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03 febrero 2025

Footwork jungle, power progresivo y dark cabaret/metal (Diablo Swing Orchestra), pop punk/rock alternativo, progresivo experimental, post-hardcore , death metal, deathcore sinfónico y folk metal progresivo argentino

0. Empecé mi segundo semestre como profesor en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá. Gestión y Analítica de Data, aunque la computadora no funcionó y faltaron cuatro alumnos, todos hombres. Hablé de perspectiva de género, de ser duro y experimentado, y me tuve que ir antes porque la PC se estaba actualizando y nunca funcionó.

1. The Visitor (2025) de Kinoteki: le quise dar la oportunidad, pero este disco me pareció muy aburrido. Según RYM es de Juke, UK Bass, Footwork Jungle, Future Garage. 2,8 de 5. Muy triste porque el disco del año pasado, The Faith and The Vessel me pareció excelente. Productor de Nueva York.

2.  In the Vanishing Echoes of Goodbye (2025) de Labyrinth: discazo de power progresivo italiano, que es como redundar: de muchísima calidad, energía y momentos. Me hicieron mi mañana del lunes retador. Thrash, power neoclásico y heavy metal son los ingredientes. En Spotify. 4,7 de 5. 

3. The Butcher's Ballroom (2006) de Diablo Swing Orchestra: clásico del metal avant-garde, progresivo, sinfónico y operístico, con detalles de swing, que le dan ese cariz único de esta banda, de los maravillosos suecos. Entre los músicos están el cellista Johannes Bergion, invitado en los discos March of the Unheard de The Halo Effect, Foregone de In Flames y Endtime Signals de Dark Tranquillity.

Este es un magnífico álbum de death melódico y groove metal, con el cello como instrumento principal, alimentado de rock psicodélico, música de cámara, jazz fusión, ópera vocal y mucha música progresiva. Es una deliciosa combinación, única e irrepetible de esta forma, con el dark cabaret emergiendo entre las garras metaleras que aún dominaban a la banda. 5 de 5. En Spotify.

4. The Hart (2025) de Grayscale: pop punk / rock alternativo, muy bien hecho, producción seria, tanto que tiene arena rock por momentos, es como una versión adulta rara de este género. Me gustó, quiero más. 4 de 5. En Spotify.

5. Interstellar Overtrove (2023) de Behold The Arctopus: ¿cómo describir esto? Es música experimental, avant-garde, enraizada en el death metal técnico y progresivo pero que termina siendo algo muy distinto a cualquier género extremo. Es una mezcla de guitarras sintetizadas, muchísima percusión orquestal y ambient. Otra de las obras de Colin Marston, con guitarras Warr, muchísimas baterías electrónicas, nada de bajo y tiempos imposibles, por lo que podemos hablar de rock progresivo avant-garde para acercarnos un poco más a lo que podría entenderse. Interesante pero no su mejor trabajo. Diría que 3,7 de 5. Lo escuchas en Bandcamp.

RYM lo llama Avant-Prog, Brutal Prog y Math Rock aunque apenas hay distorsión, sino está basado en sonidos melódicos y graves que se intercalan como un complejísimo ejercicio de percusión académica.

6. Uulliata Digir (2025) de Uulliata Digir: debut de esta banda de metal experimental, que tiene algo del death progresivo jazzeado de Imperial Triumphant, algo del black opresivo y disonante de Ulcerate y algo más del jazz/death con trumpeta a lo Ephel Duath. Las voces demenciales femeninas y los poderosos guturales parecen juntarlos con innovadores como Folterkammer. Esto es ópera, jazz, brutal prog y avant-prog todo junto, incluyendo algo de space rock, black atmosférico y pura experimentación. Son de Poznań, Poland. Por otro lado, en RYM hablan de post-metal y dark jazz. En Bandcamp los relacionan genialmente con locos como Veilburner, Replicant, convulsing y Moral Collapse, con lo que estoy totalmente de acuerdo. 4,7 de 5. En Spotify.

7. unpeople EP (2024) de unpeople, un buen debut de esta banda de post-hardcore / metal alternativo y/p pop punk combinados. 3,8 de 5. En Spotify, donde los relacionan con Storm Orchestra y Clay J Gladstone. Son de Londres. Hay que escuchar mejor.

8. Loathing and the Noose (2025) de Faithxfactor: este disco me alegró completamente el lunes, qué locura este death/speed metal con momentos doom, aunque la mayoría de las veces es veloz, complejo y cavernoso, redunda en influencias vintage y sonidos contemporáneos, convirtiendo a Obituary y Grave en el futuro hoy. Le puse 4,6 antes y ahora siento que es aún mejor. En Spotify.

9. Reclaimer (2017) de Shadow Of Intent: dioses del deathcore sinfónico de Connecticut / Rhode Island que dominan los cuatro elementos, el cielo, la tierra y los océanos del metal extremo contemporáneo.  Creo que lo brillante de este disco es que honra adecuadamente a los géneros que produjeron que esta banda fuese posible, así que además de los breakdowns y guturales característicos, junto a lo técnico y lo moderno, están los riffs de melodeath junto a la grandeza del black sinfónico, aunque el uso de beats de música clásica los asemeja más al techno que al power metal.

El cantante Ben Duerr hace un trabajo excepcional, tanto que es uno de los invitados del extraordinario EP The Poetic Edda de Synestia, en la que el black metal y la música de cámara se funden alcanzando niveles estratosféricos. Las guitarras son de Chris Wiseman (Currents). En Spotify. 5 de 5.

10. Singles de Unreqvited que son extraordinarios, black metal sinfónico y atmosférico de calidad museística. Blackgaze, post-metal y metal sinfónico convergen.

11. Crioyo (2025) de Arraigo: folk metal progresivo argentino, en que el bombo legüero y especialmente el charango que acompañan los riffs poderosos de guitarras distorsionadas, en ritmos híbridos de power/folk metal y música folclórica. Me recuerda a los maracayeros/chilenos de Rebelión Andina. Liderados por Mariano Perret, que además de charango y guitarra, se encarga de las voces, incluyendo unos cuántos guturales. Me gustó, 4,3 de 5. 

Es su tercer disco, que se tomaron 8 años de producir. Qué gran guiño ponerle al disco un nombre que apela a la pronunciación argentina de la y como ll. Conceptualmente la banda toca temas sociales, de latinoamericanismo y orgullo, incluyendo además la influencia del sonido del tango. Lo mejor es realmente cómo lograron incorporar el uso de los instrumentos y el folclor argentino en formas metaleras y progresivas, sin que sonara a adorno sino a mestizaje e innovación. En Spotify.

12. Singles de 16 que son siempre muy buenos. Un camión sin frenos de sludge, hardcore y noise rock,  alimentado de groove, nu-metal y metalcore.

23 diciembre 2024

Diario musical 23D: blues rock, kautrock/death metal, ambient noruego, space rock / stoner francés, death/ jazz italiano, deathrock/black, black/death sinfónico y black atmosférico/ambient

1. -FazeOne- Opus I Ma Fondation: hip hop en francés, que me aburrió. Los dos temas finales, con Xbitit y KRS-One son los salvables pero insuficiente. 2,2 de 5.

2. Pair Of Aces Pt 2 de Rival Sons: buenísima esta banda de blues / hard rock que me estaba perdiendo. Claramente, hay detalles country, sureños y stoner pero en pequeñas cantidades, lo que me agrada. Son una banda de revival, lo que es muy 2024. Su baterista es increíble. Fundados en 2009 en Long Beach, California, y claro, afiliados también a Nashville, Tennessee.

3. Absolute Elsewhere de Blood Incantation. Acá mi reseña de esta banda de death metal progresivo, rock progresivo setentoso, space rock y ambiente / kautrock. 

4. Nebulous Nights (An Ambient Excursion into Profound Mysteries) de Royksöpp. Si esto no es un giño, no sé qué será. Este diciembre ha sido realmente místico con estos temas, como el 888 de Hocho siendo el octavo disco de mi día. En este caso, después del death ambient, una reinterpretación ambient del disco 2022 del dúo noruego Royksopp, Profund Mysteries, originalmente en synth-pop, tocado en vivo y con referencias a la carrera entera. Me gustó mucho esto, a pesar que me parece un género demasiado abstracto, vago o poco instrumental. 4 de 5.

5. Ilion de Slift: space rock psicodélico y stoner progresivo de Touluse, Francia, porque esa es la onda de este día. Este disco es un excitante viaje interplanetario, en que el acid rock protometálico se alimenta de doom, kautrock y sludge. Es vintage y condenadamente contemporáneo, con decenas de estilos y décadas de historia combinadas. Para generar estos resultados, el power trío agrega vibráfono, pianos y sintetizadores. Acá lo reseñé bajo el título Mis discos favoritos de 2024: Slift le mete combustible nuclear a su space rock progresivo al agregar sludge, doom, kautrock, psicodelia y stoner en Ilion. Acá en Spotify porque allá sólo lo puse en Bandcamp. Y puntuación, 4,7 de 5.

6. The Painter's Palette (2003) deEphel Duath: jazz / metal extremo progresivo italiano, que encontré como en 1999 gracias a The End Records. Tengo el digipack de su disco Phormula. En este disco apenas inicia escuchamos mathrock a lo Dillinger Escape Plan, saxofón con death metal, drum n bass y muchísima experimentación progresiva y avantgarde, con dos cantantes, uno para guturales (aunque ya no es un shriek sino un grito hardcore/mathcore) y otro para voces limpias.

Cada una de las nueve canciones tiene un título alternativo correspondiente a un color, en referencia al título. Salió después del demo Opera y los discos gemelos Phormula y Rephormula, así que seguía en la onda del jazz/metal, ahondando en los sonidos del primer género e intercambiando el black por el mathcore, así como expandiéndose a lo vanguardista como espacio para añadir texturas y efectos sonoros, así como riffs y arreglos de funk, acid jazz y jazz fusión. Suena más a Mr Bungle o Secret Chiefs 3.

Esto se logra gracias a que el baterista, con experiencia en jazz y pop, cruza las fronteras entre géneros, mientras la guitarra se pasea por el hardcore, el math rock y el noise, intercambiando escalas y distorsiones de forma cruzada, añadiendo además muchos momentos de arpegios lentos con sonidos de cabaret, que le añade algo juguetón e innovador. 

Por cierto, se cumplen 10 años de aquel diciembre de 2014 cuando Davide Tiso, guitarrista y fundador de la banda, anunció que se acaba este proyecto por razones personales. Lo bueno es que después de unos años, está en proyectos realmente buenos como Howling Sycamore y Red Rot, después de fracasos como el de Nio. Me encanta, 4,7 de 5. En Spotify.

7. Melinoë (2020) de Akhlys: banda de black metal de Colorado, mismo estado que Blood Incantation. Este disco de black metal atmosférico / ambient fue el décimo mejor disco según Sputnikmusic en el año de la pandemia. El disco es del dúo conformado por Naas Alcameth (Nightbringer, Bestia Arcana), quien se encargó de cantar, tocar la guitarra, bajo, teclados y ambiente e Eoghan en la batería. Invitaron a la cantante de neo-folk neozelandesa Chthonia para encargarse de las voces femeninas. 

El disco es terrorífico, con un black metal potente y furioso, comandado por partes iguales por las atmósferas electrónicas, la batería de guerra y un black metal veloz con riffs gélidos que tratan de treparse como un líquido viscoso intenso sobre tus pies para atraparte. Mortiis parece escucharse en las voces agrietadas, como de trol, así como en la inspiración para hacer música de horror, sucia, tenebrosa y extrema. Los tengo pendientes para la próxima venida a Bogotá. Un discazo, 4,5 de 5. En Spotify.

8. Dritte Beschwörung: Dem Teufel Eine Tochter de Hexenbrett: tercer disco de la banda alemana de heavy metal / hard rock ocultista entintado con black metal Hexenbrett, que tiene una voz a medio camino entre el shriek y el grito punk gótico, algunos riffs de heavy tradicional, otros de hard rock e incluso de rock and roll, así como otros más sucios, entre el speed y el punk, aunque a diferencia de otras bandas más extremas o pesadas, el sonido que domina es el de hard rock misterioso.

Quizás es más fácil decir que es una banda de deathrock que se acerca al black metal, como viajando en el tiempo para tocar este género en los primeros 70, y luego parece una banda de acid hard goth rock que mete música extrema nórdica, por lo que aunque se pueden relacionar con Cradle Of Filth (amantes de Christian Death), suenan a que son rockeros góticos que aunque coinciden en admirar a Mercyful Fate y a Death SS, se quedaron con las guitarras crudas como eje, sin distorsión metalera aunque usando trémolo, dando mucho menos protagonismo a los teclados y enfocados más en crear una vedada atmósfera subterránea y ocultista, como un bar de opio con meretrices cubiertas con telas muy ligeras, rodeado de símbolos místicos. Me hacen pensar en Tribulation pero sin metal y al Darkthrone más punk con un enfoque más hard rock.

La banda está enfocada en el cine de horror italiano como propuesta artística y musical, como se espera del occult metal, pero también con un sonido vintage crudo, bien hard rock y originario, algo garage, así que no se parece a Ghost o Lucifer sino más a Blue Cheer y Black Sabbath. Sin embargo, algunos órganos destacan a veces, así como riffs psicodélicos e incluso acid rock. Sin embargo, el uso de baterías y riffs extremos, así como el constante rasgado en las voces le da tintes más oscuros, permiten hablar de una banda de heavy/black y no de black n roll o de heavy doom.

En ese aspecto, la excepción y muy notable, es el tema Wozu die Angst, que es psicodélico, hard rock y con teclados, 4,4 de 5. En Spotify.

9. Exul de Ne Obliviscaris: banda uastraliana de black/death metal sinfónico y progresivo, que reseñé acá como uno de mis discos favoritos del año 2023. Alcanzó el puesto 25 en el 2023 en Sputnikmusic. Fascinante, fácil, 4,8 de 5. Discazo que me sorprende al combinar bajo y violín como instrumentos principales.

21 diciembre 2024

Mis discos favoritos de 2024: Orgone - Pleroma: death metal experimental: folk, jazz y progresivo, que no está en Spotify, ni Deezer ni Apple Music

Hay que empezar diciendo que me rendí, después de tener abierto el perfil de Bandcamp y buscarlo infructuosamente en otras plataformas, hice clic en el disco de Orgone en Bandcamp (que cambió de dueños, despidió a un montón de gente) para mi fortuna. Lo que me parecía odioso ahora es casi una causa. La banda pide que los apoyes directamente comprando su mercancía y sus discos allí, y por eso apenas hay señales del disco en plataformas de streaming musical. 

El quinteto Orgone (que incluye un cellista como integrante fijo) es una banda de Pennsylvania (que tiene una extraordinaria escena musical y de metal progresivo). El disco inicia con un violín, que va de lo académico a lo folk, que se desenvuelve en una compleja madeja de jazz-rock / death progresivo, con polirritmos asincopados y atmósferas post-rock por unos 4 minutos.

Después de esta suave y estimulante introducción, explota una canción disonante, en múltiples contratiempos, giros, vueltas y retornos permanentes en la que guitarras, violines y muchos otros instrumentos se entremezclan en lo que parece ser varias bandas tocando al mismo tiempo, una con death metal progresivo veloz, otra de jazz folk a mid-tempo y una de post-rock que va haciendo ambiente. Es como mezcla Thank You Scientist con Gorguts y Blackspeed You Black Emperor.

Es un circo demente, gitano, trastocado y que lleva la yuxtaposición hasta el paroxismo. Cuando parece ser una exageración, la música se va ralentizando, entre un piano, voces en off y calma instrumental, que no es más que un puente para que vuelva a empezar el caleidoscopio de tiempos, tonos y ritmos. Es sobreestimulante hasta casi la locura pero entonces se detiene, hace smooth jazz, post-rock calmado y hay suaves vocalizaciones. 

El disco tiene a 16 músicos y tres vocalistas, pero no suenan como Haggard o Therion sino como Diablo Swing Orchestra con Obscura. Parece Unexpect pero sin ópera, es como Deathspell Omega o Imperial Triumphant sin la opresión, es como Estradasphere con Ephel Duath. Es demasiado, al mismo tiempo es un espectáculo sublime que no se puede dejar de escuchar, con unos guturales profundos que no dejan de actuar de forma similar a la música más dos vocalistas con voz limpia y aterciopelada que agregan frases en francés y una compañía perfecta para la calma post-rock.

Para lograr esta diversidad musical incluyen instrumentos como el laúd ruso de tres cuerdas ruso (Balalaika), la kobza o bandura (laúd ucraniano), dos cellistas, un clarinetista, dos contrabajistas y tres bateristas (en distintas pistas), una flautista, fujara (flauta eslovaca usada por pastores), Dwojnica (doble flauta rusa), trompeta, viola da gamba, vibráfono, violín y viola. 

De acuerdo a su perfil de Bandcamp, son black metal, death metal, concert music, ethnic folk y jazz, así que estoy claro en lo que reconocí, aunque veo con tristeza que le faltan los temas 1, 5 y 11 (pero se puede escuchar completo en Youtube). Las voces femeninas en francés, los pianos y los cambios de tiempos en interludios orquestales son parte de la experimentación, aunque su mayor virtud está en fusionar jazz big band, música orquestal y death metal, esto es más que John Zorn con Cynic

Por algo se tomaron una década para este nuevo disco, tercero en su carrera. Los temas más largos, de 12 y 17 minutos son verdaderas ópera rock en que decenas de estilos y formas se conjugan, con una batería hiper refinada, guitarras incansablemente creativas y cambios que invariablemente transforman el universo a cada segundo. Les doy un 4,8 de 5 sin respirar. Conseguí tres temas en Spotify, incluyendo los dos más largos.

21 octubre 2024

Lo escuché el 21 de octubre (mucho prog): el disco del año (Magna Mater de Mother Of Millions), prog sueco, francés, doom operístico, power brasileño, covers prog (con un cantante que suena como Freddy Mercury), drum n bass, jungle, heavy doom, stoner, hardrock y muchísimos polirritmos,

1. The Didact (2014) de Means End: una banda imposible, que reúne elementos increíbles y por supuesto, irremplazables e irrepetibles: enfocada en la composición para coros (SATB: soprano, alto, tenor y bajo) más cambios de tono no diatónicos, contrapunto polifónico, escalas cromáticas y verdadero polirritmos. Una combinación de voces operísticas -a lo Borkanagar, Arcturus, Ulver inicial- con progresivo súper intrincando, mega complejo y cambiante, con muchos teclados de fondos y coros académicos de altísima calidad. También usa shrieks. 

Según Discogs es heavy metal, math rock y experimental pero déjenme decirle que no hay nada de eso: esto es metal extremo de vanguardia pensado desde la música contemporánea de cámara. Las guitarras djent lideran composiciones complejas mientras la voz ya llevando la narrativa hacia excéntricos lugares. Tanto así que tienen una versión de un tema compuesto por el director de orquesta, y ganador del Grammy, de Reno, Nevada, Estados Unidos, Eric Whitacre. Por si fuera poco, las letras son sobre epistemología, ontología y matemáticas, entre otras. Un discazo extraordinario, 4,7 de 5 sin la mínima duda. En Spotify.

2. Veneka, de Akapellah con Rawayana: un tema que apela al raptor house, Caracas de noche y supuesto homenaje a las mujeres venezolanas. 

3. Sunraven de Grand Magus: curiosa banda sueca de heavy /doom, fundada en 2001, del baterista y el ex guitarrista de Spiritual Beggars, que desde su experiencia stoner / hard rock deciden entrarle al heavy doom, junto al bajist/cellista y cantante, Fox Skinner. 

Así el power trío apela a riffs de heavy tradicional, con unos momentos épicos a mid-tempo para añadir doom, sin baterías "al galope" y mucho sonido del doom épico tradicional, tipo Candlemass y sonidos del desert rock, con una mezcla general menos brillante, sin agudos pronunciados y con una instrumentación "rebajada" con stoner, mientras la voz sí explora el grunge, el stoner y el doom épico. 

De forma excepcional tienen el tema Hour Of The Wolf, con sonidos que se acercan a Judas Priest de los 80, donde probaron alejarse un poco del sonido más crudo y probaron demasiado con el sonido de las guitarras. Acá aceleran un poco los tiempos pero apelan a sonidos como los de Killing Machine y Turbo de los ingleses.

Me gusta, es curioso, le daría un 4 de 5. En Spotify.

4. MG Ultra de Machine Girl: drum n bass con voz sintética gritada, como cánticos de hardcore punk y un bajo que suena a slap de jazz, a lo digital hardcore de Atari Teenage Riot pero menos noise y estridente. Ellos dicen que "menos gótico, menos blanco y negro, para algo más colorido".

Es un dúo de NY conformado en 2015 por Matthew Stephenson en voces y producción y luego en 2015 entró Sean Kelly en percusión y batería. Bastante entretenido, entre IDM y breakcore, por lo que hay un poco de todo en este proyecto electrónico, entre lo bailable y lo industrial, entre el happy hardcore y mucho bass music, electrónica de hace décadas, que va entre lo obsoleto al clásico del rave. Un buen 3,6 de 5. 

Según Discogs también son Abstrack, Jungle, Footwork y Juke, géneros de electrónica que derivan del guetto house y del hardcore techno / DnB respectivamente, por eso hay elementos tan diversos y de distintos orígenes (Chicago, Reino Unido), con mucha vocalización, samples coloridos y atmósferas inteligentes sin dejar de sonar punketo, caricaturesco y vintage, sobre todo noventero. En el tema Motherfather usan samples de guitarras distorsionadas súper gruesas. En Spotify

5. Dromme de TransgressorCorruptor y Yamil Recz: música electrónica experimental, con un poco de percusión y muchos ecos muy agudos, casi estridentes. Me recuerda a las canciones del disco Revés / Yo Soy de Café Tacvba. Por supuesto, Yamil ha trabajado con decenas de artistas mexicanos, desde Zoé y Julieta Venegas a Hello Seahorse! y Titan, del cual también es miembro). La portada dice mucho, son 17 temas, todos entre 1 y 2 minutos, con muchos samplers de maquinarias, herramientas y similares, que parecen entrecruzarse, de forma muy ocupada, como si viviesen en una ciudad bidimensional hecha de ángulos y formas. Un 3,2 de 5. Lo quité en el tema 8 por monótono aunque, por supuesto, está bien producido y grabado.

6. Nexus Between Art And Space de Space Mirrors: banda de música experimental por excelencia, que ha hecho discos de progresivo y space rock en el pasado, liderados por la rusa Alissa Coral, quien toca teclados y theremín. Este disco está mucho más afianzado en electrónica drone y algo como guitarras de rock electrónico y mucho bajo juguetón, con un sonido más bien psicodélico y cósmico, pero que siento menos ordenado y quizás muy improvisado, aunque con buena producción y grabación. Lo corté como a la tercera canción, porque recuerdo que el disco anterior tampoco me hizo demasiada gracias.

7. The Source de Kozoria (2024): esta banda es Gojira en esteroides. El cantante, que suena entre operático y groove/thrash, con algunos guturales, es realmente bueno, mientras la música toma los elementos del progresivo y el metal atmosférico para hacer una fusión con sonidos electrónicos pero que suena un poco más cruda que los abridores olímpicos, bebiendo de Pantera y Metallica, así como de King Crimson, Devin Townsend y Death, sacando el space rock y el kautrock. Les doy un 4,4 de 5 por purísimo desempeño brutal y riffs enrevesados, así como permanecer aún con influencias metaleras predominantes más la suite final, de más de 8 minutos, aunque claro que su "defecto" es parecerse demasiado a lo que ya existe.

Su mejor tema es Reborn, en que hacen una rendición súper pesada y rápida de su estilo. Como un Metallica extremo, mientras en We´re Wolves, afianzan en lo orquestal y los coros melódicos, en ambos casos usando también clásicos riffs de speed, black melódico y power/thrash, shrieks e incluso blast beats, y el nombrado finales, con mucho doble bombo, tremolo picking y brutalidad. En Spotify.

8. Titan de Kashiwa Daisuke: glitch, con unos samples de pianos jazz y ambiente. Muy monótono, me gustó mucho más el disco anterior, Ice. Lo quité al segundo tema.

9. Encore Vol. 1: Sonic Tributes EP de The Progressive Soul Collective: un todos estrellas del rock progresivo liderados por Florian Zepf, que me recuerda a Earthside, por la voz operática y totalmente Freddy Mercuriana de Vladimir Lalic (Organized Chaos) y la música cinemática. Aquiler Priester (Angra, W.A.S.P.) en la batería, Derek Sherinian (Dream Theater, Planet X, ex-Sons Of Apollo) en teclados, Luis Conte (Phil Collins, Eric Clapton) en percusión, Connor Green (Haken, Shattered Fortress) en bajo y Kevin Moore (Dream Theater, O.S.I., Chroma Key) de efectos, samples y loops. 

Después de un segundo disco, llamado Sonic Rebirth, ahora aparece este EP de covers de Genesis, Massive Attack, Yes, Toto y Pink Floyd, todos con versiones hiper detallistas y de lujo, con una calidad proveniente de usar grandes nombres como el bajista de Leprous, el tecladista de Jordan Rudess y usar al baterista Alex Landenburg  (Cyhra y Kamelot), junto a músicos de Special Providence. El cantante estuvo invitado en Tiktaalika, el monumental disco solista de Charlie Griffiths de Haken. 

Discazo, claro, 5 de 5. Como si Freddy Mercury cantara en todas las bandas legendarias del rock progresivo. Sin objeciones. En Spotify.

10. Ballads II de Edu Falaschi: segundo compilado de las poderosas de baladas de power / heavy progresivo de este cantante brasileño (fundador de Almah y excantante de Angra antes que entrara Fabio Lione). Para no ser tan amante del género, me encantó este disco, con un 4,2 de 5. En Spotify.

11. Gospel Of Bones de Funeral: funeral doom metal con voz de ópera en barítono / bajo profundo, como la del protagonista de Carmina Burana de Carl Off. Algo realmente no demasiado común en el metal, incluso en este género. Los coros de barítonos son aún más increíbles, a pesar que la música no exhibe nada especial, salvo el protagonismo del violín, este disco se alarga por 66 minutos en 9 canciones sin nada progresivo, ni jazz, ni electrónica, sino un marco de referencia, muy atmosférico pero bastante directo, para esas tremendas interpretaciones vocales pero termina no teniendo demasiado atractivo más allá.

En Spotify. Le doy un 3,9 de 5. De nuevo, al final está lo mejor, el penúltimo tema, Nar Kisten Senkes (Cuando el ataúd baja) y Three Dead Men, con unos coros más ricos y diversos, lo que incluye una especie de "mmmm" de los barítonos y tenores al final, sin letras.

12. Singles de Beardfish, banda sueca de rock progresivo, que me suena a Deep Purple, Yes y Jethro Tull, con un muy buen cantante, que canta muy bien, sin ser metal ni pop. Increíbles arreglos, armonías y atmósferas setentosas, con sintetizadores por doquier, buenos pianos, con riffs combinados de pianos y guitarras, con un trabajo increíble de construcción de momentos para volver a las melodías una y otra vez, hacer variaciones y retomarlo en otro tono, tiempo y forma. Su cantante / tecladista toca también Big Big Train.

13. Magna Mater de Mother Of Millions: intrigante, oscuro e igualmente accesible, tiene una propuesta que sí sabe combinar elementos sin que uno pueda reconocer cada extracto ni la emulación, porque esta banda suena progresivo pero también a rock electrónico y a metalcore, creando una atmósfera dramática pero sin ser gótica ni depresiva, a pesar de los arreglos de pianos y un uso denso del bajo. 

La combinación de riffs muy enganchadores y la voz, casi angustiada y casi operática, que parece estar entre Mario Infantes y Chino Moreno, son la base de esta propuesta que parece la encrucijada entre el rock y el metal progresivo, lo electrónico y lo analógico, sin obviedades ni excentricidades en la fusión o intercambios de géneros. A veces  me recuerda un poco a cómo cambió Paradise Lost y Katatonia, pero acá hay potente originalidad de esta propuesta, que es casi doom pero tampoco es tan comercial, ni tan metalero ni tan stoner.

Según Sputnikmusic, esta banda griega que presenta en 2024 su quinto disco, son metal progresivo y rock alternativo, que la banda explica por usar "ritmos elaborados, stoner rock, filosofía metal, estética folk y melodías de rock progresivo". Estoy de acuerdo, tiene todo esto de forma única. Según Wikipedia, han citado entre sus influencias a  Pink Floyd, Peter Gabriel, Porcupine Tree, Explosions in the Sky, Tool y Pain Of Salvation. Podría decir que es un tripartito entre Riverside y Earthside por un lado, cinemático y enfocado en una vocalización potente, limpia y en armonía con la guitarra, y Leprous, con sus momentos delirantes, frenéticos y minimalísticamente producidos, a la que agregan muchos polirritmos, contrapuntos y experimentaciones sónicas.

En Discogs lo califican de art rock, ¡gracias! porque lo unen así a Radiohead, Queen, The Velvet Underground, Yes, Genesis, Jethro Tull y King Crimson. Para mí llegan a ese nivel o lo alcanzarán. El tema The Line va desarrollando una atmósfera cinemática que va desarrollando un crescendo de líneas vocales, post-rock y orquestación frenética de fondo, que suena a película de suspenso y guerra de ángeles, para que se abra al siguiente tema, que toma este altísimo clímax para desbordarse en una intro de metal sinfónico que permite otra apropiación vocal agresiva por momentos y emocional después, en la que los cambios de ambiente, tonos y tiempos nos pasea, nos lanza, nos trae y nos expande, una y otra vez, de maneras novedosas e increíbles. 

Porque es ese su leit motiv, empezar emocionalmente, sin tristeza ni pesimismo, para ascender a los cielos como un cohete espacial, mientras escuchamos cómo se rompe el sonido, las nubes y la estratósfera, de forma atronadora con toda la potencia instrumental, parece que va a gritar, a enloquecer y llorar pero antes de alcanzar la psicodelia del espacio exterior, la demencia sideral, retoma la calma del satélite que plácidamente flota en órbita como un Dios electrónico.

Para mí, un 5 absoluto. En Spotify. 

14. Apeiron de Five The Hierofant (2024, Reino Unido): saxofón metal, como me gusta llamarlo, porque la presencia de este instrumento entonces avizora una visión de música extrema avantgarde, experimental y que mezcla death/black con jazz, electrónica y/o música del mundo. 

Los primeros dos temas parecen variar entre lo psicodélico y lo balcánico, con el saxofón liderando la orquestación oriental, un poco a lo John Zorn, pero la densidad de un bajo procesado y la musicalidad metalera van tomando presencia, alcanzando similitudes con Oranssi Pazuzu y Cult Of Luna
sin perder el minimalismo conseguido con media docena de otros instrumentos de percusión, pero creo que termina pareciéndose más a Dark Buddha Rising, aunque más orgánico y analógico.

Según Sputnikmusic estamos tratando acá con jazz fusión, así como doom y post metal, mientras la Encyclopeadia Metallum los define como Avant-garde Post-Black / Doom / Dark Ambient / Jazz, que es más o menos lo mismo: la oscuridad vista desde las guitarras procesadas, el drone, la instrumentación exótica y lentitud para desarrollar a fuego lento las variaciones sónicas, aunque al ser instrumental, perdemos algo del presunto, post-black para quedarnos más con sólo post-metal. Un súper disco de 4,5 de 5, poderoso. En Spotify.

15. Endless de DGM: este disco empieza de forma alucinante, con los italianos echando mano de todos los elementos del rock y metal progresivo, así como del power metal orquestal de sus tierras mágicas, con énfasis en el violín y flautas haciendo melodías étnicas latinoamericanas (cortesía de Emanuele Casali, también en teclados), logrando canciones magníficas, de altísimo vuelo y cambios sorprendentes.

Este efecto de estupefacción se alcanza especialmente con los solos de sintetizadores, teclados y órganos, así como su combinación en doble armonía con guitarra que luego lleva a intercambios impresionantes entre los músicos. En el tema The Wake el soliloquio de blancas y negras se convierte en un festival de arpegios en doble armonía, apenas ensombrecido por el vocalista. From Ashes es una joya del power progresivo con alucinantes sonidos enrevesados en la que la banda muestra su maestría y virtuosismo que llevan al éxtasis. La voz mejora mucho en este tema. 

El detallito negativo es que a veces usan melodías del rock comercial de los 80, con coros masculinos, guitarras viajeras y musicalización de fondo, que en ocasiones parece perder el rumbo, sonando a jingle televisivo o soundtrack de Nintento. No soy fan del cantante aunque cumple con el trabajo y tiene momentos brillantes. Igual llega fácil a un 4,3 de 5.

16. Undearneath : grindcore a toda velocidad, con temas cortísimos, de Pittsburgh, Pennsylvania, que antes hacía metalcore / hardcore y me gustaba ya muchísisimo, borró su discografía anterior para presentarse en sociedad de nuevo con una nueva forma voraz, perversa y destructiva, con algunos toques de black, death y hasta unos pocos breakdowns a medio tiempo, pero mayoritariamente acá estamos en presencia de maldad en 90 segundos o menos con algunos excepcionales temas entre los 2 y 4 minutos, siempre con una batería imposiblemente rápida y tonos agudos para darle más poder al estilo. Voces agrias, entre shriek y hardcore, perfectas para la propuesta gore. En Spotify y les doy un solido 4,2 de 5.

17. Flipping de Candy: sé que no es metal, es más bien un hardcore / metal industrial muy oscuro y ruidoso, con una voz con reverberancia  y en el fondo, con algunos toques como de rapcore en la voz y slam en las guitarras, e incluso tienen scratches de DJ. Suena a Slipknot con post-punk. Según su perfil de Bandcamp, son metallic punk/hardcore, en la que se cuela el noise y power electronics. Su disco It's Inside You, de este mismo 2024, me había gustado mucho. Raros pero interesantísimos, sigo sin agarrarle completamente la caída, pero pondré un 4 de 5. En Spotify

23 enero 2024

Transumanza - Dawn Of A Dark Age: un disco de black metal avantgarde con clarinete dedicado al Patrimonio Inmaterial de la transhumancia, una práctica ancestral del pastoreo de ovejas

¿Escuchas el clarinete? Esa es una expresión común tanto en el jazz como en el metal avant-garde e incluso en música electrónica o rock experimental. Cada vez es más común la fusión no sólo con folk, jazz o world-music sino que sean los instrumentos medievales, vintage, en desuso, especialmente fabricados por el artista o tradicionales los que dejen de ser acompañantes, sazonadores o complementarios para tomar el rol principal.

Así es el nuevo disco (diciembre de 2023) de Dawn Of A Dark Age, una agrupación italiana alrededor del clarinetista clásico y jazzista Vittorio Sabelli, nacido hace 49 años en Agnone, provincia de Isernia, en Molise, al sur de Italia. 

La transhumancia 

Un disco dedicado a una practica tan ancestral como actual, el pastoreo de ovejas en los campos italianos. De esta forma, lo antiguo y lo actual, la soledad pacífica que permite la meditación se une con una tradición que puede ser reinterpretada musicalmente bebiendo por igual de Opeth y Dissection como de los más experimentales músicos contemporáneos, tanto de la música académica como del jazz fusión, de lo medieval y de lo contemporáneo.

Así las voces femeninas angelicales, las furiosas descargas de black metal tradicional y el protagonismo del clarinete y del clarinete bajo (que parece más un trombón), la presencia del organetto (un acordión italiano medieval) son intérpretes de algo tan huraño como necesario: carne, lana, ruralidad.

El disco, Transumanza, el octavo de su historia pero el que le ha valido reconocimiento como compositor de black metal avantgarde de calidad, está compuesto por siete temas, con una duración de 43 minutos. Las referencias inmediatas, debido a las fusiones, cambios de ritmos, innovaciones y rarezas van por los lados de Dødheimsgard, Vehemence y Æthĕrĭa Conscĭentĭa, en que el space rock, el black metal, la música medieval, la electrónica y el saxofón jazz son parte de sus elementos centrales, no adornos ni añadidos exóticos.

Por más extraño que parezca, es un disco de metal extremo dedicado a la transhumancia, un tipo de pastoreo en movimiento que se adapta al entorno cambiante por las estaciones, afectado por los propios animales y los propios ciclos de la vegetación. Se calcula que hay 150 millones de personas involucradas en esta práctica, que en diciembre de 2023, el mismo mes de edición de este disco, la trashumancia estacional fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por “contribuir a la inclusión social, al fortalecimiento de la identidad cultural y a los lazos entre familias, comunidades y territorios” después de una candidatura internacional presentada por España, que también se practica en Albania, Andorra, Croacia, Francia, Luxemburgo y Rumanía y se suma así, al reconocimiento que ya disfrutaba en Austria, Grecia e Italia desde 2019.

La música

El disco abre con La scasata (La subida). Una voz rasposa describe el pastoreo sobre una guitarra acústica y algo de clarinete. Puedes pensar en Haggard, quizás en alguna balada de los últimos discos de Therion. Algo del gothic metal de principio de los 90. 


"En el mes de septiembre, el descenso de la montaña está lleno de melancolía. Los picos se vuelven blancos y los animales están inquietos. Sintiendo la falta de hospitalidad de la montaña. El día antes de la subida, los pastores preparan la bolsa. Consiguen el último escaso salario del jefe. Y antes de registrar el rebaño se hace un inventario".

Con Trasumante, un tema que supera los 10 minutos, escuchamos las primeras guitarras distorsionadas y voces femeninas, así como los primeros shrieks y algo de riffs de death metal melódico, que sólo al final del tema deriva en una variación de los mismos elementos en furioso y veloz black metal, en la que los blast beats bestiales son acompañados de clarinete.

Después de la brevísima Preghiera pagana (dell'abbandono) [Oración pagana (de abandono)], de apenas 34 segundos, empieza Il gran tratturo magno (La gran pista de las ovejas) en que podemos escuchar metal extremo avantgarde, que puede recordar a Thy Catafalque, Solefald o el último Emperor, tanto como a El vuelo del moscardón, con el clarinete jugando con velocidad metalera y los shrieks tratando de imitar al instrumento, lo que es retomado para finalizar, repitiendo la reversión con blast beats y acordes menores.

El disco empieza a adquirir mayores intervenciones de folclor medieval, sonoridades góticas y black metal contemporáneo en un marco que recuerda tanto al rock progresivo psicodélico como a la fusión world-music y algo de Mayhem, de nuevo, con el clarinete como instrumento líder y los tropos del jazz fusión en la composición. Puede haber guitarras afiladas, bajo estruendoso y una batería apocalíptica pero la composición se asemeja más a los proyectos no-metaleros de su líder.

Cantico tra cielo e mar (Canción entre el cielo y el mar) invoca a la música menos metálica de Sylvaine y Myrkur, para luego explotar en I regi tratturi (Yo gobernaba los tractores) en que el disco vuelve a ser black metal perverso y raudo, con mucho clarinete jazz, arreglos tribales y algo de psicodelia. Me hace pensar también en elementos de innovación en la oscuridad de bandas noruegas como Dimmu Borgir y Arcturus, sin evitar escuchar también influencias de Mortiis.

El disco representa para mí un momento extraordinario de la música extrema experimental, en que los discos conceptuales basados en tradicionales rurales y la orquestación europea se unen con ideas foráneas, reinterpretando el black metal desde un punto de vista que hace pensar que no existe rock sin jazz, que no existe la música nórdica sin la americana, y que esta es producto de la fusión de lo indígena con lo africano. Un eterno retorno.

Por eso una misma melodía es repetida, con distintas variantes en todo el disco. Invocando tanto la idea de la improvisación del jazz y de la composición de la ópera sino también del coro de la canción tradicional, heredada y enseñada sin autor conocido ni compositor claro. El disco resume, incesantemente, que Vittorio quiere que coexistan los universos temporales, tal como en la trashumancia: las estaciones cambian pero se repiten, se acaban pero volverán y de nuevo, similar pero diferente, en perenne rotación, la existencia se renueva con los ciclos repetidos.

El disco cierra con Preghiera pagana (Del ritorno) [Oración pagana (del regreso)] en que se reafirma el concepto musical y lírico descrito, que recuerda a las obras universales sobre las cuatro estaciones, a la trascendencia y a la reinvención dentro de la tradición. Un disco salvaje, profundo, intelectual, poderoso y esencialmente, hermoso. 

Vittorio

Con experiencia tocando en agrupaciones de jazz, colaborando con bandas de metal como el proyecto austriaco de pagan black metal de un solo hombre Rauhnåcht y las banda italianas de death/black Veratrum y de doom/black Ponte del Diavolo, es también miembro de la banda de black metal experimental Incatvm, fundada en 2022 junto al baterista Diego Tasciotti, también en Dawn of A Dar Age. Vittorio allí toca también la guitarra, el saxofón y el piano. 

Además, hace arreglos para la banda francesa de dark folk Wÿntër Ärvń y tiene un proyecto propio llamado A.M.E.N., en el que mezclando doom, death, black y jazz de vanguardia, con letras de Aleister Crowley, hace una música extraña y misteriosa.

Algo bien extraño es que el vocalista principal del disco, Emanuele Prandoni, tiene una larguísima carrera como baterista en varias bandas de black metal atmosférico. Salvo en su proyecto personal black metal / ambient, Anamnesi (Reminiscencia en griego). 

La voz femenina, siempre angelical y perfecta, es de la soprano, compositora e intérprete de instrumentos de viento, Alessandra Santovito. Ella es la mitad del dúo de música neoclásica Gothica, la mitad del dúo de música clásica moderna / neofolk Hexperos y parte del Ensemble Stella Nova, de música medieval y antigua.

Mattia Milizia se encargó del bombardino o eufonio, parecido al trombón, tuba o saxofón. El francés Sparda hace los coros, así como en varias bandas de black metal del país galo, incluyendo Vehemence y el otro proyecto de Vittorio, Incantvm. 

Geoffroy Dell'Aria se encarga de la zampogna, una gaita del sur de Italia. A él lo reconoces por ser el encargado de la gaita escocesa de Cruachan, Paydretz y Les Bâtards du Nord. Otros invitados destacados incluyen la violinista Vittoria Nagni, en vivo para Saor, el contrabajista de jazz Graziano Brufani (también en Incantvm) y el percusionista de jazz Marco Molino, quien se encarga de la marimba en Incantvm, en Hexperos y en otro proyecto de jazz con Vittorio llamado Chorando Brazil.

Completan el combo con las voces corales de Nicole Massanisso, Angel Malak y Gianluigi Dezzi, así como la de los vocalistas de metal extremo, Alessandro Sforza y Marco Liazza. 

Para escuchar completo esta alabanza al pastoreo, en italiano, con clarinete medieval y metal oscurísimo, gratis en Bandcamp, acá: https://dawnofadarkage.bandcamp.com/album/transumanza


24 julio 2019

Con "Calígula" la cantante Kristin Hayter (Lingua Ignota) ingresa al mundo de la ópera acústica, alternativa, sucia y mística

La artista experimental, punketa convertida en compositora outsider de ópera, Kristin Hayter, presenta su segundo disco "Calígula" como una continuación de su duro début "All bitches die". Y aunque profundiza en la visión catártica, ruda y desenfada, a veces ruidosa y agria, óptica de la sobreviviente de abuso doméstico y sexual, que pasa de víctima a poderosa denunciante, la música ha cambiado.

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Dejando atrás la electrónica industrial así como los órganos devocionales católicos, ahora Hayter eleva sus composiciones a la ópera contemporánea y su estilo de grabación se acerca más a las presentaciones en vivo, mezclando fuentes analógicas y digitales con instrumentación en vivo.

Su rango vocal se hace más grandioso, épico, reflexico y expansivo. Puede gemir, elevar su voz en un coro celestial, ensayar ópera místca o cánticos orientales, aturdir con shrieks agudos y hasta susurrar. Esto es especialmente patente en la canción "Fragant is my many flower flowered crown". Usando incluso canto de garganta, la artista ahora evoluciona mucho más hacia la revelación, aunque eso implique hablar de momentos en que ha sentido odio, miedo y desprecio por sí misma.

Justo después del tema más limpio y hermoso, vienen dos más donde vuelve a mezclar los gritos agudos a lo Diamanda Galas o cantantes de black metal con paredes de noise sucio, en los que varía entre lo místico y lo pagano, de soprano a punketa gótica, luz y sombra, demonios y ángeles. Guitarras distorsionadas, blast beasts de death metal y caos se entremezclan con sus cantos operásticos y órganos de iglesia.

En los claroscuros del disco también permanece la influencia del metal y el noise, así como la venganza violenta, el abuso de poder y el sadismo que hicieron famoso al sanguinario Calígula. Para esto ha invitado al maestro de noise, Sam McKinlay; al cantante Dylan Walker (de la banda de powerviolence Full of Hell), con quienes colaboró en su disco 2019, Weeping Choir; al baterista Lee Bufford de The Body (noise-metal experimental) y al cantante Mike Berdan de Uniform (industrial rock) para mostrar las horribles y caústicas voces de la maldad.

En "Sorrow! Sorrow! Sorrow!" vuelve a lo que hace girar la mayoría de los temas del disco: ópera contemporánea alternativa, una mezcla de voces líricas, trip hop, cánticos místicos -ya no sólo católicos u occidentales- y giros experimentales llenos de florituras y susurros con piano, cello y violín de acompañantes íntimos.

Casi al final del disco, junto a la vocalista Noraa Kaplan, se sumerge en un tema que mezcla ambas caras del disco, desde la suciedad distorsionada hasta las reflexiones acústicas, en que hay tiempo para meditar, cantar suavemente y odiarse sin estridencias. En "Spite Alone Holds Me Aloft" hay un juego casi perverso, un Yin Yang tan histriónico como hiriente, un reflejo de su propuesta musical.

Y así se despide. Con "I am the beast" (Yo soy la bestia). Con una feminismo cautivante, reberverado y monástico, arropado por las teclas y las cuerdas, que se deslizan minimalistas y detallistas, dejando escuchar incluso el rasgado de los dedos, para voltear los signficados. Ella ha dejado de ser una víctima, ha encarnado al victimario, se ha desnudado para aflorar oscuros pensamientos, ha viajado en el tiempo por medio de su voz y encontrado una nueva fe, donde sufrir, morir y llorar están bien vistos.

Escúchala aquí https://linguaignota.bandcamp.com/album/caligula

02 marzo 2017

Sinfonías metaleras que quitan el aliento: Theater of Dimensions de Xandria y Prometeus de Rhapsody´s Luca Turilli

Después de escuchar los arreglos orquestales y corales de los discos de Haggard y la impresionante mezcla de música clásica y metal que hace Therion, así como el progresivo sinfónico de bandas como Epica, Nightwish o Mayan, es difícil encontrar bandas que se equiparen. Una de ellas fue, sin duda alguna, Rhapsody en sus primeros discos.

Y esta vez me voy a atrever a hacer una crítica conjunta de dos discos que me impresionaron tanto por sus arreglos vocales y corales, así como su musicalización que no se quedó con una aproximación cinematográfica del metal progresivo sino casi como una reinterpretación de la música académica de vanguardia.

Así sentí tanto el Theater of Dimensions de Xandria, que con la vocalista que de forma brillante estuvo al frente de ExLibris, Dianne van Giersbergen, que con su voz de soprano llena todo el disco de arias de ópera y vibratos de alta factura, bajo un manto de reverberados solos de guitarra hard rock, baterías profundas procesadas e instrumentos clásicos que entran y salen de escena, como en una puesta teatral, para darle más dramatismo al disco. Lo que ella logra no son falsetes ni gemidos góticos, es realmente una cantante de cámara.

Y aunque ceden un poco en la instrumentación rockera, que entra en el momento justo para darle un sabor poderoso de acompañamiento, el disco está concentrado en Giersbergen y en los coristas que la acompañan, para mostrar una mezcla poderosa que abruma, conquista y sorprende con sus partes de cuerdas que chocan con baterías y coros al mismo tiempo, un breakdown que une música clásica y rock al máximo, lo que le brinda además un valor agregado con respecto a colegas del género.

Porque entre los invitados están los vocalistas de Van Canto, Myrath, Firewind e incluso Soilwork, lo que alimenta la parte vocal, que es lo que más brilla, sobre orquestaciones que hacen de tablas para estos actores brutales de esta fusión malvada.

Por otra parte, el Cinematic and Live de Luca Turilli´s Rhapsody, una versión en vivo y en DVD del Prometheus Symphonia Ignis Divinus también apela, aunque con muchísima más orquestación e instrumentación rockera, a que las voces sean las que impresionen.

Con Ralf Scheepers (Primal Scream y exGamma Ray) y David Readman de la banda de power metal sinfónico Almanac acompañando en las voces masculinas a Alessandro Conti, se muestran vocales épicas y agudas típicas del género pero también la soprano Emili Ragni y las misteriosas "The Voices of teh Apocalypse" llenan el disco de arreglos corales y de ópera de altura, que van desde profundos bajos que recuerdan a las arias de Carmina Burana de Carl Off hasta una combinación sistemática de pegadizos coros, clásico de Rhapsody con Turilli. El efecto es estar en medio de la batalla, aupado por los músicos del reino, mientras afrontas la muerte, juras pelear hasta el final, disfrutas la victoria y estás arropado por la fantasía de revivir y ser inmortal en una historia fantástica de una tierra infestada de dragones y valientes caballeros, pero con música que te hace creer que lo escuchas en un majestuoso anfiteatro italiano, rodeado de obras de arte y con la exquisitez barroca en la arquitectura, con la visión contemporánea del metal progresivo más atrevido, rápido y sorprendente de muchos años.

Buen apetito.