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17 noviembre 2024
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23 enero 2024
Transumanza - Dawn Of A Dark Age: un disco de black metal avantgarde con clarinete dedicado al Patrimonio Inmaterial de la transhumancia, una práctica ancestral del pastoreo de ovejas
¿Escuchas el clarinete? Esa es una expresión común tanto en el jazz como en el metal avant-garde e incluso en música electrónica o rock experimental. Cada vez es más común la fusión no sólo con folk, jazz o world-music sino que sean los instrumentos medievales, vintage, en desuso, especialmente fabricados por el artista o tradicionales los que dejen de ser acompañantes, sazonadores o complementarios para tomar el rol principal.
Así es el nuevo disco (diciembre de 2023) de Dawn Of A Dark Age, una agrupación italiana alrededor del clarinetista clásico y jazzista Vittorio Sabelli, nacido hace 49 años en Agnone, provincia de Isernia, en Molise, al sur de Italia.
La transhumancia
Un disco dedicado a una practica tan ancestral como actual, el pastoreo de ovejas en los campos italianos. De esta forma, lo antiguo y lo actual, la soledad pacífica que permite la meditación se une con una tradición que puede ser reinterpretada musicalmente bebiendo por igual de Opeth y Dissection como de los más experimentales músicos contemporáneos, tanto de la música académica como del jazz fusión, de lo medieval y de lo contemporáneo.
Así las voces femeninas angelicales, las furiosas descargas de black metal tradicional y el protagonismo del clarinete y del clarinete bajo (que parece más un trombón), la presencia del organetto (un acordión italiano medieval) son intérpretes de algo tan huraño como necesario: carne, lana, ruralidad.
El disco, Transumanza, el octavo de su historia pero el que le ha valido reconocimiento como compositor de black metal avantgarde de calidad, está compuesto por siete temas, con una duración de 43 minutos. Las referencias inmediatas, debido a las fusiones, cambios de ritmos, innovaciones y rarezas van por los lados de Dødheimsgard, Vehemence y Æthĕrĭa Conscĭentĭa, en que el space rock, el black metal, la música medieval, la electrónica y el saxofón jazz son parte de sus elementos centrales, no adornos ni añadidos exóticos.
Por más extraño que parezca, es un disco de metal extremo dedicado a la transhumancia, un tipo de pastoreo en movimiento que se adapta al entorno cambiante por las estaciones, afectado por los propios animales y los propios ciclos de la vegetación. Se calcula que hay 150 millones de personas involucradas en esta práctica, que en diciembre de 2023, el mismo mes de edición de este disco, la trashumancia estacional fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por “contribuir a la inclusión social, al fortalecimiento de la identidad cultural y a los lazos entre familias, comunidades y territorios” después de una candidatura internacional presentada por España, que también se practica en Albania, Andorra, Croacia, Francia, Luxemburgo y Rumanía y se suma así, al reconocimiento que ya disfrutaba en Austria, Grecia e Italia desde 2019.
La música
El disco abre con La scasata (La subida). Una voz rasposa describe el pastoreo sobre una guitarra acústica y algo de clarinete. Puedes pensar en Haggard, quizás en alguna balada de los últimos discos de Therion. Algo del gothic metal de principio de los 90.
"En el mes de septiembre, el descenso de la montaña está lleno de melancolía. Los picos se vuelven blancos y los animales están inquietos. Sintiendo la falta de hospitalidad de la montaña. El día antes de la subida, los pastores preparan la bolsa. Consiguen el último escaso salario del jefe. Y antes de registrar el rebaño se hace un inventario".
Con Trasumante, un tema que supera los 10 minutos, escuchamos las primeras guitarras distorsionadas y voces femeninas, así como los primeros shrieks y algo de riffs de death metal melódico, que sólo al final del tema deriva en una variación de los mismos elementos en furioso y veloz black metal, en la que los blast beats bestiales son acompañados de clarinete.
Después de la brevísima Preghiera pagana (dell'abbandono) [Oración pagana (de abandono)], de apenas 34 segundos, empieza Il gran tratturo magno (La gran pista de las ovejas) en que podemos escuchar metal extremo avantgarde, que puede recordar a Thy Catafalque, Solefald o el último Emperor, tanto como a El vuelo del moscardón, con el clarinete jugando con velocidad metalera y los shrieks tratando de imitar al instrumento, lo que es retomado para finalizar, repitiendo la reversión con blast beats y acordes menores.
El disco empieza a adquirir mayores intervenciones de folclor medieval, sonoridades góticas y black metal contemporáneo en un marco que recuerda tanto al rock progresivo psicodélico como a la fusión world-music y algo de Mayhem, de nuevo, con el clarinete como instrumento líder y los tropos del jazz fusión en la composición. Puede haber guitarras afiladas, bajo estruendoso y una batería apocalíptica pero la composición se asemeja más a los proyectos no-metaleros de su líder.
Cantico tra cielo e mar (Canción entre el cielo y el mar) invoca a la música menos metálica de Sylvaine y Myrkur, para luego explotar en I regi tratturi (Yo gobernaba los tractores) en que el disco vuelve a ser black metal perverso y raudo, con mucho clarinete jazz, arreglos tribales y algo de psicodelia. Me hace pensar también en elementos de innovación en la oscuridad de bandas noruegas como Dimmu Borgir y Arcturus, sin evitar escuchar también influencias de Mortiis.
El disco representa para mí un momento extraordinario de la música extrema experimental, en que los discos conceptuales basados en tradicionales rurales y la orquestación europea se unen con ideas foráneas, reinterpretando el black metal desde un punto de vista que hace pensar que no existe rock sin jazz, que no existe la música nórdica sin la americana, y que esta es producto de la fusión de lo indígena con lo africano. Un eterno retorno.
Por eso una misma melodía es repetida, con distintas variantes en todo el disco. Invocando tanto la idea de la improvisación del jazz y de la composición de la ópera sino también del coro de la canción tradicional, heredada y enseñada sin autor conocido ni compositor claro. El disco resume, incesantemente, que Vittorio quiere que coexistan los universos temporales, tal como en la trashumancia: las estaciones cambian pero se repiten, se acaban pero volverán y de nuevo, similar pero diferente, en perenne rotación, la existencia se renueva con los ciclos repetidos.
El disco cierra con Preghiera pagana (Del ritorno) [Oración pagana (del regreso)] en que se reafirma el concepto musical y lírico descrito, que recuerda a las obras universales sobre las cuatro estaciones, a la trascendencia y a la reinvención dentro de la tradición. Un disco salvaje, profundo, intelectual, poderoso y esencialmente, hermoso.
Vittorio
Con experiencia tocando en agrupaciones de jazz, colaborando con bandas de metal como el proyecto austriaco de pagan black metal de un solo hombre Rauhnåcht y las banda italianas de death/black Veratrum y de doom/black Ponte del Diavolo, es también miembro de la banda de black metal experimental Incatvm, fundada en 2022 junto al baterista Diego Tasciotti, también en Dawn of A Dar Age. Vittorio allí toca también la guitarra, el saxofón y el piano.
Además, hace arreglos para la banda francesa de dark folk Wÿntër Ärvń y tiene un proyecto propio llamado A.M.E.N., en el que mezclando doom, death, black y jazz de vanguardia, con letras de Aleister Crowley, hace una música extraña y misteriosa.
Algo bien extraño es que el vocalista principal del disco, Emanuele Prandoni, tiene una larguísima carrera como baterista en varias bandas de black metal atmosférico. Salvo en su proyecto personal black metal / ambient, Anamnesi (Reminiscencia en griego).
La voz femenina, siempre angelical y perfecta, es de la soprano, compositora e intérprete de instrumentos de viento, Alessandra Santovito. Ella es la mitad del dúo de música neoclásica Gothica, la mitad del dúo de música clásica moderna / neofolk Hexperos y parte del Ensemble Stella Nova, de música medieval y antigua.
Mattia Milizia se encargó del bombardino o eufonio, parecido al trombón, tuba o saxofón. El francés Sparda hace los coros, así como en varias bandas de black metal del país galo, incluyendo Vehemence y el otro proyecto de Vittorio, Incantvm.
Geoffroy Dell'Aria se encarga de la zampogna, una gaita del sur de Italia. A él lo reconoces por ser el encargado de la gaita escocesa de Cruachan, Paydretz y Les Bâtards du Nord. Otros invitados destacados incluyen la violinista Vittoria Nagni, en vivo para Saor, el contrabajista de jazz Graziano Brufani (también en Incantvm) y el percusionista de jazz Marco Molino, quien se encarga de la marimba en Incantvm, en Hexperos y en otro proyecto de jazz con Vittorio llamado Chorando Brazil.
Completan el combo con las voces corales de Nicole Massanisso, Angel Malak y Gianluigi Dezzi, así como la de los vocalistas de metal extremo, Alessandro Sforza y Marco Liazza.
Para escuchar completo esta alabanza al pastoreo, en italiano, con clarinete medieval y metal oscurísimo, gratis en Bandcamp, acá: https://dawnofadarkage.bandcamp.com/album/transumanza
24 septiembre 2023
Descubriendo a Augusto Bracho, el cancionista latinoamericano que nació entre Caracas y Ciudad de México

Así encontré a Augusto Bracho, del cual no sabía nada. En una entrevista que le hicieron a Jorge Drexler en El Estímulo por su concierto en Caracas a finales de septiembre de 2023 -diez años después de su última visita y a la que pude asistir- le preguntaron por el artista venezolano del que yo creía no saber nada. El uruguayo dijo que escuchó uno de sus discos muchísimo hace unos años, que había coincidido en alguna sala pero que a pesar de la admiración, nunca se habían conocido y que aspiraba a trabajar con él alguna vez.
Encontré su página web, que lo presenta como un “cancionista latinoamericano” que había nacido en Caracas en 1986 como Gustavo Guerrero y un especial sobre Augusto Bracho en Radio Nacional de Colombia. En principio no entendía bien si estaba ocultando su origen venezolano o si se presentaba de una forma más amplia. Luego entendí era su alter ego, bien construido, que se presenta como el “heterónimo” del artista Gustavo Guerrero.
Su disco Música Moderna (2022), consta de nueve canciones de bolero que el cantautor compuso entre 2020 y 2021 en Ciudad de México, en el cual asume en soledad con su guitarra, lo que da claras pistas sobre la admiración del autor de “Mi guitarra y vos”. El disco, que también se conoce como Boleros actuales sobre la fantasía de un migrante, tiene temas como “Yo te recuerdo, Caracas”, “En Chapellín” y “Cruz del Ávila” en que con sumo romanticismo venezolano, suena totalmente latinoamericano: arraigo, desarraigo, nostalgia, cosmovisión, placer y sufrimiento de nacer, vivir y moverse en el Nuevo Continente.
No sólo le declara su amor a la capital venezolana, que sabe que ha perdido como un amor que fue inmenso pero al que hay que dejar atrás, sino dice antes de cerrar el disco de 36 minutos:
“Se está formando una orquesta
que no tiene documentos:
es la música moderna
del gran baile curandero…”
El disco fue producido por Nacho Mastretta, aparece Laura Itandehui en la canción «Cruz del Ávila» y la ilustración fue realizada por Andreina Vallés.
También encontré que sus cuentas de redes sociales no se actualizan desde diciembre de 2022, justo cuando se notificó el asesinato de El Tigre de Mazatlán, Jorge Tirado, junto a su hermano y su tío abuelo. Tirado era el manager de Augusto.
En una entrevista de Juan Carlos Ballesta en la revista La Dosis en que noté que sí conocía a Augusto Bracho pero como Gustavo Guerrero. Fue el guitarrista de una de mis bandas favoritas, Bacalao Men, en el disco Sabaneando (2011) y había estado en agrupaciones que había leído, y aunque no recuerdo con exactitud, escuchado también: fundó el power trío Cunaguaro Soul y luego fue parte de Cabezon Key, además de ser guitarrista del disco Bichos de Raúl Monsalve y Los Forajidos, una joya de percusión afro-venezolana con Latin Jazz futurista que es obligatorio escuchar, y que yo apenas había disfrutado con el disco Volumen 2, por la participación del baterista de jazz venezolano Orestes Gómez.
De la entrevista lo que más me llenó de emoción fue saber que desde 2012 era el director de la orquesta de Natalia Lafourcade, que lo descubrió en Argentina -donde había migrado para estudiar música y diseño gráfico- para luego ser responsable para la traducción en vivo del disco homenaje a Agustín Lara para luego participar de lleno en la creación de Hasta La Raíz (2015) -en la que comparte con Augusto en la canción “Vámonos negrito”- y los dos Musas (2017 y 2018), donde Gustavo musicalizó la hermosa “Tú sí sabes quererme” junto a Los Macorinos.
Y aunque ya había publicado Primer Acercamiento Al Mito (2014) bajo el seudónimo, el nacimiento real de Augusto Bracho fue con El Mercado de Los Corotos (2018), justo cuando se separa de la apretadísima agenda laboral de la artista mexicana.
Antes había publicado Pajarera Vertical con José Ignacio Benítez (Domingo en Llamas), grabó las guitarras del disco Algo sucede de Julieta Venegas (quien además recomendó su disco Música Moderna) y un disco con el caprichoso título de “Antología 2” bajo el nombre El Conjunto con Martín Bruhn (que son versiones del cancionero latinoamericano con mucha percusión e instrumentos de cuerda latinoamericanos folclóricos) y que incluye la gaita zuliana “La Bella del Tamunangue”, el golpe tuyero “La ciudad de los siete templos”, el exito noventero “Un merengue sin letra” y hasta la cumbia “Cariñito” que más recientemente popularizado Lila Downs.
Este disco fue grabado en España en 2014, mezclado en México y publicado en 2016, aunque fue presentado cuando Gustavo/Augusto ya no trabajaba con Natalia para presentaciones en vivo.
¿Y el hilo detrás de los miembros de los distintos miembros de las bandas?
Raúl Monsalve, de Raúl Monsalve y Los Forajidos, donde tocó Gustavo Guerrero, había tocado el bajo en kRé, una banda de jazz rock que sólo pude ver una vez en vivo en Caracas, con dos discos de culto llamados “La radio está en la cocina” y “Ruido doméstico”.
01 mayo 2023
Música Rara: Cosmic Jaguar, banda ucraniana que mezcla el thrash progresivo de Sadist y Atheist con la cultura y folclore mesoamericanos
El metal es realmente universal, global y transversal. Puede ser pagano o vikingo, usando noruego antiguo, instrumentos folclóricos del Medio Oriente, de Europa del Este o japoneses, pero también tiene jazz, pistas electrónicas similares al trap o volver a raíces como el crust, el hardcore o el speed metal, tener combinaciones de power metal con black de thrash con progresivo o de synth-pop con death metal.
Y tenemos a Cosmic Jaguar, de Ucrania, con un thrash progresivo que parece la combinación de Acrania con su death metal jazz latino desde México y el thrash progresivo experimental de Voivod desde Canadá pero con una temática totalmente enfocada en la mitología azteca. Allí podemos agregar Atheist, Cynic, Sadist y Death pero también Santana. El resultado es en algo como un Obscura con obsesión por la cultura mesoamericana. El power trío etiqueta su estilo como avantgarde technical thrash, con el que estoy totalmente absorto.
Conformado por Денис Фурсов (Denys Fursov / Denis Tornillo) en la batería, percusión e increíblemente en instrumentos folclóricos como conchas de mar; Євген Васил'єв (Evgen Vasilyev - Juan Maestro) en las guitarras y Сергій Бондар (Sergiy Bondar / Sergio Lunático) en el bajo y voces, todos de la banda de thrash técnico (power/heavy/progresivo) Bestial Invasion pero sin su cantante, debutan con el disco The Legacy of the Aztecs (El Legado de los aztecas) con un disco conceptual basado en la mitología azteca con letras y producción de Sergio Lunático.
¿Estaremos hablando de apropiación cultural, de universalidad o de homenaje? Pues hay bandas latinas de metal que hacen metal con inspiración o música gótica, medieval, vikinga y neoclásica, pero puede ser un debate abierto sobre colonialismo o de globalización.
En mi opinión, un discazo, sin discusión, que mezcla guitarras rudas, un bajo intrincado, voces desgarradas y mucha atmósfera étnica / folk / metalera, que hace el trabajo contrario, de agregar estas técnicas y estilos metaleros venidos del llamado Norte Global con sonoridades, estética e historias indígenas de Mesoamérica, lo que me parece una maravilla.
Bestial Invasion ya había hecho algo similar. Obsesionados con el metal y la cultura de Italia, es una banda que mezcla el power/heavy metal épico con toques de progresivo a la Cynic y Death, algo de thrash americano con letras y conceptos del país europeo, como su disco The Divine Comedy: Inferno, inspirado en la obra literaria de Dante Alighieri.
Sobre Cosmic Jaguar, lo puedes escuchar en Bandcamp acá: https://cosmicjaguar.bandcamp.com/album/the-legacy-of-the-aztecs
25 enero 2020
Doblete avantgarde: black metal - trip hop - folk húngaro de Thy Catafalque / Black metal hipster con arpa, vibráfono y oboe japonés de Liturgy
Naiv
Empezamos por Thy Catafalque, la obra de Tamás Kátai, quien desde hace 15 años ha combinado magistralmente el black metal, el trip hop, el folk de su natal Hungría y la música industrial para elaborar una especie de metal progresivo muy retadora. Con "Naiv", publicado el 24 de enero de 2020, este compositor y arreglista parece haber llegado a un nuevo nivel en la producción, mezcla y presentación de sus ideas.
Su resultado es combinar sin estridencias los arreglos de instrumentos orquestales con las capas de electrónica y el metal extremo sin sonar como un collage, a pesar de la colaboración de siete músicos, nueve instrumentos y cuatro cantantes invitadas: Martina Veronika Horváth, Gyula Vasvári, Zoltán Kónya y alguien bajo el seudónimo P.W. Hermann. Muchos de ellos anteriores colaboradores de su proyecto Gire.
Así logra un hilo conductor en cada tema que permite sumergirse en la música sin esperar o sobresaltarse porque viene la distorsión, la paz acústica, el arreglo orquestal o la atmósfera electrónica a pesar de la incursión del violín, la viola, el violonchelo, el oud, la citera, el trombón, el saxofón, la quena y el bajo sin trastes.
Aunque el disco empieza con una furiosa descarga de black metal que es suavizada con tonos de soprano, hay sorpresas como los tonos funk y slaps del bajo, los momentos de metales jazzísticos, el dominio de los sintetizadores e incluso algunos grasps de black metal. Y aunque Tamás dice que el disco hace honor al temperamento infantil, informal e improvisado del arte naïve, lo que alcanza es de una genialidad sónica.
Mi tema favorito es Vëto, una épica de ocho minutos que inicia con disonantes riffs de metal pero que evoluciona hacia una melodía de electrónica/rock progresivo/medio oriente que puede ir entre Vagabond de Subterranean Masquerade y temas menos metaleros de Orphaned Land para pasar a elucubraciones industriales atmosféricas a lo Samael para luego volver a la percusión, los riffs pesados y cacofónicos, los coros femeninos y la disonancia.
La combinación es aún más compacta que lo logrado por Thank You Scientist, siendo Naiv el disco menos pesado de su carrera, no alcanza el paroxismo de Solefald o The Hirsch Effekt, sino es un viaje extraordinario que incluye sonoridades de Medio Oriente y gitanas con momentos de oscuridad, sobre una poderosa base de industrial europeo que deja una suculenta sensación.
Lo puedes escuchar aquí: https://thycatafalqueuk.bandcamp.com/album/naiv
H.A.Q.Q.

A tu computadora no le falta memoria. Bueno, quizás sí, pero no es por eso que suena así este disco. Liturgy es una banda que podría presentarse como black metal 2.0, si uno hace la analogía con el trap y el rap de Soundcloud o el underground experimental de Bandcamp. Pero en este caso es porque partiendo desde el black metal experimental claustrofóbico y asfixiante que se puede escuchar en bandas como Imperial Triumphant y Car Bomb o cualquier cosa donde toque o produzca Colin Marston, le agregan arreglos electrónicos y sinfónicos desconcertantes.
Esos terribles sonidos que arroja tu computadora cuando falla la memoria, murmullos en forma de ópera de vanguardia como Lingua Ignota y muy raros sonidos de cuerdas, vibraciones asiáticas y teclados son introducidas en el fondo del caótico ruido de avantgarde progresivo que cesa, se interrumpe y alimenta con estas externalidades.
Así vibráfonos, pianos, arpas, hichiriki (oboe japonés), ryūteki ("flauta dragón" japonesa) y un ensamble de cuerdas comparten protagonismo con las guitarras, batería y bajos de pura maldad para juntos hacer sonidos muy brillantes, como un black metal asoleado, a lo Sunbather de Deafhaven e irremediablemente comparable con Sigh, progresivos y vanguardistas, pero niuyorquinos en vez de japoneses.
No son pequeños arreglos de instrumentos exóticos, es que el metal es por momentos una parte accesoria, circundante y casi periférica para el concepto que incluye completos interludios con estos instrumentos "no metaleros", así como principal apoyo en melodías, siendo un ingrediente homogéneo de las agudísimas armonías. Así los arreglos de arpa suenan al mismo volumen que la batería, por ejemplo.
Lo escuchas aquí https://liturgy.bandcamp.com/album/h-a-q-q
10 junio 2019
Félix Martín: el lutier metalero se luce con "Caracas", un compilado de temas folclóricos venezolanos en clave de jazz metal progresivo en homenaje a la lucha por la libertad en Venezuela

Después de participar en las protestas populares de 2017 en Caracas, así como incursionar en las fusiones con música latina y venezolana, Félix publicó en abril de 2019 su disco “Caracas”.
Interpretaciones en clave de jazz metal de ritmos y canciones de folclor venezolano como La Vaca Mariposa, El Diablo Suelto o Apure en un viaje, con especial enfoque en el trabajo de Simón Díaz.
En su web pueden no sólo comprar el disco, sino paquetes con calcomanías e incluso una franela con Simón Bolívar tocando la doble guitarra: https://www.felixmartin.net/
El disco arranca con el joropo Quitapesares con muchísimo metal jazz, que a pesar de su brillante interpretación, no te prepara para el viaje hacia el cosmos del virtuosismo que deconsttruye a La Vaca Mariposa. Después de mucho tapping con acompañamiento milimétrico de batería, cierra con distorsión metalera.
Nada es obvio para el cuarteto completado por el baterista Víctor Carracedo y el bajista Javier Sepulveda. Aunque se reconoce claramente la melodía y estructura de los temas, como en Pararillo, cada tema es enriquecido con tapping, arreglos funk y jazz de bajo como slaps, rasgueos y solos, así como una batería que transmuta desde el rock progresivo hasta el metal poderoso.
Siempre instrumentales, hay además suma de algo de ritmos latinos que le agregan un sabor tropical, así como interludios de rock para volver a los abundantes tappings que identifican el trabajo de Félix, siempre lleno de sonidos que incluyen el metal a lo Cynic, máxima expresión del metal jazz.
Pero es la incursión latina, que se desenvuelve en un virtuosismo que sirve de homenaje a los temas originales lo que le da carácter a este disco. No son extrañas elucubraciones ajenas al tema central, sino convertir al tema original en un género totalmente nuevo gracias a los matices contemporáneos del trío.
Así que además de resaltar las habilidades como conjunto, “Caracas” no sólo le hace un justo homenaje a los compositores tradicionales de Venezuela sino que los muestra en su justa dimensión, como cuando Los Beatles fueron reconocidos por los académicos: como inusuales compositores con alcance global.
El primero de los tres temas acústicos del disco es la gaita Grey Zuliana, que refuerza el concepto artístico propuesto.
Saca los temas de su oriundo folclorismo para llevarlo a un público universal pero además nos los vuelve a presentar, intacto en su intención pero con un revestimiento que lo enriquece. Y esto me parece mucho mejor que la mayoría de versiones electrónicas de neofolclor, incluyendo unos completos desastres en presunto homenaje a Simón Díaz.
El trío de Félix Martin les da carácter de rock progresivo, los muestra como composiciones que pueden tocarse con un sabroso latin jazz e incluso como metal sin ser meramente una versión gritona, puramente viciosa, de una melodía distorsionada como han hecho con otros temas populares. Y al tiempo, que estas reingenierías musicales sean fieles.
Mis temas favoritos: El Alcaraván y El Diablo Suelto. Después de un inicio metalero, se pone veloz en un dúo de batería contra guitarra, incluye un buen solo que trata de reproducir la atmósfera melancólica de su línea de voz con la guitarra y bajo, lo que puede recordar a lo que hizo Apocalyptica cuando decidió versionar a Sepultura o Pantera. A medio tempo, es sumamente progresivo. En el segundo caso es una versión más pura, si se quiere, del corazón de la canción a ritmo de metal jazz, porque ya es originalmente lo suficiente salvaje como para sumarle demasiado.
La más sencilla es “Apure en un viaje”, cuya primera mitad es casi una versión típica de solo de rock con reinterpretación jazz pero en la segunda parte es lo que asombra en el disco. Antes de eso “Zumba que zumba”, que es más un relleno de menos de dos minutos.
Es curiosa la versión más metalera: Tonada de Luna Llena, que le cambia bastante el tono general, con un par de interesantes interludios de jazz ambient.
El cierre del disco con los “unplugged” de Alma Llanera y Caballo Viejo. Sin distorsión igual hay una gran vibra rockera, que te hace cabecear como en un toque de Iron Maiden o Metallica, pero al combinar con maestría esos golpes atravesados del joropo con los arreglos solistas de batería y el uso de silencios para el pogo. En ambos casos, la melodía es tocada en unos tapping brutales que hacen que se te salgan las lágrimas pensando en las imágenes de los paisajes naturales del país, como los que usan para televisar el himno nacional.
Viva Venezuela Libre
Lo escuchas completo aquí https://felixmartinmusic.bandcamp.com/album/caracas
07 marzo 2017
La Gallera Social Club, Pakalolo y The Viridian Groove, venezolanidad universal con fusión
Empezaré por Pakalolo, un trío que logra cumplirnos el sueño de viajar a Hawaii para tocar un reggae que usa ukelele, guitalele y piñas para con letras de nuestra idiosincrasia llevarnos por un suave oleaje con su disco Tropical Trip. Bautizados con la palabra que usan en la isla para hablar de la planta de marihuana, usando el ritmo jamaiquino y temática local, queda un sabroso cóctel, suavecito pero potente cuando llevas varias canciones, en que te relajas, ensueñas, sonríes lentamente y lo ruedas. Además, invitan a Laura Guevara a uno de sus temas.
Desde Valencia saludan los rockeros progresistas de The Viridian Groove, un dúo que se amplía para tocar en vivo, hace un verdadero honor a King Crimson y The Mars Volta, con añadidos de psicodelia y sazón vanguardista. Con saxofón, electrónica, voces femeninas, violín y mucha vanguardia, la banda se pasea por largos temas -de hasta 16 minutos- para mostrar todas las elucubraciones melódicas y compositivas del género. Así lo demuestran en su disco Surrealistic Sweven.
Y para cerrar, unos venezolanos que han apelado a la investigación del folclor venezolano de corte percusivo, a la magia que rodea el culto a San Juan Bautista y la afrovenezolanidad para reinterpretarla con electrónica. Así el joropo y la quichimba se unen en el disco "Caribe" de La Gallera Social Club, quienes residenciados en Francia pero con el corazón en las costas de nuestro país. Así que el sangueo e incluso la cumbia tienen sonoridades que pasan también por el pop y el rock, mientras la nostalgia es transformada en homenaje y celebración.
La banda, para entender más, está compuesta por los exMango Funk de Miguel Romero (voz, bajo y teclado) y Alexis Romero (voz, guitarra y sampler), el chileno Rodrigo González Miqueles (sampler, teclados, cuatro y flauta) de Quilapayun, y Andrés Sequera (batería), de la banda de jazz fusión venezolana Monsalve y Los Forajidos, invento del exbajista de Kré y Cabezón Key. Pueden recordar un poco a El Pacto pero menos análogos.
Como son tan abundantes, les recomiendo también escuchar sus sí, tres discos, anteriores: Ecos del Tercer Mundo Vol. 1 y 2 y remezclas del primero.



