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16 julio 2025

Thrash canadiense originario, post-metal/sludge británico, EDM de Berlín, jazz-rap / hip hop abstracto magnífico (McKinley Dixon), rock/metal industrial electrónico, garage/blues rock feminista

1. More Noise Vol. 1 (2025) de Annhilator. Compilado de demos y canciones fuera de discos de principio de los 90, de lo menos exitoso de su carrera. Tiene además una especie de tracks de bromas vocales muy malos. 3,5 de 5 por lo histórico del thrash metal canadiense y occidental, más algunos temas con unos riffs magistrales del género o temas gloriosos como Weapon X.

2. Dust Eater (2025) de Dimscûa: debut de esta banda de post-metal, post-rock, sludge atmosférico que sí presenta maldad, suciedad y momentos destructivos, demoledores y duros en sus guitarras y arreglos. Son un cuarteto de Berkshire, Reino Unido. Gritos punzantes acompañaron a riffs en forma de taladro y explosión.
3. Turn It Up EP (2025) de Aera: Buena música electrónica bailable del productor alemán Ralf Schmidt de Berlín. 3,7 de 5. 

4. Magic, Alive! (2025) de McKinley Dixon. Escuchar por segunda o tercera vez un disco puede ser revelador: te das cuenta si lo subestimas o lo sobreestimaste. En este caso este sabrosísimo disco de Jazz Rap con Jazz Rap, Neo-Soul y Abstract Hip Hop me impactó demasiado la segunda vez. La instrumentación es increíblemente rica, bien producida y diversa, viajando del jazz y el funk psicodélico al hip hop hardcore, con densos beats electónicos, un bajo profundo y un delivery atrevido, pero es realmente una obra progresiva que combina guitarras de rap rock, orquestaciones increíbles, boom bap, jazz fusión y hasta algo de rock progresivo, con rapeos increíbles, creativos y magistrales. 4,8 de 5. Sin duda, de lo mejor del 2025. 

5. Soundtrack for the Voices in My Head Vol. 01 (2008, reeditado en 2025) de Celdweller. Discazo de rock y metal industrial electrónico, hermosamente complementado con pistas de drum n bass y música clásica, muchos beats sucios y metálicos. A bailar y cabecear como Fear Factory nunca lo logró conmigo, mientras vuelo con los interludios y secciones orquestales. 4,3 de 5. 

6. Femijism (2016) de Deap Vally: divertidísimo discos de garage rock, psicodelia pesada y blues rock, lleno de actitud, feminismo alternativo y rudeza, con excelentes guitarras y voces ruidosas, melódicas y creativas. 4,3 de 5, fácil. 

7. Evergreen (Stripped - 2025) de Soccer Mommy: Versiones acústicas o "desnudas" del disco 2024 Evergreen de Sophie Regina Allison mejor conocida como Soccer Mommy. Simples pero aún geniales. 3,5 de 5. Indie folk / dream pop (kinda).

8. Let God Sort Em Out (2025) de Clipse. Producido por Pharrell Williams, es uno de estos discos con beats más sofisticados, en que no sólo escuchas baterías o sonidos vintage reproducidos, sino también hay un sonido pulido, con sonidos cinemáticos y llenos de funk, soul y jazz, aunque pasados por filtros y manipulaciones para darle oscuridad, atmósfera y tonos menores. En mi primera escuchada, no me emociona demasiado. Por ahora, 3,2 de 5, sobre todo por temas que sentí estúpidos como Ace Trumpets. Según, es gangsta rap / hip hop sureño. 

06 julio 2025

Lo nuevo de Puddle Of Mudd, death-doom gringo vintage, pop rock alternativo de Tilian Pearson (Dance Gavin Dance), hardcore/emoviolence de Canadá, D12 sin Eminem, Nexus Polaris de Covenant, pop rock alternativo (AWOLNATION) y vocaloid/indie rock/dream pop

1. Kiss The Machine (2025) de Puddle Of Mudd. Disco regular de post-grunge, sin aspavientos pero no tan malo. 3 de 5. Tiene incluso un par de temas medio estupidizados por pistas de trap o similares, pero el primer tema, Beatimous y Maniac son decentes piezas de rock pop. 3,5 de 5. Post-grunge originalmente de Kansas City.

2. Abhorrent Worship (2025) de Ossuary. Debut forma de la banda de un pútrido death doom metal, con mucho sonido vintage en la voz y buenas guitarras al frente. Una batería que podría sonar mejor. 3,7 de 5. De Madison, Wisconsin. El tema The Undrownable Howl of Evil me gusta porque aunque tiene esas viejas guitarras clásicas de death metal, tiene también momentos en que el escarceo entre el doom y death n roll, así como la distorsión brumosa le da un toque de revival, tipo Grave, que me gusta mucho. 
3. Vertigo (2025) de Tilian: banda de pop rock alternativo, proyecto personal de Tilian Pearson, cantante de Dance Gavin Dance. Es hard rock, rock alternativo y electrónica, aunque realmente me confunde si el disco quiere ser más alto-pop (con algunas guitarras distorsionadas) o pop rock (con mucha electrónica rara), por las bases electrónicas que a veces parecen ser interesantes y en otras algo traído de otro lado, como que estaban en una librería, que no corresponde con este artista, con una voz impresionante. 

Claro, el hombre no se pudo resistir a meter trap en sus temas, especialmente en Wonderland y un poco más aquí y allá. Por suerte, también queda swancore y math rock aquí y allá, sobre todo en algunas guitarras arpegiadas o pesadas, como en Days In Hell, que salvan el disco de ser algo totalmente malo.

2,8 de 5, con buenos temas como Savages. Es la música de esta época, rockeros que tratan de no quedarse atrás con el RnB, alt-pop y trap como señal de estar en el Zeitgeist, y que tiene horribles exponentes como Pyramids y President, así como mejores como Sleep Token, Poppy y Knocked Loose.

4. An Exercise in Self-Sufficiency (2025) de Body Minus Head. Debut de esta banda de screamo, hardcore punk y emoviolence de  Kitchener, Ontario, Canadá. Liderados por la cantante Alexandra Garvin. Violencia, potente y con algunos buenos temas candela. 3,5 de 5.

5. Return of the Dozen Vol. 1 (2008) de D12. Horrorcore / gangsta rap / pop rap. Entretenido, directo y con algo de RnB. 3 de 5. Mi favorito: You´re not a Gangsta. 

6. Nexus Polaris (1998) de The Kovenant / Covenant. Quizás el disco más perfecto de black sinfónico y melódico, con súper estrellas perversas. Un disco tan bueno que fue irrepetible, ni el anterior y mucho menos la cochinada industrial que hicieron luego se comparan. Vienen a Bogotá y sería una locura perdérmelos. 

7. 7 Piano Sketches (2025) de André 3000. Su anterior New Blue Sun, más electrónico y ambiental tampoco me mató pero no creo que sea malo, solo un poco demasiado improvisado. Según RYM esto es impresionismo. 2,7 de 5.

8. RUN (2025, edición de 10mo aniversario) de AWOLNATION. Un disco bastante electrónico y alternativo, que tiene temas absolutamente diferentes, algunos más guitarreros, otros con más arreglos sinfónicos, la mayoría bastante electrónicos. Tiene esa esencia como punk que me gusta al final, aunque siempre tenga muchos sintetizadores rodeándolo todo.

Es pop rock y rock alternativo, dice RYM, pero no puedo dejar de pensar en lo electrónico que es. Así que según también es art pop, indietronica, post-punk y rock experimental, con lo que estoy de acuerdo y rock industrial, con lo que no puedo coincidir. 3,5 de 5. Es elegante, sucio y para mí, bastante punk e indie. Es un muy buen disco.

9. おやすみシューゲイザー! Goodnight Shoegazer! (2025) de Lua-P: aunque oficialmente es una colaboración entre Lua Trilogy! y 初音ミク Hatsune Miku, que es una artista virtual del software Vocaloid, voy a entender que es que usaron este programa de Yamaha para la voz del disco. Hau que decir, la música está realmente bien producida, con Lua Trilogy! haciendo un gran trabajo combinando dream pop, indie rock y hasta algunos arreglos increíbles entre jazz, funk y electropop. La voz sintética no es mala, sorprende lo increíble que puede hacer un software digital aunque realmente no le veo un valor intrínseco o genial en imitar o emular muñequitas anime, lo puedo entender, sobre todo para insertarse en este micro-género de Internet. La música me conquista. 3,3 de 5.

10. Detox (2025) de ONE OK ROCK: banda real de rock alternativo y pop rock japonés, con diversos matices, más claramente el power pop y el pop punk, lo que permite escuchar algunas buenas guitarras distorsionadas, melodías vocales entre el emo-pop y el pop punk más meloso, y un buen performance de banda que claro que añade algo entre metal alternativo, medio industrialoso y post-hardcore más nintendocore. Creo que es bastante bueno, lo escucho como algo muy divertido, aunque sea altamente derivativo, hacen el trabajo. Además, Paledusk está de invitado. 3,5 de 5.

04 julio 2025

Electrotango (Bajofondo), black melódico atmosférico y black/death disonante francés, metalcore / mathcore increíble, war metal de Canadá, clásico de Katatonia, metalcore/beatdonw hardcore británico

1. Mar Dulce (2007) de Bajofondo Tango Club. Segundo disco de la banda-proyecto de electrotango de Gustavo Santaolalla con invitados de lujo, de Nelly Furtado a La Mala Rodríguez, Elvis Costello y Gustavo Cerati en el mega clásico El mareo. 4,6 de 5. Producido por Juan Campodónico, que también ha trabajado con Drexler y ampliamente con El Cuarteto de Nos. 

2. Le fléau du rocher (2025) de Darkenhold. En la primera escuchada de este disco de black metal melódico y atmosférico francés me pareció similarmente genérico y algo aburrido, con sintetizadores y teclados obsoletos, un sonido vago y demasiado brumoso, más un concepto que no levanta emoción. 

La segunda vez le encontré un matiz distinto, como un Summoning más salvaje o un Satyricon menos logrado, además, el tema que le da nombre al disco tiene sus momentos mid-tempo y hasta más rápidos, que le dan sentido y emoción En todo caso, sube a 3,6 de 5, porque tiene sus momentos propios de black/folk, algunas disonancias bastante interesantes y sus propias formas de arpegios melódicos y narraciones. No es arrechísimo pero está decente. 

3. Cult of Uzura (2025) de Skaphos: desde Lyon, Francia, llega el tercer disco de esta extraña combinación de brutal death, black disonante y death/black melódico, con momentos experimentales, tribalistas e incluso progresivos, en la que una profunda voz gutural acompaña una mezcla que va alternando momentos con riffs cavernosos y enredados, una batería bestial y cambiante, momentos disonantes y elegantes con momentos en que hay más técnica y brutalidad que melodía. Para mí es increíblemente bueno, porque tiene hasta temas interludio de guitarras acústicas. 4,7 de 5.


4. Dread Weight (2025) de Orthodox: Metalcore pesado pesado (con guitarras llenas de armónicos y distorsión destructiva de deathcore) con mathcore. Claramente hay grind y brutal death por allí sazonando la sopa de lava y azufre. Hay unos buenos ritmos y riffs de groove pero domina la angularidad matemática y caótica. Es una extraordinaria forma de violencia musical, ruidosa, bestial y misilística. Es como si separaras la parte puramente metálica del Iowa de Slipknot aunque claro que hay influencias del beatdown hardcore.

Su cantante, Adam Easterling, está invitado en el I Don´t Want To See You in Heaven de The Callous Daoboys. 4,7 de 5, sobrado. Son de Nashville, Texas.

5. Rivalry of Thyself (2025) de Prophetic Suffering: black metal bestial (war metal) con brutal death. Una cosa sucia, realmente bestial y densa. Son de Edmonton, Canada. Regular pero sin ser mala. No hay nada especialmente increíble, salvo quizás una buena densidad creada por el bajo y algunos momentos vocales cuando no hacen pig squeal. 3 de 5. Los temas más largos son mejores. 

6. You Exist Because We Allow It (Ep, 2025) de Melting: debut de esta banda bestial de metalcore australiano. 3,8 de 5.

7. Brave Murder Day (1996) de Katatonia. El gran clásico de esta banda que apenas recordaba haber escuchado. La primera grata sorpresa, que Mikael Åkerfeldt es quien hizo las vocales guturales. Lo segundo es que aunque el sonido es death doom gótico, ya se notaba que la banda tenía una idea diferenciada de cómo producir su música. 

El sonido de las guitarras es ciertamente melancólico y depresivo, pero tiene muchos riffs que podrían adivinar cierta influencia de rock clásico por un lado y mucho del rock gótico, post-punk y shoegaze por otro lado, lo que hace que sean disonantes, expansivos y con un sonido brillante, casi luminoso, totalmente distinto a lo sombrío o funeral del género, lo que luego fue retomado en el Sunbather de deafheaven. 

Se nota la intención de agregar melodías y distorsiones alternativas, que podrían pensarse incluso no metaleras sino más cerca de lo que también más tarde sería el post-metal, el blackgaze y el doomgaze, mientras también tenía momentos más oscuros, densos y más claramente, lleno de sonidos litúrgicos. Fue altamente innovador, sobre todo porque el tema Day es algo como dream pop / shoegaze / rock gótico. Este toque emo/gótico se notó luego en Alcest, por ejemplo.

Esto se nota especialmente en el tema Rainroom, quizás el más gótico y shoegaze, que no dejó de ser también profundamente death doom melódico. Y esto último es esencial, porque en lugar de lentas, duras y lúgubres riffs con órganos de apoyo, los riffs tenían arpegios y progresiones de acordes complejas, continuas y circulares, pero enfocadas en aunque sonara duro, construyeran armonías entre las guitarras. En el tema 12 una gran sorpresa, los momentos de metal progresivo.

Ahora, hay que decirlo, a pesar de todo esto, no era ni siquiera black melódico, esto estaba hundido de fondo en lo gótico e incluso lo punk. 4,7 de 5. Ahora, la batería sí es demasiado básica y pobre.

8. Endless Betrayal (2025) de Desolated: metalcore / beatdown hardcore de Southampton, Reino Unido. Potente, divertido, aunque no extraordinario. 3,5 de 5.

20 junio 2025

Lo nuevo de Helheim (black vikingo noruego), jazz/metal avantgarde noruego, metalcore/post-metal con vaporwave (fromjoy), slam death de Florida, emoviolence de Chicago, jazz rock stoner noruego

1. Hard Anger (2025) de Agabas: empieza demasiado bueno este viernes con esta banda de jazz/metal avant-garde noruego que presenta su tercer disco: saxofones (porque hay más que solos de un instrumento, sino arreglos gruesos de vientos), shrieks, guitarras de metalcore y de black melódico se mezclan con dementes baterías de hardcore y death metal. Tienen a Shining (blackjazz) de invitados en un tema. A veces suenan como las bandas de black/punk finlandesas, lo que me encanta. 4,7 de 5.
2. Ataraxia 19.13.8.1.19 (2025, EP) de fromjoy. Maravilloso EP de esta banda de Houston, combinando la bestialidad del metalcore y el metal alternativo con extraordinarias bases electrónicas  de vaporwave. Además la combinación da para momentos oníricos, calmados e intimistas de cuidadosos arreglos de post-metal y shoegsze. Bello, destructivo e innovador, muy refrescante. 4,3 de 5.

3. 3 (2025) de Bodybox. Divertido y sucio slam death metal / beatdown hardcore. A veces se escuchan unos ritmos latinosos, quizás porque son de Florida. 3,5 de 5. 

4. Have You Heard of the High Elves (2025) de Lord Snow: increíble emoviolence (que me encanta porque al revés del blackgaze es como una banda emo que se pone muy metalera) y math rock, por lo que hay un orden caotizado, con guitarras angulares y alternativas, más el desenfado juvenil del screamo y momentos en que parece más black metal que emocore. Me gustó muchísimo, porque aunque no llega a la originalidad ni desempeño de Ostraca, por ejemplo, me encantan los guiños lo-fi e indie. 4,3 de 5. Son de Chigago, Illinois.

5. Bees in the Bonnet (2025) de Hedvig Mollestad Trio. Otra dulce sorpresa de viernes con jazz rock noruego. No la conocía pero ya la adoro. Hay guitarras distorsionadas, estridentes y arpegiadas a alta velocidad como si fuese metal progresivo, pero también tiene momentos de reflexión cósmica, psicodelia, bravuconada rockera y experimentación, entre el stoner, el post-rock y el noise, con algo de funk rock y space rock. Ella, Hedvig, es invitada en un disco extraordinario de heavy psicodelia: Downpour de Kanaan.

6. HrabnaR / Ad vesa (2025) de Helheim. Viva Noruega. Ahora, menos progresivos y más enfocados en un black metal vikingo pero repensado desde lo gótico, lo disonante y al mismo tiempo melódico/sinfónico, aunque con unas influencias distintivas del metal industrial que enriquecen un sonido directo, con voces operísticas y ritualistas, hay un gran enfoque en el trabajo guitarrístico, a veces entrando en un terreno experimental, con capas de efectos, interludios y riffs hiper-expansivos, que puede ser post-rock o simple black disonante a mid-tempo mientras en otros se vuelvan a formas espirales de notas, casi frenéticos, en que van construyendo un repaso de influencias y épocas, como un guiño perverso a muchas voces históricas. Así a veces suenan atmosféricos, otros cavernosos, otros psicodélicos, otros salvajemente crudos y originarios y en otros vuelvan ser espaciales y avant-garde. Fylgia es un tema extraordinario de verdad. 4,3 de 5.

7. An Insatiable Violence (2025) de Cryptosy. Brutal death técnico de Canadá para el mundo. Vuelven a ser bestiales, rapidísimos, cercanos al grindcore y con muchas voces guturales y shrieks para esparcir en el universo como agujas afiladísimas. Con buenas guitarras, que a veces suenan como deathcore, la batería es lo más increíble, pero claro, Flo Mounier. Lástima que el sonido sea un poco brumoso. 4,3 de 5. 

8. Faster Than Death (2025) de Hirax: Banda de thrash crossover y speed de California. Estará en el primer día del Rock Al Parque 2025. Regular, aunque en vivo podría ser divertida. 3,2 de 5.

9. Necessary Fictions (2025) de GoGo Penguin. Nu Jazz / Jazz fusión / Post-minimalismo, para hacer música dance con un trío analógico / sintético conformado por Chris Illingworth (piano), Nick Blacka (bajo) y Jon Scott (drums). Me recuerda a Red Snapper. 4,5 de 5.

19 junio 2025

Rock/metal progresivo sinfónico noruego, nuevo disco de Reke/Apache (hip hop venezolano), brillante death/black técnico progresivo de Canadá, black melódico de Brasil, pop skate punk de Ohio, post-rock/avant-folk británico, death progresivo australiano, black atmosférico de Manchester

1. Maestro (2025) de Magic Pie: Rock/metal progresivo sinfónico de Noruega. Bellísimo disco, que tiene unos cambios drásticos de tiempo y tono, una atmósfera de belleza artesanal y cuidadosa y mucha delicias para el oído. Su primer tema, de 18 minutos es una suite maravillosa, 4,7 de 5.

2. Apuesta al Negro (2025) de Reke y Apache. Discazo de hip hop venezolano, realmente profundo en letras y con misteriosas pistas. Gangsta/horrorcore/hardcore hip hop. Brutal,  4,4 de 5. Aunque prefiero a Reke que a Apache, ambos lo hacen realmente increíble. 

3. Beyond the Sleepless Aether (2025) de Symbiotic Growth: segundo disco de esta extraordinaria banda de black/death progresivo, técnico y con momentos espaciales, sinfónico, thrashosos, operísticos y hasta de fusión jazz-metal, pero siempre extremos, explosivos y fascinantes, con grandiosidad y visión perversa. Hay disonancias, atmósferas hermosas, momentos de guitarras post-metal, djent o power metal, cambios de tonos y tiempos atravesados, habilidades técnicas formidables y largos temas que permiten hacer interluduos, escenas y momentos diferenciados, con sintetizadores y raras voces de todo tipo.

Son de Ontario, Canadá. Mis momentos preferidos son cuando hacen coros de shrieks, mientras hay líneas complejísimas de bajo, blast beats en segundo plano y guitarras demenciales haciendo arpegios. La producción vocal es realmente de altísimo nivel. De mis preferidos, realmente merece 4,8 de 5.

4. Doce Penumbra (2025) de Orgasmicca: Black melódico de Brasil, con un intro de piano magnífico y media docena de invitados. Extremo, sensual, elegante, brutal y obscuro, está claramente influenciado por Dimmu Borgir y Cradle Of Filth aunque en una versión más cruda, death/black y disonante. El último tema, con muchas voces corales, fantasmales y una construcción cuidadosa, entre doom y gótico, le da un valor agregado al álbum, aunque parece que no está bien definido el concepto de que tipo de black quiere hacer el líder/multi-instrumentista Pedro Cormadel. 4, 3 de 5.

5. Room For One More (2025) de The Raging Nathans, banda de pop punk / skate que suena un poco más rudo y duro que la versión más conocida del pop punk. Me gusta, aunque no es extraordinario. 3,7 de 5. Son de Dayton, Ohio. 

6. Blossom Serenade (EP, 2025) de Lifeboats: increíble banda francesa de metalcore / post-hardcore. Los singles me habían gustado pero ahora se nota más la originilidad, un estilo propio que también tiene rap/nu-metal y pop punk junto a gritos/shrieks realmente buenos, que los diferencia de otros. Geniales de verdad, 4,3 de 5.

7. Caroline 2 (2025) de caroline. La banda londinense presenta su segundo álbum, de nuevo en el post-rock/avant-folk pero ahora se concentra en un folk más universal, con momentos jazzeados, con más rock experimental y folk progresivo, que construye sorprendentes y luminosas escenas de de art rock, jazz rock y folk avantgarde en que violines, guitarras, clarinetes, batería y trombones se reconfiguren más allá de géneros, para recrear universos íntimos y alternativos, caleidoscopios para mirar el cosmos de forma distinta en cada tema. 

Lo caleidoscópico está en que por segundos, a veces un poco más, puede ser math rock, noise rock o emo, tal vez chamber music, pop barroco o incluso avant pop. Hay una belleza electro-acústica contemplativa, diferente a Godspee You! Black Emperor y Sprain, es que hay paciencia en la construcción de las canciones, en que las transiciones entre lo acústico a lo estridente, un poco slacker rock y de regreso al indie folk son tan suaves como naturales, como una mutación cromática del arcoiris. 4,5 de 5. Un gran brinco desde su debut.

8. The Harrowing Path Between Loathing and Love (2025) de The Anchon Rift. Increíble death progresivo técnico australiano de un solo hombre, Trent Henderson. 4,7 de 5. Cósmico, veloz e impresionantemente elaborado. 

9. Transmigration (1993) de Crematory. Una banda alemana de death doom gótico originario, con teclados, voz cavernario y mucha producción cruda. No es un disco extraordinario ni demasiado temprano, pero sí muestra unas bases de lo que luego desarrollarían bandas de black gótico o de death doom melódico. Quizás salió 5 años más tarde de lo que deberían pero es un buen documento de las raíces del género. 3,5.

10. To the Great Unbearing North (2025) de Axis Of Light. En una nota mucho más contemporánea, este dúo de Manchester de black metal atmosférico, predominantemente orientado a las guitarras, con shrieks fantasmales y en muy segundo plano, una batería más o menos planas, y diversos efectos de doomgaze, incluyendo un bajo densísimo pero presente. Me gustó mucho que saben jugar con las dinámicas de tener una buena producción musical e intencionadamente voces y baterías lo-fi, casi caseras, lo que les permite transformarse de obscuros black atmosféricos a estridentes y luminosos post-blackmetaleros pasando por la paletas de grises del death doom y el black más cavernoso. 3,9 de 5.

11. Forward (2025) de First Day Back: Un buen debut de esta banda californiana que decidió cultivar el Midwest Emo / Post-Hardcore: caótico, altamente sentimental, desesperado y con alguillo de sass y folk, e incluso de math rock, para alimentar una propuesta compleja que fue grabada caseramente, y se siente, pero de forma agradable. 3,9 de 5.

12. Defiance (2025) de Nightbearer. Tercer álbum de esta banda alemana de death melódico, metal moderno y algo de groove. Buenos riffs, baterista increíble, algunas influencias también de black melódico y un gutural malvado. Aunque no es demasiado destacable, el performance es óptimo. Quizás le falta definir si se alimentarán más de metal alternativo, de groove metal o de metalcore melódico. 3,9 de 5.

17 junio 2025

Música litúrgica cristiana, el disco 2025 de The Cure y Turnstile, lo nuevo de Pulp (art rock/post-britpop), screamo de Ohio, garage punk progresivo, dream pop de San Francisco, djent francés, hip hop venezolano

1. I (2025) de DIM y Angel of the Veil: primera producción de este proyecto alterno del canadiense detrás de DIM, Josiah Wilkinson. Música litúrgica cristiana, coral y ambiental. Refrescante y hermoso, 4,7 de 5.

2. Songs Of A Lost Word (2024) de The Cure. Tercera escuchada de este nuevo disco. La primera vez dije: "Su regreso después de 16 años sin publicar discos. Un disco lleno de maestría y experiencia, basado en el rock alternativo noventero, bien psicodélico, grungero y fusión, pero sorprendentemente para mí, mucho más guitarrero, post-rock y orquestal que electrónico, gótico o post-punk. Me fascinó este disco, no lo esperaba tan bueno. La voz de Robert Smith está en plena forma, indiscutiblemente única y genial. Les doy un fácil 4,5 de 5". 

Según RYM es un disco de rock alternativo, rock gótico, dream pop, post-rock y ethereal wave, aunque creo que hay que meter por allí que tiene influencias del noise rock e incluso darkwave, sin restarle nada de calidad sino al contrario, revelando su increíble producción. Buenísimo.

3. More (2025) de Pulp: 24 años después han vuelto estos elegantes, glamorosos y alternativos británicos que en 1994 explotaron con el single Common People de su disco Different Class, uno de mis favoritos de los 90 aunque son una banda que nació a principios de los 80 entre el indie y el jangle pop. 

Ahora, hacen un disco igualmente sofisticado y distinto, de art rock, chamber pop, dance alternativo y por supuesto, post-britpop. Pero también hay temas más new wave, disco, synthwave y glam rock, así como muchas cuerdas y solos de guitarras, hay coros geniales y hay rock indie.

Jarvis Cocker, que ya tiene 62 años y que además de cantar y escribir las letras grabó dobro, guitarra, guitarra acústica y sintetizador,  está acompañado de Nick Banks en la batería, Candida Doyle en teclados, piano y sintetizador, Mark Webber en guitarra, Jason Buckle en guitarra eléctrica, Andrew McKinney en el bajo, Emma Smith en violín y arreglos de cuerda, Rich Jones en viola, arreglos de cuerda, director de orquesta y piano, y Animesh Raval en piano, mezcla e ingeniería. Un fácil 4,3 de 5. 

4. North American EP (2025) de The Dear Hunter. Claro que sí, se pone muy bueno el martes con esta combinación de art rock con pop y rock progresivo e indie. Es una banda legendaria, con muchísima producción, alrededor del rock progresivo pero abriéndose también a otros géneros como el pop barroco y el indie rock. 

5. Thrash Classic (2025) de Frankie and The Witch Fingers: veo que le puse 4,5 a su disco 2023 llamado Data Doom y estoy más que tentado a poner lo mismo, porque me encanta este estilo de punk sintético, post-punk y garage punk. RYM también dice que es art punk, dance punk, egg punk y zolo (new wave con rock progresivo), distinto al previo que era con psicodelia, funk y jazz rock. 4,5 de 5.

6. This Bitter Garden (2025) de For Your Health. Un buen disco de screamo desde Columbus, Ohio. Es violento, complejo, matemático, en muchos momentos con blast beats y siempre con gritos desesperantes, rozando el grindcore por sus formas ruidosas y estridentes (emoviolence) al convertir lo posiblemente melódico y alternativo en algo cerca de lo indescifrable, incluyendo algunos coros en voz limpia y semi-gritados, por medio de una distorsión altamente brillante y con ganancia, que los hace realmente skramz y atmosféricos. Es bastante bueno, 4,3 de 5. Están en Los Angeles, California. 

7. Never Enough (2025) de Turnstile. Una gloria de disco, de lo mejor de este año 2025. 4,7 de 5 fácil,

8. God In Drag (2025, EP) de You Wish: excelente puñado de canciones raras de dream pop con momentos noise. 4,4 de 5. Son de San Francisco, California. 

9. Dig Where You Stand (Ep, 2024) de Lone Survivors: Genial djent francés con el mismo cantante de Psykup y Uneven Structure. 4,7 de 5.

10. Serenata del Agua (Ep, 2025) de Un Tal Yupi: productor de hip hop venezolano involucrado con los discos Aristocracia de DJ 13, Tres Dueños, Rotwaila y Dru Flecha. Nacido como Yaherber Jose Palma Herrera de Ocumare del Tuy, Miranda. Bello disco de hip hip instrumental / jazz rap / chill. 4,3 de 5.

31 mayo 2025

Nü-metal / industrial gringo, mathcore danés, brutal death gringo, emo/post-hardcore canadiense, power pop de NY

1. Outrun You All (Ep, 2025) de House Of Protection: no sé si fue muy corto o le faltó algo diferenciador, pero para mí pasó sin pena ni gloria por mis oídos. 3,3 de 5. Metal alternativo, nü-metal, industrial, big beat y electronicore. Hay que escucharlo de nuevo, aunque el anterior que me gustó más, le puse apenas 3,7. El proyecto de Ari Impronta y Stephen Harrison de Fever 333 nunca me ha matado y este es un bache, al menos en la primera escuchada.

2. What They Build (Ep, 205) de Telos: mucho mejor, este EP de Mathcore, Metalcore y Sludge Metal desde Dinamarca. Brutal, corrosivo, densísimo y caótico en la mejor forma. Con músicos de LLNN. 

3. Devouring Darkness (2025) de Unmerciful: brutal death metal de Topeka, Kansas, sin piedad, con un gutural brutal, a veces con pig squeal, y guitarras enrevesadas, caóticas y disonantes pero también muy técnicas. 3,9 de 5. Esto los eleva por encima de otras bandas puramente duras. Los riffs son a veces incluso matemáticos. 

4. There's a Whole World Out There (2025) de Arm´s Lenght: emo-pop, emo, midwest emo, pop punk y post-hardcore desde Ontario, Canadá. Combina buenas guitarras y gritos desesperados con sonidos más dóciles del pop punk, en una buena balanza de drama y potencia. 3,4 de 5.

5. If You Asked for a Picture (2025) de Blondshell. La banda liderada por la cantante Sabrina Teitelbaum, de Nueva York. Es bastante pop, aunque con guitarras indie y alternativas que lo hacen power pop y jangle pop, tiene reminiscencias de los 90. Tiene algunas letras y momentos sexuales, así como de rock más duro, aunque generalmente es bastante melódica. 3,2 de 5.

20 mayo 2025

Nuevo de Haken en vivo (rock/metal progresivo), tropicanibalismo / jazz latino fusión franco-colombiana (Pulciperla aka La Perla y Pulcinella), death progresivo canadiense, rock and roll argentino

1. Liveforms: An Evening With Haken (2025) de Haken: Para un día muy ocupado, dos horas y media de esta hermosura de rock / metal progresivo británico. 4,8 de 5, claro.

2. Tatekieto (2025) de Pulciperla, una colaboración entre Pulnicella y La Perla. Una maravilla colombiana de jazz latina fusión, que va desde la música latina alternativa tan noventera y que tanto me gusta pasando por el jazz latino, el jazz fusión y el tropicanibalismo [versión contemporánea y reinventada de la música costeña colombiana], pasando por ritmos folclóricos como cumbia, champeta, bullerengue.

La Perla es un trío de Bogotá conformado por Diana Sanmiguel en voces, maracas y guacharaca; Giovanna Mogollón "Roberta Leono’" en voces y tambor alegre; Karen Forero vocales, gaita colombiana y tambora colombiana, mientras que Pulnicella es una banda francesa de jazz fusión conformada por Ferdinand Doumerc en saxo, flauta y teclados; Jean-Marc Serpin en contrabajo; Bastien Andrieu en teclados y Pierre Pollet en batería.

Como me encanta comparar, para mí es como Actitud María Marta con Troken, mucho rap femenino, social y sabrosísimo, combinando palabras colombianas y dichos populares con sabiduría de calle, referencias culturales y extraordinarias barras, versos y combinaciones, de rap y música popular, con música que pasea desde la fusión folclórica/jazz, el avant-folk y el jazz latino de forma extraordinaria. Discazo de oro, 4,9 de 5.

En el tema El Sol/L´Eclipse hay guitarras rockeras, al mismo ritmo de la percusión, así que digo que rap metal aunque quizás es algo más, funk rock o rap rock. Mi tema favorito es Chicharachera, pero el juego de palabras es constante e ingenioso, como la frase: "María, madre de todos los suelos". El tema Fortuna, último en mi disco en Deezer, hay algo que podríamos llamar progressivo folk rock, al interpretar con instrumentos folclóricos un interludio lleno de cambios de tiempos, ritmos en staccato y cambios de tono inesperados. Un rock progresivo folclórico con jazz. Quítate Thank You Scientist, llegó Pulciperla, ¡ay, ombe, yeah!


3. Vide (2025) de Chaotic Symbios: confieso que al principio me confundió y hasta desagradó el sonido bestia, crudo y casi desordenado de esta banda, hasta que entendí que son una banda con guitarras cavernarias y deliciosos sintetizadores de space ambient, que hacían esta propuesta tan salvaje como progresiva, llena de jazz, salvajada en garrote, brutalidad e incluso humor negro, si se quiere. Es básicamente presentar una especie de Blood Incantation tirando más a Grave, que muestre que puedes ser complejo e intrincado sin ser ni opresivo ni atmosférico sino directamente, extremo.

Ellos se definen como death metal old-school progresivo, lo que hay que admitir, es original, porque no ess vintage ni tratan de ser Pestilence, Death o Gorguts, sino que incorporan el sonido brutal de las guitarras del ayer, con shred, post-rock, space rock, flamenco y thrash progresivo, con una producción contemporánea, entonces es algo que más que unir tiempos o generaciones, propone algo novedoso con reminiscencias. 4,7 de 5. 

4. Hermanos de Sangre (1997) de Viejas Locas: banda argentina de rock and roll, hard rock, blues rock y rock psicodélico, parte del movimiento de Rock Barrial de Argentina al que también pertenecen Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, Los Piojos, La Renga, Ratones Paranoicos, Bersuit Vergarabat. 4,5 de 5. 

5. Through Storms Ahead (Nov 2014) de As I Lay Dying: claro que sí, metalcore con toques progresivos. Le puse 4,3 y mantengo, me encantó.

6. I (2025, EP) de La Dispute, increíblemente buenos, post-hardcore genial, potente y profundo. Parte de The Wave, movimiento estadounidense de música agresiva inspirada en el movimiento de los 90, en contraposición con el emo-pop.

7. As We Forgive Those Who Trespass Against Us (2025) de bottom surgery: noisegrind / grindcore, hiper pesado, ruidoso, ambivalente e infernal. 9 minutos apenas descifrables. 2,5 de 5.

18 mayo 2025

Grunge/hard rock/alt-rock de Grecia, slam death / horrorcore gringo, horrorcore / trap latin metal de Kansas, post folklore neo perreito Venezuelan drum n bass (fresasconcrimen), hip hop dominicano (+El Dojo), dancehall / hip hop de Turmero, noise rock / post-punk / math rockcanadiense, indietronica (Tom Yorke y Mark Pritchard)

 1. Powerslide (2025) de Rainyard: espléndido rock alternativo potentísimo, con sonidos grungeros similares a Porno For Pyros, Alice In Chains y Soundgraden, aunque también con influencias del heavy metal y el hard rock, así como del rock psicodélico, lo que hace una combinación genial, de música pesada, vintage y con un sonido poderoso. Es realmente increíble. Son de Tesalónica, Grecia. 4,9 de 5. Es su debut y ya soy fanático. Haris, Jojo, Lu y Thanos Krash conforman la banda.

2. War, Life, Death (2025, EP) de Sinizter. Hay una clara relación entre el slam death metal y el hip hop, claro, incluso uno podría extender esto a ciertas bandas de deathcore (con sus grunts derivados del fraseo del brutal) e incluso hay artistas como Necro que usaron samplers de death metal en sus canciones. Ahora, esto es Memphis rap, con fraseos de slam metal, algunos samples de trap y barras de hip hop. Se entiende la combinación, porque todos tienen una filosofía compartida: los parias y los relegados, a los que acusaron de no ser realmente metal o hip hop, de hacer algo que no se ajustaba a los estándares y al mismo tiempo, con cierto desdén de encajar. 

Ahora, ¿qué pasa si también invitas a tu disco de "rap" a PeelingFlesh (slam) y Left to Suffer (nü-metal), pues es básicamente metal extremo, duro y extraño, con momenticos de hip hop. Además, en el tema Ov Sin & Virtue, hay shrieks y blast beats de black metal. El tema Fade To Black! es completamente trap metal, con voces gritadas y shrieks. Los temas finales están justo en esa tierra de nadie de usar pig squeals, samplers, gritos de hardcore y correspondiente música, industrial, pesada, raperísima y en breakdowns.

El responsable de estos choques y amalgamas es Scott Gonzales, cantante de Hate Within (deathcore sinfónico) y Legions Of Malpha (black metal). Hay que decirlo, es un disco muy bueno y por encima del promedio para estos géneros. 3,9de  5.

3. Chamber Of Trepidation (2025) de Ace Shadows: en una nota parecida pero diferente, este disco potente de Latin Rap / horrorcore / trap con beats de música metal, industrial, hard techno y hardcore. Es Damian Salazar, de 23 años, de City Garden, Kansas City, que empezó subiendo canciones sin mucha intención en Soundcloud. Es realmente bueno, bien hecho, me gusta muchísimo. 3,9 de 5. Me abrió a escuchar sus colaboradores: Sybyr, Mobbs Radical y Big Melancholy.

4. La Coroteca (Live Set) de fresasconcrimen: la productora y cantante Penélope Mata, junto a Veztalone y Erick Díaz, presenta lo que ella llama "Post folklore neo perreito Venezuelan drum n bass" que como también hace Weed420 en su Amor de Encava, combina música electrónica y popular en Venezuela, como el merengue, la gaita zuliana y la changa tuki con distintas formas de dance electrónica, incluyendo trap, reggeaton y hard techno, para su presentación en vivo. Hay que estar pendiente de cuando vuelvan a Bogotá. 4,3 de 5.

5. El Perro en el Impala (2025) de Lokesea Mariano. El Caribe es uno solo, diría El Gabo. Escuchando este disco de este rapero de República Dominicana lo confirmas. Y quizás por eso Lil Suppa, Zen P, Gegga, 3m5, Rino y Doktor Rheal son parte de los invitados / productores. Boom bap y hardcore hip hop pa to el mundo. Buenísimas las letras, llenas de expresiones venezolanas y dominicanas, y las que se comparten, como la sancrosanta expresión: mamagüevo. Buenísimas las barras y los beats. El Dojo representando. 4,7 de 5.

6. Rappgaman Radio de Rapiam / Radio Macoña. Yeison Roniel Bolívar Depablos es el turmereño Rapiam. Es un disco de dancehall, reggae, dub y rap. Dann Niggaz, Apache, Nina Fresh, Okaa y Laura Bandez entre los invitados. 4,6 de 5.

7. Gem Of The West (2025) de Sentries. Banda de noise rock de Canadá. El anterior disco me pareció bueno, alrededor del noise y el post-hardcore, con algo de post-punk e industrial. Ahora, según RYM, han expandido a art rock, indie rock y noise rock, principalmente, junto a art punk, post-hardcore, post-punk y math rock. Su tema Red Eye Removal es bastante bueno, como entre latin rock, bossa nova, rock progresivo, noise rock y post-punk. Cada canción tiene distintos ingredientes de esta recete, entrando y saliendo el noise, post-hardcore, industrial, indie, post-punk y más. En el tema Charmed Houses, el post-punk ruidoso e industrial alcanza alturas exquisitas. 3,8 de 5. El trabajo cuasi-solitario de Kim Elliot más decenas de otros productores haciendo drone.

8. Tall Tales (2025) de Mark Pritchard & Thom Yorke: los singles fueron regulares (3 a 3.5). Un disco de Indietronica y Ambient Pop (terrenos dominados por Björk y Stereolab), IDM y Glitch Pop. No me pareció tan bueno ni entretenido como dice parte de la crítica especializada, pero tampoco lo destruyo tanto como en RYM. Para mí, 3 de 5 aunque canciones como Back In The Game, gracias a su melodía vocal, son mejores que el promedio. The Spirit es un gran tema, de pianos, psicodelia y mucha electrónica ambiental. Tom hace magia con su voz. 

14 mayo 2025

Lo nuevo de Sleep Token (alt-pop/reggeatón/metal alternativo), Wu-Tang Clan & Mathematics (boom bap hip hop), black/folk metal lo-fi medieval, emoviolence canadiense, deathcore/brutal death belga, ópera rock indie folk sorprendente, blackgaze gringo indefinido, maravilloso black/death progresivo, técnico y sinfónico de Australia/Noruega, metal gótico progresivo finés

1. Georgie and the Dragon (2025) de Curta'n Wall: difícil empezar este día de forma más extraña, ruda, ridícula y genial. Un disco del black metal con peor sonido del mundo, a propósito, porque también es creativamente bueno: es una aventura fantástica, bélica, épica, vikinga y con voces geniales, limpias y shrieks, narradas y góticas, con un bajista realmente hábiles, grabadas con un sonido tan patético, de mazmorra y humedad que da risa e inspiración al mismo tiempo.

Así que aunque suena intencionadamente horrible, es una propuesta que podríamos llamar "kitsch", porque aunque sí tienen intención de ser ridículos también por otro lado, se toman muy serio en la producción vocal y la atmósfera medieval, mediante el folk, el black y el war metal. Aunque hay que decirlo, la propuesta es súper interesante pero la mezcla tan lo-fi no permite darle un buen puntaje. 3,8de 5.

Según RYM la banda es del género Sequencer & Tracker, es decir, que usó consolas de videojuegos de los 80 y 90 para programar los temas, lo que explica la aún más baja calidad de la batería. Son de California. 


2. All you are is we (2025) de Emma Goldman. Por la portada y el nombre de la banda pensé que era algo folk o indie, y no está lluvia ácida de mathcore, black metal, nü-metal y girl rrrriot que me cayó encima. Según RYM es emoviolence y metalcore aunque las voces gritadas van del screamo al shriek, de los alaridos nü-metal tipo Slipknot a gritos punketos. Gritan desde Vancouver, Canadá. 

Lo que más me gusta es que los temas no son tan cortos, de 2:30 a 4 minutos, con guitarras sucias y momentos explosivos, narraciones y gritos, que resumen mucho del noise, el grind, el grunge, pero también hay momentos calmados, como de emo, post-rock o shoegaze, y las canciones son en sí mismas simples pero bien producidas. Entonces hay para pogear, reflexionar y calmarse, con una gran riqueza rítmica. Incluyendo inesperadamente canciones exclusivamente dedicadas al hardcore techno y de drum n bass. 

Es lo que obtienes si le pones el nombre de una anarquista rusa a tu banda. Según su Bandcamp son emo-hardcore o sasscore. 

Les doy un sóilido 4,3 de 5.

La bandaGuitar, Vocals – Felix Ruiz de la Orden
Mixed By – Jesse Cramer (pistas: A5)
Mixed By, Drums – Pavel Ganapolsky (pistas: A1, A5, B2, B5)
Mixed By, Mastered By – Will Killingsworth
Recorded By – Mariessa McLeod
Vocals – Victoria Brindise

3. Big Trouble (2025) de Coffin Feeder: debut de esta banda de deathcore / brutal death (+grind) belga, un poco ridículo como sería el grindcore de humor negro y el thrash satírico, y al mismo tiempo brutal, hiper-veloz y radicalmente extremo. Liderados por Sven de Caluwé, cantante de Aborted, tienen sus letras y concepto en base a las películas de acción de Hollywood de los 80 y los 90. Ridículos pero violentos, con un sonido bastante atmosférico, basado en guitarras inmensas y expansivas, teclados de deathcore, una batería bestial y la voz más corrosiva que imagines sin hacer pig squeals sino shrieks y growls de death metal furioso. Es original esto.

4,3 de 5. Hay canciones que suenan algo nü-metal (el cantante de Chimaira está invitado) y otra algo groove o metalcore, aunque predomina lo más extremo y perverso, hay también diversidad rítmica dentro de esta vorágine de armas, patadas y explosiones gigantescas.

4. Your Neighborhood (2025) de The Toxhards: otro debut extraño, una banda de Los Ángeles, California, que hacen una combinación entre Weezer, Wilco y Mr Bungle, entonces es rock indie, power pop, pop progresivo, art rock y claro, geek rock, que puede tomar el indie folk, el rock alternativo, el pop rock o el rock country para llevarlo a capas y formas avant-garde y experimentales, para hacer una larguísima colección de canciones divertidas, extrañas y pulidísimas, con mínimas estridencias. Se destacan canciones como la que da título al disco, un pop barroco en que satirizan un poco el uso de lo orquestal, sin dejar de hacer una genialidad hermosísima. 

En 2020 sacaron sus primeros singles. Este disco conceptual, que es casi una ópera rock, tiene clarísimas influencias de Queen y The Who para su conceptualización, Ziggy Stardust, por supuesto, pero con la idea de algo aterrizado y contemporáneo a sus influencias estadounidenses más recientes. 4,3 de 5. Hay que escucharlo de nuevo porque hay más, desde ska punk hasta garage rock, glam y art punk.

5. Even In Arcadia (2025) de Sleep Token: la banda polarizante del momento después de Ghost. Confieso que me gustaron muchísimo más sus dos primeros discos, más djent y cuando el alt-pop y alt-RnB se asomaba como complemento, este disco tiene un sonido increíble, combinando muy bien el sonido de las guitarras djent con las voces que van más hacia los géneros más electrónicos/comerciales. 

Según RYM el disco es de básicamente una banda que es al mismo tiempo, de metal alternativo y de pop alternativo, estamos de acuerdo, sin embargo, para lograr eso hay afrobeats y reggeatón, pero también blackgaze y djent (como en el tema Caramel, mi favorita del disco), así mismo RnB alternativo, trap y pop rock. Sin embargo, el disco es muy irregular. Con temazos como Gethsemane, Infinite Baths y Emergence, también tiene otros muy irregulares o que son más alt-pop que lo esperado, con pocos arreglos innovadores o retadores, y para eso escucho otro tipo de artistas. Diría que 3,2 de 5.

6. Rose Thorn Necklace (2025) de Ghost Bath: desde Dakota del Norte, blackgaze depresivo, atmosférico y post-metalero, aunque lo siento como un disco que en lugar de ser muy serio, está indefinido entre hacer metal extremo influenciado por el shoegaze y sonidos contemporáneos pero también algo que pareciera lo-fi, atmosférico y al mismo tiempo sumamente básico. No me terminó de enterar si la idea es sonar sucio y de baja calidad, si es una idea atmosférica con algo de sátira o si es una banda de juguete que pretende hacer música extrema sin ser parte de la escena. Son sólo torpes.

El tema Dandelion Tea es realmente confuso, por no decir malo, porque usa unas guitarras básicas, que parecen un jam session de una banda de thrash/death de principiantes, una batería densa y electrónica, más growls profundos. Luego las guitarras se hacen profesionales, expansivas y en polifonía, lo que da una extraña sensación de insensatez. Lo mismo pasa con Vodka Butterfly, su uso de drum n bass lo-fi, sus gritos vampíricos, sus guitarras melódicas y sus voces femeninas, no te enteras del concepto: ¿es fusión, es ironía, es una burla, es un homenaje muy mal hecho? Difícil de entender, porque sí hay temas buenos, serios, que parecen tener claro la intención, pero se pierde en un mar de incertidumbre conceptual. 2,5 de 5.

Trabajo en solitario de Dennis Mikula, quien combina sintetizadores, teclados, guitarras, bajo y voz. Vale decir que tiene otros proyectos, desde una disquera a otras bandas, más ligadas a la electrónica tipo vaporwave. Lo acompaña el extraordinario baterista Mike Heller (Black Hole Deity, Raven). 

7. Otherlike Darkness (2025) de Felgrave. En las antípodas está este proyecto, de tres extensísimas canciones, de death progresivo intercalado con shrieks, complejísimas estructuras de bajo jazzeado, batería extremísima, voces femeninas fantasmales, riffs arpegiados de matemáticas absurdas y capas varias de solos, arreglos asincopados, polirrítmicos, atmósferas siniestras y muchos más arpegios de bajo, que se envuelven, giran en torno en sentido contrario y se transforman de nuevo en maquiavélicos cambios de velocidad, tono y forma para generar confusas, deliciosas y extraordinarias formas de black opresivo, death disonante y progresivo extremo sinfónico. ¿Puedo decir de nuevo que tiene arreglos de bajo alucinantes y permanentes?

En este caso el solitario australiano M. L. Jupe, aunque está en Noruega, acompañado de otro baterista súper ocupado y productivo, Robin Stone, es responsable de esta majestuosa bestia gótica, oscura, serpenteando, confusa, poliédrica y asesina. Es básicamente una combinación de black y death metal en forma progresiva, técnica y avant-garde. 4,8 de 5.

8. Godtopsy (Ep, 2025) de Defigurement: dos temas de grindcore técnico hiper furioso con el cantante de Rottenness y músicos invitados de Gridlink y Cephalic Carnage. Una delicatessen del grindcore.

9. Night Verses (2025) de The Man-Eating Tree: cuarto disco de esta banda finlandesa de metal gótico / death doom que me hace recordar a In The Woods... combinando sensibilidades y estructuras del metal sinfónico y gótico con aproximaciones progresivas, con arreglos variados que van de lo orquestal, lo vikingo, lo electrónico y lo avant-garde para hacer algo que es tan operático como brutal, tan melódico como emocional, sin ser fúnebre ni patético sino más bien con un espíritu épico, excitante y existencial pero también luminoso, dentro de lo que cabe en el doom, y enfocado en presentar una fusión tan bien producida como intrincada. 

Eso incluye hacer algo de goth metal progresivo y vking/folk combinado con metal alternativo como hace ahora Katatonia. Fascinante, 4,8 de 5. Me enganché con la voz de Manne Ikonen (ex-Ghost Brigade). 

10. Black Samson, the Bastard Swordsman: From the Wu-Tang, the Saga Continues Collection (2025) de Wu-Tang Clan & Mathematics. Lo he dicho, es de lo que menos sé, pero este disco de verdad me gustó, resuena conmigo. El boom bap tiene ese poder aún en inglés. Según RYM es Boom Bap, Hardcore Hip Hop, Conscious Hip Hop y Neo-Soul, parte del movimiento de la Costa Este (es decir, Nueva York). Para mí es un 4,3 tirando a más, quiero escuchar de nuevo pronto. 

10 mayo 2025

Lo nuevo de Propagandhi (hardcore/thrash melódico progresivo), Hate (black/death melódico), Car Seat Headrest (ópera rock indie), Suzanne Vega (pop rock / folk rock), Pup (indie rock / post-hardcore / noise pop)

1. At Peace (2025) de Propagandhi: Siento que me perdí demasiado de esta banda de Winnipeg, Canadá, pero nunca es tarde. Sus canciones basadas en rápidos y constantes arpegios, su voz como grungera y su combinación de hardcore melódico, crossover thrash y metal progresivo me han encantado absolutamente, tanto o más como la impecable batería, que es técnica, veloz y creativa. 

Es como unir el espíritu de los 90 con sonidos de los ochenta, en thrash y progresivo, y lo más contemporáneo de la música compleja. 4,8 de 5. El tema Stargazing puede recordar tanto a Genesis como a Haken, aunque también se nota la influencia del grunge y de Minutemen. 

2.  Bellum regiis (2025) de Hate: el invento escandinavo es llevado a una nueva fuerza motriz de salvajismo, brutalidad y ocultismo en Polonia. Esta nueva entrega de black/death, con momentos sinfónicos y melódicos, basados en samplers, voces femeninas orientalistas y muchas disonancias, growls inmensos y arpegios gélidos es una muestra de su escuela de frialdad perversa que también tiene ese toque de misterio y misticismo. 

3. The Scholars (2025) de Car Seat Headrest: la banda residenciada en Seattle, estandarte del indie rock, presenta una ópera rock basada en power pop, glam rock, art rock, heartland rock y rock progresivo. Más allá de categorías, me sorprendió la variedad rítmica, la cantidad de cambios y la conciliación entre el sonido alternativo, casi universitario, y el de una profundidad mayor, pensando en una obra más intelectual y reposada. Ambas cosas se reúnen en esta producción.

La primera parte la conforman canciones indie, más largas que de costumbre, pero entre cuatro a ocho minutos, salvo la inicial que da bienvenida a esta producción tan teatral como rockera, que tiene momentos épicos, luminosos y a medio camino entre el indie folk y el slacker rock, alimentado de sonidos originarios (heartland) siempre con ángulos progresivos, espectaculares y guitarreros, que definen un híbrido colosal.

Luego vienen los temas más largos, como Gethsemane, que escuché antes, de casi 11 minutos y la primera de esta segunda parte, que te hacen pensar tanto en el rock and roll vintage, la grandiosidad de Broadway y la psicodelia del primer progresivo. Es raro, pero suena como una máquina del tiempo que fusiona los genes y átomos de los 50/60 con sonidos de los 90, con la intención de presentar algo con la magia de lo que lo hacia Queen: accesible y operístico, majestuoso pero cercano, rockero pero abierto a más audiencias.

4. Flying With Angels (2025) de Suzanne Vega: La californiana es una leyenda viviente del rock alternativo y el folk rock, aunque no la conozco tanto como desearía, este disco se me hace realmente una gran forma de hacerlo. Es un disco de pop rock, pero con electrónica, guitarras rockeras vintage y mucha diversidad rítmica. Es realmente un gran resumen de influencias de varias décadas combinadas. Me gustó mucho, 4,3 de 5. 

5. Who Will Look After the Dogs? (2025) de Pup: De mis bandas alternativas recientes favoritas, por ruidosos, extraños y experimentales con un toque de pop. Entonces hay canciones con melodías alegres presentadas con gritos y guitarras ruidosas, además de ritmos que invitan a moverse con energía, patinar y salir a correr por la playa aunque también hay momentos más emotivos y poderosos. 

Este disco es indie rock, pop rock, pop punk y post-hardcore, pero también power pop, noise pop, emo-pop y slacker rock, lo que resume de muchas formas lo que dije. Son de Toronto, Canadá. El mejor tema del disco es Get Dumber con Jeff Rosenstock. Sin emabrgo, hay una coherencia estílistica genial. Son menos extraños y experimentales, pero hay mucha más claridad en el estilo de pop rock estridente y brillante. 

06 mayo 2025

Lo "nuevo" de Ministry: regrabación de sus temas synth-pop, nü-metal/deathcore suizo, sass/mathcore californiano, black portugués opresivo y disonante, death canadiense, hardcore punk melódico sueco, deathcore lituano, trap metal gringo, post-metal chileno, black/death crust austríaco

1. Cursed de Paleface Swiss: aunque por momentos suena demasiado derivativo, porque el cantante en demasiados momentos emula (o imita) a Jonathan Davis y Corey Taylor en sus fraseos de desesperación, también hay mejores momentos de rap metal, con música que varía entre nü-metal / deathcore y downtempo / hip hop. Diría que está bueno, a pesar de la imitación desalentadora, 3,9 de 5. Son, obviamente, de Suiza.

Es como un nü-rap-metalcore, que tiene momentos propios como en el tema Don´t You Ever Stop, en que el pasado de slam/brutal death/deathcore aparece, incluso con un rap grunt bastante apreciable. El disco varía luego con temas más o menos logrados, derivativos y otros como de relleno, para terminar con una canción con voz gritada, medio post-grunge que no sé si es ahora imitando a Chat Pile o definitivamente asumiendo el costoso riesgo de una banda que presenta un disco totalmente divorciado de su historial, con un tema como grunge y depresivo.

2. Pain Olympics (2025) de Heavy Heavy Low Low: Para mí es como un sludge / noise, violento, caótico y con canciones cortísimas como de grindcore, pero RYM dice que es Sass y Mathcore, con momentos de Noise Rock, Post-Hardcore, Metalcore y Pigfuck. Son de San José, California. Es realmente demencial, un choque instrumental con sonidos entrelazos y gritos desesperados. Un poco a lo Chat Pile pero sin el post-punk ni lo conceptual. Bien, 3,9 de 5.
3. Desert Palms (2025) de Serpentes: black metal portugués ocultista, obra única de Gonçalo Borges (aka Ainvar Ara) con varios músicos islandeses. Es furioso, con velocidad variable y pensado en lo más oscuro y gélido del black disonante y progresivo. Aunque cumple con sus cometidos, de riffs aserrados y una batería bélica, gritos cavernosos y mucha opresión, no creo que sea demasiado excitante. 3,3 de 5. 

4. Nuevos singles de Gaupa, un doom psicodélico sueco en que la cantante emula a Björk. Buenísimo por momentos. Dos nuevos de Gruesome: Death revive en esta banda, ligado con Sodom quizás. 

5. Nullified (2025) de Brain Stem. Extraordinario debut de esta banda de death metal de Canadá que me vuelve a alegrar porque es otro buen disco reciente del género, aunque la crítica diga lo contrario, a mí me parece bastante bueno su aproximación técnica, oscura y con tintes black. 

6. A Life's Refrain (2025) de Speedway: divertidísimo hardcore punk melódico de Suecia. 3,5 de 5. Algunos temas son mucho más que sólo locuras de batería y gritos repetidos. Bien.

7. We Belong in the Grave (2025) de Crypts of Despair: los metaleros a veces son muy necios, este disco de deathcore / death / djent / brutal death de Lituana no me parece que merece el desprecio recibido. Creo que es extremo, con momentos muy lúcidos de arreglos ambientales y un bajista más que capaz, buenos guturales y guitarras que hacen piruetas interesantes. En la segunda mitad del disco se pone aún mejor, no tan aventurero sino con composiciones más sólidas en estructura e innovación, con guitarras entre noise y post-metal, con el downtempo deathcore llevado a nuevas formas más oscuras y meditativas. 3,8 de 5.

8. Lone Wolf (2025, EP) de 22 Wolf y Sinizter: el trap metal nunca me ha conquistado, pero estos temas de 22 Wolf, un artista de phonk, scream rap y trap de Georgia, Atlanta, me recuerda al mejor hardcore hip hip, tiene beats menos obvios y hasta música metal de verdad. Bien. 3,6 de 5.

9. The Squirrely Years Revisited (2025) de Ministry: antes de ser la banda insigne del metal industrial, Ministry fue un proyecto de synth-pop y new wave parte del movimiento New Romantic mientras que Al Jourgensen imitaba un acento británico. Ahora regraban temas de esa época con un giro de rock industrial que lo hace interesantísimo. Esta es una banda que nunca aprecié y ahora adoro. 4,2 de 5. Además la banda tiene un line-up celestial, con Roy Mayorga, Paul D´Amour y Charlie Clouser, ex-Soulfly, ex-Tool y ex-NIN, ex- Prong y ex-White Zombie en los teclados, respectivamente. Además, Monte Pittman de Prong. 

10. Arovmia (2025) de Sunvher: blackgaze progresivo de Chile, que me da una gratísima sorpresa, porque es realmente bello, con arreglos instrumentales increíbles y pasa de la meditación post-metalera y la expansividad del shoegaze a momentos más calmados, percusivos y tiernos, con un sonido de clavicordio, guitarras semi-acústicas y ambiente, que recuerda a influencias metaleras más atmosféricas pero urgentes, necesarias. Ni hablar de la calidad de los enredos de bajo, arpegios y batería para darle ese vuelco progresivo. Hay por tanto, distintas vertientes, originalidad y personalidad. 

Algo que puede certificar su calidad es tener a Harakiri For The Sky de invitado en un tema titulado Digital Madness. Le pongo 4,6 de 5, sin duda. Es el trabajo solitario de Jorge Cisternas M., también invitado al disco Scorched Earth de los austríacos. 

11. Ruass (2025) de Nekrodeus: black/death punketo y bestial de Austria, es veloz, sucio y subterráneo, con varios invitados infames que revelan la calidad y la perversión de esta propuesta además de compartir a Paul Färber, como baterista, también en Karg. Entre los invitados está Lukas Gosch, cantante de Ellende y V. Wahntraum, cantante de Karg y Harakiri For The Sky, un tipo muy ocupado y con una voz única. 4,3 de 5. 

Además en el tema Körperstrafe hay más de una decena de amigos invitados para hacer coros. 

05 mayo 2025

Lo nuevo de Model/Actriz (rock industrial / dance-punk), brutal death gringo, soul/funk/gospel maravilloso, thall / djent / mathcore con música académica manipulada, brutal death metal, doom gótico canadiense, metalcore / noise rock danés, metalcore / nü-metal, post-rock británico

1. I Can Feel Myself Rot (2025) - Gaffed: tenía tiempo sin disfrutar de un buen disco de brutal death vieja escuela, a lo Cannibal y Deicide. Riffs de death cavernoso con influencias del grindcore, llenos de paradas, armónicos y tonos mayores, gutural profundo, letras gore y una batería que es tan veloz como potente, especialmente en los doble bombos e invocar a los demonios del género, pero sin caer en slam ni en deathcore, una hermosura perversa. 4,3 de 5. Son de Nueva Jersey. 

2. Can’t Lose My (Soul) de Annie & The Caldwells: en las antípodas de lo anterior está este sorprendente y genial disco de soul progresivo, gospel y funk, con temas largos y sentidos, llenos de tonalidades jamaiquinas, jazzeras, reggae y dub, incluso disco, con alabanzas a Dios y mucho sabor pero también algo de blues y rock con guitarras que hacen solos con distorsiones, y que son armonizadas de forma deliciosa y extensa, con canciones que van de 2:30 a 10 minutos. Una obra maestra, sin dudas, 4,9 de 5. 

Es el debut de la banda de West Point, Mississippi, compuesta por Annie Brown Caldwell en la voz, Deborah Caldwell Moore, Anjessica Caldwell, Hikemia Moore y Toni Rivers en los coros, Willie Caldwell, Sr. en la guitarra, Willie Caldwell, Jr. en el bajo, Abel Aquirius Caldwell en la batería, Parker James en las congas, Gerald Jenkins en el órgano y Hammond. Entonces sí, es la familia tocando junta: son los hermanos de Annie en la banda y las hermanas en las voces.

3. Ascension (2025) de Mirar: debut de la banda francesa de djent, thall, mathmetal y/o progresivo extremo pero según RYM esta banda también es de minatory, música electrónica basada en el deathstep, el dark ambient y por tanto, derivado de hacer chocar al noise y al metalcore.

Suena como a hard techno y hardcore digital pero hecho a base de guitarras djent muy ruidosas y procesadas en wall-of-sound, súper técnicas, pesadas y hábiles, con algo de power electronics por allí, pero también incluye samples y momentos de música barroca, lo cual los mete entonces con esta mezcla de electrónica, riffs extremos y música clásica en el metal de vanguardia. Interesantísimos, porque como Atari Teenage Riot, uno baila y cabecea al mismo tiempo. Le puse antes 4,4 de 5 y se lo dejo. Dato curioso, es el primer disco del 2025, salió el 1° de enero.

4. ...Of the Dark Light (2017) de Suffocation: el disco más maltratado por el público, ciertamente hace todo lo esperas de esta banda aunque con un sonido y una producción inferior. Es todo lo que esperas de la banda pero de forma más genérica y segura, con incluso la voz tan característica siendo hundida en la mezcla, sin embargo, allí están los poderes mágicos de una banda que además está estrenando músicos y regraba algunos temas viejos. Es bueno sin ser excelente y regular sin ser malo. 3,8 de 5. 

Uno de los mejores temas es Your Last Breaths and un buen tema, en despliegue vocal, el que da título al disco, aunque en la segunda mitad del disco se empieza a notar una especie de visión fomulaica, aunque en composición y no en interpretación, donde la batería y los cambios en los riffs son audaces, veloces y con intenciones de destruir. Es genial cómo el bajo acompaña las melodías de guitarra como una tercera guitarra en un tono distinto, eso me pareció realmente atractivo, especialmente patente en el tema Some Things Should Be Left Alone. 

5. In Penitence and Ruin (2025) de Tribunal: otra confirmación de la buena salud del doom en la escena metalera global, es este segundo disco del quinteto canadiense, con voces femeninas con tonadas lúgubres y ocultistas, entre el epic doom y lo siniestro que comparten escenario con shrieks y growls ardorosos y metal gótico liderado por las melodías dibujadas por un violín, apoyado por más cuerdas y cortinas de guitarras en la penumbra. 

Soren Mourne es la responsable del bajo, voces y cello, lo que la hace la gran sacerdotisa de esta banda de gtoh/doom con cuatro integrantes mujeres y un guitarrista. Este es un gran disco, con riffs versátiles, producción transparente, excelentes armonías de guitarra y un gran trabajo vocal, se destaca. 4,6 de 5.

6. Joyride The Pale Horse (2025) de Heart Attack Man: emo/pop punk fortalecido con geniales formas de rock alternativo y post-grunge, por lo que le quitan ingenuidad y simplismo para darle fuerza, carácter y originalidad, especialmente con guitarras mucho más distorsionadas que llevan a temas musculosos y con muchísima personalidad, e ideales para cantar a todo pulmón en casa, el concierto y la vida. 

Tiene una producción brillante que hace que todo suene clarito, durísimo y además sin la acostumbrada sonoridad de imitar a Blink-182 o a Green Day, sino más como una banda de metal alternativo haciendo emo. La voz, rasgada y rebelde, aunque hace lo necesario para el estilo, también tiene sus tonos particulares, que le añaden muchísimo. Son outsiders. 4,4 de 5. Cuarto disco de esta banda de Cleveland, Ohio.

7. Spinner (2025) de Eyes: desde Copenhague con noise rock y hardcore metálico, según ellos mismos. El disco empieza y está intervenido con unos raros interludios en japonés, que parecen publicidades o extractos televisivos totalmente inofensivos, contrastando con la demencial propuesta guitarrera, llena de ruido y gritos metalcoreros. Este disco es más rudo y pesado que el anterior, Congratulations, también genial.

Se acaba el post-hardcore y se sumergen en las versiones más duras del metalcore y el noise rock, pero a pesar de las influencias del hardcore punk, son más caóticos y estridentes, en algunos momentos son incluso más bien una rara combinación de momentos sludge, mathcore y noise, un poco más como Fronterier o Genghis Tron, es decir, lo caótico dentro de lo explosivo. 4,3 de 5. 

8. Cold (2017) de Gideon. Un muy buen disco de metalcore con nü-metal (incluyendo rapeos con gritos y coros emocionantes de post-hardcore aunque también con voz distorsionada), hardcore punk y hardcore metálico, que me emociona, sin pesar demasiado. Buenos gritos, guitarras con gancho y batería potente, punto. Palante, 4,3 de 5. Son de Tuscaloosa, Alabama y su disco 2023 también está bueno. Es una versión más ruda del nü-metal, agresiva y punketa, aunque con sus breakdowns correspondientes. No hay demasiada melodía aquí, sino brutalidad y distorsión alocada. 

9. Nuevo single de Full Of Hell, mucho más metalero y casi nada electrónico. Es como grindcore / black melódico. Mejor que el anterior, demasiado corto y básico. El tema de Health con Chelsea Wolfe no le encontré gracia a la primera escuchada.

10. The Foel Tower (2025) de Quade: banda de post-rock / noise con violín, sintetizadores y guitarras que pasan de la calma a la explosión como en el grunge, pero más inclinados en la exploración musical, son básicamente una banda que produce canciones lentas y meditativas, nostálgicas (Slowcore) con arreglos orquestales y ambientes espaciales. RYM habla también de art rock.

Son de Bath, Somerset, Inglaterra pero reubicados en Bristol, Reino Unido. Conformado por Barney Matthews (bajo, voces), Leo Fini (batería), Matt Griffiths (sintetizador) y Tom Connolly [aka Fohn] (violín y sintetizador). Esto lleva a que la banda pueda combinar lo digital y lo analógico, pasando del folk post-rock a la disertación ruidosa de las guitarras más noise, sin jamás perder la calma ni el hil conductual que es sobrellevado por los arreglos electrónicos más atmosféricos. 4,2 de 5. 

11. Pirouette (2025) de Model/Actriz: segunda placa de esta banda neoyorquina de nombre genial. Este álbum me gustó mucho más que el debut, y eso que este es más electrónico y post-punk, menos noise rock, que básicamente casi desaparece. Continúa esa combinación rara de rock industrial y dance-punk, junto a EBM que lo hace tan bailable como post-apocalíptico, y siendo tan electrónico no es excesivamente digital, sino puedes imaginar una banda entre neón y cadenas. Según RYM escuchamos también art punk y rock experimental. La voz es lo que menos me agrada, entre medio cantada sin calidad y el susurro gótico/punk menos agresivo. 4,1 de 5. A veces suena a breakbeat y otras a rock industrial, lo que los hace intrigantes. Me hace pensar tanto en temas noventeros conocidos, que me embruja. 

04 mayo 2025

Lo nuevo de Cancer (death metal) y Sumac (post-metal /drone / poesía rap / sludge), sludge/groove progresivo griego, metal alternativo cristiano, melodeath alemán, power sinfónico italiano, drumless de Bahamas

1. Inverted World (2025) de Cancer. Mito viviente del death metal, hacen un nuevo disco refrescante, con un buen sonido y producción, que incluye unas guitarras aserradas y algo agudas, que construyen canciones en mid-tempo, que se enfocan en hacer atmósferas frías y oscuras por medio de guitarras disonantes que se entrelazan con mucha técnica con la batería, que es densa y con muchos repiques, por momentos ritualista y en muchos otros un acompañante versátil y poderoso, marcando ritmos mientras añade fills estimulantes. 

La voz, perversa y afilada, no tiene gritos largos ni un despliegue asombroso sino que narra cadavéricamente las historias de destrucción, muerte y satanismo, apelando al death doom sin exageraciones. Lo que mandan son los riffs con forma de brutal death, tocados a ritmo y sonido de doom y apelando a la vieja escuela para sus armónicos y estructuras. En lugar de deslumbrar con velocidad o cambios raros, lo hacen con un sólido disco de buenas canciones e instrumentación minuciosa y un sonido fúnebre. Se tomaron muy bien los últimos 7 años desde el disco anterior. 

Es importante señalar que esta banda está residenciada ahora en Madrid, España, donde John Walker con su esposa Raquel fundaron la banda Liquid Graveyard (con su disco más reciente en 2016). Desde 2023 su baterista es Gabriel Valcázar (Wormed) y Robert Navajas es su segundo guitarrista. 4,2 de 5. 

2. This Future Wants Us Dead (2025) de ORIA: groove/sludge progresivo de Grecia, con mucha influencias de Meshuggah en ritmos y tiempos cortantes, asincopados y atravesados, así como un sonido similar al metalcore aunque con más baterías atronadoras de sludge, riffs melódicos que puedan tener cadencia del groove y más, gritos potentes y arreglos que permitan escuchar sonidos stoner y slugde serpenteando en el desierto con una fortaleza de concreto y mármol. 4,3 de 5. 

En el tema Terragenics se muestran las influencias que vienen de Borknagar, con black metal furioso, que más tarde se escuchan en épicos coros de voces vikingas, lo que es sorprendente en combinación con su trípode hecho de Mastodon, Messhugah y Lamb Of God, aunque con muchas mejores voces limpias, guitarras más claras, alimentadas de influencias de desert rock.

Obra majestuosa de Leónidas Plataniotis en voz y guitarra; Thanasis Kostopoulos en guitarra; Stefanos Papadopoulos en el bajo y Jordania Tsantsanoglou en la batería.
3. Singles de Kutless, banda de rock alternativo cristiano de Portland, muy buenas, usando post-grunge, industrial y metal alternativo, hasta algunos riffs entre groove y djent. Me gustan, quiero más.

4. Veins Of Fire (2025) de Deserted Fear: Desde Alemania llega esta interesantísima propuesta en la que el melodeath es presentando en una divina paradoja en que lo ambiental y lo luminoso de su parte melódica se junta con la bestialidad de una voz que aprende de los suecos y agrega algo más duro, entre el brutal death y el death doom, sin perder gracia, mientras las guitarras hacen un claroscuro en que lo melódico y brillante, con un sonido entre el gótico y el groove, hacen riffs de lo que puede ser una especie de death doom / metalcore melódico, entonces suena como un Pantera bastante lento versionando a Entombed o al revés, Katatonia haciendo lo que haría Killswitch Engage, o mejor, como si In Flames hubiese hecho mejor su incursión en el metal alternativo. 

Me gusta esta tendencia de hacer música más alternativa dejando las voces guturales iguales, que bandas de death se atrevan con el metalcore melódico e incluso que incorporen otras formas de rock y metal. Este disco es encantador y al mismo tiempo brutal, todo lo que debe ser este género. 4,3 de 5. 

5. Violence Dimension (2025) de Conan: Sludge / stoner / doom, bastante agresivo en su distorsión y shrieks, con guitarras ruidosas, llenas de feedbacks y con un sonido portentoso, como un martillo hidráulico abriendo el suelo rocoso. Gritos agudos, ferocidad, dureza, que van hasta el d-beat y el neocrust, en que lo psicodélico da paso a lo extremo y lo punketo, hasta un tema extra, Vortexxion, lleno de feedbacks y sonidos drone, son formas diversas de la locura especial existencialista. Un discazo, 4,4 de 5.

6. The Film (2025) de Sumac y Moor Mother: genial disco de drone / atmosferic sludge / metal avantgarde, pero también rap metal por la colaboración con el artista de hip hop experimental Moor Mother, residenciado en Filadelfia. El resultado es un disco tan experimental, lleno de ruido, densidades y potentes momentos de metal extremo con mucha manipulación de guitarras, bajos y samplers que dan paso a diversas narraciones poéticas, voces femeninas y rapeos, lo que crea una atmósfera tan opresiva, demencial y llena de estridencias, como artística y avant-garde. 

El metal a veces es una base de potencia industrial, noise y poco variable, bastante drone pero en otras tiene arreglos cuasi-progresivos y llenos de baterías sludge, que van de lo psicodélico al mero noise, pero siempre de forma analógica, especialmente gracias a una batería muy creativa. Por momentos es como un Rage Agains The Machine combinado con Isis e incluso con Intronaut, gracias a momentos de máxima inventiva instrumental.

Un trío imposible formado por Brian Cook (Russian Circles, Botch), Nick Yacyshyn (Genghis Tron) y Aaron Turner (Old Man Gloom). Las voces femeninas: Kyle Kidd, Sovie y Candice Hoyes. 4,7 de 5. Altísima originalidad y me alegra que lleven su durísima y difícil propuesta a lugares inimaginables.

7. Artifex (2025) de Ancient Bards: power metal italiano progresivo y sinfónico, con grandes coros protagonistas y un sonido gigantesco, tanto en arreglos orquestales como en guitarras, que se pasean por densas tonalidades al hacer progresivo y también por reverberados solos, así como una voz femenina principal que no es tan épica ni operística sino más bien narrativa y casi alternativa, aunque hace muy bien el trabajo de guiar la grandilocuencia compositiva. 

El bajista es Martino Garattoni (Ne Obliviscaris) y Sara Squadrani en las voces (invitada en Ayreon, Trick Or Treat).

The Vessel, Soulbound Symphony o Ministers Of Light, que combina la casual vocalización de Sara con grandes coros, e incluso voces guturales, incluyendo a Mark Jansen de Épica y After Forever, más excelentes orquestaciones, con vientos y cuerdas, de Daniele Mazza en los intros o interludios, que a veces me recuerda a los cánticos olímpicos o de grandes competencias deportivas, junto a unos riffs circulares que a veces pasan al trash o al groove, hacen una combinación diferente al rock/metal gótico por un lado y al death sinfónico por otro. El hard rock sigue siendo más importante que lo extremo, así que terminan siendo una especie de metal sinfónico épico sin apelar a lo bélico ni a lo fantástico sino a un punto medio entre el metal que puede ser accesible y radial, así como las complejas estructuras de música académica y progresiva, a veces demasiado agresivas. Me gusta, 4,7 de 5. 

8. Memento Mori (2025) de Stential. Post-hardcore / screamo que es apenas decente. 2 de 5.

9. New Blood (2025) de Obijuan: el rapero de Bahamas hace un disco Drumless y hip hop abstracto, hardcore y consciente, añadiendo momentos de música caribeña como Junkanoo (folclórica de Bahamas) y Dancehall, con un sentido subterráneo, callejero y migrante, bastante oscuro y airado. Sin embargo, no es mi favorito. Pondré un 2,9 de 5.

03 mayo 2025

Lo nuevo de Stereophonics (pop rock británico), singles de Daughtry (rock alternativo / hardrock gringo), folclor venezolano, swancore progresivo (Eidola), rock progresivo ruso, post-black / post-hardcore neozelandés, metal progresivo de Canadá, deathcore / slam, melodeath moderno sueco y finlandés, death progresivo orquestal alemán, stoner/sludge español

1. The Day I Die (Ep, 2025) de Daughtry, buenísimos temas, dramáticos y potentes de rock/metal alternativo. Viene disco y parece que habrá post-grunge y hard rock para el alma.

2. Make 'Em Laugh, Make 'Em Cry, Make 'Em Wait (2025) de Stereophonics. La banda de Cwmaman, Rhondda Cynon Taf, Reino Unido presenta un disco de pop rock luminoso y alegre, algunos más orquestales y otros con influencias folk, chévere y bien hecho, con temas más rockeros y siempre con arreglos de cuerdas.  3,7 de 5.

Ellos son Kelly Jones (voz principal, guitarra principal, teclados, piano), Richard Jones (bajo, piano, armónica, coros), Adam Zindani (guitarra rítmica, coros), Jamie Morrison (batería, percusión).

3. Serenata con Gurrufío (2001). Disco en conjunto de Serenata Guayanesa y Ensamble Gurrufío. Me encantó la versión de El Norte Es Una Quimera. 5 de 5. 

4. Mend (2025) de Eidola: banda de swancore (esa mezcla post-hardcore,  rock/metal progresivo y math rock con voces limpias y arreglos de instrumentos orquestales) que, quizás de forma similar a Sleep Token, pasó de un sonido mucho más progresivo a incorporar con mucha gracia y habilidad nuevas sensibilidades pop, siendo aún pesados, interesantes y creativos.

Le voy a llevar la contraria a la crítica rockera, porque además de tener aún buenos gritos, también enrevesados arreglos tipo Polyphia, guitarras djent y una sección rítmica laberíntica, además de breakdowns y potentes momentos de guitarras metaleras con shrieks de screamo, así que aunque sí puede asombrar momentos de guitarras de acid jazz. y por momentos parecen estar más cercano al easycore de Bilmuri, también tienen doble bombos y brutalidad hermosa. 

Ni hablar de la belleza del tema, A Pearl In The Dead Sun con sonidos techno y beats de drum n bass. Además, hay otros con RnB alternativo e incluso algo de funk que pasan a momentos tipo Voyager, divertidos, con sonidos ochenteros y en la misma canción, como en The Faustin Spirit, screamos, guitarras pesadísimas y mathcore alocadísimo con solos de guitarras en contrapunto con una batería complicadísima.

Son de Salt Lake City, Utah, Estados Unidos. La banda es Andrew Michael Wells en voz, guitarra, bajo, piano y letras; Sergio Medina en guitarra, bajo y sintetizador; Matthew Dommer en voz, guitarra y letras; y Matthew Hansen en batería. Les doy, fácil un 4,5 de 5. En Spotify. 


5. Between Mars And Venus (EP, 2025 Deluxe): Un extraordinario proyecto de rock progresivo / rock experimental del ruso Fedor Kivokurtsev, ubicado en la ciudad de Tula, Federación Rusa, apoyado por el baterista Alexander Kulkov. En Su Bandcamp hay más detalles, pero tiene la sensibilidad del swancore y del post-hardcore más lo intrincado del progresivo pero siempre pensado en canciones suaves, hermosas, seductoras y expansivas. Es realmente una hoya, 4,8 de 5. 

6. Mal de amores (2025) de Tuscoma: extrañísima banda neozelandesa de post-black metal / shoegaze / post-hardcore, cuyas guitarras a veces parecen emular un sonido texano o western, con guitarras luminosas pero un sonido misterioso y oscuro, envuelto en shrieks distorsionados, una atmósfera de rock alternativo y cambios contrastantes que pueden llevar a una explosión de blast beats de black melódico súper furioso e infernal. Ellos dicen que hacen algo como un blacknened hardcore, aunque suenan realmente a una forma extraña de post-metal avantgarde y experimental, en que abandonan toda estructura de metal extremo, usan más formas de mathcore o hardcore para hacer algo entre angular y bizarro. 

En el tema Love Turns Into Tragedy, parecía escuchar a At The Drive-In haciendo black metal. El tema final parece también una versión gélida y guitarrera del dream pop, porque en vez de irse hacia lo onírico y poético, se inclinan más al punk refinado por las guitarras del noise y el garage, junto a un bajo intrépido que hace melodías, arpegios y distintas formas increíbles, que llenan el álbum de odaliscas en medio de una guerra de cuchillos. Fascinante, pendiente de más. 4,2 de 5. 

7. Harrow (2025) de Hevel: hablando de cosas raras, una banda de progresivo de Ontario, Canadá, con un disco que tiene una portada gore de esqueletos encadenados en blanco y negro. Los temas suenan a una combinación de thrash, groove y progresivo. Bastante buenos, con muchas formas originales de combinar riffs arpegiados, influencias extremas y melodías enrevesadas. 4,3 de 5. La banda tiene momentos extremos, sobre todo gracias a la batería, y según su IG decidieron desintegrarse a días de salido este disco el 25 de abril de 2025. Dato curioso, los nombres de los temas corresponden a distintos métodos de tortura o castigos históricos como Ling Chi, Strappado (Garrucha) o Poenia Cullei.

8. Revelation (2017) de Oceano. Deathcore con slam y downtempo, algo de djent. Aunque no fue la mejor época para el género, y tiene muchas canciones en que hay un excesivo protagonismo vocal, quizás con exageraciones innecesarias, hay buenos temas en que los riffs son creativos y tratan de escapar del tedio, logrando una buena combinación de melodía, cambios inesperados y brutalidad. Lo menos afortunado es la versión hiper-densificada de djent o cuando hay más atmósfera que música que disfrutar. No todo está perdido en este disco, pero son pocas estrellas en la noche horrible, aunque brillan. 3,3 de 5. 

9. March of the Unheard (2022) de The Halo Effect: segundo disco tras tres años de espera de esta banda sueca de melodeath de Mikael Stanne y varios ex-In Flames que se habían encontrado aquí y allá. Los guturales son los característicos del pelirrojo, que además tiene para sus cuatro bandas en que usar su tiempo, con voz limpia y gutural, en este caso sólo con mayoría no exclusiva de growls. 

En la segunda escuchada me gustaron mucho más las melodías y los ritmos cadenciosos, así como cierta postura como gótica y enfocada en pulir la producción para hacerla con un sonido más cohesionado. A pesar de sonar más accesible, hay detalles del sonido de Goteburgo que permanecen, como las doble armonías de guitarras a lo Maiden y la combinación con arreglos percusivos más complejos e incluso algunas polifonías. Le puse 3,7 y lo subo un poquito a 3,8 pero no llega a más porque es una especie de espinita que se sacan pero que no se presenta novedoso ni sorprendente, ni siquiera un trabajo de todos estrellas.

10. Era of Darkness (2025) de Echoes of the Extinct: banda finlandesa de melodeath progresivo / metalcore según Metallum. La voz es característica del metal extremo de este país, aunque el sonido es brumoso y denso, con guitarras gruesas más propias del groove/metalcore que del death melódico o del metal progresivo. Según su Instagram se definen como una banda de metal moderno, que corresponde más lo que oigo. Claro, hay influencias de todo lo demás nombrado y un filón más melódico y progresivo, aunque la producción es regular, hay muchísima calidad compositiva.

El tema Virus es el más exploratorio, con un shrieks profundos como de deathcore y música con mayor cantidad de variaciones, entre el black melódico y un death sinfónico que se entremezclan de forma extraña con riffs más progresivos. Quisiera escuchar más de ellos, pero con un mejor sonido, quizás remezclado, porque hay ideas complejas y brutales, aunque el sonido no ayuda nada. El tema final tiene unas manipulaciones digitales, cuasi-industriales y de metal electrónico melódico demasiado interesantes. Son sorprendentes, 4,3 de 5.

11. Changeling (2025) de Changeling: death progresivo, melódico y sinfónico, que también es furioso, veloz e intrincado, desde Berlín, Alemania, con muchas influencias del thrash técnico, con guturales profundas y unos gritos embrujados, como un coro de sirenas infernales, que me recordó a las voces agudas de Cattle Decapitation, Ne Obliviscaris, Cynic e In Vain, gracias a algunas buenas voces limpias barítonas y en coro. El tema "World? What World?" es el epítome del metal extremo progresivo, con arreglos orquestales, jazzistas y ambientales.

El bajista es Arran McSporran (Vipassi, Virvum), el gutiarrista Tom Geldschläger (ex-Obscura y muchas otras bandas de death progresivo, death técnico y deathcore técnico, fundador y principal compositor, que además usa una poco usual guitarra sin trastes, más común en jazz y música oriental por sus microtonos), el baterista Mike Heller (Malignancy y Black Hole Deity) y el vocalista Morean (Alkaloid, ex-Dark Fortress) que se sale de su zona de confort, haciendo guturales profundos y formas variadas de narradas con técnicas de garganta, modulaciones, shrieks y growls diversos, tocando distintos ángulos de la vocalización gutural, a veces en dúo con las locuras del bajo.

Es una compendio de formas progresivas extremas diversas. 4,7 de 5. El disco termina con dos temas muy extensos, uno de 9 y otros de 16 minutos, suites altamente exploratorias, donde hay desde rapidísimos riffs arpegiados que se complementan con acrobacias rítmicas y despliegues shreds hasta momentos más operáticos, jazz-metal cósmicos y variaciones melódicas progresivas cada vez más raras. 

En esta ópera jazz/death progresivo sobran los destacadísimos invitados como Jason Gobel (Cynic) y Andy LaRocque (Death, Mercyful Fate) y músicos académicos de todo el mundo que tocaron con Orphaned Land, Ne Obliviscaris, The Ocean y Alkaloid.

12. Tales from the Burnt (2025) de Mano de Piedra: segundo disco de esta banda gallega (Vigo, España) de stoner / sludge, que hace una maravillosa combinación de sludge, stoner y groove melódico con voces realmente buenas: limpias angelicales unas y medio gruñidas del desierto otras. Los solos psicodélicos se combinan perfectamente con las encantadoras melodías vocales. Con pianos, influencias del hardcore y hasta del crust, con buenos shrieks, hay mucho qué disfrutar en este disco realmente poderoso. 4,3 de 5. Su tema Soul Dancing me hace pensar en Zatrokev.

13. Imminent Sonic Destruction (2025) de Floodgate: desde Detroit, una extraordinaria combinación de rock alternativo y metal progresivo. Me suena como a Faith No More con stoner metal y rock progresivo. En el increíble tema The Game parece que suena Génesis, Black Sabbath y Radiohead al mismo tiempo. Es un disco muy bello, e interesante, que claramente también s inspira en clásicos como Yes y Dream Theater.