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26 mayo 2025

Lo nuevo de Kali Uchis (neo-soul / pop psicodélico), melodeath progresivo finés, post-hardcore / garage punk británico, metalcore/djent australiano, alt-pop femenino, brutal death melódico colombiano conceptual, blackgaze / screamo gótico,

0. Último lunes de madrugada para dar Gestión y Analítica de Data en el semestre 2025-I. 

1. Blood Eclipse (2025) de Slow Fall: melodeath progresivo finlandés, que tiene ese sonido característico aunque combinado con algo de groove y doom, en que a pesar del patético sonido general, revelan habilidades técnicas e interpretativas, aunque demasiado parecido a otros paisanos, hay que destacar el gran trabajo de bajista/tecladista (Markku Kerosalo) y segundo tecladista (Lasse Launimaa), que naturalmente destacan más que los demás, con solos de sintetizadores en una nota de progresivo psicodélico y de thrash técnico / jazz metal. 

Sin embargo, la lentitud de los temas y lo formulario de muchos temas, incluyendo la voz, entre Barren Earth y Amorphis, les quita poder en una sonido que suena desbalanceado y encajonado, aunque concediendo su calidad como intérpretes. 3,3 de 5. Tiene un par de temas buenos, como Vendetta y Blood Eclipse. Cierran con broche de oro, en un tema mucho más progresivo y psicodélico, bastante influenciado por Opeth y Borknagar tipo Quintessence. En general, los segundos temas son mejores, y con mejor producción.

2. The Haze (2017) de Pulled Apart by Horses: banda de post-hardcore de Leed, Inglaterra, Reino Unido. Este disco, según Discogs, es también de hard rock, punk, rock psicodélico, garage punk y garage rock. La tengo en mis favoritos de Deezer pero es básico, con mal sonido incluso. No tiene nada. 2,8 de 5. 

3. Make Them Suffer (Nov, 2024) de  Make Them Suffer. Brutal y divertido djent/metalcore electrónico australiano, con increíbles riffs enrevesados, contratiempos que incluyen breakdowns y cortes de nü-metal, voces femeninas, arreglos con sintetizadores y pistas de techno y drum n bass, cortesía de la sexy y talentosa Alex Reade, quien también toca la keytar. 

Eran una banda de deathcore sinfónico en 2012 aunque la evolución me parece genial, conservando todos los guturales del deathcore, que tienen una asombrosa calidad y poder, agregando algunas voces limpias, otras más matizada y dándole un cariz de metal alternativo realmente apreciable junto a los sintetizadores. 4,5, fácil.

Según RYM es Metalcore con Djent, metal alternativo, nü-metal y electronicore. Su hit, Epitaph.
4. Off With Her Head (2025) de Banks: Se me coleó, porque no lo recordaba. Es un disco de alt-pop bastante decente. 3,5 entonces y repito. 

5. Tyrona (2025) de No Raza. Metal colombiano conceptual, basado en la herencia indígena y natural del Parque Nacional Tayrona, en la Sierra Nevada de Santa Marta, al norte costero de Colombia. El sonido es una combinación de deathgrind / brutal death con de groove/metalcore metal durísimo tipo Lamb Of God, además de riffs de black y death melódico, e incluso momentos potentes de hardcore punk, en momentos que parecen emular al Brujería de Raza Odiada, creando una vorágine de ferocidad con distintas armas afiladas.

El resultado es tan bestial como brillante, al generar muchísima potencia gracias a un growl demoníaco, guitarras que picarían el acero y un sonido grueso, muy bien producido, más complejos arreglos de batería, guitarras melódicas y al mismo tiempo punzantes y destructivas como un taladro industrial, capaces de partir la roca madre. 

Un punto altísimo del disco es Savage Strenght, en que la combinación de guturales en forma de coros melódicos, los solos de guitarras y el crossover de género hace que disfrutemos de un tema tan oscuro como rítmico, un metalcore melódico extremo, lo que me recuerda a Kataklysm. con sus distintos cambios durante su discografía, experimentando al combinar y mutar entre sonidos contemporáneos a la bestialidad original, pero también al Deicide de Serpents Of The Light en el tema Outbreak. Aún mejor es el tema Afterlife, que empieza como un corrosivo death melódico muy veloz para transformarse en un monstruoso deathgrind de lenta cocción, que abre las fauces enseñando todos sus afilados colmillos en forma de violentos breakdowns y ráfagas de doble bombo sincopados con riffs espirales. 

Son de Bello, Antioquia pero residenciados en Florida, Estados Unidos. 4,3 de 5 aunque hay temas que superan esta calificación. 

6. Glorior Belli (2025) de Glorior Belli. Se cumplen veinte años del debut de esta banda de black metal francés, con un sonido muy atmosférico, gótico y al mismo tiempo, violento. Los riffs son rápidos y muy sucios, las voces tiene distintas capas de shrieks y el sonido en general es estridente, aunque hay que decir que esta caótica propuesta, con una batería hardcore punk y distorsión de altísimo fuzz, suena también contenida. Hay una propuesta que concentra la habilidad técnica del bajo, los cambios de tiempos repentinos y el vampirismo barroco, que recuerda a veces a Anorexia Nervosa, en esa forma desenfada y casi desaliñada de black melódico. 

Es el proyecto solista de J. (Infestvvs) aka Billy Bayou, encargado de guitarra y voces, que al parecer experimentó mucho al combinar black con el southern y stoner metal, así como en el black n roll, y aunque parece que mayoritariamente lo dejó atrás, porque la mayoría de las canciones son de blast beats, shrieks asesinos y guitarras disonantes, en trémolo picking y ráfagas incesantes, hay un par de temas al final que también tienen algo de black n roll. 

7. Sincerely, (2025) de Kali Uchis. Llega el quinto disco de la colombiana, que ha tenido una carrera que se muestra como una migran bilingüe, con su sensualidad desafiante que es también posición millenial y desenfada, que muestra esa nostalgia de quienes nunca vivieron el pasado pero lo atesoran por sus recuerdos vividos por medio de familiares, amigos y la añoranza de la tierra. 

RYM describe este disco con los siguientes géneros: Pop Soul y Smooth Soul como principales, mientras que le añade como secundarios Bedroom Pop, Psychedelic Soul, Sophisti-Pop y Dream Pop.

Básicamente es un disco de soul suavizado o rebajado, reinventando por otro por medio del pop y la producción musical contemporánea. Y esto es un cambio importantísimo en la carrera de la cantante, y lo es en dos dimensiones, porque este disco está completamente en inglés [salvo un par de frases] y además, se aleja del R&B así como de la música latina, en un movimiento comparable al nuevo disco de Lido Pimienta, completamente orquestal. 

Aunque a diferencia de Pimienta, ahora Uchis se embarca en un sonido que puede estar apuntado al mercado estadounidense y global, y ya no más al latino. Se conserva lo vaporoso, vintage y evocador de su música, que aprovecha su calidad vocal en muchas formas, aunque ahora escuchamos guitarras eléctricas, arreglos orquestales y sonidos vintage de otra escuela. Esto incluye algo de brill building, es decir, una muy elegante forma de pop con rock and roll, R&B original, doo-wop, jazz y country, como los artistas anteriores a The Beatles, que hace que me guste este disco muchísimo más a partir de la segunda parte.  

Y es que estos son los orígenes de la colombo-estadounidense, hija de un colombiano de Pereira, y quien pasó la mitad de su adolescencia de vacaciones en Colombia y escapando de clases para hacer fotografía, componer en el teclado y escribir poesía, mientras escuchaba música de los 60 y tocaba saxofón.

Vale decir que este disco se posiciona muy bien en un terreno gobernado por las reinas Amy Winehouse y Sade. Entre los productores están Al Shux (quien ya trabajó con Kali en Red Moon In Venus), Jeff Hazin, Sir Dylan (Motomami de Rosalía, Orquídeas de Uchis y otros), Josh Crocker (que ha estado en sus discos anteriores), Vegyn (remezcló el Moon Safari de Air), Alex Goose (Childish Gambino, JPEGMafia), Vince Chiarito, 54 Ultra, Leon Michels (Clairo, Remi Wolf, The Black Keys, Norah Jones), 

Fascinante, 4,4 de 5.

8. a pain bloomed from my lungs (2025) de Lástima: estremecedor e hipnótico blackgaze / screamo, con increíbles arreglos de música de cámara y shrieks agudísimos, que además fascina desde el primer acorde no sólo por el disímil impacto de escuchar un violín como instrumento principal, sino que las canciones tiene un sonido crudo pero no extremo, más cercano al post-hardcore, aunque por muchos momentos hay guitarras emo y post-rock. Es como una banda que uno podría llamar indie black, al hacer chocar estas distintas aproximaciones unidas por una vocalización amplia.

Entonces escuchamos una combinación de narraciones, y distintas vocalizaciones alternativas de emo, junto a gritos desesperados de black, y una batería que viaja del post-metal al black furioso, pasando por el hardcore y guiando junto al violín la enredada, gótica y perversa matemática de los arreglos, por lo que a veces podemos hablar de black progresivo.

Son de Filadelfia y con varios temas en español, incluyendo interludios en los que hablan personas con varios acentos, que parecen mexicano, venezolano, dominicano, puertorriqueño, sobre la vida después de la muerta. Es el proyecto inicialmente solista de Richie DeVon, encargado de voces, guitarras y teclados, quien además es parte de la comunidad latina en EEUU y dedica el disco a los migrantes, rechazando que ahora los llamen ilegales y peligrosos. 

12 mayo 2025

Indie folk/rock de Nashville, metalcore alternativo gringo, black metal litúrgico polaco, new age neoclásico japonés, reggeatón / black espantoso, black sinfónico italo-polaco, power progresivo brasileño, nü-metal/electronicore inglés, groove progresivo griego, súper grupo de rap metal (Prophets Of Rage)

1. Bloodless (2025) de Samia. Un inesperado y sensible disco de indie folk, que por momentos en country alternativo y en otros indie rock con guitarras duras, en otros es pop de habitación (bedroom pop) que le da un toque casero y distintivo. Me encantó la verdad, así que le doy un 4,4 de 5. Ella es oriunda de Nashville, y su nombre completo es Samia Najimy Finnerty. 

2. XVIII (2017) de Eighteen Visions. Metalcore industrialoso, rozando el metal alternativo, con claras influencias de White Zombie y Pantera. Son Huntington Beach, California. No es un disco extraordinario ni brillante, pero cumple su deber de divertir y entretener. 3,8 de 5. 

3. Prophet Ilja [Пророк Иліаde] de Patriarkh: La publicación del Litourgiya de Batushka en 2015 lo cambió todo con respecto al black metal litúrgico, con estética proveniente de la tradición del cristianismo ortodoxo y muchos simbolismo religioso presentado de forma ocultista.

Después de allí vinieron las peleas, separaciones, varias bandas alternativas (una de las cuales vi en 2023 en el Rock Al Parque) e incluso una versión rusa que asegura ser de verdaderos sacerdotes ortodoxos con decenas de discos, así como continuaciones distintas en Grecia, Rusia y Polonia.

Ahora, Patriarkh (Патриархь), al que le fue muy mal con su disco debut y que cambió el nombre después que en 2024 perdió el caso judicial por los derechos intelectuales de la banda, rehace su legado con una buena reedición de la fórmula de black metal, post-black, cánticos bizantinos y música litúrgica de la iglesia ortodoxa rusa, con unos vídeos realmente increíbles, de calidad de cine, con una simbología y semiótica alucinantes, terroríficas y evocadoras. Tres guitarristas lograr crear una atmósfera rica en sonidos, experimentos y atmósfera.

Los coros polifónicos con blast beats y la cantante femenina invitada, Eliza Sacharczuk (porque la banda tiene tres cantantes: uno gutural y dos líricos) son un toque increíble, junto a los trémolos y shrieks que crean un sonido expansivo de doom, black atmosférico y hasta algo de música clásica contemporánea. Incluso en el tema Wierszalin VII hace unos experimentos vocales y sónicos distintivos, que lo separa brevemente del estilo del que fueron pioneros, sin separarse de los barítonos deslumbrantes sino haciendo algo avantgarde y alocado, más furioso y extremo, que refresca. 

El baterista es Paweł Jaroszewicz (Antigama, Blindead23, ex-Vader). Le puse antes 4,4 y lo mantengo a pesar del rechazo de la crítica. Creo que es un disco formidable, con coros espléndidos y una atmósfera perversa, que sabe combinar el metal extremo con música litúrgica con creatividad y osadía, más allá de la historia de la banda o si esto es o no algo que encaja en la historia de la banda o del metal en general. 


4. Marginalia VII (2025) de 高木正勝 [Masakatsu Takagi]: un compilado de canciones de piano, y manipulación digital, de música new age neoclásica. Bellísimos temas, 4 de 5. Es un compositor de Kioto, Japón. 

5. Pythagoras (2025) de Pyramids: ¿qué carajos le pasó a esta banda? Después de varias producciones de blackgaze y post-metal más o menos decentes, se toman 9 años para hacer un disco de reggeaton... creo que no entienden el concepto, porque suena que parece como si Rosalía cantara en una de esas bandas de black atmosférico / dungeon synth. Para eso la banda se unió con la argentina Emy Smith para hacer esto que RYM llama "neoperreo". Para mí es lo peor de dos mundos, porque lo latino es obvio y repetido, mientras el metal es simplón y básico. 0,5 de 5. Irónicamente, este disco no tiene tan malas puntuaciones porque para algunos es 4 de 5, incluyendo algunas críticas positivas en que creen que esto es experimental, fusionar nuevos ritmos de formas innovadoras y osadía. Para mí es terriblemente mal hecho, más para todo el tiempo que se tomaron.

6. Shir Hashirim (2025) de Amalekim: me recupero con este disco de black melódico y sinfónico de músicos polacos e italianos. Es consistente con sus disco anterior, de 2023. Ocultismo, balance entre melodía y brutalidad, temas orquestales y shriek casi vampírico. 4,2 de 5. Bien tocado, aunque sin nada esencialmente sorprendente, cumplen por encima del estándar.

7. Espresso della vita: Lunare (2025) de Maestrick: gigantesco power metal progresivo brasileño, lleno de guitarras de sonido denso y grueso, orquestaciones grandilocuentes y mucha atmósfera, e incluso algunos trucos de producción interesantes, aunque por momentos la mezcla hace que algunos instrumentos suenen muy duro, otros brumosos, en volúmenes extraños y me confunde, porque no sé si es un intento de agregar trucos progresivos a la producción, porque aunque es clara la capacidad técnica y compositiva, confluyendo sonoridades e influencias, no se entiende claramente el concepto por estas variaciones.

Hay muy buenos momentos y otros que tienen potencial, pero se quedan en el camino, como el tema Ghost Casino que parece ser una especie de dark cabaret fusión (aunque no sé cómo entra en este álbum) o el extenso The Root que también combina edición digital con arriesgadas formas de metal sinfónico, progresivo y electrónico. 

Sin embargo, a pesar de las complejas estructuras, exhibición técnica y diversos cambios, no me convence el sonido ni la propuesta general: no sé si escucho power metal o progresivo y definitivamente no es una combinación de eso, sino que en algunos momentos parece ser progresivo hiper-complejo, con momentos thrash/groove y djent, pero luego es rock progresivo con teclados fascinantes y un bajo industrial, más tarde es shrek y hasta se escuchan growls, e incluso gira hacia algo muy sinfónico, que parece un collage de ideas sin decidir una estructura.

Le pondré un 3,5 porque no entiendo bien, creo que no salió bien ese sonido atmosférico tan raro, además que hay momentos en que parece que tratan de emular la visión teatral y casi cómica de Avenged Sevenfold, Diablo Swing Orchestra y Mr Bungle pero desde el power metal, así que aunque las ideas y esfuerzos son geniales,  no el desempeño. Creo que también desaprovecharon los invitados Tom S. Englund y Jim Grey de Evergrey y Caligula´s Horse.

8. Chaos & Bliss (2017) de The One Hundred: Esto es fast food, efímero y poco saludable, pero con montones de calorías y un sabor penetrante. Nü-metal, rap metal y electronicore inglés, esto es pura gozadera con guitarras electrónicas, gritos agudos y ritmos facilones pero adictivos. Reúnen influencias que van desde Slipknot y Linkin Park hasta The Prodigy. 3,8 de 5. 

En 2020 publicaron un EP en vivo y más nada desde entonces. Hay que decir que me parece realmente divertido, además no tiene pop punk ni nada de RnB alternativo, sino que le meten grime (con un tema exclusivo para el género pero también en otros temas), metalcore y metal alternativo, con coros pegadizos, guitarras circulares y muchos buenos beats de los 90. Es buenísimo aunque no perdure. 

9. Renovate (Dic, 2024) de Until I Wake: banda de metalcore/deathcore/post-hardcore de Buffalo, New York. Combina djent, momentos de RnB/pop y algo de metalcore progresivo, muy contemporáneo. Incluso tiene momentos de power ballad / pop punk a lo Blink-182. Tengo debilidad por bandas así. Tiene muy buenos momentos, me pareció interesante, tipo Darkest Hour. 4,1 de 5. 

10. Crossing the Illusion (2025) de Herta: banda de groove progresivo o de metal progresivo / djent / groove de Atenas, Grecia, que inevitablemente invoca las influencias locales de black / death sinfónico y los maestros del death progresivo, así como toneladas de sonidos contemporáneos. 

Tiene unos riffs increíbles que varían entre los arpegios veloces e imposibles a los enredados polirrítmos del djent más la densidad potente del groove. Lo que menos me gusta es la voz, cuando es más groove que metal, pero es increíble cuando es como de black atmosférico, angustiosa y agria. Esto le da un sentido de black/death sinfónico enriquecido con guitarras laberínticas con voz en growl, semi-gritos y groove, que le da un ángulo único a esta banda. Es un Septicflesh del groove.

Vale destacara que tienen buenos invitados como Sakis Tolis de Rotting Christ y George Prokopiou de Mother of Millions. Los arreglos son diversos, entre folk, sinfónico e industrial, con diversos cambios de estructuras y tiempos, muy progresivo. Es una forma refrescante de hacerlo, en que gana lo progresivo y lo alternativo es complementario y no al revés.  4,3 de 5. 

11. Ananke (2025) de Khora: Por años esperé la continuación de esta banda de black melódico sinfónico, originalmente nacida en Alemania y reubicada en Dublín, Irlanda, que es igualmente melódico como brutal, progresivo por momentos, con un sonido de batería que va entre lo ritualista del género originario de los 90 y un sonido potente, casi deathgrind y al mismo tiempo, pulido como una hojilla dispuesta para matar con afiladas espadas de doble filo.

Hay una variedad vocal interesantísima, con diversos shrieks y growls, que acompañan a riffs que construyen una colección de disonancias, ráfagas de war metal y algo de death progresivo atronador, que termina siendo entre post-metal progresivo y lo puramente avant-garde, en que el jazz del bajo y las capas de guitarras, en formas raras y tiempos osadas, terminando combinándose de formas inesperadas e intrincadas, así como reveladoras y emocionantes, como si camináramos juntos por un cueva gigantesca saliendo a un bosque fantástico, en medio de la noche gélida y sabiendo que hay seres inimaginables afuera, que enfrentaremos con láseres y espadas. Me gusta muchísimo, 4,8 de 5. 

Por momento me recuerda a un Bal-Sagoth como más bestial e industrialoso, menos orquestal e incluso cercano al cyber metal, o a un Arcturus más sinfónico, quizás incluso Vulture Industries aunque con algo de black/death disonante para equilibrar lo orquestal y las voces circenses. Entra de una vez, con sus múltiples referencias del black progresivo, el death sinfónico y la diversificación de la música extrema, entre mis favoritos del año. Increíblemente bueno y destructivo, operístico y disonante, nuclear y al mismo tiempo, hermoso. 

12. Prophets of Rage (2017) de Prophets Of Rage, la banda de rap/funk metal de Tom Morello, Brad Wilk y Tim Commerford de RATM / Audiosleave, B-Real de Cypress Hill y Chuck D y DJ Lord de Public Enemy. Canciones diversas, no creo que quieran parecerse a Rage Against, sino tener su propia forma, aunque el proyecto fracasó. 3,8 de 5. 

04 mayo 2025

Lo nuevo de Cancer (death metal) y Sumac (post-metal /drone / poesía rap / sludge), sludge/groove progresivo griego, metal alternativo cristiano, melodeath alemán, power sinfónico italiano, drumless de Bahamas

1. Inverted World (2025) de Cancer. Mito viviente del death metal, hacen un nuevo disco refrescante, con un buen sonido y producción, que incluye unas guitarras aserradas y algo agudas, que construyen canciones en mid-tempo, que se enfocan en hacer atmósferas frías y oscuras por medio de guitarras disonantes que se entrelazan con mucha técnica con la batería, que es densa y con muchos repiques, por momentos ritualista y en muchos otros un acompañante versátil y poderoso, marcando ritmos mientras añade fills estimulantes. 

La voz, perversa y afilada, no tiene gritos largos ni un despliegue asombroso sino que narra cadavéricamente las historias de destrucción, muerte y satanismo, apelando al death doom sin exageraciones. Lo que mandan son los riffs con forma de brutal death, tocados a ritmo y sonido de doom y apelando a la vieja escuela para sus armónicos y estructuras. En lugar de deslumbrar con velocidad o cambios raros, lo hacen con un sólido disco de buenas canciones e instrumentación minuciosa y un sonido fúnebre. Se tomaron muy bien los últimos 7 años desde el disco anterior. 

Es importante señalar que esta banda está residenciada ahora en Madrid, España, donde John Walker con su esposa Raquel fundaron la banda Liquid Graveyard (con su disco más reciente en 2016). Desde 2023 su baterista es Gabriel Valcázar (Wormed) y Robert Navajas es su segundo guitarrista. 4,2 de 5. 

2. This Future Wants Us Dead (2025) de ORIA: groove/sludge progresivo de Grecia, con mucha influencias de Meshuggah en ritmos y tiempos cortantes, asincopados y atravesados, así como un sonido similar al metalcore aunque con más baterías atronadoras de sludge, riffs melódicos que puedan tener cadencia del groove y más, gritos potentes y arreglos que permitan escuchar sonidos stoner y slugde serpenteando en el desierto con una fortaleza de concreto y mármol. 4,3 de 5. 

En el tema Terragenics se muestran las influencias que vienen de Borknagar, con black metal furioso, que más tarde se escuchan en épicos coros de voces vikingas, lo que es sorprendente en combinación con su trípode hecho de Mastodon, Messhugah y Lamb Of God, aunque con muchas mejores voces limpias, guitarras más claras, alimentadas de influencias de desert rock.

Obra majestuosa de Leónidas Plataniotis en voz y guitarra; Thanasis Kostopoulos en guitarra; Stefanos Papadopoulos en el bajo y Jordania Tsantsanoglou en la batería.
3. Singles de Kutless, banda de rock alternativo cristiano de Portland, muy buenas, usando post-grunge, industrial y metal alternativo, hasta algunos riffs entre groove y djent. Me gustan, quiero más.

4. Veins Of Fire (2025) de Deserted Fear: Desde Alemania llega esta interesantísima propuesta en la que el melodeath es presentando en una divina paradoja en que lo ambiental y lo luminoso de su parte melódica se junta con la bestialidad de una voz que aprende de los suecos y agrega algo más duro, entre el brutal death y el death doom, sin perder gracia, mientras las guitarras hacen un claroscuro en que lo melódico y brillante, con un sonido entre el gótico y el groove, hacen riffs de lo que puede ser una especie de death doom / metalcore melódico, entonces suena como un Pantera bastante lento versionando a Entombed o al revés, Katatonia haciendo lo que haría Killswitch Engage, o mejor, como si In Flames hubiese hecho mejor su incursión en el metal alternativo. 

Me gusta esta tendencia de hacer música más alternativa dejando las voces guturales iguales, que bandas de death se atrevan con el metalcore melódico e incluso que incorporen otras formas de rock y metal. Este disco es encantador y al mismo tiempo brutal, todo lo que debe ser este género. 4,3 de 5. 

5. Violence Dimension (2025) de Conan: Sludge / stoner / doom, bastante agresivo en su distorsión y shrieks, con guitarras ruidosas, llenas de feedbacks y con un sonido portentoso, como un martillo hidráulico abriendo el suelo rocoso. Gritos agudos, ferocidad, dureza, que van hasta el d-beat y el neocrust, en que lo psicodélico da paso a lo extremo y lo punketo, hasta un tema extra, Vortexxion, lleno de feedbacks y sonidos drone, son formas diversas de la locura especial existencialista. Un discazo, 4,4 de 5.

6. The Film (2025) de Sumac y Moor Mother: genial disco de drone / atmosferic sludge / metal avantgarde, pero también rap metal por la colaboración con el artista de hip hop experimental Moor Mother, residenciado en Filadelfia. El resultado es un disco tan experimental, lleno de ruido, densidades y potentes momentos de metal extremo con mucha manipulación de guitarras, bajos y samplers que dan paso a diversas narraciones poéticas, voces femeninas y rapeos, lo que crea una atmósfera tan opresiva, demencial y llena de estridencias, como artística y avant-garde. 

El metal a veces es una base de potencia industrial, noise y poco variable, bastante drone pero en otras tiene arreglos cuasi-progresivos y llenos de baterías sludge, que van de lo psicodélico al mero noise, pero siempre de forma analógica, especialmente gracias a una batería muy creativa. Por momentos es como un Rage Agains The Machine combinado con Isis e incluso con Intronaut, gracias a momentos de máxima inventiva instrumental.

Un trío imposible formado por Brian Cook (Russian Circles, Botch), Nick Yacyshyn (Genghis Tron) y Aaron Turner (Old Man Gloom). Las voces femeninas: Kyle Kidd, Sovie y Candice Hoyes. 4,7 de 5. Altísima originalidad y me alegra que lleven su durísima y difícil propuesta a lugares inimaginables.

7. Artifex (2025) de Ancient Bards: power metal italiano progresivo y sinfónico, con grandes coros protagonistas y un sonido gigantesco, tanto en arreglos orquestales como en guitarras, que se pasean por densas tonalidades al hacer progresivo y también por reverberados solos, así como una voz femenina principal que no es tan épica ni operística sino más bien narrativa y casi alternativa, aunque hace muy bien el trabajo de guiar la grandilocuencia compositiva. 

El bajista es Martino Garattoni (Ne Obliviscaris) y Sara Squadrani en las voces (invitada en Ayreon, Trick Or Treat).

The Vessel, Soulbound Symphony o Ministers Of Light, que combina la casual vocalización de Sara con grandes coros, e incluso voces guturales, incluyendo a Mark Jansen de Épica y After Forever, más excelentes orquestaciones, con vientos y cuerdas, de Daniele Mazza en los intros o interludios, que a veces me recuerda a los cánticos olímpicos o de grandes competencias deportivas, junto a unos riffs circulares que a veces pasan al trash o al groove, hacen una combinación diferente al rock/metal gótico por un lado y al death sinfónico por otro. El hard rock sigue siendo más importante que lo extremo, así que terminan siendo una especie de metal sinfónico épico sin apelar a lo bélico ni a lo fantástico sino a un punto medio entre el metal que puede ser accesible y radial, así como las complejas estructuras de música académica y progresiva, a veces demasiado agresivas. Me gusta, 4,7 de 5. 

8. Memento Mori (2025) de Stential. Post-hardcore / screamo que es apenas decente. 2 de 5.

9. New Blood (2025) de Obijuan: el rapero de Bahamas hace un disco Drumless y hip hop abstracto, hardcore y consciente, añadiendo momentos de música caribeña como Junkanoo (folclórica de Bahamas) y Dancehall, con un sentido subterráneo, callejero y migrante, bastante oscuro y airado. Sin embargo, no es mi favorito. Pondré un 2,9 de 5.

24 abril 2025

Pop barroco / soft rock londinense, soul psicodélico, groove/death técnico progresivo y alternativo de Boston y mucho brutal death metal

1. Anchor Chains, Plane Motors & Train Whistles (Ep, 2025) de Skydaddy. un lindo puñado de canciones, suaves, calmadas y elegantes, alrededor del pop barroco y el soft rock, con algo de revival de psicodelia. Se trata del artista Rachid Fakhre, residenciado en Londres. Es su tercer EP y aún no tiene un álbum debut. 3,7 de 5.

2. Dreams Of Doom: un disco de death/doom de un baterista portugués, pero muy malo, lo quité / Sable, fAble de Bon Iver (pop soul / art pop pero no es para mí). Buenos singles de Durand Jones & The Indications: smooth soul y psicodélico (de Bloomington, Indiana, EEUU, su disco sale a mediados de junio).

3. Erasure Of Color (2025) de Aversed: increíble este disco que me hace pensar en una versión extrema de Jinjer, pues combina muy complejos riffs de progresivo y death técnico con otros de djent, más solos de guitarra espectaculares que explotan en virtuosismo, acompañadas de una segunda guitarra en contratiempo para arreglos rítmicos que son una cátedra de hermosura laberíntica, así como de tecnicismo formidable. 

Y en otros suena a black/death melódico, en que las guitarras en trémolo y el blast beat feroz son intervenidas por una voz femenina entre alternativa y operática, que se intercala a veces con un shriek industrial y punzante. 

Su elemento diferenciador es el uso de polifonías con riffs arpegiados que pueden transformarse o alimentarse de otras guitarras más shoegaze y sí, llegar al metal alternativo menos extremo o sumergirse en un groove progresivo, en que los shrieks son más presentes, intercalados siempre con una voz más propia del metal alternativo. 

Y aunque algunas guitarras son más metalcore que death melódico, las voces guturales (que también agrega el guitarrista principal en forma de growl y la vocalista en gritos screamo) a veces se apoderan de la narrativa, en otros es el poderosísimo sonido del bajo el que toma el comando melódico.

Son de Boston, Massachusetts. Comparten baterista con Allegeon, que tiene un disco increíble este 2025. Y tienen un sorpresa en el tema que da título al disco, con un arreglo sinfónico a lo Septicflesh en el medio de la canción. 

4. Sheol (Split, 2025) de Insalubrity / Excrescence / Anal Stabwound / Theurgy. La primera es una banda de brutal death de Ecuador. Con un buen baterista y un pig squeal típico. 2,5 de 5. La segunda viene de Tacoma, Washington. Con un baterista igual o quizás más veloz aún, pero un sonido terrible y un vocalista menos capaz. Malazo, 2. La tercera tiene mejor música, aunque esta vocalización y la monotonía del género me parece hasta estúpida. 3 de 5. Es un artista solitario con banda en vivo de Darien, Connecticut. Y la última repite este músico en voz,  bajo y batería, más un guitarrista y un segundo cantante de Italia y Filipinas respectivamente.

19 febrero 2025

Rapmetal jazz mathcore de Brooklyn (Candiria), pop punk femenino, grunge/doom francés copión

0. Creo que no apunté en estos días que Daniel Acosta está de visita y que hoy quizás sea el último día en que nos veamos antes que regrese a Texas, así que segurísimo nos vemos.

1. The Coma Imprint (2002) de Candiria
: son dos discos en uno (y una regrabación + bonus), el quinto de la carrera de estos locos de Brooklyn, Nueva York, que son realmente muy distintos. Es básicamente una remezcla y regrabación de la mayoría del segundo disco, original de 1997, Beyond Reasonable Doubt, tres temas nuevos y un segundo disco de canciones de los proyectos alternos, lo que además es costumbre de esta gente.

En los primero 11 temas se explayan los semidioses del rapmetal, jazzcore, dub, nü-metal, rock experimental, mathcore, hip hop y me quedo corto: en que los shrieks de mathcore son permanentes, así sea sobre potentes riffs de guitarras, tribales percusiones africanas, suaves interludios de jazz y/o todo junto. Es hip hop con voz rasposa, es Mr Bungle haciendo East Coast Hip Hop, es Trepalium con un DJ y una guitarra menos. 

Hasta que llegas al tema R-evolutione-r, el último de las primeras 11 y no incluido en el disco original, y entonces la banda se transforma por completo, como lo haría King Gizzard pero en otro disco, haciendo un largo tema de rock progresivo espacial y psicodélico.

En el segundo, escuchamos hip hop, nu jazz, space rock (con violines), IDM y hasta chillhouse/ambiente techno. Esto incluye las bandas/proyectos Chief (8), The Moons Project (con dos temas), Ghosts of the Canal y Kid Gambino. Joya total, 5 de 5. En Spotify.

2. My Apologies To The Chef (2025) de Winona Fighter. Hace poco escribía que el problema del pop punk es que después de Blink 182 y del Dookie de Green Day, todos sonaban repetidos, derivativos o simplemente plagiarios. Y el álbum debut de esta banda me desmiente, por fortuna, dándole más fuerza a las guitarras, incluyendo riffs disonantes y arpegiados, originalidad a las composiciones y diversidad al género, incluyendo muchísimas referencias a la escena indie y alternativa.

Es un power trío de Nashville, conformado por Coco Kinnon (guitarra, vocales), Dan Fuson (guitarra) y Austin Luther (bajo). No, no hay baterista como parte de la banda, sino uno en vivo.


3. Eerie (2024) de Fátima: hablando de originalidad, esta banda francesa de grunge/doom es realmente un copy-cat de las canciones más rabiosas del Nevermind de Nirvana. Bien ejecutadas, pero básicamente un rip-off. Diría que 3 de 5 por lo extraños momentos de diferenciación, que jamás se alcanzan en la voz, sino en interludios de bajo y batería, en que la emulación va por los lados, obvios, de The Melvins. En el tema Mosul Orb agregan algo de música árabe, que les da otro tono de diferenciación, aunque la voz es patéticamente imitadora de Kurt Cobain. 

4. Brat (2024) de Charli XCX: Otro disco de pop alternativo que es considerado de lo mejor del año. Bastante bueno, especialmente en producción y vocales, aunque es difícil ubicarlo entre el top 10. Charlotte Emma Aitchison es de Cambridge y tiene una carrera que inició en 2014 con varios discos bien posicionados, hasta el Brat que resumió parte de la cultura en línea del año. Es un disco de Electropop, dance-pop y música electrónica bailable, aunque RYM dice que también tiene Bubblegum Bass, Electro House, Electroclash y Bloghouse. Diría que 3,5 de 5. En Spotify.

17 febrero 2025

Post-punk/noise pop de Minnesota, metalcore salvaje de Florida, noise rock muy pobre,djent/progresivo berlinés, post-punk gótico preciosista, punk celta, synthpop neo-psicodélico, brutal deathcore técnico, doom progresivo hermosísimo (Avatarium), hip hop latino y nu jazz

0. Empecé la semana llegando un pelín tarde a clases. Mariví me pidió hacer una investigación de prueba, seguro para considerar pagarme de otra forma, tengo que lucirme.

1. The Heart Beating As None (2025) de SUPERCOLLIDER: (Niki Dewolf - mujer trans) viene de Grand Rapids, Minnesota. A diferencia del mixtape de Lua Trilogy!, el cual detesté y el confuso pero estimulante LUACOLLIDER, este disco es más claramente un producto de estudio pero dentro de los estándares, si es posible, del post-punk/noise pop con angustia emo y oscuridad vaporosa en las voces, producción cuidadosa aunque nebulosa, como en un viejo bar lleno de humo, y atmósferas llenas de guitarras ruidosas, un bajo "sucio", samples industriales y sintetizadores inmensos, hechos con una filosofía de lo-fi y post-hardcore.

De acuerdo a RYM es un disco de Noise Rock y Post-Punk, con influencias de Gothic Rock, Experimental Rock y Post-Hardcore. El título es una referencia al disco I Can Hear the Heart Beating as One de Yo La Tengo. En Spotify. Me gustó, 4,3 de 5. 


2. Philosophy of the Blade EP (2025) de Domain: metalcore sucio y salvaje, con guitarras realmente muy distorsionadas y sucias. Tiene tres temas, incluyendo una versión de Propaganda de Sepultura. 4,2 de 5. Son de Florida, EEUU. En Spotify. 

3. Singles de Amenra (Forlorn) que no me conquistó, sonando como demasiado black metal para lo que han hecho antes. Low before the breeze, un black/hardcore mucho más interesante y Gernotshagen con Mosaic, algo de black/folk quizás demasiado largo aunque con muy buen sonido, un poco más interesante.

4. Thirteen Sense (2025) de Klein: banda de noise rock, puro y duro, aunque audible. Según RYM podemos escuchar dron, ambiente, industrial, glitch y post-metal, aunque lo que reconozco son guitarras súper procesadas y ruidosas, algo de beats sencillos y poca estructura. No le entendí el gusto, a pesar de los samples de música clásica y la experimentación sónica. Lo veo pobre, con poco atractivo. 1,5 de 5.

5. Coralea EP (2025) de Across Oceans: un djent / metal progresivo y alternativo con growls de death metal y varias formas de voz limpia para hacer coros, desde el post-hardcore al goth metal, que por momentos me recordaron a Evergrey. Es una nueva banda, power trío berlinés, compuesta por Ben Ramjan en la guitarra, Neema Sahebi en el bajo y Joey Ryan en guitarra principal y voces. Interesante, empezaron publicando singles e EPs en octubre de 2023. 4,2 de 5. En Spotify. 

6. Glutton for Punishment (2025) de Heartworms: El post-punk gótico es quizás el género menos favorito pero el que he aprendido a tratar de entender, sobre todo porque me gustado mucho más ahora el post-punk. 

En este caso, un disco muy bien producido e interpretado, que según RYM, es darkwave, Windmill Scene, rock gótico y post-punk, que es también dance-punk, synthpop, coldwave y art pop, es decir, que es bailable y oscuro, detalladamente construido y accesible, con una muy buena voz femenina (Josephine Orme, encargada además de guitarras y teclados) y con unos sintetizadores impresionantes, además de una instrumentación analógica con una atmósfera elegante, sofisticada y casi demasiado perfeccionista, puesta de una forma tan precisa y puntillista que es realmente está inspirado en las bellas artes. 

Aunque sus canciones electrónicas me ahuyentan, las que están más cerca del rock/punk me parecen realmente fascinantes. Le daré un 4 de 5 pensando en volver a escucharlas. Son de Londres.Por cierto, esa Windmill Scene me ha ganado poco a poco, con discos como Ants From Up There de Black Country, New Road; Hellfire de black midi; The New Sound de Geordie Greep y The Vault de Maruja. En este caso, está más cerca de FACS y Ditz. En Spotify.

7. Dead Anthems (2025) de The Rumjacks, divertido celtic punk australiano, sin demasiadas pretensiones, guitarras bien ruidosas, coros alegres y canciones para la fiesta. 3,5 de 5. Por momentos es pop punk y otras bien punk, es divertido, lo pongo en mi lista para más tarde.

8. Imaginal Disk (2024) de Magdalena Bay: según la crítica y el público, quizás el mejor disco del año pasado. Recuerdo haberlo escuchado pero no lo retuve. En Sputnikmusic le dan el puesto 72. Según RYM es un disco básicamente sembrado entre la Neo-Psychedelia y el Synthpop, aunque hay también Chillwave, Dance-Pop, Progressive Pop, Alternative Dance, Indietronica y Pop Rock. 

El primer tema es realmente complejo, inmenso y "bjorkiano" desde el punto de vista de la producción, las pistas que componen el tema son complejas, con un sonido entre industrial y clásico, claramente entre lo progresivo y lo alternativo, incluso algo violento. El segundo es más psicodélica y calmada aunque con beats acelerados e intrincados para ser pop. 

Luego el disco lo siento que cultiva esos extremos, por un lado la percepción de expandir los límites del pop, aunque no sea pionera en esto, usar beats "potentes" con mucha ganancia, que incluso también suelen salirse de las referencias obvias, al usar guitarras eléctricas densas y expansivas, casi shoegaze y bastante ruidosas y muchas baterías potentes, como encontrar el punto entre Madonna y Nine Inch Nails. Sin embargo, a pesar de lo dulce del sonido, de la fiereza de la producción y de la revelación de algunas combinaciones, así como de una buena voz, encantadoras melodías y retadoras estructuras, disto de ponerlo como el mejor del año, e incluso entre los mejores. Le pongo un 3,8 de 5.

El 2024 tuvo además discos como The New Sound de Geordie Greep, Songs of a Lost World de The Cure y Lives Outgrown de Beth Gibbons, que considero mucho mejor. Aunque creo que Magdalena Bay (el dúo de Mica Tenenbaum en producción y vocales) y Matthew Lewin, producción, arreglos de cuerdas y vientos, vocales de apoyo) sí hizo un muy buen disco, increíble de verdad, probablemente lo mejor del pop progresivo, el synthpop y/o la neo-psicodelia. Lo pondría en los mejores 30 del año. Epa, este dúo de Miami antes estaba en una banda de rock progresivo, art pop  e indie rock llamado Tabula Rasa QUE DEBO ESCUCHAR.

9. Descent Into Madness EP (2025) de Enterprise Earth: deathcore, djent y death progresivo pesadísimo, intrincado y con guturales diversos, demoníacos y potentes, que son acompañados además con épicos coros de voces limpias, narraciones góticas y los más diversos shrieks, así como enrevesadísimas combinaciones de guitarras y percusiones como un deathcore progresivo. Me recuerdan al Endarkment de Anaal Nathrakh y un poco a Cattle Decapitation.

Es brutal death, también hay algo de hardcore punk, incluso groove y claro, death técnico, con solos increíbles, riffs que suenan como una lluvia de azufre y un huracán intranquilo. Aunque lo mejor está en la avezada producción vocal, entre muchas formas de gritos y coros de voces agudas y limpias, con un efecto polifónico infernal, junto a una variedad rítmica y melódica inusual para el género, que lo hace más disfrutable y rico. Es realmente quizás el mejor EP del año, sin duda. 4,8 de 5. En Spotify. 

La banda fue fundada en 2014 en Spokane, Washington y ha tenido media decena de músicos que han ido y venido a otras bandas de deathcore/death técnico. Comparten baterista con Whitechapel, por cierto.
10. Between You, God, the Devil and the Dead (2025) de Avatarium: maravilloso disco de doom progresivo y rock psicodélico de Suecia, con sonidos stoner y góticos, con una cantante encantadora. Suena a Ghost, Lucifer y Amorphis al mismo tiempo, aunque mucho más enfocado en lo vintage y setentoso, con un concepto mucho más teatral y atmosférico. Sin embargo, el sonido denso y casi lúgubre está dinamizado por una grandiosidad de metal sinfónico y power metal orquestal, de rock de estadio, en que parece que hay implosiones que dejan que de un núcleo de cortinas aterciopeladas vinotinto y velas negras emanen rayos de luz enceguedora. 

Las melodías son hermosas, con líneas vocales seductoras y épicas, tan litúrgicas como paganas, es una misa negra de una belleza instrumental increíble. Según Sputnikmusic es también blues, y claro que se escucha en las guitarras. 

La medusa vocal es Jennie-Ann Charlotte Smith, una consejera psicosocial en uno de los mayores hospitales de Estocolmo de 47 años y que ha sido invitado a varios discos de Candlemass. La acompaña el bajista Mats Rydström, el baterista y percusionista Andreas Johansson y el guitarrista Marcus Jidell. Está invitado su propio ex-tecladista, Rickard Nilsson. Es un 5 de 5, punto.

RYM lo coloca en el heavy psicodélico, un género derivado del blues rock y el rock psicodélico, además de doom tradicional, hard rock y heavy metal. Para mí, este es el mejor disco del 2025 hasta ahora.

11. Residente (2017) de Residente: el debut solista de René, en que además de hacer rap y hip hop, se suma una producción rica en sonidos, agregando art pop, plena puertorriqueña, música folclórica europea y africana -incluyendo música tuareg con canto de garganta- y pop progresivo. Un disco musicalmente muy logrado. 

Las canciones fueron grabadas en Armenia, Burkina Faso, China, Francia, Ghana, Níger y Rusia, con decenas de artistas desconocidos, desde cantantes de ópera a músicos tradicionales, incluyendo niños de Osetia del Sur, producto de visitas a varias partes recónditas del mundo, correspondiente a un detallado estudio genético que se hizo René. Hizo un documental y un libro de todo lo vivido y recorrido. Lin-Manual Miranda, su primo lejano, ILe, su media hermana que ha cantado en Calle 13 y Omar Rodríguez-López son algunos de los invitados más conocidos.

A mí me encanta, 4,8 de 5 (porque las letras no me parecen tan extraordinarias como la producción musical). En Spotify.

12. MYT (2025) de Moses Yoofee Trío: Segundo disco de este trío de nu-jazz / jazz fusión / jazz-funk berlinés, conformado por Moses Yoofee (piano, teclados, producción), Roman Klobe-Barangă (bajo) y Noah Fürbringer (batería) por lo que en lugar de ser principalmente electrónico como Flying Lotus, es primordialmente acústico y analógico con intervenciones digitales. Es muy lindo y estimulante, sexy y justamente entre el smooth jazz y el drum n bass, por momentos es como muy ligero, casi inocente, aunque los arreglos demuestran las altas habilidades técnicas, es también accesible y cadencioso, un poco latino.4,3 de 5. En Spotify.

16 febrero 2025

Noise pop industrial inglés, Deathcore cristiano de California, death/groove danés, power metal alemán (Grave Digger), stoner metal psicodélico espacial alemán, heavy metal finés, hip hop español, digital hardcore canadiense y beatdown hardcore tailandés

0. Hoy domingo tampoco fui al kárate, aún necesito descansar un poco las piernas.

1. Love (2025) de Tayne: segundo discos de esta banda de post-metal y noise industrial, difícil de definir. Suena un poco a Health, entre la electrónica y el metal. Entre los invitados están Rolo Tomassi y Rachel Aspe de Cage Fight. Según su Bandcamp, son :una banda de pop industrial noise que subvierte la música pop y lleva el género a límites extremos. Las melodías chocan con sintetizadores violentos y riffs coronados por voces fantasmales para crear un crisol de culturas. Un poderoso híbrido de noise que toma tanto elementos de Lady Gaga como de Nine Inch Nails. “Para nosotros, el contraste es mucho más interesante. Nos encanta la música metal extrema, pero nos resulta más emocionante intentar crear algo que no sea lo que todo el mundo espera que hagas”.

Han abierto conciertos para HEALTH, Greg Puciato y Author & Punisher. Son de Londres, Reino Unido. Es la creación de Matthew Sutton (vocales, bajo) junto a  Tom Hancock (guitarra) y Paul Traveler (batería). Me gustan, 4,2 de 5, es irónico que suene tan duro para ser inspirado en el pop. En Spotify.


2. Towards the Light EP (2025) de Impending Doom: deathcore cristiano ("gorship") de Riverside, California. Mezcla opaca, con buen performance musical, con todos los elementos del deathcore y algunos del brutal death metal, disfrutables aunque no demasiado originales. 3 de 5. 

3. Within The Viscera (2024) de NECKBREAKKER: Uno de los últimos discos del año pasado, le puse 4 de 5 en diciembre. Thrash/death/hardcore con melodías y muchísimo groove, buenas guitarras, sonido impecable y calidad técnica impresionante que unen a cadencia entre lo salvaje del beatdown hardcore y el más puro groove metal aunque su sonido es mucho más old-school, casi vintage, entre Decapitated y Benediction. Son de Dinamarca. En Spotify.  Pueden subir a 4,3 de 5 aunque uno se va cansando durante el disco de escuchar tantas referencias vintages.

4. Bone Collector (2025) de Grave Digger: power/thrash metal alemán, sonando como una mezcla de Testament, Accept y Blind Guardian. Bien rockero, con voz rasposa e incluso con shriek, buenísima instrumentación, con un sonido histórico que se reconoce, aunque hecho en falta el progresivo o las orquestaciones. Le había puesto antes 4 de 5 aunque ahora siento que baja a 3,5. En Spotify.

5. Long Distance Trip (2010) de Samsara Blues Experiment: stoner/doom metal/blues rock/ rock psicodélico alemán fundado por el guitarrista Christian Peters. Según RYM es también raga rock, jam band (country, blues, jazz, toda vaina), Heavy Psych, Raga Rock y Space Rock. Es un discazo que profundiza en la combinación de géneros, la composición de temas que expanden la consciencia, se adentro en terrenos metaleros con mucho wah wah y desafía algunos estándares que luego serían usado por bandas europeas que hacen dark country goth metal. En Spotify. Esto es 4,8 de 5. En Spotify.

6. Roses From The Deep (2025) de Marko Hietala. Confieso que este disco me confundió. Después de media docena de singles de canciones muy cercanas al viking/folk rock, de repente sale este disco de heavy tradicional, casi hard rock y casi NWOBHM, que me recordó los trabajos solitarios de Bruce Dickinson pero a la baja. Aunque tiene buenos temas, como The Dragon Must Die, la mayoría es algo entre arena rock, AOR y rock sinfónico de mucha calidad, pero para mí la gran pega es que Marko no tiene una voz limpia privilegiada. En Spotify. 3,5 de 5 aunque algunas orquestaciones y temas tienen muchísimo más. 

7. Criminal Minded Deluex (2025) de Solo K.OS y SabioBeats: Según su Bandcamp: "Este álbum debut de Solo K.OS revisita el sonido grimey y oscuro de la Golden Era, añadiendo un toque nostálgico a su sonido contemporáneo. El disco es un análisis sociocultural de la generación de K.OS. Los storytellings, las barras y los beats pesados e intensos son los elementos que hacen de este disco una auténtica masterpiece del rap en habla hispana.

El álbum cuenta con colaboraciones de SD Kong, Toteking, Nessa, Nico Miseria, Dano, DJ Swet, D.Phillips y Ezdo Marchito, además del elenco de artistas invitados en skits y otros segmentos. La mezcla y masterización de "CRIMINAL MINDED" está a cargo de P-One, y los diseños son obra del mismo SabioBeats". Hay que añadir que también está Lil Supa en el mismo tema de Nessa. Es un álbum de hardcore hip hop, gangsta rap y boom bap, misterioso así como el Temples Of Boom de Cypress Hill.

En Deezer hay cuatro temas, en Bandcamp completo. Sabiobeats ya aparecía en uno tema de YEYO de Lil Supa.

8. UNKILLABLE ANGEL (2025) de Ada Rock: electro-industrial con Aggrotech, Digital Hardcore, Cyber Metal y Hardcore electrónico, segú RYM. A mí me suena ciertamente a Atari Teenage Riot y el hardcore electrónico bailable holandés, aunque tiene cosas como de anime, comiquitas y gritos industriales. Es una artista de Montreal, Canadá. Sin parar de hacer shrieks, como la primera Poppy, tampoco de hacer música ardoroso, sucia y bailable. Es muy entretenido, y aunque es menos de 40 minutos, a veces repetitivo. 3,7 de 5. Lo mejor, el tema weed stroe kratom, un hip industrial con samples de jazz, rock and roll y cabaret con duros golpeteos industriales.

9. Yom-Ma-Lok (2024) de Whispers: beatdown hardcore poderoso, bien groove, urbano y sucio, claramente influenciados por Integrity. Son de Tailandia y llaman a su estilo Bangkok Evilcore que es mezcla de metalcore, downbeat hardcore y holy terror (nacido a raíz de Integrity). De verdad divertidos y duros, tanto que a veces suenan más a death metal que a groove. 4,3 de 5. En Spotify. 

10. Michigander (2025) de Michigander: proyecto solista de indie pop rock del cantante y multiinstrumentista Jason Singer de Kalamazoo, Michigan. Entretenido, algo emo y alguillo country. Me sonó por momentos a The Dandy Warhols pero sin psicodelia y en otros a Beirut aunque sin la belleza de la fusión jazz sino con toques de vientos y pianos dentro de la estructura del indie rock. 3,6 de 5. Tiene un tema, I'll Be OK, que parece algo de synth-pop ochentero reinterpretado en rock.

11. Follow Me: Kill! (2017) de Cripper: thrash/death/groove metal alemán ya extinta pero liderada vocalmente por Britta Görtz, ahora Hiraes. Se separaron después de este álbum, el quinto de su carrera. Me gusta que la crítica lo desprecie porque a mí me parece buenísimo, con esa combinación de thrash y death con vocales súper guturales, hábiles y poderosas, que también aprenden de Phil Anselmo, Chuck Billy y el death metal originario. En Spotify. 4,4 de 5.

07 febrero 2025

Post-metal misterioso, death progresivo melódico, rock alternativo francés, post-hardcore/hardcore melódico australiano, neo-folk noruego y djent/progresivo de Ucraniano (Jinjer), tributo a Nirvana, mixtape de PluggnB y black metal melódico

0. Viernes, dame música nueva que quiero gozar.

1.  To Rest in the Trust, that Creates the World (2025) de Suffocate For Fuck Sake: Vaya nombre. Es un EP de un solo tema de 20 minutos de post-metal / post-rock / screamo en sueco, meditativo, profundo, pesado y con arreglos de voces femeninas y cellos. Me gustó, 4 de 5. Son suecos y según ellos mismos, son Sigur Ros, Breach, Cult of Luna, Mono y Mogwai al mismo tiempo. En Spotify.

2. Colossus EP (2025) de Slow Fall: un género poco común, death metal progresivo y melódico finlandés, no como Children Of Bodom sino como hacer melodías con voces y sintetizadores sin los riffs típicos de melodeath sino desde la brutalidad del death progresivo, aunque sí son un poco como sus compatriotas finlandeses, no son obvios. El growl es muy bueno, más profundo que los de compañeros de género.

3. III (2025) de Last Train: rock alternativo francés de muchísima calidad y originalidad, con gran enfoque en las baterías, como con folk rock e influencias noventeras, post-grunge. Según ellos son hard/garage/blues rock de Francia, aunque no son tan vintage como para pensar en los 60/70 sino en revivals de sus géneros. 4,3 de 5. En Spotify.

4. Can You Show Me Who I Am? (2025) de Vacant Home: screamo / post-hardcore / post-rock / hardcore melódico. Un gran disco que combina rabia, desespero, riffs expansivos y alternativos, baterías espaciales y atmósferas combinadas entre géneros de forma entretenida, aunque no demasiado originales, aunque con un performance pulido. Lo mejor es tener post-rock en medio de tanta rabia punk. 4,1 de 5. En Spotify. 

Son Callum McGivern (vocales), Jeremy Street (guitarra, vocales), Alex Weston (guitarra), Brodie Wilson (bajo) y Dejon Vlahov (batería). Son de Perth, Australia.

5. So Lonely In Heaven (2025) de The Legendary Pink Dots: psicodélico, electrónico y muy experimental. Es como experimental electrónico, con muchas ediciones y sintetizadores. Un buen nombre para estos asiduos del rock electrónico, dark ambient y neo-psicodelia experimental que editaron su primer disco en 1982. Los originales son de Londres pero desde 1984 viven en Países Bajos y ahora es un banda mixta. 4,2 de 5. En Spotify.

6. Burnout Days (2025) de Flipturn: pop rock, jangle pop, indie rock de Florida, Estados Unidos. Es generalmente suave, pasado por electrónica, me hace pensar en Moloko, The Carpenters y REM. Voz femenina, guitarras atmosféricas y mucha cultura vintage. Un poco aguado aunque melodioso. 3 de 5. Tiene buenísimos músicos e incluso algunos temas son realmente extraordinarios, cuando son más noise y rock que pop.

7. Birna (2025) de Wardruna: neo-folk noruego, mucho más conocido por ser parte de la banda sonora de Vikingos (Netflix). El grupo utiliza instrumentos históricos y tradicionales nórdicos, como flautas, tambores, arpa de boca, cuerno de cabra, lur (tipo de cuerno), kraviklyra (lira noruega) y tagelharpe (arpa nórdica con arco). También utilizan instrumentos no tradicionales y otras fuentes de sonido como antorchas, agua, rocas y árboles. 

Einar "Kvitrafn" Selvik, exmiembro de las bandas black metal Gorgoroth, Skuggsjá, Jotunspor, Ildkrig, Mortify, Bak de Syv Fjell, Sigfader, Dead to This World, Sahg, Det Hedenske Folk y Malice in Wonderland fundó Wardruna junto a Lindy-Fay Hella en las voces y flauta de hueso. Es un discazo, aunque ambiente, con mucha riqueza musical, notoriedad sónica y sonido envolvente. 4,8 de 5. En Spotify.

8. Duél (2025) de Jinjer. De Ucrania con poder femenino, progresivo y ritmos cadenciosos de pura distorsión para el mundo. Se escucha más denso, pesado y hasta deathcore que antes, que se equilibra con los riffs arpegiados en tiempos extraños, rezumando metal progresivo, djent, groove metal y metalcore junto a guturales profundos y líneas limpias de Tatiana Shmayluk. La sección rítmica sigue siendo sorprendente y técnica, con sabor de funk/jazz rock. Videos virales de TikTok con el bajista  Eugene Abduhanov tocando las nuevas canciones en vivo en 3, 2, 1. Pesado y melódico, con trucos y ganchos, aunque admito que no tanto como los de discos anteriores. 4,3 de 5. En Spotify. Aunque el tema que da título al disco y Someone´s Daughter tienen un ganchos/breakdowns memorables.

9. Singles de VoidChaser, progresivo canadiense con The Anchoret y con el cantante de Caligula´s Horse. El primero es un tema de metal progresivo, más o menos bañado de djent y termina con saxofón, sintetizadores y post-rock, hermoso. Arriba Canadá.

10. A Tribute to Nirvana, The Songs of MTV Unplugged in New (2025): Siete bandas de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, seis canciones, porque se repite Jesus Doesn't Want Me For A Sunbeam. En Spotify.

11. Worldwide Domination (2025) de Lua Trilogy!: un mixtape de PluggnB, Cloud Rap, Ambient e Instrumental Hip Hop, que me pareció una curiosidad pero insuficiente. 1,5 de 5. No se me pareció en nada al proyecto conjunto Luacollider.

12. Amidst the Ruins (2025) de SAOR: sexto disco de esta banda escocesa de black/folk metal melódico, atmosférico y celta, creado y liderado por Andy Marshall, junto a un montón de músicos españoles como Carlos Vivas en la batería (que también lo hace en vivo), Àngela Moya Serrat en el violín, Miguel Izquierdo en la viola y Samuel C. Ledesma en el cello. Además de la alemana, también música en vivo, Ella Zlotos en voces femeninas, flauta irlandesa, flauta de concierto y gaita irlandesa (Uilleann pipes), además de la británica Jo Quail en cello y efectos sonoros. 

El disco se va desarrollando lentamente pero va construyendo, especialmente desde el tercer tema, un sofisticado estilo de post-metal sinfónico o de post-black orquestal, con detalles corales, folk y atmosféricos de mucha riqueza y profundidad sin tener sintetizadores, al menos no obvios, y apelando a instrumentación, estructuras y formas del black/folk metal salvo la distorsión chirriosa y los shrieks, así como elabora con cuidado esta especie de neo-folk metalero o metal extremo folclorizado con notas celtas. Por momentos parece una mezcla de Eleuveitie y Alcest. 4,5 de 5. En Spotify.

13. 

04 febrero 2025

Chamber pop / indie folk neozelandés, pop punk australiano, post-metal/rock escocés, rap metal / hip hop industrial, black metal atmosférico, progresivo australiano y free jazz/noise rock avant-garde italiano, death/black sucio canadiense, power progresivo noruego, nü metal israelí

1. Asphodels (2025) de The Veils: banda neozelandesa residenciada en Londres, de rock, indie y folk independiente según Sputnikmusic aunque RYM los ubica más adecuadamente como Chamber Pop. Muy bien hecho pero muy poco emocionante, 2,5 de 5.

2. Toy (2025) de Dear Seattle: pop punk australiano, genérico y muy derivativo, aunque bastante bien hecho. 2,7 de 5. 

3. Cleave (2025) de Beneath a Steel Sky: post-metal escocés con sonidos doom, space rock y ambient, que combina la dureza y expansividad de Cult Of Luna o Russian Circles con sonidos más suaves, elegantes y con voces limpias más post-rock. Y aunque tiene menos progresivo y jazz/rock que otros compañeros, el trabajo de guitarras, arreglos minimalistas y en capas le da su propia coloración, entre disonancias, arpegios y ardientes notas agudas casi exasperantes. A veces suenan a The Ocean Collective. Me pareció un discazo, 4,6 de 5. En Spotify. 

4. I Lay Down My Life For You (Director's Cut - 2025) de JPEGMAFIA: el hip hop hardcore y experimental con guitarras de nu-metal presenta este compilado / reedición de su disco 2024 que de nuevo asombra, entretiene, hace sonreír, cabecear y bailar. Es oscuro, es innovador y brutal. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Allegheny Rains (2025) de Theophonos. Mathcore / black disonante de Jimmy Hamzey (también Serpent Column) al estilo entre Hoplites e Imperial Triumphant, sin el encanto ni avanzada interpretación de ninguno de los dos, aunque tiene muy buenos momentos en que lo melódico y lo agresivo se juntan. Tiene muchísimo mejor sonido que su EP anterior de 2024, Banishment.

Sin embargo, y aunque al principio del disco asoma que usará ritmos básicos de rock and roll y garage punk que va desarrollando con más o menos fortuna al fusionarlos con ritmos frenéticos de black metal y grindcore, arreglos corales y sinfónicos muy avezados y complejidades matemáticas, en conjunto se queda en general en un disco más extraño que completado. 3,7 de 5 aunque tiene canciones y/o momentos de 4,2. En Spotify.

6. Chains (2025) de Taliesin: muy simpático metal progresivo de Canberra, Australia, que tiene lindezas del pop y los avanzados artilugios de lo progresivo, con una voz limpia y arreglos orquestales épicos que suenan casi juguetones. La atmósfera es oscura, algo post-punk aunque lo que domina es un bajo progresivo, denso y casi sludge que está rodeado de metal progresivo bastante guitarrero. 4 de 5. En Spotify.

7. Carboniferous (2009) de Zu: locura mathcore, noise rock, metal avant-garde, brutal prog, con techno y jazz punk / avant-garde. El sonido es denso, como de sludge e industrial, en la que el saxofón suena como tocado por Ministry. Así que la improvisación del jazz, las posibilidades de la música experimental y la suciedad del rock/metal se estrellan como luego harían Black Midi y The Mars Volta. Sin embargo, Zu es más metalero, más noise y más destructivo en sus búsquedas. 4,8 de 5. En Spotify.

8. Violation.Strife.Abominate (2025) de Revenge: un black/death canadiense sucio, lo-fi y brutal, pero de muy mala calidad y sonido. 2,3 de 5.

9. Singles de Squid, en la que brilla el tema Crispy Skin, un tema de seis minutos que tiene indietronica, post-punk y kautrock, entre otros. Son una banda de Londres que se las trae. Me recordaron a Plastic Beach. Singles de Cryptosis, thrash metal técnico y progresivo holandés, poderosos y creativos.

10. Face our fear (2025) de Ebonheart: fascinante banda de power metal progresivo noruego, que echa mano de decenas de géneros y estructuras, que incluyen música electrónica bailable, sintetizadores de rock progresivo setentosos, growls de death metal y sensibilidades del pop. 

Su música es tan compleja como accesible, combinando habilidades técnicas, guitarras gruesas y una voz increíble con raros formatos de producción y grabación para crear una experiencia sónica aventurera, que incluye fusión world music, folk balcánico y hasta lo que parece música circense. 

No es sólo la típica banda de power progresivo que demuestra que puede hacer malabares y sorprender con solos y arreglos, con canciones dramáticas, explosivas o fantasiosas sino que va más allá con magia de estudio. Es increíblemente intrigante, sobre todo porque es un dúo con muchos invitados: Jan Thore Grefstad (Saint Deamon, Kaasin) en la voz y Lasse Lazz Jensen (Oceans of Time) en la música. 4,8 de 5. 

Entre algunos de los invitados están Dirk Verbeuren (Megadeth) en la batería, Mats Haugen (Circus Maximus) en solo de guitarra, Sid Ringsby (TNT) en bajo y Jon Eirik Bokn (Trollfest) en la batería, Yngve Bolt Christiansen (Ex-Blood Red Throne) en voces y Kjell Åge Hartveit Karlsen (Ex-Chrome Division) en solo de guitarra. En Spotify.

11. Bleed Out, Heal Out (2019) de Walkways: una joya del nü-metal / post-hardcore / metal alternativo, de Tel Aviv, Israel, con voces rasgadas y desesperadas, entre Deftones y Slipknot aunque menos agresivas, voces corales oníricas de distintos colores que transportan, junto a profundas guitarras de post-rock, djent y nü-metal, que van llevando a un viaje que es tan melódico como potente, que nos va paseando por una suerte de curvas llenas de emocionalidad entre la rabia y el dolor, sorpresas progresivas con contratiempos y dinamismo vocal que casi es divertido y alegre por momentos, con una versatilidad asombrosa. 

Además de una balada entre violines, se notan influencias y sonidos del metalcore, melodeath e incluso del rock electrónico, en un disco extenso que se toma su tiempo para usar todas sus distintas capacidades, que termina siendo rico, diverso y propio. Algo derivativos, aunque bien acoplados los distintos sonidos. Muy muy buenos, 4,7 de 5. En Spotify. Van a girar este 2025.


26 enero 2025

Noise pop/post-rock chileno, jazz-rock progresivo legendario (Mahavishnu Orchestra), groove metal (Prong), post-rock/folk alternativo, goth metal aburrido y thrash/black/speed glorioso

1. Cœur de cible (2024) de Lofofora: ¿de dónde sacará Deezer ese interés por la música francesa? Muchas veces me recomienda bandas alternativas del país galo que de verdad muy rara vez me enganchan. Este caso, de nü-metal/metal alternativo es otra más. Sí, suenan bien pero demasiado promedio o localizadas. 2,5 de 5.

2. Demo 2025 de Panorama Local: banda de indie rock, post-punk, post-rock y noise pop de Temuco, La Araucanía, Chile, con un sonido melancólico, algo emo y genialmente narrativa, que me recuerda a Ed Maverick, e incluso a Los Prisioneros y a Jorge Drexler, con esas referencias como a las baladas latinas de los 60 recuperadas con tristes acordes de emo pop y las letras ingeniosas, con juegos de palabras e ironía, pero también a Viva Belgrado, con su post-rock cotidiano y semi-gritado. Muy promisorio, 4,3 de 5. En Spotify. 
3. Visions of the Emerald Beyond (1975) de Mahavishnu Orchestra: obra de arte de la legendaria agrupación de jazz fusión, jazz-rock, jazz-funk y rock progresivo de Queens, Nueva York. Combinando sonidos cinemáticos, orquestales, pop y jazz con arreglos de rock progresivo y funk, crearon un estilo extraordinario e inspirador. Este disco es hermoso, bailable, rítmico e impresionante. Su legado llega claramente hasta el metal sinfónico de hoy, como el de Ne Obliviscaris, y otras bandas que lo han expresado directamente como The Mars Volta, Opeth, Black Midi y Dillinger Escape Plan. 5 de 5. En Spotify.

4. State Of Emergency (2023) de Prong: pioneros y decanos del groove metal industrial, de Los Angeles, Califonir,a un disco con guitarras aserradas y ritmos sincopados, tomando del nü-metal y el rap-metal así como melodiosas, dando un buen balance de potencia y dinamismo, que permite el pogo y el cabeceo así como moverse de lado a lado, con temas que saben conciliar las disonancias y la fuerza vocal con la magia del rock and roll. 

Contemplo esta variedad interpretativa y melódica como lo mejor del disco, que además de presentar todo el arsenal de riffs industriales y thrasheros, el sonido seco de las guitarras y las líneas vocales raperas y hardcoreras, también hay arpegios, melodías y hasta metal alternativo que le da mayor variedad y distintos colores a una banda ya legendaria y provocadora. Esto incluye una versión de Working Man de Rush. 4,3 de 5. En Spotify.

5. The Cart Before the Horse (2025) de Elizabeth A. Carver: un extraño disco de folk, que RYM dice que es free y avant, así como post-rock y drone, que sentí a medio camino entre Radiohead y Sprain, Mount Eerie y Black Country, New Road, con un sabor country, experimental y desafiante, aunque no con tanta calidad para mi gusto. Un reconocimiento a los créditos musicales, bastante raros y originales: Brice Brown, proyector, Cleo Henman, aparato de sonido radial volador y Alexander Kent, mente detrás de Sprain, en el banjo y bajo "doblados" (contrabajo y contrabanjo), armonio, diseño de sonido, sierra musical, dulcimer amartillado y apoyo moral y artístico. Elizabeth sería responsable de todo el resto, desde la fotografía y producción, hasta el resto de la música, que incluyen varios pianos y una profunda voz grave, que me costaría creer que es de una mujer sino la de Alexander. 3,9 de 5. En Spotify.

6. Liquid Swords (1995) de Genius/GZA: mejor disco del año según Sputnikmusic, empatada con Symbolic de Death. Segundo de 1995 según RYM que lo pone en el puesto 100 de la historia, quinto mejor de East Coast Hip Hop y Hardcore Hip Hop, subiendo al cuarto si es Boom Bap. 

Genius/GZA es miembro de Wu-Tang Clan y sacó este disco después de los dos primeros del colectivo. Está basado en películas de artes marciales, el ajedrez, el crimen y la filosofía. Sinceramente, no soy amante del hip hop gringo, aunque adore a Cypress Hill y me agrade bastante Eminem. No es para mí, 3 de 5. Y ni de lejos lo puedo considerar tan alto en la estima mundial.

7. Forever We Burn (2024) de High Parasite: banda de goth/doom con algunos guturales medio crudos, casi primitivos sobre una base de metal alternativo, medio southern y groove, también melódico aunque algo básico. Son de Batley, Inglaterra. La banda bautizó su estilo como "death pop". Las voces, que también incluyen algunas voces góticas/post-punk son de Aaron Stainthorpe, de My Dying Bride. Este disco me parece malísimo, como una horrible versión de Pain. 2,2 de 5. 

8. Swarming Angels & Flies (2025) de Sarcator: este disco hizo mi domingo, basados en el black/thrash/speed sueco buenísisimo, aunque se identifican influencias potentes del rock gótico, del southern metal e incluso del post-punk (black n roll) que incorporan con elegancia y creatividad increíble, llenando las canciones de dinamismo, variedad y muchísima buena vibra, mientras son extremos. Me encanta enterarme que el nombre viene de unir Sarcófago y Kreator, qué brutal e hilarante. 

Es un disco increíblemente potente y rápido, pero tiene muchísimos momentos melódicos y psicodélicos, incluso surf, así que tiene temas rápidos tipo Hellripper pero el sonido es totalmente contemporáneo, no son un rip-off de ninguna de las bandas viejas o nuevas del género, sino es una extraordinaria pieza de arte, muy bien producida, con guitarras trabajadísimas, que pueden ser en trémolo y furiosas, aunque son mayoritariamente creativas, con un aura muy europea, como un dark country pasado por black/thrash. En Spotify. 4,9 de 5. Todos los integrantes tienen entre 19 y 25 años, aunque la mayoría tiene 22. 

01 enero 2025

Felijaño 2025: art post-rock de Oregon, death/black progresivo (In Vain), shoegaze / indie rock, death/black ambient, black/thrash, black disonante industrial

1. The Chilling Alpine Adventure de Falling Up: decimocuarta producción de esta banda de art rock, post-rock y rock alternativo de Albany, Oregon, que por momentos llega a espacios progresivos, a acercarse a la experimentación sónica de Radiohead y en otros parecen abocarse al space rock rivival similar a lo que ha hecho Air en 10 000 Hz Legend,. Me pareció con muy buenas ideas e instrumentación, con orquestaciones geniales y un vocalista realmente armonioso, que me recordó un poco a Sting y unas guitarras que hacían las cortinas necesarias para su concepto, amén de una producción muy cuidadosa aunque le faltó carne en el asador para ser más enganchadores. 3,8 de 5. Pero quiero escuchar más.

2. Currents (2018) de In Vain: me gusta muchísimo esta banda noruega de black/death progresivo y melódico, que construye canciones realmente memorables, épicas y dulces dentro de la inventiva y la potencia del género, con un especial enfoque en la producción vocal, con dos cantantes: Sindre Nedland (hermano menor de Lazare) que además protagoniza líneas y armonizaciones de celebración nórdica y Andreas Frigstad como encargado de los growls perforantes, que hacen intercambios y turnos alrededor de riffs de guitarras melodeath  y atmósferas de sintetizadores y Hammonds.

En Blood We Shed el tema arranca con brutalidad, en voz y guitarras de death old-school con arreglos que armonizan los sonidos de los pioneros con un cambio imposible de tono y color hacia un arreglo de rock progresivo, en otra distinta escala y estructura, que lleva a otras de las líneas vocales de paraíso vikingo. Es como juntar Borknagar, Ulver viejo y Vintersorg con Dark Tranquillity, hermosura malvada.

Por si fuera poco, las majestuosas baterías que acompañan a un universo de riffs en trémolo, polirritmos a mid-tempo y algo de space rock / black metal es Baard Kolstad (Leprous, Rendezvous Point y exBornagar). El saxofón del tema final, primero en una sección con profundas voces barítonas y growls, con un interludio misterioso de guitarras acústicas y más tarde con un solo de guitarra de smooth jazz y una explosión de melodeath sinfónico, los pone en territorio separado de las bandas nombradas, acercándose más al jazz/death progresivo. 4,8 de 5. En Spotify.

3. Raw Blue de Whirr: continuando con la nueva tradición de escuchar los discos aunque no estén en Deezer, y con una muy buena puntuación en Sputnikmusic, me voy a Bandcamp para escuchar esta banda de indie/shoegaze de Oakland, California. Melodías dream pop con guitarras ruidosas y expansivas, voces oníricas que a veces son apenas un susurros tras una muralla de efectos y pedales, capas y ediciones de post-producción para evocar una experiencia casi museística y decadente. Un gran trabajo con sonidos del dream pop, shoegaze y el indie rock de los clásicos que te permite trasladarte de la calma a los explosivos momentos de melodía ensoñadora y ruidosa por lo que parece una nueva mirada al camino que tomas a diario para ir y venir de tu casa. Quiero escuchar más, porque reconozco la labor aunque no el gancho conmigo, 3,8 de 5.

4. Duality de Defacement: banda de Utrecht, Países bajos, que inicia con un intro electrónico de unos dos minutos para luego dispararse un black/death progresivo opresivo, disonante y estrafalario, nacido de hacer chocar black atmosférico y brutal death, porque hay una voz cavernosa y brutal permanente aunque la música va girando desde lo corrosivo y complejo como Ulcerate y Gorguts, lo oscuro y perverso como Deathspell Omega aunque por momentos, y debido a cierta claridad en los riffs de trémolo, la batería que es tan hábil como destructiva, aparecen tintes diversos del jazz/death y el metal progresivo..

En su Bandcamp usan decenas de etiquetas, como electronic, ambient, doomgaze, jazz, progressive, psychedelic y shoegaze, que explican un poco mejor como este death/black progresivo puede arrojarse pinceladas dramáticas fuera del metal, con algunos pigmentos de riffs expansivos, atmósferas con toneladas de producción, microsegundos de intromisiones no extremas y hasta momentos de un space/death con algunas similitudes a Blood Incantation. Para mayor confusión y profundidad, después de cada tema extremo, hay un interludio electrónico, lo que hace honor al nombre del disco. 

El cuarteto alcanza su mayor plenitud en el opus final de 16 minutos, en que combinan riffs arpegiados y de trémolo, batería con toques hardcore y progresivos, la disonancia generada por una voz del submundo y guitarras agudas que cruzan cuevas laberínticas, llenas de armónicas y extravagancias sónicas. En Spotify.

5. Will o' Wisp (2016) de Nekrokraft: black/death/thrash sueco súper furioso, melódico y sinfónico, con unos riffs bien carnosos de thrash y un shriek que nos lleva a la guerra, arreglos de black sinfónico y algunos arpegios de melodeath para culminar la escena bélica. 

Es un festival  de riffs (con dos guitarristas y el cantante/bajista grabando otras adicionales) que están acompañadas de doble bombo y repiques, que se pasean por varios pasillos del metal extremo que además tiene una variedad similar en las voces: guturales que asombran por sus cambios, los coros de alaridos góticos y el permanente ataque. En este disco no hay tiempo que perder, son 7 temas en 23 minutos, aún así el arsenal permite temas más speed, algo de melodeath/black y otros más doom fúnebre / black sinfónico para demostrar sus alcances entre la nieve y los vientos invernales.

Es una banda liderada por Angus Norder (Witchery). En Spotify. 4,5 de 5.

6. Banishment de Theophonos: primer disco de 2025 que escucho, que según es una banda de black metal avantgarde / hardcore, que se presenta con un sonido sucio y lo-fi, algo crudo en la batería aunque con riffs disonantes decentes y buen shriek. Proyecto de one-man-black metal de Jimmy Hamzey de Detroit, Michigan, de muchísima menor calidad que su proyecto Serpent Column, que le puse 4,4 en Halloween. A este proyecto, le daré un 3,9 de 5, con lo mejor en su tema final, en que el hardcore / math rock entra en escena. Lástima por el sonido tan brumoso y con bajísima producción.

7. Apertures de An Axis of Perdition: black metal industrial, progresivo y disonante con riffs realmente brillantes, que combinan la incomodidad melódica, el avant-garde vocal y una batería que invoca demonios con su hit-hat a mid-tempo, permitiendo que los arpegios se deslicen por las cavernas del oído interno hasta impregnarse en las neuronas con su virulento math-core y progresivo de tiempos inescrupulosos y repentinos. Es como un hijo doom y paciente de Hoplites y Defacement con Dillinger Escape Plan. 

Esta banda de North Yorkshire, Inglaterra, es definida como black metal industrial y dark ambient en la Encyclopeadia Metallum que creo que omite el slowcore metalero y el tecnicismo que va produciendo notas dislocadas sin premura y obscuridad neuronal.

Con tiempos realmente lentos, hay ambiente sí y también noise, más como un guiño a bandas de black atmosférico como Blut Aus Nord. Como Defacement, después de cada tema extremo hay otro solo de electrónica. El disco va creciendo en doom/ambiental así como en experimentación: uno podría hablar de post-black progresivo, de ambient metal (esto ya debería existir) y claro, de doom industrial. Las etiquetas acá como los astros, empujan pero no determinan.

Las guitarras se vuelven más pesadas y cortantes, acercándose al industrial y aunque la batería sigue siendo determinada, cede más espacio a ser un acompañante curioso. No siempre hay progresivo entonces, ni una exhibición de dedos artísticos sobre los trastes con acordes que duran milisegundos, lo que no implica que se reduzca la calidad compositiva de la obra, que va mostrando distintas sombras y ángulos. Es realmente bueno, 4,7 de 5. En Spotify.

19 diciembre 2024

Diario musical 19D: death/hardcore danés, death psicodélico gringo, música latinoamericana popular, trip hop acústico, doomgaze, noise rock fundacional, hip hop venezolano, black piscodélico, death melódico y trip hop psicodélico, dub español y rapmetal mexicano

1. Within The Viscera de Neckbreakker (antes Nakkeknaekker): haciendo honor a su nombre con death/thrash/hardcore, salido de una fábrica de acero, lleno de azufre y fuego, muy rítmico, perfecto para el pogo sin descuidar la calidad compositiva. Este grupo danés hecha mano de todas las herramientas de tortura disponibles para hacer para colarse con los clásicos con un sonido pulido y un performance destacado en su producción debut. Es 4 de 5. En Spotify.

2. Stages of Infinity de Cavern Womb: los tipos de esta banda lo tienen claro, gritando desde Filadelfia, le pusieron un nombre ideal a su banda (y su debut), pues combinan voces cavernarias con guitarras extremas y psicodélicas que pueden invocar el sonido geológico de un murciélago evadiendo estalagmitas y estalactitas, para luego salir a la infinitud de la noche para meditar sobre el cosmos.

Así producen un asombroso disco de apenas 4 canciones. Sintetizadores, percusión y hasta un cencerro es usado para generar las atmósferas lisérgicas que acompañan al death metal agreste que es el eje de su propuesta. El gutural, siempre profundo y con mucho eco, a veces hace fraseos que acompañan los riffs melódicos que hacen giros y formas que parecen incompatibles con el death metal pero que ya se ha revelado como compañía perfecta para black y doom. Así que abriendo el abanico de posibilidades, también hay solos espectaculares de guitarra, épicos y extensos, a mid-tempo e interludios mágicos que nos llevan de nuevo al garrote y el arte rupestre. 

Las mayores sorpresas están en el último, con riffs propios de Pantera, el uso del cencerro y más solos a lo death old-school, además de un wha wha que invadió con espíritu espacial. Les doy un 4,3 de 5. En Spotify.

3. Musas (Un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos, vol. 2) (2018) de Natalia Lafourcade. Segundo disco de canciones mexicanas y latinoamericanas de bolero y folclore de la mexicana, en la que también tiene tres composiciones propias, dirigida por el venezolano Gustavo Guerrero (aka Augusto Bracho, ex-Raúl Monsalve y Los Forajidos, exBacalao Men y exCunaguaro Soul). En Spotify. Natalia se eleva con este disco a la altura de los grandes folcloristas latinoamericanos. Pensar que la entrevisté en unos Premios Urbe cuando aún tenía apenas una vaga idea de irse a Canadá a estudiar música, creyendo que así se volvería una artista global cantando en inglés. Un disco elegante, emotivo e incluso crudo, lleno de nuestras emociones, pesares y alegrías. 4,7 de 5. El momento estrella: Duerme Negrito (en que experimenta con raras formas vocales) y La Llorona.

4. The Night de Saint Etienne: banda inglesa de música electrónica fundada en 1988, que llega su onceavo disco, cultivando algo parecido a un trip hop acústico, bastante ambient y chill, con vocalista femenina. Algo regular, diría que 3,5 de 5. Algunas referencias a lo que hace Air y Saint Germain, aunque menos jazzy y menos funk, quizás un poco más a lo Portishead, aunque bien ligero. 

5. Sleep Now, In Reverse de Iress: banda de shoegaze/grunge/rock alternativo de Los Angeles, California, aunque Sputnikmusic los califica como post-metal y doom metal, son algunos elementos que son parte de su paleta sónica, que dominan más los elementos de dream pop y el shoegaze, siendo especialmente cinemáticas y ambientales.

Aunque algunas guitarras pueden ser bastante rockeras, cerca del doom/nu-metal, las canciones son primordialmente slowcore. Destaca especialmente el baterista, un animal analógico de alta precisión y fuerza. Me gustó mucho eso, 3,9 de 5. En Spotify. A partir de The Remains es su mejor canción, en la que profundizan en las partes metaleras y doomgaze.

6. In the eyes of god (1999) de Today is the day: a veces uno olvida cómo se durante tantos años se renovó el amor por la música extrema y experimental, pero este disco me lo recuerda. Noise rock con un baterista más que excepcional, gritos/shrieks de black metal con filtros industriales que funcionan como una guitarra más, riffs que usan formas del death/doom con una distorsión muy ruidosa y bajo a densidad al máximo.

Una banda que combinó noise rock, hardcore y mucho metal extremo, en que con una actitud vanguardista también agregó metal progresivo y mathcore. Algunos temas cortísimos son grindcore. Liderados por el músico, cantante y productor Steve Austin, en este disco fue acompañado por el baterista Brann Dailor y Bill Kelliher en el bajo, quienes salieron del grupo para conformar Mastodon. Es un mega clásico, 4,5 de 5. En Spotify.

7. Yo Soy El Rap Protesta de NK Profeta. Un compilado de los últimos 16 años de canciones de "tiradera política" del hip hopero venezolano, en que recuerda -muy al estilo del género- que él es fuerte, valiente y resteado en hacer esto. No es el único, no sé si el primero, pero está bueno en este momento. Bien, 3,5 de 5. En Spotify.

8. Fossil Gardens de Hail Spirit Noir: de mis bandas favoritas contemporáneas desde el Mayhem In Blue (reseña acá): exquisito black psicodélico progresivo. Los músicos provenientes de Transcending Bizarre? (black metal avantgarde sinfónico) se pasaron al black psicodélico en 2012, tomando lo aprendido para hacer una nave espacial y existencial de blast beats, sonidos electrónicos vintage y riffs expansivos, en la que la batería traza un camino de potencia nórdica. 

El remate está en voces que van de shrieks memorables a hermosas voces líricas, que acompañan la ambivalencia de hacer música extrema y furiosa que parece balancearse en la influencia setentosa del space rock y el rock progresivo. Los riffs en trémolo sobre los sintetizadores no sólo crean atmósferas que se pierden en el post-metal, sino que conforman la vena misma de sus canciones, que son tan extremas como melódicas, que aunque formen un conjunto sónico están construidas como potentes torres de narración, con ondas universales de música clásica contemporánea, que eleva el nivel de esta banda de meramente metalera a experimental e incluso de avantgarde. Un discazo, 4,7 de 5.


9. Fiction (2007) de Dark Tranquillity: uno de los discos más impresionantes de los suecos, que combinan su aprecio por las melodías a través de arreglos electrónicos, sintetizadores y pianos que suenan en polirrítmos con las guitarras pesadas, que juegan en contratiempos y cambios inusuales con una batería que remarca la poderosa influencia que el d-beat, hardcore y el punk tiene en Escandinavia. Así producen un disco impresionante de death metal melódico, moderno sin ser comercial, que es tan ágil que sin dejar de ser pesado e intenso en ferocidad sigue siendo atractivamente pegadizo y progresivo. Quizás la fórmula consistió en aprender a incorporar elementos no-metaleros, mantener el gruñido de Mikael y abrirse a riffs no característicos, así como usos divergentes de las guitarras para interludios extraordinarios, que incluyen juegos de bajo, piano y batería, majestuosos. Accesibles siendo aún muy metaleros. Cierran el disco con un tema con su sonido clásico y otro con referencias al post-punk y metal gótico, que creo un punto bajo. Me encanta este disco, 4,7 de 5. En Spotify.

10. Fauxllennium, colaboración de TV Girl y George Clanton. Suena a un trip hop bastante psicodélico, con influencias del boom bap, el jazz y el pop barroco, en que se escuchan sabores del dance, desde el disco hasta el Buddha Bar, pasando por momentos de indie rock y electrónica noventera. Mientras TV Girl es un grupo de indie pop de San Diego, California, George Clanton es un multi-instrumentista dedicado al synthpop psicodélico. Muy divertido, 4,1 de 5.

11. WET de Chalart58: nuevo disco del música barcelonés Gerard Casajús Guaita, quien fue percusionista de Manu Chao y Radio Bemba, hizo mucha música antes como baterista y productor, así que ahora usa una mesa de 22 canales para hacer dub en vivo. Es demasiado divertido y bailable. Un 4,3 de 5. En Spotify.

12. República de Ciegos (1997) de Resorte. Clásico del metal alternativo latinoamericano, con rap metal / nü-metal, por delante. Salió el mismo año que ¿Dónde Jugarán Las Niñas? de Molotov y el mismo día del Versus de Illya Kuryaki And The Valderramas. 

Lleno de letras contestatarias y de crítica social, muchísimos scratchs y ¡dos bajos!, potentes riffs de industrial/rapmetal, tienen además funk metal y rock latino, claramente influenciados por Def Con Dos y adelantando un estilo que luego cultivaría con mayor éxito Molotov. La impronta del productor  Vernon Reid de Living Colour, es clara, sobretodo en temas como Think, una especie de interludio sin guitarras, con teclados, batería y scratch, que me hace pensar en Así son mis días de Control Machete.

Tiene clásicos memorables, de la época de MTV Latino, como La Mitad Más Uno, América, Opina o Muere.