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05 octubre 2019

Soñar el futuro con educación, fútbol y biodiversidad a pesar de la pobreza - Dos años de Invítalo a comer en Maracay

Cumplir dos años en “la escuela más bonita del mundo” es más que constancia, es un compromiso. Es convertirse en parte de las figuras más constantes en la vida de los 300 niños de la UE Padre Juan José Zugarramurdi II de la comunidad Juana La Avanzadora, la zona más pobre de San Vicente, un sector ubicado al sur de Maracay.

Un compromiso como el que asumen estos niños, junto a sus maestras y padres, por tratar de ir la mayor cantidad de días, hacer las tareas en muy escasas condiciones materiales, conseguirles un desayuno, lavarles el uniforme, coserles los zapatos, darles un abrazo, mantener el ánimo por estudiar y finalizar.

He visitado sus casas. Pisos de tierra, techos y paredes de madera y zinc que apenas los protegen de los elementos. Hay decenas de rendijas, tapadas con plásticos y lonas, por donde el agua de lluvia invade sus colchones, enseres y ropa. Cuando es muy fuerte, paralizados en medio del lodo, cuentan que han perdido muchas de sus poquísimas posesiones.

El bien más preciado son sus colchones. Hasta dos adultos y ocho niños pueden dormir y vivir allí. Cuando no los usan colocan puedes ver algo de ropa, bolsas de arroz y pasta, productos de higiene personal e incluso ollas. Su espacio personal es mínimo, la seguridad del hogar es poca y el espacio común lo es todo. Los chamos están afuera, no en el patio, sino en las vías de tierra que surcan la comunidad, apenas divididos de sus vecinos, con quienes muchas veces comparten un árbol o una pared.



“En mi casa no hay grifo”, dijo uno de los niños, causando las risas de todos, cuando el instructor le preguntó sobre qué había aprendido de un video ecologista, en que un extraterrestre invitaba a pasar de ser un hombre despilfarrador a uno consciente. Ellos trataban de adaptar la realidad del cortometraje animado, donde un hombre desperdiciaba recursos al ducharse, lavarse los dientes, lavar los platos, usar una computadora, conducir su carro o usar vasos desechables.

Y la conciencia infantil se elevó a pesar de las diferencias. Los 25 niños que se graduaron de sexto grado estaban en el Museo de Diversidad Biológica del PN Henri Pittier, al que los llevamos como premio por su graduación de primaria. Muy irónicamente, no había luz en el lugar desde hace dos semanas, así que colocaron una planta eléctrica para proyectar el audiovisual.

Con luces de celulares pudimos ver muestras de animales disecados de toda Venezuela, incluyendo el cráneo de un inmenso Caimán del Orinoco hasta los populares monos araguatos. Jugaron y conversaron con Carlos de BIOTS, con quienes hacemos estos paseos, quien además de organizar juegos ecológicos, les habló de las especies invasoras como el pez león. Vieron una lectura dramatizada de Aquiles Nazoa, específicamente “Un sainete o Astrakán, donde en subidos colores, se le muestra a los lectores la torta que puso Adán”, una versión humorística del Génesis de la Biblia.

Aprendieron y discutimos sobre el tráfico ilegal de animales salvajes, que no deben tenerse como mascotas y cuyos hábitats debemos proteger para también salvarlos a ellos. Era inmensa su emoción de ver los animales disecados tan cerca, la mayoría por primera vez y conocer muchos otros.





En el patio jugamos fútbol, lo que me dejó sorprendido del talento y fuerza que el profesor Ender ha sabido pulir y promocionar en las niñas. Jugamos ellas contra ellos, perdiendo estrepitosamente. Ellas juegan fuerte, hábil y rápidamente, acostumbradas a jugar mezcladas con niños en la escuela y en una liga amateur local en las que el profesor funge de entrenador de las escuadras de todas las categorías de edades con alumnos y alumnas de la escuela. La goleadora de la liga es nuestra becada Nazareth Pirela.

El paseo, que incluyó merienda y chistes en el autobús, se realizó una semana después del acto de graduación, donde no sólo se agasajaron a estos 25 chamos que ahora van al liceo sino también a otros 75 pequeñitos que terminaron su año en preescolar, pasando ahora a primaria.

Allí llevamos tres tortas, cada una con un color que conforma la bandera nacional, recibimos un reconocimiento de su parte, los escuchamos, abrazamos, felicitamos y empezamos a hablar con los padres de los posibles becados para el año que viene. Pero además aprovechamos para repartir, por el Día del Niño y la Niña cientos de juguetes donados por Yumaira Muzaly junto a decenas de mamás.

Así que estamos buscamos madrinas y padrinos para sufragar los 10 dólares mensuales que les otorgamos a las familias con el compromiso de seguir estudiante, llevar la boleta con buenas notas, seguir en contacto con la escuela para ayudarnos en las jornadas de alimentación y no tener hijos, como un compromiso de total dedicación escolar.

Pero también quienes nos apoyen con fondos y alimentos para seguir alimentando a los 300 niños de la escuela, seguir mejorando su infraestructura e invitarlos a soñar, no sólo a comer. 

¡Se nos graduaron los muchachos!

08 julio 2019

Sopa de costilla para el alma, corazón y mente de 300 niños de la escuela más bonita del mundo

Desde que asumimos el compromiso de llevar almuerzos divertidos a los 300 estudiantes de la UE Padre Juan José Zugarramurdi II en San Vicente, al sur de Maracay, siempre quise llevar comidas completas.
Aprendimos en una charla de Susana Raffali, experta en crisis alimentarias de Cáritas, que en los sectores populares era común el consumo de carbohidratos como pasta, arroz y harina de maíz, siendo muy escaso el consumo de proteína animal mientras el consumo de hortalizas y vegetales se restringía a yuca, papa y esas bolsitas de aliños que venden al detal.
Así que cuando decidimos hacerles una sopa de costilla -con papelón con limón- lo que hicimos fue comprar 40 kilos de verduras, 30 kilos de carne y muchísimos aliños diversos. Las mamás colaboradoras montaron un olla descomunal sobre las brasas, revolviendo con alegría una sopa a la que le sobraban ingredientes, quedando bien espesa. La receta funcionó a la perfección: olía y sabía sabroso, llenó pancitas y quedó sumamente nutritiva
Y aunque 60% de la matrícula de la escuela son niñas, no hubo Mafaldas. Ningún chamo le hizo malos ojos a la sopa, al contrario, pedían repetir, se comieron todas las verduras y dejaron la carne de último, sorbiendo los nutrientes en medio de risas y juegos. Y claro que recuerdan la pizza, el pollo, el pabellón y las amadas hamburguesas pero este caldo les calentó el alma, el cuerpo y el espíritu.
¡Vivan las buenas sopas!







Sin agua no hay vida y casi no hubo sopa. Después de varios días en que Aruska dedicó a comprar y transportar los alimentos, así como las mamás colaboradoras en picar y dejar listo los aliños y la carne, supimos un día antes de su elaboración que la aguda escasez de agua había acabado con todas las reservas de la escuela, así que no había una sola gota. La sopa no podría realizarse.
La decisión implicaba además tener que buscar todos los alimentos para que no permanecieran el fin de semana en las neveras de la escuela, bajo la amenaza de los apagones eléctricos así como un posible hurto. Era mejor cubrir todas las posibilidades.
Una llamada de último minuto salvó el día después que supimos que una cisterna de agua cobraría 40 dólares por llenar el tanque subterráneo de la escuela.
La directora dijo que ella movería en su carro todos los botellones de agua necesarios para hacer la sopa, así como atender los baños e incluso hacernos un café.
Los platos rebosantes fueron servidos por la señora Carmen y las otras mamás colaboradoras, así como por Aruska Hernández y Araibel Muñoz, desde los pequeñitos de preescolar hasta los más grandes. Pudimos servirles a todos los trabajadores de la escuela, a nuestros becados –quienes cada lapso han traído mejores notas- e incluso a algunos exalumnos que siempre nos visitan.
Cada niño tuvo su trozo grande de proteína animal, muchísimas verduras y el cariño de las mamás y maestras que los guían para bajar de sus salones, lavarse las manos, rezar y agradecer antes de comer. Aquí estamos haciendo país, desde los chiquiticos, un plato a la vez.
Los niños también estaban practicando una obra para el Día Mundial del Ambiente, que se celebra el 5 de junio. Con sus disfraces de cartón hacían muecas mientras me repetían sus líneas.
De nuevo surgió otro tema de género. Después de la pelea porque actuar juntos en una obra de la escuela no significaba tener una relación amorosa, ahora una niña le cayó a golpes a un niño, quien se rehusó a defenderse o pegarle. Eso trajo burlas: "te dejaste joder por una niña". Lo aparté, lo consolé y le dije que había estado muy bien no pegarle, mientras le dije a la niña delante de todos que a violencia jamás resolvía los problemas porque nacían unos nuevos, que eran las peleas a gritos que habían ahora sobre si un niño podía o no defenderse a golpes contra una niña. Ellos dicen varón y hembra, claro. Y subrayé que eso aplicaba en todos los casos, sin que importar el género.
También continúan las obras para los baños, nuevo comedor y próximo huerto gracias a Luis Cataño, Diomar Castellanos y Enrique Garcia.
En la primera foto, los niños modelan los postres enviados por Karla Alzuro de SOS Niños de Venezuela 
¿Quieres colaborar con la escuela más bonita del mundo, ubicada en Aragua, Venezuela? Tenemos paypal.me/invitaloacomer, aceptamos Bitcoins en Localbitcoins. Así como Zelle y BofA y crowdfunding de Facebook que administran Jesus Chuchin Loreto.

28 junio 2019

Lámparas, zapatos, cereales, ¡pabellón! para la escuela más bonita del mundo


La jornada del 16 de mayo fue recargada. Fuimos con muchísimas cosas para llevar, regresando recargados.

Además de entregar una docena de zapatos nuevos por la colaboración de Amanda Rezende, también llevamos varias cajas de cereales para los desayunos de los pequeños que llegaron desde Bilbao gracias a la labor de SOS Niños Venezuela (Karla Alzuro) y se instalaron nuevas lámparas LED en cocina, comedor, sala común, oficinas y en cuatro aulas, tres de ellas de preescolar. Uno de ellos no era usado por la falta de visibilidad.

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Y a ese salón además se les arregló el aire acondicionado, lo que causó emocionados agradecimientos de las maestras así como una gran alegría en las madres y sus hijos. Los niños de segundo nivel de Preescolar ya no tendrán que dibujar y jugar en las mesitas de comer que están en el pasillo. Gracias al trabajo del señor Félix de mantenimiento que cambió varios cables dañados, decidido a colaborar, así como a los materiales eléctricos que llevó Diomar Castellanos y Luis Cataño.

La escuelita más bonita del mundo, la UE Padre Juan José Zugarramurdi II de El Viñedo en San Vicente, Maracay, no se duerme en los laureles. La mística que poseen, inspirada en la filosofía de Fe y Alegría se nota en la inventiva de los maestros. Siempre hay algún juego educativo, estrategia pedagógica, alguna actividad escolar que los ayude a aprender en medio de las dificultades.

Al subir a la segunda planta, vimos que habían llevado las estanterías de la sala común a la planta de arriba, por unas escaleras estrechas y no demasiado seguras, llenándolas de libros de texto y consulta para que estén mucho más cerca de las aulas, a la mano de los niños.
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Vimos el papel protagónico de las niñas en la patrulla escolar así como la costumbre de cantar el himno del estado Aragua al salir de clases. Costumbres cívicas que muchas veces creemos perdidas, están bien sembradas en esta escuelita, un oasis educativo en medio de la invasión Juana La Avanzadora, con calles de tierra, postes eléctricos improvisados y casas improvisadas con latón y madera.

Avanza la construcción de los baños nuevos, así como el nuevo comedor, con aportes desde Fe y Alegría, otros conseguidos por la directiva de la escuela y más colaboración de la Cámara de Comercio de Maracay.

Hay que decirlo, no estuvimos exentos de dificultades, como unas caraotas que pasaron dos días llevando fuego con leña pero que no se ablandaron sino después del mediodía o los niños que no fueron porque no tienen zapatos, uniformes o desayuno. O las historias de mamás y papás que emigran, dejando a sus hijos con abuelas, tías e incluso vecinas.

Pero en nuestro balance, hay más esperanzas y sueños que tristezas o molestias.
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Desde todas partes del mundo, desde el barrio y de nuestros voluntarios, seguimos acumulando buenas noticias. Esto solo es posible por el trabajo arduo y amoroso de Aruska Hernández en logística y organización, compras y cocina, así como el voluntariado de tanta gente bella como Milipza Meneses y su novio Orlando, Enrique Garcia, Araibel Muñoz, Carmen Muñoz, Carmencita Rodriguez, Jesus Chuchin Loreto, Carlos Contreras; Mariangel Gómez, María Alejandra Gómez y muchísimos más que portan, difunden, comparten, colaboran y apoyan a Invítalo a comer.

28 mayo 2019

Adiós, zapatico cochinito, en Invítalo a comer

Todo empezó con un tuit de @alexval diciendo que tenía como dos años que no se compraba zapatos nuevos. Y el ofrecimiento amable de Amanda Rezende, una venezolana en Nueva York, de comprárselos. Y entonces inició la magia,co un gesto generosa de total desprendimiento.

Alex -a quien conocí en Valencia hace muchísimo, cuando éramos blogueros frenéticos y mantenemos contacto por Twitter- le dijo que mucho mejor sería comprarle ese par a uno de los niños que ayudábamos con "InvítaloAComer". Amanda aceptó el reto, me contactó, leyó sobre lo que hacíamos y se contagió de las sonrisas de los niños de "la escuela más bonita del mundo" junto a su esposo y su mamá.

Así el primer par se convirtió en dos, se multiplicaron en cuatro y llegaron hasta una docena. El corazón y los ojos se me salían con cada mensaje diciéndome que habían comprado más, que 6, 8, ¡12 niños! de San Vicente iban a estrenar zapatos nuevos. En marzo les habíamos podido cambiar los súper dañados zapatos de varios por unos usados en buen estado gracias a donaciones recolectadas por Silvia Garcia, causando alegrías y alivio.

Ahora eran seis niñas y seis niños a quienes les daríamos una alegría escasa en la comunidad Juana La Avanzadora, una invasión de viviendas de madera, zinc y latón, sin asfaltado, donde se encuentra el oasis llamado UE Padre Juan José Zugarramurdi de Fe y Alegría, en el Viñedo II.

El difícil rol de elegir a quienes les probaríamos los zapatos se los dejamos a las maestras de sexto, quinto y cuarto grado, quienes nos enviarían a los 12 con mayores necesidades. Unas segundas madres quienes los conocen mejor, los aconsejan y los forman.

Solo elegí a una, la niña que verán en ropa civil y unas muy gastadas sandalias, que había faltado ese día a clases porque su mamá no había podido lavarle el uniforme por falta de jabón y agua en la comunidad.

Bajaron de sus aulas sin saber qué esperar, frente a la puerta de la dirección le decíamos que habían sido seleccionado para una vacuna inyectada. Sus sus rostros pasaban del miedo nervioso por la inesperada medida médica a una alegría sorpresiva, que los dejaba sin palabras, abrazándonos con ternura.

Estaban tan emocionados que hubo que explicarles que la idea era que se los llevaran puestos. Que debían explicarle a sus mamás que se los habían dado en la escuela. Que explicaran su origen. Salían agradecidos y alegres, las maestras y sus compañeros les gritaban: "eeeeeeeso" y los abrazaban, felicitándolos. Tener algo nuevo es realmente poco común. En la escuela regalamos decenas de cepillos dentales a niños de 5to y 6to grados que siempre lo habían compartido con su mamá.

Un poco más difícil fue ver el rostro de niñas y niños a quienes los zapatos les apretaban o les quedaban demasiado grandes. Y eso que hacíamos concesiones para el crecimiento. Se quedaban viendo los zapatos, preguntando si volveríamos pronto con más. Otros más nos preguntaron luego si no habían quedado uno para él o ella. Niños siendo niños, pero a quienes les tuvimos que tratar de responder con la mayor amabilidad y comprensión que cada vez lográbamos ayudar a unos, tratando de abarcarlos a todos.

Hubo un compromiso colectivo: los zapatos son para ir a la escuela, jamás para dejarlos en casa. Y los compañeros estarían vigilantes.
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21 mayo 2019

Perrocalientes "con aliños", así complacimos a los niños de Invítalo a comer en San Vicente

Después de complacer la petición de las mamás de servirles pollo guisado con ensalada, que los niños se comieron con un gusto enorme, queríamos ahora dibujarles una sonrisa gigante mientras combatimos la deserción escolar y la desnutrición. Así que el 29 de abril les llevamos perros calientes de salchicha de pollo con ensalada rayada y papelón con limón a los 300 niños de la UE Padre Juan José Zugarramurdi II de San Vicente, al sur de Maracay.
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Junto a Milipza Meneses y su novio Orlando, Araibel Muñoz, Diomar Castellanos, Enrique Garcia, bajo el liderazgo de Aruska Hernández y el amor de la señora Carmen, de las mamás colaboradoras, llenamos las caritas de salsa rosada y sorpresa porque habíamos hecho caso de sus deseos.
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"¡Perro caliente, trajeron perrocalientes!", decían los niños que se asomaban a la puerta de la cocina para saber qué habíamos traído con "Invítalo a comer" en esta ocasión.
Los más pequeñitos requirieron aydua de nosotros y las maestras para poder comerse el perro que lucía inmenso y difícil ante ellos, los más grandes se reían porque "el perrocaliente tiene aliños" para referirse a la ensalada rayada que les pusimos a todos, con el requisito de comérselo completo.
Vimos a niños que se comieron primero la salchicha, otros que la dejaron de último y siempre el recuerdo agridulce: "no recuerdo cuándo fue la última vez que me comí uno", contaron los más grandes.
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Recuerdo cuando se cobró la primera beca de los cuatro estudiantes que salieron de la escuelita de Fe y Alegría a liceos públicos en San Vicente. Además de comprarles útiles y ropa interior las mamás contaban que pidieron comerse un raspado o un perrocaliente.

Una de las becas se acercó con su hermana, de 15 años, a punto de graduarse y con una bebé pequeña. Ninguna de las dos había desayunado. Devoraron dos perrocalientes con devoción.
Pero lo más emocionante fue recibir los boltines de notas de nuestros becados, ubicados entre el décimo y cuarto puesto de su salón. Parece que las pizzas educativas, el pabellón maternal y el pollo adorado están dando resultados. Las mamas orgullosas aspiran a más: "ya le dije que tiene que ser el primero", dijo la mamá de Jorge, quien acaba de traer al mundo a sus morochos, séptimo y octavo hijos de la familia.

Lo menos agradable fue saber que el turno de la tarde está a punto de desaparecer. Los niños van ahora casi todos en la mañana porque las maestras no pueden trasladarse.

Ayúdanos a seguir ayudando a estos chamos. Tenemos paypal.me/invitaloacomer, recibimos también BTC en Localbitcoins, Zelle, alimentos, ropa, calzado y juguetes (estamos preparando los combos del Día del Niño).

01 mayo 2019

Invítalo a comer: Niños que comen ensalada (con gusto) y estrenan zapatos usados

Tenemos puntería con las fechas, sin planificarlas. El 10 de abril volvimos a la escuela más bonita del mundo para esta vez complacer a las mamás procesadoras. Hicimos yuca con pollo esmechado en salsa de tomate y ensalada rallada a petición de ellas, quienes nos dijeron que los niños de la comunidad Juana La Avanzadora tienen mucho tiempo sin comer así en lugar de arroz solo.
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Los obstáculos también tienen buena puntería, lo que nos reta a cumplir con nuestros chamos de la UE Padre Juan José Zugarramurdi II en El Viñedo, en el barrio San Vicente de Maracay. Falta de gas doméstico, uso de leña para cocinar y retrasos propios de las vicisitudes diarias de las familias nos pusieron a correr para entregar la comida a tiempo.

Y los niños siempre nos sorprenden. Después de comer, tomar su jugo natural y hasta su galleta de postre (¡gracias, Karla Alzuro, mira todo lo que hemos hecho con tu envío!), me gusta esperarlos afuera para preguntarles qué les pareció la comida, como si la boca llena de jugo y la cara sonriente no bastara.
  • ¿Qué comiste?
  • Ensalada y yuca
  • ¿¡Y el pollo!?
  • Ah, también, estaba rico
Las mamás luego explicaron que los niños no reconocían el pollo porque pocas veces lo comen... por lo que algunos no conocen bien su sabor... Aunque los chamos adoraron comer zanahoria y repollo con mayonesa casera, era lo que más recordaban, es inevitable tener el corazón arrugado por la anecdóta maternal.
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Ese día llevamos a un reportero de El Periodiquito, que resultó ser mi exalumno Yirvis Vásquez, a quien le di clases de periodismo en la UBA. Conoció el candor y la alegría de los niños, sus frecuentes abrazos, sus zapatos heredados de primos, hermanas y madres, los cepillos dentales que por primera vez tenían, la alegría de vernos y su curiosidad gigantesca. Quiere volver, ahora con sus amigos animadores, para alegrar a los pequeños.

Ese día también donamos un fogón ecológico, antiquemaduras, gracias a una alianza con un empresario local, amigo de Diomar Castellanos, quien también tiene la idea de hacer baños secos de permacultura en el lugar.

La jornada fue familiar, porque nos acompañó mi cuñada Veruska, mi suegra Carmen Muñoz y Araibel Muñoz, tía de Aruska Hernández, jefa de logística de Invítalo a comer. De nuevo Luis Cataño fue el más querido por los niños, al encargarse de servir los jugos y Enrique Garcia animándolos, haciendo fotografía y acompañamiento. Un equipo engranado que hace posible esta labor desde septiembre de 2017.
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Nos quedamos hasta el turno de la tarde para que las donaciones de ropa y zapatos que nos consiguieron muchas personas, incluida Yumaira Muzaly llegaran por igual a los más necesitados. Lo que implica observar y elegir, medir zapatos y preguntar tallas, verlos ansiosos porque les sirvan, alegres cuando se los llevan puestos y corriendo para estrenarlos en el patio.

Ese día unos niños me pidieron además intervenir en una discusión. Habían hecho una obra de teatro en que una pareja de alumnos hizo de esposos, por lo que los fastidiaban con que eran novios. "¿Verdad que eso no tiene nada que ver?", me preguntó una niña. "Él me quiso robar un beso", inquirió otra en un tono que ya parecía preocupante. "Bueno, tú no eres un ocumo a pesar que representaste uno en el Día de la Alimentación", dije a uno. "Y tú no eres una oveja a pesar que te disfrazaste como una para el acto de Navidad", tercié con otro. Risas y se apaciguaron, momentáneamente, pero el tema de la sexualidad ya se asoma prematuramente entre los chamos de 5to grado.

Así que debemos prepararnos, porque no solo de pan vive el hombre, la mujer ni los niños.


¿Quieres ayudarnos? Tenemos una cuenta en Paypal.me/invitaloacomer.

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08 abril 2019

Pediatría para una dieta diaria de 300 niños en Maracay

Sólo ocho días de clases tuvieron los niños de Venezuela durante marzo. Al menos en los colegios públicos, entre apagones y órdenes ministeriales. Al cierre de la única semana completa de clases, el sábado 23 de marzo, llevamos a ocho médicos a la UE Padre Juan José Zugarramurdi II de El Viñedo para una evaluación médica completa de nuestros 300 niños de "Invítalo a comer", a quienes llevamos almuerzos desde septiembre de 2017.
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Gracias al trabajo coordinado de Médicos Unidos, Alimenta La Solidaridad y José Ramón Arias, no sólo atendimos a los niños de la escuela sino también a sus hermanitos pequeños en una mañana en que mi admiración por los médicos se hizo aún más grande. Siempre consideré esta profesión como una especie de extraordinaria unión de conocimiento técnico-científico y humanismo, pero verlos trabajar durante toda la mañana y el mediodía, sin parar para ir al baño o comer, fue realmente una experiencia.

Así que se hicieron historias médicas de cada bebé y niño, se pesaron, midieron y examinaron, para establecer una base de datos específica que permita establecer no sólo grados de desnutrición, subnutrición y malnutrición, retraso de crecimiento y otras dolencias asociadas, sino también patologías que podrían ser consultadas luego en clínicas de forma gratuita.

Ese mismo día se dieron recetas y diagnósticos que habían sido de otra forma inaccesible para muchas de las familias en extrema pobreza que habitan en la comunidad Juana La Avanzadora, al final de San Vicente y donde se ubica la "escuela más bonita del mundo".

Cada niño además se llevaba su merienda, gracias al envío de Karla Alzuro, el apoyo de Good Vibes Venezuela por Rosa Paroczi y de tantos donantes por todo el mundo. Además, el voluntariado impecable, alegre y dispuestos de Carlos Contreras, Andrés Mogollón, Gómez y Gómez, bajo el liderazgo de Aruska Hernández. Además de todo el equipo de Invítalo a comer, completado por Diomar, Enrique García y Luis Cataño.

¿Y cuál es el objetivo final? Diseñar un menú de dos comidas diarias, su presupuesto y presentarlo a posibles donantes bajo la filosofía de Alimenta La Solidaridad: rotación de madres colaboradora, ingesta de proteína diaria para desarrollo cerebral e integral, mínimo de 500 calorias por cada niño y diseño de menú semanal.

Nos interrumpieron pero ya estamos listos para volver, empezar nuestros almuerzos semanales y seguir esta metodología para establecer un comedor diario. ¡Es posible!

Puedes ver varias fotos aquí: https://www.instagram.com/p/BvX0711HeZ_/

28 febrero 2019

Corazones de pizza en la escuela más bonita del mundo

Una avalancha de bracitos, algunos con muñecas y peluches, montones de dienticos sonrientes y ojitos que saludaban eufóricos. A los nuevos voluntarios, Orlando, Mili y Emely los arroparon igual que a nosotros, con caritas de felicidad. "Les trajimos pizza". La emoción se multiplicó, si eso es posible. "Yo la he comido antes", me dijo uno de los niños. "En el cine", dice uno. "En la piscina", otro más. "Yo aquí", cuenta otro. Nos enseñan sus muñecas, sus peluches que llevan a la escuela. Hemos llegado a "la escuela más bonita del mundo".
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Aunque recordaban el pabellón criollo saboréandose, la pizza funcionó para volver muy pronto y cumplirles la petición, mientras les damos proteínas y una buena cantidad de calorías para combatir en un mismo bocado deserción escolar y escaso acceso a este tipo de alimentos. Jugo natural de durazno acompañó la comida, mientras ahora como un juego tratan de adivinar el sabor. "Melón, melón", me dijo una niña que la vez pasada no adivinó que era de piña.

225 niños de la mañana y 75 de la tarde, de 3 a 13 años, de preescolar hasta 6to grado junto a 30 docentes y personal administrativo y obrero conforman la UE Padre Juan José Zugarramurdi II de la invasión Juana La Avanzadora en El Viñedo, al final de la Zona Industrial de San Vicente, en Maracay. La señora Carmen, abuela de dos alumnos, es una dulce alma que junto con Aruska Hernández se encargan de la logística y voluntariado para servir la comida. Muchos van con un desayuno de yuca sola en sus envases de comida, pero siempre son sonrientes, escandalosos y alegres, lo que nos devuelve a casa con el alma desbordada de amor.
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Junto a la comida pudimos llevar la primera parte de la donación de ropa y zapatos que hemos recolectado con amigos de Maracay, que siempre son distribuidas por las maestras entre los niños más necesitados, aunque eso signifique siempre dejar por fuera a tantos más. Pero cada semana vamos recibiendo más ayudas para nuestros niños. Así que organiceremos con Diomar Castellanos, Luis Cataño y Enrique Garcia un evento público para recolectar mucho más y que conozcan a las maestras.

Conocimos a una mamá colaboradora, que nos ayudó a convencer a los niños que solidariamente tratan de llevarse un poquito de comida para sus mamás. Algunos lloran de veradd muy tristes. Otros tratan de esconderla par darle un bocado a sus familiares. "Cuando hacemos comida aquí también sucede". La señora es madre de un niño que sobrevivió a un cáncer infantil de oído (y le dimos doble ración de pizza) y uno con hipoglicemia, así como otros dos, por lo que le toca hacer milagros económicos. "Mi esposo es el único que trabaja, gana 4.500 bolívares semanales (1,5 dólares) pero un arroz por aquí ya vale 3 mil, imagínese".

Este 20 de febrero, justo cuando se presentó el Plan País en Maracay, nos quedamos hasta la 1:30 de la tarde para darle más tiempo y cariño a los de la tarde, que nos cuentan mamás y maestras que son más vulnerables. Además de la ración de pizza -que les dimos a repetir- la gente de Demaciao nos dieron 35 donas que repartimos por los salones cuando ya habían vuelto a clases. Sus ojitos desorbitados y sorprendidos eran más dulce que este postre sorpresa.
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"Gracias, la pizza estaba rica" o el abrazo silente pero sonriente de cada par de bracitos alegres, de ojitos esperanzados y de dienticos eufóricos nos entusiasma pero nos compromete. Son niños que quieren ser chóferes, jugadores de fútbol, ingenieros civiles, médicos, veterinarias. Queremos hacer muchísimo más, primero llevar la comida semanalmente, por lo que ya obtuvimos el respaldo de Médicos Unidos de Aragua para hacer un diagnóstico preciso de desnutrición y crecimiento para junto a Alimenta tu solidaridad crear un comedor que sirva desayuno y almuerzo todos los días en nuestra querida escuela.

Nos puedes apoyar enviando donaciones a http://www.paypal.me/invitaloacomer, tenemos BofA, Zelle, recibimos bitcoins y bolívares pero también insumos: proteínas, verduras y hortalizas, productos de aseo e higiene personal, materiales de construcción o útiles escolares. Por cada dólar entregamos tres almuerzos para niños.
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08 enero 2019

Feliz Navidad desde la escuela más bonita del mundo


Superar las adversidades saca músculo, curte la piel, forja el caracter. Lo que funcione para ti para describir la sonrisa nerviosa de 300 niñas y niños, el esfuerzo del personal y la emoción de decenas de madres y padres durante el último día de clases. Los alumnos están sentados alrededor del pesebre, esperando su turno para representar el nacimiento de Jesús, hablar de la alimentación sana en medio de la crisis o cantar. Los animan sus maestras, que le soplan al oído las líneas ante el miedo escénico y el coordinador, quien toca la guitarra en cada acto y dirige la ceremonia, sea para rezar, cantar el himno, aplaudir más fuerte y darles la palabra. Juntos son pulmón, corazón y mente de "la escuela más bonita del mundo".
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Hoy me senté en medio de los niños de 4to grado. Nos llamaron los adultos para agradecernos, pero eran los pequeños quienes más nos querían allí. Me acomodé en el piso, con la idea de tomar fotos pero fue todo al revés. Me hice mis primeras selfies con ellos, luego les presté el teléfono para que tomaran fotos y videos de ellos, de los actos, de la escuela. Empoderarlos con un gesto pequeño, que ellos siempre me devolvían con un gracias después de un por favor. Estaban felices, pero lo avisaban: "me tomas fotos cuando me toque a mí".

Se derrite el corazón ver a los niños disfrazados de pajecitos, de reyes magos y hasta de ovejas. Los disfraces adaptados a la realidad que viven, pero con la celebración de la Navidad en el corazón. En medio de la carencia, esta época del año parece cobrar un nuevo sentido en Venezuela: la rebeldía de hacer diez hallacas en medio de la pobreza, de adornar un poco la casa, de añorar a la familia. La escuela Padre Juan José Zuagarramurdi de Fe y Alegría Venezuela también puso su nacimiento y su arbolito, para que los niños pusieran sus cartas al Niño Jesús. Muchas simbólicas, deseando lo mejor para todos. Una me parte el alma. Le dice al bebé por nacer que "como las cosas están muy caras" acepta que este año le regale cualquier cosa, pero que si no puede que le traiga a su familia de vuelta para estar juntos de nuevo. Hay una posdata: si puede, le traiga un portaminas.
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Y es que no todos están. En cuarto grado está el hijo grande de Yaritza, quien era madre colaboradora y ahora vive en Colombia. "Mi mamá viene el 15", me dice emocionado. Aunque no sabe qué pasará luego de año nuevo. La maestra de sexto grado, que era extraordinaria y valiente, lidiando con prevenir el consumo de drogas y la sexualidad temprana, se tuvo que ir. Lo contó antes con pesar. Consiguió un trabajo más cerca de su casa con cargo fijo en el Ministerio. Nos dolió a todos. También una de las mamás de uno de los niños becados se fue para Perú. Fui hasta la casa de la abuela, a unos 50 metros de la escuela con su exmaestra. La señora se alegró porque los 10 dólares mensuales -que les damos en bolívares- son ahora más que el nuevo sueldo mínimo de 4.500 soberanos. "Bendito sea el señor", me dijo. Luego me lo escribió de nuevo por Whatsapp.

Ese día, lunes 3 de diciembre, usamos el pequeño comedor de la escuela para servirles a los niños de primarias y sus propios salones en la planta de abajo a los preescolar. Nosotros también estamos superando dificultades, saliendo mejores que antes. No hemos podido comprar toda la comida hecha salvo las cachapas a un señor de Palo Negro. Así que mandamos a hacer la ensalada de gallina y volvimos a pedirles que hicieran el cochino frito en la escuela. La señora Carmen y su hija, que tiene a su hijo en la escuela, se encargaron de hacerlo amorosamente. Luis Cataño fue de nuevo el maestro de los jugos y Aruska Hernández coordinó la entrega de la comida. De nuevo nos acompañó Vanessa Victoria Novoa, quien no paró de cantar y bailar mientras servía a los niños. Sonaban gaitas y parrandas en un equipo de sonido. Estábamos en Navidad, así comenzaba.

Yo me encargué de sentar a los niños, que se dieran espacio, preguntarles si les gustaba, que se comieran todo. Estaban felices, saboreando, celebrando. Conté con la fuerza maternal y espiritual de Carmencita Rodriguez para ello. Tomaban jugo, se reéian con cada cucharada. Feliz Navidad. Me llamaban para decirme: "está sabroso". Uno de los niños me dijo: para la próxima traigan pollo rostizado. Anotado, chamo. Me lo preguntaron mil veces: ¿cuándo vienen otra vez, cuándo vienen, cuándo vuelven?. Enero entonces parece tan lejano, no se va el año tan rápido.

La bebé que lloró la vez pasada, que quiere ser médico, comía alegremente. Me saludó. También los otros dos a quienes tuvimos que insistirles en comer. Hoy estaban limpiando el plato. Pero ahora otros querían llevarse parte de la comida para sus mamás y hermanitos. Algo de insistencia con cada mordisco. Es muy raro ver a un niño de 7 años comer con vergüenza de hacerlo. Allí, en la comunidad Juana La Avanzadora de San Vicente, al sur de Maracay, también hay que decirle a los niños que se coman todo, pero no por desgano, sino porque quieren compartir . Y es extraño decirles que coman todo porque queremos ayudarlos. Así que lo hice con humor, como un regaño alegre, comiéndome toda tristeza, era un juego bonito. Nadie lloró esta vez. Un niño lo dijo mejor: "esta cachapa está muy buena, no voy a dejar nada".
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La solidaridad que nos permite dar este almuerzo navideño, y otro el próximo 13 de diciembre, así como becas, donar libros o reparar la infraestructura se ha vuelto muy bondadosa estos últimos meses en que la inflación y la escasez nos puso en aprietos. La escritora Miriam Meza nos donará parte de las ganancias de su libro más reciente; el artista plástico Daniel Arzola envió se unió a nuestros donantes y planea hacer una exposición benéfica, Jorbelys Perez Oviedo organizó un potazo en una clase de Yoga en Fuerteventura, Islas Canarias, donde les dio arepas con caraotas a alemanas, italianos y franceses y una venezolana que hace 11 años se fue del país hizo una colecta que logró enviar una tonelada de ropa a Venezuela, así como hacernos una donación para esta Navidad desde Doha, Catar. Gracias a quienes hablan bien de nosotros por el mundo, entre otras, a Anahi Brown, te queremos. Además, pudimos entregar más cepillos dentales gracias a Aliya Edoo Alewine. Ya no tendrán que usar el de su mamá, como nos cuentan. Les dejamos guardados muchas más cosas: sacapuntas, borradores, lápices de colores, que los esperan cuando en 2019 vuelvan a la escuela más bonita del mundo.
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Gracias especiales a Enrique Garcia y Diomar Castellanos, fajadísimos con nosotros en logística, transporte, fotos, abrazos, compañía, mentoría, ideas y valentía. También les presté el telefóno a los niños para llamar a Enrique, para su sorpresa. "¿Cuándo llegas? Somos de aquí de la escuela", le decían.

Feliz Navidad, panas, chamos y chamas, mi gente dentro y fuerta de Venezuela. Feliz Navidad.
¿Quieres donar? Tenemos paypal.me/invitaloacomer, así como cuenta en BofA y Zelle. También recibimos insumos de todo tipo, alimentos, útiles escolares o de higiene personal, equipos deportivos u otros. Libros de cuentos y similares.

31 octubre 2018

Las pizzas educativas, los alegres becados

La idea de "Invítalo a comer" es hacer tejido social. Empieza por un trozo de pizza, una pieza de pollo o un bollito navideño, continúa con el abrazo de los niños, escuchar e a los maestros, reconocer el esfuerzo de los padres y la solidaridad del voluntariado. Hay también la construcción de una ludoteca, iniciar un huerto escolar, levantar los tableros de basquet, reparar una cocina. Está el ejemplo que dan los adultos a los pequeños: no es regalo, es el compromiso de asistir, estudiar y ser mejores personas. Por eso las paredes de las aulas están llenas de nuevas carteleras sobre la tolerancia, la conviencia, la naturaleza, los derechos de los niños, el compartir. Pero hay más cosas, menos visibles en las fotografías que dan testimonio de lo que se hace desde septiembre de 2017.

Son los empleados de los restaurantes que entre muchas dificultades asisten tres o cuatro horas antes a sus sitios de trabajo para entregarnos la comida a las 9 de la mañana. Y no sólo lo hacen diligentemente, sino con alegría y siempre despidiéndose todos juntos como grupo cuando nos vamos. Son alas de mariposa que desatan el vendaval de risas infantiles a varios kilómetros más allá. Son los proveedores de ese local, los productores agrícolas, los transportistas, las distribuidoras. También los que fabrican, venden y despachan servilletas, vasos, cajas de cartón, uniformes, aceite comestible, gas doméstico, delantales, gorras y refrigeradores. Un pedido para 300 niños y niñas puede no hacer un gran impacto, pero llevamos 14 jornadas.

Y seguimos creciendo. Este 22 de octubre, mientras voluntarios nuevos como Adelso, Vanessa Victoria Novoa y Ender Díaz (esposo de Carmencita Rodriguez) se unían a distribuir pizzas y jugos naturales junto al equipazo conformado por Luis Cataño, Andrés Mogollón, Mariangel Gómez y María Alejandra Gómez, liderados por Aruska Hernández. Diomar y yo tuvimos una misión tan alegre como difícil. Entregar las primeras cuatro becas "Invítalo a soñar" a igual número de niños egresados de sexto grado. Nos sentamos con las cuatro madres comprometidas y sus hijos: Luz Mar, Nazareth, Jorge y Johnathan para explicarles los términos y condiciones de la ayuda económica. Felicitarlas porque sabemos que el éxito de cada niñas y niño, el mejor de la clase, el más colaborador, la más soñadora y la que es buena en el aula y en el deporte, están familias que hacen lo indecible en algunos casos.

En los salones la súper mamá Carmencita y su bebé de 9 meses, Simón, acompañaban a los niños con sus lecciones de yoga para niños, su sapiencia maternal y la simpatía de a quien llamo "el activista más pequeño del mundo". "¡Simón, Simón, Simón!" lo llamaban los niños que lo habían conocido seis meses antes. "¿Y si les damos una clase de yoga a las maestras?", surgió como idea que ya va creciendo sola. Cada almuerzo implicaba escuchar a los niños, alegres por vernos de nuevo, espontáneos y traviesos, aplicados y ruidosos, mordiendo la pizza y la vida, ansiosos de contarte cómo fueron sus vacaciones.

Un esposo muerto. Otro en la cárcel. Uno que nunca más apareció. Y en todos los casos, seis hermanos. Sólo un papá en casa, la única mamá con un celular y una cuenta bancaria a su nombre, con menos hijos. Es el niño con mejores notas. Antes de eso, los becados fueron a ayudar a los voluntarios. Alegres, en franca celebración, ayudaron a dar los trozos de pizza. Tratando de multiplicar el por favor y el gracias en niños siempre dulces, atentos, educados.

"El problema es la violencia", nos dicen varias maestras. Lo académico no es el mayor reto, consideran. Las relaciones interpersonales, los golpes a flor de piel, el insulto fácil, allí hay toda una lucha. Es una lucha en el entorno contra el entorno salvaje por donde se le mire. Las calles de la invasión Juana La Avanzadora de San Vicente , donde está "la escuela más bonita del mundo", están erosionadas por las potentes lluvias que han azotado a Venezuela a destiempo. Hay una quebrada cerca, y aunque quedan algunos árboles muy altos, debajo de los cuales se levantan los ranchos de zinc y cartón, es un descampado de calles de tierra, donde las escorrentías arrastran lodo con piedras y dañan el camino. Entrar requirió que manejásemos los carros mucho más lentamente para evitar los huecos.

Becados y madres estaban atónitos viendo mi celular. Las cuatro madrinas, regadas por el mundo, les habían enviado vídeos dándoles ánimos, cariño y esperanza. Les mandan besos, abrazos y deseos de sueños cumplidos. "Pónlo otra vez", me piden primero ellas y luego ellos, que también graban los suyos de respuesta. Primero las ven, luego sólo quieren escuchar y acercan el oído. Otra vez, para repasar. "¿Y con qué teléfono les escribimos?". Nosotros también pegamos el oído a sus corazones, para escuchar y los vemos de nuevo. Ahora son distintos, más grandes, encontramos parecidos en sus mamás. Una de ellas con una condición de salud muy delicada que heredó su chamo.

"Esto es para que terminen el liceo, luego vayan a un tecnológico o una universidad, incluso abran su primer negocio, es hasta dónde quieran llegar", les dice Diomar Castellanos. Esto es con todos. Hoy también les hemos dado un combo de borrador, sacapuntas, colores y lápices desde primer hasta sexto grado. Y a los cuatro becarios. Sus mamás recibirán el equivalente a 20 dólares para empezar más 10 dólares mensuales. "Gracias por todo". Uno de los niños va a llegar tarde hoy al liceo. Tiene lista una exposición, pero a falta de papel bond, hicieron las láminas en la caja del CLAP. "Ahora sí tendrán para el papel", digo torpemente. No tengo las respuestas, pero quiero seguir escuchando. Ese día no repartí pizza.
 
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