Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

25 febrero 2026

La transición mediada (y tutelada) en Venezuela: poco a poquísimo, de larguísimo aliento y lentica

La aparición de Enrique Márquez en el discurso del State Of The Union puede ser una señal de la transición acordada y planeada, entre el Rodrigato y el Trumpismo. No porque él vaya a ser candidato, ungido o elegido de ninguna manera. Es un símbolo.

Un poquito de aquí y otro de allá. Él es un opositor no alacrán que tiene menos rechazo en el chavismo, estuvo en el CNE, también preso e incluso con buenos lazos con María Corina Machado. Es parte de un partido minoritario pero viene de la clase política tradicional.

No se trata de una "mala tibieza" sino un acuerdo necesario y plausible para todas las partes involucradas. Una que no provoque guerrillas chavistas por persecución ni que nos quedemos en lo que hemos conocido por 27 años.

No más arrestos ni bombardeos, pero tampoco una tierra arrasada sin chavismo. El politólogo Walter Molina ha recordado la mención a la transición española, tras la caída de Franco, que hizo Marco Rubio el pasado 28 de enero.

Una transición gradual desde adentro, no sustitución ni persecución. 

Eso podría implicar escenarios más lejanos de los proyectados por algunos en Internet, entre la fantasía y el análisis de falsos anuncios como la retirada de cuadros de Chávez o el sueño de verlos encarcelados a todos. 

Un tip para evitar estos escenarios es leer medios no tan "excitantes" pero más cercanos a lo fáctico que alguien "celebrando que eliminaron misiones" con un baile (con mal interpretación o desinformación).

Para Venezuela este acuerdo podría implicar elecciones antes del desmontaje total del chavismo. Porque no habrá libertad antes de la democracia, es al revés. Podría implicar candidatos medio-medio, de lado y lado (y terceros de relleno) y con un árbitro que probablemente tenga más al menos dos chavistas en el directorio de cinco rectores.

El nombramiento de Oliver Blanco, ex Jefe de Comunicaciones de la Asamblea Nacional cuando Henry Ramos Allup fue presidente de la Asamblea Nacional tras el triunfo opositor, como viceministro para Europa y América del Norte por parte de Delcy Rodríguez puede ser una señal, como cuando AD, UNT y PJ lograron magistrados en el TSJ o participación en el CNE. El chavismo puede desarmarse pero poquito a poquito. 

Eliminar misiones poco conocidas, nada grande pero tampoco no ceder en nada. Lentooooooooo. 

Aunque también sacó a la esposa de Alex Saab de su cargo, después que el colombiano dejó de ser ministro y fue arrestado, aunque lo negaron.

Se ha dicho muchísimas veces, el cambio no va a ser Venezuela hiper-derechista mañana, con el PSUV proscrito y una hoguera de retratos de Chávez. 

Y entenderlo no implica lo peor sino que se persigue la estabilidad a largo plazo, que permita la recuperación económica (el retorno de migrantes) y la llegada de negocios e inversiones extranjeras. El dinero es cobarde, dicen, los cambios bruscos son indeseables.

Porque los gringos, como antes los rusos y chinos, atienden sus intereses que no necesariamente son democráticos o no tanto como controlarlos demasiado en pro de nuestro bienestar nacional.

No son justicieros ni defensores de DDHH. La política interna de EEUU y sus aliados políticos lo revelan. También son ideológicos.

Es decir, opositores y chavistas que operen fuera de este marco de tutelaje gringo actual son indeseables. Pilas, los chavistas están tragando sapos por toneladas tambíen. Ese "coroto" ya no es lo que era.

El medio, del centro de la mitad, decía mi abuelo Anacleto. Eso parece que viene. 

14 febrero 2026

Dudar de la verdad, creer en la mentira

 

Photo by Nijwam Swargiary on Unsplash

De lo más retador últimamente en la verificación. Se cree en la imagen de IA de Delcy condecorando al director de la CIA pero se duda de la veracidad de un artículo “supuestamente” de un medio, aunque el enlace es a la página web del medio citado, altamente conocido.

No es poca cosa. La imagen cumple con tus sesgos, prejuicios y deseos: indignación. No ves las banderas rojas, es además verosímil con la situación actual, pero eso no hace que algo haya pasado. Que algo pudiese haber pasado, no significa que lo hiciera. Parece obvio pero resulta que no lo es, las cosas que pasaron, pasaron, se hayan podido suponer o no. Al contrario, pasan muchas cosas inimaginables, disruptivas o inesperadas, mientras dejan de pasar las que eran segurísimas y esperables.

Incluso me dicen: quizás la reunión ni siquiera existió. Aunque sí sucedió, siendo documentada por fuentes diversas y disímiles entre sí. Es una defensa: quizás es que todo es mentira, no que yo pueda ser engañado por una imagen. Muy humano, demasiado humano, pero como dije arriba, el pasado no cambia y los hechos no se alteran porque uno está más o menos informado.

Entonces un artículo sobre petróleo, sobre filtraciones del gobierno de Delcy o que explique un proceso electoral en Estados Unidos, en la página web oficial de un medio de comunicación o agencia de noticias, reconocida y con muchos años de existencia, y entonces adviertes que quizás es falso, cuando al contrario: hay muchos elementos de confiabilidad, trazabilidad y comprobación.

Entonces hay un doble daño, porque le quitas credibilidad a lo que debería generar consenso y confianza.

Por eso todos los días a los verificadores nos preguntan si algo es cierto cuando tiene señales de veracidad, y nos brincan cuando es falso, si coincide con sus emociones. Ya vimos las fotos falsas de Maduro detenido rodando por todas partes. Ni una vez me preguntaron por ellas, pero 100 veces sobre la verdadera. Que si apretó la botella, que esa no es la cuenta de Trump en X y así.

Dudar de la verdad, creer en la mentira.

Por eso tanto preguntarle a Grok sin entender que es un procesador de la información (verdadera o no, acertada o no, ya existente, no analiza, no comprende, no piensa), que se equivoca, miente y puede ser más rápido, pero no mejor que tu búsqueda manual.

Las audiencias, y esto de nuevo es muy humano, quiere confirmación, no veracidad.

13 febrero 2026

Para Venezuela, deseo democracia (y no sólo unas próximas elecciones que pierda el chavismo para prohibirlo todo en una dictadura de derecha)

Photo by Gayatri Malhotra on Unsplash




Parece obvio, pero después del trauma de lo vivido tras 27 años de dictadura, de los populistas de derecha que se viralizan y de la depresiva pobre respuesta de la izquierda global, junto a la desinformación, muchos venezolanos confunden la democracia con elecciones libres que nunca ganaría el chavismo, y un nuevo régimen en el que todos los líderes chavistas van a la cárcel a ser torturados y se les prohíbe existir en política.

Pero lo dijo Guanipa antes que los memes afectaran la salud mental de los opresores: la democracia debe ser el gobierno de la mayoría con respeto de las minorías. Y hoy el chavismo es minoría.

Algunos lo criticaron por eso: quieren solamente venganza, que no trae paz, sino resentimiento y nuevas venganzas. La democracia no está en su mejor momento global. Las instituciones multilaterales han fallado, el relativo político y moral es manipulado a conveniencia en redes sociales, mientras hemos perdido el consenso sobre el orden global de respeto y cooperación.

Para Venezuela no hablo de olvido ni impunidad. La justicia implica verdad, reparación y no repetición. Porque el país deberá seguir siendo democrático para nuestros bisnietos. Pero hay desilusión. Con la ONU, con la Corte Penal Internacional, con todo lo que no fueron soldados americanos que se llevaron arrestado a Maduro en una operación de Hollywood.

Decenas de expertos coinciden en las palabras pero no el significado: para volver a invertir en Venezuela, falta institucionalidad. Y eso implica no sólo elecciones limpias, sino continuas. No una elección presidencial, sino que se hagan las elecciones que cada vez que toquen, siempre, con estabilidad y seguridad. No cuando convenga a quienes gobiernan.

Pero tampoco una dictadura de derecha, sino democracia, porque algunos creen que eso es para países libres o que funcionan. Es al revés, no hay ejemplos de gobiernos exitosos sin democracia liberal ni sus instituciones.

Eso implica que puedas disputar conflictos en un tribunal, en lugar de tener que pagarle sobornos a alguien o que un funcionario te extorsione. Que tengas libertad de prensa y expresión, lo que incluye criticar y quejarse, incluso burlarse del gobierno.

Porque retornar a la democracia no es sólo sustituir el chavismo, aunque sea pre-requisito, sino ir a un sistema que permita la libre expresión de las ideas y la disidencia política. Que tenga poderes independientes, equilibrados e institucionales.

No de derecha, no anti-chavistas, sino institucionales, regido por la ley y el orden jurídico. Lo que implica que el gobierno también está sometido a control, revisión y corrección.

No es eliminar partidos, sino que no sea posible que uno solo arrope todo sino que puedas militar o crear uno, si quieres.

Ayer leía críticas a la aparición de banderas de partidos políticos en la marcha del 12F. Parecen ignorar de dónde salen los liderazgos universitarios. Parecen ignorar la necesidad y el fruto de la formación política como expresión de quienes aspiran al poder.

Hay que decirlo, el chavismo sigue en expresiones de quienes dicen oponerse al gobierno. Por ejemplo, Chávez siempre satanizó los partidos.

Primero los que gobernaron antes que él, cuando se inventó lo de la IV República (que respondía al nombre y narrativa de su partido recién creado, el Movimiento V República).

Luego con el PSUV y con el Gran Polo Patriótico, quiso devorarse a todos los de izquierda, a los históricos y a los nuevos.

Quienes se opusieron a desaparecer fueron sometidos por el dúo maligno del TSJ/CNE secuestrados, quien se robó las siglas y los símbolos de los chavistas primero, y de los opositores después.

Nacieron las versiones chimbas de partidos nuevos y viejos, opositores y chavistas, que conocemos como los “intervenidos” y los “alacranes”, por haber traicionado a los suyos.

Y claro que hay que responsabilizar a los líderes político, a cada uno por su mala actuación, pero eso no pasa por destruir a los partidos políticos. Ni declararse anti-político (que termina siendo un eslogan de los nuevos liderazgos populistas, pero con partidos propios).

Quizás por eso algunos quieren eliminar el comunismo, pero es que eso ya sucede hoy.

El Partido Comunista está hoy proscrito por el chavismo, que se lo robó y se lo entregó a leales del PSUV por negarse a someterse. Entonces no es por allí que van los tiros de la democracia, si el chavismo hace lo que algunos aspiran para el futuro de Venezuela.

Caldera ganó su segunda presidencia con el apoyo de COPEI y el Partido Comunista. Teodoro Petkoff y otros ex-comunistas y socialistas estuvieron en el gobierno antes del chavismo. Fueron malos gobiernos, pésimos en algunas cosas, pero no migró el 30% de la población ni hubo inflación de 1.000.000% al año con decenas de miles de presos políticos, exiliados, perseguidos, inhabilitados, arrestados, muertos y heridos por ser opositores.

Otros van con la discusión bizantina de si comunismo y socialismo es lo mismo. Hay que combatir es el totalitarismo, que también tiene forma de fascismo y de nazismo (y no, no fue ni es un movimiento de izquierda, sino es de ultra derecha: racista, anti-migración y anti-gay). No más ultrismos. No más extremismos. No más relativismos morales.

A principios de febrero, María Corina Machado se reunió con el expresidente polaco y ganador del Nobel de la Paz, Lech Walesa, al que llamó “héroe de su juventud” al que le escribió una carta hace décadas, por pura admiración. A un sindicalista socialista.

Quizás por eso leemos algunos “radicales” que también se oponen a toda la oposición e incluso a ella. De nuevo, la anti-política que ayer trajo a Chávez y sus amigos en Latam, que hoy tiene la cara de Bukele, Milei y Bolsonaro. Y que detrás de sus avatares me hacen dudar si son realmente opositores, sino trolles del chavismo estatal.

Que no gobierne el pensamiento único, ninguno. Ni el woke ni el anti-woke. Quiero una democracia que se aleje del totalitarismo que primero se pinta de salvador y al final encarcela, persigue, acosa y prohíbe. Del que se alimenta de desinformación, de teorías de conspiración, de ataque al otro.

Quiero ir más allá. Aspiro a un sistema democrático en el que incidan distintos factores en la sociedad en la toma de decisiones. Que los partidos y los políticos tengan vasos comunicantes con ONGs, empresarios, grupos organizados y otras fuerzas vivas que puedan llevarlo a las instituciones. Que se consulte, debate, pregunte y pula cada proyecto con el aporte colectivo, aunque haya directrices políticas, no sean ni excluyentes ni sordas.

No más suerte ganando la próxima vez.

Qué perder elecciones no sea ostracismo, que puedas oponerte y criticar libremente, sin temor por tu existencia.

Democracia no es que sólo gobierne la derecha sino que más nunca nadie se apropie de la vida social y política.

Que no vuelva lo que pasó no es proscribir, es que los mecanismos institucionales no permitan que nadie se apropie del país por tener pico de plata. No más mesías, sino servidores públicos sometidos a la contraloría ciudadana.

Que al TSJ, al CNE, a la Fiscalía, a la Defensoría del Pueblo, a la Contraloría y la Procuraduría vayan expertos, académicos, profesionales experimentados y no legales al presidente que desvirtúan su función. Que los mejores tengan el sueño de servir públicamente.

Unos han hablado por años de “gerentes” en vez de políticos. Pero el Estado no funciona como una empresa privada. Hay que dejar de repetir esa falsedad sexy.

Implica habilidades distintas. Un gerente para el Metro, para SIDOR, para administrar el funcionamiento de una alcaldía quizás, pero la política requiere otras habilidades. El consenso, el diálogo, “la guerra por vías pacíficas”, el arte de los imposibles. La política es liderazgo, tomar decisiones muy difíciles y recordar porqué se necesita: seguridad, transporte, justicia, parques públicos, desastres naturales, programas sociales para quienes ni el mercado ni el voluntariado tiene respuestas.

Quiero una democracia, por tanto, intolerante a la corrupción y a los ataques al sistema democrático. Abierta al diálogo, el debate y la discusión sanas, pero no al discurso de odio ni a la demolición del consenso.

Quiero democracia, no sólo para mí, ni para los que sufrimos 27 años, no para hoy. Quiero democracia más larga, para hijos, nietos, bisnietos y la Venezuela que nunca veremos.

Democracia de alternancia del poder de forma pacífica, de la diversidad, de la paz de saber que cada gobierno, el peor o el mejor, se irá y vendrá otro, continuando la deliberación para el mejor destino posible.

04 enero 2026

Desde mi corazón de venezolano: De la alegría cautelosa a la expectativa reservada

Estaba despierto cuando pasó. Veíamos uno de los vídeos de Traumas de Nacho Redondo. Entonces explotaron -nunca mejor dicho- las notificaciones de mi teléfono. “Algo está pasando” le dije a Aruska cuando en medio de la madrugada tenía decenas de mensajes en el chat de trabajo. “Parece que están bombardeando Caracas” dije aún entre incrédulo y preparado para saltar de la cama a la laptop.

No dormí hasta las 9 AM, más o menos. Hasta de Community Manager estuve tratando de informar tanto como fuese posible. Cuando salió la foto oficial del arresto de Maduro, todo cambió, empecé a ver y leer celebración, alegría y sorpresa. Yo me quedé con esta última, no terminaba de sentirme dichoso, mucho menos eufórico. Desde entonces como y duermo de forma desordenada, trabajando, leyendo y publicando tanto como sea posible.

Después de escuchar la primera rueda de prensa de Trump, la alegría cautelosa se encogió al mínimo. Muchos estaban en negación, hablaron de mala traducción -como si hubiesen hablando en vasco o arameo- o que se confundió, que estaba hablando de la vicepresidenta Machado. Luego Rubio reiteró y poco después se confirmó: Delcy fue la elegida, por unos y otros, para proseguir en este camino pedregoso de la gobernabilidad, la transición ordenada y la continuidad. Incluso se cree que fue parte importante de la operación: lo vendió, se cuadró, negoció. Con su hermano. 

Porque ella sería más dócil, menos republicano y cuasi-democrática, sí, pero también porque ella está en el poder -Rubio insistió luego en eso para explicar porqué no se llevaron a nadie más- y en control de armas y petróleo. Los gringos han aprendido que si arrasan con todo, se abre un descampado de rebeldes, guerrillas y necesidades acuciantes. No es lo mismo protestar por apagones y agua con un gobierno nuevo, reluciente y opositor que a los mismos de ayer.

Hace falta orden para reconstruir, reparar y levantar. No necesariamente democracia. Dictadores latinoamericanos desarrollistas lo demostraron: carreteras, hospitales y grandes obras, con represión, censura y partido único. Lo han hecho así en China y Rusia. 

Trump se llevó a Maduro y no trajo democracia, ni siquiera dijo la palabra en su rueda de prensa. Le quitó el piso político a María Corina Machado y aseguró que nos gobernaría con un equipo que incluía a los presentes, jefes de la CIA, el FBI, el Departamento de Estado. 

Se dispararon las alarmas, nos preocupamos y hasta entristecimos, aunque otros aún celebraron que parecía un cambio aceptable, petróleo por libertad. Pero en el país en el que históricamente el 95% de los ingresos son por venta de hidrocarburos, no es fácil decir eso: ni siquiera por soberanía o independencia. Sin petróleo, no hay economía venezolana. Deberíamos vivir del turismo, de importar camarones, del ingenio venezolano pero no ha pasado en cifras suficientes. El chocolate y el ron tampoco alcanzan.

Así que mi alegría chiquitica recibía más matices: los 40 muertos reportados por el NYT. Los 25 que se conocieron luego. Entonces llega el remate, porque Trump no va a llevarse a nadie más, ni a Diosdado ni a Padrino y al contrario, ungió a Delcy. 

Soy de los que ha criticado a Bukele, Milei y Trump, defendido los derechos humanos como principio y repetido que por gobernabilidad, dudada de una intervención militar, pero que si pasaba no era para poner a la oposición a gobernar. Que estaban en juego muchas variables: el ELN, las disidencias de las FARC, los colectivos, el tamaño del territorio, las facciones del poder del PSUV, y que no habría un operativo para llevárselos a todos, que había que tragarse sapos, un gobierno de coalición y/o una transición lenta y concertada. Es innecesario poner aquí las respuestas sobre estas ideas, que son menos complacientes que “ojalá vengan y se los lleven a todos, los quiero ver en bragas anaranjadas”.

Bombardearon Caracas, incluyendo antenas en El Hatillo y el IVIC, hay daños colaterales, incluyendo civiles. No fue una masacre pero por años hemos reclamado sobre cómo el chavismo fue una máquina bestial de tortura, muerte y persecución que disparó, arrolló y asesinó estudiantes, manifestantes pacíficos y activistas sociales sin contemplación, pero la respuesta no puede ser el ojo por ojo. Como con los DDHH, no podemos elegir cuando se aplica el Derecho Internacional y cuando no, si Rusia invadió ilegalmente Ucrania, si Israel realizó un genocidio en Palestina, no vino Trump a salvar a nadie a plomo en Venezuela.

Y no me estoy yendo al lado de los que firmemente rechazan la intervención militar, pero tampoco la pinto como la épica salvadora. Hay que matizarlo, porque celebramos el arresto de Nicolás pero no hay como celebrar la muerte de 18 soldados menores de 25 años. Nunca estuve del lado de “tiene que correr sangre” ni de “tiene que morir mucha gente”. No tengo una opción perfecta, pero siempre he creído que se dice fácil.

Me queda es una expectativa más bien fría, con pocas esperanzas. Y yo soy un optimista, pero me la pusieron difícil.

Lo que viene es difícil de predecir, es fácil decir que uno “ya sabía” pero yo nunca leí ni escuché a nadie decir que se llevarían a Nicolás y dejarían a todos los demás. ¿Podrá Delcy sacarle el cuerpo a Irán, China, Rusia y Cuba mientras brinda concesiones y facilidades a EEUU sin perder la retórica revolucionaria? 

¿Apostará por una repolitización lentica con algunos opositores en el terreno? Desde el 5 de enero son diputados a la Asamblea Nacional personas como Stalin González y Henrique Capriles. ¿Saldrán los presos políticos o habrá nuevos? ¿Se enfrentará a facciones internas que sigan apoyando realmente a Maduro o apostará por purgas internas? ¿O acaso se va a atrincherar y rebelar enfrentándose a Trump después que vimos que no estaban listos para defenderse, ni responder ni apenas prestar resistencia?

Son demasiadas preguntas, y no porque hay ocultamiento o mentiras, sino porque predecir en Venezuela es un ejercicio fatuo. Tú dices algo y en tres semanas cambia todo.

Esto lo escribo en la noche del 4 de enero, y podría envejecer mal, pero es lo que tengo hoy.

15 diciembre 2025

Elecciones presidenciales en Colombia y Chat GPT (algunos escenarios)

Photo by Flavia Carpio on Unsplash

A raíz de la aplastante victoria de José Antonio Kast, del Partido Republicano y de ideología de extrema derecha, en la segunda vuelta presidencial de Chile, así como un reportaje de la DW sobre las consultas a Chat GPT de parte de los votantes más jóvenes para decidir su voto del domingo 14 de diciembre, me pregunté, ¿cuáles son los perfiles de los tres candidatos punteros en las encuestas, para finales de noviembre de 2025, para las presidenciales en Colombia según este chatbot?

Esto además resulta relevante porque leo varios analistas diciendo que la izquierda en Chile se quedó muy atrás en la presencia en redes sociales, que ahora no sólo incluye ser divertido o rompedor en TikTok, tener una buena presencia en Instagram o tener una estrategia específica para X y Facebook, Whatsapp y Telegram, sino hablarle a los distintos estratos sociales y grupos de edad, sino una huella digital que impacte en los chatbots.

Y esto va desde tu entrada de Wikipedia, hasta los foros de Reddit y los perfiles que hagan de ti en los principales medios de comunicación de Estados Unidos, según las distintas revelaciones sobre las fuentes más usualmente usadas para alimentar las bases de datos de las más populares herramientas de IA.

Así que voy a preguntarle a Chat GPT y consultaré varias otras fuentes externas, a ver cómo les va a cada uno. Usaré el siguiente prompt: “Quiero que te comportes como un experimentado analista político y electoral, especializado en Colombia, con énfasis en presencia y huella digital, análisis de tendencias en redes sociales, estrategia y marketing político”.

“Hazme un perfil, con luces y sombras, fortalezas y debilidades sobre presencia digital y en redes sociales, así como visibilidad para chatbots de IA de los candidatos Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella”.

— — Respuestas — —

1. Iván Cepeda — Candidato del Pacto Histórico

Resumen de presencia digital
Iván Cepeda es una figura con amplia trayectoria política y activismo en Colombia. Su presencia digital combina perfiles institucionales, narrativas de derechos humanos y una actividad constante en redes políticas como X (antes Twitter) y Facebook. Su perfil en Instagram como “@ivancepedacastr” presenta seguidores significativos en comparación con otros aspirantes, aunque con menor crecimiento que figuras más mediáticas de tendencia general. Instagram+1

Fortalezas

  1. Alto nivel de interacción política en redes clave: Según informes de tracking digital, Cepeda registra cifras destacadas de interacción en plataformas como X, una red clave para debate político, superando a múltiples actores de la contienda. infobae
  2. Coherencia narrativa con su trayectoria política: Su comunicación digital se alinea con su historia de gestión, derechos humanos, paz y justicia, otorgándole consistencia de marca. Iván Cepeda Castro
  3. Base digital establecida: Su presencia en Facebook y X está consolidada con cifras generales de seguidores y actividad, lo que facilita uso de chatbots para enviar contenidos programáticos y explicativos. Portafolio.co
  4. Uso de contenido institucionalizado: El manejo de cuentas oficiales facilita la generación de contenido factual para IA (textos programáticos, datos de propuestas, declaraciones públicas, noticias). Iván Cepeda Castro

Debilidades

  1. Menor presencia en redes de formato audiovisual (por ejemplo TikTok) comparado con otros perfiles emergentes o disruptivos. Su narrativa política densa no siempre encaja con formatos breves y virales exigidos por audiencias jóvenes. El Tiempo
  2. Riesgo de saturación narrativa repetitiva: Al centrarse en temas estructurales (paz, derechos, diálogo), puede perder tracción en conversaciones de alto volumen donde las audiencias buscan claridad en temas cotidianos (seguridad, economía).
  3. Datos públicos menos orientados a formatos IA conversacionales: Su contenido institucional tiende a discursos largos y estructurados, dificultando la extracción de respuestas concisas para chatbots sin procesamiento adicional.

Luces y Sombras

  • Luz: Alto engagement político y legitimidad digital en discusiones públicas.
  • Sombra: Dificultad para trasformar esa interacción en narrativas atractivas para públicos jóvenes o segmentados digitalmente.

2. Sergio Fajardo — Candidato del Centro

Resumen de presencia digital
Sergio Fajardo cuenta con una presencia digital moderada y en algunos índices de seguidores se ubica entre los candidatos con mayor alcance en Facebook, aunque sus niveles de interacción relativos son más bajos que los de Cepeda o De la Espriella. El Tiempo

Fortalezas

  1. Presencia estable en plataformas sociales tradicionales: Su perfil obtiene cantidades significativas de seguidores en Facebook, lo cual puede favorecer campañas de engagement pagado y segmentación basada en datos demográficos más tradicionales. El Tiempo
  2. Narrativa moderada: Su lenguaje y posicionamiento no polarizante puede adaptarse bien a chatbots diseñados para explicaciones neutrales, educativas y programáticas.
  3. Capacidad de crecimiento orgánico en redes donde la audiencia valora contenido reflexivo más que confrontacional.

Debilidades

  1. Interacción global inferior a competidores dominantes, tanto en términos de volumen como de viralidad de contenido. El Tiempo
  2. Menor visibilidad espontánea en plataformas como TikTok, donde De la Espriella y otros perfiles disruptivos generan más contenido viral. El Tiempo
  3. Marca digital percibida como menos disruptiva: Su personal branding gira en torno a tecnocracia y moderación, que puede limitar resonancia emocional en audiencias digitales masivas.

Luces y Sombras

  • Luz: Narrativa coherente, eficaz para públicos que buscan explicación programática y policy-driven content (contenido enfocado en políticas públicas).
  • Sombra: Limitada capacidad de penetración en conversaciones digitales de alto ritmo y menor presencia en formatos audiovisuales emergentes.

Resumen de presencia digital
Abelardo de la Espriella muestra una huella digital fuerte y viral, especialmente en Instagram y TikTok, con altos niveles de interacción orgánica en comparación con otros aspirantes. Su perfil “@delaespriella_style” supera los 800 mil seguidores en Instagram, lo que refleja capacidad de conectar con audiencias visuales más amplias. Instagram

Fortalezas

  1. Alto engagement en redes visuales: Es uno de los candidatos con mayor número de interacciones en Instagram y TikTok entre la contienda política actual, lo que indica resonancia con audiencias digitales activas. infobae
  2. Posicionamiento de marca potente: Su narrativa personal, estilo comunicativo emocional y presencia mediática directa facilitan generar contenido viral y recurrente en feeds sociales, lo cual potencia su visibilidad orgánica. infobae
  3. Adopción de formatos multiplataforma: Su uso de Instagram, TikTok y YouTube diversifica sus posibilidades de engagement, favoreciendo chatbots que puedan referenciar múltiples fuentes de contenido audiovisual y textual. infobae

Debilidades

  1. Debate sobre credibilidad y discurso polarizante: Asociaciones mediáticas con casos jurídicos controversiales o narrativas de confrontación pueden limitar la confianza de segmentos moderados y funcionalizar una narrativa que un chatbot debería modular cuidadosamente para evitar sesgos.
  2. Dependencia de contenido de impacto emocional: La viralidad puede no traducirse automáticamente en fidelización política ni en conversión electoral, especialmente sin estrategias de retención digital a largo plazo.
  3. Riesgo de ruido sobre señal: Los altos índices de interacción orgánica con frecuencia pueden estar impulsados por polarización y reacciones de oposición, no necesariamente por apoyo consolidado.

Luces y Sombras

  • Luz: Capacidad para generar conversación y visibilidad orgánica masiva en plataformas clave.
  • Sombra: Narrativas polarizantes que pueden disminuir precisión y neutralidad en sistemas de IA conversacional si no se controlan adecuadamente.
Press enter or click to view image in full size
  • Iván Cepeda muestra una presencia digital sólida en espacios de debate político y discusión pública, con un perfil adecuado para IA que maneje contenidos programáticos, contextuales y explicativos. Su narrativa debe complementarse con formatos de mayor espontaneidad para aumentar viralidad.
  • Sergio Fajardo representa una presencia digital estable pero menos disruptiva, con potencial para IA educacional y de profundización temática, aunque requiere una estrategia de amplificación para contrarrestar perfiles más activos.
  • Abelardo de la Espriella cuenta con la mayor visibilidad orgánica y viralidad en redes visuales, lo que le otorga ventaja en posicionamiento de marca digital, pero su uso para IA conversacional exige curaduría fuerte para evitar sesgos y ruido polarizante.

Ahora las preguntas son (hay muchas más pero basadas en otras preguntas que le hice, algunas encuestas recientes y las experiencias pasadas con Rodolfo Hernández y las propios derrotas de Fajardo)

¿Podrá Fajardo adaptarse a la viralidad algoritmica con mensajes más cortos y frases más claras?

¿Abelardo podrá bajarle al tono y sumar a la derecha más institucional?

Ya el Centro Democrático eligió candidata, Paola Valencia, anunciada el 15 de diciembre de 2025. ¿Qué pasará ahora con la consulta interna de marzo y las elecciones al Congreso? ¿Cuánto pesará la decisión final de Álvaro Uribe?

¿Cepeda podrá atraer al centro, este seguirá siendo un archipiélago, podrá deslastrarse de la imagen negativa de Petro, podrá enlazarse realmente con los empresarios y parte de la derecha?

¿Qué pasará con la desinformación, propaganda negra, la geopolítica (lo más claro, las relaciones con y entre Venezuela y Estados Unidos, pero también Israel/Palestina, Ucrania/Rusia y otros como Cuba, China, Unión Europea? ¿Qué pasa con el voto emocional, el militante, el duro, el votante de centro (más claro que el candidato de centro)?

05 agosto 2025

Venimos del pasado

Venimos del pasado...

Los venezolanos nos preciamos de tener buena cultura política, pero en mi opinión lamentablemente exhibimos ser malísimos en entender contextos diversos y realidades diferentes. Lo que tenemos es un buen trauma.

No solo nos ufanamos usualmente en "venir del futuro" para advertirles a otros países que votar por la izquierda es lanzarse por un barranco indetenible similar al de nosotros, y eso que nos cansamos de decir por años que "Venezuela no era Cuba".

Recuerdo otra tía horrorizada porque el Partido Socialista Obrero Español había ganado las elecciones en España... ella me dijo con miedo, ¿es verdad que llegó el socialismo a España, se jodieron? No me creyó cuando le dije que el PSOE tenía más de 100 años de existencia, y que habían gobernado muchísimas veces antes, incluyendo administraciones que fueron muy cercanas a Venezuela pre-Chávez.

Y seguimos dando ese consejo, con algo de razón pero omitiendo grandes diferencias. Tanto que Evo Morales y Rafael Correa en Bolivia y Ecuador no pueden contar con las extensas carreras en el poder de Chávez o Maduro. Ni hablar de Ollanta Humala o Pedro Castillo en Perú. 

Pero también omitiendo que Uruguay o Chile no tuvieron esa deriva autoritaria, incluso han cambiado a gobiernos de derecha, después regreso de la izquierda y esa alternancia del poder están en continuación, sin hiperinflación, ni migración masiva, ni control de precios ni expropiaciones masivas.

Estas omisiones, porque lo que importa es el trauma, mi trauma, mi visión de vida nos ha llevado a tener "héroes" como Bolsonaro en Brasil, Kast en Chile y ahora, "el catire" que según nos iba a liberar... sobra decir lo que ha sucedido. 

Aún así uno lee opiniones en que se pone en entredicho crímenes de lesa humanidad, violaciones de DDHH e incluso apología al naz*smo, basado en respaldar la imagen de un presidente que se hace llamar "anti-comunista".

Como digo en mis clases de desinformación, los hechos y la realidad ya no pasan por las evidencias, sino por las emociones. La posverdad no es la mentira, sino un ecosistema digital y un régimen de cultura política que nos hacen considerar verdadero o falso lo que "sentimos" que lo es.

Ahora nos pasa con Nayib Bukele, en que los venezolanos ya no "venimos del futuro" sino del pasado. Los que lo apoyan suelen decir lo mismo que las tías chavistas más duras, en 2007 e incluso el recalcitrante sentimiento clasista venezolano de 1997 ha vuelto: "hace falta una depuración", "quién los manda a tener tatuajes", "los malandros no respetaron los DDHH" y el clásico por excelencia: "hay que tirar una bomba en...". 

Hace poco alguien [alto desinformante, con tonterías como llamar izquierda al nazismo alemán] en X dijo que "hay que bombardear Sorte" [basado en una entrevista a un exorcista en un medio religioso sobre el presunto aumento de rituales satánicos en Venezuela]. 

Esto parece ser la nueva versión de hay que "tirar una bomba en los cerros". Formas de clasismo y aporofobia que ahora tantos exhiben orgullosamente en forma endofobia: "es que yo no soy como esos migrantes que llegaron después". O mejor dicho: "no es endofobia, es que mira los videos donde nos hacen quedar mal a los que queremos hacer las cosas bien..". 

El auto-engaño de creer que no van a deportar, perseguir, criminalizar a los "buenos venezolanos". O que aunque pase, se defienden los mismos prejuicios: me niego a admitir que estoy equivocado, yo sí soy bueno, eso debe ser un error.

El doble rasero del meme de dictadura en Venezuela y continuación del proyecto político en El Salvador. Es decir, no importa que sea contradictorio.

Y por eso hay quienes alabando "los logros en seguridad" a Bukele [y atacándome a mí o a otros que lo critican, diciéndome que no ataco así a Maduro, entonces el problema no es señalar las faltas sino que hay que aplicar doble rasero]. 

Bukele, se brinca la Constitución para ser reelecto, llena los poderes públicos de leales para que tuerzan la ley a su favor, persigue a la disidencia política, cierra el espacio civil y a las ONGs, castiga a quienes opinan distinto financiando a Youtubers que hablan bien de él y acosan a los detractores, cambia el número y forma de las alcaldías y el sistema electoral para acumular más poder y minimizar a la oposición, exilia, encarcela u obliga a migrar a activistas, periodistas y activistas sociales. 

Además, repartió bolsas de comida chimba con fines electoralistas, pero se ofende si lo comparan con el CLAP.

Y leemos a los amigos, conocidos y contactos venezolanos, con todo lo que hemos pasado que: "habrá que esperar a ver cómo le va, porque la economía va bien (no, ya va a la baja), los entes internacionales tendrán que vigilar (¿cómo nos fue a nosotros con la ONU, OEA y demás con Chávez y Maduro?) y la gente de allá lo apoya (¿ya dejaron de negar que Chávez fue hiper-ultra-mega popular?).

Todo porque Bukele, ayer del partido de izquierda y apologista de Chávez y Maduro, dice hoy que es "anti-progre", "anti-woke" y "derecha". No importa la democracia, la demagogia, el populismo y la autocracia. "Es anti-comunista, amigo, entonces aunque sea malo, después lo sacarán".

Aunque se reveló que se había cuadrado con los maras, aunque se supo que cobró 6 millones de dólares por los venezolanos deportados, aunque la ONG y el medio más importante del país tuvieron que irse del país por la persecución y la violencia estatal (que ahora sustituye a la de las pandillas).

Venimos del pasado... 

05 junio 2024

Luchar contras las narrativas: el gran reto periodístico y ciudadano

Uno de los retos más arduos para quienes trabajamos como periodistas y verificadores es luchar contra las "narrativas". Estas estrategias, que no se basan sólo en piezas informativas o contenidos en línea, apelan también a prejuicios y creencias. Y en el caso de Venezuela, hay que decirlo, se apela a un clasismo y lucha de clases, que está bastante arraigada en nuestra cultura.

Pensemos en la más reciente narrativa exitosa -porque muchas fracasan por los voceros, por las formas o los tiempos- que se implementó: "Venezuela se arregló". 

Esta fue especialmente exitosa para la diáspora venezolana, aunque no tuvo casi ninguna repercusión dentro del país. Esa narrativa de una nueva prosperidad que dejaba atrás el año horrible del 2017, cuando se dio el mayo pico de migración, de escasez, represión política y caminantes por las vías de Latinoamérica.

Esta narrativa expandía la evidencia de un aumento de nuevos negocios y emprendimientos, el regreso del abastecimiento de alimentos y medicinas e incluso mostraba que la pobreza había bajado y el PIB volvía a crecer. Incluso el estudio ENCOVI habló de esta recuperación.

Una allí una sub-narrativa: que la gente se estaba devolviendo masivamente. El gobierno habló de 4 millones de retornados en la ONU, luego Maduro dijo que "casi un millón" desde 2020 y más tarde el Canciller dijo el único dato que ha sido sostenible con otros estudios: 300 mil personas.

Incluso hubo quienes vieron fotos de mucha gente cruzando el Puente Simón Bolívar, que une a Cúcuta y Villa del Rosario en Colombia con San Antonio en el Táchira, como evidencia de este regreso "masivo".

Pero este puente, que fue reabierto en 2022 con la llegada de Petro a la presidencia de Colombia, está en la frontera más activa del mundo, en la que se mueven cientos de miles de personas a diarios de ida y vuelta, por quienes viven en un lado pero estudian, trabajan o compran en el otro, cruzando hasta varias veces al día. Y antes lo hacían por trochas. 

No eran miles devolviéndose, era haciendo lo que siempre ha funcionado en esa frontera: ir y venir para comprar y vender. Incluso hay un documento que permite este "tránsito pendular" y que se hizo muy popular en Venezuela, la vendían en locales cercanos al SAIME cuando uno iba a sacarse el pasaporte.

"Yo conozco varios panas que se devolvieron, ahora la pasan bien allá". Fue una narrativa de TikTok, de anécdota, de fotos indignadas de la desigualdad, por los Ferraris y los locales hermosos, por la gente paseando en Margarita, Gran Sabana y la nostalgia, pero que también tuvo su ángulo clasista.

Es el mismo dilema, una y otra vez, de las colas de Zara, de la gente en una playa o de las presuntas señales de recuperación económica que puede costear, una pequeña porción de la gente, pero se obvió de ese cálculo los cientos de presos políticos, las personas muriendo por falta de medicamentos para trasplantados o que hay comida y dolarización, pero la gente no gana lo suficiente.

Otro estudio lo definió mejor: la gente volvió a probar suerte porque le fue muy mal en los países de acogida por falta de acceso a documentos, servicios o buenos salarios, porque extrañaban mucho a su familia o por diversas razones emocionales, profesionales o económicas, pero mientras creíamos en que "Venezuela ya no está tan mal", el Tren de Aragua desarrollaba una red de contrabando y trata de personas por toda Latinoamérica para expandir sus actividades mientras que al norte de Colombia otra red, el Clan del Golfo, hacía lo mismo para aprovechar la remigración: el paso por el Darién.

Y se rompe la burbuja de la narrativa: medio millón de venezolanos al año están pasando por el Tapón del Darién, una selva inhóspita, llena de delincuentes y abusos, por el que hasta hace pocos años la mayoría de venezolanos no sabía que existían o que no era tan difícil. Narrativas, Tiktok, cuentos de Whatsapp. Un amigo me dijo.

Estas narrativas, con base en el clasismo: que se concentró en quienes se devolvieron a vivir en la playa o quienes abrieron negocios exitosos, ignoró de nuevo a la gran mayoría: las familias con tres hijos que se devolvieron por la xenofobia de Perú, porque pasaron hambre en Colombia, porque nunca lograron vivir bien en Chile. Porque se les enfermó la mamá en Caracas, se les murió un hijo en Maturín, porque la pandemia los dejó en la calle y volvieron "donde no pagamos arriendo".

Estas narrativas, con base clasista, me recuerdan a cuando culpamos a los raspacupos de la crisis, en lugar de a los corruptos. Y antes cuando eran los bachaqueros, y no el control de precios, las expropiaciones. Incluso fue popular eso de "venezolano jode a venezolano" al principio de la migración masiva.

Lo peor es que las narrativas se basan en creencias, en memes, en miedos, en un instinto de protección, pero no en evidencia. Así en Venezuela -y acá me voy a arriesgar duro- son populares otras narrativas desinformantes como la "ideología de género" e incluso he visto cómo varios contactos están felices de encontrar "problemas ecológicos" en los automóviles eléctricos, como si producir carros de gasolina no implicara minería, explotar petróleo, gastar energía y además, emitir gases contaminantes. La narrativa hacer creer que estamos cambiando bosques por carros eléctricos, en vez de petróleo por energía solar.

Y sí, es difícil encontrar el origen de estas narrativas.

Por ejemplo, es difícil pensar cómo Rusia ha sido suspendido de distintos eventos deportivos, por su actuación contra la población LGBTIQ+ en las Olimpiadas y en Mundial de Fútbol, incluyendo sus propios atletas. O cómo es ser homosexual en China, Irán o Bielorrusia. Puros "panas" conocidos. 

Más fácil es juzgar a mujeres trans (¿por qué nunca a hombres trans?) por memes de Canadá, de España, de Irlanda, por TikTok, por lo que "leo" de otros, por tradición, por respeto a "lo normal". Y nos olvidamos del chamo que quemaron vivo en Santa Rita, Aragua. O de Shirley, la mujer trans que vive en una plaza en Maracay, de los femicidios, de los asesinatos por razones de género y que ser lesbiana u homosexual en Venezuela es un infierno de prejuicios, de burlas, de no tener acceso a lo más básico, que estamos perjudicando a gente, otra vez, pobre o muy pobre, porque en redes sociales vimos que son "víctimas del lobby gay" con videos de Austria, EEUU o Irlanda.

Y así vamos similarmente el Cambio Climático (y Greta Thundberg) o alabando a ultranacionalistas, ultra derechistas o extremistas, porque hablan mal del socialismo. Me recuerda a la película La Ola, en que un profesor trata de demostrarle a sus alumnos que el regreso del nazismo es más fácil de lo que ellos creen, hasta caer en una espiral en que él mismo se vuelve neonazi, se lo cree hasta el final y funda un movimiento.

Cuidado con las narrativas, no son la realidad. 

02 junio 2024

"¿Ya somos como Venezuela?"

 ¿No se asombran cuando lees o te dicen si tal país "ya es Venezuela" o "así empezó Chávez"?

Sí, sabemos que es un comodín político para atacar candidatos o presidentes, nadie quiere ser "el próximo Chávez". Es una frase usada para darle fuerza a una opinión política o incluso para configurarla como una alarma de acción urgente. 

Pero siempre que la leo creo que subestiman que Venezuela vive "la segunda crisis migratoria más grande del mundo" por una Crisis Humanitaria Compleja, que lleva a que medio millón de personas, incluyendo niños, ancianos y personas con discapacidad, crucen cada año el Tapón del Darién, que hace unos pocos años, era atravesado por cientos o un par de miles. Antes fuimos caminantes por las carreteras de Latinoamérica.

Creo que -de nuevo- están subestimando lo que nos pasó. Como cuando cuentas que la gente perdió 40 kilos en un año, hicimos filas de 20 horas para surtir gasolina o que el agua te lleva cada 8 días, cada tres semanas o quién sabe cuándo. Tú sabes, los venezolanos somos exagerados. Es imposible comer de la basura, no comer, no tener luz por una semana.

Creo que también se subestima, y se desconoce, el proceso largo, múltiple y complejo, pero también particular que llevó a lo que estamos viviendo. Nadie va a exonerar a Chávez, pero la migración masiva de 2017 fue 18 años después de su llegada. No fue una cosa que hizo.

No es fácil de comparar con otras circunstancias nacionales. Venezuela era un PetroEstado que desde 1958 subsidiaba casi todo, para bien o mal, no solo la gasolina sino la educación pública, no solo los servicios sino la salud pública, con más brillo en las universidades que en los hospitales, aunque de ambos salieron médicos que aún añoramos y buscamos.

Es un país caribeño, altamente mestizo, con millones de migrantes de todo el mundo que han llegado durante varias generaciones, gobernado mayoritariamente por socialdemócratas. Perdonen el resumen.

Claro, la democracia no está en su mejor momento. Populistas de izquierda y derecha llegan al poder usando herramientas constitucionales para luego tomar el camino la deriva autocrática, que puede ir de unos meses a unos años, pero a pesar de las muchas medidas impopulares, estúpidas, inconstitucionales o pseudo-legales, es muy alegre decir "ya estamos como Venezuela", porque justamente son pocos los casos: antes, Cuba y después, Nicaragua.

Porque aunque hubo o hay aún gobiernos socialistas, "progresistas", pro-izquierda en México, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Argentina, no se reprodujo la migración de 25% de su población, no tienen una investigación abierta en la Corte Penal Internacional, no tienen cientos de presos políticos en centros de tortura, no arruinaron su economía al nivel de combinar hiperinflación, desasbastecimiento y destrucción del 80% del PIB por haber expropiado, nacionalizado y estatizado cientos de empresas e industrias. Todo, al mismo tiempo, de forma continua, por 25 años.

La intención no es aminorar, ni rebajar los problemas de desigualdad, represión, abusos policiales, corrupción, nepotismo, ataque a los DDHH, medios de comunicación, ineficiencia, ilegalidad, narcotráfico, minería ilegal, cooptación y pobreza. Estamos en Latinoamérica, amigos.

Pero es "estar como en Venezuela" implica ahora vernos desde y hacia afuera. Es leer todos los días ese collage noticioso conformado por nuevos detenidos del Tren de Aragua, otra actuación emocionante en una niña o un joven en La Voz Kid, Got Talent, La Casa de los Famosos o un reality de repostería en Australia, Portugal o Chile.

Es leer sobre otro niño ahogado en el Darién, otro deportado o asesinado en la frontera con Texas, otro caso de feminicidio contra una venezolana, una familia secuestrada en México, pero también la alumna que sacó el mejor promedio escolar en Chile, el chamo que vende quesillos en Dubai, el youtuber que enseña a reparar computadoras en Perú mediante desechos. Todos los días, durante los últimos 7 años.

La arepera en Malasia, el chef que se ganó otra estrella Michelín, el alemán que todos los días se come las empanadas de caraota en Falcón. Otro caso de xenofobia en Colombia, en Chile, en Ecuador.  ¡GRACIAS, ARGENTINA, NOS QUEREMOS MUCHO!

Es la dosis diaria de lloraíta porque vemos a María Corina en algún pueblito rural de Trujillo, Portuguesa o Falcón, que implica explicarle a cualquier amigo extranjero * tomemos respiración profunda * que el candidato es Edmundo, porque no dejaron que fuera Corina Yoris, ya que inhabilitaron a María Corina, que ganó unas primarias, que se consideraron ilegales por un CNE que renovaron de forma misteriosa un mes antes de esas elecciones, y que por fin la oposición está toda unida, no pisa peines, no cae en intrigas y pareciera que quizás, ahora que nos entusiasmamos de nuevo, podría ser que quepa la posibilidad de que talvez, ahora sí, ganemos. 

Como dijo Nanutria: dejen de preguntar si ya están "como Venezuela" porque nosotros no queremos estar "como Venezuela". O como diría el colombiano El Turner: "¿Ya estás vendiendo caramelos en el Transmilenio de Ecuador?".

Que además, significa una cosa hoy, pero mañana hay una nueva ley, disposición, trampa, moneda, mecanismo bancario, impuesto, regulación o truco, y que explica cómo el país de la escasez se convirtió en el de los bodegones, de la hiperinflación al de las decenas de emprendimientos y de las "burbujas" a la desigualdad. Mañana, quizás otra cosa.

La total incertidumbre.