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11 octubre 2025

Reseña TV --- Muertos SL, una comedia negra sobre difuntos, fallecidos, cadáveres y la imposible mercadotecnia de las funerarias

  • Si yo digo “muerte” tú dices 
  • “Torregrosa”
  • Muerte
  • Torregrosa

La surreal escena me recordó cuando mi papá se iba a asociar con un amigo de la infancia para comprar una funeraria. En broma y entre tragos siempre decía a quién le preguntaba: no te deseo mal, pero ojalá te mueras.

Y es que un tanatorio, aunque empresa al fin, no es un negocio común. Es aquel que, sin ser pernicioso como la venta de armas o las drogas, se lucra del cese de la existencia, cumpliendo con los permisos, trámites y arreglos necesarios, pero también para darnos los lugares, rituales y formas para ayudar a lidiar con ella desde una neutralidad tan necesaria como útil. Lo más sobrio que hay.

“En materia de mercadotecnia, es un terreno inexplorado” dice Chemi, el yerno de la directora de Funerarias Torregrosa, “enchufado” en el puesto porque está desempleado, es familia y en secreto, lo recomendaron para garantizar el fracaso de la empresa ahora que ha fallecido su director y dueño.

Este personaje, totalmente infantilizado y obnubilado por sus lugares comunes y frases cohete: “crisis en chino significa oportunidad”, pone su afiche de Steve Jobs y se zambulle a tratar esta empresa como cualquier otra, con ideas innovadoras para penetrar el mercado, como se si tratara de una start-up, con frases y ethos de emprendimiento digital, con rutina de Tik Tok incluida.

Una comedia de enredos en una posición tan imposible como la visión ética de mi papá al tratar de vender su nueva inversión, que en Muertos SL se resuelve: una forma de hacer comedia mortuoria sin ser lúgubre ni ser obvios. Y eso se logra gracias al trabajo de Laura y Alberto Caballero (Machos Alfa, Aquí no hay quien viva) de Contubernio Films.

Como lo fue antes Machos Alfa para tratar sobre los debates contemporáneos sobre género, sexo, relaciones afectivas y personales, acá no se ríen de la muerte sino de situaciones laborales y empresariales inexploradas, ahora sí, de quienes trabajan en una funeraria con sus defectos y bemoles normales: la invasión, la impericia, el desinterés o las manías, así como las labores detrás de lo ritual: preparar, lavar, maquillar, peinar, desvestir y vestir al muerto, no el difunto, no el fallecido.

Porque entre términos especializados, honestidades no corporativas y expresiones sociales de todo tipo, hay momentos para la comedia negra y otros para la incorrección política, considerando que son solo empleados, son solo humanos y trabajar en un tanatorio no te hace especialmente empático, sensible, ético e incluso socialmente adaptado. ¿Quién trabaja maquillando a los muertos?

Así que no es Los Locos Adams ni Los Munsters, sino una especie de The Office y Señor Ávila en contrapunto, porque no es vender papel ni disimular, acá realmente se venden velorios y sepelios, pero revelando sin candor que también se aprovechan del dolor para vender algo tan inútil como un ataúd de lujo y muchos otros detalles efímeros, que pueden ser emocionalmente valiosos y comercialmente rentables.

Si yo digo muerte…

Todo empieza cuando el dueño de Funeraria Torregrosa se muere, justamente cuando una empleada lo iba a denunciar por acoso sexual “por tocarme el culo”. Acá el guiño a Machos Alfa en que todo cambia: es Succession pero en una PYME española, lo que no hace a los personajes menos humanos, o los intríngulis corporativos menos dinámicos. 

Su representante comercial, quien había acariciado por años lograr la sucesión, casi puede tocar la silla de la Dirección, pero como suele suceder en cualquier serie o película sobre herederos, cada quién tiene un plan distinto: desde continuar el legado a desprenderse del negocio por el dinero, para irse de vacaciones o crear algo modernísimo y novedoso.

Las hijas quieren montar un gimnasio, la viuda continuar con el legado y el desilusionado sucesor no se decide si arruinar el negocio para emerger como salvador o evitar que vaya a la ruina, para finalmente dirigirlo hacia sus planes a futuro: Ciudad Deceso, un complejo que se encargue de todo lo necesario para los últimos años de vida y descanso final. 

La viuda está decidida a continuar con el legado, hasta que aparece la denuncia de acoso sexual, lo que abre un abanico de incertidumbre sobre el destino del tanatorio como empresa familiar.

A la mezcla se combinan empleados peculiares, con actuaciones estupendas: el rarísimo tanatopráctico (una especie de Sheldon Cooper de la muerte, pálido, cerebral y antisocial) y su compañera Manuela (hermosísima, feminista y la conciencia social quisquillosa de todos los demás), la recepcionista aterrorizada con la enfermedad y la muerte, el chófer mujeriego y hedonista que es un pésimo empleo, ex-esposo y padre; el cremador a punto de jubilarse y obstinado de todo; el pasante manipulado que se debate entre complacer al jefe y aprender de verdad y la barista desenrollada que sólo está allí para pagar sus estudios universitarios (y tener algo de sexo).

Un elenco coral que brilla en sus actuaciones gestuales, sus diálogos de una normalidad pasmada por el negocio de la muerte y la realidad que no para pero que puede crear situaciones hilarantes: el derecho a huelga, la solidaridad de clase, la competencia comercial, las conferencias y la convivencia social, así como las dificultades de conseguir parejas estables, de balancear vida y trabajo y de tener estabilidad emocional.

El protagonista principal es Dámaso (Carlos Aceres), quien atiende a los deudos cuando necesitan un velorio y urde distintos planes para tomar la dirección de la funeraria, acompañado del tanatopráctico Abel Aguado (Gerald B. Fillmore), la recepcionista Alicia (Aitziber Garmendia), la viuda / dueña Nieves Torralba (Ascen López), el pasante Pablo Morales (Roque Ruiz), la vendedora de otra funeraria Vanesa Hernández (Amaia Salamanca), Manuela (Adriana Torrebejano), Anselmo (Manolo Cal), 
Laia (Lorea Intxausti), Pilar Torregrosa Torralba (Bárbara Santa-Cruz) y 
Milagros Torregrosa Torralba (Lucía Quintana).


Destaco especialmente el trabajo de Diego Martín como José Miguel “Chemi” Fondao [como un Peter Pan de la positividad tóxica] y de Salva Reina como Nino [chófer ebrio, drogadicto e irresponsable], que demuestran sus altísimas capacidades histriónicas, no solamente por cargarse la difícil y maravillosa parodia de la infaltable pareja imposible del inocente bondadoso y el oportunista curtido en las calles, sino por no dejar ni rastro de los personajes de Legado, en que fueron feroces y despiadados personajes que se aliaron y chocaron, con personalidades serias y gravísimas. 

Ellos dos, junto a Areces, se cargan en hombros las escenas más memorables, en que los acercamientos de cámara y los gestos sin palabras son de una altísima calidad histriónica, mientras también deben soltar diálogos incorrectos, estúpidos y malvados, en los que he tenido que detener la reproducción e incluso volver a retroceder, por la risa que me ha provocado. 

18 abril 2025

Cristo y Rey: una pareja irresistible en el exquisito y tóxico hedonismo del espectáculo en ena época del "destape español"

Mis papás pasaron su luna de miel en los 70 recorriendo Europa. Una de las historias más repetidas por mi papá era que España cambió muchísimo con la caída del dictador Francisco Franco. Tras la llegada de la democracia, atestiguaron como ahora la ciudad tenía casinos, cines con películas para adultos y todo tipo de espectáculos nocturnos antes prohibidos. 



En Cristo y Rey (Netflix) vemos mucha de esa explosión de sensualidad y desinhibición, basada en la historia real del artista circense y empresario Ángel Cristo y la actriz y vedette Barbara Rey. Las intrigas palaciegas, en la relación extramatrimonial de Rey con el monarca español, el uso y abuso de las drogas en medio del éxito explosivo de llevar el circo a la televisión, las vigiladas vidas íntimas de los famosos que tanta fama ha dado a la "prensa rosa" ibérica y la muy tóxica combinación de violencia doméstica, machismo, infidelidad y problemas de salud mental, así como la esclavitud y la problemática de las adicciones y la corrupción, son parte de los argumentos de la serie, llena de glamour, excesos y placeres prohibidos.



La serie me permitió conocer el "cine del destape" con la escena lésbica mítica de la película "Me siento extraña", inta de culto LGBTIQ+, en que la cantante Rocío Durcal y la vedette Barbara Rey hacen una escena sexual juntas. La película original, de 1977, se puede ver en Prime Video y RTVE Play, siempre fue renegada por la cantante, quien ni siquiera fue al estreno.

De esta forma la serie, aunque repasa historias más o menos verídicas de una época histórica, también pone la lupa sobre distintas reflexiones en una sociedad que se estaba abriendo en la superficie pero que mantenía ciertas condenas morales en el fondo: así se examinan las diferencias entre la amistad masculina y la femenina, la inteligencia emocional, las expectativas sexistas sobre el comportamiento social y profesional de las mujeres, así como aspectos de salud mental como el suicidio, la depresión y la herencia familiar
(que mantienen los hombres y traiciona n las mujeres), e incluso la lucha por los prejuicios sobre ser gitano, no ser de Madrid e incluso no ser rubia natural.

Esto bajo la magia, el glamour y la ilusión propia de tradicionales antiguas y contemporáneas como el circo, el cine y la televisión, en escenas espectaculares. 

Protagonistas de alto calibre
Jaime Llorente y Belén Cuestas (La Casa de Papel juntos como "Denver" y su prima trans "Manila") y ella también reconocida por las hilarantes Ocho apellidos catalanes y Paquita Salas son los protagonistas, que por momentos son antagonistas también. 

Y alrededor hay una serie de personajes, que van del amor al odio, de la amistad a la amor platónico, que conforman una maraña de tensiones emocionales y sexuales. Destaca Adriana Torrebejano (más tarde en Machos Alfa) como Chelo García-Cortés, periodista de la prensa rosa y mejor amiga/enamorada de Bárbara Rey, que es presentada como una pelirroja impactante, con un altísimo sentido de la moda, más el séquito y amigos cercanos de Ángel Cristo, incluyendo el rompecorazones adicto Blasco, el demasiado noble "Payasito" y el sabio tradicional de Ricardi.







16 enero 2025

Entrevías: del Gran Torino español a la conquista mundial con la dulzura del macho ibérico que se adapta al mundo contemporáneo

José Coronado y Luis Zahera, ya eso hace que inmediatamente quieres verla. Después de verlos en Vivir sin permiso (son los mismos creadores de esta serie) como dúo ahora los ponen en frentes distintos en un interminable baile de "frenemies" siendo uno un obstinado micro-empresario local y veterano de guerra, con estándares morales inalcanzables y una tozudez absoluto para todo lo moderno y él un policía corrupto y pragmático que se adapta a las exigencias de la vida con poquísima ética y humor negro. 


La primera temporada de Entrevías es básicamente la versión española, y con macho ibérico, de Gran Torino. José Coronado tiene el ceño fruncido, tiene una nieta tailandesa (su abuelo le dice "china"), Irene Abantos (Nona Sobo), con terribles gustos para los hombres, el pandillero colombiano Nelson Gutiérrez (Felipe Londoño), y unos hijos que apenas lo tratan y que quieren cosas novedosas en un mundo que cambia demasiado rápido para su gusto. 

Lo que pasa es más o menos esperado, él es inflexible pero su frío corazón se derrite de amor cuando hay injusticias en contra de sus familiares, sus vecinos y su comunidad, aunque hay formas de azuzar lo obvio con muy buen humor: xenofobia, racismo y sexismo son expresiones que este "señoro" de tercera edad, con pistola debajo de la almohada y abandonado por su esposa, usa no de forma reivindicativa sino como expresiones normales, que ni siquiera entiende como erróneas u obsoletas.

Los diálogos son puras joyas, desde las ocurrencias del mal genio y la resistencia al cambio de Tirso Abantos (Coronado - también en La Chica de Nieve y El Inocente, también en Netflix) pasando por los chascarrillos de "sabiduría de la calle" y la jerga policial convertida en sátira de Ezequiel Fandiño (Zahera - también en Sky Rojo) hasta los comentarios con los amigos veteranos de guerra en el local de comida, Pepe y Sanchís, quienes son más bonachones que militares. 

Es una serie coral donde juegan otros policías corruptos, inmigrantes latinoamericanos, pandilleros juveniles y la diversidad étnica, religiosa y social de España, en la que se cruzan siempre entre lo trágico, lo humorístico y el comentario social, pues aunque se basa en el nombre de una localidad real: el cruce de las vidas de las personas por la diáspora, la gentrificación y lo generacional. Esto incluye, por supuesto, tratar sobre el divorcio, el amor entre mujeres y la homosexualidad.

Como buena serie española, se habla muchísimo de política, feminismo y corrupción, hay policías buenos súper obsesivos y correctos, que terminan creando empatía y hasta cariño por los grises de moral, y policías súper corruptos que son finalmente villanos. Además, presenta a los "panchitos" (palabra despectiva para los latinos en España que desconocía) de una forma novedosa, ya no sólo estereotipados sino con luces y sombras, parte de la sociedad de ese país, con una evolución natural: pasan de ser empleados de limpieza y vendedores de drogas a ser quienes le dan nueva vida a comunidades envejecidas y aisladas con su acento, su gastronomía, su espíritu emprendedor y alegre, incluso innovador y de trabajo duro.

Allí brillan tanto la actriz cubana Laura Ramos (Gladys), sensual, dramática, con una capacidad actoral de amplísimo espectro y el colombiano Felipe Londoño, quien también actuó en Perfil falso.

Nunca monótona, siempre entre el filo de la acción y el humor negro, con giros inesperados cuando los personajes que parecían destinados a ser secundarios pasan a ser protagonistas, unos nuevos que parecen que lo acabarán todo, hay acción, sensualidad (que en ambos casos combina muy bien María de Nati como la pandillera Nata), alegría e inevitablemente tristeza, porque terminas amando e intimando con los personajes, duelen las despedidas, los peligros incesantes, las muertes inesperadas y la necesidad de hacer justicia por mano propia.

La serie tiene cuatro temporadas, la última a estrenar el 7 de febrero de 2025, que será la última. Y debo decir, terminó magistralmente después de atar todos los cabos, desarrollar los personajes a máxima tensión, reconciliar algunos imposibles y dar respuestas a todos los interrogantes. Y eso sin embutirnos un episodio final con todos estos detalles narrados durante conversaciones, sino con nuevos personajes que se van entrelazando en la trama, con intereses, pasiones y sentimientos propios. 

Para esta última temporada entra Catalina Sopelana (la vimos en la última temporada de Sky Rojo, como la que atiende en la estación de gasolina, provocando el interés romántico de Wendy)y el colombiano Juan Pablo Shuk (Pasión de Gavilanes, Escobar, el patrón del mal, La que se avecina [reversión de Aquí no hay quien viva, Narcos y la película venezolana Día Naranja).

17 marzo 2024

Sky Rojo: una serie española de prostitución, venganza y persecución de los creadores de La Casa de Papel y Vis a Vis

Álex Pina y Esther Martínez Lobato son las mentes creativas detrás de La Casa de Papel y Vancouver Media para Netflix. Esta vez, la acción comienza en un burdel en el medio de la nada en España, donde unos mafiosos hiper violentos tienen un local para que poderosos y millonarios cumplan fantasías de sexo rudo, sodomía y sometimiento en total anonimato. Las víctimas son cuerpos de mujeres esclavizadas de todas partes del mundo, especialmente Latinoamérica.





Para guardar algo de las apariencias, el club Las Novias que por supuesto tiene un propietario llamado Romeo, disfraza lo que sucede en privado con espectáculos y shows realizados por las mujeres esclavizadas para darle un tono de glamour, inocencia e incluso, consentimiento aunque lo que pasa realmente son actos similares a lo que vemos en cintas como Requiem for a Dream.


Así, la esclavitud a la que están sometidas implica violencia sexual de clientes y el proxeneta, que aunque dice que las ama y las adora, las tratan como versa carne, las introducen a la adicción a las drogas y así las sumergen en deudas imposibles que aumentan cada día con cobros excesivos por todo lo que usan y necesitan, mientras los pasaportes están a buen resguardo detrás de cajas fuertes y guardias armados.

Hasta que se hartan, cuando el amantísimo Romeo asesina a una de ellas sin la mínima dudan, por lo que echan mano de sus encantos y la subestimación de parte de los captores para recuperar los pasaportes, vengarse de quienes han abusado de ellas y además, llevarse un montón de dinero como compensación.

Pero los villanos nunca mueren tan fácil, sus venganzas son sádicas y ellas tienen sus propios problemas personales de las que se aprovecharon para esclavizarlas en primer lugar, con el detallito de enfrentarse a matones que las quieren torturar y matar. 

Así se desarrollan tres temporadas, con ocho capítulos de menos de media hora cada uno, en que hay sensualidad, crueldad, tristeza, amor prohibido, muchísimas drogas, acción frenética, sangre y una persecución larguísima.  Claro que hay momentos en que dudas de las habilidades como pistoleras de ellas, pero creo que tiene una riqueza visual e interpretativa muy rica. 

Tanto la hermosura de las costas de Tenerife y Castilla-La Mancha, las puestas en escena en el Club Las Novias, los trajes, maquillajes e iluminación de las presentaciones en el escenario son parte del contraste de la oscuridad de las escenas más crudas, reflejo del alma oscura de los criminales. Las protagonistas además pueden brillar en su combinación de hermosura física y transformación personal, buscando redención y esperanza. El color rojo resalta, por supuesto, en este universo.

Entre los distintos acentos e intercambios de cultura, Sky Rojo ahonda ligeramente en las dificultades de las mujeres en Latinoamérica, bien sea por ser mamá soltera, lesbiana y/o simplemente pobre, más el desencuentro de la belleza geográfica de un país lleno de migrantes de todas partes del mundo pero que también es un lugar salvaje que está a medio camino entre el primer mundo de la Europa más avanzada y los países de origen de quienes huyen para radicarse en España.

En otros momentos muestras que salir de la esclavitud sexual y la prostitución tiene los obstáculos del estigma social. Se tienen que recordar, varias veces, que no es su culpa haber sido secuestradas, violadas, vendidas, en contra de su voluntad y que su pasado no las define. Más fácil decirlo que contarle a tu nueva pareja, tu círculo social, tu empleador, qué hiciste los últimos cinco años. 

Y cuando las cosas se ponen filosóficas, aparecen nuevos y viejos villanos, de México, de Europa del Este, disparando a toda velocidad. Cuando todo parece calmado, el pasado en forma de drogas o miedos al amor se asoman con uñas negras. Y las chicas, como dice Lali, tendrán que envalentonarse o morir, y quizás incluso, envalentonarse pero también morir.

Los quienes

La serie cuenta con Javier Gómez Santander, jefe de guionistas de La casa de papel y con Eduardo Chapero-Jackson (Élite: Historias breves) como director. Las tres protagonistas femeninas son la española Verónica Sánchez (El embarcadero, de los mismos creadores) como Coral, la cantante argentina Lali Espósito como Wendy y la actriz cubana Yany Prado como Carmen "Gina".

El "novio" proxeneta de Romeo es interpretado por Asier Etxeandia, mientras su mano derecha es Moisés, interpretado por Miguel Ángel Silvestre (Sense8, Narcos, La Casa de Papel) quien además tiene un romance secreto con Coral, que a su vez tiene una doble vida (o triple vida) como profesora particular de las hijas de Romeo con una potente adicción a las drogas duras.

Uno de los mejores personajes secundarios, esos que se suelen robar el show, está Christian, hermano de Moisés, interpretado por Enric Auquer, con un tono más sádico y sanguinario para controlar a las mujeres, con un sucio humor negro y una interpretación impecable. Junto a él, hay otros mafiosos destacados como el actor polaco Niko Verona como Cachopo e Iván Yao como Xuan

Por supuesto, siendo una serie de esclavitud sexual, fetiches y venganza, hay una constelación de apariciones para enriquecer el universo de clientes secretos y momentos de desnudez, humillación, brillo y violencia.

Para eso vemos al gallego Luis Zehera (el gran Ferro de Vivir Sin Permiso y Ezequiel de Entrevías), la española Godeliv Van den Brandt (Las de la última fila), la actriz y activista española de los derechos de las personas trans Penélope Guerrero (en Nacho, la nueva serie sobre el actor porno Nacho Vidal), la actriz colombiana Luisa Vides, José Manuel Poga (el detestable y al mismo tiempo, genio de los diálogos, del jefe César Gandía de La Casa de Papel).

Vale decir que la aparición del cantante puertorriqueño Rauw Alejandro y la española-colombiana Verónica Gregory en la tercera temporada le da un buen toque latino final, con oportunidad de ver algo de artes marciales, baile y cambio de escenarios. Todo hay que decirlo, él parece ser mejor actor que cantante.


01 marzo 2024

Reseña TV: Las de la última fila, una viaje de amigas lleno de amor y descubrimiento antes de la quimioterapia de una de ellas...

Hay un misterio en la reunión de este año: una de nosotras tiene cáncer, así que quiero hacer un gran viaje de amigas antes de someterme al tratamiento que podría salvarme la vida, sin garantías. 

A la reunión anual para irse de vacaciones juntas, una costumbre que tienen desde la escuela, se le añaden nuevos ingredientes: todas deben afeitarse la cabeza (para solidarse con la que perderá el cabello eventualmente) y escribir en un papelito algo que cada uno le gustaría hacer por primera vez pero que no se atreves a confesar, así que de forma anónima lo depositas en un cofrecito, para que al azar, sea elegido como un reto que todas deben cumplir. 

No está fácil, no todas son solteras ni heterosexuales. Unas han vivido muy libremente, otras muy conservadoramente y detrás de cada deseo están las suposiciones sobre la autora.

Así empieza Las de la última fila, un dramedy español, hilarante, emotivo, lleno de exploración sexual, emocional y personal, que pone en entredicho los nexos supuestos de las amistades de toda la vida, las decisiones individuales sobre sobre lo que se espera de una mujer en la sociedad (y hasta entre su círculo más íntimo) y cómo nos define la diversidad racial, física, social y cultural, aunque sea un pegamento para que nos hace interesante. 

Las expresiones humorísticas de la que bebe mucho, las aventuras sexuales de la que nunca ha besado a otra mujer o experimentado más allá de su marido, el reto obligatorio de los deportes extremos y el amor, siempre retador, temible y multiforme, nos hará emocionarnos y reírnos, nos hará pensar y sonreír, en un espacio tan corto como espléndido.

Se estrenó el 23 de septiembre de 2022 en Netflix, con una única temporada de seis capítulos (uno por cada deseo del cofre, después del inicial), creada y guionada por Daniel Sánchez Arévalo, quien se estrena en las series de televisión después de cinco películas, un musical y dos libros juveniles.

Lo protagonizan Itsaso Arana como Sara Yuste Bielsa, Mónica Miranda como Alma Valiente Pineda, María Rodríguez Soto como Carolina "Carol" Urquijo Muñoz, Mariona Terés como Leonora "Leo" Zamora Peña y Godeliv Van den Brandt como Olga Van den Brandt. Además de la amistad, se hace una exploración de lo femenino de manera amplia. La relación entre madre e hija, con hermanas que complacen más o menos a los padres, a ex-amigas e incluso la admiración por mujeres que logran reconocimiento social, cantantes adoradas y las desconocidas en medio de una discoteca.

Completan el elenco Melina Mathews (Cristo y Rey, Vis a Vis); Javier Rey (La que se avecina); Macarena García (Paquita Salas); Michelle Jenner (la vimos en Berlín); Antonio de la Torre Martín (con una larguísima ficha en el cine español e internacional) y la mítica Carmen Machi (Ocho apellidos vascos / Ocho apellidos catalanes).

Además, fue rodada en escenarios maravillosos de Cádiz, llena de arquitectura andaluza, con esa influencia clara árabe, costas mediterráneas y un mar brillante que puedes ver acá.

A Itsaso la vimos en la tercera temporada de la misteriosa Alta Mar y estuvo en la película Diecisiete de Sánchez Álvaro. Ella es Sara, casada y con una pequeña hija demandante, por lo que siempre vive pegada al celular para hablar con ella. Se desvive de amor también por sus amigas, cuya relación pone en los más alto de su vida.

Mónica Miranda (La que se avecina, nueva versión de Aquí no hay quien viva) es Alma, una mujer lesbiana adicta a las drogas y a hacer lives en sus redes sociales, una conocida y desenfadada influencer de voz ronca e ideas afiladas.

María Rodríguez Soto (Benvinguts a la família, El minister del tiempo) es Carol, quien representa las ideas más feministas y de la experiencia de las relaciones adultas y estables. Quizás puede tener una visión dura, pero agrega una madurez y reflexividad que termina siendo conmovedora. 

Del otro lado está Mariona Terés (Paquita Salas) como Leo, sarcástica, bebedora, locuaz y ácida, se sabe reír de sí misma pero también es insegura, con menos experiencia sexual que las demás pero con ganas de comerse la vida con un porrito. Ella es dueña de los diálogos de oro y de los pasos de baile más locos. 


Y finalmente, Godeliv Van den Brandt (Sky Rojo, Valeria) como Olga, una mujer liberal, desenrollada, súper sensual y divertida, que no quiere compromisos ni ataduras, que parece que ya lo ha hecho todo, menos dejarse volver a enamorar. 

La serie muestra el dolor de romper una amistad, tratar de entender porqué alguien decide salir de tu vida después de ser alguien tan íntima e importante en tu vida y la necesidad de a veces enloquecer, romper paradigmas y salir de tu zona de confort, que no siempre es obvio.

Y en cada capítulo, como si se tratara de una serie de misterio y suspenso, tratar de adivinar quien de ellas tiene cáncer, quien de ellas es la dueña de cada deseo y qué vendrá en la historia, que es adictiva y generosa en emociones.

21 febrero 2024

Machos Alfa, una comedia española sobre hombres deconstruidos de los creadores de Aquí no hay quien viva (+actualización)

¿Qué es ser un hombre? Por oposición a su madre no quiere ser un bebé y por oposición a las mujeres, no quiere ser afeminado. Así empieza el curso de "deconstrucción de la hombría" a la que acuden cuatro amigos, convencidos por uno de ellos. Atónitos ante el "gurú", se debaten entre abandonar, refutar, aceptar a regañadientes y abrirse a nuevas experiencias. Así es Machos Alfa, una serie española de Netflix que me ha resultado desternillante, ocurrente y aleccionadora pero con buen rollo. 


Los cuatro amigos, una vez "graduados" tratan de poner en práctica lo aprendido, creyendo que ya ni son patriarcales, machirulos ni sexistas. Sin embargo, hasta Santiago, quienes los enroló en el taller, se da cuenta de lo difícil que resulta. Y es que deben deconstruir desde el lenguaje más sencillo y las expresiones más cotidianas hasta examinar más profundamente sus relaciones emocionales, laborales y sociales. Esto los lleva a situaciones alocadas con sus parejas, exparejas, jefas, empleadas, potenciales parejas sexuales e hijos. Incluso sorprenderse porque los padres swingers de uno de ellos y que asumir nuevas actitudes siendo cuarentones es un reto más fácil de decir que de hacer.

"Es mejor la infidelidad de toda la vida, escondidos, que esto de la pareja abierta, que es dificilísimo" dice una de las protagonistas, cuando se da cuenta que no se pueden sentir celos ni inseguridades "como siempre" con esta solución aplicada a su crisis matrimonial. Así que todos se dan cuenta, más rápido que tarde, que es más sencillo creerse deconstruido que saber cómo comportarse en cada situación social, incluyendo la posibilidad de ser un "macho alfa" acosado sexualmente en el trabajo por su jefa.


Sí, es cómica
De forma similar a P#t@s Redes Sociales, estos temas peliagudos son asumidos desde el humor y de nuevo, como dije en Ojitos de Huevo, de forma más graciosa que esta crítica. En Machos Alfa se destacan especialmente los diálogos hilarantes -en que se van vigilando unos a otros para no repetir ideas machistas- y un examen del papel de las nuevas tecnologías de comunicación. Así se revisan temas más clásicos como la amistad masculina y las diferencias entre clases sociales. 

"¡Patriarcal!" les grita Santi cada vez que, casi de forma inconsciente, aún hacen comentarios sexistas, a veces sólo por costumbre. Y como en cada grupo con chistes internos, esto se devuelve, porque el grupo de amigos va aprendiendo.

Mientras avanzan los capítulos, y mucho más en la segunda temporada, la comedia aborda distintos ángulos y conflictos entre influencers, la cultura de cancelación y las aplicaciones de citas por Internet. Luego llegan a los prejuicios sexuales que tenemos por las personas con discapacidad, la heterocuriosidad, el intercambio de parejas, el acceso a la pornografía y la educación sexual de los niños.

Hay espacio para todo, por ejemplo, que existan tantas dudas para el consentimiento sexual o cómo actuar cuando un hombre gay quiere ser tu nuevo socio o amigo. De mis cosas favoritas en la serie es cuando los amigos se llaman por cámara de forma grupal, las reflexiones jugando pádel y cómo a pesar de criticarse, insultarse y hasta molestarse tanto para irse de una reunión, tienen una amistad que resiste cualquier cosa, que no se rompe.

Así un personaje puede confesar que ser un nuevo hombre es más difícil de lo que esperaba, que lo está intentando y que está fallando, pero también comete errores garrafales como tratar de evadir una responsabilidad diciendo que se siente mujer, lo que lleva a tocar la lucha trans, de forma tragicómica.

Producción
Los creadores son los hermanos Alberto y Laura Caballero, conocidos por la serie de culto Aquí no hay quien viva. En Machos Alfa vuelven a producir, escribir y dirigir, así que si te gustó la primera, acá hay garantías de situaciones cotidianas tratadas desde el humor negro sin dejar de hacer reflexiones no tan obvias, como que los hombres también pueden ser víctimas del patriarcado o que las mujeres pueden defender ideas tradicionales sexistas. Y ya puedes imaginar la calidad humorística de los diálogos.

Los cuatro protagonistas masculinos son Gorka Otxoa como Santiago "Santi" Peralta, un divorciado con una hija de 17 años; el mítico Fele Martínez (Tesis y Abre los ojos de Alejandro Amenábar, Los amantes del Círculo Polar de Julio Medem, Hable con ella y La mala educación de Pedro Almodóvar) como Luis Bravo, un policía de tránsito casado, calvo y con dos hijos pequeños; Fernando Gil (La que se avecina, readaptación de Aquí no hay quien viva) como Pedro Aguilar Prieto, un productor de televisión que se ve desplazado laboralmente por su novia influencer primero y por su jefa después y Raúl Tejón (Vis a Vis; La que se avecina) como Raúl Camacho Sanchís, un empresario gastronómico que le es perennemente infiel a su novia.

Junto a ellos están Raquel Guerrero (La que se avecina) como Esther, esposa de Luis; Paula Gallego (Vis a vis: El oasis y Paquita Salas) como Álex, hija de Santi; María Hervás (Paquita Salas, La que se avecina) como Daniela, novia de Pedro y Kira Miró (Paquita Salas, La que se avecina) como Luz, novia de Raúl. Hay que destacar el debut de la actriz peruana Karol Luna, que agrega su propia capa de estereotipos, de los cuales reírse y reflexionar con humor negro.

Actualización 2025: tercera temporada
El viernes 10 de enero se estrenó la tercera entrega (y no última porque ya se anunció que habrá cuarta y adaptación en Francia, Italia, Países Bajos y Alemania) de Machos Alfa introduciendo nuevas temas una vez que sabemos que los cuatro amigos están deconstruidos. Los roles de géneros intergeneracionales (del abuelo de 84 al adolescente de 11), la "anarquía romántica" y las "almas libres".

Temas muy polémicos y difíciles como los incels, la transexualidad (y la educación sexual integral) entre los niños, el amor a la tercera edad, las "almas libres" que no se quieren casar y el amor lésbico son tratados de nuevo con humor, picardía y diálogos inmejorables, en la que entra también personajes que encarnan que en esta sociedad contemporánea también hay tradicionalistas y conservadores orgullosos, que se quieren casar para toda la vida, que ponen su religión por encima de sus impulsos e incluso la interpretación del feminismo que vemos en redes sociales y las conversaciones de sobremesa: quejas porque la liberación te quita cosas preciadas como el Día del Padre, la búsqueda de "la media naranja" con compromiso para toda la vida. 

Lo dice Santi en un momento: "quiero contigo todo, matrimonio, tener una hipoteca, hijos y divorcio para pelear luego por la casa". Además, hay conflictos "de toda la vida" como la diferencia de edad, y su interpretación moralista según si quien es mayor es el hombre o la mujer. Hay también zonas grises que son exploradas con ingenio, ¿en una relación de dos mujeres que se pelean, quién se arrastra? se pregunta Esther y claro, ¿puede una mujer ser agresora sexual si le toca el culo a un hombre joven en una discoteca estando ebria?

La serie se desarrolla en un metahistoria en que Machos Alfa también es la serie que está produciendo Pedro, quien se enfrenta a una Daniela embarazada pero sin interés en volver con él, que se buscar un "artista" de 10 años menos que vive en un vans como nueva pareja, a la niñera Patricia también a punto de parir y con una nueva jefa que le hace "mobbing", tanto que aprueba una serie llamada "Acosado" para reírse de su denuncia de acoso sexual contra su anterior jefa. En fin, deconstruidos y confundidos, me pareció encontrar guiños a Little Miss Sunshine, en que se explora el suicidio, el amor homosexual no correspondido y la ternura infantil como ingredientes. 

En esta temporada entra como co-protagonista la actriz hipano-estadounidense Paloma Bloyd como Irene, una periodista y escritora feminista que le pide a Santi hacerse pasar por un incel en una reunión presencial como parte de su investigación para un libro. En el primer capítulo sale la actriz de teatro venezolana Clairet Hernández, quien también apareció en Sky Rojo, de prostitución, venganza y persecución de los creadores de La Casa de Papel y Vis a Vis.

13 febrero 2024

Reseña TV: Ojitos de Huevo, una loquísima "comedia inclusiva" mexicana sobre drogas, sexo, ceguera y parálisis cerebral

Como decía Oscar Wilde, el actor es el oficio perfecto en forma. Tengo una gran admiración por quienes actúan, por sus muchas dimensiones profesionales que involucran emociones, buena memoria, control del cuerpo e interpretación.

Y cuando empecé a ver esta serie, de ocho capítulos, pensé en las personas que nacen sin uno de sus sentidos o con estos disminuidos. Pienso en las artistas marciales venezolanas que han ganado medallas, pienso en Andrea Bocelli y otros más, pero ahora también en Alexis, quien después de aprender mecanografía y uso de computadoras siendo niño, ahora es periodista, escritor y comediante, con su propia serie de Netflix, lo que me asombra gratamente por su capacidad de abstracción, pero la propia serie tiene luces, explicaciones y reflexiones al respecto.

Un amigo, hoy fallecido, que ganó el premio al Mejor Docente Microsoft de Latinoamérica, me brindó algo de comprensión sobre esta otra forma de entender el universo. Él me decía que el gran problema para educar e integral laboralmente a las personas con discapacidad auditiva, es que debes enseñarles el alfabeto y a leer como un segundo idioma. "Es que ellos ya piensan y hablan en lenguaje de señas, y por tanto, las letras son como arañitas extrañas que ellos deben aprender como un concepto distinto de comunicación".

Con esa explosión neurológica te hablaré de Ojitos de Huevo en Netflix, una serie sobre y del comediante mexicano de 30 años y originario de la capital de Querétaro, Alexis Renato Arroyo Mendoza, mejor conocido como “Ojitos de Huevo”. Es la más reciente producción mexicana de Netflix, después de series mexicanas como la extraordinaria e hilarante Club de Cuervos y su spin-off, La Balada de Hugo Sánchez; la ruda y política Ingobernable; la sexy y misteriosa ¿Quién mató a Sara?; la genial y hermosa La Casa de Las Flores; y la estudiantil, algo sexy y misteriosa, Control Z.

A medio pelo entre lo biográfico y lo absurdo, un show de stand-up y una serie formal, Ojitos de Huevo es la historia de dos amigos: Alexis, un hombre joven sobreprotegido por la mamá -que niega que no pueda ver- y alentado por el papá -un oftalmólogo que lo intentó todo para hacerlo ver-, y su amigo Kike Vázquez (Charlie en la serie), quien tiene parálisis cerebral. Están aburridos de vivir en Querétaro, se asumen feos y pobres, pero con ganas de hacer algo importante con sus vidas.

Alexis descubre que tiene un don de la palabra para hacer reír, pero sabe que si quiere hacerlo en grande, se debe ir a la capital mexicana, lo que en principio parece una gran aventura pero que sabemos que implica dificultades, obstáculos y el propio vértigo de vivir en una megaciudad como es Ciudad de México. Y Kike -un psicólogo, activista y conferencista sobre salud mental y discapacidad- es en la serie su fiel Sancho homosexual, lo que pone una nueva capa para hablar de discriminación, estereotipos e incluso, aplicaciones de encuentros personales.

Sí, Ojitos de Huevo habla sobre otros problemas y mitos sobre la discapacidad, en la que no sólo se ríe de sí mismos y acuñan frases ocurrentes, sino que también tienen enredos, decepciones y deseos que cualquier otra persona, por eso además de sexo y drogas, se habla de deseos, sueños y hasta de errores: las personas con discapacidad no son "héroes" ni "pobrecitos", sino que pueden traicionar y ser traicionados, ser orgullosos o humildes, y así un largo etcétera.

En el aspecto técnico la serie se empeñó en crear un ambiente de trabajo inclusivo, como usar técnicas de actuación para personas con discapacidad visual y “audiodescripción con comedia” para el público. Así que hay reflexión y activismo junto a las risas.

La primera temporada tiene 7,5 de 10 en Imdb, mientras se espera la segunda para 2024. Acá la ves en Netflix.

Está dirigida por Santiago Limón (la Rebelde nueva de 2022) y Big Drama a partir de un guion de Olfa Masmoudi (escribió la serie Paquita La del Barrio).

El resto del elenco está conformado por Alejandro Calva (papá de Alexis que estuvo en "La Reina del Sur" y "Señora Acero"), Verónica Merchant (mamá de Alexis, estuvo en "Hasta que te conocí"), Begoña Narváez (novia de Alexis), Paola Fernández (Azul, nuevo amor de Alexis), Teté Espinoza (Maya, quien también está en “Narcos: México” y “El Chapo”, Memo Villegas, Raúl Villegas, Paloma Woolrich, Oscar Flores (narrador de la serie) y Francisco Calvillo (Jorge, un entrenador de fútbol, y también estuvo en “Narcos: México”, “El señor de los cielos”, “Señora Acero”, "Ellas soy yo, Gloria Trevi" y “El rey Vicente Fernández”).


Mira el trailer oficial:

01 febrero 2024

Reseña TV: Griselda en Netflix, que Sofía Vergara sea narco pero no tan narco, sino emprendedora, buena madre y sexy, pero también narco

Si vemos Narcos, Narcos: México y Narcos: El Origen (sobre el Cartel de Cali, que es extraordinaria con Juan Pablo Urrego, el mismo de Rigo), El Patrón del Mal y Sin Tetas No Hay Paraíso, por supuesto que veríamos Griselda desde su estreno el 25 de enero de 2024. Y porque nos encanta Sofía Vergara, y no solamente por Modern Family y American Got Talent, que por eso principalmente, claro.


Pero sobretodo después de algunas entrevistas y declaraciones polémicas de Sofía Vergara, que en un acto del arte imita a la vida que imita al arte que imita a la vida ad infinitum, fue subestimada y criticada por representar a una mujer narco, como lo fue la propio Ana Griselda Blanco Restrepo, respondiendo de forma desafiante e ingeniosa, recordando a cuando Shakira le aclaraba a un imbécil que intentó menospreciarla al confundir el origen árabe de su nombre con la palabra indoamericana chaquira. En ambos casos, bravo por ellas.

Hablemos de la serie

Tiene apenas seis capítulos, pero lo primero que hay que destacar, es la puesta en escena: con la ambientación histórica, musical, de vestuario y maquillaje de finales de los 70, en plena fiebre del disco music. Esto a pesar de los señalamientos sobre la "fealdad" con que quisieron mostrar a Blanco, en contraste con la belleza del rostro de Vergara y una posible exageración en el septum. El principal logro, es que a veces te olvidas de Sofía y ves a Griselda, tan distinta, con sus mañas para "dibujar en el aire" con el cigarrillo, su tabaquismo empedernido, esa mirada entre cansada y perversa, su mirada siempre desafiante y una extraño semblante de felicidad, que no sabes si em cuántas partes es por la droga, la perversidad, una paz interna de sociópata o satisfacción criminal.

Sofía Vergara puede sonar repetida con su acento, en inglés y español, sus inflexiones al hablar y hasta parte de su caminar, pero en vez de elegante, chispeante y sensual, acá es chabacana, ruidosa e intempestiva. Dispara más veces de lo que parece que lo va a hacer, refleja muy claramente esos momentos de genialidad caníbal de destruir a otros para renacer y circula perfectamente en los muchos vaivenes que enfrenta en una producción tan relativamente corto en que igualmente se cuenta su guerra con los Hermanos Ochoa, parte del Cartel de Medellín, su alianza con los Marielitos cubanos y cómo ideó una forma de distribuir drogas entre los ricos de Miami.

Muy buenos los personajes de Christian Tappan y Paulina Dávila como el entorno más cercano de Griselda, lo mismo con Alberto Guerra como su último esposo y claro, Martín Rodríguez como Rivi y Jualiana Aidén Martínez como la policía June Hawkins.

Aunque parezca irónico, extrañé los subtítulos en español y no sólo en inglés, porque a veces te pierdes de palabras, las dicen susurradas o muy rápido. Después de la experiencia viendo series argentinas y chilenas, supongo que para ellos será lo mismos escuchando a latinos caribeños.

El reparto lo completa Vanessa Ferlito (NCIS: New Orleans, 24 y CSI: NY), Alberto Ammann (Narcos, Narcos: México), Alberto Guerra (Ingobernable, Narcos: México), Karol G, Christian Tappan (Primate, El Patrón del Mal, El Robo del Siglo), Diego Trujillo (El capo, Cochina envidia), Paulina Dávila (Luis Miguel, Tres Caínes), Gabriel Sloyer como Díaz, Juliana Aidén Martinez como June Hawkins, Martín Rodríguez como Rivi, José Zúñiga como Amílcar (que según es hijo de un policía venezolano y tiene una extensísima carrera televisiva en EEUU), Maximiliano Hernández como Papo Mejía (personaje real y actor latino también con larga carrera en la tele gringa), Julieth Restrepo como Marta Ochoa (real, hermana de los Ochoa, pero que muere de forma diferente) y el argentino Ernesto Alterio (Las Chicas del Cable, Alguien tiene que morir, Narcos: México) como Fernando Bravo.

Licencias históricas

La serie empieza en 1978, con tres hijos, huyendo de Medellín hacia Estados Unidos y acaba cerca de 1985, cuando finalmente la apresan. Lo que es parte de las licencias creativas que se tomaron Vergara, que es la productora ejecutiva, y su equipo. Porque Griselda Blanco se casó tres veces, por lo que para el tiempo que inicia la serie ya había traficado, ya la habían acusado de narco en Estados Unidos para 1976 (según esta nota en el New York Times de la época) y hasta ya se había casado una vez anterior.

Estas libertades artísticas, que suelen despertar comentarios y críticas, algunas tan amargas pero necesarias como las de Libertador (con Edgar Ramírez), parecen no alterar demasiado la intención de la serie Griselda: mostrar una historia no tan revisada como la de los hombres narcos, yendo más atrás que lo hecho por los cárteles de Medellín y Cali, mientras hace crítica social de una forma diametralmente distinta a la de Barbie. 

Griselda no es una muñeca de la familia, no es una Miss cooptada por los narcos y a pesar que la serie la muestran como una ex-trabajadora sexual, que debe aguantar avances, insinuaciones y hasta subestimaciones tanto de policías como de colegas criminales, los reportajes con testimonios de periodistas José Guarnizo y Martha Soto en BBC y El País, ambos autores de libros sobre la narcotraficante, ponen en duda ese pasado. Guarnizo señala que fue su mamá quién probablemente ejerció la prostitución, mientras Soto dice que simplemente no se profundiza al respecto.

En el personaje de June Hawkins hay parte de la reflexión de Vergara sobre porqué hacer la serie: es mamá, latina y migrante. Así la policía June no sólo es relegada e ignorada por ser mujer entre sus compañeros policías, sino que es motivo de burlas cuando asoma que podría haber una mujer narco detrás de la ola de violencia en Miami. El machismo se revuelve sobre sí mismo: los narcos no permitirían que sea una mujer, dice el policía en mansplanning a June, a quien le recuerda que entre sus tareas está "mantener el café caliente".

En Griselda vemos que antes de los genios criminales de Narcos estaba ella. Tenían 16 años y 4 años las futuras Reina del Sur y Reina del Pacífico, cuando la DEA ya había acusado a la colombiana (que se creía había nacido en Cartagena pero que su hijo menor Michael Corleone dice que nació en Santa Marta). Y la vemos tan innovadora como cruel: ya habiendo traficado cocaína desde Medellín hacia Nueva York, se inventa el contrabando con trabajadoras sexuales que las meten en su ropa interior. Testimonios dicen que tuvo otras ideas como el doble fondo de las maletas, antes de las máquinas de Rayos X en los aeropuertos.

Además, un detalle político-histórico más que relevante: ella es la outsider, que decide que para irse a la guerra y vencer a sus competidores, se debe unir con similares diferentes. En la serie se muestra la íntima relación afectiva y casi populista entre ella y las decenas de exiliados cubanos que tenían trabajos mediocres, "por que no hablan inglés" les dice. Ellos son un ejército leal, salvaje y hasta experimentado, porque se trata de los más de 120 mil cubanos que el régimen castrista envió en el Buque Mariel hacia Estados Unidos, entre el 15 de abril y el 3 de octubre tras vaciar cárceles y manicomios. 

Narco, pero no genia

Volvamos al inicio. No sólo para hablar de la tesis del "buen salvaje" que cubre a los villanos en las narconovelas, en que terminas adorando a personajes como El Cabo Jiménez y Guadaña (interpretados magistralmente por Robinson Díaz y Julián Arango), a Braulio (encarnado en Fernando "El Flaco" Solórzano), e incluso el Pablo de Narcos (que no es el mismo desalmado psicópata de El Patrón del Mal). 

Sino que hasta ahora Griselda Blanco no había sido tan popular, ni tan reconocida como sus contrapartes centroamericanas y por supuesto, sus colegas masculinos, a pesar que ya haber sido interpretada para cine y televisión por las colombianas Luces Velásquez en El Patrón del Mal y Lina Tejeiro en Paraíso Blanco, y la mexicana Ana Serradilla para la producción colombiana La Viuda Negra. Incluso se rumoró en 2019 que JLo le daría vida en el cine después que lo hiciera Catherine Zeta-Jones en Cocaine Godmother. Y si estiro la memoria, en el Cartel de Los Sapos y Narcos me parece haber visto que había una mujer narco en Miami, que era contacto y mata a algún narco local.

Lo dice claramente el personaje de June Hawkins, que existió en la vida real pero no arrestó a Griselda como en la serie, cuando logra ascender tras el apoyo de un colega policía de origen latino. Le grita a un cuarto lleno de hombres, cuando les reprocha que no se les ocurre ninguna forma de atraparla, porque después de subestimarla y dudar de su existencia, ahora la consideraban una genio criminal. Por lo que ella aterriza las ideas sobre ella: a pesar de sus habilidades, se le puede provocar como una persona normal, e incluso, se pueden usar tácticas que han funcionado con otros criminales. Una crítica al machismo que tan claramente se refleja en el monólogo de América Ferrera en Barbie: es dolorosamente contradictorio lo que se espera de una mujer.

No sabemos qué esperan algunas audiencias de Sofía Vergara, pero parece que lo mismo que exigen de Gloria Pritchett en Modern Family y de Gloria en Barbie: que sea flaca pero no tan flaca, pero no diga que quiere ser flaca, sino saludable, pero que también sea flaca.

Más datos

Varios reportajes, que difieren en detalles entre sí, citan varios otros autores de libros sobre Griselda, una biografía (Cocaine Cowgirl) y hasta un documental, que detallan parte de la vida antes de lo contado en la serie: cometió su primer asesinato entre los 11 y 12 años, cuando con sus amigos secuestraron a un niño en el Barrio Antioquia de Medellín, por el que su familia no pagó el rescate. Se casó por primera vez con un conocido criminal de poca monta a los 14 años, Carlos Trujillo, conocido como "Pestañas" y padre de sus tres hijos Uber (premonitorio), Dixon y Oswaldo (Ozzy), y vivió desde 1964 en Queens, Nueva York, hasta que la Operación Banshee, la que se reseña en 1976 en el New York Times, la hizo volver a Colombia. Según Insight Crime, un sitio periodístico especializado en crimen transnacional y el más serio de lo que encontré, dice que su primer esposo murió de cirrosis, pero que quizás sí mató a su segundo esposo, Alberto Bravo, aunque no dan detalles de la muerte de Sepúlveda, quien fue asesinado en Medellín, donde vivía con el hijo menor de ella y único de la pareja, Michael Corleone Blanco.

Griselda fue asesinada, a los 69 años en Medellín, por un sicario en una moto, un método cuya autoría muchos también le atribuyen. EL Diario Repúblico publicó el 3 de septiembre de 2012 un larguísimo reportaje sobre ella, como narcotraficante y como personaje público reflejado en las pantallas. Y acá una nota más corta de l atentado en el Barrio Belén, al salir de una carnicería, en la que recibió dos disparos en la cabeza, y su posterior muerte ese día en una clínica cercana, publicada por El Espectador.

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Reseña TV: Berlín, una tempestad de relaciones amorosas para concretar un nuevo súper robo

Reseña TV: ¿Quién mató a Sara? - Sensual, misteriosa y adictiva serie en Netflix


31 enero 2024

Reseña TV: Berlín, una tempestad de relaciones amorosas para concretar un nuevo súper robo

Antes de acabar con el año 2023 aparecieron los capítulos de la serie Berlín, basada en el entrañable estafador que muere detrás de una ametralladora en La Casa de Papel. Andrés de Fonollosa, hermano de El Profesor, reaparecía ante nuestras retinas para contar cómo acumuló experiencia de estafador y mente maestra, en un pasado glorioso en que no iba a morir prontamente.


Con la excusa de otro robo imposible, esta vez a una casa de subastas, vemos a Andrés / Berlín juntar un nuevo equipo que unía habilidades disímiles, físicas, técnicas e intelectuales, a partir de su unión con otro viejo amigo de andanzas -como luego vimos a Palermo- y una narrativa similar: algunos de los trucos para lograr la misión se entendería como un rompecabezas asíncrono se contarían después pero habían pasado antes, parte del engaño implicaba simular errores y habría secretos que no todos los integrantes conocerían.

Aún así, la serie es deficiente en mostrar la emoción de películas como Ocean´s Eleven o la propia serie inicial. Es decir, este spin-off no cumplió, ni mucho menos superó expectativas como hiciera Better Call Saul con Breaking Bad. Sin embargo, hay mucho rescatable. Principalmente la actuación del protagonista Pedro Alonso (nuevo amor de los venezolanos al revelar que su papá vivió 18 años en la Tierra de Gracia, entre Margarita y Caracas). Su seseo seductor, su mirada picaresca, su vibra de encantador de serpiente, es totalmente majestuosa. Nos vende Herbalife, una estafa piramidal, joyas falsas y bitcoins con el encanta necesario. Y uno estafado y robado, feliz de la vida de haberlo conocido.

Por otro lado, aunque es una serie que muestra bastantes defectos narrativos en lo que debería ser su principal leit motiv, el gran robo que se cometerá, se desborda en escenas amorosas que logra conquistar de forma inesperada la atención y la respiración. Y es que Berlín no trata sólo de encontrar el romance eterno, el matrimonio feliz o el enamoramiento candoroso. 

La serie habla de relaciones humanas: amor de amigos, rompimientos por infidelidad, las dudas propias de las relaciones poliamorosas, abiertas o libres y lo que puede surgir ardientemente, como el verano, y se disipa inevitablemente, como la nieve, sin culpas, remordimientos ni reclamos. Es decir, hay pasión que puede parecer amor y amor que se nutre de lo sexual pero que realmente tiene corazón y mariposas estomacales.

Entonces, la serie desilusiona con sus imprecisiones históricas y técnicas, pero muestra París de manera hermosa. Tiene dúos espléndidos y quizás, si tenemos paciencia, nuevas estrellas de la pantalla streaming.

Un detallito hermoso: escuchar tan buen francés en actores españoles, rompiendo el estereotipo de que no hablan inglés ni ningún otro idioma.

Además, la serie cuenta con la mexicana Samantha Siqueiros (Vikki RPM, Señora Acero); Tristán Ulloa (español-francés que he visto en las películas Abre los ojos; Lucía y el sexo; Maroa (venezolana); y en Narcos de Netflix); Michelle Jenner; Begoña Vargas (Paquita Salas; Altamar, ambas en Netflix); Julio Peña Fernández; Joel Sánchez y María Isabel Rodríguez.

Y aunque no conocíamos a estos personajes en la serie original, es inevitable hacer un pequeño guiño histórico, con la aparición de Lisboa, antes de serlo, en Itziar Ituño como Raquel Murillo y la extraordinaria Najwa Nimri (Vis a vis, Sagrada Familia) como la implacable Alicia Sierra Montes y Belén López (Mar de Plástico).

Está conformada por ocho capítulos, una puntuación de 7/10 en IMDB y acá puedes verla en Netflix.

La verdad esperaba más referencias a La Casa de Papel y un robo mucho más elaborado pero terminé conforme. La recomendaría pero advirtiendo las diferencias.

Acá puedes leer también mi reseña: ¿Quién mató a Sara? - Sensual, misteriosa y adictiva serie en Netflix

Reseña TV: Griselda en Netflix, que Sofía Vergara sea narco pero no tan narco, sino emprendedora, buena madre y sexy, pero también narco

25 enero 2024

Reseña TV: ¿Quién mató a Sara? - Sensual, misteriosa y adictiva serie en Netflix

Vemos muchas series nuevas todo el tiempo. Al contrario de algunos amigos que nos dicen que pasan horas y horas viendo qué ver, para luego repetir algo, nosotros tenemos una lista, sobre todo en Netflix pero ahora también en Amazon Prime Video y HBO Max, para ver una detrás de otra. La lista es por recomendaciones del algoritmo, amigos y mis lecturas en Wikipedia, IMDB y páginas especializadas después de buscar todo lo que puedo sobre el elenco, directores, guionistas y hasta productores.



Así llegamos a ¿Quién mató a Sara?, una serie mexicana (con un protagonista colombiano y un co-protagonista venezolano, Alejandro Nones) que nos sorprendió muchísimo. Con tres temporadas, el guión es realmente creativo e intrigante. Una historia que va desde el pasado hacia el presente con 18 años de diferencia, entrelaza las dos versiones separadas por el tiempo de los personajes: una niña que se vuelve una sensual mujer que no sabe nada de lo que ha pasado, adultos que se vuelven viejos, jóvenes que entran en la adultez y personas que nacen, mueren y se reproducen en un tiempo perfecto para que te conviertas en mayor de edad.

Salvando las inmensas diferencias, en cada capítulo y especialmente al desarrollarse las siguientes temporadas, vemos escenas a lo "Lola, Corre, Lola", en que cada secuencia de eventos es mostrada de nuevo pero según el punto de vista de otro personaje, que se convierte entonces en el eje central de las escenas. Esto hace que momentos que originalmente parecían banales, pequeños o inconexos terminan siendo importantes o interesantes para la vida del otro, dando explicaciones y significado a la historia que aumenta en suspenso y misterio, siendo altamente cautivante.

La historia, más o menos, está basada en la muerte de Sara, quien en lo que parece un trágico accidente, cae desde un paracaídas que iba siendo arrastrado por una lancha, por lo que parecen unas correas y un arnés saboteado. Luego vemos cómo varios jóvenes se lanzan a rescatarla, corren por un muelle buscando ayuda, luego a toda velocidad para tratar de salvarla y en el hospital la declaran muerta. 

La tragedia sucedió en unas vacaciones en una casa de campo de una familia adinerada, los Lazcano. Sara era novia del hijo mayor, Rodolfo, mientras el hermano de ella, Alex, era entrenador de gimnasio y amigo de él. La familia se completaba con José María (Chema) y Elisa, hermano adolescente y pequeña de Rodolfo, así como los papás de los tres, César y Mariana.

Le piden a Álex que se sacrifique y se declare culpable: estaban todos ebrios pero debía decir que él manejaba la lancha y le puso el paracaídas a su hermana. Iría a la cárcel unos meses por negligencia mientras el viejo Lazcano lo ayudaría con dinero y un trasplante de riñón para su mamá enferma. Le fallan, la mamá muerte y Álex logra salir de prisión con nuevas habilidades de hacker, sed de venganza y un montón de dinero de otra víctima de los Lazcano, quienes están por inaugurar un súper casino brutal, con prostíbulo subterráneo y con Rodolfo, el ex de Sara, como nuevo gerente general.

Las actuaciones

Álex es Manolo Cardona, el famoso Martín González "Fresita" de El Cártel de Los Sapos, en la que también fungió de productor. Entre las actuaciones más impresionantes están las del español Ginés García Millán, el patriarca de los Lazcano, que aparece como un villano despiadado, conservador y que nunca expresa sentimientos salvo la rabia y el placer; Eugenio Siller como José María "Chema" Lazcano, destacadísimo como actor dramático y por supuesto, el español-francés Jean Reno (León, El Profesional) como el Dr. Reinaldo Gómez de la Cortina.

La serie es también bastante sensual, con escenas eróticas bastante creativas y directas, con Carolina Miranda (Señora Acero) y Cardona; entre Chema y su novio Lorenzo (interpretado por el puertorriqueño Luis Roberto Guzmán, el papá biológico de Miguel en Cobra Kai) y varias con Ginés visitando amigas, amantes y mujeres en su lupanar. Hay bastantes desnudos masculinos, lo que fue un reto para Siller, según reveló en varias entrevistas.

La serie es poderosa también en imágenes y situaciones de acción, muchísima tecnología, con algo de delitos financieros y corrupción, pero profundiza en muchos temas sociales abiertos al debate como la aceptación de la homosexualidad en los entornos familiares, la homofobia de las viejas generaciones que quieren "curar" a sus hijos, la ética de las farmacéuticas y algunos científicos cooptados por la ambición, los vientres en alquiler, las desigualdades sociales e incluso la sociedad de cómplices que permite que algunas injusticias suceden porque no estamos claros cuáles cómo pelear contra monstruos como el tráfico sexual o las connivencia entre mafias, políticos y empresarios corruptos.

¿Quién mató a Sara? no es una serie fenomenal ni perfecta, pero nos sorprendió, nos hizo verla en muy pocos días y aunque tuvo ciertos errores de producción, como la exageración en la ropa y maquillaje de Elisa TODO EL TIEMPO y en todas las situaciones, así como la temeridad con que muchos personajes actúan en momentos límites y violentos, la inmensa mayoría del tiempo nos enganchó, intrigó y nos hizo pasar buen tiempo, queriendo saber qué significaba cada escena del pasado, el verdadero rostro de cada personaje y las vueltas de la trama.

Para ver a los actores, la cuenta de Instagram de la serie, ver todos los créditos, fotos y videos en IMDB y para verla en Netflix.

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24 diciembre 2022

Mis predicciones para los Golden Globes 2023

Voy a ir actualizando, si logro ver alguna de las películas nominadas, pero me voy a quedar en las series de plataformas de streaming Netflix, HBO y Amazon Prime, que son a las que tengo acceso.

Mejore Serie de Televisión - Drama

Better Call Saul (AMC)

The Crown (Netflix)

House of the Dragon (HBO)

Ozark (Netflix)

Severance (Apple TV+)

Así mismo Bob Odenkirk – Better Call Saul (AMC) como Jimmy McGill / Saul Goodman / Gene Takavic como Mejor Actor Serie de Televisión de Drama.

Zendaya – Euphoria (HBO) como Rue Bennett como Mejor Actriz de Serie de Televisión de Drama.

Bill Hader – Barry (HBO) como Barry Berkman / Barry Block como Mejor Actor en Serie de Comedia.

Kaley Cuoco – The Flight Attendant (HBO Max) como Cassandra "Cassie" Bowden como Mejor Actriz en Serie de Comedia.

Julia Garner – Ozark (Netflix) como Ruth Langmore como Mejor Actriz de Reparto en una Serie.

Y sí, nos gustó House Of Dragon pero no le apostamos todavía. En todas tengo dudas menos con Zendaya.