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10 junio 2025

Lo nuevo de Systema Solar (cumbia digital), Ladrones (tumbado metal), Garbage (ahora electrónica), death progresivo vintage de Chequia, pop reggae, horrorcore de LA, doom pop metal finlandés

1. Human Sewer (2025) de Demiurg: death progresivo de Chequia, con el sonido originario de bandas como Death, Carcass y Pestilence, con una batería compleja pero rudimentaria en la grabación, una voz que parece acercarse a Martin Van Drunen en Asphyx y muchos arreglos de bajo técnico y solos increíbles. 4,3 de 5. No es más porque hay menos originalidad y mucha emulación. Es su cuarto disco después de 10 años de silencio aunque desde 2009 han tocado en vivo como una banda de versiones de Death.

2. Return To Roots (EP, 2025) de Tash Sultana. Se reinvindican totalmente con este puñado de canciones de reggae pop psicodélico, menos soul, R&B y alt-pop y más originario. Son de Australia. Es el trabajo solitario de Taj Hendrix "Tash" Sultana, quien se describe como una "banda de una persona" y como de género fluido.
3. Futuro Primitivo (2025) de Systema Solar: divertido, sabroso, increíble fusión de música colombiana orgánica y electrónica que está bautizado como Digital Cumbia, que se alimenta de canatos de dancehall, dub, reggae, dubstep, hyphy, psicodelia, samples de house y mucho folclor. 4,5 de 5. Es un disco en homenaje al rap costeño colombiano, según ellos mismos.

4. Postcards From Hell (2025) de Mickey Avalon & Rove.  Avalon (Yeshe Perl de nacimiento) es un rapero de Los Angeles y Rove viene de Canadá. Creo que acá RYM se quedó muy lejos de una buena clasificación. No sé si es Horrorcore o Hardcore Hip Hop porque aunque se escuchan algunos beats de crunk y trap, mientras otros tiene guitarras o samples de música más bien calmada. 

A veces me suena a una combinación entre The Streets y Snoop Dogg. Mickey habla de consumo de cocaína y crack, sexo y prostitución, siempre está sin camisa y usa mucho delineador, lo que es marcadamente diferente en su género. Yo le doy un 4,2 de 5. Me gustó muchísimo.

5. Shining (Oct, 2024) de Swallow The Sun: me pareció malísimo, salvo un par de canciones, la primera vez, en que le di 2,5 pero una segunda oída me entusiasma y alegra, porque esta banda siempre me ha agradado aunque no me mate. Y aunque no llegue a la calidad de los discos anteriores, no es tan terrible como la primera vez, aunque claro que tampoco es majestuoso. La voz lírica limpia tiene sus altibajos mientras que la gutural es increíble. El tema final, de más de 8 minutos, es definitivamente pop doom metal. 3,3 de 5. 

6. Mexican Pesado (2025) de Ladrones. Si me gustó su primer disco, combinando hip hop y tumbados corridos con nü-metal y djent, este disco es muchísimo mejor. Tiene más guitarras pesadas, con muchísimos riffs duros y más complejos, un par de guturales y un bajo slapeado demasiado bien hecho. Además, la música folclórica está en forma de elaboradas guitarras acústicas muy bien interpretadas. 

Tiene el mega éxito Así cambió la cosa, y el tema Así Nomás es casi grindcore, con blast beats y riffs metaleros brutales, así como otro parte de grunts, dentro de la voz rapeada y cantada. Macario es un genio y los MCs hacen un gran trabajo. 4,6 de 5.

7. Trainspotting (2025) de Rome Streetz & Conductor Williams. No soy experto, ni cerca, pero otro disco de hip hop que me sorprende. El rapero británico (residenciado en Nueva York) y el productor de Kansas City se lanzan un discazo de Drumless y Hardcore Hip Hop (como Fly Anakin), Gangsta Rap y Abstract Hip Hop realmente bueno. 3,9 de 5.

8. Let All That We Imagine Be the Light (2025) de Garbage. Shirley Manson y compañía se adentran en la música electrónica con resultados regulares. Hay temas que parecen relleno sin nada más, pero también hay algunos que aunque no se escuchan casi guitarras y la mayoría son baterías electrónicas, se destacan como Sisyphus, There´s No Future in Optimism, Radical y Love To Give, que no son extraordinarias, pero son las que mejor permiten escuchar a la banda detrás y la combinación entre lo digital y lo analógico, o es puramente electrónica pero tiene buenos sampleos y estructura. Además, ella canta bastante bien en casi todos los temas. 3,4 de 5. Hay synthpop, post-punk, rock alternativo y dance alternativo. 


01 diciembre 2024

Diario musical 1D: llegó diciembre - Lo nuevo de Armenia, Nación Ekeko, Counterparts y Kendrick Lamar, brutal death técnico y jazz death

0. Terminar de escuchar el disco de Anarchÿ. Y como no escuché nada el viernes ni el sábado, hoy domingo me dedicaré sólo a música nueva.

1. María / Envigado de Armenia con ZTO: la banda de rock produce un par de canciones electrónica en esta colaboración. Me gusta esta banda, aprecio el experimento con Andrés Felipe Martínez (ZTO).

2. Gran Espíritu EP de Nación Ekeko. Electro folk latinoamericanista e indigenista, pero especialmente del Cono Sur, con letras y un concepto naturalista, hippie, místico y de rescate de raíces, protesta socio-política y alternativa. En el disco están invitados Kevin Johansen y Andrea Echeverri, entre otros. Muy bueno, 4 de 5. En Spotify.

3. The Poison (2005, remasterizado) de Bullet For My Valentine. Un clásico del metalcore, con mucha influencia clara del emo, el metal alternativo y del post-hardcore, parecido a Atreyu. Combinando distintos guturales y voces limpias, el cantante va armando un tinglado vocal que parece ir en un camino paralelo a la música, más pesada que el rock alternativo pero no tan potente para considerarse extremo, sino dándole más pesado a lo melódico y oscuro, incluso con algo de hard rock, y por supuesto, riffs de death metal melódico. Le pongo un 4 de 5. En Spotify.

4. Heaven Let Them Die EP de Counterparts: metalcore / hardcore / emo. Después del excelente A Eulogy for Those Still Here, este puñado de canciones muestra a estos canadienses en alta capacidad de hacer música pesada y técnica, con una desgarrada producción vocal que le imprime una oscuridad profunda mientas las guitarras siguen siendo melódicas y den sas, bastante distorsionadas aunque impecables. Muy bueno, 4,2 de 5. En Spotify

5. Chronicles of Lunacy de Defeated Sanity: brutal death metal bastante técnico, con toques grind y progresivos, a lo Gorguts viejo, con un trabajo especialmente bueno de bajo y batería, aunque tiene una calidad de sonido bastante regular. Son de Alemania. Además de un blastbeat apenas humano, los arreglos percusivos recuerdan a Cannibal Corpse, que también incluye en los riffs y la voz, pero también hay algo de jazz/death y doom en los muy inteligentes y creativos adornos.

Y es que el baterista y fundador de la banda, ahora residenciada en Estados Unidos, Lille Gruber, compone toda la música desde que inició la banda con su padre, quien murió dos años después. Una curiosidad, que no encuentro especialmente acertada, es el uso de pads  para añadir arreglos de batería electrónica. Les doy un 3,8 de 5 aunque el baterista solo merece más. En Spotify.

6. Recontinue de Alarum: quinto disco del cuarteto australiano de jazz / death, que publicó su primer disco en 1999 y el anterior en 2020. El disco empieza de una forma realmente extraña con un drum n bass alimentado de bajo jazzeado, teclados espaciales y una guitarra solista, pero para suerte de todos, entra en materia de combinar lo extremo progresivo con los arreglos de jazz, con una voz desgarrada y un shriek atmosférico que parece combinar influencias del doom y el thrash con algo de speed metal. 

Los dos guitarristas y el bajista agregan teclados, que resuenan a Atheist y Cynic aunque la atmósfera general es más de thrash progresivo, aunque hay momentos de jazz fusión, death jazz (con esos teclados que parecían de videojuegos de Cynic) y otros más pesados, con algunos blastbeats y gritos más marcados. La propuesta está más cerca de lo experimental, incluyendo momentos de lounge, así como el thrash/doom progresivo (y extraño) de Sadus. Le pondría un 3,8 de 5. En Spotify.

7. GNX de Kendrick Lamar: nunca había escuchado nada de él, a pesar de haber leído noticias, premios y críticas aclamando y revelando que es uno de los grandes nombres del hip hop estadounidense y mundial. Inicia con un cantao flamenco, aunque se escuchan influencias del jazz y el funk en sus samples, que son inusuales. Suena bastante bien, pero no estoy en el mundo de entender las "tiraderas" entre raperos gringos ni apreciar especialmente sus propuestas líricas. Aún así, voy a poner en mi lista sus otros discos, especialmente To Pimp A Butterfly para hablar con más propiedad.

20 noviembre 2024

Diario musical 20N: Debut de High Fade (nuevos reyes del funk rock), Stasi de Hippotraktor (joya del metal progresivo de 2024), Παραμαινομένη de Hoplites, nuevos EP de Armenia y I Declare War, singles de Obscura, Crippled Black Phoenix y Killswitch Engage, black metal progresivo (October Tide) y Avenged Sevenfold

1. Stasis de Hippotraktor: según Deezer, el 90% de la música que escuché en 2024 era nueva, y me pareció demasiado teniendo tantísimos discos buenos que he descubierto, que no los repase. Así que como ayer estuve escuchando discos conocidos y clásicos, este miércoles -mi día favorito- empieza con de lo mejor de este año, con post-metal progresivo extremo desde Bélgica (como debe ser), en que voces operísticas y limpias junto grunts alternativos y agrios se unen a riffs de djent de tiempos incalculables, atmósferas llenas de experimentación sónica y lo laberíntico del progresivo, con ritmos con síncopa y sin ella, rápidos y pausados, para dar impresión de un viaje espacial, brutal y orquestal, que en cualquier momento, cruza a la izquierda en el vórtice. 

Increíble disco, redondo, brutal y onírico. 4,8 de 5.

Un poco The Ocean, otro poco Dvne y también Rivers of Nihil, además de por supuesto, Psychonaut, de donde viene la mitad de los integrantes. En Spotify.

2. Sesiones en El Alto de Armenia. Una de mis bandas favoritas de rock alternativas colombianas y en general. Un EP con unos temas en vivo en el estudio El Alto. Me gustan mucho, 4 de 5. 

3. Singles de discos nuevos por venir: Killswitch Engage (normal), Obscura y Crippled Black Phoenix (brillantes, incluyendo la versión del hit de los 80 Self Control de Laura Branigan y Blueprint de Fugazi en un disco doble que saldrá el 29 de noviembre), Coheed and Cambria (siempre me han gustado y no desilusionan).

4. Downcast, Vol 2. EP de I Declare War: cinco años después del anterior EP y 8 años después del último disco, esta banda de deathcore / hardcore /death metal es una de las excepciones que hago con el género. Me gusta, con sus breakdowns, sus ambientes de soundtrack de terror y sus pig squeals/grunts, aunque también sus riffs old-school y sus blastbetas, las tengo entre mis bandas apreciadas. 

5. In Splendor Below de October Tide: banda sueca con voz con growls monstruosos y hábiles shrieks semi-melódicos y demoníacos sobre canciones que entretejen, cuidadosamente, una fibra de doom y death melódico, alimentado de rock progresivo y levemente psicodélico/stoner, cercano al Blackwater Park de Opeth pero más pesado como reseñé acá.

6. Life´s Too Fast - High Fade. La banda viral de Escocia edita su primer disco, que no había abordado el funk/disco con rock and roll de forma tan contagiosa, sabrosa e intoxicante desde los primeros discos de Red Hot Chilli Peppers. Totalmente analógico el power trío trae la fiesta a las tarimas, con una producción de premio y composiciones sorprendentes, divertidas y deliciosas. Todo brilla acá, desde la voz al bajo, de cada golpe en el hit hat hasta el acid jazz que se incorpora en cada riff. Una belleza inmejorable, 5 de 5 es poco. En Spotify.

7. Lon Gisland EP de Beirut, su primer EP después del debut Gulag Orkestar. Lo "tengo" en mi corazón desde que uno tenía carpetas de música en su computadora, no laptop, bajadas por algún programa tipo eMule o similares o alguien me lo pasó por pendrive. Es indie rock y música del mundo, enfocado en fusionar música mediterránea y balcánica, con algo más de folk del este de Europa. Lo amo profundamente, desde los primeros acordes de Elephant Gun me conecté con decenas de momentos maravillosos. Apenas 5 canciones en 2006 me cambiaron la percepción de la música.  5 de 5 sin respirar. En Spotify.

8. Todos Nacen Gritando es el relanzamiento de All Born Screaming de St. Vincent que rehizo toda la producción vocal de su séptimo disco para agradecer a sus audiencias en Latinoamérica y mejorar su español, que estudió en la secundaria en Texas. Le da todo un nuevo matiz, hay que decirlo, a un disco que ya jugueteaba con el pop siendo muy artístico, conceptual y atrevido, digerible sin dejar de añadir densidad y algo de oscuridad. 

Ella espera cantar algunas en este idioma en sus conciertos, así que espero que algunas sean Tiempos Violentos (que suena a Quizás, Quizás y a Andrea Echeverry) y Hombre Roto para gritar "¿Qué estás mirando?" cuando aparezca esa ¿guitarra/ola de ruido? para luego bailar con el ritmo sucio. Me gustó muchísimo, 4,4 de 5. Me recuerda a veces a Björk, seguramente una referencia. En Spotfiy.

9. En 2023 Hoplites (Ὁπλίτης), creado por un lingüista china experto en griego antiguo, sacó tres discos en que combinaba el black metal con shoegaze, metalcore y death técnico, respectivamente. En 2024 publicó Παραμαινομένη, en el que se decidió por el black progresivo, el jazz/death y el mathcore (incluyendo saxofón). Un discazo cerebral y altamente sofisticado, una obra de arte. 5 de 5. Lo reseñé acá. En Spotify para que el algoritmo y la inteligencia artificial, como se dice ahora en Threads, te atraiga bandas imposiblemente únicas.

10. Diamonds In The Rough de Avenged Sevenfold. Un compilado que resume los primeros años de hardcore, heavy y metalcore de esta banda, siempre con esa mentalidad de ópera rock y grandiosidad, algo de buen humor y referencia cultural que me agrada. Me caen muy bien musicalmente. Les doy un 4,5 de 5 porque además tiene versiones de Iron Maiden, Pantera y Black Sabbath. En Spotify.

17 noviembre 2024

Diario musical 17N: lo nuevo de Thy Catafalque (avant-garde húngaro), Poppy y Linkin Park, death/black psicodélico, ska-punk y la versión 30 aniversario de CrazySexyCool

1. The Duality of Decapitation and Wisdom de Veilburner: séptimo disco de la banda de black/death progresivo y avantgarde de Pennsylvania, Estados Unidos conformado por el multiintrumentista Mephisto Deleterio y el vocalista Chrisom Infernium. Un dato, el disco contiene 7 canciones de 7 minutos exactos.

La música es básicamente black metal psicodélico, con ritmos permanentemente cambiantes, que la batería marca constantemente, entrando y saliendo de ritmos sincopados con las guitarras, que describen lo que parece un choque entre lo industrial, el space rock y el metal extremo. A diferencia de otros congéneres, el sonido es más transparente, dándole un gran peso a la voz y la batería.

La distorsión no es corrosiva, y los riffs son ligeramente disonantes, ya que los temas están concentrados en tejer armonías con sonoridades góticas, aunque a veces se escucha algo de rock clásico y electrónica, con voces a medio camino entre el grito gótico/operístico, la narración afectada y el shriek con filtros.

Es música definitivamente rara, que puede parecer Imperial Triumphant, Oranssi Pazuzu y Vulture Industries pero también Hail Spirit Noir, Akerkocke y Deathspell Omega. Buenísimo, 4,2 de 5. En Spotify.

2. Uncharted EP de Less Than Jake: ska-punk / pop-punk de Florida. Suena bien pero débil en la construcción de melodías coherentes y canciones consistentes. 3 de 5.

3. From Zero de Linkin Park, primero disco grabado con su nueva vocalista, Emily Armstrong (también en Dead Sara). Ella lo hace increíblemente bien, con gritos y vocales limpias geniales, mientras los músicos hacen canciones estériles, con poco que ofrecer o sin ningún riff, significado ni gancho especial. Unas pocas excepciones en Heavy Is The Crown, Casualty y Two Faced, pero la mayoría está rodeado de una producción más cerca del electro pop, el trap/rnb pop gringo y algo de nu-metal con muy pocas guitarras involucradas. Un 3 de 5.

4. Negative Spaces de Poppy: con este disco, sexto de su carrera, la cantante / Youtuber nacida como Titanic Sinclair., muestra la mejor de sus producciones, más enfocado en las canciones que en el concepto estridente de outsider que se excede y quiere hacer el black metal más sucio de I Disagree. Ahora presenta una propuesta más madura, con metalcore de bajísimos tonos, synthpop y pop rock industrial.

Los primero cuatro temas revelan que ella es una nueva exponente de un metalcore madurado y apropiado con su excelente desempeño vocal, que se divide en sus coros angelicales, su voz de pop/RnB y sus gritos despiadados que son casi un hiper shriek. El disco más tarde incluye un par de temas de electrónica pop para luego volver progresivamente al género guitarrero, primero con algo de nu-metal / industrial, hasta llegar a The center´s is falling out, un tema de unos dos minutos de muchísima maldad djent/metalcore/industrial, más cerca de Spiritbox y Knocked Loose que de Scene Queen.

Lo mejor es que los cambios de ambiente entre grupos de canciones se sienten menos abruptos, como parte de un concepto que ya no es un juego ni un reto, en esta época de outsiders digitales, sino ya parte de una propuesta que hace chocar dos mundos, superponiéndolos de forma particular. Para mí un fácil 4,3 de 5. Lo mejor puede ser estar en New Way Out y Surviving On Defiance que resumen las tres caras de Poppy en cada tema. En Spotify.

5. XII: A Gy​ö​ny​ö​rü Álmok Ezut​á​n J​ö​nnek de Thy Catafalque: de lo más logrado del metal progresivo y avantgarde. Con su décimosegundo disco, que en español se llama "Los hermosos sueños vienen de aquí en adelante" se fusionan varias tendencias que más o menos han luchado en esta banda desde que los conocí en 2020 con el Naiv: black metal, el trip hop y el folk húngaro

La obra de Tamás Katai, que incluye también proyectos electrónicos, de música académica y metal, convergen acá con la furia extrema del black metal de avanzada, la música autóctona de su tierra natal, su gusto por la música folclórica mediterránea y de Europa del Este y el metal progresivo (con saxofón), los arreglos electrónicos e incluso secciones de pop rock folk, casi siempre acompañado de una cantante.

Aunque hay que decir que este disco, aunque tiene un par de temas que tienen estructuras esperables de metal extremo, está mucho más cercano de lo meramente experimental, combinando de forma coherente instrumentos folclóricos, académicos, electrónicos y de banda de rock con el interés de producir algo que intermedia entre el darkwave neoclásico, la música académica contemporánea y el metal progresivo, quizás con la intención de superar cualquier barrera para presentarlo como un nuevo estándar de novedad del avantgarde

El proyecto obviamente tiene como fundamento, y necesidad, una cantidad de ingente de invitados y músicos de sesión, de discos muy anteriores al Naiv y otros de reciente colaboración. Se repite la de la cantante Martina Veronika Horváth, que lo acompaña desde Geometria (2018) y con quién colaboró en su proyecto de doom atmosférico The Answer Lies in the Black Void. Un 4,3 de 5. En Spotify.

6. Soft Power de Fazerdaze, dream pop/indie rock/shoegaze, un proyecto de la neozelandesa Amelia Murray, que edita su segundo disco después de 2017, en el que usando guitarras eléctricas, muchos pedales de efectos y filosofía de bedroom pop, añade un importante ingrediente de delicados y muy bien producidas capas de arreglos electrónicos, por momentos similares a los del trip hop y la mayoría de veces con una vibra de los noventa que produce un disco fascinante, indie y alternativo, con su suave densidad, pequeña suciedad de sus guitarras y vibra etérea, nostálgica y alegre. En Spotify. 4,4 de 5.

7. TLC - CrazySexyCool, el clásico del hip hop / RnB femenino, que incluye Waterfalls, el otro clásico más conocido de ellas además de No Scrubs (y además anterior). El trío conformado por Lisa "Left Eye" Lopes (Crazy), Rozonda "Chilli" Thomas (Sexy) y Tionne "T-Boz" Watkins (Cool) elevó el nivel del género con sus discos de los 90 y este de 1994, representa perfectamente al año y la época. Un mega clásico, 4,8 de 5.

8. Interlaker de Interlaker, debut de banda británica con un enfoque de rock alternativo muy atmosférico, que conquista de inmediato con su combinación de coros, guitarras dance-punk y sus ritmos rockeros, que suenan tan artísticos como familiares, progresivos y digeribles, viajando por distintos caminos, revelando distintas técnicas, formas rítmicas y melódicas, muchas veces usando más de dos en el estudio, siempre con la intención de crear un nudo alrededor del íntimo lazo que crean. El cantante suena evocador, sabiéndose hábil para evocar distintos momentos de tu vida, timbres reconocibles y presentarlos como un sueño.

De acuerdo a una crítica en Sputnikmusic, es una continuación de lo que hizo la banda Lonely the Brave y tienen influencia directa de Arcane Roots, bandas que conectan el rock alternativo con post-hardcore y progresivo. La banda es realmente el dúo conformado por el cantante David Jakes (de Loney the Brave, y que me suena como Sting, Chris Martin, Jonas Renkse (Katatonia) y Eddie Vedder) y Jack Wrench (de Arcane Roots). Increíble, un 4,3 de 5. En Spotify.

9. The Long Bright Dark de Interpersonal, basado -una vez más- en el Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, desde Sa. Louis, Missouri, no combina sino se pasea en cada canción por el post-hardcore, el emo, el pop-punk y hasta el post-rock, un abanico que me parece inconsistente y hasta aleatorio. Hay que reconocer una cuidada producción, buen sonido y consistencia instrumental, además de un cantante bastante capaz pero según su propio perfil en Bandcamp, ocupan todos los géneros nombrados -sin fusionarlos- además de dream pop, noise rock, grunge gaze, indie rock, melodic hardcore, punk y sadcore, así como combinaciones entre estos. Indecisos, más que diversos.


Diría que 3,5 de 5. 

23 enero 2024

Transumanza - Dawn Of A Dark Age: un disco de black metal avantgarde con clarinete dedicado al Patrimonio Inmaterial de la transhumancia, una práctica ancestral del pastoreo de ovejas

¿Escuchas el clarinete? Esa es una expresión común tanto en el jazz como en el metal avant-garde e incluso en música electrónica o rock experimental. Cada vez es más común la fusión no sólo con folk, jazz o world-music sino que sean los instrumentos medievales, vintage, en desuso, especialmente fabricados por el artista o tradicionales los que dejen de ser acompañantes, sazonadores o complementarios para tomar el rol principal.

Así es el nuevo disco (diciembre de 2023) de Dawn Of A Dark Age, una agrupación italiana alrededor del clarinetista clásico y jazzista Vittorio Sabelli, nacido hace 49 años en Agnone, provincia de Isernia, en Molise, al sur de Italia. 

La transhumancia 

Un disco dedicado a una practica tan ancestral como actual, el pastoreo de ovejas en los campos italianos. De esta forma, lo antiguo y lo actual, la soledad pacífica que permite la meditación se une con una tradición que puede ser reinterpretada musicalmente bebiendo por igual de Opeth y Dissection como de los más experimentales músicos contemporáneos, tanto de la música académica como del jazz fusión, de lo medieval y de lo contemporáneo.

Así las voces femeninas angelicales, las furiosas descargas de black metal tradicional y el protagonismo del clarinete y del clarinete bajo (que parece más un trombón), la presencia del organetto (un acordión italiano medieval) son intérpretes de algo tan huraño como necesario: carne, lana, ruralidad.

El disco, Transumanza, el octavo de su historia pero el que le ha valido reconocimiento como compositor de black metal avantgarde de calidad, está compuesto por siete temas, con una duración de 43 minutos. Las referencias inmediatas, debido a las fusiones, cambios de ritmos, innovaciones y rarezas van por los lados de Dødheimsgard, Vehemence y Æthĕrĭa Conscĭentĭa, en que el space rock, el black metal, la música medieval, la electrónica y el saxofón jazz son parte de sus elementos centrales, no adornos ni añadidos exóticos.

Por más extraño que parezca, es un disco de metal extremo dedicado a la transhumancia, un tipo de pastoreo en movimiento que se adapta al entorno cambiante por las estaciones, afectado por los propios animales y los propios ciclos de la vegetación. Se calcula que hay 150 millones de personas involucradas en esta práctica, que en diciembre de 2023, el mismo mes de edición de este disco, la trashumancia estacional fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por “contribuir a la inclusión social, al fortalecimiento de la identidad cultural y a los lazos entre familias, comunidades y territorios” después de una candidatura internacional presentada por España, que también se practica en Albania, Andorra, Croacia, Francia, Luxemburgo y Rumanía y se suma así, al reconocimiento que ya disfrutaba en Austria, Grecia e Italia desde 2019.

La música

El disco abre con La scasata (La subida). Una voz rasposa describe el pastoreo sobre una guitarra acústica y algo de clarinete. Puedes pensar en Haggard, quizás en alguna balada de los últimos discos de Therion. Algo del gothic metal de principio de los 90. 


"En el mes de septiembre, el descenso de la montaña está lleno de melancolía. Los picos se vuelven blancos y los animales están inquietos. Sintiendo la falta de hospitalidad de la montaña. El día antes de la subida, los pastores preparan la bolsa. Consiguen el último escaso salario del jefe. Y antes de registrar el rebaño se hace un inventario".

Con Trasumante, un tema que supera los 10 minutos, escuchamos las primeras guitarras distorsionadas y voces femeninas, así como los primeros shrieks y algo de riffs de death metal melódico, que sólo al final del tema deriva en una variación de los mismos elementos en furioso y veloz black metal, en la que los blast beats bestiales son acompañados de clarinete.

Después de la brevísima Preghiera pagana (dell'abbandono) [Oración pagana (de abandono)], de apenas 34 segundos, empieza Il gran tratturo magno (La gran pista de las ovejas) en que podemos escuchar metal extremo avantgarde, que puede recordar a Thy Catafalque, Solefald o el último Emperor, tanto como a El vuelo del moscardón, con el clarinete jugando con velocidad metalera y los shrieks tratando de imitar al instrumento, lo que es retomado para finalizar, repitiendo la reversión con blast beats y acordes menores.

El disco empieza a adquirir mayores intervenciones de folclor medieval, sonoridades góticas y black metal contemporáneo en un marco que recuerda tanto al rock progresivo psicodélico como a la fusión world-music y algo de Mayhem, de nuevo, con el clarinete como instrumento líder y los tropos del jazz fusión en la composición. Puede haber guitarras afiladas, bajo estruendoso y una batería apocalíptica pero la composición se asemeja más a los proyectos no-metaleros de su líder.

Cantico tra cielo e mar (Canción entre el cielo y el mar) invoca a la música menos metálica de Sylvaine y Myrkur, para luego explotar en I regi tratturi (Yo gobernaba los tractores) en que el disco vuelve a ser black metal perverso y raudo, con mucho clarinete jazz, arreglos tribales y algo de psicodelia. Me hace pensar también en elementos de innovación en la oscuridad de bandas noruegas como Dimmu Borgir y Arcturus, sin evitar escuchar también influencias de Mortiis.

El disco representa para mí un momento extraordinario de la música extrema experimental, en que los discos conceptuales basados en tradicionales rurales y la orquestación europea se unen con ideas foráneas, reinterpretando el black metal desde un punto de vista que hace pensar que no existe rock sin jazz, que no existe la música nórdica sin la americana, y que esta es producto de la fusión de lo indígena con lo africano. Un eterno retorno.

Por eso una misma melodía es repetida, con distintas variantes en todo el disco. Invocando tanto la idea de la improvisación del jazz y de la composición de la ópera sino también del coro de la canción tradicional, heredada y enseñada sin autor conocido ni compositor claro. El disco resume, incesantemente, que Vittorio quiere que coexistan los universos temporales, tal como en la trashumancia: las estaciones cambian pero se repiten, se acaban pero volverán y de nuevo, similar pero diferente, en perenne rotación, la existencia se renueva con los ciclos repetidos.

El disco cierra con Preghiera pagana (Del ritorno) [Oración pagana (del regreso)] en que se reafirma el concepto musical y lírico descrito, que recuerda a las obras universales sobre las cuatro estaciones, a la trascendencia y a la reinvención dentro de la tradición. Un disco salvaje, profundo, intelectual, poderoso y esencialmente, hermoso. 

Vittorio

Con experiencia tocando en agrupaciones de jazz, colaborando con bandas de metal como el proyecto austriaco de pagan black metal de un solo hombre Rauhnåcht y las banda italianas de death/black Veratrum y de doom/black Ponte del Diavolo, es también miembro de la banda de black metal experimental Incatvm, fundada en 2022 junto al baterista Diego Tasciotti, también en Dawn of A Dar Age. Vittorio allí toca también la guitarra, el saxofón y el piano. 

Además, hace arreglos para la banda francesa de dark folk Wÿntër Ärvń y tiene un proyecto propio llamado A.M.E.N., en el que mezclando doom, death, black y jazz de vanguardia, con letras de Aleister Crowley, hace una música extraña y misteriosa.

Algo bien extraño es que el vocalista principal del disco, Emanuele Prandoni, tiene una larguísima carrera como baterista en varias bandas de black metal atmosférico. Salvo en su proyecto personal black metal / ambient, Anamnesi (Reminiscencia en griego). 

La voz femenina, siempre angelical y perfecta, es de la soprano, compositora e intérprete de instrumentos de viento, Alessandra Santovito. Ella es la mitad del dúo de música neoclásica Gothica, la mitad del dúo de música clásica moderna / neofolk Hexperos y parte del Ensemble Stella Nova, de música medieval y antigua.

Mattia Milizia se encargó del bombardino o eufonio, parecido al trombón, tuba o saxofón. El francés Sparda hace los coros, así como en varias bandas de black metal del país galo, incluyendo Vehemence y el otro proyecto de Vittorio, Incantvm. 

Geoffroy Dell'Aria se encarga de la zampogna, una gaita del sur de Italia. A él lo reconoces por ser el encargado de la gaita escocesa de Cruachan, Paydretz y Les Bâtards du Nord. Otros invitados destacados incluyen la violinista Vittoria Nagni, en vivo para Saor, el contrabajista de jazz Graziano Brufani (también en Incantvm) y el percusionista de jazz Marco Molino, quien se encarga de la marimba en Incantvm, en Hexperos y en otro proyecto de jazz con Vittorio llamado Chorando Brazil.

Completan el combo con las voces corales de Nicole Massanisso, Angel Malak y Gianluigi Dezzi, así como la de los vocalistas de metal extremo, Alessandro Sforza y Marco Liazza. 

Para escuchar completo esta alabanza al pastoreo, en italiano, con clarinete medieval y metal oscurísimo, gratis en Bandcamp, acá: https://dawnofadarkage.bandcamp.com/album/transumanza


24 septiembre 2023

Descubriendo a Augusto Bracho, el cancionista latinoamericano que nació entre Caracas y Ciudad de México

Tengo un vicio. Cada vez que escucho un álbum musical o conozco un artista nuevo, quiero saber todo sobre sus miembros, dónde han estado antes, qué más han hecho y qué quieren hacer. Algo así como el árbol genealógico musical. Como sospecharán, a veces eso lleva a interminables consultas en línea, muchísimas pestañas y a escuchar discos viejos y nuevos, que hubiese querido escuchar antes, joyas novedosas con un par de días en el mercado y a encontrarme que fueron también artífices de otros discos maravillosos que me gustan.


Así encontré a Augusto Bracho, del cual no sabía nada. En una entrevista que le hicieron a Jorge Drexler en El Estímulo por su concierto en Caracas a finales de septiembre de 2023 -diez años después de su última visita y a la que pude asistir- le preguntaron por el artista venezolano del que yo creía no saber nada. El uruguayo dijo que escuchó uno de sus discos muchísimo hace unos años, que había coincidido en alguna sala pero que a pesar de la admiración, nunca se habían conocido y que aspiraba a trabajar con él alguna vez.

Encontré su página web, que lo presenta como un “cancionista latinoamericano” que había nacido en Caracas en 1986 como Gustavo Guerrero y un especial sobre Augusto Bracho en Radio Nacional de Colombia. En principio no entendía bien si estaba ocultando su origen venezolano o si se presentaba de una forma más amplia. Luego entendí era su alter ego, bien construido, que se presenta como el “heterónimo” del artista Gustavo Guerrero.

Su disco Música Moderna (2022), consta de nueve canciones de bolero que el cantautor compuso entre 2020 y 2021 en Ciudad de México, en el cual asume en soledad con su guitarra, lo que da claras pistas sobre la admiración del autor de “Mi guitarra y vos”. El disco, que también se conoce como Boleros actuales sobre la fantasía de un migrante, tiene temas como “Yo te recuerdo, Caracas”, “En Chapellín” y “Cruz del Ávila” en que con sumo romanticismo venezolano, suena totalmente latinoamericano: arraigo, desarraigo, nostalgia, cosmovisión, placer y sufrimiento de nacer, vivir y moverse en el Nuevo Continente.

No sólo le declara su amor a la capital venezolana, que sabe que ha perdido como un amor que fue inmenso pero al que hay que dejar atrás, sino dice antes de cerrar el disco de 36 minutos:

“Se está formando una orquesta

que no tiene documentos:

es la música moderna

del gran baile curandero…”

El disco fue producido por Nacho Mastretta, aparece Laura Itandehui en la canción «Cruz del Ávila» y la ilustración fue realizada por Andreina Vallés.

También encontré que sus cuentas de redes sociales no se actualizan desde diciembre de 2022, justo cuando se notificó el asesinato de El Tigre de Mazatlán, Jorge Tirado, junto a su hermano y su tío abuelo. Tirado era el manager de Augusto.

En una entrevista de Juan Carlos Ballesta en la revista La Dosis en que noté que sí conocía a Augusto Bracho pero como Gustavo Guerrero. Fue el guitarrista de una de mis bandas favoritas, Bacalao Men, en el disco Sabaneando (2011) y había estado en agrupaciones que había leído, y aunque no recuerdo con exactitud, escuchado también: fundó el power trío Cunaguaro Soul y luego fue parte de Cabezon Key, además de ser guitarrista del disco Bichos de Raúl Monsalve y Los Forajidos, una joya de percusión afro-venezolana con Latin Jazz futurista que es obligatorio escuchar, y que yo apenas había disfrutado con el disco Volumen 2, por la participación del baterista de jazz venezolano Orestes Gómez.

De la entrevista lo que más me llenó de emoción fue saber que desde 2012 era el director de la orquesta de Natalia Lafourcade, que lo descubrió en Argentina -donde había migrado para estudiar música y diseño gráfico- para luego ser responsable para la traducción en vivo del disco homenaje a Agustín Lara para luego participar de lleno en la creación de Hasta La Raíz (2015) -en la que comparte con Augusto en la canción “Vámonos negrito”- y los dos Musas (2017 y 2018), donde Gustavo musicalizó la hermosa “Tú sí sabes quererme” junto a Los Macorinos.

Y aunque ya había publicado Primer Acercamiento Al Mito (2014) bajo el seudónimo, el nacimiento real de Augusto Bracho fue con El Mercado de Los Corotos (2018), justo cuando se separa de la apretadísima agenda laboral de la artista mexicana.

Antes había publicado Pajarera Vertical con José Ignacio Benítez (Domingo en Llamas), grabó las guitarras del disco Algo sucede de Julieta Venegas (quien además recomendó su disco Música Moderna) y un disco con el caprichoso título de “Antología 2” bajo el nombre El Conjunto con Martín Bruhn (que son versiones del cancionero latinoamericano con mucha percusión e instrumentos de cuerda latinoamericanos folclóricos) y que incluye la gaita zuliana “La Bella del Tamunangue”, el golpe tuyero “La ciudad de los siete templos”, el exito noventero “Un merengue sin letra” y hasta la cumbia “Cariñito” que más recientemente popularizado Lila Downs.

Este disco fue grabado en España en 2014, mezclado en México y publicado en 2016, aunque fue presentado cuando Gustavo/Augusto ya no trabajaba con Natalia para presentaciones en vivo.

¿Y el hilo detrás de los miembros de los distintos miembros de las bandas?

Raúl Monsalve, de Raúl Monsalve y Los Forajidos, donde tocó Gustavo Guerrero, había tocado el bajo en kRé, una banda de jazz rock que sólo pude ver una vez en vivo en Caracas, con dos discos de culto llamados “La radio está en la cocina” y “Ruido doméstico”.

01 mayo 2023

Música Rara: Cosmic Jaguar, banda ucraniana que mezcla el thrash progresivo de Sadist y Atheist con la cultura y folclore mesoamericanos

El metal es realmente universal, global y transversal. Puede ser pagano o vikingo, usando noruego antiguo, instrumentos folclóricos del Medio Oriente, de Europa del Este o japoneses, pero también tiene jazz, pistas electrónicas similares al trap o volver a raíces como el crust, el hardcore o el speed metal, tener combinaciones de power metal con black de thrash con progresivo o de synth-pop con death metal.

Y tenemos a Cosmic Jaguar, de Ucrania, con un thrash progresivo que parece la combinación de Acrania con su death metal jazz latino desde México y el thrash progresivo experimental de Voivod desde Canadá pero con una temática totalmente enfocada en la mitología azteca. Allí podemos agregar Atheist, Cynic, Sadist y Death pero también Santana. El resultado es en algo como un Obscura con obsesión por la cultura mesoamericana. El power trío etiqueta su estilo como avantgarde technical thrash, con el que estoy totalmente absorto. 

Conformado por Денис Фурсов (Denys Fursov / Denis Tornillo) en la batería, percusión e increíblemente en instrumentos folclóricos como conchas de mar; Євген Васил'єв (Evgen Vasilyev - Juan Maestro) en las guitarras y Сергій Бондар (Sergiy Bondar / Sergio Lunático) en el bajo y voces, todos de la banda de thrash técnico (power/heavy/progresivo) Bestial Invasion pero sin su cantante, debutan con el disco The Legacy of the Aztecs (El Legado de los aztecas) con un disco conceptual basado en la mitología azteca con letras y producción de Sergio Lunático.

¿Estaremos hablando de apropiación cultural, de universalidad o de homenaje? Pues hay bandas latinas de metal que hacen metal con inspiración o música gótica, medieval, vikinga y neoclásica, pero puede ser un debate abierto sobre colonialismo o de globalización.

En mi opinión, un discazo, sin discusión, que mezcla guitarras rudas, un bajo intrincado, voces desgarradas y mucha atmósfera étnica / folk / metalera, que hace el trabajo contrario, de agregar estas técnicas y estilos metaleros venidos del llamado Norte Global con sonoridades, estética e historias indígenas de Mesoamérica, lo que me parece una maravilla.

Bestial Invasion ya había hecho algo similar. Obsesionados con el metal y la cultura de Italia, es una banda que mezcla el power/heavy metal épico con toques de progresivo a la Cynic y Death, algo de thrash americano con letras y conceptos del país europeo, como su disco The Divine Comedy: Inferno, inspirado en la obra literaria de Dante Alighieri.

Sobre Cosmic Jaguar, lo puedes escuchar en Bandcamp acá: https://cosmicjaguar.bandcamp.com/album/the-legacy-of-the-aztecs




25 enero 2020

Doblete avantgarde: black metal - trip hop - folk húngaro de Thy Catafalque / Black metal hipster con arpa, vibráfono y oboe japonés de Liturgy

Describir la música rara, experimental y de vanguardia puede requerir mucha poesía o amplios conocimientos de teoría musical. Y como me encontré con tres obras realmente extraordinarias como retadoras, las voy a resumir para ustedes, porque si aman explorar nuevos horizontes y conocer artistas que se ríen de los géneros, este post los va a iluminar.

Naiv

Empezamos por Thy Catafalque, la obra de Tamás Kátai, quien desde hace 15 años ha combinado magistralmente el black metal, el trip hop, el folk de su natal Hungría y la música industrial para elaborar una especie de metal progresivo muy retadora. Con "Naiv", publicado el 24 de enero de 2020, este compositor y arreglista parece haber llegado a un nuevo nivel en la producción, mezcla y presentación de sus ideas.

Su resultado es combinar sin estridencias los arreglos de instrumentos orquestales con las capas de electrónica y el metal extremo sin sonar como un collage, a pesar de la colaboración de siete músicos, nueve instrumentos y cuatro cantantes invitadas: Martina Veronika HorváthGyula Vasvári, Zoltán Kónya y alguien bajo el seudónimo P.W. Hermann. Muchos de ellos anteriores colaboradores de su proyecto Gire.

Así logra un hilo conductor en cada tema que permite sumergirse en la música sin esperar o sobresaltarse porque viene la distorsión, la paz acústica, el arreglo orquestal o la atmósfera electrónica a pesar de la incursión del violín, la viola, el violonchelo, el oud, la citera, el trombón, el saxofón, la quena y el bajo sin trastes.

Aunque el disco empieza con una furiosa descarga de black metal que es suavizada con tonos de soprano, hay sorpresas como los tonos funk y slaps del bajo, los momentos de metales jazzísticos, el dominio de los sintetizadores e incluso algunos grasps de black metal. Y aunque Tamás dice que el disco hace honor al temperamento infantil, informal e improvisado del arte naïve, lo que alcanza es de una genialidad sónica.

Mi tema favorito es Vëto, una épica de ocho minutos que inicia con disonantes riffs de metal pero que evoluciona hacia una melodía de electrónica/rock progresivo/medio oriente que puede ir entre Vagabond de Subterranean Masquerade y temas menos metaleros de Orphaned Land para pasar a elucubraciones industriales atmosféricas a lo Samael para luego volver a la percusión, los riffs pesados y cacofónicos, los coros femeninos y la disonancia.

La combinación es aún más compacta que lo logrado por Thank You Scientist, siendo Naiv el disco menos pesado de su carrera, no alcanza el paroxismo de Solefald o The Hirsch Effekt, sino es un viaje extraordinario que incluye sonoridades de Medio Oriente y gitanas con momentos de oscuridad, sobre una poderosa base de industrial europeo que deja una suculenta sensación.

Lo puedes escuchar aquí: https://thycatafalqueuk.bandcamp.com/album/naiv

H.A.Q.Q.


A tu computadora no le falta memoria. Bueno, quizás sí, pero no es por eso que suena así este disco. Liturgy es una banda que podría presentarse como black metal 2.0, si uno hace la analogía con el trap y el rap de Soundcloud o el underground experimental de Bandcamp. Pero en este caso es porque partiendo desde el black metal experimental claustrofóbico y asfixiante que se puede escuchar en bandas como Imperial Triumphant y Car Bomb o cualquier cosa donde toque o produzca Colin Marston, le agregan arreglos electrónicos y sinfónicos desconcertantes.

Esos terribles sonidos que arroja tu computadora cuando falla la memoria, murmullos en forma de ópera de vanguardia como Lingua Ignota y muy raros sonidos de cuerdas, vibraciones asiáticas y teclados son introducidas en el fondo del caótico ruido de avantgarde progresivo que cesa, se interrumpe y alimenta con estas externalidades.

Así vibráfonos, pianos, arpas, hichiriki (oboe japonés), ryūteki ("flauta dragón" japonesa) y un ensamble de cuerdas comparten protagonismo con las guitarras, batería y bajos de pura maldad para juntos hacer sonidos muy brillantes, como un black metal asoleado, a lo Sunbather de Deafhaven e irremediablemente comparable con Sigh, progresivos y vanguardistas, pero niuyorquinos en vez de japoneses.

No son pequeños arreglos de instrumentos exóticos, es que el metal es por momentos una parte accesoria, circundante y casi periférica para el concepto que incluye completos interludios con estos instrumentos "no metaleros", así como principal apoyo en melodías, siendo un ingrediente homogéneo de las agudísimas armonías. Así los arreglos de arpa suenan al mismo volumen que la batería, por ejemplo.

Y si lo que hace Paladin o Stormlord al combinar black metal con power metal o lo que hace Aetheria Conscientia con su black metal jazz cósmico es señal de una nueva época, definitivamente hay un nuevo género exploratorio en lo que hace Liturgy, con su nombre tradicional y su rareza absoluta para presentar su concepto artístico en la prolífica y bizarra escena de Nueva York, donde también podemos ubicar a Pyrrhon, Woe y Dead Empires.

Por supuesto que hay un genio central, Hunter Hunt-Hendrix. Olvídate de Zeal & Ardor, aquí está la verdadera vanguardia con el black metal deconstruido, con la visión hipster, con el sol de verano pegándote en los ojos para hacer riffs que derritan tu cara añadiendo luminiscentes sonidos que hacen realmente estridente, confuso y horriblemente que también tenga hermosas melodías.

10 junio 2019

Félix Martín: el lutier metalero se luce con "Caracas", un compilado de temas folclóricos venezolanos en clave de jazz metal progresivo en homenaje a la lucha por la libertad en Venezuela

Conocido por crear una doble guitarra, con ocho cuerdas en el mástil superior y otras seis debajo, Félix Martín es un caraqueño basado en Los Angeles que se ha popularizado en Internet y la escena musical no sólo por la creación y uso de dobles guitarras de 16 y 14 cuerdas por sus sorprendentes interpretaciones virtuosas con su trío de latin jazz – metal – rock progresivo.
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Después de participar en las protestas populares de 2017 en Caracas, así como incursionar en las fusiones con música latina y venezolana, Félix publicó en abril de 2019 su disco “Caracas”.

Interpretaciones en clave de jazz metal de ritmos y canciones de folclor venezolano como La Vaca Mariposa, El Diablo Suelto o Apure en un viaje, con especial enfoque en el trabajo de Simón Díaz.
En su web pueden no sólo comprar el disco, sino paquetes con calcomanías e incluso una franela con Simón Bolívar tocando la doble guitarra: https://www.felixmartin.net/

El disco arranca con el joropo Quitapesares con muchísimo metal jazz, que a pesar de su brillante interpretación, no te prepara para el viaje hacia el cosmos del virtuosismo que deconsttruye a La Vaca Mariposa. Después de mucho tapping con acompañamiento milimétrico de batería, cierra con distorsión metalera.

Nada es obvio para el cuarteto completado por el baterista Víctor Carracedo y el bajista Javier Sepulveda. Aunque se reconoce claramente la melodía y estructura de los temas, como en Pararillo, cada tema es enriquecido con tapping, arreglos funk y jazz de bajo como slaps, rasgueos y solos, así como una batería que transmuta desde el rock progresivo hasta el metal poderoso.

Siempre instrumentales, hay además suma de algo de ritmos latinos que le agregan un sabor tropical, así como interludios de rock para volver a los abundantes tappings que identifican el trabajo de Félix, siempre lleno de sonidos que incluyen el metal a lo Cynic, máxima expresión del metal jazz.

Pero es la incursión latina, que se desenvuelve en un virtuosismo que sirve de homenaje a los temas originales lo que le da carácter a este disco. No son extrañas elucubraciones ajenas al tema central, sino convertir al tema original en un género totalmente nuevo gracias a los matices contemporáneos del trío.

Así que además de resaltar las habilidades como conjunto, “Caracas” no sólo le hace un justo homenaje a los compositores tradicionales de Venezuela sino que los muestra en su justa dimensión, como cuando Los Beatles fueron reconocidos por los académicos: como inusuales compositores con alcance global.

El primero de los tres temas acústicos del disco es la gaita Grey Zuliana, que refuerza el concepto artístico propuesto.

Saca los temas de su oriundo folclorismo para llevarlo a un público universal pero además nos los vuelve a presentar, intacto en su intención pero con un revestimiento que lo enriquece. Y esto me parece mucho mejor que la mayoría de versiones electrónicas de neofolclor, incluyendo unos completos desastres en presunto homenaje a Simón Díaz.

El trío de Félix Martin les da carácter de rock progresivo, los muestra como composiciones que pueden tocarse con un sabroso latin jazz e incluso como metal sin ser meramente una versión gritona, puramente viciosa, de una melodía distorsionada como han hecho con otros temas populares. Y al tiempo, que estas reingenierías musicales sean fieles.

Mis temas favoritos: El Alcaraván y El Diablo Suelto. Después de un inicio metalero, se pone veloz en un dúo de batería contra guitarra, incluye un buen solo que trata de reproducir la atmósfera melancólica de su línea de voz con la guitarra y bajo, lo que puede recordar a lo que hizo Apocalyptica cuando decidió versionar a Sepultura o Pantera. A medio tempo, es sumamente progresivo. En el segundo caso es una versión más pura, si se quiere, del corazón de la canción a ritmo de metal jazz, porque ya es originalmente lo suficiente salvaje como para sumarle demasiado.

La más sencilla es “Apure en un viaje”, cuya primera mitad es casi una versión típica de solo de rock con reinterpretación jazz pero en la segunda parte es lo que asombra en el disco. Antes de eso “Zumba que zumba”, que es más un relleno de menos de dos minutos.

Es curiosa la versión más metalera: Tonada de Luna Llena, que le cambia bastante el tono general, con un par de interesantes interludios de jazz ambient.

El cierre del disco con los “unplugged” de Alma Llanera y Caballo Viejo. Sin distorsión igual hay una gran vibra rockera, que te hace cabecear como en un toque de Iron Maiden o Metallica, pero al combinar con maestría esos golpes atravesados del joropo con los arreglos solistas de batería y el uso de silencios para el pogo. En ambos casos, la melodía es tocada en unos tapping brutales que hacen que se te salgan las lágrimas pensando en las imágenes de los paisajes naturales del país, como los que usan para televisar el himno nacional.

Viva Venezuela Libre

Lo escuchas completo aquí https://felixmartinmusic.bandcamp.com/album/caracas

07 marzo 2017

La Gallera Social Club, Pakalolo y The Viridian Groove, venezolanidad universal con fusión

Después de reseñar "Serio" de Lil Supa y "El Paradise" de Los Amigos Invisibles, no podríamos sino seguir mostrando excelentes discos realizado por músicos venezolanos en el 2016, especialmente porque en los tres que elegí hay un elemento en común: el híbrido de la influencia afrocaribeña, mestiza y criolla de lo venezolano con elementos universales que lo hacen único.

Empezaré por Pakalolo, un trío que logra cumplirnos el sueño de viajar a Hawaii para tocar un reggae que usa ukelele, guitalele y piñas para con letras de nuestra idiosincrasia llevarnos por un suave oleaje con su disco Tropical Trip. Bautizados con la palabra que usan en la isla para hablar de la planta de marihuana, usando el ritmo jamaiquino y temática local, queda un sabroso cóctel, suavecito pero potente cuando llevas varias canciones, en que te relajas, ensueñas, sonríes lentamente y lo ruedas. Además, invitan a Laura Guevara a uno de sus temas.

Desde Valencia saludan los rockeros progresistas de The Viridian Groove, un dúo que se amplía para tocar en vivo, hace un verdadero honor a King Crimson y The Mars Volta, con añadidos de psicodelia y sazón vanguardista. Con saxofón, electrónica, voces femeninas, violín y mucha vanguardia, la banda se pasea por largos temas -de hasta 16 minutos- para mostrar todas las elucubraciones melódicas y compositivas del género. Así lo demuestran en su disco Surrealistic Sweven.


Y para cerrar, unos venezolanos que han apelado a la investigación del folclor venezolano de corte percusivo, a la magia que rodea el culto a San Juan Bautista y la afrovenezolanidad para reinterpretarla con electrónica. Así el joropo y la quichimba se unen en el disco "Caribe" de La Gallera Social Club, quienes residenciados en Francia pero con el corazón en las costas de nuestro país. Así que el sangueo e incluso la cumbia tienen sonoridades que pasan también por el pop y el rock, mientras la nostalgia es transformada en homenaje y celebración.

La banda, para entender más, está compuesta por los exMango Funk de Miguel Romero (voz, bajo y teclado) y Alexis Romero (voz, guitarra y sampler), el chileno Rodrigo González Miqueles (sampler, teclados, cuatro y flauta) de Quilapayun, y Andrés Sequera (batería), de la banda de jazz fusión venezolana Monsalve y Los Forajidos, invento del exbajista de Kré y Cabezón Key. Pueden recordar un poco a El Pacto pero menos análogos.

Como son tan abundantes, les recomiendo también escuchar sus sí, tres discos, anteriores: Ecos del Tercer Mundo Vol. 1 y 2 y remezclas del primero.