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30 junio 2025

Lo nuevo de Akapellah (hip hop venezolano), metalcore/djent de NY, industrial experimental de Suecia, rock latino uruguayo noventero, mathcore/post-hardcore (Deadguy), black sinfónico polaco, regreso de Fishbone (rock/reggae/metal/funk), deathcore sinfónico

1. SEVEN. (EP, 2025) de Deadlands. De Long Island, NY, combinan metalcore, metal alternativo y djent con una muy buena voz femenina, con grunts y muchas líneas melódicas, a lo Jinjer. Bueno, 3,9 de 5. 

2. Abominations Of The Ageless (2023) de The Project Hate MCMXCIX: Este raro proyecto sueco de metal industrial épico, con combinación de voces femeninas (de la noruega Ellinor Asp) y guturales masculinos, con el cantante de Grave, ha sido elusivo para escucharlo en plataformas de streaming. Su disco de 2017 lo reseñé acá como una mezcla de sensualidad, música extrema y experimentación sónica, aunque quizás son demasiado largos los temas y la producción vocal no envía un mensaje claro, porque no es gótico ni sinfónico. 3,8 de 5.

3. Barranca abajo (1995) de El Cuarteto de Nos: 11 años antes del éxito de Yendo a la casa de Damián del disco Raro, los uruguayos ya tenían media vida rockeando. Este es su séptimo disco, una ópera rock, con punk, rock and roll y fusión alternativa (incluyendo murga y cumbia) en que en la clave de humor que los caracteriza, cuentan la vida y genio de José Barrancas y su negocio familiar quebrado.

4. Near-Death Travel Services (2025) de Deadguy: Los de New Brunswick se tomaron 30 años para sacar el sucesor de su debut. Metalcore, mathcore y post-hardcore siguen siendo las armas de destrucción masiva de estos tipos. 4,3 de 5.

5. Under a Twinkle of a Fading Star (2025) de Yog-Sothoth: debut de esta banda polaca de black sinfónico, que me recuerda a Bal Sagoth y el nombre también ayuda, aunque menos cósmico y power metal, sino más enfocado en el black melódico orquestal, quizás porque el músico Mikołaj Kowalik, responsable de todo, tiene otro proyecto aparte de power sinfónico, Enchanted Steel. 4,3 de 5. Tiene buenos momentos orquestales, con muchos vientos y un sonido perverso en el black.

6. Where Only the Truth Is Spoken (2025) de Malevolence. Una banda de groove/metalcore que se convirtió de algo apenas audible a una buena propuesta en que no suena demasiado emuladores de Lamb Of God y/o Pantera, con sus influencias del rap metal y el beatdown hardcore, además de buenos riffs con arpegios. Muy bien por ellos, de los discos más divertidos del año. 4,3 de 5. Las voces limpias son un buen ingrediente, que también los meten en una pelea que Machine Head parece estar perdiendo ahora.

7. Stockholm Syndrome (2025) de Fishbone. 18 años después del último disco y 25 del último decente, esta banda clásica del punk/rock/ska/metal/funk vuelve con muchos altibajos, renuncias y renovación. Regreso al fin. 3,3 de 5.

8. Imperium Delirium (2025) de Shadow Of Intent. Siempre me alegra conseguirme con los discos de esta banda, de deathcore / melodeath técnico y sinfónico, porque juntan estas formas tan disímiles de bestialidad elegante, de técnica elaborada que es tangencial al progresivo pero que demuestra una necesaria habilidad atlética y cerebral. Reclaimer de 2017 es uno discazo tremendo. Este le daré un 4,4 de 5. Son de Hartford, Connecticut. Quizás es su mejor disco hasta ahora, en el que siento que la velocidad, las habilidades instrumentales y la inmensa capacidad de hacer melodía, ritmos corrosivos y sorprendentes cambios de texturas llegan a su punto más alto, incluyendo muy buenos arpegios de guitarras, pianos académicos y hasta un tema con una coqueteo de nintendocore sinfónico y progresivo increíble: Apocalypse Canvas.

9. Pneuma (2025) de Akapellah: lo escuché decir que es su disco favorito como artista, que se escucha a sí mismo por primera vez y que llegó al punto que esperaba para compararse con sus favoritos. Se escucha mucho más maduro y profundo en sus letras, sin dejar de coquetear en invitados y barras con el trap, el pop rap y la fusión rítmica. Es bastante bueno. Le daré un 4,5 de 5.

10. Sword of Vengeance (2025) de Mara: una salvajada de black metal, crudo, lleno de disonancias, blast beats y un raro grito que parece más grind o punk que shriek. 3,9 de 5 por trve y malvado, pero además por sus sonidos tan medievales, ritualistas y poderosos, sin ser demasiado lo-fi, siendo acertadamente desesperados y sucios pero claramente distinguibles. Es difícil combinar sonar tan fríos y veloces, mientras puedes acertadamente disfrutar los riffs, la increíble técnica de la batería y las voces tan poco procesadas, sin que sea innecesariamente ruidoso o mal producido. Grandes suecos.

25 mayo 2025

Psicodelia danesa, jazz rap rock (Veeyam) y boom bap rap (Oney1) de Argentina, jazz en vivo (Cohen/Daversa), jazz fusión todos estrellas (Béla Fleck, Édmar Castañeda & Antonio Sánchez), post-industrial ambient, tributo a Sublime

1. In Flux (2025) de Causa Sui: maravilloso rock psicodélico danés, que según RYM también es tiene stoner y jam band (lo que significa que tiene algo de blues, rock y funk). Es instrumental, realmente divino de escuchar, es una meditación con buenas guitarras lisérgicas, un bajo lleno de flanger y un baterista que sabe transportarnos. 4,8 de 5.

2. GAUCHOS (2025) de Veeyam: sorprendente y muy bueno rap rock argentino, que combina música analógica de rock, psicodelia y bajo funk, con jazz rap, pero lo mejor es que no son sólo guitarras pesadas emulando a un DJ sino que hay muy buenos riffs y arpegios, capas de arreglos asincopados y muy buenas estructuras, esto es más que hacer chocar géneros de forma repetitiva sino un jazz/rock rapero con una producción elevada. 

Veeyam se encargó de las guitarras y beats, con un universo de invitados, desde Wos, Emmanuel Horvilleur y Lula Bertoldi (Eruca Sativa), hasta Rial Guawankó y muchísimos raperos más hasta músicos encargados de bajo, batería, teclados y trompeta, para darle realmente sonido analógico y real al rap rock / fusión. Realmente una obra maestra. y que me recordó también al reciente Valle Chakal Ki de Alkoy, que rompe barreras del hip hop argentino. 4,8 de 5. 

3. C.A.P.S. (2025) de Oney1: otro discazo de hip hop / fusión argentino. En este caso, Boom Bap y Pop Rap con sonidos funk, tango y rap rock, también de una banda orgánica. Qué genial descubrir estos artistas, que heredan de mis amados Illya Kuryaki con toques individuales de distintos géneros, generaciones y formas, incluyendo arreglos orquestales, rap latino de nueva generación y mucho jazz. 
4. Live Deep Dive at Timicua: The Art of Duo Live, Set 1 (2025) de John Daversa y Tal Cohen. Jazz en vivo, increíble, basado en su disco juntos, mucho piano y trompeta, más bien chill. Como siempre, 5 de 5.

5. BEATrio (2025) de Béla Fleck, Édmar Castañeda & Antonio Sánchez. Si lo anterior fue bueno, esto es sublime de jazz fusión y latin jazz, entre la leyenda del banjo, el arpista colombiano residenciado en Nueva York, Édmar Castañeda y el baterista mexicano Antonio Sánchez. Por supuesto, hay bluegrass y joropo, además de muchas tonalidades de música latinoamericana. 

Esto se logra tanto a través de las armonías entre el arpa y el banjo como de los protagonismos individuales alucinantes, pero es gracias a la batería, a veces poderosísima y veloz, compleja por momentos y minimalistas en el resto, como un pegamento y catalizador entre ambos, que se permite viajar entre parajes llaneros, sabores latinos, locura country e incluso momentos progresivos para descansar en la amplitud sónica del jazz, en lugar de ser una obra folk, ambient o new age. Es una obra maestra total, en sus partes y en conjunto. 5 de 5. 

Este disco me sorprendió gratamente, porque cuando escuché los singles pensé que era muy bluegrass o no demasiado jazz, pero me encontré con un trío que realmente sabe evocar los clásicos, innovar y ser realmente la cosa más jazz posible. 

6. Under Certain Light and Atmospheric Conditions (2025) de Ben Frost. Me gustó su anterior Scope Neglect, y este disco tiene algunas reediciones de estos temas. Según RYM esto es ambient post-industrial, con momentos de metal industrial, drone y noise. En el tema Trancelines, वाराणसी hay unas guitarras industriales en síncope con ritmos electrónicos de bombo y teclados techno ambient. 3,8 de 5. Ben Frost es un compositor de Australia. En los últimos años fue parte de la banda de post-rock, noise y experimental Swans, grabando un disco y tocando en vivo con ellos, aunque en 2025 ya no era miembro.

7. Singles de Lightchapter, incluyendo una colaboración con los bogotanos de Syracusae: melodeath electrónico, bastante industrial pero especialmente metalero. Bueno, 3,8 de 5.

8. Look At All The Love We Found: A Tribute To Sublime (Reworked and Remastered) de 2005, reeditado en 2025, con 20 canciones más para un total de 26, con nuevas versiones grabadas para los 20 años de este compilado, incluyendo una versión de Garden Groove de Jakobs Castle, hijo del fallecido cantante. Punk, ska, rap, reggae y fusión. En general, 4,2 de 5, aunque depende del tema.

26 marzo 2025

El "perreo cósmico" de Héctor Guerra, power metal australiano, metal operístico alemán, slacker rock / noise pop muy nostálgico de Canadá, brutal death gringo, black/folk alemán, alt-pop/RnB, hiphop sureño/boom bap (Doechii)

0. Hoy debo terminar lo de Probox, preparar la clase de mañana y publicar algo en Cocuyo Chequea.

1. On My Command: un trío de singles de power/thrash de Australia, realmente poderosos e innovadores. Es el proyecto del músico Sean Mackay junto al baterista de The Anchoret y Aviations.

2. Cumbiando el mundo (2025) de Héctor Guerra: cumbia psicodélica humorística con sátira sobre términos sociales actuales, teorías de conspiración alienígenas y cultura de cancelación, sobre una fusión de folclore latinoamericano con electrónica latina, pero la segunda parte del disco se abre a más ritmos, desde el hip hop y el rap a ska, reggae, bachata y muchos más. Héctor es un rapero español-boliviano, inventor del género que ha bautizado como Perreo Cósmico. Divertido, 4 de 5.

3. Schuld (2012)de Molllust: debut de esta banda de metal sinfónico alemán conformado por Janika Groß (vocales, piano) y Frank Schumacher (vocales, guitarra), que han tocado/tocan con Haggard más una variedad de músicos académicos/metaleros que han variado. Es altamente operístico y orquestal, con una presentación en vivo con decenas de músicos como Therion o sus colegas alemanes. Discazo, 4,7 de 5.

4. a seasons end. (2025) de bug drug. Este es un divertido disco, nostálgico, que toma dulces melodías vintage de rock and roll, incluyendo doo woop y motown, para presentarlas en una especie de mezcla de pop barroco, noise pop y garage rock bastante lo-fi, como si The Strokes fuesen aún más crudos y agregaran instrumentos de viento.

Según Rate Your Music son parte del movimiento de Emo Revival, mientras el disco es de slacker rock y noise pop, apelando también al indie surf, chamber pop, twee pop e indie folk. Sin embargo, puedo ver en la discusión que no hay acuerdo entre si esta es una banda que hace géneros originarios como Motown y Sunshine Pop, si es un revival o si está en el medio de ambos, que es lo que creo. No los veo indie folk, ni siquiera en los momentos en que puedan recordar a Beirut, por ejemplo y el surf es apenas superficial, es aún más retro.

Pues aunque la lista de géneros parece bastante descriptiva, no llega a decir lo originario y proto-rock que suena, como si viéramos a una banda de los 50 tocando con la calidad de sonido de la época, sin pulir demasiado el choque de brillos y estridencias del hit hat ni de la distorsión de las guitarras, pero con la actitud desenfada actual del indie, cultura DIY y por supuesto, algo de ironía.

Se puede notar en cómo suenan los instrumentos folk, casi como si fuese un vinil con sus ruidos e imperfecciones, pero de forma real, sin la estética recreada digitalmente. Es decir, trataron de sonar tanto como se puede viajar en el tiempo, seguramente usando técnicas de grabación, producción e instrumentación de la época. Pero lo estoy escuchando digitalmente.

Y aunque eso es, o puede ser, slacker, suenan mucho más vintage que cualquier banda de los últimos 20 años. Interesantes, 4,3 de 5. Son de Edmond, Canadá.

5. 3 (2025) de Bodybox: brutal death / hardcore poderosísimo y muy bueno. Con algo de fraseos raperos/hardcore al final que le suman a la propuesta, que usualmente es demasiado básica, repetitiva u obvia, en este caso, me pareció con muchísimo gancho y brillo. 4,4 de 5. 

6. Wanderungen durch den Daemmerwald (2013) de Aethernaeum: black/folk atmosférico alemán, ahora disueltos, obra alrededor del músico Alexander Paul Blake, quien hace voces, bajo, guitarra y teclados. Otra joya misteriosa escondida entre mis favoritos de Deezer. Es el tipo de banda entre cruda y melódica, experimental y osada, que más me atrae. Son underground, valiosos y raros.

Me recuerdan a Summoning aunque con un sonido mucho más expansivo y melódico, así como también más completo y colectivo, que incluye un shriek aserrado, orquestaciones poderosas gracias a la presencia de un cellista en la banda y un blast beat aplastante. Los arreglos sincopados de sintetizadores, lentos riffs arpegiados y momentos calmados, bastante góticos, añaden profundidad al disco, de temas extensos. 

Fue un proyecto aparte de varios de los músicos de la banda de metal gótico Eden weint im Grab, que incluyen a Blake. Puntuación: 4,3 de 5.

7. SteSy: singles de esta banda de metalcore / eurodance austriaca, cuyo cantante estuvo en varias rondas de The Voice Alemania. Es divertido y loco, porque siempre hay guturales, incluso en las versiones de Eiffel 85 o Vengaboys. Es medio infantil pero se goza. Unos singles de Suck Puppies, rockeros/metaleros alternativos de Australia. Regulares, con buenos y horribles momentos. Su bajista toca en Evanescence. 

8. Off With Her Head (2025) de Banks: downtempo / r&b / pop según Sputnikmusic. Cantante de Los Angeles con cinco discos encima desde 2014 con Goddess. Me lo recomienda Deezer. Tiene a Doechii y a Yseult de invitadas, lo que ya es alta ganancia. Según RYM es Pop y R&B alternativo, con algo de dance-pop y post-dubstep. No es mi tipo de música pero aprecio que la producción y voz me gustan bastante. Mucho más que Sasami e incluso que Magdalena Bay y Charlie XCX. 3,5 de 5. 

9. Alligator Bits Never Heals (2024) de Doechii: el maravilloso álbum del año pasado que impulsó a esta cantante a ser estrella de la interpretación en redes sociales y distintos shows en vivo, con sus rarezas vocales, letras sobre ser mujer, el sexo y la relación con las redes sociales. Se me había escapado pero lo aprecié a tiempo. A veces me recuerda al RnB alternativo y vaporoso de Kali Uchis. 

Maravilla de Hip Hop sureño, que se alimenta de encantador boom bap, hardcore hip hop, trap y distintas formas underground del rap. Esperemos no sea convierta en algo demasiado mainstream en forma, es decir, que siga siendo atrevida, rara y retadora. 4,8 de 5.

10. GOLD (2025) de Scour: repito esta bestialidad de black/death hiper furioso, veloz y perverso, lo mejor que ha hecho en el género el pana Phil Anselmo. 

17 noviembre 2024

Diario musical 17N: lo nuevo de Thy Catafalque (avant-garde húngaro), Poppy y Linkin Park, death/black psicodélico, ska-punk y la versión 30 aniversario de CrazySexyCool

1. The Duality of Decapitation and Wisdom de Veilburner: séptimo disco de la banda de black/death progresivo y avantgarde de Pennsylvania, Estados Unidos conformado por el multiintrumentista Mephisto Deleterio y el vocalista Chrisom Infernium. Un dato, el disco contiene 7 canciones de 7 minutos exactos.

La música es básicamente black metal psicodélico, con ritmos permanentemente cambiantes, que la batería marca constantemente, entrando y saliendo de ritmos sincopados con las guitarras, que describen lo que parece un choque entre lo industrial, el space rock y el metal extremo. A diferencia de otros congéneres, el sonido es más transparente, dándole un gran peso a la voz y la batería.

La distorsión no es corrosiva, y los riffs son ligeramente disonantes, ya que los temas están concentrados en tejer armonías con sonoridades góticas, aunque a veces se escucha algo de rock clásico y electrónica, con voces a medio camino entre el grito gótico/operístico, la narración afectada y el shriek con filtros.

Es música definitivamente rara, que puede parecer Imperial Triumphant, Oranssi Pazuzu y Vulture Industries pero también Hail Spirit Noir, Akerkocke y Deathspell Omega. Buenísimo, 4,2 de 5. En Spotify.

2. Uncharted EP de Less Than Jake: ska-punk / pop-punk de Florida. Suena bien pero débil en la construcción de melodías coherentes y canciones consistentes. 3 de 5.

3. From Zero de Linkin Park, primero disco grabado con su nueva vocalista, Emily Armstrong (también en Dead Sara). Ella lo hace increíblemente bien, con gritos y vocales limpias geniales, mientras los músicos hacen canciones estériles, con poco que ofrecer o sin ningún riff, significado ni gancho especial. Unas pocas excepciones en Heavy Is The Crown, Casualty y Two Faced, pero la mayoría está rodeado de una producción más cerca del electro pop, el trap/rnb pop gringo y algo de nu-metal con muy pocas guitarras involucradas. Un 3 de 5.

4. Negative Spaces de Poppy: con este disco, sexto de su carrera, la cantante / Youtuber nacida como Titanic Sinclair., muestra la mejor de sus producciones, más enfocado en las canciones que en el concepto estridente de outsider que se excede y quiere hacer el black metal más sucio de I Disagree. Ahora presenta una propuesta más madura, con metalcore de bajísimos tonos, synthpop y pop rock industrial.

Los primero cuatro temas revelan que ella es una nueva exponente de un metalcore madurado y apropiado con su excelente desempeño vocal, que se divide en sus coros angelicales, su voz de pop/RnB y sus gritos despiadados que son casi un hiper shriek. El disco más tarde incluye un par de temas de electrónica pop para luego volver progresivamente al género guitarrero, primero con algo de nu-metal / industrial, hasta llegar a The center´s is falling out, un tema de unos dos minutos de muchísima maldad djent/metalcore/industrial, más cerca de Spiritbox y Knocked Loose que de Scene Queen.

Lo mejor es que los cambios de ambiente entre grupos de canciones se sienten menos abruptos, como parte de un concepto que ya no es un juego ni un reto, en esta época de outsiders digitales, sino ya parte de una propuesta que hace chocar dos mundos, superponiéndolos de forma particular. Para mí un fácil 4,3 de 5. Lo mejor puede ser estar en New Way Out y Surviving On Defiance que resumen las tres caras de Poppy en cada tema. En Spotify.

5. XII: A Gy​ö​ny​ö​rü Álmok Ezut​á​n J​ö​nnek de Thy Catafalque: de lo más logrado del metal progresivo y avantgarde. Con su décimosegundo disco, que en español se llama "Los hermosos sueños vienen de aquí en adelante" se fusionan varias tendencias que más o menos han luchado en esta banda desde que los conocí en 2020 con el Naiv: black metal, el trip hop y el folk húngaro

La obra de Tamás Katai, que incluye también proyectos electrónicos, de música académica y metal, convergen acá con la furia extrema del black metal de avanzada, la música autóctona de su tierra natal, su gusto por la música folclórica mediterránea y de Europa del Este y el metal progresivo (con saxofón), los arreglos electrónicos e incluso secciones de pop rock folk, casi siempre acompañado de una cantante.

Aunque hay que decir que este disco, aunque tiene un par de temas que tienen estructuras esperables de metal extremo, está mucho más cercano de lo meramente experimental, combinando de forma coherente instrumentos folclóricos, académicos, electrónicos y de banda de rock con el interés de producir algo que intermedia entre el darkwave neoclásico, la música académica contemporánea y el metal progresivo, quizás con la intención de superar cualquier barrera para presentarlo como un nuevo estándar de novedad del avantgarde

El proyecto obviamente tiene como fundamento, y necesidad, una cantidad de ingente de invitados y músicos de sesión, de discos muy anteriores al Naiv y otros de reciente colaboración. Se repite la de la cantante Martina Veronika Horváth, que lo acompaña desde Geometria (2018) y con quién colaboró en su proyecto de doom atmosférico The Answer Lies in the Black Void. Un 4,3 de 5. En Spotify.

6. Soft Power de Fazerdaze, dream pop/indie rock/shoegaze, un proyecto de la neozelandesa Amelia Murray, que edita su segundo disco después de 2017, en el que usando guitarras eléctricas, muchos pedales de efectos y filosofía de bedroom pop, añade un importante ingrediente de delicados y muy bien producidas capas de arreglos electrónicos, por momentos similares a los del trip hop y la mayoría de veces con una vibra de los noventa que produce un disco fascinante, indie y alternativo, con su suave densidad, pequeña suciedad de sus guitarras y vibra etérea, nostálgica y alegre. En Spotify. 4,4 de 5.

7. TLC - CrazySexyCool, el clásico del hip hop / RnB femenino, que incluye Waterfalls, el otro clásico más conocido de ellas además de No Scrubs (y además anterior). El trío conformado por Lisa "Left Eye" Lopes (Crazy), Rozonda "Chilli" Thomas (Sexy) y Tionne "T-Boz" Watkins (Cool) elevó el nivel del género con sus discos de los 90 y este de 1994, representa perfectamente al año y la época. Un mega clásico, 4,8 de 5.

8. Interlaker de Interlaker, debut de banda británica con un enfoque de rock alternativo muy atmosférico, que conquista de inmediato con su combinación de coros, guitarras dance-punk y sus ritmos rockeros, que suenan tan artísticos como familiares, progresivos y digeribles, viajando por distintos caminos, revelando distintas técnicas, formas rítmicas y melódicas, muchas veces usando más de dos en el estudio, siempre con la intención de crear un nudo alrededor del íntimo lazo que crean. El cantante suena evocador, sabiéndose hábil para evocar distintos momentos de tu vida, timbres reconocibles y presentarlos como un sueño.

De acuerdo a una crítica en Sputnikmusic, es una continuación de lo que hizo la banda Lonely the Brave y tienen influencia directa de Arcane Roots, bandas que conectan el rock alternativo con post-hardcore y progresivo. La banda es realmente el dúo conformado por el cantante David Jakes (de Loney the Brave, y que me suena como Sting, Chris Martin, Jonas Renkse (Katatonia) y Eddie Vedder) y Jack Wrench (de Arcane Roots). Increíble, un 4,3 de 5. En Spotify.

9. The Long Bright Dark de Interpersonal, basado -una vez más- en el Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, desde Sa. Louis, Missouri, no combina sino se pasea en cada canción por el post-hardcore, el emo, el pop-punk y hasta el post-rock, un abanico que me parece inconsistente y hasta aleatorio. Hay que reconocer una cuidada producción, buen sonido y consistencia instrumental, además de un cantante bastante capaz pero según su propio perfil en Bandcamp, ocupan todos los géneros nombrados -sin fusionarlos- además de dream pop, noise rock, grunge gaze, indie rock, melodic hardcore, punk y sadcore, así como combinaciones entre estos. Indecisos, más que diversos.


Diría que 3,5 de 5. 

28 febrero 2024

Re de Café Tacvba, 30 años después: la obra maestra del rock latinoamericano que aún hace reflexionar y bailar

En 1994 me gradué del colegio, con apenas 16 años. Por eso años, cuando llegaba a la casa, mientras almorzaba, ponía rápidamente MTV. Entonces pasaban a Marilyn Manson, a Korn, los Unpplugged, muchísimo grunge, música electrónica, britpop, pop punk, rock alternativo y en nuestra señal: MTV Latinoamérica Norte.


Así estuve expuesto a una diversidad asombrosa de rock latino, desde programas especiales como Raizónica con los estrenos y debuts hasta la rotación fija de videos, clásicos y nuevos, como el que finalmente fue el Video MTVde La Gente de 1995: Ingrata, de Café Tacvba, en el cual Rubén Albarrán (entonces Cosme) aparecía con el cabello de rojo, con unos "cachitos" y luciendo y cantando una ranchera punk.

Así se asentó profundamente mi devoción por el rock latino que se desbordó en agrupaciones mexicanas como Café Tacvba, Maldita Vecindad, El Gran Silencio, Jumbo y Plastilina Mosh, Los Aterciopelados de Colombia y Los Pericos, Los Fabulosos Cadillacs, Fito Páez, Actitud María Marta y Todos Tus Muertos en Argentina, los chilenos de Los Tres, Los Tetas y Tiro de Gracia de Chile o Libido de Perú. 

Hace 30 años se publicó Re, producido por Gustavo Santaolalla, grabado entre Estados Unidos y México, y que la revista Rolling Stone la calificó como el mejor disco de la historia del rock latinoamericano, superando a discos de Cerati, Aterciopelados, Los Fabulosos, Os Mutantes, Babasónicos, La Maldita, Charlie y Julieta Venegas.

Realismo mágico y punk
Un disco extenso en géneros y lleno de temas ideales para ser videoclips o hits radiales. Un álbum memorable, compuesto de 20 canciones en menos de una hora, que va desde ritmos folclóricos y tropicales latinoamericanos como el mambo, el merengue dominicano y la samba mezclado con ska, punk, funk, grunge y hasta metal. Un disco en que resalta el uso de instrumentos folclóricos de cuerda como la jarana, el guitarrón y tololoche junto a multitud de instrumentos electrónicos, como el melodión (el tecladito con un tubito para soplar). 

28 años después de su lanzamiento la revista musical volvió a entrevistar a Santaolalla, quien explicó que las primeras canciones en demo le gustaron tanto, que les pidió insistentemente que hicieran más, lo que convirtió en el segundo disco de los Tacvbos en un álbum doble. Su eclecticismo, su versatilidad y su extenso universo, que también se resume en cada canción que tiene varios géneros unidos, que van desde las raíces hasta lo moderno, explora todas sus influencias. Su éxito de ventas, alrededor de 500 mil copias, lo pone a la par, conceptual y comercialmente, del White Album de The Beatles.

Después de este disco, el rock latino cambió por completo, influenció a otros, aparecieron discos de rock latino con más y diversas fusiones con géneros locales e internacionales, dando vida a una cosecha de múltiples artistas que experimentaron y jugaron, superando lo que antes era solo "rock en español". Con letras ampliamente inspiradas en la literatura latinoamericana y universal, que demuestra la intelectualidad de sus integrantes.

Las canciones
El disco empieza extraño -como fue la respuesta inicial del público mexicano- con El Aparato, una extraña crónica sobre la abducción extraterrestre de Pablo, que queda casi demente después de la experiencia, que se cuenta con instrumentación electrónica y folclórica para hacer ese juego de terrestre-extraterrestre.

Le sigue el clásico Ingrata, una ranchera punk, con una letra sexista y típicamente ranchera, fue recientemente descrita por Albarrán como producto del desconocimiento y falta de sensibilidad sobre la violencia machista. Un coro extraordinario, un himno que incluye un final con una vocalización tan heroica que se incluye la profunda respiración para terminar la infinita frase.

Le sigue El Ciclón, una de mis letras favoritas y una de las canciones más divertidas, en que se toca una especie de rap-funk con clavinete, que transmite como El Aparato, el paralelismo entre hacer una canción con un ritmo contemporáneo tocado con instrumentos antiguos o lo contrario.

Yo, flecha
Flor, polen, flecha
Abeja, oso, pez
Flecha, agua, sube, nube
Llueve, árbol, flecha
Oxigeno, flecha, pulmón

El concepto contrario parece estar en El Borrego, una confesión de alguien que dice adaptarse a la tendencia del lugar donde esté: un día es punk y al día siguiente un pacifista, le gusta lo tropical o el metal de acuerdo al circulo social en el cual esté, pero se toca con un furioso rock industrial, la antítesis de la letra.

Me gusta aventar piedras, me gusta recogerlas
Me gusta pintar bardas y después ir a lavarlas
Y en las tocadas la neta es el slam
Pero en mi casa si le meto al tropical

Le sigue otro clásico y otras de mis favoritas, el bolero Esa noche, desgarrador y cortavenas. 

Del folk se vuelve a miradas totalmente urbanas en varios temas, el primero es 24 horas, que hablan del frenesí de vivir en una gran ciudad, siempre corriendo en medio de la inmensidad, a ritmo de baterías electrónicas acompañadas de instrumentos de cuerda. Esto se recupera luego en El Metro, que con ritmos muy movidos y muchos sonidos de transporte público, parece que pasas la mayoría de tu vida yendo y viniendo, tanto que parece que nunca sales de allí y finalmente en La Pinta con algo de rock grunge, perfecto para el año de edición del disco, aunque en esta última ya no hay una nostalgia por un amor que no termina de concretarse por andar ocupado en la locura citadina.

Los temas son cortos, así que vas pasando por este collage de ritmos, colores y sensaciones a toda velocidad. En Ixtepec vuelven a combinar una perspectiva latinoamericanista, de forma más bien onírica con una melodía de instrumentos de cuerda acústicos y una base de música electrónica, arreglos midis y un coro pop, más un remate filosófico con el que se entiende este disco: todo vuelve a comenzar, volvamos a escucharlo.

Después de esta ensoñación, con la misma idea de rasgados de guitarras y algo de techno en el fondo, está Trópico de Cáncer, en que Albarrán hace las dos voces: el del empleado petrolero que decide "dejar el gris del cemento por el verdor" y el del antiguo jefe que igual humanistas e indigenistas con "retrogradistas", diciéndole que aún hay mucho qué destruir en favor del progreso. Una genialidad letrista al combinar poéticamente, y de forma ocurrente, versos que contienen palabras tan gruesas como hidrocarburos, sin sonar panfletarios sino sabrosos.

El fin de la infancia, el décimo del disco, es una canción rebelde y de actitud punk pero con música norteña, con mucho viento y ritmo bailable, que explica porqué este disco conquistó a gente como Beck -quien los invitó a una gira por todo Estados Unidos- y David Byrne -quien también se enamoró luego de Los Amigos Invisibles- que incluso podrían recordar a la banda Beirut. La canción, cantada casi de forma incomprensible por su rapidez y complejidad, invita a bailar como acto de rompimiento con los estándares culturales, como hace la canción.

Segunda parte
Aunque aún no se cubren 30 minutos, la otra "mitad" del disco empieza con la satírica Madrugal, un bolero cortísimo que tiene letras irónicas sobre la belleza de la arquitectura y el color local, según se le mire. 

Entonces tenemos la doble canción psicodélicas Pez/Verde, que empiezan y terminan de la misma forma, se reproducen inmediatamente una detrás de otras y en las letras se fusiona la historia del dolor del animal al ser capturado y su transformación material en un ciclo infinito que vuelve a empezar, como estas canciones.

Vida, tú que eres verde no me hagas tragar tu caliz
O es que quieres que encuentre la muerte
Ir allá contigo estar como aparte de ti
Manaties cocodrilos, me tragan, me procesan, me hacen de ti

Para continuar lo que es una genialidad, luego está La negrita, una samba que habla de migración con mucho sabor para pasar a la biográfica El Tatloani del Barrio, que habla de cómo se conocieron los papás del vocalista de Café Tacvba, que inevitablemente te hace pensar en crónicas latinoamericanas de realismo mágico, en que la verdad y la ficción se confunden en una región en que lo inexplicable y lo inverosímil se convierte en cotidiano, lo paranormal en común y lo extraordinario en costumbre.

A diferencia de otros discos, el final está lleno de canciones memorables, obligatorias para los conciertos y hasta para ser versionadas. Así le damos paso a Las Flores, mi canción favorita de la banda en toda su historia. Empieza como una especie de corrido/joropo que pasa rápidamente a un ska acústico que evoluciona con la letra, en que pasa el tiempo de un día y la vida, hacia electrónica psicodélica. 

Y seis veces para vivirte
Debajo de una misma Luna
Y otras nueve pasarán para
Sentir que nuevas flores nacerán

Cuando crees que puedes aflojar, viene El baile y el salón primero y El puñal y el corazón después. Primero hay una canción conocida por el coro Paparupapa eu eo (memorable en sus en vivo), suave, rítmica y que continúa con la combinación de instrumentos acústicos y bases techno, que parece ideal para el final de una película romántica (y medio punk) para luego dar rienda suelta a una canción que echa mano del bossanova, del mambo y finalmente del merengue, con un violín veloz, que te hace bailar hasta desmayar para superar el desamor ya tocado en La Ingrata, Esa Noche y El Metro.

El final no podría ser más perfecto: una canción a medio volumen, un jazz ligero, que apenas se escucha, a medio ritmo entre la balada y el swing, de menos de dos minutos sobre dos esclavos, hijos de indios y negros.

Ré es un disco basado en libros que evoca a escenas cinematográficas, que te hace bailar con folclor y ritmos latinos producido por músicos amantes del punk, del ska y del rock que presentó estos ritmos a nuevas audiencias, que conquistó corazones latinos y del mundo gracias al impulso de MTV y de críticos. Una "biblia del rock latinoamericano" que le cambió la cara a la región, al género y a las propias audiencias.

Un disco para cantar sus elaborados versos, para apreciar su instrumentación compleja y para bailar, así sea lleno de pensamientos filosóficos, pensando en injusticias sociales y deudas históricas en Latinoamérica, para bailar. Con canciones que tienen guitarras distorsionadas, mucho punk o letras enrevesadas, para bailar. A pesar de su visión ecologista, de protesta e ideológicamente de izquierda: ¡para bailar!

Los músicos
Además de Albarrán, compositor y cantante, el disco/banda está completado por Emmanuel del Real en teclados, piano, melodión, caja de ritmo, voz y coros; Joselo Rangel - guitarra acústica y eléctrica, jarana y coros y Quique Rangel - tololoche, contrabajo y guitarrón.

Entre los invitados estuvieron:
*Gustavo Santaolalla, quien además de producir el disco hizo el solo de guitarra acústica en "El baile y el salón".
* Tony Peluso (guitarrista de The Carpenters) en las pistas salvo La Pinta.
* Harry Scorzo - violín en "Esa noche" y "El puñal y el corazón"
* Roberto Hdez - banda en "El fin de la infancia" y trompeta en "La ingrata"
* Luis Conte (percusionista cubano clásico y de jazz) - percusión en "La negrita" y "El puñal y el corazón"
* Grupo Cielo y Tierra - coros en "El aparato" y "Trópico de cáncer"
* Ramón Stagnaro, solista peruano - requinto en "Madrugal"
* James Mason - saxofón en "El puñal y el corazón"
* Renee Grizell - flauta en "El ciclón", "Verde" y "El puñal y el corazón"
* Melissa Hassin - chelo en "El ciclón" y "Verde"

18 abril 2023

Música Rara, así como tú (primera edición de 2023): Russkaja, AxeWound, Dead Season y Acrania

En este blog solía hablar de música metal, avantgarde, curiosa o experimental, y como escucho tanta música a diario, creo que sería justo usar este blog justamente como un diario.

* Russkaja: banda internacional con músicos rusos y austriacos que hacen ska, punk, polka, metal alternativo, música latina con unos cuántos temas en español, claro, con títulos como Baila o Pueblo Unido. Es como una mezcla de Arkona, metal sinfónico ruso con El Gran Silencio, Mano Negra y Todos Tus Muertos. Entonces sí, puño arriba, estrella roja, otro mundo es posible, Latinoamérica unida, jamás será vencida, pásame el ron, tequila y cerveza que vinimos a bailar.

Los acabo de conocer con su disco Turbo Polka Party.

* Acrania: Imagina que una banda como Puya, que desde Puerto Rico mezcla salsa y thrash metal tuviese un hijo mexicano con Atheist, entonces ahora es jazz latino con death / thrash metal, resultando en una mezcla de sabor, distorsión, arreglos intrincados de metal progresivo y algo de mariachi. Acaban de regrabar su primer disco.

Acá el disco Unbreakable Fury regrabado en 2020.

* AxeWound: sacaron su debut en 2012, reuniendo a Liam Cormier (Cancer Bats), Matt Tuck (Bullet for MyValentine), Joe Copcutt (Zoax), Jason Bowld (Pitchshifter ), Mike Kingswood (Glamour of the Kill). Y aunque buena parte de la crítica lo odió por no ser "suficientemente metal" u original para tener ese line-up, a mí me pareció un discazo, con una gran combinación de voces a los Infected Rain, aunque también  tiene guturales, con una mezcla de metal con rock alternativo y electrónica. Synyster Gates, guitarrista de Avenged Sevenfold, está invitado con un solo en el tema Vulture, homónimo del disco.

Escúchalo en Spotify - Vultures.

* Dead Season: El metal francés, como el de Québec en Canadá o el italiano, está entre mis preferidos. Con su disco de 2017, Prophecies, esta banda mezcla arreglos progresivos, con mucha atmósfera stoner y doom, voces femeninas y temas épicos de entre 4 y 6 minutos. Ellos dicen que sus influencias van de Carcass y Testament a Martyr y Shining.

Escucha Prophecies acá


03 julio 2022

8 Kalacas: Fronteras (2022): ska core con mariachi y metal extremo

Al rock y al metal hace rato que llegó la cultura chicana, mexico-estadounidense o mestiza, desde Brujería a Rage Against The Machine pasando por Puya. Algunas otras tonadas tenemos en Sepultura, Acrania o Laberinto, combinando con otros géneros.



En el caso de 8 Kalacas, conformada por latinos en Orange County, California, se basan en el skacore, para fusionar no sólo skapunk o hardcore sino hay momentos de puro death metal con doble bombo potente, voz gutural y guitarras afiladas sino también mucha sección de vientos, agregando no sólo sabor latino y caribeño sino incluso mariachi.

Y las letras van desde la migración por el Río Grande hasta inspiraciones históricas de guerras mundiales, tomando inspiración lírica y sónica desde el thrash metal de la Bahía de San Francisco hasta el ska-fusión latino como de los clásicos ingleses. 

El resultado no es un híbrido sino un maridaje, momentos llenos de puentes que van de un género a otro, del slam al pogo, del baile al headbanging. Aunque no lo logran tanto como los puertorriqueños, para quienes la salsa es más propia, hay un refrescamiento en encontrar una banda realmente pesada -y no con retazos extremos- que haga mano del ska así como una banda de skacore que realmente se ponga pesada con trombón, trompeta y saxo siendo aún protagonistas.

Suficientemente metal para ser firmadas en este tercer disco por Atomic Records, una división de Nuclear Blast, que tiene en su roster a nombres como Agnostic Front, Amorphis, Eleine, Incite, Meshuggah, Mystic Circle, Opeth, Sonata Arctica o U.D.O.