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19 abril 2025

Lo nuevo de Within Destruction (nü-metal / metalcore eslovaco), Psykup (avant-garde humorístico francés), Red Snapper (nu-jazz/indietronica), Elvenking (poewr folk italitano), progresivo/shred colaborativo, noise/gothic rock con post-punk de EEUU, concierto para flautas de Gisle Kverndokk, thrash británico (Gama Bomb), cuenca indie pop (Gepe), shoegaze / indie / alt-country gringo

1. Dark Matter (2024) de The Steve Klatt Project, inconsistente proyecto solista de shred/progresivo que en sus mejores temas tiene arreglos muy técnicos, frecuentes e inesperados, con geniales cambios de tono, forma y tiempo, a veces cortándose en medio de un compás, en los que mediante polirrítmos constantes y superpuestos, combina las elegantes armonías vocales, con voz masculina y femenina, con las hábiles combinaciones intercambiables del bajo, guitarra, batería y sintetizadores, gracias a rotar en cada tema con músicos distintos de todas partes del mundo.

Me recordó a Steve Hackett y a Genesis, con un formato de virtuosismo majestuoso.

Sin embargo, en los otros temas del guitarrista canadiense los vocalistas son muy malos, los riffs son demasiado básicos o las canciones apenas muestran alguna forma interesante, entonces bajan entre 1,5 a 2,5.

Pasa algo similar con las colaboraciones, como Forward con alguien llamado Harro, con terrible voz y música demasiado simple, una porquería, 1,5. También el otro tema, quizás vendido o por encargo, a Joe Booe, un poco mejor en la voz y un poco más compleja la música, pero no al nivel del disco, 2,5.

2. Birthmarks (2025) de Bambara. De Athens, Georgia, reubicados en Brooklyn, Nueva York, es una banda de post-punk, con los tropos más ochenteros, como golpes de orquesta sintetizados, voces góticas y guitarras hiper-atmosféricas, pero también con una cantidad saludable de rock gótico y noise rock para darle un cariz contemporáneo por un lado y menos punk por otro, que lo hace más que potable, siendo realmente interesante, ya que no es sólo bailar en la oscuridad escuchando The Cure sino también hay momentos de puro disfrute guitarrero. Tiene un par de temas extras, de dark jazz, con saxofón, dream pop y downtempo, que le añadan un nuevo enfoque y luces tenues distintas. 3,8 de 5. 

3. A Summer Evening (2025) de Gisle Kverndokk, interpretado por Arild Andersen (contrabajo), Gisle Kverndokk y Gudrun Klakegg: concierto para flautas del compositor noruego. Perfección musical, suave, relajante y al mismo tiempo, dinámica y alegre.
4. Necronomicon Automaton (2025, EP) de Gama Bomb: crossover thrash / speed con voces agudas, buena producción y un sonido pulido, con una batería impresionante, cortesía de James Steward (Berzerker Legion, Obscura, Sermon). 3,8 de 5 y muchísimo mejor que Bats, que me pareció terrible.

5. Undesastre Deluxe: CeroDrama (2024) de Gepe: qué genial descubrimiento, me estaba perdiendo de este cantautor chileno, basado en el folk chileno (Cueca) y la fusión latinoamericana, con algo de rock, indie y electrónica. 4,3 de 5. Una cantidad inmensa de invitados, desde Mon Laferte, Monsieur Periné y Rubén Albarrán, pasando por otros que no conozco como Christian Heyne, Movimiento Original, Torito Alfaro y Gabriela Arcos & Juan Wauters.

6. Animetal (2025) de Within Destruction: el trío de Eslovenia se pasea por el electronicore, metalcore, nu-metal y djent para su metal alternativo, aunque en este nuevo disco en que conserva momentos de deathcore, incluyendo growls y breakdowns, apela a más coros de voz limpia y mucha electrónica, así como a interludios sin guitarra y a lo que podría parecer trap metal, industrial o hasta deathcore downtempo, más o menos mediado por una propuesto más melódica. No me parece malo, al contrario 3,7 de 5.

7. The Joke Of Tomorrow (2025) de Psykup: dementes franceses haciendo avant-garde metal, en la que se combinan distintos géneros, desde el jazz hasta la electrónica, la ironía y el metal extremo, con la música cabaret, circense, nü-metal, death metal, metalcore y mucho más para hacer una ensalada brutal de influencias y humor, con habilidad técnica increíble. 4,3 de 5.

8. Killing the Flowers Will Not Delay Spring (Ep, 2025) de Teardrinker: quinteto de Rotterdam, Países Bajos, que asegura bombinar black metal, screamo y post-hardcore, aunque lo que escucho es una especie de shoegaze diluido, gritos más o menos punzantes que no son shrieks y una estructura más bien de rock alternativo, con algo de noise rock a fuego lento e incluso algo de lo-fi y bedroom pop. Regular a malo, 2,8 de 5.

9. Cruel And Unusual (2025) de High Council: heavy/thrash de Philadelphia, lo que ya diría que es buena señal por la escena musical de esa ciudad. Algunos visos de folk metal y rock progresivo, así como un bajo denso casi sludge, incorporan elementos novedosos a este heavy metal, que es realmente entretenido, potente y original. Me agrada, 4,3 de 5. Plaguebringer 2025 es especialmente buena, una épica viking/folk con bellas armonías vocales y guitarras de heavy / thrash. Cierra con el tema más power, para darnos un poco de todo. Genial.

10. Eventualities (2025, Ep) de Ostraca: Después del excelente Disaster, el trío de  Richmond vuelve a combinar sus disonancias seductoras, su angustiosa rabia y sus habilidades de combinar expansivas formas de post-rock y post-metal con formas también vanguardistas del punk como el screamo y la emoviolence. Gritos desgarradores, cantados al fondo, se sobreponen a lentos arpegios que pueden evolucionar en ráfagas de arpegios con una batería que van del blast beat a los repiques del math rock. 3,9 de 5.

11. If You Only Knew (Ep, 2025) de Blackwater Holylight: cuarteto femenino de doom psicodélico según Metallum, pero hay montones de otros sonidos y sutilezas, porque aunque hay un bajo fangoso y guitarras expansivas, casi cósmicas, hay también polifonías que permiten escuchar delicadas líneas vocales y de sintetizadores, bastante dream pop, sobre el wall-of-sound shoegazero de las guitarras. Según Rate Your Music hay stoner rock y stoner metal, pero difiero porque no siento ni doom ni blues rock, sino algo mucho más existencial y ambivalente, bastante noventero. 4,6 de 5.

12. Split X3 (2025) con turn blinks. (shoegaze de Los Angeles), Tombstone Poetry (de Nashville, con un discazo este año de alt-country / shoegaze) y Hiding Places (indie folk / indie rock de Asheville, North Carolina). Regular todo, 2,5 de 5.

13. Barb and Feather (2025) de Red Snapper: lo mejor de recuperar los discos que en 2016/2017 puse de favoritos en Deezer es reencontrarme con nuevas producciones de las mismas bandas y eso me ha pasado seguido. En este caso, esta maravillosa banda de Acid Jazz, Nu Jazz e Indietronica, que tiene de maravilloso que es una banda completa y no un DJ de laptop. A saber: David Ayers (guitarra), Ali Friend (contrabajo), Richard Thair (batería) y Tom Challenger (saxo y clarinete). Es como un St Germain pero analógico.

14. Reader of the Runes - Luna (2025) de Elvenking: qué extraordinario despliegue de folk/power sinfónico, con momentos de melodeath, de los italianos. Sin ser tan grandilocuentes ni hiper orquestales, creo que logran un extraordinario y bien logrado balance entre buenas voces épicas, shrieks combativos, arreglos corales, momentos más progresivos y power, con otros folk y extremos, que hacen un conjunto realmente óptimo. Es bueno, quiero escucharlos de nuevo prontísimo, en vivo deben ser geniales. 4,3 de 5. Gran tema final, extenso, épico, con su momento de black melódico furioso y buenísimos riffs y solos de guitarra, entre heavy/power y melodeath, con gran producción vocal.

10 abril 2025

Black melódico británico, folk indie gringo, art pop / indie rock canadiense-estadounidense (con el cantante y guitarrista de Rush), big beat / post-punk londinense, art pop / power pop californiano y indie folk alternativo de Seattle, black avant-garde de Países Bajos

1. The Black Swords Of Winter (EP, 2025) de Ninkharsag: buen black melódico, furioso y perverso, con temas largos y en la escuela de los suecos, pero son de Liverpool, Reino Unido. Hay que escuchar más para ver qué hay de diferente, aunque es brutal, bien arreglado y producido, pero no basta. 3,8 de 5. 


2. Every Dawn's a Mountain (2025) de Tamino: indie folk muy bello, sin country, pero no es lo mío. 2,5 de 5. Muchas orquestaciones.

3. Stygian Waves (2025) de Envy Of None. Maravilloso disco de art rock, indie pop y rock alternativo canadiense-estadounidense. Rock suntuoso con bases electrónicas, que va del techno al funk, muchas melodías poperas presentadas con algo de distorsión en formatos de rock electrónico, pulido con elegancia, detallismo samplero y maravillosa producción. Hay guitarras densas y wall-of-sound, seductoras líneas vocales de la cantante y temas profundos, bien arreglados y complejos con psicodelia, algo de dream pop ligero y hasta downtempo, aunque jamás se van las guitarras (y no hay baterista).

La banda es Alex Lifeson (guitarra, mandolina, banjo, oud y programación - además de miembro fundador de Rush), Andy Curran (bajo, sintetizador, programación, guitarra, coros y estilófono), Alfio Annibalini (guitarra, teclados, programación, coros) y Maiah Wynne (vocales, teclados, sintetizador y programación). Las capas de voces, guitarras y sinterizadores están tejidas cuidadosamente para incorporar influencias de las más rítmicas y cadenciosas formas musicales, desde el bossa nova al RnB. Muy noventero sin sonar repetitivo ni obvio. Delicioso, de principio a fin. 4,7 de 5.

4. Hard Times Furious Dancing (2025) de Snapped Ankles: no esperaba nada y mucho menos está buena dosis de electrónica que parece resumir Faithless, The Chemical Brothers, The Prodigy y Asian Dub Foundation, leno de big beat y breakbeat pero como Red Snapper, tocado por una banda. 

En Sputnikmusic los describen como banda experimental de post-punk de Reino Unido, así como indie rock y psicodélico, pero no escucho nada ni parecido. En RYM Synth Punk y Dance-Punk Revival, pero yo no le agarro la caída, mucho menos viendo cuáles son las bandas más representativas. De todas maneras, 4,6 de 5.

La banda está conformada por Patrick "Paddy" Austin [aka Peter Ashtray] (vocales, guitarra), Giorgio Zampirolo (batería), Saul Ham [aka Sol Haim], Mike Chestnutt (teclados) y Clémentine March (bajo).

5. Los singles de Joviac son alucinantes. Es como un Voyager súper envenenado, más progresivo e increíble. También suena como un Haken con más energía de arena rock. Por momentos suena a A-Ha en progresivo.

6. Portrait Of My Heart (2025) de Spelling: la artista de Sacramento, California, llamada Chrystia Cabral, llega a su quinto disco alrededor de una combinación de guitarras, semi-acústicas y eléctricas, frecuentes arreglos orquestales y varias capas de densidades electrónicas, que RYM dice que es pop rock y rock alternativo, así como también pop progresivo, art rock, revival de post-punk y power pop, que siento que es el género más cercano de verdad, aunque las partes más art y progresivas son increíbles.

Yo lo siento como una reinterpretación, con guitarras un poco más duras que las usadas en el pop rock y muchas cuerdas, del pop de los ochenta, un poco disco y bastante vocal, incluso algo de big music, por medio de una combinación de instrumentos analógicos y electrónicos, que le dan elegancia, brillo y angularidad a lo que no es ni synth-pop ni pop alternativo pero tampoco entra al terreno del rock propiamente.

No por nada el guitarrista es Patrick McCrory, de Turnstile, entonces las guitarras por momentos suenan bastante más pesadas y en otras ornamentales, pero la línea vocal y melódica es más cercana al pop sin ser su base lo electro. 3,8 de 5. Habrá que ver si puede subir más con sucesivas escuchadas.

7. Patience, Moonbeam (2025) de Great Grandpa: otra genial sorpresa de una banda de rock, alt-country y folk indie, que raya entre la música de cámara y el post-rock. En este caso a las suaves melodías de cuerdas se le suman algunas guitarras densas del noise pop y la genialidad melódica de Radiohead, reinterpretadas de forma acústica, que además tienen una vocalización coral y con sentimiento, que no le quita protagonismo a esta rara forma de country / folk rock, en que caben las rarezas eléctricas y los arreglos progresivos. Son de Seattle, así que por momentos se puede rescatar algo de grunge y rock alternativo aquí y allá.

La banda: Al Menne (vocales principales), Pat Goodwin (guitarra, vocales), Carrie Goodwin (bajo, vocales), Dylan Hanwright [aka Slothfella] (guitarra, vocales) y Cam LaFlam (batería, vocales). 

8. Zwart Vierkant: Slotstuk [Cuadrado negro: pieza final] (2025) de Grey Aura: black metal avant-garde, algo como un black melódico con muchos arreglos de thrash progresivo, gracias a una combinación rítmica de batería hiper-detallista que va del mathcore al grind y un bajo jazzeado, además de blast beats, voces semi-gritadas entre operísticas y demenciales, en un torbellino de capas de guitarras haciendo distintas formas concéntricas. Tercer disco en 10 años de estos dementes holandeses.

Aunque hay mucho de black furioso e infernal, baterías de hardcore punk y permanentes arreglos complicados de bajo, con una batería que suena fenomenal para la rapidez y potencia que le imprimen, siempre hay esa sensación atmosférica y progresiva al mismo tiempo, que se permite interludios de jazz-rock y ambient, además de variantes que van del folk rock al grindcore en la batería, lo que enriquece la ráfaga de azufre y fuego del resto de la música.

La banda es Ruben Wijlacker en voces, guitarras acústicas y eléctricas, y sintetizador. Tjebbe Broek también en guitarras, Sylwin Cornielje en bajo y Seth van de Loo (ex-Severe Torture) en batería y percusión. Los invitados agregan tuba, trombone y cello, en el tema Nachten zonder dagen, dándole una nueva dimensión con sonidos latinos y académicos. 

Es toda una obra conceptual, llena de distintos sonidos y texturas, se nota una altísima investigación, producción y experimentación, que terminó en arreglos orquestales que apelan a la música del mundo, puede sonar folclórico balcánico, post-rock, música de cámara contemporánea, experimental, diseño de sonido y hasta pruebas con las distorsión de las guitarras para no sonar repetitivos, obvios ni predecibles. 4,8 de 5.

01 diciembre 2024

Diario musical 1D: llegó diciembre - Lo nuevo de Armenia, Nación Ekeko, Counterparts y Kendrick Lamar, brutal death técnico y jazz death

0. Terminar de escuchar el disco de Anarchÿ. Y como no escuché nada el viernes ni el sábado, hoy domingo me dedicaré sólo a música nueva.

1. María / Envigado de Armenia con ZTO: la banda de rock produce un par de canciones electrónica en esta colaboración. Me gusta esta banda, aprecio el experimento con Andrés Felipe Martínez (ZTO).

2. Gran Espíritu EP de Nación Ekeko. Electro folk latinoamericanista e indigenista, pero especialmente del Cono Sur, con letras y un concepto naturalista, hippie, místico y de rescate de raíces, protesta socio-política y alternativa. En el disco están invitados Kevin Johansen y Andrea Echeverri, entre otros. Muy bueno, 4 de 5. En Spotify.

3. The Poison (2005, remasterizado) de Bullet For My Valentine. Un clásico del metalcore, con mucha influencia clara del emo, el metal alternativo y del post-hardcore, parecido a Atreyu. Combinando distintos guturales y voces limpias, el cantante va armando un tinglado vocal que parece ir en un camino paralelo a la música, más pesada que el rock alternativo pero no tan potente para considerarse extremo, sino dándole más pesado a lo melódico y oscuro, incluso con algo de hard rock, y por supuesto, riffs de death metal melódico. Le pongo un 4 de 5. En Spotify.

4. Heaven Let Them Die EP de Counterparts: metalcore / hardcore / emo. Después del excelente A Eulogy for Those Still Here, este puñado de canciones muestra a estos canadienses en alta capacidad de hacer música pesada y técnica, con una desgarrada producción vocal que le imprime una oscuridad profunda mientas las guitarras siguen siendo melódicas y den sas, bastante distorsionadas aunque impecables. Muy bueno, 4,2 de 5. En Spotify. 

5. Chronicles of Lunacy de Defeated Sanity: brutal death metal bastante técnico, con toques grind y progresivos, a lo Gorguts viejo, con un trabajo especialmente bueno de bajo y batería, aunque tiene una calidad de sonido bastante regular. Son de Alemania. Además de un blastbeat apenas humano, los arreglos percusivos recuerdan a Cannibal Corpse, que también incluye en los riffs y la voz, pero también hay algo de jazz/death y doom en los muy inteligentes y creativos adornos.

Y es que el baterista y fundador de la banda, ahora residenciada en Estados Unidos, Lille Gruber, compone toda la música desde que inició la banda con su padre, quien murió dos años después. Una curiosidad, que no encuentro especialmente acertada, es el uso de pads  para añadir arreglos de batería electrónica. Les doy un 3,8 de 5 aunque el baterista solo merece más. En Spotify.

6. Recontinue de Alarum: quinto disco del cuarteto australiano de jazz / death, que publicó su primer disco en 1999 y el anterior en 2020. El disco empieza de una forma realmente extraña con un drum n bass alimentado de bajo jazzeado, teclados espaciales y una guitarra solista, pero para suerte de todos, entra en materia de combinar lo extremo progresivo con los arreglos de jazz, con una voz desgarrada y un shriek atmosférico que parece combinar influencias del doom y el thrash con algo de speed metal. 

Los dos guitarristas y el bajista agregan teclados, que resuenan a Atheist y Cynic aunque la atmósfera general es más de thrash progresivo, aunque hay momentos de jazz fusión, death jazz (con esos teclados que parecían de videojuegos de Cynic) y otros más pesados, con algunos blastbeats y gritos más marcados. La propuesta está más cerca de lo experimental, incluyendo momentos de lounge, así como el thrash/doom progresivo (y extraño) de Sadus. Le pondría un 3,8 de 5. En Spotify.

7. GNX de Kendrick Lamar: nunca había escuchado nada de él, a pesar de haber leído noticias, premios y críticas aclamando y revelando que es uno de los grandes nombres del hip hop estadounidense y mundial. Inicia con un cantao flamenco, aunque se escuchan influencias del jazz y el funk en sus samples, que son inusuales. Suena bastante bien, pero no estoy en el mundo de entender las "tiraderas" entre raperos gringos ni apreciar especialmente sus propuestas líricas. Aún así, voy a poner en mi lista sus otros discos, especialmente To Pimp A Butterfly para hablar con más propiedad.

22 noviembre 2024

Diario musical 22N (viernes de estrenos): lo nuevo de Opeth (y el regreso de los growls y lo extremo a su progresivo), singles de Aterciopelados y Bury Tomorrow, grind/metalcore, post-rock progresivo, noise / post-hardcore (Coilguns), Dead Cross y el debut de Tesseract (metal progresivo / djent / mathcore)

1. Cease & Disintegrate EP de Freddie Dredd: rapero canandiense de horrorcore / hip hop alternativo, con samples oscuros, sucios y raros para el género así como una voz procesada. Al parecer le ha ido muy bien en TikTok y ventas de sus temas anteriores. Me pareció regular, con un par de muy buenos momentos, como su tema Sacrifice Myself. Para mí, 3,3 de 5.

2. The Suns Of Perdition - Chapter IV: To Shadow Zion de Panzerfaust: black metal progresivo y experimental canadiense. Su primer tema combina las complejidades de los tiempos asincopados y los riffs arpegiados, con batería en contratiempo, creando un caos controlado, compacto y opresivo a mid-tempo, que deja aire para escuchar los pequeños arreglos minimalistas, que acompaña a montones de growls, grunts y shrieks entrando y saliendo en distintas capas.

Luego el disco evoluciona a black atmosférico y expansivo, algo litúrgico por momentos, sin tremolo picking sino combinando técnicas de post-metal y sludge, con mucho acento en formas innovadoras de agregar guitarras y arreglos de cuerdas con un baglamá, también conocido como saz, es un instrumento musical de cuerda -similar a un laúd- que se toca en Turquía, Irán, Irak, Siria y los Balcanes, cortesía del músico turco Ahmet Ihvani, aunque siempre dándole énfasis a la producción vocal así como al uso jazzístico y progresivo de la instrumentación. Este disco es la cuarta y última parte de una tetralogía que inició en 2019. 

Una muy lograda producción, fascinante, un paso más arriba en la evolución del black metal como compendio de las más finas artes y espacio para la vanguardia, un sólido 4,5 de 5. En Spotify.

3. The Last Will & Testament de Opeth. Después del genial In Causa Venenum, los suecos vuelven al death metal progresivo como base de sus temas con muchos growls, adornado de diversos ingredientes conocidos y apreciados, la influencia del post-rock y el rock setentoso y progresivo folk y sinfónico a lo Jethro Tull (con el propio Ian Anderson en flauta y voces en varios temas), Kansas y Yes ahora no son dominantes, aunque presentes, sino escuchamos más el black sinfónico y el doom/death por las venas de este disco, pero también por momentos algo de hard rock / AOR, como revela que hayan invitado al baterista de Europe a un tema como corista y tener al guitarrista Fredrik Åkesson (Talisman) como integrante desde hace unos años.

Esto logra sumergirnos en este concepto de oscuridad diseñada al detalle, de progresivo inter-generacional y metal extremo enriquecido con vitaminas y minerales de géneros más añejos y no al revés, por lo que siguen siendo progresivos aunque ahora desde lo extremo, pudiendo recurrir a agregar coros a lo Queen como adorno y no como base melódico. Suena a lo más duro del Black Waterpark con los interludios de discos posteriores. Las voces limpias de Mikael Åkerfeldt ahora parecen venir del epic doom, dándole una atmósfera más oscura. 

Aunque Paragraph 1 y 3 fueron los adelantos, en los 5 y 6 nos vuelven a recordar la grandeza de este quinteto, que recupera la diversidad de colores y pinceles al agregar más death sin despojarse de las influencias que cultivaron en la última década, creando una amalgama de habilidades técnicas en que pueden combinar de forma creativa y diferenciadas las paletas sónicas, hay que insistir, de nuevo partiendo desde raíces extremas que se llenan de ramas preciosistas del rock progresivo más originario. 

Vale decir que es el primer disco de Opeth para el baterista filandés Waltteri Väyrynen, quien estuvo de 2017 a 2022 en Paradise Lost, tocando también con Bodom After Midnight y Vallenfyre, entre otras bandas de black y death/doom, tomando el testigo dejado por los dos Martin. Y hace un trabajo excepcional. En Spotify.

4. Agradecida EP de Aterciopelados, adelanto de su próximo disco, con “Agradecida” (escrita por Andrea Echeverri) con Gustavo Santaolalla, “Primero estaba el mar” y “No estamos solos” (por Héctor Buitrago). Una delicia. En Spotify.

5. Nuevos singles de Bury Tomorrow, banda de metalcore / death melódico que agrega algo de emo y rock alternativo a la producción vocal, adelantado dos temazos que dejan queriendo más. 

6. Ecce Lex (2002) de Nostromo: power trío radicado en Suiza de metalcore/grind, que combina las estructuras del metalcore y la furia del mathcore con el groove del hardcore y la suciedad del grind, que non influencia sino que gobierna, resultando en una propuesta pesada, musicalmente retadora y perfecta para un pogo demencial, con vocales de pitch elevado, entre el grind y el screamo mientras las guitarras tienen una distorsión sucia, salvaje, casi lo-fi e industrial que invaden la mente como una mancha negra voraz, llegando incluso a la máxima estridencia del nouse. Hay momentos incluso para unos toques innovadores y canciones que pueden durar segundos o extenderse hasta más allá de los 4. Lo grabaron el vocalista español Javier Varela, el baterista suizo Maik Gudehus (ahora fuera de la banda) y el guitarrista suizo Jérôme "Jeje" Pellegrini. Un híbrido entre Napalm Death, Messhugah, Nasum y Sepultura. Un clásico total, 4,5 de 5. En Spotify.

7. Apricity de Vower: se acabó Black Peaks, con su post-hardcore progresivo pero llegó Vower, con su post-rock progresivo / post-hardcore, más atmosférico, expansivo y experimental. Un EP de cuatro canciones en que las voces a lo Chino Moreno también incluyen unos shrieks modernos, y algo del emo noventero, algo de electrónica en las guitarras y reveb brutal para sentirnos flotar en el éter del post-lo-que-sea. El baterista Liam Kearley, el vocalista Josh Mckeown y el guitarrista Joe Gosney de Black Peaks conforman esta nueva banda. En Spotify.

8. Odd Love de Coilguns, cuarto disco de la banda suiza de noise / hardcore / post-hardcore, con una percusión destacable que forma parte de la propuesta conceptual y no sólo un acompañante potente, sino que es parte de la artillería principal. Lo melódico está recubierto de un abrasivo uso de las guitarras, junto a arreglos mathcorianos de piano, guitarras y electrónica, que recuerdan al grind a lo John Zorn. Unos blastbeats, otros arreglos percusivos más metaleros y unas guitarras nu-metal revelan que la banda ha decidido expandirse artísticamente, sin defender ninguna bandera. Lo bello del post-hardcore.

Un resultado increíble, muchas sensaciones y no sólo explosivas ni ardientes, tampoco nostálgicas sino de suave arder que se extiende muy largamente, de forma atávica. Hay que considerar que Nido y Hess tienen experiencia usando orquestaciones, samples, ruidos y efectos, así como guitarras procesadas y en varias capas, usando distintas técnicas, como parte de densificar la oscuridad de la música, como fundadores de The Ocean (junto a Louis Jucker) y por el proyecto Trounce.

Mi tema favorito: Featherweight. Un sólido 4,6 de 5. En Spotify.

9. Dead Cross EP. Es difícil pedirle más a esta banda en la que están dos de mis músicos favoritos de la vida, Mike Patton y Dave Lombardo. Digamos que es  thrash metal, hardcore punk, crossover y cualquier cosa que pueda entrar en lo experimental entre el punk, el metal y la electrónica más corrosiva. El cuarteto está completado por Justin Pearson (guitarras) de The Locust y las otras locuras de Lombardo como Satanic Planet. Un clásico moderno. 5 de 5. En Spotify.

10. Exhalo de Juana Molina, la argentina En Spotify. La argentina presenta un EP con 4 canciones extras de su último álbum, Halo, rodeada de folktrónica, ambient e indie pop pero de forma más importante, presentándolo de forma fascinante. Después de 7 años, la artista habla (en un post de su IG) de estos temas que no encajaron en su disco, que no sólo compone y graba, sino que debe ordenar para darle un sentido, una narrativa, que es la que conocemos quienes nos criamos con vinilos, cassettes y CDs, la conexión entre el final de una canción y el comienzo de la siguiente, el viaje del orden de los temas, y que se ha perdido entre streamings, algoritmos y la tendencia a presentar temas sueltos incesantemente. Juana cuenta que Vagos Lagos tuvo suerte en Japón pero los otros dos no entraban en ninguna parte, así que los presenta ahora para que disfrutemos su art pop, su folk electrónico, su ambiente lleno de musicalidad detallista y su indie latino que parece homenajear a otras cantantes de cada país en Hope. Amo este EP, 5 de 5, hermoso. En Spotify.

11.  Every Limb of the Flood de Dreamless Veil, debut de este súper grupo de death/black metal progresivo de Richmond, Virginia. Batería demencialmente rápida y hábil, shrieks en el fondo y llenos de reverb mientras las guitarras nos guían a medio camino entre el tremolo picking y lo puramente atmosférico, añadiendo disonancias y arpegios en segundo plano para no perder el efecto ambiental. Para mi gran sorpresa, está compuesta por integrantes de Inter Arma, Artificial Brain y Psycroptic, aunque luego de saberlo se entiende cómo lograron combinar la velocidad de los doble bombos con riffs indescifrables con tan buena producción.

David Haley (baterista de Psycroptic), Dan Gargiulo (vocalista/guitarrista de Artificial Brain pero acá también bajista y tecladista) y Mike Paparo (vocalista de Artificial Brain e Inter Arma) conforman el tridente maligno experimental. Les doy un 4,3 por 5. En Spotify.

12. One (2011) de Tesseract: debut de la banda británica de mathrock / metal progresivo. Daniel Tompkins combina voces limpias con gritos, incluso con un rapeo en "Sunrise". La batería suena súper precisa, procesada y potente, mientras la guitarra suena entre lo progresivo, el djent y lo extremo, en patrones imposibles, con tiempo indescifrables y el bajo, grueso y entre las grietas que de los polirritmos. Entonces la influencia de Messhugah era muy patente aunque hay elementos diferenciadores, especialmente al agregar voces limpias, que según Tom pkins vienen de Michael Jackson, Bowie, Maynard James Keenan (Tool) y Anohni, lo que también se puede relacionar con el post-hardcore, así como una distorsión no tan pesada, arreglos ambientales de teclado e interludios, que se pueden identificar más cerca del rock progresivo de los 70. Maravillosos, 4,7 de 5. En Spotify.

19 noviembre 2024

Diario musical 18N: blackgaze / post-rock, rock alternativo, lo nuevo de As I Lay Dying, Full Of Hell, death metal old-school, black/doom,

1. Silent Chamber, Noisy Heart (2014, remasterizado 2024) de Sylvaine (Su nombre de nacimiento, Kathrine Shepard, hija de un estadounidense y una noruega): para mí es muy logrado dark folk rock atmosférico, pero ella lo califica como blackgaze, doomgaze, post-rock y metal atmosférico, aunque en este disco no se escuchan guitarras metaleras, ni cantos guturales ni arreglos orquestales ni electrónicos, puedo conceder que se acerca al post-rock.

Sin embargo, ha tocado varias veces junto a Alcest y participó en dos de sus discos, así como en discos de MOL, Austere e ISON, y más recientemente en The Maldoror Chants: Old Ocean (2024) de Schammasch, así que allí está la relación con el blackgaze, el post-metal y el black de vanguardia. Me gustó muchísimo, le doy un 4,1 de 5. Su papá toca la batería en sus discos. 

2. I EP de Zebrahead: rock alternativo noventero californiano, es decir es funk metal, rapcore, ska-punk, pop-punk, hip hop  y punk. Es continuación de los EP/disco III.II. Me gustó muchísimo, esto es 4 de 5. En Spotify.

3. Through Storms Ahead (Nov 2014) de As I Lay Dying, lo he dicho varias veces, el metalcore me parece muchísimo mejor que el deathcore, y si se acerca al death melódico, mucho más aún, así que a pesar de las locuras de su vocalista y su personalidad asquerosa, el cambio de vocalista secundario, estoy más que complicado y entusiasmado con este nuevo disco. Yo le pongo un 4,3 de 5. Mi tema favorito es The Cave We Fear To Enter.

Lo que otros odian, yo lo veo positivo, como la producción pulida, unas guitarras cuidadas (y que tienen detalles prog) y la estructura de las canciones, entre el rock alternativo y las versiones más comerciales de bandas extremas que cambiaron hacia el rock/metal, más algunas influencias del thrash y el groove. En Spotify.

4. Undying Spectral Resonance EP de Mammoth Grinder: un breve, quizás demasiado considerando un interludio electrónico, de death metal old-school / grindcore cavernoso, potente y brutal, con influencias del d-beat y del hardcore. Me gustó, 4 de 5. En Spotify. Son de Texas.

5. Scraping the Divine de Full of Hell / Andrew Nolan: a mí ME ENCANTA esta banda de death/grind/power electronics/powerviolence, mucho más que The Body. Con esta colaboración, lo vuelven a hacer, ruidosos, experimentales, oscuros y rompedores de límites, estándares y reglas, combinando la electrónica más perversa con música analógica sucia, bien ejecutada y que toca las raíces de lo extremo, vengan del punk, del metal, del noise o de la vanguardia experimental. Para esto se unieron con el artista industrial Andrew Nolan después de colaboraciones geniales como las que hicieron con Nothing, lleno de shoegaze.

Le pongo un 4,4 de 5. En Spotify. Entre los varios invitados está Justin K. Broadrick (Godflesh, Jesu).

6. Also Sprach Futura EP de Lychgate, banda de black metal / doom progresivo de Londres, Inglaterra. Después de esta producción de 2020 no han sacado más. Uno de mis discos favoritos. 4,5 de 5. Me encanta la combinación de metal avantgarde operístico con sonidos tradicionales extremos, gracias al mellotron, órganos y cánticos, para lograr esa combinación de atmósferas siniestras, a lo que se le suman complejos riffs de guitara, interludios instrumentales y un bajo con arreglos imposibles. En Spotify.

7.  Prequel to Madness de Traveler, power heavy thrash canadiense / US power metal. De lo mejor que escuché en 2024. Geniales, 4,5 de 5. Y esto es mucho decir porque no soy fan del power heavy tradicional. Su calidad interpretativa y sus toques progresivos me gustan mucho. En Spotify. 

8. Steinras de Steinras, black metal noruego, originario y poco elegante, regularmente logrado aunque con potencial, del dúo conformado por Steinar Aven y Arne Østensen Gandrud, con 11 cantantes invitados para los distintos temas, en Sand Of Time -quizás el mejor tema, hay dos cantantes para combinar voces limpias y shrieks-, incluyendo a los magistrales Ørjan Nordvik (Enslaved), Thomas Eriksen (Mork y Udad) y los cantante de Nordjevel y Tsjuder, junto a voces míticas como los exvocalistas de Old Funeral y Gehenna. Aunque está deslucido y parece más una declaración artística de principios, que un disco más trabajado, tiene buenos momentos y un baterista increíble. Le pongo 3,7 de 5. Pendiente. En Spotify.

9. Graveyard Thunder Split de Bottomless y Witching Altar: el primero es heavy doom bastante bueno y entretenido, con voz femenina, usando mucha energía setentosa y ritualista. Proyecto alterno de la genial banda, también italiana, de doom/death Assumption. Me gustó, les doy un 3,9 de 5. La otra es más stoner y psicodélica, de Brasil, mucho más interesante, con temas más profundos, más trabajados y atmosféricos, mucho más doom incluso. Una deliciosa introspectiva, les pongo un fácil 4,5 de 5. 

11. Nuevos singles de The Great Old Ones, un post-black metal sinfónico y progresivo de altísima factura. Me gustó muchísimo, ya quiero escuchar el disco completo que saldrá en 2025.

12. Varios singles y el EP de Navidad de Maestrick, una banda brasileña de power heavy que parece querer emular Bohemian Rhapsody de mil formas, uniendo cabaret, metal progresivo y varios otros géneros alternos en su propuesta, riquísima, diversa e hiper-producida. Su canción acapella es magistral. 

12 noviembre 2024

Diario musical 11N: lo nuevo de Klone (bellísimo prog), Patriarkh (el nuevo Batushka) black/death canadiense, sountrack de Bomba Estéreo, post-metal progresivo con country/doom (Crippled Black Phoenix), post-rock espacial, folk death melódico suizo

1. Singles nuevos de Patriarkh: nueva cara de uno de las versiones de los polacos cristianos ortodoxos de Batushka, en este caso más folk metal y orquestal pero con shrieks muy poderosos y atmosféricos, coros masculinos muy sofisticados y una vocalista femenina con tonos del Medio Oriente. Se mantienen las guitarras sucias de fondo, aunque ahora son las melodías de teclados y corales las que dominan. Menos ritualista y misterioso, cediendo incluso a algo más melódico y vocal pero interesantísimo.

Esta banda, conformada con nuevo nombre en septiembre de 2024, por músicos de Antigama y Blindead23 (batería) y el vocalista original de Batushka, mientras que los encargados de cantar los coros litúrgicos son parte de la banda.

2. The Unseen de Klone: rock/metal progresivo con un destacado vocalista de voz limpia, arreglos inspiradísimos de saxofón (cortesía de su tecladista, Matthieu Metzger, y mucha atmósfera. De forma ingeniosa, el disco inicia con los tres singles: Interlaces, The Unseen y Magnetic. 

Un disco con infinidad de sonidos hermosos, venidos del reggae, el rock alternativo, el funk, la música clásica y decenas de otros motivos, riffs y variaciones que enriquecen el ambiente sin sobrecargarlo ni saturarlo, sino lo contrario, termina siendo un cielo estrellado con distintos y muchos brillos concentrados en tan sólo 7 temas, el último una suite de más de 12 minutos, que a la mitad se transforma en una inspección más atmosférica, calmada y espacial.

También es posible escuchar algo de doom y goth en gotas. Los franceses se han ganado un sitial en el top tres del neo-prog contemporáneo junto a Leprous, Riverside, Katatonia y Haken. En Spotify. Les pongo un 4,4 de 5. La banda cuenta en la batería con el extraordinario Morgan Berthet, quien toca también en Turbulence, Myrath y Kadinja. 

3. Solitude with the Eternal... de Adversarial: blackened death metal de Toronto, Ontario, Canadá, a mid-tempo pero potente, con un gutural profundo, algunos riffs son melódicos y disonantes, heredados del género escandinavo pero manteniendo una filosofía y sonido predominantemente brutal. En Spotify.

Me gustó muchísimo, 4,2 de 5. 

4. Ategnatos de Eluveitie: black / folk / death melódico de Suiza, furioso, con ricos arreglos de instrumentos celtas (y helvéticos), voz femenina hermosa y guturales. Más duro que otros colegas de folk extremo por los muchos shrieks, que son agrios, diversos y también épicos, así como el dominio de riffs que se alimentan del death, el thrash y hasta del metal moderno. Es decir, que aunque las influencias folk están presentes, no están completamente fusionadas ni dominantes, sino son un ingrediente que suple teclados u orquestaciones sintetizadas. Una de mis bandas favoritas, que aún no he tenido la oportunidad de ver. En 2024 relanzaron edición de lujo de este disco de 2019, su producción más reciente. Randy Blythe, cantante de Lamb Of God, está invitado en uno de los temas.

Son geniales, 4,3 de 5. En Spotify.

5. Instant Rewards de Tides From Nebula: post-rock progresivo polaco, con una percusión y arreglos de brass parecida a lo que hace The Ocean, mucho ambiente espacial e introspectivo. Totalmente instrumental, más cercano al post-rock que al post-metal a pesar de distorsión fuerte y expansiva, con mucha más electrónica aunque también usan baterías analógicas. 

Un bajo denso, muy buenas guitarras y solos que adornan muy bien. Les sentí más bajos en encontrar innovación, sorpresa y motivos para volver, aunque siguen con su performance brillante, sonaron un poco repetitivos en sonar como si fuesen soundtrack de rock electrónico, dándole quizás demasiado poder a los teclados sin permitir riffs creativos y/o intrincados, por lo que sentí mejor los temas más cortos, alrededor de 5 minutis.

Diría que 4 de 5 porque dista un poco de la originalidad de sus congéneres post y de su propia producción. En Spotify.

6. The Wolf Changes Its Fur But Not Its Nature de Crippled Black Phoenix: por el otro lado, el doom / post-metal progresivo de esta banda está en niveles estratosféricamente buenos con un tema inicial en que el space rock va guiando hacia un post-metal grandilocuente, dramático y frontal, con guitarras virtuosas y atmosféricas, como una micro-ópera metal, que se detiene repentinamente para entrar al segundo tema, que inicia con un acordeón sobre un efecto de vinilo, que abre a algo que parece incluso una banda distinta que ahora es psicodélica, stoner y country/doom, dominado por las voces femeninas, limpias y guturales.

Con una atmósfera macabra, el disco sigue por los lares de un post-metal bastante sideral, brillante y enfocado en extensos riffs de guitarra, sincopados con teclados y batería, para dar un efecto orquestal, incluyendo el uso de saxofón, muchas veces con estructuras heredadas de la electrónica y el drone metla. Hay que admitir que el dark country ha penetrado en Europa, y probablemente mucho es responsabilidad del proyecto Me And That Man, que mostró que el folk podría no ser vikingo. Este disco es muchísimo más que metal progresivo, post-rock y alucinaciones de sintetizadores progresivos, así como todo esto.

Este es el décimo tercer disco del dúo británico conformado por Justin Greaves (encargado de guitarras eléctricas y acústicas, bajo, banjo, batería, sierra musical, teclados, efectos, samples y coros) y Belinda Kordic (sueca nacida en Australia en las voces y percusión), en el que han tocado músicos de Mogwai y Hawkind. En Spotify. 

Pd. Además de rehacer su clásico “Whissendine", el 29 de noviembre saldrá un segundo disco de versiones que incluirán, entre otros a New Model Army, Deep Purple y Fugazi, también asomando como sus ex-miembros, la diversidad de influencias que van desde el rock y el pop hasta el shoegaze, el progresivo y la electrónica punk.

7. Lucha: despierta tu naturaleza, un soundtrack de una serie ambientalista mexicana de Disney, interpretrada por Nicole Gatti (que hace lo típico esperado) y Bomba Estéreo, que hace música incidental y la de los créditos. 

09 noviembre 2024

Diario musical 7N (preparación para el Colombia Metal Fest) - Cattle Decapitation, Incantation, Crisix, black casi post-black noruego, lo nuevo de Counterparts y emo/indie folk

1. how we dig in the earth de A Place For Owls: emo / indie folk rock. Un buen disco de emo con pianos, trumpetas y cuerdas, lo que le da un aire intelectual y profundo, casi filosófico. En lugar de baladas, son unos temas en tiempos pausados, con mucha instrumentación, que va uniendo riffs en distintos coloraturas y tonos, para darle forma a reflexiones. Grandioso el tema "haunted" que con estos elementos deriva en una cascada de guitarras distorsionadas, que siguen con temperatura nostálgica, con fondos de pianos y pariendo un bastardo indie/alternativo. Un bajón es que a veces me parece escuchar influencias del Coldplay más comercial. Diría que 3,9 de 5. Son de Denver, Colorado. En Spotify.

2. Heaven Let Them Die EP de Counterparts, 6 canciones en 17 minutos. Debo decirle, me gusta más el metalcore que el deathcore, y más aún el metallic hardcore o el el hardcore melódico, porque al primero lo siento como la unión entre lo mejor del metal alternativo y el hardcore, con menos deformaciones estéticas. Noy soy un purista pero tampoco un fanático del pig squeal ni de los breakdowns. En el caso de esta banda, la desesperación de las voces, que traen herencia del emo más pesado y la pesadez de las guitarras como medio y no como fin, se combinan con la intensión de causar el mayor impacto posible en las cápsulas de 2 a 3 minutos, en que hay que consumir el máximo de calorías.

Lo que escucho, en lugar de breakdowns formulados, son golpes de guitarra y batería que creen una densidad perfecta para gritarle al mundo que estamos en pie de lucha, que hay dolor en esta vida y que se puede asumir con precisión quirúrgica, baterías como cañones y desgarradoras guitarras. Alumnos del grind, del thrashcore y del screamo, acá hay algunas melodías dentro el arsenal del metalcore más violento. Les doy un 4,3 de 5. Quiero más de esta renovación de la banda canadiense después del excelente disco de 2022, A Eulogy for Those Still Here. En Spotify.

3. Skogen de Skuld, muy interesante proyecto de lo que llamaría un punto antes del post-black metal, aún entre el black metal atmosférico y el black progresivo: con buenos arreglos corales, agrio shriek y música tan ensoñadora como fría. La distorsión de las guitarras, aunque con más reverb y efectos alejados de lo más tradicional del género, aún conserva trazas originarias en algunos acordes y tonos, en que es fácil escuchar influencias vikingas y no tanto shoegaze. 

Lo mismo con el shriek y la estructura de los temas, siguen del lado del metal extremo aderezado con influencias folk, post-punk y góticas, que le dan nuevas tonalidades, pero que está un escalón antes del post-metal, más cercano de la exploración pero aún no para romper completamente, aunque hay momentos más con voces medio narradas y melodías románticas, que uno podría relacionar con Alcest, en la que la frialdad emocional le gana a los acordes gélidos, se nota el esfuerzo por romper límites desde la gruesa herencia de la costumbre. No hay casi nada de la brillantez oscura del Sunbather de Deafheaven.

El proyecto está dirigido por Henrik Nesse (guitarra, batería y voz principal), baterista de la banda de blackened thrash/speed/punk Drittmaskin y de la banda de black folk vikingo Nifrost. Junto a él en el estudio están Ørjan Nordvik (cantante de Helheim) y Kjetil Andreas Nydal (cantante de Nifrost, viking black), lo que confirma lo que se escucha tradicional del BM. Le doy un 3,9 de 5 con futuro. En Spotify. 

4. Terrasite de Cattle Decapitation: desde que los escuché por primera vez quise tener una banda así. Eso fue en 2015 con el disco The Anthropocene Extinction, en la que las voces death/grind acompañan una monstruosidad de guitarras tan pesadas como intrincadas, junto a un baterista inhumano que hacía lo que soñamos pero raramente conseguimos cuando armamos nuestras bandas. Blast beats endemoniados, repiques hiper veloces y un peso dinosaúrico. Maldad musical con sabor americano que hablaba de salvar el planeta del Cambio Climático de una forma radical: acabemos con la humanidad, grandes contaminantes y depredadores. 

Los dos discos más recientes, Death Atlas y Terrasite siguen conceptualmente en la misma idea del genocidio humano como forma extrema pero efectiva de salvar al planeta, y aunque musicalmente no llegan a la variedad, innovación y calidad del disco de 2015, siguen siendo una tanque de guerra armado rodeado de púas, su vocalista, Travis Ryan sigue pulsando botones para hacer agudos alienígenas, ráfagas de gritos y un growl perverso a lo noventero, que deja claro que acá hay Napalm Death y Deicide en las venas pero también Dying Fetus. 

Esta banda comparte el bajista con Cryptopsy, Olivier Pinard. Además, tienen varios invitados haciendo teclados que le dan toques doom, góticos y melódicos que enriquecen. 4,3 sobrados. En Spotify.

5. Unholy Deification de Incantation: death/doom de alta factura, tradición de más de 30 años (su guitarrista más joven tiene la misma edad que su primer disco, ambos de 1992) y poder. Un 4,5 de 5. 

02 noviembre 2024

Diario musical 2 de noviembre: death/black cavernario y primitivo con bandoneón, mandolina y cuernos, reedición del debut de Austin TV, deathstep, lo nuevo de Hammock (post-rock) y el debut de i Häxa, la nueva voz del trip hop dark

1. VITRISEPTOME de Mitochondrion: tercer disco de este power trío canadiense (Vancouver) de death metal opresivo, intrincado y cavernario con un ángulo atmosférico. Según la descripción del disco, estos 17 temas que se alargan por 17 minutos, son dos secciones de tres partes. El disco se empezó a grabar en 2017 y terminó de mezclarse entre 2022 y 2023.

Los primeros temas me hacen pensar en los primeros discos de Grave pero más rápidos, pero también en Ulcerate, aunque menos progresivo. Luego recuerdan a Imperial Triumphant, sin el jazz, pero en que las decenas de instrumentos exóticos, desde el tímpano, el bandonenón y la mandolina hasta el cuerno e instrumentos tibetanos, agregan decenas de sensaciones y tonos, especialmente en los cortísimos temas "puente" pero poco espacio para aprehenderlos y asirlos musicalmente, perdidos en un torbellino apretujado de notas. 

El tema Flail, Faexregem!, de más de 11 minutos, revela nuevas dimensiones de esta dimensión, con coros guturales, algunos shrieks de fondo y solos de guitarras afiladísimos, casi a lo Deicide o Slayer, que son parte de las muchas que se escuchan entrar y salir, en distintos niveles, llegando a un nivel superior de la música extrema: entre el experimental y el avantgarde, sin perder jamás la idea primitiva, oscura y subterránea, como si se hiciera música orquestal con instrumentos paleolíticos.

Me gustó, a pesar de la extensión y a veces demasiada intensidad artística, entonces 4,1 de 5. En Spotify.

2. La Última Noche del Mundo de Austin TV (remaster 2024, pero original de 2003). De las bandas alternativas y experimental más raras de México, cultores del indie / space /post-rock. Los conocí en un video hiper-nocturno en MTV de un tema llamado Marduk. Yo creía que era una especie de banda tipo Atari Teenage Riot, que hacían chocar el metal y la electrónica, pero aunque descubrí que son algo más inusual, soy fan desde hace años. Me los perdí hace poco pero espero verlos en el Rock Al Parque. 

Este disco, su debut, que no tiene este tema que conocí, es un extraordinario disco lleno de distorsiones y punteos siderales que van navegando sin aparente rumbo, cortes de diálogos de televisión y cine, para construir meditaciones sónicas llenas de electrónica subterránea y noise, que enrumban en una formato de indie rock que puede conquistar millones de corazones en lugar de ser una rareza de culta.

Es un clásico, 5 de 5. En Spotify.

3. Chronic Arrogance EP de Abhorrent: una vaina llamada deathstep, es decir, un microgénero de brostep influenciado por el metal extremo, siendo ya el brostep una forma más potente del dubstep y que fue popularizada por Skrillex. No le vi el gusto, porque no es bailable ni es metal. 2,5 de 5 aunque pude escuchar los tres temas. 

4. From the Void de Hammock: decimotercer disco de esta banda de ambient / post-rock de Nashville, Tennessee, conformada por Marc Byrd y Andrew Thompson, que recurren a guitarras procesadas, ricas en formas y tonos, que permiten distintas pinceladas de efectos y sonoridades. En este disco, además de las pistas electrónicas usuales, se escuchan baterías y varios instrumentos de cuerda, cortesía de Aimee Norris y Matt Slocum en los cellos, Gregory Allison y Ellen Story en violín y viola, Joanna Becker en violín y Jake Finch (quien participó en The Rest de boygenius, el disco de singles extras de The Record) en la batería según revela su perfil en Bandcamp. Sin embargo, también hay sintetizadores y drone aún cuando escuchamos las cuerdas acústicas, como en el tema Ultrasound, logrando una canción que es cinemática, espacial y un experimento sonoro al mismo tiempo, lo que parece corresponder con el nombre del disco. 

Un 4,2 de 5. En Spotify.

5. i Häxa  - i Häxa: escuché un par de EPs gracias a The ProgSpace, con un estilo que me atrapó aunque es bastante difícil de describir, pero hay un acuerdo más o menos en hablar de neofolk / trip hop / dark ambient / art pop, en la que caben momentos música académica contemporánea, con minimalismo, pianos clásicos y batería de jazz, en otros son una combinación de cuerdas, voces y beats electrónicos con decenas de referencias a la electrónica alternativa de los 90/00 , pero también art pop con narraciones sobre figuras amorfas de ambient / drone, llenas de cuerdas y sonidos extraños.

El dúo británico está compuesto por Rebecca Need-Menear y Peter Miles (productor de Architects y Tesseract, tocando en su War Of Being). Así que uno podría pensar en Chelsea Wolfe y Emma Ruth Rundle, aunque se reconocen las influencias de Björk, Nine Inch Nails y Tory Amos, con una calidad vocal, diversa y única a la altura de estos nombres de ella, además de la increíble y larga carrera como técnico y productor de él, en la que las referencias, habilidades de composición y detallismo en los sonidos incidentales causan un resultado entre el estupor y la caricia auditiva. 

El disco es largo, conformado por 16 canciones divididas en cuatro partes, entonces hay toda una biblioteca de referencias y detalles por explorar, lleno de sonidos incidentales, distintas aproximaciones instrumentales y diversidad vocal. En Dryland por ejemplo, escuchamos la voz de Beth Gibbons por un lado y el metal progresivo atmosférico, lleno de reverbs, producción al detalle y orquestal de Tesseract por otro, cierta atmósfera de NIN también. Esto se acentúa en el tema, adecuadamente titulado, Destroy Everything, una respuesta a The Perfect Drug de Trent Reznor y I Miss You de Björk.

El último EP o parte, la cuarta, tiene referencias tanto a The Prodigy como a Red Snapper, con una especie de drum n bass acústico con el ritmo de Firestarter en Blue Angel, y el uso pronunciado de cuerdas y coros angelicales sobre agresivas baterías jungles, con algunas voces a la Björk, en Infernum. Es un 4,3 de 5. En Spotify. 


12 octubre 2024

Lo que escuché el 12 de octubre: lo nuevo de Çantamarta, jazz fusión, metalcore progresivo, black death sinfónico, post-black metal, música de cámara contemporánea, death/trash progresivo avant-garde, hip hop paisa, power melodeath y metal progresivo español

 1. Dance, No One's Watching de Ezra Collective, una banda/colectivo de Londres, Reino Unidos de jazz fusión bailable, con muchas trompetas, acid jazz y el hip hop, donde caben también el reggae, la salsa, el afrobeat y muchísimo calipso, es una fiesta, un carnaval, con elegancia y belleza. En este disco, que suena como grabado en vivo tocan una decena de invitados entre violinistas, violistas, guitarristas y trompetistas, además de unos 12 músicos acreditados por "palmadas" (handclaps).

Una pieza increíble, 4,5 de 5.

Enlaces: Sputnikmusic. Bandcamp, Spotify, Instagram.

2. Auxesis EP de Maitreya (2024), banda de metal progresivo / djent de Ontario, Canada. Tienen discos de 2017 y 2021. Se pueden escuchar influencias del post-hardcore y el space rock.Con buenísimas voces limpias, que me hacen pensar en bandas de Vulture Industries, Queen y Tesseract. También tienen unos pocos guturales interesantes. Muestran una gran calidad interpretativa para hacer una especie de ópera metal (pues hasta incluyen alguito de industrial, reggae y psicodelia) que también recuerdan a las suites de Between The Buried And Me.

Buenísimos, 4,7 de 5. Quiero saber más de ellos.

Enlaces: Metallum. Spotify, Bandcamp (donde los relacionan con Polaris, Teramaze, The Contorsionist y August Burns Red), Instagram.

3. Return To Dusk EP de Oppose The Sun. Debut de esta banda australiana de black/death sinfónico. Brutalísimo, potente, con voz brutal y mucha furia y velocidad. El bajo distorsionado me cae bien. Incluya al baterista Robin Stone (Ashen Horde). 4,5 de 5.

Enlaces: Bandcamp, Instagram, Deezer, Spotify.

4. Hegemon of cold seas de Realm of Wolves. Esta banda de post-black metal es curiosa, porque suena como un black/melodeath, algo viking/folk y algo shoegaze/post-metal, pero sin serlo completamente. Entonces usa melodías en tonos mayores, casi alegres y digeribles, no demasiado complicadas, pero con tremolo picking pero con los otros elementos de metal tradicional muy claros, aún no totalmente incorporados. Eso no les resta, les da cierta originalidad, quizás inesperada, que incluye hacer shrieks góticos.

Me recordaron más a Alestorm pero menos festivos o irónicos que a Alcest, porque no son tan melancólicos y nada expansivos. Son de Hungría, este es su segundo disco (2024) y se describen como post-black metal atmosférico, aunque creo que es más aspiracional que logrado, sin disminuir su propuesta, interesante y bien lograda. El primer tema suena con una batería y guitarra en mala calidad, pero se corrige luego. La mezcla es algo cruda, con el bajo sonando progresivo y la batería muy en vivo, que ayuda a la sensación viking/folk pero no a la post.

Me gustaron: 4,1 de 5. 

Enlaces: Metallum, Spotify, Bandcamp, Discogs.

5. Melted And Decomposed de Sanctuarium, death doom mega cavernoso, bastante lo-fi. Son de Barcelona, España. Suena a los demos de Darkthrone antes del Soulside Journey. No es malo, pero no dio la talla para los larguísimos temas que prometían.

Pondré 3 de 5 porque los riffs no son malos.

6. Pasarela de Çantamarta, debut formal con un LP del grupo conformado por el cantante colombo-venezolano Luis Lozano (Luislo) y los músicos españoles Benito Casado y Omar Roldán, llenísimo de letras repletas de venezolanísimos urbanos, con temas como Las Jordan, que recuerda a la Caracas de los 90 o Pasarela, que habla de la forzosa migración venezolana. En Graffitero ofrecen "cantarte la zona" y siempre hay referencias a sus orígenes colombianos, como hablar de Maicao o el tema Juepajé, donde lanza la expresión "eché, nojoda", típica del "costeñol" que se habla en el caribe colombiano.

Abiertos a cualquier género, acá cabe flamenco, tambor venezolano, hip hop, cumbia, trap, reggaeton, rumba, calipso y mucho más, siempre con toques electrónicos y mucho sabor mestizo. Le pongo 4,5 de 5 porque es una belleza de disco.

Enlaces: Nota/entrevista en Rolling Stone en español, Instagram, Spotify.

7. Into Eternity de Aash: black metal de Hamburgo, Alemania, algo épico, con riffs melódicos y arreglos creativos, de mano del multi-instrumentista Timo Espenhahn. Las voces, entre black tradicional y algunas partes, semi-narradas, son cortesía del legendario cantante argelino Redouane Aouameur (رضوان عوامر). La banda hace muy bien su trabajo, pero sin revelar nada especial, aunque con buenos riffs, un desempeño impecable y brutalidad. 

En la escuela de Satyricon y Dimmu Borgir pero sin teclados aunque hay algunos arreglos de cuerdas, coros femeninos e instrumentos de cuerdo aquí y allá. Les doy 3,6 de 5 porque lo hacen genial, pero no hay nada nuevo en un género tan extendido. Buen logo malvado. Su mejor tema: I´m the black river.

Enlaces: Bandcamp, Spotify, Metallum.

8. Gold Town de Inti. Un muy buen hip hop venezolano, entre lo chill y el boom bap, nada gangsta. No tan logrado ni interesante como Veztalone o Tayko. Le doy 3,8 de 5. 

Enlaces: Spotify. Instagram.

9. Chaos Divine de Crow Mayhem: proyecto de metal suizo, entre el thrash y el death metal, con elementos melódicos, ambientales y sinfónicos, con Dirk Verbeuren, quien toca con Megadeth y mil otras bandas, con Laurent M 'Blast' en las guitarras y bajo. Entre los cantantes invitados están Bjorn "Speed" Strid, Nick Holmes, Benjamin Nominet (Sybreed). 

Sin desmerecer el gran trabajo de guitarras, colaboraciones y arreglos, que incluyen algunos teclados y programaciones de Thomas, de Sybredd, no me mató, pero vale la pena la oída, así que 3,5 de 5.

Enlaces: Instagram.Spotify.

10. Ep Inner de Testus: 5 temas de metalcore progresivo instrumental en 21 minutos de parte de este power trío. Algo de electrónica, mucho slap de bajo y guitarras en riffs de djent, con algunos teclados de fondo. No es Polyphia, pero es misterioso y ambiental, con un altísimo nivel. Apenas he sabido que empezaron como un dúo, son de Sevilla y tienen fascinación por los tacos.

Enlaces: Spotify.

11. Renewal of Broken Blades EP de Solstice Rider: interesantísimo power / melodeath / folk metal de Baltimore, Maryland, Estados Unidos, pero con vocalista británico y segundo guitarrista portugués del que no esperaba nada considerando la foto de la Encyclopeadia Metallum, pero me sorprendió muchísimo, con voz, arreglos, potencia del sonido y combinación de géneros, porque no muchas bandas se atreven a incorporar los tropos del power a la música extrema, quedándose usualmente con los orquestal y sinfónico. 

Con el tiempo, esta banda podría jugar en la misma liga que Omnium Gatherum, Wintersun o Ensiferum, con su power metal extremo y épico. Además, la cantante (de la que no encontré nada, es muy buena), recordando un poco al doom/pop rock de The Gathering. Les urge cambiar el logo y actualizar su página, fotos de perfiles sociales y ampliar su difusión en línea. Sin duda 4,5 de 5.

Enlaces: Metallum, Bandcamp, Instagram, Spotify.

12. La Gurbia de ZetaZeta (Zof Ziro) y El Último del Tren. Hip Hop de Medellín, Colombia. Me confundió el fraseo ibérico del principio, quizás producto de la globalización de las plataformas en línea para compartir música, hace que se imiten o fusiones acentos. Está bueno, 3,8 de 5.

Enlaces: Spotify de ZetaZeta y El Último del Tren. Instagram (ZetaZeta, El Último Del Tren). 

13. Mondestruken de Evilyn (2024), un death/thrash progresivo con toques experimentales y avant-garde, que bebe de las venas de Cryptosy y Voivod, conformando por un trío de estrellas: Robin Stone (otra vez), el bajista Alex Weber (WAIT, Exist) y el cantante/guitarrista Anthony Lipari (Thoren). Con un bajo poderoso, extrañas intervenciones de guitarra en tiempos y tonos, brutalidad vocal y constantes cambios llevan este disco, que no sabemos si llevará a más. 4,3 de 5, por supuesto.

Enlaces: Bandcamp (que lo compara con Ulcerate y Convulsing), Spotify.

14. A Century Of New Sounds: un compilado de música de cámara de compositores contemporáneos, tocado por Dover Quaret e Imani Winds. Excelentísimo, 5 de 5.

La historia acá: https://www.curtis.edu/curtis-studio/a-century-of-new-sounds/ y en Instagram acá. Lo escuchas en Spotify.

15. Chaos Alchemy de Fracture, una banda de un muy pesado thrash/groove metal de Ontario, Canadá, obra del multi-instrumentista Mike Binsted, quien además es el vocalista. Suena como Testament de principios de los 90 pero con guturales más una inyección de Death. Brandon Ellis, guitarrista de The Black Dahlia Murder se encarga de la guitarra principal en el tema Catacomb.

Enlaces: Bandcamp, Metallum, Instagram, Spotify.

16. Sprezzatura EP de Gato García: hip hop venezolano que sigo 2023 con su disco Chamo Promesa, bastante bueno. En este caso, de nuevo con Kael Henko. Boom bap para los panas. 

Lo escuchas en Spotify. Instagram.