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05 junio 2024

Luchar contras las narrativas: el gran reto periodístico y ciudadano

Uno de los retos más arduos para quienes trabajamos como periodistas y verificadores es luchar contra las "narrativas". Estas estrategias, que no se basan sólo en piezas informativas o contenidos en línea, apelan también a prejuicios y creencias. Y en el caso de Venezuela, hay que decirlo, se apela a un clasismo y lucha de clases, que está bastante arraigada en nuestra cultura.

Pensemos en la más reciente narrativa exitosa -porque muchas fracasan por los voceros, por las formas o los tiempos- que se implementó: "Venezuela se arregló". 

Esta fue especialmente exitosa para la diáspora venezolana, aunque no tuvo casi ninguna repercusión dentro del país. Esa narrativa de una nueva prosperidad que dejaba atrás el año horrible del 2017, cuando se dio el mayo pico de migración, de escasez, represión política y caminantes por las vías de Latinoamérica.

Esta narrativa expandía la evidencia de un aumento de nuevos negocios y emprendimientos, el regreso del abastecimiento de alimentos y medicinas e incluso mostraba que la pobreza había bajado y el PIB volvía a crecer. Incluso el estudio ENCOVI habló de esta recuperación.

Una allí una sub-narrativa: que la gente se estaba devolviendo masivamente. El gobierno habló de 4 millones de retornados en la ONU, luego Maduro dijo que "casi un millón" desde 2020 y más tarde el Canciller dijo el único dato que ha sido sostenible con otros estudios: 300 mil personas.

Incluso hubo quienes vieron fotos de mucha gente cruzando el Puente Simón Bolívar, que une a Cúcuta y Villa del Rosario en Colombia con San Antonio en el Táchira, como evidencia de este regreso "masivo".

Pero este puente, que fue reabierto en 2022 con la llegada de Petro a la presidencia de Colombia, está en la frontera más activa del mundo, en la que se mueven cientos de miles de personas a diarios de ida y vuelta, por quienes viven en un lado pero estudian, trabajan o compran en el otro, cruzando hasta varias veces al día. Y antes lo hacían por trochas. 

No eran miles devolviéndose, era haciendo lo que siempre ha funcionado en esa frontera: ir y venir para comprar y vender. Incluso hay un documento que permite este "tránsito pendular" y que se hizo muy popular en Venezuela, la vendían en locales cercanos al SAIME cuando uno iba a sacarse el pasaporte.

"Yo conozco varios panas que se devolvieron, ahora la pasan bien allá". Fue una narrativa de TikTok, de anécdota, de fotos indignadas de la desigualdad, por los Ferraris y los locales hermosos, por la gente paseando en Margarita, Gran Sabana y la nostalgia, pero que también tuvo su ángulo clasista.

Es el mismo dilema, una y otra vez, de las colas de Zara, de la gente en una playa o de las presuntas señales de recuperación económica que puede costear, una pequeña porción de la gente, pero se obvió de ese cálculo los cientos de presos políticos, las personas muriendo por falta de medicamentos para trasplantados o que hay comida y dolarización, pero la gente no gana lo suficiente.

Otro estudio lo definió mejor: la gente volvió a probar suerte porque le fue muy mal en los países de acogida por falta de acceso a documentos, servicios o buenos salarios, porque extrañaban mucho a su familia o por diversas razones emocionales, profesionales o económicas, pero mientras creíamos en que "Venezuela ya no está tan mal", el Tren de Aragua desarrollaba una red de contrabando y trata de personas por toda Latinoamérica para expandir sus actividades mientras que al norte de Colombia otra red, el Clan del Golfo, hacía lo mismo para aprovechar la remigración: el paso por el Darién.

Y se rompe la burbuja de la narrativa: medio millón de venezolanos al año están pasando por el Tapón del Darién, una selva inhóspita, llena de delincuentes y abusos, por el que hasta hace pocos años la mayoría de venezolanos no sabía que existían o que no era tan difícil. Narrativas, Tiktok, cuentos de Whatsapp. Un amigo me dijo.

Estas narrativas, con base en el clasismo: que se concentró en quienes se devolvieron a vivir en la playa o quienes abrieron negocios exitosos, ignoró de nuevo a la gran mayoría: las familias con tres hijos que se devolvieron por la xenofobia de Perú, porque pasaron hambre en Colombia, porque nunca lograron vivir bien en Chile. Porque se les enfermó la mamá en Caracas, se les murió un hijo en Maturín, porque la pandemia los dejó en la calle y volvieron "donde no pagamos arriendo".

Estas narrativas, con base clasista, me recuerdan a cuando culpamos a los raspacupos de la crisis, en lugar de a los corruptos. Y antes cuando eran los bachaqueros, y no el control de precios, las expropiaciones. Incluso fue popular eso de "venezolano jode a venezolano" al principio de la migración masiva.

Lo peor es que las narrativas se basan en creencias, en memes, en miedos, en un instinto de protección, pero no en evidencia. Así en Venezuela -y acá me voy a arriesgar duro- son populares otras narrativas desinformantes como la "ideología de género" e incluso he visto cómo varios contactos están felices de encontrar "problemas ecológicos" en los automóviles eléctricos, como si producir carros de gasolina no implicara minería, explotar petróleo, gastar energía y además, emitir gases contaminantes. La narrativa hacer creer que estamos cambiando bosques por carros eléctricos, en vez de petróleo por energía solar.

Y sí, es difícil encontrar el origen de estas narrativas.

Por ejemplo, es difícil pensar cómo Rusia ha sido suspendido de distintos eventos deportivos, por su actuación contra la población LGBTIQ+ en las Olimpiadas y en Mundial de Fútbol, incluyendo sus propios atletas. O cómo es ser homosexual en China, Irán o Bielorrusia. Puros "panas" conocidos. 

Más fácil es juzgar a mujeres trans (¿por qué nunca a hombres trans?) por memes de Canadá, de España, de Irlanda, por TikTok, por lo que "leo" de otros, por tradición, por respeto a "lo normal". Y nos olvidamos del chamo que quemaron vivo en Santa Rita, Aragua. O de Shirley, la mujer trans que vive en una plaza en Maracay, de los femicidios, de los asesinatos por razones de género y que ser lesbiana u homosexual en Venezuela es un infierno de prejuicios, de burlas, de no tener acceso a lo más básico, que estamos perjudicando a gente, otra vez, pobre o muy pobre, porque en redes sociales vimos que son "víctimas del lobby gay" con videos de Austria, EEUU o Irlanda.

Y así vamos similarmente el Cambio Climático (y Greta Thundberg) o alabando a ultranacionalistas, ultra derechistas o extremistas, porque hablan mal del socialismo. Me recuerda a la película La Ola, en que un profesor trata de demostrarle a sus alumnos que el regreso del nazismo es más fácil de lo que ellos creen, hasta caer en una espiral en que él mismo se vuelve neonazi, se lo cree hasta el final y funda un movimiento.

Cuidado con las narrativas, no son la realidad. 

25 febrero 2024

Desinformación, clima extremo, polarización, ciberseguridad y guerras entre Estados son principales riesgos entre 2024 y 2026 según FMI

El Informe sobre Riesgos Globales 2024 del Fondo Monetario Internacional destaca las principales amenazas a las que se enfrentará el mundo en la próxima década. La desinformación, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización social, la ciberseguridad y los conflictos armados serán los principales riesgos en los próximos dos años (2024-2026).

Pero también debemos prestar atención a los riesgos que pasan desapercibidos. Desde la recesión económica y el desempleo hasta el cambio climático y la desinformación, los retos a los que podría enfrentarse el mundo en un futuro a corto y medio plazo son innumerables.

Para comprender el tamaño y el impacto que representan, han sido clasificados por expertos del mundo académico, gubernamental, empresarial y social. Por otro lado, en los próximos 10 años, los mayores riesgos son los fenómenos meteorológicos extremos, los cambios críticos en los sistemas terrestres, la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, la escasez de recursos naturales y la desinformación.


Tal vez los principales riesgos no sean sorprendentes, dados los conflictos en curso en varias regiones, la intensificación del cambio climático y el rápido avance tecnológico. Pero también se debe prestar atención a algunos de los riesgos que todavía pasan desapercibidos. Ellos revelan una imagen mucho más amplia e interconectada del riesgo mundial.

He aquí 3 áreas de creciente preocupación.

Delincuencia organizada por la recesión económica

La delincuencia organizada está aumentando en todo el mundo, y aunque actualmente se percibe como un factor de riesgo relativamente bajo -ocupando los puestos 28 y 31 en los horizontes temporales de dos y diez años- el análisis del Foro muestra que tiene una conexión directa con los riesgos mejor clasificados.

La recesión económica, la falta de oportunidades económicas, la inseguridad cibernética y la migración involuntaria -todos ellos riesgos de primer orden- son motores potenciales de la actividad económica ilícita. Si no se puede encontrar un empleo legítimo por motivos relacionados con los principales riesgos, la delincuencia puede convertirse en una alternativa atractiva.

Esto podría tener un impacto desestabilizador en un amplio abanico de países durante los próximos años, advierte el informe. Los datos indican un aumento de la actividad en diversos mercados delictivos y el riesgo en términos de seguridad es significativo. Entre 2000 y 2019, la actividad delictiva causó un número de muertes comparable al de todos los conflictos armados del mundo, con una media de unas 65 000 muertes anuales.

En el informe se señalan tres ámbitos clave que pueden alimentar las organizaciones delictivas y los mercados ilícitos: la inestabilidad política y económica, los avances tecnológicos que permiten una mayor conexión entre los delincuentes y el colapso de la gobernanza.

Catástrofes naturales y disrupciones

Como era de esperar, las catástrofes meteorológicas encabezan la lista de riesgos más probables para la próxima década: el 66% de los encuestados en el informe consideran que el clima extremo es la mayor preocupación. El programa europeo de observación terrestre, Copernicus, informó de que 2023 sería el año más caluroso jamás registrado, lo que agravaría los efectos climáticos, como inundaciones e incendios forestales, y el calentamiento del Ártico.

Pero los fenómenos no relacionados con el clima también son preocupantes, aunque ocupen un lugar más bajo en los índices bienal y decenal (33º). Los terremotos y las erupciones volcánicas, aunque no están directamente relacionados con el cambio climático, pueden causar graves disrupciones y devastación. Según informó el New York Times en enero de 2024, más de 3700 personas se quedaron sin hogar en Islandia debido a la actividad volcánica.

Las repercusiones de las catástrofes naturales no relacionadas con el clima son múltiples: regiones enteras pueden verse desplazadas o destruidas, lo que acarrea otras consecuencias como la emigración involuntaria, el desempleo y la disrupción de infraestructuras críticas, según el informe.

Censura contra la desinformación

La falta de confianza en los medios de comunicación y el fácil acceso a la inteligencia artificial son una combinación peligrosa que sitúa a la censura y la vigilancia de los ciudadanos en los puestos 21 y 14, respectivamente, en sus clasificaciones de riesgo a dos y diez años.

Una investigación de Reuters muestra que los grupos marginados son más propensos a no confiar en los medios de comunicación convencionales, y estos grupos también están en riesgo por factores de mayor preocupación, como la recesión económica y el desempleo.

A esto se suma la proliferación de la inteligencia artificial y la creciente facilidad con la que se puede generar información falsa y manipulada. Juntos, estos factores podrían contribuir a crear "un terreno fértil para que la difusión de información errónea y desinformación se arraiguen y polaricen comunidades, sociedades y países", afirman los autores del informe.


La difusión de información errónea y desinformación están, por tanto, inextricablemente ligadas a otro riesgo que aparece mucho más abajo en la clasificación: la erosión de los derechos humanos (15º y 18º, respectivamente, en los plazos de riesgo de dos y diez años). El peligro en este caso, sugiere el informe, no es la desinformación en sí, sino las respuestas a ella.

"La difusión de información errónea y desinformación puede llevar al refuerzo del autoritarismo digital y del uso de la tecnología para controlar a los ciudadanos. Los propios gobiernos estarán cada vez más en condiciones de determinar qué es verdad, lo que podría permitir a los partidos políticos monopolizar el discurso público y suprimir las voces disidentes, incluidos periodistas y opositores."

Como muestran estos ejemplos, los riesgos considerados menos preocupantes suelen ir asociados a otros de mayor categoría, como consecuencia de un problema mayor. El informe subraya la necesidad de que los dirigentes y responsables políticos sean conscientes de los riesgos aparentemente de bajo impacto a la hora de elaborar planes para mitigar los más urgentes.

03 enero 2023

¡Feliz cumpleaños, Greta! La activista ambiental cumple 20 años

Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg cumple 20 años. La sueca creadora de los Viernes por el futuro (Fridays For Future, FFF), la huelga escolar contra el Cambio Climático que empezó sola con una cartel frente al parlamento de su país y que ahora es un movimiento global de jóvenes, con liderazgos locales con importancia en sus países, ya no es adolescente. 

Su voz, que creció hasta ser invitada con sólo 15 años a la 24ava Conferencia de las Partes de Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP24), ya es una referencia de la comunicación climática, de la advertencia en lenguaje llano sobre las consecuencias de la emisión de gases contaminantes y el pedido de acción: escuchar a los científicos y dejar de subsidiar, usar y promocionar los combustibles fósiles.

En 2018 les dijo: "No son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros los niños. Pero a mí no me importa ser popular. Me preocupo por la justicia climática y por el planeta".

Acá lo ves y escuchas completo: Discurso de Greta Thunberg en la COP24 de Katowice (Polonia).

Greta, conocida tanto por su vehemencia y poder de convocatoria como por su Síndrome de Asperger, se ha reunido con varias mandatarios del mundo para elevar las exigencias de justicia y equidad climática, ha sido insultada o despreciada también por otros como Donald Trump, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro. 

Ella es también un objetivo usual de polarización y desinformación, acusándola falsamente de decir que el planeta no aguantaba que tuviéramos hijos ni comiéramos carne, aunque en realidad dijo que no le parecía egoísta tener hijos. Tampoco le pidió a los chinos dejar de usar palillos para comer.

Unos la acusan de alarmista, otros bromean con su frase "How Dare You" que produjo memes y hasta una versión metalera de su frase, la han acusado falsamente de ser hipócrita y hasta la "desnudaron" usando deepfakes.

¿Y qué había dicho realmente en 2019 en la Cumbre de Acción Climática de la ONU en Nueva York?

“Ustedes se han robado mis sueños, mi infancia, con sus palabras vacías, y aun así yo soy una de las afortunadas. La gente sufre, la gente muere y ecosistemas enteros están colapsando. Estamos al principio de una extinción masiva y ustedes solo hablan de dinero y de cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¡Cómo se atreven!”

Acá la puedes escuchar, en una nota de la web de Naciones Unidas.

Sobre Venezuela, denunció en agosto de 2020 la falta de información sobre un derrame petrolero en el parque nacional Morrocoy, en el estado Falcón, sin que sospechara que serían tan frecuentes, comunes e ignorados oficialmente.

Su figura, divisiva como sucede con tantos temas sociales en estos tiempos de algoritmos y manipulación digital, suele ser atacada bajo la falsa premisa de ser parte de un complot para que científicos y ONGs (aunque las llaman de otra manera) se llenen de dinero con "la estafa del Cambio Climático". Porque se confunden dos temas distintos, en la llamada falacia del hombre de paja: buscarle defectos, caídas o fallas a la acción o personalidad de ella para asegurar que entonces no hay evidencia de la base humana del Cambio Climático. 

Pero el negacionismo que la ataca, siempre relacionado por posiciones políticas reaccionarias y anti-ciencia, realmente ayuda financieramente a los más ricos: empresas petroleras y mineras, así como los gobiernos que los subsidian y exportan combustibles fósiles. Ya pasó antes con campañas que atacaban a los medicamentos genéricos o los transgénicos, lo que hay de verdad detrás no son activistas pagados o "progres" sino relacionistas públicos y lobbystas que defienden intereses económicos industriales. Por eso hablan de "los intereses" de los "lobbys ecologistas" pero no de las petroleras, es decir, banalizan y sesgan el supuesto debate.

Pero Greta pide que dejen de ganar dinero por contaminar en Venezuela, Irán, Irak, Rusia, Estados Unidos, China, India, Noruega, Catar, Arabia Saudita y Brasil, por poner sólo alguno de los grandes emisores del mundo.

Ella le reclama también a su propio país, uno de los más ricos del mundo, y aboga por la equidad: quienes más sufren el Cambio Climático son los países que menos contaminan en África, América Latina y el Sudeste de Asia, especialmente poblaciones vulnerables como mujeres, poblaciones rurales, indígenas y personas por debajo de la línea de pobreza por sus viviendas en peores condiciones, menor acceso a sanidad y servicios públicos, de salud y prevención de desastres.

El 25 de noviembre de 2022, Greta fue una de las 636 jóvenes suecos, incluyendo tres niños de 7 años, que demandaron al Estado sueco por considerar ilegal su política climática alegando que no se investigó el ritmo al que deben reducir las emisiones contaminantes en el país europeo, por lo que no han realizado un plan con reducciones para cumplir con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. El documento, presentado en un tribunal de primera instancia de Estocolmo, reclama por los futuros derechos humanos de los demandantes.

Así que, me siento inspirado por ella. Este año vi su documental, interrumpido por la pandemia del COVID y en la que exploró distintas soluciones al Cambio Climático, aunque no puedo estar de acuerdo con ella en cómo subestima el poder de los bosques para reducir el CO2 en la atmósfera, crear microclimas y ayudar a regular el clima mundial mediante la reducción de inundaciones, impurezas del aire y gases contaminantes.

Por cierto, también escribí hace un tiempo un hilo de Twitter sobre dos científicos venezolanos que son co-ganadores del Premio Nobel como miembros del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. No son "mocosos" ni "exagerados" sino investigadores académicos. El hilo incluye las pérdidas de ciudades y poblaciones costeras en Zulia y Falcón, la del Delta Amacuro y otros problemas que traerá la subida del mar en Venezuela.


¿Y que dicen los científicos? Pues el 28 de febrero de 2022 el IPCC publicó su más reciente comunicado de prensa. En su versión en español dice: “Este informe entraña una seria advertencia sobre las consecuencias de la inacción”, manifestó Hoesung Lee, Presidente del IPCC. “En el informe se demuestra que el cambio climático constituye una amenaza cada vez más grave para nuestro bienestar y la salud del planeta. Las medidas que se adopten en el presente determinarán la forma en que las personas se adaptarán y cómo la naturaleza responderá a los crecientes riesgos climáticos”.

En las próximas dos décadas, el planeta afrontará diversos peligros climáticos inevitables con un calentamiento global de 1,5 °C (2,7 °F). Incluso si se supera temporalmente este nivel de calentamiento, se generarán impactos graves adicionales, algunos de los cuales serán irreversibles. Se incrementarán los riesgos para la sociedad, en particular para la infraestructura y los asentamientos costeros de baja altitud.

El Resumen para responsables de políticas del Grupo de Trabajo II del IPCC, Cambio climático 2022: Impactos, adaptación y vulnerabilidad, fue aprobado el domingo 27 de febrero de 2022, por los 195 Estados Miembros del IPCC, en una reunión de aprobación celebrada en formato virtual a lo largo de dos semanas a partir del 14 de febrero.

16 septiembre 2022

El sueño de Kiribati

Siempre he preferido los vuelos con muchas escalas. Me emociona esto de conocer diversos aeropuertos, detenerme en países intermedios y volar, volar mucho más, que además implica pagar menos. Lo que para otros es molestia, para mí es delicia, pasar más tiempo en el aire, en tránsito, demorarme en llegar, tomarme el recorrido como destino.

Así que para llegar a South Tarawa viajaría desde Bogotá a Ciudad de México, de allí Miami, San Francisco y Honolulú, cruzaría el Pacífico hasta Nadi, en Fiji y finalmente a la capital de Kiribati. Por lo menos, quizás es posible pararse más veces.

Kiribati es uno de esos lugares paradisíacos con chozas de techo de palma unidas por un delgado pero largo muelle de madera. Una de esas postales casi oníricas del turismo de lujo que simula ser sencillo, donde esos turistas digitales están vestidos de blanco con columpios dentro del agua y langostas que modelan para la cámara rodeado de piñas, cocos y mariscos exquisitos. Indiscutiblemente todas las telas son blancas, fulgurantes y límpidas como conchas de mar.

El reto era apremiante, aunque me tomaría todo mi tiempo para llegar, cada día que no voy es urgente. El aumento del mar se está devorando los 33 atolones a mordisquitos diarios como si lo hiciera un bebé Cthulhu patrocinado por petroleras y billonarios rellenos de fake news.

Pero no vine a hablar de ciencia, política, periodismo o mitología, aunque me encantaría escuchar de oceanografía, de demografía con sus 15 lenguas de 13 grupos étnicos y claro, de gastronomía, de ese país inmenso pero apenas terrestre.

Un día -debería decir una noche- que terminé mis lecciones de un curso de periodismo y Cambio Climático nos sugirieron leer un artículo de 2013 que hablaba del presidente de Kiribati luchando contra la subida del nivel del mar sobre su país, desconocido, lejano y curioso por varias razones, como ser el único en estar en los cuatro hemisferios, tener tres husos horarios y ser el primer lugar de la Tierra -aunque todos veamos a Australia en la televisión- en que llega el 1 de enero.

Sin embargo, algo más sencillo, universal, catódico, ardiente, sudoroso y sensual me atrae también de este lugar. Fútbol.

Kiribati no es parte de la FIFA, jamás ha ganado un juego oficial desde su nacimiento como país y equipo, en 1979. Tampoco su equipo femenino. Su estadio nacional no tiene grama, sino arena, por lo que jamás han podido jugar como locales.

Y se está hundiendo. Cuando cumplían dos décadas de existencia independiente como nación soberana, dos de sus islas, afortunadamente deshabitadas, quedaron bajo las aguas. Y su estadio nacional está apenas a 10 metros sobre el nivel del mar.

Eso no ha impedido que continúen con sus aspiraciones. El sueño futbolístico de Kiribati pasa por terminar de reconstruir su estadio para que sea aprobado por la FIFA para finalmente jugar de locales de forma internacional. Desde 2019 están en obras.

En Kiribati tienen un campeonato nacional con más de 20 equipos, y a pesar de ser eternamente perdedores siempre organizan o son parte de copas regionales en las que pequeñas naciones oceánicas y micronesias compiten entre sí, a pesar de lo elusivo del gol y la persecución del mar sobre todas ellas.

Kiribati apenas ha puesto el balón en arco ajeno siete veces en su historia internacional, y es también conocido por ser el primer país que podría desaparecer por los efectos de las emisiones de gases contaminantes. Y aunque soñé que era parte de un esquema de engaño a los pueblos indígenas para construir un estadio que salvara de la ruina a una quebrada empresa turística, no fue una visión apocalíptica ni acertada.

En ese país hay dos aeropuertos internacionales. No me importaría llegar a cualquiera de los dos pero estar allí, y ser parte de sus sueños de ganar el partido más importante, el de la supervivencia existencial, para seguir jugando fútbol.

02 septiembre 2016

El largo aliento

En un memorable artículo de Orsai, el escritor argentino bromeaba sobre si como los perros uno pudiese ponerle símiles a la edad de los países con la de los humanos, en Latinoamérica fuésemos adolescentes en comparación con ancianos como Japón o lesbianas cuarentonas como Finlandia. Eso implicaría además comportamientos hilarantes como tener una banda de punk, empezar a tener tetitas y actuar impulsivamente.
Recuerdo cuando a los 19 años me fui del país para hacer metal en Holanda porque en Venezuela "nunca" habría espacio, futuro ni ambiente. Irónicamente no me fui a México, Argentina o Colombia donde en patrones culturales similares si existiría eso. Tampoco quería dedicar mi vida entera a contribuir si yo no lo disfrutaría. Una mezcla de hablar mal del país (lo que por tanto debe incluir a mi familia, crianza, amigos y a mí mismo) con falta de identidad, cortoplacismo e individualismo egoísta.
Y no a juro todos tenemos que ser activistas por las generaciones que vienen, pero tampoco debemos condenar a los demás a desilusionarse porque tú no vas a vivir los frutos de lo que trabajas pasado mañana. Como hace un par de meses un buen activista social de unos 21 años me dijo desilusionado: "uno que tanto lucha y no ve el cambio" mientras conozco a un colombiano nacionalizado venezolano que en Catia a sus 61 años dice "todo lo que podemos hacer todavía" con alegría. Perspectiva.
Como la que obtuve cuando me empezó a gustar en el exterior todo lo que creía que odiaba de Venezuela. Incluido el joropo y el amiguismo inmediato. Yo era más criollo de lo que suponía, me atrevía o incluso sabía que era. Aunque es distinto a serlo a otros, era innegablemente producto de las decisiones que había tomado, también de la cultura que me había rodeado, para bien o mal, como adopción inconsciente o rechazo -o presunto- que exhibía. Cuando regresé me dediqué entonces a organizar toques, manejar bandas, escribir en revistar y luchar por algo que amaba: el rock en Venezuela.
Yo tengo varios ideales que superarán mi tiempo de vida, pero que no me impide luchar por ellos cada día. La libertad de expresión, las ciudades inclusivas para todas y todos, la preservación del ambiente. Problemas demasiado graves como para que se solucionen pronto, y que puede molestarte que no se cumplan protocolos ambientales, leyes de protección al periodismo o violaciones de Derechos Humanos. Y mi actitud, mi yo, mi microcosmos, lo que no me gusta del mundo que todavía tengo, de la que soy reflejo, en la que aún soy problema en lugar de solución. A veces por omisión.
Y así me siento con la marcha que cerca de un millón de venezolanos protagonizaron ayer. Del trabajo periodístico para cubrirlo. De abogados, activistas y ONGs que se movilizaron para proteger y defender a la gente de la vulneración de derechos. De espontáneos y organizadores, de todo lo sucedido ayer que dejando en pelotas al rey orgulloso, mostró cómo tenían el cuchillo en los dientes, como una "marchita" los hizo detener a 37 personas en 48 horas, a un presidente decir vulgaridades en vivo pasándose por el Arco del Triunfo el exhorto de la politizada Conatel, de policías trancando vías, asfaltando excusas y corriendo la arruga, tratando que indígenas, médicos, mujeres y chamos con diversidad funcional no aparecieran, porque no son parte de Consejos Presidenciales de conmigo o contra mí.
Porque 17 años son muchos para un perrito pero no para un país, y no es nada dentro de la vida del planeta para luchar contra el Cambio Climático o ni siquiera imagino cuánto más para que haya plena libertad de expresión, Derechos Humanos, democracia, cultura colaborativa, respeto por la otredad o equidad en todo el planeta, en todo el país, en toda la ciudad, en todo el barrio, en toda la cuadra o en toda mi familia. Venezuela ha tenido dos siglos de presidentes.
Venezuela ayer perdió frente a Colombia 2 a 0 con Dany Hernández parando dos penales y un uno a uno con James Rodríguez. ¡Qué arrecho, chamo! y ¡qué cagada otra vez! Lo transmitieron por TV, mucha gente lo comentó por Twitter y me acuerdo de mi álbum de Italia 90 con el camino premundialista de cada país. La Vinotinto siempre con solo derrotas, abultadas por demás y detrás de la ambulancia. Un camino andado, logrado, de crecimiento, con jugadores en Europa y Latinoamérica, aunque antes eran desconocidos que apenas podían vivir profesionalmente.
Ayer la MUD logró reavivar la calle, sorprender a todos al terminar la marcha antes que llegara la tarde-noche para reducir que el gobierno-PSUV (como en las elecciones) se pusiera (más) violento e intimidatorio. Cumpliendo la promesa de ser pacíficos y no alentar ningún golpe de Estado. Plantear una agenda de movilización, de expresión y de participación, un plan a futuro, de lo que se hará y seguirá haciendo mientras en la Av. Bolívar, el combo temporal en el poder se quedó hablando del 11A, de logros de un pasado con petróleo caro y del recuerdo.
Porque ahora es que quedan cosas que habrá que hacer por y para Venezuela. Y no bastará una vigilia, ni una insistencia de 48 o 72 horas. Como los buenos reclamos, las cosas difíciles que valen la pena o los sueños, pueden requerir incluso toda la vida, pasando el testigo a próximas generaciones o tardar más que dos décadas. Ganarse una medalla olímpica, sacar un doctorado o triunfar en los negocios. Construir un destino común.

26 diciembre 2014

Entrándole a los MOOCs y COMAs: estudiar en línea más allá de los tutoriales

En 2012 escribí un artículo para el diario El Siglo donde hablaba de la revolución de los Massive Online Open Courses, unos cursos disponibles en Internet y ofrecidos por universidades del mundo, que permitían a miles de personas de todo el mundo estudiar en línea sin límite de matrícula o tiempo. Estudiabas a tu tiempo cumpliendo con las asignaciones. Y además, para mayor atractivo, en ocasiones en las mejores universidades del mundo.

Los MOOCs, llamados Cursos Online Masivos y Abiertas, COMA, en español, habían evolucionado de ideas como los postgrados en línea, de la liberación de contenidos académicos desde Harvard y el MIT, los textos en líneas y los tutoriales en Youtube. Incluso de ideas como la Universidad del Pueblo. Eran plataformas que te permitían estudiar temas específicos, preuniversitarios o de interés general, que podían ser sumados a tu currículo o simplemente ser parte de la formación continua.

Y me inscribí como loco. Fui obsesivamente a Coursera, a MiriadaX y a EdX. Quería adelantar todo lo que pudiese después de haberme graduado tarde como periodista. Lo quería saber todo. Avanzar rápido en la educación en línea. Era algo que ya había visto como oferta de postgrado y sistema en la Universidad Nacional Abierta así como la gran promesa de la red de redes: todos somos iguales con una conexión, sin importar quién seas o donde estés. Y claro, fracasé. Me metí en demasiados, no fui constante y no estaba acostumbrado. Lo abandoné.

Pero en 2014 me enfiebré. Logré terminar mi primer MOOC: Microeconomía con el Dr. José Vásquez de la Universidad de Illinois, en su campus de Urbana-Champaign. Era en inglés con subtítulos. Se ofrecía además la posibilidad de presentar y desarrollar un proyecto especial, con aprendizaje y calificación entre pares, de donde el profesor elegiría a los mejores para desarrollarlos personalmente. Una tremenda ambición, pero aposté por una frase aprendida en 2013, cuando aprobé cursos en línea de la OEA sobre gobierno electrónico: piensa en grande, empieza pequeño y crece rápido.

La experiencia de abandono temprano y falta de constancia de 2012 me hizo enfocarme en lo mínimo posible. Así que vi los videos, hice las lecturas y pasé los exámenes. Terminé el curso y aunque tuve una nota medio alta, lo importante para mí fue la entrega del diplomita en PDF que dice: usted aprobó. Antes de meterme en esto había hecho uno de inglés básico, corto, que me diera la confianza. Y ahora, después de 4 meses de lidiar con la plataforma, el idioma y los nuevos conocimientos, podía celebrar.

Así pude sacar muchos más, e incluso los últimos que he hecho los he obtenido con certificado de honor. Más de 90 de 100 puntos posibles. Además, en el curso de Democracia y Decisiones Públicas de la Universidad de Barcelona, uno de mis aportes al foro que advertía sobre la confianza excesiva sobre el partido Podemos en España me recordaba a lo que no escuchamos como advertencia sobre el chavismo en Venezuela a pesar de la experiencia en Cuba, logró ser reseñado por el profesor como uno de los aportes más interesantes para ser discutidos.

Ludificación
Ser competitivo y tener experiencia en juegos de video puede ayudar. Claramente, te tiene que gustar leer y estudiar en Internet. Si tienes experiencia conversando en foros y aprendiendo en tutoriales de video, ya tienes la mitad del camino andado.

Dependiendo de cada plataforma, los logros pueden ser premiados con puntos de karma, insignias (badgets) o certificados. Estos también difieren en la forma de compartirse, bajarse o enviarse a LinkedIn. También hay diversidad en las causas de los mismos. Pueden ser las calificaciones, cumplir con objetivos o incluso la participación.

Acumularlos, ser reconocido, el diseño y la posibilidad de exportarlos, añadirlos a tu CV o exhibirlos en redes sociales, son formas de luchar contra uno de los males propios de los MOOCs y que viví en carne propia: alto abandono, poca constancia e inscribirse en muchos más de los que se pueden.

Aprendiendo de todo
Tengo certificados en temas tan reconocibles como Macroeconomía, Estadística Descriptiva o Emprendimiento Social. Pero como en muchas universidades con profesores investigadores, también me he apuntado a algunos basados en tesis como Cultura Latinoamericana, que disertaba en las ideas del profesor sobre la particularidad del arte de nuestro continente en una teoría de cuatro puntos; Sociedad de la banda ancha -sobre el uso de las TICs para organizaciones sin ánimos de lucro- y Economía Circular: reciclaje de metales.

También en algunos más ligeros y divertidos como The Music of The Beatles y a futuro tengo varios de apreciación de la música jazz, la relación entre el hip hop y la religión o el geodiseño para solucionar problemas ambientales, planificación de ciudades y microbiología básica. También he tomado algunos de periodismo de base de datos o Cambio Climático, de los cuales tomaré varios más relacionados. Claro, para lograr todo eso tuve que saber cuándo abandonar algunos, cuando saber qué era demasiado e incluso, dejar de inscribirme o no iniciarme en los que aunque parecían interesantes, no me llevarían a ningún lado.

Ahora estoy enfocado en pulir el inglés, como un método para lograr escribir de forma más cómoda en los foros en los MOOCs de universidades no latinoamericanas, e incluso como una forma de alcanzar nuevos niveles de entendimiento y conciencia, porque creo que me estoy perdiendo de mucho por no tener fluidez total en ese idioma. Para eso recomiendo Lingualia.

Consejos y lecciones
Te daré aprendizajes que he tenido hasta ahora para que ingreses en este mundo.

1. Empieza por los MOOC "a pedido" o "self-paced". Estos permiten tener tu propio ritmo, pueden estudiarse en cualquier momento y aunque no tienen interacción social o es demasiado variable (puede ser alta o nula), no chocarás con los tiempos de entrega y el método de trabajo. Fue lo que me causó más frustración: pasarme las fechas o no saber cómo o qué entregar.

2. Cuando te vayas a los cursos que tienen fechas de inicio y fin, con límites para las asignaciones, apuesta por la profundidad. No te sobrepases con 12 MOOC. Piensa en cuántas horas tienes al día, a la semana, al mes para estudiar en Internet. Piensa en las veces que no podrás, que no querrás, que harás otra cosa. Así es: puedes la mitad o menos de lo que idealmente dices. Esto no es la dieta ni la promesa de hacer ejercicio. Aprovecha para ver los videos varias veces, de leer con calma, de acostumbrarte realmente a la plataforma y saber cuáles son las tareas con evaluación por pares (técnica para aprender del otro estudiante, al autoevaluarse y hacerlo entre sí, porque el profesor no podría con mil evaluaciones).

3. Empieza por tu zona de confort. Elige algo que domines parcialmente, que te interese mucho y en la que puedas aportar conocimiento propio. Entrarás en comunidad, te será fácil terminar y seguir adelante.

4. Usa diversas plataformas e intereses. Mezcla humanismo y tecnología. O polos diversos que funcionen para ti. Puede ser que un día no estés de humor para leer sobre pena de muerte o que prefieras escuchar ideas sobre la historia del rock. Un día llegas apasionado por aprender algo relacionado con tu profesión y otro sobre finanzas personales. Dale balance. Piensa cómo habrías o elegirías tu semestre de la universidad si hubiese un pensum inmensísimo o si pudieses elegir entre varias universidades.

5. Comparte. Si consigues un MOOC interesante, para ti o los demás, envíalo a las redes sociales. Déjale saber a tu comunidad que hay cosas que aprender. Te lo devolverán con cursos que quizás has perdido de vista.

Plataformas
Junto a las más conocidas que ya nombré, están también Blackboard, Tutellus, Udemy, Bmooc, UniMOOC (que usa el sistema de itinerarios) y Udacity. Algunos son pagos o parcialmente pagos, divididos entre Freemium o versiones de prueba, pero la mayoría son totalmente gratuitos.

Puedes usar también este buscador de MOOCs.

Por cierto, sigo pendiente del primer MOOC de una universidades venezolana, después de estudiar en varios de campus colombianos, argentinos y mexicanos.

16 julio 2013

Global Power Shift: Juventud por el cambio energético mundial


* Del 24 al 30 de junio, 500 activistas juveniles ambientales, provenientes de 133 países, se reunieron en Estambul, Turquía, para recibir herramientas, compartir experiencias, diseñar estrategias nacionales y regionales, para pedir el cese de la industria de los combustibles fósiles, causantes del Cambio Climático

La ONG basada en Estados Unidos “350” del escritor y ambientalista Bill McKibben, y con gran presencia en Sureste de Asia, Islas del Pacífico y África, organizó una Cumbre que por primera vez reunía a medio millar de activistas ambientales, de distintos orígenes, religiones, idiomas, culturas y aproximaciones al tema del Cambio Climático bajo el nombre Global Power Shift (Cambio Energético Mundial).
350 corresponde a la cantidad departículas de CO2 por cada millón que en la atmósfera se consideran seguras, según estudios científicos, para no producir Cambio Climático. Actualmente en el mundo se sobrepasan los 400. Los activistas juveniles ambientales fueron seleccionados para que recibieran entrenamiento y adquirieran herramientas relacionadas a Políticas Públicas, Acciones Directas No Violentas, Campañas Digitales, Medios y Comunicaciones y Activismo Artístico Creativo, para impulsar campañas nacionales y regionales para combatir la industria de combustibles fósiles, especialmente las transnacionales dedicadas a la extracción de petróleo y gas natural en desmedro del medioambiente y como principal emisor de gases contaminantes.

Los 500 activistas que asistieron tras una sesión de entrevistas y seguimiento de trabajo local que empezó en Noviembre del 2012, se reunieron en distintas aulas y espacios de la Universidad Técnica de Estambul, en Turquía, recibiendo formación con facilitadores de amplia experiencia en el activismo ambiental y social, provenientes de California (TheRuckus Society), Filipinas, Australia, Perú, Brasil, Túnez, Argentina, India, Bangladesh y muchos otros países. Pero también hubo espacio para que los asistentes dieran charlas y talleres, desde la Comunicación Compasiva como experiencia en Japón hasta la ardua labor del Activismo Ambiental Bajo Ocupación de parte de Palestina.

El encuentro mostró además las realidades dramáticas de inundaciones, refugiados ambientales, pérdidas materiales, consecuencias económicas y desastres naturales, e incluso campañas significativas como las de las Islas del Pacífico, que a pesar de haber adoptado estrategias como usar 100% de energía solar, como las islas Tokelau, están sufriendo de inundaciones y pérdida territorial por aumento del nivel del mar. Estos habitantes de naciones o territorios insulares unieron esfuerzos como Guerreros Pacíficos –haciendo juego con el nombre del océano- para declarar, con baile tribal que unió a las distintas etnias y habitantes: “¡We are notdrowning, we are fighting!” (“No nos estamos ahogando, estamos peleando”).

La reunión también permitió generar conversaciones alrededor de temas como las manifestaciones públicas de Túnez (primer país de la Primavera Árabe que los medios no supieron reconocer), Argentina y España con los Indignados, Brasil con las actuales protestas, Canadá y EEUU en temas de pueblos aborígenes y recursos petroleros en zonas protegidas y la propia Turquía (Plaza Taksim y Parque Gezi), en que los jóvenes revelaban como protestas por temas muy específicos, “se volvían altamente políticas con la reacción brutal de la policía que mostraba cómo no podían expresarse libremente ante un Estado Policial”, relataban como iniciaban con un puñado de personas para luego trabajar con sociedad civil, brindar soluciones desde la ONG y el papel de los jóvenes.

Además, hubo grupos de soporte para activistas QLBGTI –con el Q de Queer como nueva denominación inclusiva-, con cansancio o agotamiento mental extremo o mujeres africanas, así como formación de redes de apoyo y acompañamiento emocional, planeamiento estratégico, energías alternativas a pequeña escala, ayuda legal para activistas en países con procesos políticos autocráticos y otros.

GPS Latinoamérica y El Caribe
La Cumbre incluía además la reunión por regiones, dividida de la siguiente manera: Américas, Europa, África, Sureste de Asia, Oceanía, Medio Oriente – Norte de África y Mundo Árabe, Asia y otras, que fueron dividiéndose por petición de los participantes según el idioma o la cultura, e incluso el momento de la lucha ambiental, los uniera o dividiera. De esta forma, Latinoamérica y El Caribe pidió trabajar aparte de Estados Unidos y Canadá, para además de tener un espacio para hablar en español, portugués y francés (con traducciones amistosas entre sí), conversar una estrategia regional particular.

Con temas tan diversos como agua, minería, desastres naturales, pueblos aborígenes, fracking, petróleo, deforestación, agricultura y transgénicos, Latinoamérica decidió trabajar en una caravana –accesoria a los planes nacionales- para brindar atención continental a los temas nacionales, con un recorrido por toda la región con conciertos, roradas de bicicletas y campamentos, para colocar en la agenda pública el tema del Cambio Climático.

Laura, Ángela, Jeanfreddy, Dalia y Xiomy
En Venezuela y Colombia, que tendrán una estrategia conjunta, con las activistas Laura Zarta, Xiomy Acevedo y Ángela Quiroga en Colombia, y Dalia Márquez y Jeanfreddy Gutiérrez por Venezuela, para exigir la planificación y ejecución de un plan de prevención y reacción ante las lluvias torrenciales que han causado cientos de miles de refugiados climáticos en ambos países, desbordamiento de ríos y quebradas, con poca o ninguna información o capacidad de respuesta de parte de las comunidades y de las autoridades, así como a la comunidad general para tomar medidas que eviten el Cambio Climático como son el uso de la bicicleta, el consumo responsable del agua, la recolección de lluvia y otras medidas.

Además, latinoamericanos y caribeños coincidieron en trabajar en conjunto hacia la “Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático" que se realizará en Noviembre del 2014 en Lima, Perú y que se conocerá como COP 20, así como la reunión previa de la Pre-COP en Venezuela, que como en Cochabamba 2009 reunió a pueblos, ONGs y representantes de la sociedad civil para debatir antes de la Reunión Ministerial de Alto Nivel, que realizará la ONU en la capital peruana. En Turquía, los activistas latinoamericanos decidieron también realizar una Pre-COP alternativa a la agenda oficial.

Christiana Figueres dando su discurso ante el plenario del GPS
Inspiración
Kumi Naidoo (Director mundial de Greenpeace) y Christina Figures (Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) brindaron respectivas charlas a los asistentes, combinando estilos distintos de humor y esperanza con tristeza y planificación, resumiendo que los jóvenes deben olvidar que son los líderes del futuro, sino deben asumir el liderazgo de hoy, dijo Naidoo. “Generación Clima”, los llamó la costarricense. “Esperar hasta el 2015 es demasiado tarde”, dijo Figueres con respecto al tiempo en que la ONU determinará los nuevos pasos a tomar en Metas de Milenio, Desarrollo Sustentable y cumplimiento de tratados. 

Dalia y Jeanfreddy en el GPS de Estambul
Venezuela
La abogada Dalia Márquez, Asesora en Temas Juveniles para la ONU y parte de la ONG Juventud en Acción, de San Cristóbal, Estado Táchira, y el periodista Jeanfreddy Gutiérrez, promotor del Picnic Urbano de Maracay y parte de la ONG Jóvenes Verdes de Venezuela fueron los representantes venezolanos en la Cumbre, con el compromiso de crear un movimiento nacional contra el Cambio Climático que incorpore a todas las ONGs, grupos, colectivos y ciudadanos para trabajar en una estrategia conjunta, que se conjugue con la visión continental y mundial desde la perspectiva local.

Marcha por el planeta
El día sábado 30 de junio, los 500 activistas se unieron a 10 mil activistas locales para marchar por las calles de Estambul hacia un concierto a favor de la Madre Tierra, llamado Diren Gezegen, en que la delegación de Venezuela también estuvo presente.

En el evento “Web of Cultures”, que formó una obra de arte colectiva, única y cultural, los venezolanos llevaron además unas maracas y un cuatro, mientras que en los talleres se incluyó el del “Picnic Urbano de Maracay para la construcción de paz en espacios públicos”.