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07 marzo 2024

Un lingüista chino que escribe en griego antiguo es la mente maestra de Hoplites, un fino y extraordinario black/death jazz progresivo con cuatro discos en un año

Las bandas de un solo hombre están viviendo un gran momento, no sólo por su abundancia productivo sino por explorar y combinar géneros que van desde el black metal crudo hasta el post-black / shoegaze, con algo de ambient, noise y metal sinfónico. Y dentro de ese cosmos de solitarios multi-intrumentistas está Hoplites (una transliteración del griego Ὁπλίτης, verdadero nombre de la banda y que podría traaducirse al español como Soldado)
Hoplita griego

Con tres álbumes en 2023, publicados el 1° de enero, el 19 de abril y el 1° de octubre, el lingüista chino Liu Zhenyang (experto en lenguajes chino-tibetanos) exploró el black metal en combinación con el shoegaze, el death técnico y hasta el metalcore, hasta llegar al primer álbum de 2024, Παραμαινομένη (Perpetuado o Todavía estoy allí, en español) en que el se sumerge magistralmente en el black/death progresivo, incluyendo el saxofón y los pianos, los arreglos de jazz y hasta algo de electrónica, que lo acerca más a artistas como Imperial Triumphant, Aetheria Conscientia o Nullentropy.

Con sólo seis temas en 52 minutos, lo que da un promedio que supera los 8 minutos y medio por tema, la producción más reciente muestra una muy cuidada producción que permite jugar con distorsiones sucias y baterías progresivas, shrieks perversos y riffs de black metal/punk, a los que se le pueden agregar arreglos cuidadosos de instrumentación alternativa que encajan magistralmente, por supuesto, incluyendo folclóricos chinos.


A diferencia de otras bandas con obsesiones por la mitología nórdica o griega, la historia antigua y la iconografía, en Hoplites está con un dialecto del griego antiguo. Solo con el lenguaje, la gramática, la fonética, las figuras literarias. En una entrevista con Invisible Oranges Zhenyang dijo que no le interesaba la cultura o filosofía de los griegos, sino su forma de escribir y hablar. 

Y eso le dio una ventaja viviendo en China: para tocar en vivo te piden que envíes al Partido Comunista las letras de las canciones, incluso traducidas. Liu tenía miedo de lo que podían pensar, porque hace crítica social y política, pero en griego antiguo. No leyeron nada al parecer, porque le dieron el permiso. Así mismo, declaró que fundó Hoplites como un "laboratorio de riffs", alternativo a su banda Vitriolic Sage, en el cual también drenar su obsesión por los idiomas, pues él mismo habla de forma nativa mandarín y dialecto wu. Ahora vive en Francia, donde se mudó en 2022 para continuar sus estudios de maestría.

Musicalmente hay una paleta inmensa en el disco. Incluyendo el avantgarde y lo experimental, Liu explora el mathcore como complejidad compositiva, agrega interludios melódicos, apela al post-metal y al shoegaze para hacer atmósferas mientras recurre muchísimo al death jazz sofocante a lo Imperial Triumphant o Deathspell Omega, algo de hardcore punk, de doom-jazz y mucho del progresivo/electrónico de Porcupine Tree y en el fondo siempre una actitud, sonoridad o base de black metal, principal vía de comunicación del artista.

Y eso proviene de una abundancia de influencias tan gigantesca como laberíntica. En una larga entrevista con Machine Music reveló cuanta música escucha, con una extensión tan amplia como la que expresa en sus discos. Desde Trivium, revocation y Vektor pasando por las obvias de Mayhem y Emperor. Por supuestro, Vitriol (que tienen un poderoso nuevo álbum publicado el 12 de enero del 2024), pasando por Health, ZAO y varios artistas japoneses y españoles de black, death, synth-punk y hasta metalcore progresivo como The Human Abstract.

Si quieres escucharlo, gratis en Bandcamp, acá: https://hoplites.bandcamp.com/album/--8

01 diciembre 2023

Mis álbumes favoritos del 2023: Ontological Mysterium de Horrendous, el jazz-metal-prog extremo tiene un nuevo héroe melódico

Todo asusta: el nombre del disco, el de la banda y la portada. Y claro que hay voces horrendas, del inframundo, influencias del death metal progresivo como Atheist, Pestilence y Death, cuyos nombres podrían espantar a la mayoría, pero también algo de de Rush, de Voivod y de Iron Maiden, ubicando a esta banda estadounidense no solamente en el género de música extrema, ni siquiera sólo en metal, sino en la experimentación melódica progresiva para ser completamente justos. Sin embargo, decir que no es una banda de metal extremo sería también una injusticia. 


Aún así, al escuchar detenidamente el papel prominente del bajo, el uso de riffs de thrash y los arreglos alegres, incluso humorísticos, es imposible también pensar en Primus, Sadus y Mr Bungle, en que el ska, el jazz y el punk se cuelan en tonalidades y arreglos, que son los aliños de una receta llena de riffs con dobles armonías y una voz agria que también resuena con los suecos góticos de Tribulation.

Entonces Horrendous presenta Ontological Mysterium después de un lustro desde su disco anterior, Idol, una producción de apenas 37 minutos en que durante 9 canciones, dos de ellas con menos de dos minutos en que nos deleitan con jazz progresivo fusión, colmada de un repaso histórico que recurre al death melódico de los europeos, a la exquisiteces progresivas de los canadienses más extremos y a las innovaciones alternas de los gringos, siendo ellos de Philadelphia, para lo que fácilmente sería uno de los tres mejores discos de 2023.

El tema "Chrysopoeia (The Archaelogy of Dawn)" con más de siete minutos de riffs perversos, arreglos metaleros y voces del infierno se balancea con temas más cortos donde protagonizan más las influencias más prog rock o jazz, hay efectos de fondo y siempre un bajo que añade colores extras bajo el mando de Alex Kulick y la percusión de Jamie Knox.

Las guitarras y voces de Matt Knox y Damian Harring se lucen especialmente en el tema final, en que la influencia del Heartwork de Carcass emerge poderosamente. Siento que me quedo muy corto para poder describir la riqueza de este tema, que exhuma lo que contiene el disco: escucho a Testament en sus distintas etapas, con zapatos blancos deportivos y veo la clase mundial del jazz-prog-metal, se nota una clara influencia del shred y de bandas como Vektor, Tomb Mold o Blood Incantation.

Lo escuchas acá, gratis en Bandcamp: https://horrendous.bandcamp.com/album/ontological-mysterium

Por cierto, el Ontological Mysterium de Horrendous es considerado el mejor dsico del año 2023 por la revista Decibel, alcanzó el segundo lugar como disco de agosto de 2023 en Angry Metal Guy y cuarto lugar en Album Of The Year (que promedia las críticas de muchas páginas especializadas), apenas detrás del Black Current Medium de Dødheimsgard, el cual ya reseñé en este blog (en el enlace anterior).

13 enero 2023

Dying of Everything de Obituaty: un regreso de manual de los pantanos old-school

 Llegó el 13 de enero y con ello la nueva producción de Obituary, que se muera todo: Dying Of Everything. El disco es pantanoso, crudo y denso, para bien y para mal. Las buenas noticias están en los riffs, en el estilo y la propuesta del disco, el old school de medio tiempo, cavernoso y perverso que fundó el género extremo, mientras en la parte menos favorable está un sonido encajonado y que entorpece la escucha.

Una segunda escuchada al tema The Wrong Time me da una sensación de renovación, e incluso experimentación, con unos pequeños arreglos de voz y batería que se encuentran en el resto del disco, que ciertamente le dan un aire interesante a un disco que pretende ser el St. Anger de Obituary, queriendo sonar más distorsionados y crudos de nuevo, pero que quizás los obliga a hacer obviedades indeseables como la canción War, un relleno con poco atractivo lleno de ideas caóticas (incluyendo sonidos de batalla que quizás le quedarían mejor a Bolt Thrower).

Alguito más se puede agregar a favor, un cierto leve sabor industrial o drone en las distorsiones, pero poco más, que no sea celebrar que Obituary ha vuelto después de sus dos primeras obras maestras y alguna sombra de su disco de 2017. Son legendarios, crearon la norma con esa voz de angustia desgarrada de John Tardy y las atmósferas pantanosas de Florida, pero no lograron establecerse en la escena.

Lo mejor es lo que ya habían adelantado: Will To Live y el tema que le da nombre al álbum, los arreglos en los que la batería suena sola y algunos efectos vocales que se escaparon de la estructura.

Un detallazo, en el tema By The Dawn hace una aparición estelar David Austin, de la infame banda Nasty Savage, leyenda de los 80 de la escena metalera under de Florida. Por si hubiese dudas de la intención de sonar "como en los viejos tiempos" de este disco.

El final del disco me pareció más gustoso, quizás porque ya me había acostumbrado a la mezcla de sonido, pero Weaponize the hate, Torn Apart y Be Warned (donde hay toques doom) me dejaron una sonrisa al final de un disco predecible, obvio y poco imaginativo. Qué buen final.



Sí, 3 de 5.

Y para que tú mismo juzgues: https://obituary.bandcamp.com/album/dying-of-everything

Y lo que había escrito antes de ellos: https://irresponsabilidad.blogspot.com/2023/01/obituary-my-will-to-live-ep-los-iconos.html


05 enero 2023

Obituary - My Will To Live EP: los íconos de los pantanos de Florida recapacitan y vuelven a las raíces aunque un poco obvios

 Los clásicos nunca mueren es una forma amable de mentir. Especialmente después cómo hemos visto a leyendas destruir sus propios mitos con discos despreciables, regresos que nunca debieron suceder y cambios de estilo para arrancarse los oídos. Y así ha pasado con el nü-metal, el rock alternativo o la experimentación electrónica, que ha llevado a grandes luminarias a hundirse, pero como pasó con Celtic Frost, hasta del glam metal se puede volver con honra.



Y así parece asomarlo los grandes del death metal de Florida, Obituary, con su EP My Will To Live, nunca más apropiado. Después de dos discos que no se acercaron a la importancia seminal de la música extrema como son Cause Of Death y Slowly We Rot, el nuevo disco Dying of Everything, que saldrá el próximo viernes 13 de enero de 2023 con Relapse Records, es un regreso a las raíces con distintos ángulos.

El tema My Will To Live, el que siento más flojo, permite a John Tardy hacer alarde de esa voz agria y fácilmente identificable, aunque el tema no es tan excitante ni brutal, posee riffs de antaño. Mucho más emocionante es el homónimo Dying of Everything, con unos golpes de batería potentes y un ritmo más acelerado, algunos arreglos de death metal old school y mucha fuerza corrosiva. Uno vuelve a sentirse adolescente, mamarracho y oscuro.

Y el tercer tema, The Wrong Time apela a los sonidos más oscuros y armonías de acordes menores, atmosféricos y repetitivos que crearon el género, incluye un solo de guitarra típico de estos pioneros, resultando en death metal de librito que permite hacer slam, pogo y tripear, sin volverse loco de la emoción pero suficiente para saber que los gringos han vuelto a ser malvados.

El sonido me pareció algo encajonado y ruidoso, quizás algo que buscaron fue emular lo que hizo Metallica para dejar atrás el Load, Reload y la vergüenza, ponerse crudos quizás un poco demasiado para volver a sonar como antes. ¿Será este el St Anger de Obituary o tendrán un regreso más interesante como Benediction? Sabremos en semana y media.

Voy con un 3 de 5, porque de nuevo quiero escuchar más de ellos.

Escuchas acá el tema Dying of Everything de forma libre en Bandcamp.



13 septiembre 2019

Fit To Kill de Blood Red Throne: sonido noventero con riffs ochentosos de death / doom

Blood Red Throne ha traído otro discazo para la segunda mitad de 2019. Invocando las oscuras alimañas del infierno para provocar la inspiración necesaria para producir un licencioso y pútrido disco que bebe igualmente de los cuellos de varios ancestros del death como de influencias más contemporáneas pero no más allá del año 2000.

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Así que arrancan con un tema de más de seis minutos que mezcla death/doom de medio tiempo y vieja escuela con black/death melódico de mayor velocidad, aderezado con un interludio atmosférico rematado por un buen solo de heavy metal. Dinámico, pero siempre maligno, el tema se acompaña de vocalización death/grind noventera así como riffs de tremolo picking ochentosos y shrieks a lo Benton o Barnes.

Con letras enfocadas en la muerte, lo sangriento y los homicidios, los noruegos dan una buena cucharada de la filosofía y la metodología de quienes abrieron los primeros cavernosos yacimientos del metal extremo, con una ingeniería actual, así como pinceladas de lo hecho por la segunda generación.

Con ocho discos anteriores en 21 años de carrera la agrupación nació cuando Tchort y Dod, quienes entonces estaban en Satyricon, decidieron iniciar la banda, tocando ambos la guitarra. El primero pasó además por Emperor y Carpethian Forest, pero había iniciado en el death metal con Green Carnation. Dejó la banda en 2010 y siguió Dod, quien también comparte sus dotes de guitarrista con bandas de otros géneros del metal como Cobolt 60, Scariot y Zerozonic.

La banda ha tenido una muy larga lista de vocalistas, bateristas y bajistas, con el más reciente bajista Stian Gundersen (The Dark Nebula) apenas con ellos desde 2018. Después de la salida de Tchort, solo han tenido un segundo guitarrista, Ivan Gujic, siendo el núcleo más estable de la banda.

Con esta premisa de death metal de vieja escuela, con voz profunda pero con distorsiones más pulidas que las usadas hace 30 años a pesar de usar técnicas similares, se destaca el cantante Yngve "Bolt" Christiansen (Grimfist).

Así que puedes esperar giros, arreglos, armonías y estructuras conocidas pero bien cultivadas mediante la experiencia, una superposición de dos épocas y una devastadora experiencia que se regocija en la existencia demoníaca de la música extrema por excelencia, la primigenia, la original.

Mi tema favorito, el más old school, Skyggemannen. Tanto que tiene claras influencias del thrash metal. Y es que el disco no es purista, más bien es una buena recolección de momentos en que todo era exploración y explotación de nuevos recursos. Y que ahora se pulen con herramientas novedosas que permiten darle más brillo a la tradición histórica.

Lo escuchas aquí: https://www.deezer.com/es/album/99452862

09 agosto 2019

Caos ordenado: Immortal Bird y SUMAC presentan sus nuevas producciones rompiendo paradigmas entre géneros

Durante muchísimos años de mi juventud escuché que mi música era "ruido". Así se referían muchas personas a la música extrema, que apenas identificaban por las voces guturales. La opinión pública apenas si conocía al black metal pero usualmente asociaban el corpsepaint con Kiss. Además de la inmensa variedad en los géneros musicales asociados al metal, se suman ahora los -core y los neo- que hacen todo más amplio, diverso e interesante, a pesar del rechazo de los puristas.

Y en cuanto al noise, un género en sí mismo, tanto en electrónica como en música asociada al rock, emergen también artistas que juegan con la disonancia, la mezcla de estilos que rompen paradigmas y asociaciones divergentes.

Así encontré la nueva colaboración de SUMAC, un power trío canadiense de doom/sluge conformado por los conocidos Aaron Turner, Brian Cook y Nick Yacyshyn, que con tres discos, un EP y un disco en vivo desde 2015 ya son referencia en el underground. En su segundo colaboración con el artistica japonés Keiji Haino titulado largamente "Even for Just the Briefest Moment / Keep Charging This "Expiation" / Plug In to Making It Slightly Better" reconozco un trabajo mucho más digerible, agradable y cohesionado que en el anterio "American Dollar Bill".

Aunque decir digerible es injusto con Sumac, el disco deriva en una mezcla de ruido atmosférico, doom misterioso, hardcore y metal extremo con grandes espacios para el art rock, la música experimental y partes limpias con flautas, guitarras acústicas y voces sin procesar. Y esto se intercala con fragmentos furiosos, distorsionados y malvados. Pero lo mejor es de verdad los momentos calmados, extraños e instrumentales, donde los artistas entran a colaborar en formas inusuales.

El disco, con apenas cuatro temas pero más de una hora de duración, me deleitó en sus momentos acústicos, con ruidos incidentales creados con instrumentos acústicos, que eran parte de la caústica rivalidad que parecía beber del grindcore, del emo y del hardcore que alimentaba el resto de los momentos.

Escuchas este trabajo aquí https://sumac.bandcamp.com/album/even-for-just-the-briefest-moment-keep-charging-this-expiation-plug-in-to-making-it-slightly-better-2

Algo similar he sentido con el segundo disco de Immortal Bird, Thrive On Neglect, que borra las fronteras entre el black death metal tradicional, el hardcore metálico, lo disparatado, lo progresivo, las capas que se superponen con densas guitarras de doom lentísimo, una batería veloz y los riffs que viajan a través de épocas, distorsiones y escuelas. Es un Converge con sangre nórdica en las venas, es como Dark Funeral con las guitarras de Isis.

Chocan, se estrella y se dividen los riffs puramente metálicos, las armonías de doble guitarra, los shrieks agrios con distorsiones de hardcore, industriales y difusas, con arreglos doom progresivos, atmósferas misteriosas hechas con efectos de guitarra y arpegios disonantes.

Hay que darle un gran crédito a la baterista y cantante Rae Amitay, fundamental para dar esos tintes de maldad a pesar de las guitarras puedan sonar a veces groove, stoner o incluso grindcore. Ella es la que agrega tanto el metal extremo como la variedad en ritmos a una banda que apenas antes y desde 2013 había mostrado el súper angular y blackmetalero EP Akrasia y el debut Empress / Abscess. Más viniendo de Chicago y no de Europa.

Después de un disco en vivo llegan con esta segunda obra de "black sludge / crust", en que se ríen de los paradigmas, de la separación entre punk y metal, entre hardcore y metal, entre lo que debe decir, hacer y sonar una banda extrema, de quien tomar influencias y a qué elementos incluir en sus producciones.

Escuchas a este cuartero aquí https://listen.20buckspin.com/album/thrive-on-neglect
https://listen.20buckspin.com/album/thrive-on-neglect
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16 julio 2019

Desde Chile con deathgrind progresivo aparecen In Asymmetry junto a miembros de The Ritual Aura y Serpent of Gnosis

El EP debut de los chilenos In Asymmetry, “Edge of Divergence” es extraordinario. Con casi 12 minutos en tan solo dos canciones, afincados en el terreno del death metal técnico pero con influencias neoclásicas, la banda mezcla la brutalidad del género con toques progresivos, arpegios, largos solos de guitarra e interludio atmosféricos de batería y bajo en tiempos lentos y orquestaciones cinemáticas.
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Así se superponen e intercambian intrincados arpegios de power metal con gallops y blastbeats siempre acompañados de cavernosas líneas de voz gutural. El híbrido recuerda a bandas como ExDeo, aunque con una aproximación menos épica sino más enfocada en el virtuosismo de las guitarras y la velocidad percusiva. Habrá que ver si la banda se inclina a la nueva tendencia del power extremo, pero por ahora muestra una versión ultra rápida y extrema del shred, con doble bombo y ráfagas de deathgrind.

Gran sabor de boca dejan estos temas en que sentí que volví a los maestros del mástil de los 80 sin abandonar mi gusto por lo extremo.

Vale destacar que al trío de chilenos liderado desde 2017 por Víctor Araneda en las guitarras es completado por Francisco Terán en la segunda guitarra y Richard Aguayo en las voces, pero cuenta además con el bajista Darren Joy de

The Ritual Aura y el baterista Darren Cesca, actualmente en Serpent of Gnosis y antes en Deeds of Flesh y Arsis, entre muchas otras.

Escúchalo aquí https://inasymmetry.bandcamp.com/releases

12 julio 2019

Kihalás: death / doom triturado por un grindcore industrial y experimental

El músico Daniel Pearson Sides (guitarra y voces) produce su primer EP homónimo, después de unos demos que publicara juntos en diciembre de 2016, bajo la pretendida idea de una banda de black / death metal pero con un enfoque más noise, industrial y vanguardista bajo el nombre de Kihalás, la palabra polaca para extinción, aunque es de Seattle, Estados Unidos.
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Sin bajo involucrado, los temas se basan en una muy ruidosa e intervenida distorsión que abarca por igual a la guitarra y la batería produciendo una amalgama que parece nacer en el metal pero en el primer tema termina en un grindcore infernal que luego presenta una melodía subyacente con una segunda guitarra con un sonido más cuidado.

En “Antropocene Error”, de 8 minutos exactos de duración, lo que inicia como un doom ritualista que evoluciona a un rápido raw black metal que reproduce esa sucia dupla de guitarra y batería igualmente distorsionados. Más tarde, porque da tiempo para todo, parece ser una versión muy grindcore de lo que sería metal industrial.

En una onda muy DIY y apocalíptica, en Kihalás no hay ningún respeto por normas o estándares de géneros. Lo que quieren es mostrar un mundo sin vestigios de pureza. Así que bien se pueden escuchar desesperados shrieks o profundos growls pero que son usados como un instrumento rítmico más, guitarras noise que parecen una pesadilla japonesa de Ministry, una mezcla que recuerda a los experimentos analógicos de los artistas electrónicos Autechre, llenas de virutas e imperfecciones voluntarias, y una batería directa, cruda, tocada con una rabia absolutamente punketa.

Como Void Omnia, lo que significa el metal para este artista –sin llega a ser post ni experimental- se desdibuja para colocar en el mismo recipiente lo viejo y lo nuevo, lo conocido y lo vanguardista, para hacer uso de diversos colores para un collage que sea fiel a los requerimientos artísticos de un outsider.

En el tercer tema se escucha más claramente una vocalización que bien se sostiene en el gutural propio del metal extremo posee fraseos oscilantes propios de la música experimental. A Daniel lo acompaña Adam El-Khatib en la batería en los primeros tres temas y Marisa Kaye Janke (violista y cantante de Isenordal) en voz y batería de la última canción, también de ocho minutos, quizás la más punketa de todas, en que las reminiscencias al post-black metal se difuminan con lo meramente experimental.

Este desafiante disco, poderoso e interesante, lo escuchas aquí https://kihalas.bandcamp.com/

10 junio 2019

Félix Martín: el lutier metalero se luce con "Caracas", un compilado de temas folclóricos venezolanos en clave de jazz metal progresivo en homenaje a la lucha por la libertad en Venezuela

Conocido por crear una doble guitarra, con ocho cuerdas en el mástil superior y otras seis debajo, Félix Martín es un caraqueño basado en Los Angeles que se ha popularizado en Internet y la escena musical no sólo por la creación y uso de dobles guitarras de 16 y 14 cuerdas por sus sorprendentes interpretaciones virtuosas con su trío de latin jazz – metal – rock progresivo.
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Después de participar en las protestas populares de 2017 en Caracas, así como incursionar en las fusiones con música latina y venezolana, Félix publicó en abril de 2019 su disco “Caracas”.

Interpretaciones en clave de jazz metal de ritmos y canciones de folclor venezolano como La Vaca Mariposa, El Diablo Suelto o Apure en un viaje, con especial enfoque en el trabajo de Simón Díaz.
En su web pueden no sólo comprar el disco, sino paquetes con calcomanías e incluso una franela con Simón Bolívar tocando la doble guitarra: https://www.felixmartin.net/

El disco arranca con el joropo Quitapesares con muchísimo metal jazz, que a pesar de su brillante interpretación, no te prepara para el viaje hacia el cosmos del virtuosismo que deconsttruye a La Vaca Mariposa. Después de mucho tapping con acompañamiento milimétrico de batería, cierra con distorsión metalera.

Nada es obvio para el cuarteto completado por el baterista Víctor Carracedo y el bajista Javier Sepulveda. Aunque se reconoce claramente la melodía y estructura de los temas, como en Pararillo, cada tema es enriquecido con tapping, arreglos funk y jazz de bajo como slaps, rasgueos y solos, así como una batería que transmuta desde el rock progresivo hasta el metal poderoso.

Siempre instrumentales, hay además suma de algo de ritmos latinos que le agregan un sabor tropical, así como interludios de rock para volver a los abundantes tappings que identifican el trabajo de Félix, siempre lleno de sonidos que incluyen el metal a lo Cynic, máxima expresión del metal jazz.

Pero es la incursión latina, que se desenvuelve en un virtuosismo que sirve de homenaje a los temas originales lo que le da carácter a este disco. No son extrañas elucubraciones ajenas al tema central, sino convertir al tema original en un género totalmente nuevo gracias a los matices contemporáneos del trío.

Así que además de resaltar las habilidades como conjunto, “Caracas” no sólo le hace un justo homenaje a los compositores tradicionales de Venezuela sino que los muestra en su justa dimensión, como cuando Los Beatles fueron reconocidos por los académicos: como inusuales compositores con alcance global.

El primero de los tres temas acústicos del disco es la gaita Grey Zuliana, que refuerza el concepto artístico propuesto.

Saca los temas de su oriundo folclorismo para llevarlo a un público universal pero además nos los vuelve a presentar, intacto en su intención pero con un revestimiento que lo enriquece. Y esto me parece mucho mejor que la mayoría de versiones electrónicas de neofolclor, incluyendo unos completos desastres en presunto homenaje a Simón Díaz.

El trío de Félix Martin les da carácter de rock progresivo, los muestra como composiciones que pueden tocarse con un sabroso latin jazz e incluso como metal sin ser meramente una versión gritona, puramente viciosa, de una melodía distorsionada como han hecho con otros temas populares. Y al tiempo, que estas reingenierías musicales sean fieles.

Mis temas favoritos: El Alcaraván y El Diablo Suelto. Después de un inicio metalero, se pone veloz en un dúo de batería contra guitarra, incluye un buen solo que trata de reproducir la atmósfera melancólica de su línea de voz con la guitarra y bajo, lo que puede recordar a lo que hizo Apocalyptica cuando decidió versionar a Sepultura o Pantera. A medio tempo, es sumamente progresivo. En el segundo caso es una versión más pura, si se quiere, del corazón de la canción a ritmo de metal jazz, porque ya es originalmente lo suficiente salvaje como para sumarle demasiado.

La más sencilla es “Apure en un viaje”, cuya primera mitad es casi una versión típica de solo de rock con reinterpretación jazz pero en la segunda parte es lo que asombra en el disco. Antes de eso “Zumba que zumba”, que es más un relleno de menos de dos minutos.

Es curiosa la versión más metalera: Tonada de Luna Llena, que le cambia bastante el tono general, con un par de interesantes interludios de jazz ambient.

El cierre del disco con los “unplugged” de Alma Llanera y Caballo Viejo. Sin distorsión igual hay una gran vibra rockera, que te hace cabecear como en un toque de Iron Maiden o Metallica, pero al combinar con maestría esos golpes atravesados del joropo con los arreglos solistas de batería y el uso de silencios para el pogo. En ambos casos, la melodía es tocada en unos tapping brutales que hacen que se te salgan las lágrimas pensando en las imágenes de los paisajes naturales del país, como los que usan para televisar el himno nacional.

Viva Venezuela Libre

Lo escuchas completo aquí https://felixmartinmusic.bandcamp.com/album/caracas

01 marzo 2019

Infuriate: una oda texana a lo más brutal del death metal de los 90

Un “todos estrellas” del death metal de Texas se han unido para producir el homónimo debut de Infuriate, una oda al género brutal death metal con ricas influencias del thrash y el speed que recuerdan por igual a Cannibal Corpse como a Severe Torture.
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Se suceden los riffs rápidos y afilados acompañado de blastbeats con los ritmos ultra pesados de bajo y guitarras base mucho más lentos para escuchar los diversos arreglos de platillos y repiques de cambios de tiempo. Los temas son destructivas piezas con atmósfera de vieja escuela que renacen en formas inusitadas de combinar los elementos heredados con una persistente rítmica aplastante: el doble pedal de bombo y el bajo como base rítmica a lo Deicide.

Las guitarras como sierras eléctricas me recuerdan a bandas como Obituary que apelaban a lo más salvaje para luego sonar a sonoridades mucho más elaboradas, de nuevo como Deicide y Cannibal, donde el sonido es como un taladro que sólo convertirse en un baño de ácido.

Infuriate lo tiene todo. En apenas nueve temas tocan además influencias del gore y el grindcore, recuerdan por igual a Broken Hope y Grave, es desgarrador con muchos detalles que nutren su propuesta pero con un sonido mucho más cuidado y producido. Los armónicos de guitarra, los golpes de redoblante para el cambio de ritmo y voces que pasan de graves a agudas, las atmósferas misteriosas. Me hace recordar demasiado a los discos seminales de los noventa, con esa escuela que luego abrió espacio para el death metal técnico.

Gracias por la brutalidad, lo puedes escuchar aquí https://everlastingspewrecords.bandcamp.com/album/infuriate

21 enero 2019

Domedagen, un sucio dúo de death/doom industrial de Jörgen Sandstrom y Kentha Philipson


Sus prontuarios metaleros hablan por sí solos. El dúo conformado por Jörgen Sandstrom (Krux, The Project Hate MCMXCIX, exEmtobed, exGrave) y Kentha Philipson (Kadaver Kult y The Project Hate MCMXCIX), ambos músicos en vivo de Candlemass , asomaba que este nuevo proyecto resumiría sus influencias cruzadas y compartidas. En sus propias palabras, se unieron solo "para hacer música muy muy pesada" que tocarían en vivo eventualmente con posibles invitados a "estas misas negras".
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En los seis singles disponibles (el más reciente Human Blood de enero de 2019) se muestra la mezcla entre el death / doom y el metal industrial, con sonidos procesados en bajo, voz y guitarras con un sonido moderno. La voz cavernosa, distorsionada y chirriosa de Jörgen se desliza poderosa sobre los riffs que recuerdan mucho a Unleashed. Lentos pero no densos, sin trémolo, sludge, stoner ni psicodelia, es death metal de old school con un sonido más limpio, batería programada y usualmente de más de 6 minutos, incluyendo solos de guitarras, interludios sin distorsión pero no acústica y letras siempre sobre muerte, perdición y apocalipsis.
 
Mis temas favoritos son Bliss, que me recuerda a sus bandas, y The Last Defiance, con un acercamiento a lo progresivo y algunos sonidos orientales.

Pueden escuchar todos los singles aquí https://domedagen.bandcamp.com

31 agosto 2018

Omnium Gatherum: death / doom accesible pero profundo en The Burning Cold

 Lo nuevo de los finlandeses Omnium Gatherum, The Burning Cold, es súper poderoso. Vestidos de la túnica del death metal melódico, profundizan en el género donde lo elevó Children of Bodom. Le agregan refinación con vocalizaciones corales masculinas, potencia con una voz gutural cavernosa propia del doom y accesibilidad con riffs aún más melódicos, segundas guitarras como ambiente y tiempos más lentos con sonidos de rock alternativo.

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Y también le ponen arreglos interesantes con atmósferas electrónicas, guitarras acústicas y arreglos de piano. Así que en un juego de contratiempos y cortes entre batería y guitarra hay un nuevo nivel de composición en que lo melódico y lo extremo en canciones de medio tiempo que brillan por su combinación de belleza y oscuridad.

Un discazo de elaborada producción, de 11 canciones precisas y entre 4 y 5 minutos, que estimo podría llegar a tener una gran popularidad por su sonido pulido y su equilibrio, evitando a los momentos más extraños de In Flames o Paradise Lost.

Aquí hay galopes metaleros, riffs épicos y voz malvada pero también arreglos digeribles, muchísimo metal atmosférico, medios tiempos y puentes instrumentales que se tatúan entre las rendijas cerebrales. Sin dejar de ser brutales.


Mi tema favorito es Driven by conflict, el más rápido y que tiene hasta blast beats y un gran solo de metal, con combinación de voces agrias y profundas. Sin embargo, hay un temazo en el final “Cold”, que ahonda en las influencias doom de la banda.

Lo escuchas aquí https://omniumgatherumlfr.bandcamp.com/

18 marzo 2017

Six Feet Under reacciona con Torment: progresivos, rápidos, voz distinta ¡y ahora tendrá a Jack Owen!

Monótono, insípido, vacío, torpe y estúpido. Así podía ser definido el sonido de Six Feet Under, la banda que formó el mítico exvocalista de Cannibal Corpse, Chris Barnes, y uno de mis ídolos juveniles. La banda, desde el comienzo fue un desastre y eso sólo empeoró con los discos de versiones, que insistieron en producir. En este momento desconozco cómo la banda sigue viva, quizás por la leyenda que está en el micrófono, aunque increíblemente es la cuarta banda de deathmetal de mejores ventas en Estados Unidos, con Cannibal a la cabeza.


Las canciones tenían una sobresaturación vocal que no era compensada con una banda que no lograba llenar el sonido denso, profundo y casi progresivo de los de Tampa, conocidos por sus polémicas y censuradas portadas. Quizás sólo vale insistir en que los covers de Six Feet Under se hundían en no tener atractivo, a diferencia de Hero The Zero de Cannibal Corpse.

Pero, todo tiene su fin. Esperaba poco o nada del disco nuevo, salvo repetir la fórmula de un fracaso insistente. Pero Torment ha sido una grata sorpresa sin decir que es un buen disco. Sólo basta decir que no me podido quitármelo de los oídos, porque es más entretenido, bien hecho y divertido que los anteriores esfuerzos. Quizás soy yo que está equivocado, y aunque disfruté The Immortal Wars de Ex Deo y Cast the firs stone de Hour of Penance, apenas encontré algo realmente distinto en su sonido. Ni hablar de Shifting.Negative de Aborym, a pesar de la inclusión de Davide Tiso de Ephel Duath.

Y es que estoy comparando, algo que es muy malo, con discos superiores en composición, sonido y producción, que agregan orquestación, electrónica, vanguardia o arreglos extraordinarios, pero simplemente no me engancharon, por lo que les debo la reseña.

Torment es novedoso en ser interesante, después de muchos malos discos: se olvidaron de los riffs con groove y los ritmos lentos, que no pegaron nunca con su voz y Barnes dejó de tratar de ser el cantante que todos conocemos, modificó su voz, bajó una octava -al menos- y la distorsionó, así que usó sus habilidades para darle otra vuelta, dejando atrás el logro de nunca haber usado Electronic Harmoniser para darle valor a sus gritos en el estudio. No es un cantante de metalcore pero ya no es grindcore sino más aguda. Pero el mayor cambio fue despegarse de los músicos que lo acompañaron desde 1998. Así que la composición evolucionó por el ingreso del bajista y guitarrista Jeff Hughell, así como la adquisición de su baterista Marco Pitruzzella, que en vivo ha tocado con The Faceless y Vital Remains, que le añaden lo técnico y progresivo que le hacía falta al sonido hueco y sin propósito anterior.

Y como si fuese poco, lo que viene para Six Feet Under muestra un gran futuro: tienen ahora a ¡Jack Owen! El guitarrista de los clásicos de Cannibal, la etapa con Corpsegrinder y que los dejó ¡para irse a Deicide! Lo que viene es bueno. Además, entra Ray Suhy, quien desde 2015 también está en los satíricos Cannabis Corpse, así que que Jeff se podrá quedar sólo en el bajo, quizás para emular a Alex Webster.

Parece que habrá competencia, de la buena.