivo, detalles sinfónicos y doom pero lo que gobierna acá es presentar algo elegante, subterráneo y lleno de detalles. 4,7 de 5.

5. Sub Rosa in Æternum (Nov 2024) de Tribulation: Mi verdadera banda de metal gótico favorito, porque es ochentosa y bailable, vampírica y rock and rollera, como un black and roll con post-punk. Sus vídeos me gustan muchísimo y veo muy pocos. Es también como un Ghost más gótico (hay que considerar que Tom Dalgety, su tecladista / orquestador, grabó la programación del Prequelle). De Suecia para tu cuello. 4,7 de 5 aunque el tema que es como electrónico / dance es malazo.

6. Mi Corazón En Llamas (2025) de Marina Fages: el rock punk en Argentina está en perfecto estado. Con una aproximación más accesible pero igualmente furiosa del punk, se escuchan ideas de El Otro Yo, con guitarras más ricas aunque menos crudas, pero que no dejan de ser fangosas, afiladas y osadas. Muy divertida. 4,3 de 5. Los guturales, a lo SUN o Poppy, especialmente en el tema El Mundo Pequeño (en que hay muchísimos, como si fuese black metal), le dan un carisma de furia distinta pero vertiginosa que ya está expresada en formas de rrriot girl en todo el disco a forma de voces desgarradas, voces hardcore punk y guitarras de noise rock.

Marina invitó a un gaitero español y dos baterías, pero grabó guitarras, bajos y vientos, lista para emprender una gira por Europa y Estados Unidos, así como su país natal. Además, invitó a las bandas argentinas Lagrimitas y Homogénica a versionar su tema electrónico Hardcore Disney en forma de rock indie / punk rock, y a Cosmic Kitten (de Los Angeles). 

7. Idag (2025) de Witchcraft. En una nota similar pero distinta, occult rock, doom y heavy psych desde Suecia, con guitarras y bajos súper fangosos pero psicodélicos, un sonido setentoso y letras en sueco. Me gusta esta densidad nebulosa y quizás es un poco confuso que a veces se convierta en folk rock acústico. 3,9 de 5. Más de Suecia para todos.

26 mayo 2025

Lo nuevo de Kali Uchis (neo-soul / pop psicodélico), melodeath progresivo finés, post-hardcore / garage punk británico, metalcore/djent australiano, alt-pop femenino, brutal death melódico colombiano conceptual, blackgaze / screamo gótico,

0. Último lunes de madrugada para dar Gestión y Analítica de Data en el semestre 2025-I. 

1. Blood Eclipse (2025) de Slow Fall: melodeath progresivo finlandés, que tiene ese sonido característico aunque combinado con algo de groove y doom, en que a pesar del patético sonido general, revelan habilidades técnicas e interpretativas, aunque demasiado parecido a otros paisanos, hay que destacar el gran trabajo de bajista/tecladista (Markku Kerosalo) y segundo tecladista (Lasse Launimaa), que naturalmente destacan más que los demás, con solos de sintetizadores en una nota de progresivo psicodélico y de thrash técnico / jazz metal. 

Sin embargo, la lentitud de los temas y lo formulario de muchos temas, incluyendo la voz, entre Barren Earth y Amorphis, les quita poder en una sonido que suena desbalanceado y encajonado, aunque concediendo su calidad como intérpretes. 3,3 de 5. Tiene un par de temas buenos, como Vendetta y Blood Eclipse. Cierran con broche de oro, en un tema mucho más progresivo y psicodélico, bastante influenciado por Opeth y Borknagar tipo Quintessence. En general, los segundos temas son mejores, y con mejor producción.

2. The Haze (2017) de Pulled Apart by Horses: banda de post-hardcore de Leed, Inglaterra, Reino Unido. Este disco, según Discogs, es también de hard rock, punk, rock psicodélico, garage punk y garage rock. La tengo en mis favoritos de Deezer pero es básico, con mal sonido incluso. No tiene nada. 2,8 de 5. 

3. Make Them Suffer (Nov, 2024) de  Make Them Suffer. Brutal y divertido djent/metalcore electrónico australiano, con increíbles riffs enrevesados, contratiempos que incluyen breakdowns y cortes de nü-metal, voces femeninas, arreglos con sintetizadores y pistas de techno y drum n bass, cortesía de la sexy y talentosa Alex Reade, quien también toca la keytar. 

Eran una banda de deathcore sinfónico en 2012 aunque la evolución me parece genial, conservando todos los guturales del deathcore, que tienen una asombrosa calidad y poder, agregando algunas voces limpias, otras más matizada y dándole un cariz de metal alternativo realmente apreciable junto a los sintetizadores. 4,5, fácil.

Según RYM es Metalcore con Djent, metal alternativo, nü-metal y electronicore. Su hit, Epitaph.
4. Off With Her Head (2025) de Banks: Se me coleó, porque no lo recordaba. Es un disco de alt-pop bastante decente. 3,5 entonces y repito. 

5. Tyrona (2025) de No Raza. Metal colombiano conceptual, basado en la herencia indígena y natural del Parque Nacional Tayrona, en la Sierra Nevada de Santa Marta, al norte costero de Colombia. El sonido es una combinación de deathgrind / brutal death con de groove/metalcore metal durísimo tipo Lamb Of God, además de riffs de black y death melódico, e incluso momentos potentes de hardcore punk, en momentos que parecen emular al Brujería de Raza Odiada, creando una vorágine de ferocidad con distintas armas afiladas.

El resultado es tan bestial como brillante, al generar muchísima potencia gracias a un growl demoníaco, guitarras que picarían el acero y un sonido grueso, muy bien producido, más complejos arreglos de batería, guitarras melódicas y al mismo tiempo punzantes y destructivas como un taladro industrial, capaces de partir la roca madre. 

Un punto altísimo del disco es Savage Strenght, en que la combinación de guturales en forma de coros melódicos, los solos de guitarras y el crossover de género hace que disfrutemos de un tema tan oscuro como rítmico, un metalcore melódico extremo, lo que me recuerda a Kataklysm. con sus distintos cambios durante su discografía, experimentando al combinar y mutar entre sonidos contemporáneos a la bestialidad original, pero también al Deicide de Serpents Of The Light en el tema Outbreak. Aún mejor es el tema Afterlife, que empieza como un corrosivo death melódico muy veloz para transformarse en un monstruoso deathgrind de lenta cocción, que abre las fauces enseñando todos sus afilados colmillos en forma de violentos breakdowns y ráfagas de doble bombo sincopados con riffs espirales. 

Son de Bello, Antioquia pero residenciados en Florida, Estados Unidos. 4,3 de 5 aunque hay temas que superan esta calificación. 

6. Glorior Belli (2025) de Glorior Belli. Se cumplen veinte años del debut de esta banda de black metal francés, con un sonido muy atmosférico, gótico y al mismo tiempo, violento. Los riffs son rápidos y muy sucios, las voces tiene distintas capas de shrieks y el sonido en general es estridente, aunque hay que decir que esta caótica propuesta, con una batería hardcore punk y distorsión de altísimo fuzz, suena también contenida. Hay una propuesta que concentra la habilidad técnica del bajo, los cambios de tiempos repentinos y el vampirismo barroco, que recuerda a veces a Anorexia Nervosa, en esa forma desenfada y casi desaliñada de black melódico. 

Es el proyecto solista de J. (Infestvvs) aka Billy Bayou, encargado de guitarra y voces, que al parecer experimentó mucho al combinar black con el southern y stoner metal, así como en el black n roll, y aunque parece que mayoritariamente lo dejó atrás, porque la mayoría de las canciones son de blast beats, shrieks asesinos y guitarras disonantes, en trémolo picking y ráfagas incesantes, hay un par de temas al final que también tienen algo de black n roll. 

7. Sincerely, (2025) de Kali Uchis. Llega el quinto disco de la colombiana, que ha tenido una carrera que se muestra como una migran bilingüe, con su sensualidad desafiante que es también posición millenial y desenfada, que muestra esa nostalgia de quienes nunca vivieron el pasado pero lo atesoran por sus recuerdos vividos por medio de familiares, amigos y la añoranza de la tierra. 

RYM describe este disco con los siguientes géneros: Pop Soul y Smooth Soul como principales, mientras que le añade como secundarios Bedroom Pop, Psychedelic Soul, Sophisti-Pop y Dream Pop.

Básicamente es un disco de soul suavizado o rebajado, reinventando por otro por medio del pop y la producción musical contemporánea. Y esto es un cambio importantísimo en la carrera de la cantante, y lo es en dos dimensiones, porque este disco está completamente en inglés [salvo un par de frases] y además, se aleja del R&B así como de la música latina, en un movimiento comparable al nuevo disco de Lido Pimienta, completamente orquestal. 

Aunque a diferencia de Pimienta, ahora Uchis se embarca en un sonido que puede estar apuntado al mercado estadounidense y global, y ya no más al latino. Se conserva lo vaporoso, vintage y evocador de su música, que aprovecha su calidad vocal en muchas formas, aunque ahora escuchamos guitarras eléctricas, arreglos orquestales y sonidos vintage de otra escuela. Esto incluye algo de brill building, es decir, una muy elegante forma de pop con rock and roll, R&B original, doo-wop, jazz y country, como los artistas anteriores a The Beatles, que hace que me guste este disco muchísimo más a partir de la segunda parte.  

Y es que estos son los orígenes de la colombo-estadounidense, hija de un colombiano de Pereira, y quien pasó la mitad de su adolescencia de vacaciones en Colombia y escapando de clases para hacer fotografía, componer en el teclado y escribir poesía, mientras escuchaba música de los 60 y tocaba saxofón.

Vale decir que este disco se posiciona muy bien en un terreno gobernado por las reinas Amy Winehouse y Sade. Entre los productores están Al Shux (quien ya trabajó con Kali en Red Moon In Venus), Jeff Hazin, Sir Dylan (Motomami de Rosalía, Orquídeas de Uchis y otros), Josh Crocker (que ha estado en sus discos anteriores), Vegyn (remezcló el Moon Safari de Air), Alex Goose (Childish Gambino, JPEGMafia), Vince Chiarito, 54 Ultra, Leon Michels (Clairo, Remi Wolf, The Black Keys, Norah Jones), 

Fascinante, 4,4 de 5.

8. a pain bloomed from my lungs (2025) de Lástima: estremecedor e hipnótico blackgaze / screamo, con increíbles arreglos de música de cámara y shrieks agudísimos, que además fascina desde el primer acorde no sólo por el disímil impacto de escuchar un violín como instrumento principal, sino que las canciones tiene un sonido crudo pero no extremo, más cercano al post-hardcore, aunque por muchos momentos hay guitarras emo y post-rock. Es como una banda que uno podría llamar indie black, al hacer chocar estas distintas aproximaciones unidas por una vocalización amplia.

Entonces escuchamos una combinación de narraciones, y distintas vocalizaciones alternativas de emo, junto a gritos desesperados de black, y una batería que viaja del post-metal al black furioso, pasando por el hardcore y guiando junto al violín la enredada, gótica y perversa matemática de los arreglos, por lo que a veces podemos hablar de black progresivo.

Son de Filadelfia y con varios temas en español, incluyendo interludios en los que hablan personas con varios acentos, que parecen mexicano, venezolano, dominicano, puertorriqueño, sobre la vida después de la muerta. Es el proyecto inicialmente solista de Richie DeVon, encargado de voces, guitarras y teclados, quien además es parte de la comunidad latina en EEUU y dedica el disco a los migrantes, rechazando que ahora los llamen ilegales y peligrosos. 

25 mayo 2025

Psicodelia danesa, jazz rap rock (Veeyam) y boom bap rap (Oney1) de Argentina, jazz en vivo (Cohen/Daversa), jazz fusión todos estrellas (Béla Fleck, Édmar Castañeda & Antonio Sánchez), post-industrial ambient, tributo a Sublime

1. In Flux (2025) de Causa Sui: maravilloso rock psicodélico danés, que según RYM también es tiene stoner y jam band (lo que significa que tiene algo de blues, rock y funk). Es instrumental, realmente divino de escuchar, es una meditación con buenas guitarras lisérgicas, un bajo lleno de flanger y un baterista que sabe transportarnos. 4,8 de 5.

2. GAUCHOS (2025) de Veeyam: sorprendente y muy bueno rap rock argentino, que combina música analógica de rock, psicodelia y bajo funk, con jazz rap, pero lo mejor es que no son sólo guitarras pesadas emulando a un DJ sino que hay muy buenos riffs y arpegios, capas de arreglos asincopados y muy buenas estructuras, esto es más que hacer chocar géneros de forma repetitiva sino un jazz/rock rapero con una producción elevada. 

Veeyam se encargó de las guitarras y beats, con un universo de invitados, desde Wos, Emmanuel Horvilleur y Lula Bertoldi (Eruca Sativa), hasta Rial Guawankó y muchísimos raperos más hasta músicos encargados de bajo, batería, teclados y trompeta, para darle realmente sonido analógico y real al rap rock / fusión. Realmente una obra maestra. y que me recordó también al reciente Valle Chakal Ki de Alkoy, que rompe barreras del hip hop argentino. 4,8 de 5. 

3. C.A.P.S. (2025) de Oney1: otro discazo de hip hop / fusión argentino. En este caso, Boom Bap y Pop Rap con sonidos funk, tango y rap rock, también de una banda orgánica. Qué genial descubrir estos artistas, que heredan de mis amados Illya Kuryaki con toques individuales de distintos géneros, generaciones y formas, incluyendo arreglos orquestales, rap latino de nueva generación y mucho jazz. 
4. Live Deep Dive at Timicua: The Art of Duo Live, Set 1 (2025) de John Daversa y Tal Cohen. Jazz en vivo, increíble, basado en su disco juntos, mucho piano y trompeta, más bien chill. Como siempre, 5 de 5.

5. BEATrio (2025) de Béla Fleck, Édmar Castañeda & Antonio Sánchez. Si lo anterior fue bueno, esto es sublime de jazz fusión y latin jazz, entre la leyenda del banjo, el arpista colombiano residenciado en Nueva York, Édmar Castañeda y el baterista mexicano Antonio Sánchez. Por supuesto, hay bluegrass y joropo, además de muchas tonalidades de música latinoamericana. 

Esto se logra tanto a través de las armonías entre el arpa y el banjo como de los protagonismos individuales alucinantes, pero es gracias a la batería, a veces poderosísima y veloz, compleja por momentos y minimalistas en el resto, como un pegamento y catalizador entre ambos, que se permite viajar entre parajes llaneros, sabores latinos, locura country e incluso momentos progresivos para descansar en la amplitud sónica del jazz, en lugar de ser una obra folk, ambient o new age. Es una obra maestra total, en sus partes y en conjunto. 5 de 5. 

Este disco me sorprendió gratamente, porque cuando escuché los singles pensé que era muy bluegrass o no demasiado jazz, pero me encontré con un trío que realmente sabe evocar los clásicos, innovar y ser realmente la cosa más jazz posible. 

6. Under Certain Light and Atmospheric Conditions (2025) de Ben Frost. Me gustó su anterior Scope Neglect, y este disco tiene algunas reediciones de estos temas. Según RYM esto es ambient post-industrial, con momentos de metal industrial, drone y noise. En el tema Trancelines, वाराणसी hay unas guitarras industriales en síncope con ritmos electrónicos de bombo y teclados techno ambient. 3,8 de 5. Ben Frost es un compositor de Australia. En los últimos años fue parte de la banda de post-rock, noise y experimental Swans, grabando un disco y tocando en vivo con ellos, aunque en 2025 ya no era miembro.

7. Singles de Lightchapter, incluyendo una colaboración con los bogotanos de Syracusae: melodeath electrónico, bastante industrial pero especialmente metalero. Bueno, 3,8 de 5.

8. Look At All The Love We Found: A Tribute To Sublime (Reworked and Remastered) de 2005, reeditado en 2025, con 20 canciones más para un total de 26, con nuevas versiones grabadas para los 20 años de este compilado, incluyendo una versión de Garden Groove de Jakobs Castle, hijo del fallecido cantante. Punk, ska, rap, reggae y fusión. En general, 4,2 de 5, aunque depende del tema.

24 mayo 2025

Lo nuevo de Nytt Land (dark folk ruso), Steve von Till (chamber folk americana) y Psychedelic Porn Crumpets (neo-psicodelia / math rock)

1. Songs of the Shaman (2025) de Nytt Land: no es malo pero es inofensivo, no tiene nada, ni demasiada emoción ni nada novedoso sino más de lo mismo. El AC/DC del tribal ambient /  dark folk. Los rusos se repitieron por cumplir, sin pasión ni fuego ni oscuridad. Eso sí, su propuesta estética y en escena, sigue siendo magnífica. 2,3 de 5.
2. Alone in a World of Wounds (2025) de Steve Von Till: la mente detrás de Neurosis hace un disco profundo, con muchos arreglos atmosféricos, intimistas, orquestales y oscuros, con una belleza dura que se refleja en su voz ronca y rasposa sobre violines. Según RYM es dark folk, folk contemporáneo, chamber folk y americana, versión country gótico. Aunque los temas son bastante parecidos entre sí, destaco Calling Down The Darkness, que tiene unos arreglos de vientos muy nostálgicos. 3,4 de 5.

La portada también es muy bella y agresiva.


3. Carpe Diem, Moonman (2025) de Psychedelic Porn Crumpets. Una hermosura de rock psicodélico, progresivo, matemático, espacial, stoner e indie, realmente maravilloso, seductor, increíblemente complejo y melódico, que lleva a disfrutar pasadizos circulares como si fuese PUP, divertidos momentos a lo King Gizzard y al mismo tiempo, volar hacia el cosmos interno de las células siderales. Además, es muy rockero y lisérgico, con momentos llenos de psicodelia progresiva, de alternativa noventera y de fusión dentro de la fisión, es decir, es múltiples veces nuclear y espiral. 

En lo que difiero especialmente con los colaboradores en RYM es señalar este disco como stoner metal o metal alternativo. Aunque hay momentos muy pesados, sobre todo en los primeros temas, con incluso batería totalmente en blast beats, no hay metal en ninguna guitarra. Sí, stoner rock, garage punk, punk blues y hasta hardcore punk, nada de metal.

4. Rock Remaker (2025, EP) de The Dandy Warhols: remezclas electrónicas de temas de su disco 2024, Rock Maker. En el 95% de los casos, detesto las remezclas y me pasó con el primer tema de este EP, aunque este realmente me gustó. Sucias, industriales y estridentes, como slacker rock, otros más de club nocturno y la final es la misma versión con un nuevo bajo. 3,8 de 5.

5. Bandas de metalcore / deathcore / hardcore de Venezuela y Colombia anoche en The Grange Bar: All That We Dsetroy (Bogotá/Ven), Die Hard (Bogotá) y Osmodeuz (Maracay). Me vine antes de Bronx Tales. La pasé buenísimo con Freddy y Nella en ese bar metalero venezolano.

27 abril 2025

Lo nuevo de Lik (death melódico sueco) y Svnth (blackgaze / post-metal italiano con raga rock), black metal británico, black/sludge progresivo internacional (Ven-Col-Hol), hard rock finlandés, el debut de Ice Nine Kills remezclado, slam metal y versiones "samurai" de Children Of Bodom, garage punk psicodélico gallego, straight edge hardcore y garage punk gótico

1. Disintegration XI (2025) de Inconsessus Lux Lucis: sucio black metal británico como debe ser, incorporando melodías e inspiraciones del punk, doom y orígenes del género con un sonido intencionadamente diabólico, asqueroso y perverso. Me recordó de alguna forma a Celtic Frost y a Emperor, por la incorporación de rarezas electrónicas, riffs circulares inspirados en la música clásica y una estructura progresiva en las canciones, así como una batería entre D-beat y ritualista, como la de Satyricon. Sin embargo, a pesar de las claras raíces y sonidos derivativos, tiene un riqueza amplia e inventiva propia, especialmente en voces, aunque también en la combinación instrumental. 4,2 de 5.
2. Símbolos (2025) de Aníbal Ojeda: el multi-instrumentista venezolano residencia en Utrecht, Países Bajos, presenta su primer álbum, después de dos EPs, alrededor del varios géneros del metal, que pueden ser sludge psicodélico en algunos temas y black/thrash progresivo con arreglos sinfónicos en otros, siempre con un bajo muy técnico, sintetizadores en armonía con las guitarras y buenos guturales entre industriales y black. Músicos de Países Bajos, Curazao, Colombia y Estados Unidos lo acompañan en bajo, teclados y voz. Cierra de forma hermosa, con un jazz metal liderado por un riff de trompeta melancólica. 4,2 de 5.

3. Pink Noise Youth (2025) de Svnth: blackgaze / post-metal con una riquísima instrumentación, que combina shrieks con voces limpias más gótica y aunque los dos primeros temas son una mala introducción vocal, luego el disco va paseando por post-black con música del sudeste asiático y Raga Rock (como a lo Kula Shaker), doomgaze/post-rock de lenta cocción y profundidad, mid-tempo para desarrollar ideas peculiares y hermosas de blackgaze, así como potente post-black melódico.

La banda: Rodolfo Ciuffo en bajo, voz (principal), guitarras (acústicas y eléctricas), citara y teclados, orquestaciones y bajo sin trastes. Valerio Primo: platillos, pandereta y timbales, voz, shaker (huevitos de percusión). Alessandro Canzoneri: batería. Alessandro De Falco: guitarras (eléctricas), voz (acompañamiento), vibraslap, guitarras (clásicas y acústicas de 12 cuerdas). Un disco redondo y para contemplar, 4,6 de 5.

4. Falling Throught Stars (2025) de Laurenne / Louhimo: excelente disco de  hard rock, heavy y algo de power metal sinfónico, entre las cantantes finlandesas Noora Louhimo (Battle Beast) y Netta Laurenne (Aortha, Black Sun). 4,3.

5. Necro (2025) de Lik. Death melódico sueco con mucha rabia, guitarras con algo de fry y algunos sonidos fangosos de sludge, así como algunos riffs de death n roll, black metal e incluso hardcore. Me recuerda a Grave por momentos. Banda de Niklas Sandin, también bajista de Katatonia. Están invitados como vocalistas Nick Holmes (Paradise Lost) y Linnea Landstedt (Tyrannex, speed/thrash). Es bestial y denso, casi cavernario aunque está más en el camino medio entre el death vieja escuela y el melódico inicial, con algo de punk/black en las voces y distorsión. 4,2 de 5. El tema Morgue Rat es increíble.

6. Last Chance to Make Amends (2006, remix 2025) de Ice Nine Kills: antes de ser la banda de metalcore melódico sinfónico, horror punk y conceptualizada en películas de terror, eran una casi ingenua banda de pop punk / emo, con momenticos de screamo y metalcore melódico. Es una niñería de álbum, perfecto para la época de MP3. Súper revival de los 90. La banda de Boston, liderada desde entonces y fundamentalmente por Spencer Charnas.

7. Volumes of Dismal Manifestations Book I (2025) de Short Bus Pile Up: me encanta cuando uno consigue bandas de brutal death y/o slam metal que no son típicas. Esta me gusta, lenta, extrema y con un pig squeal combinado con growl. Gore y mezclado con cultura y momentos de rap/hip hop. Son de  Fredericksburg, Virginia. Es puro humor negro. 3,5 de 5. 

8. Children Of Bushido (2025) de Ryoji Shinomoto: Versiones de Children Of Bodom en "samurai metal" al combinar melodeath con música folclórica japonesa por medio de guitarra, voz, shamisen, erhu, koto y taiko. Ryoji está detrás de la extraordinaria Ryujin (ex-Gize). 3,8 de 5 aunque un par de versiones son increíbles y muchos de los arreglos folk japoneses son brillantes.

9. White Fire (2025) de Samesugas: suena como un garage punk psicodélico, con post-grunge de Santiago de Compostela, Galicia, España. Es realmente bueno, bastante único. Se notan las influencias de The Ramones pero las guitarras chirriantes los hacen bien particulares.

10. Weapon X Demo 2 (2025) de XweaponX: hardcore metálico / metalcore / beatdown hardcore. Proyecto alterno de Isaac Hale y Bryan Garris, guitarrista y vocalista de Knocked Loose. Súper divertido y pesado, 4,2 de 5.

11. Devil Ultrasonic Dream (2025) de Teen Mortgage: Después del EP Life/Death más o menos maloso, el disco viene con esa forma oscura, casi gótica, de surf garage punk, con muchísimo reverb, un sonido como cavernoso y ochentoso. Mucho mejor, extraño y disfrutable. 3,9 de 5. Según su Bandcamp, los de Washington D.C. también hacen post-punk, desert rock y stoner, lo que explicaría las segundas guitarras tan afiladas y el bajo totalmente fangoso.

12. Tooth and Nail (2025) de Dormant Ordeal: extraordinario death disonante, furioso y técnico de Polonia. Un discazo lleno de opresión musical, guitarras en polifonía perversa y un growl impresionante. 4,6 de 5. 

23 abril 2025

Lo nuevo de Aterciopelados y The Birthday Massacre (rock gótico / synthpop), death noventero, doom en su momento de gloria (Pentagram) y lo nuevo de Cytotoxin (brutal death técnico) y Flummox (rock psicodélico / dark cabaret /death metal avant-garde), metalcore melódico, neocrust mexicano

1. Stillborn (1993) de Malevolent Creation: clásico del death metal, bastante primigenio, con influencias del hardcore punk y básico, las raíces de género. Desde Buffalo, NY, Estados Unidos. No es su mejor disco, pero siempre es genial volver a él. 3,8 de 5.

2. Lightning in a Bottle (2025) de Pentagram: disco del momento de los de Arlington, Virginia, y estandarte del doom / hard rock / stoner. Le psue 4,7 en la primera escuchada, sorprendido gratamente, pero sinceramente el disco no es tan bueno aunque sí bastante. Lo bajo a 4,2 después de la sorpresa inicial.

3. Biographyte (2025) de Cytotoxin: brutal death metal técnico alemán, veloz, hiper-sónico y conceptual, que ellos llama "Chernobyl death metal". Sin embargo, es un disco poco innovador aunque bien tocado, especialmente con calidad en el bajo. 3,7 de 5.
4. Southern Progress (2025) de Flummox: quinta placa de los locos del metal avant-garde de Tennessee, que con críticas ideas políticas y sociales, transexualidad y rock psicodélico progresivo con doom/stoner/avant-garde metal presentan el disco más osado del año. Los temas pueden pasar del hard rock / heavy blues tipo GnR con blast beats, coros setentosos y riffs progresivos, a black sinfónico melódico con voces de ópera, shrieks demenciales y luego dark cabaret, para más tarde convertirse en riffs de djent y death melódico. 

Es como una mezcla de Sigh y Orgone, pasando por Mr Bungle, Devin Townsend y Paracrona (con su black metal furioso y look de banda de pop rock gótico), en que decenas de géneros del rock y el metal se entremezclan de forma digital y analógica con ritmos, tonos y formas melódicas diversas, que se entretejen e intercambian. Son alt-country y death metal progresivo, pero también son funk metal, son como combinar Primus y Zappa con Marduk, resultando en un humor negrísimo y satírico que va perfectamente con laptops y habilidades técnicas impresionantes. Aunque el sonido es algo brumoso, para la cantidad de instrumentos.

Liderados por Alyson Blake Dellinger, cantante principal, bajista, guitarra, percusión, theremín, campana, diseño de sonido y producción, se completa con Chase McCutcheon, quien se encarga de guitarras, voces de apoyo, programación MIDI, diseño de sonido, ingeniería de sonido, producción, edición y mezcla. Max Mobarry, guitarras, vocales, bajo sin trastes, teclados, programación MIDI; percusión, trompeta, diseño de sonido, preparación de partituras, producción y edición; Jesse Peck en teclados, programación MIDI; vocales, diseño de sonido, percusión, edición y producción, y finalmente, Alan Pfeifer en batería, percusión, arreglos de batería y programación MIDI.

Invitados, Jo Cleary en violín,  Melody Ryan en flauta, Braxton Nicholas en saxofón tenor, Eric McMyermick en acordión, Angela Lese en flauta, Jason Marsden en actuación de voz, Drew Jones en voces de apoyo, guitarra y percusión, Parker Lampley, en voces de apoyo, percusión y theremín, y Jody Lester en voces de apoyo y percusión. Le voy a dar un 4,6 de 5 porque me gusta muchísimo el estilo, pero ciertamente el sonido y la producción no son los mejores, ni llegan a la calidad interpretativa ni conceptual de colegas como Finntroll, Nekrogoblikon o Troldhaugen, aunque le concedo las ideas más estadounidenses y los temas calmados, en que no todo es death metal.

5. Rain City Sessions +1 (Ep, en vivo, 2015) de Comeback Kid. Buenísima presentación de la banda de hardcore punk melódico de Winnipeg, Manitoba, Canadá. 4 de 5.

6. Antifragile (2025) de All That Remains. Un disco chévere, muy bien tocado y con algunos riffs increíbles, más una batería alucinante, con momentos más metalcore con voces limpias de metal alternativo, pianos y arreglos electrónicos, además de unos buenos gritos, y otros más melodeath con blast beats y arreglos percusivos rápidos y detallsitas, pero me parece demasiado a Lamb Of God. Está bueno, pero es más bien regular, algo genérico. Le puse 4,1 y voy a bajarlo a 3,9.

7. Mil orquídeas en medio del desierto (2025) de Habak, banda de neo-crust (según RYM) de Tijuana, México, aunque en sus perfiles de Bandcamp e Instagram se describen como DIY punk y crust melódico. El neocrust sería básicamente unir Sludge Metal, Post-Metal, Black Metal y Screamo, aunque en este caso escucho un bajo fangoso e interludios post-rock, la mayoría de las canciones están basadas en riffs melódicos alrededor del emo, hardcore y shoegaze, quizás post-black y unos gritos bastante hardcore aunque también modificados, en momentos acercándose al noise o el grindcore. 

Es una banda de contrastes melódicos, con melodías dulces, casi dream pop, en las guitarras en trémolo y una voz cadavérica y distorsionada, aunque creo que con muy poco aporte. Me pareció monótono y repetitivo, algo muy visto antes. 2,8 de 5.

8. Genes Rebeldes (2025) de Aterciopelados: lo nuevo de mis colombianos favoritos, este disco es una apelación a sus raíces y su esencia, aunque ya no suenen como sus primeros discos sino con una renovación de su mejor pasado en una nueva clave de producción, que ya habían asomado en Tropiplop y Claroscura con más o menos éxito y madurez.

Así como recurren al blues y al hard rock, a la vals y a la cumbia, al folk andino y la fusión experimental, entre la electrónica y el rock latino, me suenan mucho más conceptuales y menos punk, como si fuese una especie de ópera rock latina, pero también dejando de lado las experimentaciones electrónicas.

Y aunque conservan esa actitud combinada de ser rebelde y contemporáneo, rescatando sonoridades y empujando a probar lo más innovador, con letras que apelan a la poesía urbana, filosofía social de protesta y reflexión personal para las letras, como también al latinoamericanismo y al feminismo desenfadado, e incluso un poco a la mirada nostálgica del artista que insiste y persiste aunque "no logre likes", a veces también pueden sonar auto-referenciales y repetitivos en temas como Ruana versus Bikini y Mi Nicho. Aunque de eso se refiere tener "genes rebeldes", señalar que nacieron para ser así. 

Quizás para ponerse en contraste con el anterior Tropiplop, en que rescatando también ese amor-odio con el tropipop colombiano, quisieron añadirle la reflexión actual.

El tema Agradecida (producida por Gustavo Santaolalla) me encanta, de lo mejor de lo más nuevo. Perú es realmente divina también. Creo que lo mejor es que Andrea usa mucho más la voz de vallenato para sus temas de resistencia, crítica y humor, mientras que Héctor hace cumbia psicodélica en Rompan Todo. La verdad es que está muy bueno, y en vivo seguramente serán clásicos para cantar y suenan como canciones que puedan romperla en la radio, si es que eso aún existe o importa. MOR, con guitarras pesadas y casi industriales, es probablemente la mejor del disco. Mamíferas es una joya total, puro punk latino con bambuco, mientras que Primero estaba el mar suena a Pacífico y afrocolombianidad. Y cierra con Eterno, dedicada a Gustavo Cerati, a quien llama amor platónico, primer amor y héroe musical. 4,7 de 5. 

9. Pathways (2025) de The Birthday Massacre: rock electrónico, alternativo, gótico y algo industrial de Ontario, Canadá, con mayoría de las canciones basadas en guitarras y sintetizadores atmosféricos, una batería muy presente pero programada y melodías bastante digeribles, y la voz delicada de Sara 'Chibi' Taylor, aunque hay momentos con arreglos más complejos y profundos, e incluso el tema inicial Sleep Tonight tiene guitarras más pesadas y un toque de nümetal, e incluso algo de shriek femenino en el tema Whisper, que era más darkwave. Según RYM es synthpop y darkwave. A veces parece una banda muy oscura para ser pop, sin llegar al post-punk o demasiado comercial para ser power pop o incluso rock gótico. Es un híbrido que hace canciones penumbrosas sin ser fúnebre ni depresiva, sin ser demasiado electrónicas ni comerciales, con un gran balance. Me encantará volver a escucharlos. 3,8 de 5.

10. Singles de Liv Kristine: poderosos temas entre el metal sinfónico y el poo gótico atmosférico, con temas épicos, sentidos y profundos. Muy buenos.

22 abril 2025

Death n roll sueco, groove progresivo / djent ucraniano (Jinjer) y rock sureño del guitarrista de Lamb Of God, pop neo-psicodélico / slacker rock, rock experimental (Buckethead) y drone metal tribal y psicodélico de Bélgica

1. Back To The Front (2014) de Entombed A.D. Debut obligatorio de la banda de death n roll (con riffs sonando como los primeros discos de Entombed) de ex-miembros de la mítica banda de death metal sueco, porque una pelea por el nombre y salida de miembros hizo imposible que saliera como un disco de Entombed, que desde entonces no publicada nada nuevo. Es simpático y bien tocado, le doy un 3,9 de 5.

2. Duél (2025) de Jinjer: su groove progresivo / metalcore / jazz / djent es siempre genial, la voz de Tatyana está en forma en ambas formas, las guitarras suenan potente y la combinación rítmica sigue siendo alucinante. Las influencias del ska, dub y jazz incorporadas con guitarras disonantes, enrevesadas y arpegiadas son la firma genial de estos ucranianos. Le puse 4,3 pero es un disco que va a escucharse muchísimo. Tumbleweed es un temazo.

3. Without the Pain (2025) es Mark Morton, es un extraordinario disco de rock sureño (southern rock) con country rock , blues rock y hard rock con guitarras brillantes, duras y con mucho sabor. No es tan folclórico ni tan tradicional, y las partes rockeras son brillantes. Me encantó, 4,4 de 5. Algo que no suelo apreciar igual en Lamb Of God. Tiene invitados en todos los temas, se destaca Troy Sanders (ex-Mastodon) en Nocturnal Sun y a la maravillosa Grace Bowers. 
4. Chaos Practitioner (2025) de fantasy of a broken heart. Bizarro dúo de Brooklyn, conformado por Al Nardo y Bailey Wollowitz haciendo algo que va desde el pop psicodélico al noise pop, pasando por el dream pop, endureciéndose a veces con slacker rock pero con una estética de ternura y anime, así como una neo-psicodelia que toma los coros más espaciales y setentosos para renovarlos digitalmente. 

Para eso usan instrumentos de reciente invención como la cónsola Fairlight, el clavicordio eléctrico Clavinet, un sintetizador de bajo, piano eléctrico Wurlitzer y Mellotron, además de bajo, guitarra, batería y piano. Es un producción realmente brillante e interesante. 4,2 de 5. 

5. Castello Dwellers (EP, 2024) de Buckethead. Creo que produce demasiado y escuché el 500 Alchemical Experiments y me pareció cualquier improvisación sin sentido, pero este EP mucho más producido y realmente bueno. Pendiente del EP de ellos de 2025. 3 de 5. 

6. Le sacre du soleil invaincu (2025) de Neptunian Maximalism. Tercer disco de esta agrupación belga, sí, como Amenra, que según Rate Your Music hace drone metal y metal de vanguardia, en la que también hay raga rock, ambiente tribal y rock psicodélico. Es un álbum extenso, de una hora y 38 minutos, con canciones que van de los 5 a los 17 minutos, en que podemos escuchar atmósferas opresivas pero no asfixiantes, expansivas pero no espaciales ni stoner, sino casi íntimas y bastante oscuras aunque sin llegar al doom. Es como un dark jazz con guitarras potentes y altamente analógico. Las trompetas del tema At Dusk: Raag Mara: Unisson Composition se unen a solos de wah wah que se adentran en el alma en conexión con el cosmos, en un bar hindú en el medio de una capital europea. 4,3 de 5. 

La banda: Guillaume Cazalet (guitarra, bajo, sitar, flauta, arpa de arco, voz), Jean-Jacques Duerinckx (saxofón), Sébastien Schmit (batería, percusión, gong, voz), Pierre Arese (batería, percusión), Reshma Goolamy (bajo, 2019-present), Romain Martini (guitarra), Didié Nietzsche (efectos de sonido), Joaquín Bermúdez (saz eléctrico, setar), Alice Thiel (guitarra, sintetizador), Lukas Bouchenot (batería, percusión), Stéphane Fedèle (batería, percusión). Me recuerda a GOAT pero más oscuro y meditativo, nada festivo. 
La segunda mitad del disco está más cerca del post-metal psicodélico, drone y progresivo, tipo Amenra, y me gustó muchísimo más. Los primeros son más drone, tribales, jazz fusión y folk orientalista, que son demasiado experimentales por momentos. Esta segunda mitad, aunque más revisada, es mucho mejor.

15 abril 2025

Lo nuevo de Dirty Projectors (art pop / música de cámara), Scowl (rock alternativo / power pop punketo) y Fractal Universe (death progresivo/técnico) y Grace VanderWaal (alt-pop), black mexicano salvaje de Thrä, black/thrash/death italiano, melodeath/metalcore melódico sinfónico (Bleeding Through), rock alternativo espacial inglés

1. ∫um'ad∂ejja ∫ervaj (2025) de Trhä: sorpresa, este disco es muy distinto al primero que escuché este año del mexicano residenciado en Illinois, EEUU. Ahora es un black mucho más lo-fi y directo, que aunque tiene un sonido sucio y atmosférico, no es demasiado brumoso o crudo, sino incluso melódico y cercano al hardcore punk o al black originario, en lugar de al shoegaze y el post-metal, pero además tiene riffs que podrían sonar surf, rock and roll o incluso ska, mientras puede mutar a otros más animados, venidos del power folk metal o el viking metal más aventureros.

Al mismo tiempo, el disco es agresivo e incluso depresivo la mayoría del tiempo, con una batería que apenas se oye y llena de repiques, son temas de entre 6 y 12 minutos, usualmente mid-tempo pero con momentos acelerados. Las guitarras vuelven a sonar como Botanist, agudas y en trémolo pero extrañas, claramente producidas cuidadosamente para sonar salvajes. 4,5 de 5, con mucha intriga.

2. Total Inferno (2015) de Satanika: black/thrash/death italiano, con guitarras afiladas y una batería nuclear, con un buen gutural. Una extrema y brutal producción que hace todo bien: feroz, rápido y bien ejecutado, sin sonar derivativo sino en su propio matiz de oscuridad y destrucción, con momentos melódicos. Los riffs son casi siempre en trémolo, con el black/thrash como color principal. Fue el último disco del baterista Diego Tasciotti (Aeternus) ahora en Dawn Of A Dark Age (black avant-garde con clarinetes).

Tengo debilidad por el black/thrash y más este que está reforzado con la dinamita del death metal, que al sustituir al speed y/o al punk, lo que lo hace más brutal, veloz y extremo, sin dejar de ser sumamente divertido y con momentos más apreciables, gracias al thrash.

3. NINE (2025) de Bleeding Through: le puse 4,7 de 5 pero es una cosa brutalísima, el metalcore melódico se puso más salvaje y su versión con deathcore, groove y metal sinfónico es ahora más feroz, brutal y extrema. Me encantó este disco, genial. Pondría 4,8 ahora. Probablemente lo mejor de estos californianos.

4. Song Of The Earth (2025) de Dirty Projectors: hermosísimo e intrigante disco, quizás aún más bello al escucharlo completo que en temas separados adelantados en EPs. Me recuerda un poco a Kaada y sus soundtracks fantasiosos. Hay una vibra romántica de película de los años 50, mucho de chamber folk muy académico. Según RYM es música clásica moderna, art pop, post-minimalismo, música coral y pop barroco, aunque hay temas que son ECM jazz y pop progresivo. 

El disco es profundo y altamente bien tocado, gracias a la invitación a la participación especial de s t a r g a z e (banda alemana de música académica moderna y de cámara con art pop) y Mount Eerie en el bellísimo tema Twins Aspens. 4,7 de 5.

5. Are We All Angels (2025) de Scowl: rock alternativo / power punk / hardcore melódico de Santa Cruz, California con voz femenina. Tiene guitarras brillosas y con mucha ganancia, más una batería más atmosférica, que transforme posibles influencias del ska punk, el pop punk o el grunge, en algo un poco más duro pero al mismo tiempo, más alternativo y quizás indeciso. Las guitarras de garage / rock and roll son geniales e igual el sonido más expansivo, casi shoegaze. Es divertido, con buenas guitarras, aunque parece algo inmaduro aún. 3,3 de 5. Me gustan los temas en que la guitarra armoniza con la voz y luego se va a un riff que podría ser de Lit o de The Strokes con una distorsión más sucia.

6. Gargantuan (2025) de Amplifier: inesperado disco de rock alternativo espacial  y psicodélico, lleno de teclados cósmicos y guitarras noventeras, así como muchos arreglos de rock progresivo, sin embargo, suena a una banda que tiene iguales influencias en Van Der Graaf Generator  y Tool así como varias bandas de grunge y rock indie de los 90. Es el dúo conformado por Matt Brobin en batería y Sel Balamir en "todo lo demás". Son de Manchester, Inglaterra. Los temas son largos, desarrollados lentamente, alterando mucho el sonido de guitarras y bajos con diversos efectos. Lo que menos me gusta es la voz, 3,8 de 5.

Mi tema favorito, King Kong, más psicodélico y casi stoner. Los temas menos espaciales son casi aburridos. Es su octava producción.

7. Childstar (2025) de Grace VanderWaal: la tierna niña que con su ukelele y voz temblorosa de cantante de jazz de 60 años que conquistó millones de corazones en America Got Talent con su tema I don´t know my name ya creció y acá está su segundo disco, ahora con 21 años, claramente revisando su posición como "niña estrella". Se escucha mucho menos de su voz ronca, aunque demuestra también que tiene una limpia bastante bonita. El disco está decente, bastante electrónico, que parece ser una novedad para la cantante. Cuando hace su voz característica, como de fumadora, es lo mejor. 3 de 5. 

8. The Great Filters (2025) de Fractal Universe: cuarta producción de esta banda francesa de death metal técnico y metal progresivo, con una voz limpia inusual, ni épica ni profunda, con arreglos que hacen coincidir un saxofón con riffs de djent y una batería hiper-detallista, aunque su growl es bestial, gigantesco. 

Sus compases llenos de contratiempos, voces en vocoder y solos a lo shred también tienen polirrítmos aritméticos en que el bajo, la batería y la segunda guitarra se enredan sucesivamente en distintos cambios de tiempo y ritmos, junto a frenéticos arreglos de sintetizadores. Me recuerda un poco a Gorod, aunque más inclinado al metal moderno. 

Ahora todo cambia a partir del tema The Equation of Abundance, con muchísimos teclados, buenos growls y muchos arreglos de jazz y progresivo en la estructura, especialmente en la batería. Luego de eso la segunda mitad del disco es una especie de metalcore progresivo, súper técnico, épico y elaborado, con muchos más growls medios, saxofón, interludios calmados y dosificación de genialidad musical, que lo eleva a alturas celestiales. Increíble, después de unos temas regulares, llega esto que podría ser lo mejor del año. El tema Concealed me recordó a BTBAM, con combinaciones de metalcore, jazz y melodeath progresivo. Primeros temas, 3,8 y los últimos 4,8. 
 

11 abril 2025

Lo nuevo de The Mars Volta (art pop psicodélico) y Epica (metal sinfónico), beatdown hardcore de Baltimore, melocore (metalcore melódico, muy melodeath) de NY, post-punk/noise gringo de Michigan, post-rock/ambient y rock/metal alternativo australiano, glam rock con folk

1. Ethereal (2025) de Jivebom: beatdown harcore / hardcore punk con una voz distorsionada, casi industrial. Debut de esta banda de Baltimore que aplica influencias del punk y el metal, rozando el metalcore aunque a veces tiene riffs más de death tradicional. La banda: Kat Madeira (vocales), Harper (guitarra), Ethan Buttery (bajo), Mees Fix (batería), David (guitarra). 3,5 de 5. 

2. Ashen Skies (2025) de Azshara: debut de esta banda de Syracuse, Nueva York, de metalcore melódico, pero que se nota mucho más uso del melodeath e influencias del slam death, con una voz siempre en growls y shrieks medio gritados, raro pero realmente atractivo porque es rústico y salvaje, aunque con riffs de sonido sueco y momentos de salvajada gringa. 3,9 de 5. 

3. Lucro sucio; Los ojos del vacío (2025) de The Mars Volta: el disco empieza con psicodelia latina en que se combina muchísima percusión acústica y saxo de smooth jazz, con sintetizadores, samples y ambientaciones entre lo espacial y lo puramente psicodélico, mientras las voces son suaves y llenas de efectos que las hacen ambientales. Según RYM es art rock, art pop, rock latino, psicodélico y progresivo junto a neo-psicodelia (resaltan los sintezadores, así como la recreación setentosa). Ni se acerca a lo mejor de su obra, pero mejor que los dos anteriores. Aunque acá se introducen ampliamente en lo electrónico y el pop, la psicodelia les queda extraordinaria y los momenticos de rock progresivo demencial como antes quedaron atrás, salvo destellos. 3,7 de 5. El dúo puertorriqueño-californiano muestra señales de recuperación, aunque lo mejor son los temas con más sonidos latinos, tipo Santana. 


4. Attempted Martyr (2025) de Prostitute: una recomendación totalmente apóstata y sacrílega de mi pana Pablo Medina. Noise rock, post-hardcore, música árabe, post-punk, industrial y hasta art punk se juntan para parodiar, satirizar, aprovechar, explotar, burlar y/o homenajear los tropos sobre lo árabe y el rock contemporáneo. Hay mucho de grunge y de alternativa.

La banda: Andrew Kaster (batería, sampling), Moe (vocales, guitarra, teclado, sampling), Ross Babinski (guitarra), Dylan Zaranski (bajo) y Bret Wall (bajo). Aunque las voces son bastante post-punk, las guitarras sucias y expansivas dominan, mientras la combinación entre industrial y punk abren posibilidades compositivas que tienen momentos esterales. Y como si fuese poco, invitaron a un bajista extra y a un trompetista para añadirle quizás esta locura jazz-punk tipo Maruja. Bien por ellos. 4,1 de 5. Son de Dearborn, Michigan.

5. Beyond the Abyss (2025) de Wombbath: death metal sueco, con mil intentos distintos: aunque tiene un sonido algo hueco, hay algunos riffs realmente buenos, incluso de death n roll y un growl bastante vintage, aunque la producción es pobre, hay momentos con violines, arreglos misteriosos electrónicos, alguito de doom y mucha atmósfera oscura, e incluso momentos más melódicos y otros más densos. Un poco indescrifrable. 2,8 de 5. 

6. Master of the Nebulous Reach (2025) de Midnight Odyssey: ambient black / post-rock que además de una base de temblorosos riffs en trémolo, alteraciones digitales y sintetizadores espaciales, crean una obra un poco intimista, que va desde el new age al noise/downtempo. Las guitarras procesadas me gustaron más que los sonidos cósmicos pero creo que está súper bueno, para el tipo de música. 3,5 de 5. Un australiano de lujo que toca en Aeon Winds y Cattle Decapitation.

7. Abyss Pt II (2025, EP) de Annisokay. Me han gustado sus singles y este EP me parece divertido, combinando voces profundas de deathcore, guitarras de rock alternativo, mucha electrónica y variedad. Entretenido y un poco más. 3,7 de 5. Metalcore alternativo.

8. Animality Opera (2025) de Foxy Shazam: raro y delicioso rock alternativo y glam rock, que me recuerda alog a AWOLNATION y a The Darkness. Suena como a RnB, funk y pop con guitarras de rock, con mucho ritmo setentoso, con muchos arreglos folk y jazz por medio de distintos instrumentos de cuerda, un sonido entre lo-fi e indie y dos cantantes, una irreverente cantante indie y un rapero que parece venido de un grupo de West Hip Hop. 

Siento que bebe muchísimo del Yellow Submarine, con distorsión y algo de fusión rock alternativa de los 90, más una especie de humor negro creativo, bastante progresivo, que me conquista. Es una de esas bandas que están entre la genialidad y la cursilería. Son de Cincinnati, Ohio.

Son Eric Nally (vocales), Schuyler "Sky" Vaughn White (piano, teclados), Teddy Aitkins (batería), Alex Nauth (vientos, vocales), Trigger Warning (bajo) y Devin Williams (guitarra). 4,3 de 5.

9. Aspiral (2025) de Epica: metal sinfónico al máximo, con guitarras densas y arreglos de cuerdas protagonistas, con grandes melodías y ganchos vocales, desde la voz solista operática y rockera de Simmone Simons hasta los amplísimos coros wagnerianos, el uso de electrónica sinfónica y arreglos progresivos, que encarnan desde el goth metal hasta el rock sinfónico, con momentos más cercanos a Therion que a Nitghwish, a pesar de los guturales y los sonidos más góticos. Lo mejor, claramente, son los arreglos de contratiempo de guitarra y batería, con doble bombo y cambios de tonos, atravesados por coros, en los que se engrandece todo, tipo Septicflesh, como en el tema The Gran Saga Of Existence - A New Age Dawns Part IX, en que hay shrieks y blast beats así como bellas armonías vocales.

Sin embargo, extraño un mejor sonido, porque suena un poco encajonado pero se recuperan las ideas originales con guturales, momentos de power épico y mucha orquestación.  4,4 de 5. Aunque también hay momentos de ideas contemporáneas, como en Fight To Survive - The Overview Effect con guitarras djent, de metal alternativo y hasta algo industrial.

10. Wave the Bull (2025) de Sick Puppies. Desde Australia, rock y metal alternativo. El primer tema suena muy RATM. Su bajista toca en Evanescence. Las influencias van del pop rock al nu-metal, pasando por algo de rock electrónico. La banda es Emma Anzai (bajo, vocales), Mark Goodwin (batería) y Bryan Scott (vocales, guitarra). 

24 febrero 2025

Lo nuevo de Killswitch Engage (metalcore), Naxatras (rock psicodélico espacial y electrónico), Motorpsycho (rock progresivo psicodélico), singles de The Darkness (power pop, hard rock, glam), black/death melódico alemán, hard rock / pop rock alternativo, muy mal metal industrial de Bong-Ra, divertido black gótico industrial (Nachtblut), Scour (black/death de Phil Anselmo), mathcore/screamo chileno y

0. Hoy empiezo con análisis de datos de redes sociales con Probox, apenas ganando 100 dólares pero agarrando todo.

1. This Consequence (2025) de Killswitch Engage: nunca he sido demasiado fanático de esta banda de metalcore melódico, sobre todo porque tiene demasiadas voces limpias muy regulares, y por qué a veces me suena demasiado derivativa de Trivium con Testament, lo que debería ser bueno en teoría. Lo mejor está en los guturales y los temas más pesados. Muy regular, 3 de 5. 

2. V (2025) de Naxatras: rock psicodélico desde Grecia, que me impactó hace años cuando los conocí. Ahora con muchos más sonidos alternos y ya no sólo psicodelia cósmica, podemos escuchar arreglos electrónicos y de cuerdas con tonalidades de Medio Oriente, sintetizadores y arreglos analógicos de rock progresivo setentoso y space rock, con flautas a lo Jethro Tull y Hammonds a lo Deep Purple, e incluso se puede escuchar algo de stoner/doom metal en guitarras, lo que los hace más rico, profundos y diversos, sinceramente mucho mejores. 4,7 de 5. En Spotify. El tema Sand Halo es una delicia.

3. Motorpsycho (2025) de Motorpsycho: en la misma nota psicodélica está este nuevo disco de los noruegos experimentales  Bent Sæther y Hans Magnus Ryan, ahora completamente sumergidos en el rock psicodélico setentetoso, muy vintage y hippie en cada sonido e instrumento, aunque con aproximaciones variables, porque tienen canciones de menos de tres minutos y una epopeya musical de más de 21. De acuerdo a los usuarios de RYM, es rock progresivo y rock psicodélico, aunque los temas cortos son más rock indie y hard rock, además que hay infusiones de heavy psych y kautrock. Es una joya total, 4,8 de 5. En Spotify.

4. Tir na nÓg (2025) de Maruja: después de impactar al mundo con el jazz/punk de Knockarea y Connla´s Well, ahora llegan con otro EP de nombre misterioso (La tierra de los jóvenes en traducción literal al irlandés, aunque es realmente "El Otro Mundo" en la mitología celta), brillante con demencial, complejo y estimulante Post-Rock Jazz, con mucha diversidad de tonalidades y colores. Son cuatro piezas totalmente improvisadas, con los nombres del 1 al 4 en irlandés. Es muy impresionante que sea todo improvisado, siendo tan coherente e incluso estructurado, con atmósferas que van desde la calma casi meditativa a dementes formatos de John Zorn en anfetaminas. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Viva lo vintage, porque los cuatro singles de The Darkness son deliciosamente bien hechos, divertidos y rockeros, a punta de hard rock, glam y power pop. Qué monstruosamente buena la versión de Invaders must die de The Prodigy por la banda ucraniana de black/death 1914 y el artista post-industrial Ship Her Son, formando una "agrupación" ahora llamada Barney Hines Band.

6. Fallen Angel's Dominion (2010) de Thulcandra: black metal melódico, claramente influenciado por los Dissection (versionan The Somberlain) y otros pioneros del melodeath sueco. Un poco primitivo a veces, con un shriek realmente malvado y profundo, tiene destacadísimas guitarras que tocan incluso momentos progresivos, disonantes y atmosféricos, cortesía de Steffen Kummerer (Obscura) más una batería que a veces me recuerda a Hypocrisy, porque suena procesada y puede pasar de básico acompañamiento a una máquina asesina de doble-bombo y blast beats. Creo que se queda en algo derivativo pero tocado de una forma magistral. 4,1 de 5.

El power trío oficial lo completan los gemelos Tobias y Sebastian Ludwig. La batería fue encargada a Matthias Landes (Noneuclid, ex-Dark Fortress y ex-ReVamp y que grabó el siguiente disco de Thulcandra como miembro de la banda). En Spotify.

7. Ain't It Tragic (2021) de Dead Sara, hard rock y pop rock indie alternativo, liderados por Emily Armstrong, ahora archiconocida por ser la nueva vocalista de Linkin Park. La banda es simpática, combinando ideas como de bumblegum pop con guitarras sucias, y acercamientos entre el grunge y el hard rock al pop, e indudablemente ella canta realmente bien, con una gran voz entre bluesera, muy rockera, juguetona infantil y una Gwen Stefany cuando era todo ska. 3,7 de 5. En Spotify. El power trío es completado por el baterista Sean Friday y la guitarrista Siouxsie Medley. Usan bajista de sesión. Son de Los Angeles, California.

8. Black Noise (2025) de Bong-Ra, distinto a sus discos anteriores, alejándose del jazz combinado con breakcore o el stoner/doom con post-metal, para acercarse al metal industrial con electrónica dura, un poco entre hardcore digital y lo que hace Author & Punisher, usando guitarras muy pesadas y disonantes, a veces afortunadas y la mayoría simplemente ruidosas. Mucho menos exitoso que sus anteriores experimentos. 2,5 de 5. 

9. Todschick (2025) de Nachtblut: estos tipos me agradan demasiado, con su combinación de black metal sinfónico, metal industrial y Nueu Deutsche Harte, que suena a Rammstein con Cradle Of Filth, aunque según Metallum son gothic metal extremo. Este séptimo disco no decepciona en este sentido, no sólo por las voces que suenan a las narraciones góticas y arrastradas de Dani Filth, Till Lindemann y Marilyn Manson, sino además las alegres melodías de folk metal medieval y canciones de piratas, las divagaciones puramente electrónicas totalmente bailables y los momentos duros de black gótico, que finalizan con un increíble tema como de soundtrack apoteósico de cine western, que combinan de forma bizarra con shrieks y guitarras metaleras, pero que revelan las orquestaciones cuidadas e impresionantes que agregaron al disco. Genial, 4,5 de 5. En Spotify.

10. Gold (2025) de Scour: debut infernal de la banda liderada por Phil Anselmo después de los EPs Grey, Red y Black, que ahora sí la hizo poderosamente bien, con calidad y brutalidad, combinando sus guturales y shrieks intensísimos con música veloz, perversa y asesina, que además de estar llena de trémolos pickings, riffs de hardcore punk y death jujnto a una batería grindcore, con algo de dark ambient por si falta oscuridad, tiene esas explosiones de wall-of-sound que se combinan con momentos de melodías aserradas que simplemente anuncian que caerán decenas de otras bombas atómicas. Es una enciclopedia del metal extremo, con altísima calidad interpretativa, de sonido y de composición, al nivel que se esperaba del largo camino de Anselmo por el género. El tema final, Serve, es el más cercano al black melódico, lo cual es una grata sorpresa bestial.

La banda se completa con las guitarras de John Jarvis (Agoraphic Noisebleed y China Girl) y Derek Engemann (China Girl y ex-Cattle Decapitation), que explica el brutal death/grindcore, la batería de Adam Jarvis (Pig Destroyer, Misery Index y Lock Up) y el bajo de Mark Kloeppel (Misery Index), así que como Anselmo, son unos "outsiders" del black metal, lo que brinda frescura y bestialidad al mix. Además, está invitado Gary Holt (Slayer, Exodus), quien aporta un solo de guitarra en la pista "Coin". 4,7 de 5. Fácil. En Spotify.

11. No esperan por nadie (2025) de cóclea x canut de bon: disco conjunto de mathcore / noise rock / screamo / post-hardcore de dos bandas de Santiago de Chile. 

Empieza con cuatro temas de Cóclea, con un sonido bastante crudo y en vivo, tienen canciones con estructuras y arreglos caóticamente elaborados, por lo que aún acercándose a algo como Minuteman o Dillinger Escape Plan, predomina la filosofía indie, underground y salvajemente lo-fi. De acuerdo a su Bandcamp, son metalcore, punk, post-hardcore y sasscore, lo que resume bastante bien la cara DIY  y anti-sistema de la producción, mientras la música es punzante e incluso progresiva. Los temas son largos, entre 4 y 7:30. A ellos les doy un 4,3 de 5. 

La segunda basta apuesta por la brevedad, siendo más ruidosos y disonantes, directos al emoviolence. Igualmente buenos instrumentalmente, un poco más angustiosos y desesperados, aunque no tan buenos. 3,8 de 5. En Spotify.

12. Pheromones (2005) de Animal Alpha: debut del quinteto noruego de metal alternativo liderados por la demencial y talentosísima Agnete Kjølsrud, a quien conocí por su increíble colaboración con Solefald primero y con Dimmu Borgir luego, más tarde enamorándome por completo de su propuesta en Djerv. Entre los músicos involucrados hay gente que ha trabajado con Leprous, Apoptygma Berzerk, Anathema, Pnatheon I y Motorpsycho, entre otros. Disco genial de verdad, de mis favoritos. 4,5 de 5. En Spotify

18 febrero 2025

Grime inglés (slowthai), folk experimental, art rock psicodélico experimental (The Mothers Of Invention), doom/heavy psych, dungeon synth, pop punk de Seattle, djent de Nueva York, power metal / trance sueco

1. Ugly (2023) de Slowthai: raro hip hop británico con post-punk que de inmediato me recordó a The Streets. Escuché este disco en 2023 y me alegró mucho conocer esta versión alternativa, que según es grime. Se trata de Tyron Kaymone Framptom, rapero inglés de Northampton, Northamptonshire. Reconocido por la prensa especializada por sus pistas crudas y rudas, sus letras políticas sobre el Reino Unido. Tenía pendiente volver a escucharlo. Hay synth punk, dance-punk y hip hop experimental (que incluye algo de drum n bass) en la música, mientras es parte de la Windmill Scene. 

Puntos: 4,5 de 5. En Spotify.

2. End of the Middle (2025) de Richard Dawson: un folk rock muy raro y atrapante, que suena a veces a Crash Test Dummies y en otros a bedroom pop acústico. Es minimalista y directo, bastante crudo, aunque más que lo-fi es como con una filosofía unplugged medio rústica y hasta country. Según RYM es folk indie, progresivo y avant-garde. Su voz es hipnótica, entre vintage y experimental, aunque siempre limpia y armónica. Es de Newcastle upon Tyne (nombre completo de la ciudad inglesa). 

El uso del saxofón es intrigante, además en Polytunnel consigue hacer una melodía vocal casi pop, siendo menos crudo y después de usar sucias guitarras de noise rock. 4,2 de 5. En Spotify.

Desde 2019 es el cantante y guitarrista de la banda de kautrock, experimental, psicodelia y progresivo, Circle, cuyo disco Terminal, es una joya absoluta.

3. Freak Out! (1966) de The Mothers Of Invention: debut de la banda de blues-rock, doo-wop y rock experimental después de la llegada de Frank Zappa a la misma. Desde California, satirizaron a la escena freak, post-hippie y pre-punk de los 60 en Estados Unidos más cercano al jazz y al rock progresivo, es decir, a la que pertenecían, pero es que la primera escena freak era también autoparódica, quizás lo que le falta a los hipsters. 

A partir de géneros más tradicionales, como la psicodelia y el rhythm & blues original, el disco se dirige hacia la experimentación total que va la composición hasta el collage sónico pasando por los arreglos orquestales. Así que hay juego en el estudio, muchas rarezas instrumentales y altísima calidad interpretativa con infinidad de influencias. Se ríen de los sonidos orientalistas usados en el pop rock del momento y de los estándares vocales y musicales. 5 de 5. En Spotify.

4. Lightning in a Bottle (2025) de Pentagram: los pioneros del doom metal estadounidenses, desde Arlington, Virginia, regresan tras 10 años de silencio, sumergidos en el heavy psych con este disco, más cerca del rock and roll, occult metal y blues rock, menos doom y más psicodelia. Es realmente grandioso este disco. 4,7 de 5.

Su cantante, Bobby Liebling, está invitado en el V de Lucifer. En Spotify.

5. Singles: I Hate de Nightfall, black metal melódico y sinfónico griego, súper brutal. Neperia, otra banda de melodeath sinfónico de Grecia, también muy buena. Nachblut: me agrada esta mezcla de Rammstein con black metal y goth sinfónico.

6. Urth... EP (2025) de DIM / Atrium Of Time, que hace poco escuché como DIM mezclando dungeon synth y black melódico entrelazado. Es el proyecto del canadiense Josiah Wilkinson, en este caso sólo sintetizadores, sin metal, nada acústico ni analógico. Mucho menos logrado, aunque decente. 3 de 5.

7. All In (2025) de Amber Pacific: un pop punk / pop rock con algo más de dureza del rock alternativo que parece una versión más rockera del género. Son de Seattle, Washington. Decentes, aunque no me matan. 3,5 de 5. Puedes escucharlos acá en Spotify. No sé si es por escuchar tanto a Blink 182, pero los parecidos le hacen sombra a todos los demás. Aunque son muy buenos músicos y el cantante de Amber es mejor que el promedio. Lo mejor, The Honest Truth, un tema de dub/reggea punk.

8. Living in the Static (2024) de Livealie: es raro decir esto, pero esto es djent/metalcore "chévere". Lo digo así no sólo por eliminar u omitir lo más extremo, sino porque aunque tiene todos los elementos musicales técnicos de ambos géneros, vocalmente hay un jugueteo alterno. 

Algunos shrieks se hacen fuera de la ortodoxia, casi burlones y con el humor negro del metal extremo avantgarde, mientras los riffs son realmente hábiles y melódicos, armando capas para una polifonía más típíca del nü-metal o el blackgaze, al tener una base densa y muy grave de fondo, casi de sludge atmosférico y encima hay rápidos arpegios. Los breakdowns, llenos de electrónica y calma, son casi casi de post-rock o de metal progresivo.

Además, el concepto implica algunas intervenciones electrónicas que van más allá de arreglos o atmósferas sino se sienten como un eje transversal en la composición. Finalmente, me agradan por no ser obvios. 4,2 de 5. Son de Nueva York y este es su debut. En Spotify. El cantante antes estaba en Oceans Ate Alaska.

9. Game of Faces (2025) de Dynazty: estos power metaleros de Suecia suenan como si tomaras la canción It´s Raining Men para transformarlo en metal sinfónico, con una base de thrash metal, guitarras de hard rock, solos impresionantes, algunos arreglos electrónicos venidos del europop (trance metal) e incluso riffs de groove y mucho de lo comestible del rock gótico / metal sinfónico tipo Beast In Black y Battle Beast, mezclándolo con lo que hace Voyager, Firewind y Rage para conseguir algo en medio del power metal orquestal más épico, la belleza del metal sinfónico de estadio, el arena rock y el AOR transformado por guitarras gigantescas, sonido monstruoso y una producción grandilocuente. ¿Y quién puede culparlos de querer conquistar el mundo con un coro y solo de guitarra a la vez? Les doy 4 de 5, por ahora, aunque le concedo la grandiosidad del concepto elaborado durante años.

08 febrero 2025

Grindcore tejano, metalcore alemán, blackgaze/post-metal sinfónico, swing/metal alternativo, downtempo/industrial, salsa en vivo con Rubén Blades, psicodelia griega, gangsta rap

1. Damned Hove (2025) Insect Warfare: grindcore / death de Texas. Súper primitivo, básico y salvaje. Poca información clara sobre este regreso después de casi 12 años desde un split con Napalm Death. Tiene un miembro y un exmiembro de Oceans Of Slumber. En Spotify. Por la diferente calidad y textura del sonido, voy a creer que es un compilado. 3,5 de 5.

2. Don´t Let Me Fall Apart de ACCVSED: Maravilloso post-hardcore / metalcore, que combina formas melódicas del primero, sin llegar al pop, con momentos mucho más pesados del segundo que rozan el deathcore. Son de Alemania. En Spotify.

3. A Pathway to the Moon (2025) de Unreqvited: Blackgaze, post-metal y metal sinfónico convergen en una obra cuidadosamente acabada. En el tema The Antimatter hay unos coros con vocoder y reverb que me recordaron al Focus de Cynic, mientras que los riffs están a medio camino entre el djent industrial y el black disonante progresivo. Más cerca del rock/metal que de experimentos ambient, aunque también tiene post-rock, es un disco pensado para las presentaciones en vivo, lo que explica tantas voces femeninas limpias incluidas.

La banda es el trabajo solista de William Melsness, a.k.a 鬼 (Ghost) desde Ottawa, Canadá. En Spotify.

4. Pandora's Piñata (2012) de Diablo Swing Orchestra: jazz / metal progresivo / dark cabaret. Un brinco extraordinario en este tercer álbum de los suecos hay más protagonismo del swing y al jazz big band con un enfoque mucho más experimental, mientras la base continúa siendo de metal sinfónico, con toques alternativos. 5 de 5. En Spotify.

5. Welcome Oblivion (2013) de How to Destroy Angels: downtempo/industrial que parece una versión muy dark de Björk con los esposos Trent Reznor, y Mariqueen Maandig junto a Atticus Ross y Rob Sheridan. Regularsón, 2,5 de 5. 

6. Fotografías (2025) de Rubén Blades y Roberto Delgado & Orchestra. Salsa brava. La canción Emigrantes es producto de su época. Rubén apela de nuevo a su humor, conciencia social y espíritu innovador para este nuevo disco, corto pero efectivo. 5 de 5. Con esta orquesta Blades lanzó sus tres discos de SALSWING!, SALSA PLUS! y SWING!. En Spotify.

7. Naxatras de Naxatras (2015): rock psicodélico/stoner griego que me conquistó desde la primera nota. Son de Tesalónica. Una maravilla de sonido vintage que nos pasea por el cosmos, el alma y un sentimiento de instropección. 5 de 5. En Spotify.

8. Soul Assassins 3: Death Valley (original de 2023, reversión 2025 Dusted Edition) - DJ Muggs: hardcore, abstract y gangsta hip hop. Me gustan las voces más profundas que abundan, aunque lejos del disco original. 4 de 5. En Spotify.


03 febrero 2025

Footwork jungle, power progresivo y dark cabaret/metal (Diablo Swing Orchestra), pop punk/rock alternativo, progresivo experimental, post-hardcore , death metal, deathcore sinfónico y folk metal progresivo argentino

0. Empecé mi segundo semestre como profesor en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá. Gestión y Analítica de Data, aunque la computadora no funcionó y faltaron cuatro alumnos, todos hombres. Hablé de perspectiva de género, de ser duro y experimentado, y me tuve que ir antes porque la PC se estaba actualizando y nunca funcionó.

1. The Visitor (2025) de Kinoteki: le quise dar la oportunidad, pero este disco me pareció muy aburrido. Según RYM es de Juke, UK Bass, Footwork Jungle, Future Garage. 2,8 de 5. Muy triste porque el disco del año pasado, The Faith and The Vessel me pareció excelente. Productor de Nueva York.

2.  In the Vanishing Echoes of Goodbye (2025) de Labyrinth: discazo de power progresivo italiano, que es como redundar: de muchísima calidad, energía y momentos. Me hicieron mi mañana del lunes retador. Thrash, power neoclásico y heavy metal son los ingredientes. En Spotify. 4,7 de 5. 

3. The Butcher's Ballroom (2006) de Diablo Swing Orchestra: clásico del metal avant-garde, progresivo, sinfónico y operístico, con detalles de swing, que le dan ese cariz único de esta banda, de los maravillosos suecos. Entre los músicos están el cellista Johannes Bergion, invitado en los discos March of the Unheard de The Halo Effect, Foregone de In Flames y Endtime Signals de Dark Tranquillity.

Este es un magnífico álbum de death melódico y groove metal, con el cello como instrumento principal, alimentado de rock psicodélico, música de cámara, jazz fusión, ópera vocal y mucha música progresiva. Es una deliciosa combinación, única e irrepetible de esta forma, con el dark cabaret emergiendo entre las garras metaleras que aún dominaban a la banda. 5 de 5. En Spotify.

4. The Hart (2025) de Grayscale: pop punk / rock alternativo, muy bien hecho, producción seria, tanto que tiene arena rock por momentos, es como una versión adulta rara de este género. Me gustó, quiero más. 4 de 5. En Spotify.

5. Interstellar Overtrove (2023) de Behold The Arctopus: ¿cómo describir esto? Es música experimental, avant-garde, enraizada en el death metal técnico y progresivo pero que termina siendo algo muy distinto a cualquier género extremo. Es una mezcla de guitarras sintetizadas, muchísima percusión orquestal y ambient. Otra de las obras de Colin Marston, con guitarras Warr, muchísimas baterías electrónicas, nada de bajo y tiempos imposibles, por lo que podemos hablar de rock progresivo avant-garde para acercarnos un poco más a lo que podría entenderse. Interesante pero no su mejor trabajo. Diría que 3,7 de 5. Lo escuchas en Bandcamp.

RYM lo llama Avant-Prog, Brutal Prog y Math Rock aunque apenas hay distorsión, sino está basado en sonidos melódicos y graves que se intercalan como un complejísimo ejercicio de percusión académica.

6. Uulliata Digir (2025) de Uulliata Digir: debut de esta banda de metal experimental, que tiene algo del death progresivo jazzeado de Imperial Triumphant, algo del black opresivo y disonante de Ulcerate y algo más del jazz/death con trumpeta a lo Ephel Duath. Las voces demenciales femeninas y los poderosos guturales parecen juntarlos con innovadores como Folterkammer. Esto es ópera, jazz, brutal prog y avant-prog todo junto, incluyendo algo de space rock, black atmosférico y pura experimentación. Son de Poznań, Poland. Por otro lado, en RYM hablan de post-metal y dark jazz. En Bandcamp los relacionan genialmente con locos como Veilburner, Replicant, convulsing y Moral Collapse, con lo que estoy totalmente de acuerdo. 4,7 de 5. En Spotify.

7. unpeople EP (2024) de unpeople, un buen debut de esta banda de post-hardcore / metal alternativo y/p pop punk combinados. 3,8 de 5. En Spotify, donde los relacionan con Storm Orchestra y Clay J Gladstone. Son de Londres. Hay que escuchar mejor.

8. Loathing and the Noose (2025) de Faithxfactor: este disco me alegró completamente el lunes, qué locura este death/speed metal con momentos doom, aunque la mayoría de las veces es veloz, complejo y cavernoso, redunda en influencias vintage y sonidos contemporáneos, convirtiendo a Obituary y Grave en el futuro hoy. Le puse 4,6 antes y ahora siento que es aún mejor. En Spotify.

9. Reclaimer (2017) de Shadow Of Intent: dioses del deathcore sinfónico de Connecticut / Rhode Island que dominan los cuatro elementos, el cielo, la tierra y los océanos del metal extremo contemporáneo.  Creo que lo brillante de este disco es que honra adecuadamente a los géneros que produjeron que esta banda fuese posible, así que además de los breakdowns y guturales característicos, junto a lo técnico y lo moderno, están los riffs de melodeath junto a la grandeza del black sinfónico, aunque el uso de beats de música clásica los asemeja más al techno que al power metal.

El cantante Ben Duerr hace un trabajo excepcional, tanto que es uno de los invitados del extraordinario EP The Poetic Edda de Synestia, en la que el black metal y la música de cámara se funden alcanzando niveles estratosféricos. Las guitarras son de Chris Wiseman (Currents). En Spotify. 5 de 5.

10. Singles de Unreqvited que son extraordinarios, black metal sinfónico y atmosférico de calidad museística. Blackgaze, post-metal y metal sinfónico convergen.

11. Crioyo (2025) de Arraigo: folk metal progresivo argentino, en que el bombo legüero y especialmente el charango que acompañan los riffs poderosos de guitarras distorsionadas, en ritmos híbridos de power/folk metal y música folclórica. Me recuerda a los maracayeros/chilenos de Rebelión Andina. Liderados por Mariano Perret, que además de charango y guitarra, se encarga de las voces, incluyendo unos cuántos guturales. Me gustó, 4,3 de 5. 

Es su tercer disco, que se tomaron 8 años de producir. Qué gran guiño ponerle al disco un nombre que apela a la pronunciación argentina de la y como ll. Conceptualmente la banda toca temas sociales, de latinoamericanismo y orgullo, incluyendo además la influencia del sonido del tango. Lo mejor es realmente cómo lograron incorporar el uso de los instrumentos y el folclor argentino en formas metaleras y progresivas, sin que sonara a adorno sino a mestizaje e innovación. En Spotify.

12. Singles de 16 que son siempre muy buenos. Un camión sin frenos de sludge, hardcore y noise rock,  alimentado de groove, nu-metal y metalcore.

02 febrero 2025

Brutal death progresivo gringo, post-rock / black atmosférico canadiense, post-rock/ambient/black sinfónico (Spectral Lore), black progresivo alemán con saxofón y death/post-metal progresivo francés, blues sludge psicodélico

1. Painted Paradise (2025) de Fleshbore, una banda de brutal death técnico y progresivo de Indianapolis, con guturales de grindcore, mucha dinámica y brutalidad combinadas para dar patadas fulminantes en la quijada así como ondas electromagnéticas de magnificencia interpretativa, gracias a un bajo de jazz, solos de guitarra progresiva y combinaciones extremas de mathcore y death progresivo. Increíble, 4,5 de 5. En Spotify.

2. Chariot Sun Blazing (2025) de Skagos: banda de black atmosférico, folk metal y post-rock/metal de Canadá, reubicada en Olympia, Washington. Es una banda afortunadamente confusas, porque aunque combina el sonido precario y primitivo en la batería en sus momentos de black atmosférico, en las canciones dominan las muy complejas orquestaciones con cuerdas e instrumentos de vientos, incluyendo un corno francés y una tuba de Wagner. así como elaborados arreglos de guitarra, bajo y batería, más propios del post-rock jazzeado. Incluso cuando hay más black atmosférico, son apenas escenas parciales, de canciones que realmente son más post-rock o directamente música de cámara, con forma de soundtrack incluso.

Issac Symonds grabó bajo, guitarras, baterías, voces limpias y se encargó de los arreglos de cuerdas y vientos. Interesantísimos, 4,3 de 5. En Bandcamp. Son parte del género, Cascadian Black Metal, en que unen inspiración folk, post-metal y black metal con inspiración de la naturaleza del Noroeste del Pacífico entre Estados Unidos y Canadá, como Agalloch, Wolves in the Throne Room, Fall Of Rauros y Ash Borer, entre otros.


3. IV (Part 1) de Spectral Lore: Publicado el 31 de diciembre de 2024. Doceavo disco de la misteriosa agrupación griega de black metal atmosférico, post-rock y ambient, aunque según RYM también rock progresivo. Es realmente un disco co  muchos momentos de belleza radiante y otros de atmósferas extremas, siempre mediadas por lo sinfónico y lo espacial, con muchísimos arreglos de post-rock, ambient, música clásica y post-rock de parte de Ayloss. 

Media docena de invitados apoyan al griego interpretando flauta, violín, cello y hurdy gurdy, así como guturales (Antonis Mougiakakos ) y voces femeninas. Según su perfil de Bandcamp, también es folk psicodélico, aunque en el tema Solitary Mirrors el griego inicia con algo que podríamos calificar más como rock alternativo / noise-pop, suave, melódico y rítmico, para luego tragárselo en una espiral de violento black metal expansivo y denso, que no lo incineró sino que lo retuvo secuestrado por unos minutos, para luego liberarlo manchado de black metal en polifonía.

Es un muy bue disco, aunque técnicamente es sólo un demo, 4,7 de 5. En Bandcamp. Creo que puede mejorar: el tema The Waning/The Great White Fortress es quizás demasiado largo y por tanto, monótono en muchos momentos. Más que una suite de 17 minutos, parece algo que está inacabado en las partes más metaleras.

4. Symptoms (2016) de Maladie: black metal / rock y metal progresivo alemán, a cuyo EP Symptoms IV de 2024 le puse 4,7 siendo tan raro como extremo y sorprendente por ser básicamente hard rock envenenado con música extrema y avantgarde.

Es otra de las bandas lideradas por Olmo Lipani, aka Déhá, quien ya se encargaba de piano, cello, teclado y voces, mientras que Björn Köppler asumía también percusión, teclados, piano, cello, órgano, guitarras, bajo y batería, aunque entonces también de la flauta. Alexander Wenz era y es el cantante, que acá también brilla con su combinación de guturales, operísticas que llegan al infinito y voces nostálgicas limpias, mientras Hauke Peters es y era el saxofonista.

En este disco de ocho años antes, hay otros integrantes: el guitarrista Kevin Olasz (ahora en Obscura), el bajista Moritz Grenzmann y el baterista Tobías Blach. Además, está más enfocado en un black experimental, en que lo progresivo y el uso del saxofón y la percusión de jazz se combinan con guitarras expansivas, con riffs de post-black, ráfagas de black metal melódico, con shrieks extendidos, un doble bombo asesino, blast beats y varias capas de guitarras, que incluyen trémolo picking furioso.

Hay polifonías asincopadas que combinan arreglos sinfónicos y post-rock con wall-of-sound de shoegaze/noise y solos de thrash metal, en un ambiente general de doom, black depresivo y rock progresivo. Es un buen disco, aunque mucho menos logrado, 4,3 de 5. En Spotify.

5. A* (2024) de Septaria: apoteósico y grandioso death progresivo / post-rock, disonante, experimental y riquísimo en arreglos extraños. Aúnque según Sputnikmusic es post-rock / black atmosférico progresivo y Metallum asegura que son death/doom progresivo, ambos se quedan muy cortos por no incluir los sonidos electrónicos y el trabajo innovador de las guitarras, así como unas voces guturales y limpias que se pasean por groove metal, con una clara influencia de Gorod y Gojira, que se extiende también a canciones como Nocturne, en que lo sinfónico, lo groove y lo progresivo se combinan.

Sin embargo, hay que reconocer que es una banda innovadora, definitivamente en el progresivo extremo, con sonoridades alternativas que lo colocan en ese otro ángulo que incluye el post-rock, el doom, el shoegaze y el space rock, e incluso el jazz-rock, por medio del saxofón que incluye el bajista. Aún así, cuando explotan las guitarras, súper aserradas y peligrosas, apuestan por combinar ruidosas formas de post-black, figuras del djent, explosiones más cerca del post-metal y rarísimos tiempos y ritmos provenientes del delta del progresivo.

Son del sur de Francia y este es su debut. En Spotify. Muy buena recomendación de Deezer, 4,8 de 5. Si les preguntas a ellos mismos, en su Bandcamp se definieron como death metal, progresivo y post-metal. Me recuerda a Sgaile y a Caelestra, con esa paroxismo musical, en que todo es inmenso, progresivo y universalista.

6. 7 Songs For Spiders (2025) de Dax Riggs: un disco oscuro, con guitarras densísimas y lentas, como un blues rock stoner y psicodélico, con guitarras noise/sludge. Es su tercer disco solista, después de una carrera con los sludge de Acid Bath. Es un músico nacido en Louisiana y ahora residenciado en Texas. Según RYM es también algo Swamp Rock y Heavy Psych. Me gustó mucho, 4,4 de 5. En Spotify.