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24 julio 2025

Lo nuevo de Bush (post-grunge), Slaughter To Prevail (groove/deathcore), Daron Malakian and Scars On Broadway (metal alternativo)

1. I Beat Loneliness (2025) de Bush. Nunca le hice mucho caso a esta banda, especialmente porque la voz languidecida nunca me gustó. Ahora, me sorprenden sus buenos riffs potentes, ya no sólo de rock alternativo y post-grunge sino incluso de metal alternativo, djent y nü-metal, sin nombrar las pistas de música electrónica noventera, entre big beat y hardcore. Hasta la voz de Gavin Rossdale parece menos molesta. 4,2 de 5. Una mejora increíble en mi radar. Sí, británicos residenciados en EEUU. 

2. GRIZZLY (2025) de Slaughter to Prevail: aunque no soy fanático del pig squeal profundo ni de Alex Terrible en particular, este disco de los rusos residenciados en Florida está divertido y raro, en que ahora son más alternativos y menos brutales, sin dejar de ser muy pesados, han transformado su estilo. Eso tiene pros y contra, lo malo es que por momentos se siente que lo pesado es casi una mueca, un remedo, como en Conflict y en otras permite hacer cosas que serían imposibles para una banda de metal extremo.

Muy extraña esa ranchera y esas pistas pseudo-latinas en los primeros temas pero es bestial lo que hacen con las guitarras, aunque al mismo tiempo básico. Es como groove metal y nü-metal, que es densificado con deathcore y brutal death, en que lo pesado y ritmico está por encima de ser complejo o innovador, aunque los arreglos sinfónicos de Behelit y Rodina le suman mucho. 

3,7 de 5 aunque hay tema que realmente me gustaron mucho más, como Iamdead con el cantante de Falling In Reverse, Song3 con Babymetal y 1984. Son quizás outsiders y alternativos del metal moderno más extremo. Creo que están intentando conocer su lugar preciso, ¿son más Slipknot o más Lamb Of God siendo lejanos de ambos?

3. Los singles de Between The Buried And Me son increíbles: incorporan jazz, swing, funk y new wave en sus largas y épicas suites de djent y metal progresivo con guturales, coros limpios y muchos cambios de tiempo, forma y tono. 

4. Addicted to the Violence (2025) de Daron Malakian and Scars on Broadway: un disco regular, claramente la mitad de SOAD, en que por momentos hay buenas melodías y guitarras con sus melodías armenias, mucho nü-metal y la influencia disímil del punk, heavy metal y rap metal, pero muchas veces te quedas con ganas que sea mejor, que la otra parte de la banda fuese tan buena que él o simplemente mejor. Además, es un poco monótono escuchar su única voz. Me gustaron más las últimas canciones, definitivamente más alternativas, con voces melódicas, guitarras duras con sonidos orientalistas. 3,8 de 5.

5. Breakthrough (2025) de Joe Bonamassa. Suave y genial disco de blues rock / boogie rock. 3,8 de 5. 

23 julio 2025

Mis disco favoritos de 2025: Never Enough de Turnstile: a veces post-hardcore, otras new wave y casi siempre ambas

A veces uno aprecia una banda antes que los demás, antes que sean famosos e incluso tanto tiempo antes que apenas, los recuerdas. Eso me pasó con ellos y ahora que están en mayor reconocimiento, uno dice, al mismo para sí mismo, yo ya sabía (o intuía). Aunque también hay que admitir, el disco con los que los conocí hace ocho años, Time & Space era básicamente hardcore punk y post-hardcore. 

La portada es extremadamente minimalista.


Con el doble single/video SEEIN´ STARS / BIRDS definen claramente lo que hacen y cultivan, por segunda vez después de Glow On, que son una banda que hace post-hardcore y rock alternativo, e incluso metal alternativo y hardcore punk, pero también dream pop, new wave y ambient pop, al mismo tiempo, con humor, creatividad, desenfado, alegría y guitarras que pueden ser psicodélicas, punketas e incluso metaleras, y todo al mismo tiempo. 

Me suena a esa nueva tendencia noventera de tocar canciones pop o radiales a ritmos de guitarras industriales, pero esto es algo extraordinariamente mejor, y sin recurrir al nintendocore. 

Algo quizás tan divertido y osado, similar a lo reciente de The Callous Daoboys así no alcancen sus alturas, sí hacen algo realmente que toma los sonidos ochentosos, de estas escenas tan disímiles y los unen de forma única. Es decir, es punketo ye electrónico pero no es synth punk, al revés, es una especie de hardcore/post-hardcore con sonidos del new wave y el dream pop, incluso ambient y hasta dance, pero pensado desde el concepto de banda, nada de laptops. ¡Grandioso!

Por ejemplo, en la canción I CARE se encuentran magistralmente todas esas influencias, por ejemplo. Y DREAMING es una locura con esos ritmos latinos y new wave junto a guitarras punketas. DULL es otra joya y ni hablar de LOOK OUT FOR ME, con sus bases discotequeras y pianos oníricos, siempre acompañadas de guitarras hardcoreras y ritmos rapcore, voces con reverb y atmósfera industrialosa. SLOWDIVE es otra gran canción, partiendo desde el metal alternativo, con las guitarras más potentes pero igualmente rítmicas y electrónicas, que pueden recordar a War Pigs de Black Sabbath.

Un par de excepción, CEILING y la del cierre, MAGIC MAN, que no tienen nada.

La banda es Brendan Yates en las voces, Daniel Fang [D-Fang] en la batería, Franz Lyons [Freaky Franz] en bajo y voces, Patrick McCrory y Meg Mills en guitarras. Entre los invitados, haciendo pequeñas partes, están el jazzista Shabaka en las flautas, Hayley Williams de Paramore y la cantante de country pop alternativo Faye Webster en los coros.

Power sinfónico corsario británico (Alestorm), compilado funk rock de Queen, el inicio de Lingua Ignota (neoclassical darkwave), death sueco

1. No Grave But The Sea (2017) de Alestorm. Los siempre divertidos y muy técnicos piratas que combinan folk metal, sinfónico y power metal, shrieks, humor y arreglos progresivos para contar sus historias de los siete mares extremos.

2. While Bearing Teeth (2025) de The Contorsionist. Pero no la banda de djent y metal progresivo, sino otra allí de indie pop folk. Escuché unas canciones, una vaina aguada total. 2 de 5.

3. Funk (2025) de Queen: otro compilado de los más grandes. Las canciones más comerciales, pop, sexy y radiales, gracias a muchísimo bajo, pero no siempre afortunadas de los más grandes. Claro, está la inmensa Another One Bites The Dust y el éxito radial You Don´t Fool Me. Aunque también incluye algunas buenas canciones guitarreras. Diría que 3,7 de 5.

4. Let the Evil of His Own Lips Cover Him (2017) de Lingua Ignota. Meses antes del devocional, electrónico e intimista All Bitches Die, e incluso dos años antes del Caligula, cuando añadió black metal y noise a su propuesta, Kristin Hayter había publicado un debut de cinco temas, el Día de San Valentín, con su impresionante voz de soprano, órganos de iglesia, pianos y mucha manipulación digital con noise, samples y sonidos torturados de fondo.

Además, el lanzamiento original tiene un versión extraña de Bad Boys del jamaiquinos Inner Circle (que no está en Deezer ni Spotify pero sí en Youtube y Soundcloud).

El disco bebe de la música litúrgica cristiana, el neoclassical darkwave, el death industrial y Lied (música venida del romanticismo alemán con solo voz y piano) y son cuatro de los 13 temas de su tesis de grado de Artes Aplicadas, publicada apenas un año antes en Chicago, que incluyó además un performance y videos como conté aquí, sobre la normalización del abuso doméstico y la violencia de género contra las mujeres. Este disco, también increíble, recordando a Diamanda Galas aunque más contemporáneo y electrónico, tiene un 4,5 de 5.

5. Grip of Ancient Evil (2025) de Entrails. Usualmente me gusta mucho su death metal pero salvo algunos temas, este disco está más bien flojo, repetitivo y aburrido. Y es música extrema, jóvenes. 3,3 de 5. Creo que le faltó algo más de velocidad o volumen, además de riffs más novedosos. Es demasiado ambivalente, porque dentro de una misma canción hay oscuridad en forma de death doom pero también algo que parece inacabado, apresurado o poco logrado como en Inner Demon.

6. Never Enough (2025) de Turnstile: de mis discos favoritos del año. Acá publiqué una reseña más larga. Dream pop, hardcore, post-hardcore, new wave, rock y metal alternativo en una sola pieza.

17 junio 2025

Música litúrgica cristiana, el disco 2025 de The Cure y Turnstile, lo nuevo de Pulp (art rock/post-britpop), screamo de Ohio, garage punk progresivo, dream pop de San Francisco, djent francés, hip hop venezolano

1. I (2025) de DIM y Angel of the Veil: primera producción de este proyecto alterno del canadiense detrás de DIM, Josiah Wilkinson. Música litúrgica cristiana, coral y ambiental. Refrescante y hermoso, 4,7 de 5.

2. Songs Of A Lost Word (2024) de The Cure. Tercera escuchada de este nuevo disco. La primera vez dije: "Su regreso después de 16 años sin publicar discos. Un disco lleno de maestría y experiencia, basado en el rock alternativo noventero, bien psicodélico, grungero y fusión, pero sorprendentemente para mí, mucho más guitarrero, post-rock y orquestal que electrónico, gótico o post-punk. Me fascinó este disco, no lo esperaba tan bueno. La voz de Robert Smith está en plena forma, indiscutiblemente única y genial. Les doy un fácil 4,5 de 5". 

Según RYM es un disco de rock alternativo, rock gótico, dream pop, post-rock y ethereal wave, aunque creo que hay que meter por allí que tiene influencias del noise rock e incluso darkwave, sin restarle nada de calidad sino al contrario, revelando su increíble producción. Buenísimo.

3. More (2025) de Pulp: 24 años después han vuelto estos elegantes, glamorosos y alternativos británicos que en 1994 explotaron con el single Common People de su disco Different Class, uno de mis favoritos de los 90 aunque son una banda que nació a principios de los 80 entre el indie y el jangle pop. 

Ahora, hacen un disco igualmente sofisticado y distinto, de art rock, chamber pop, dance alternativo y por supuesto, post-britpop. Pero también hay temas más new wave, disco, synthwave y glam rock, así como muchas cuerdas y solos de guitarras, hay coros geniales y hay rock indie.

Jarvis Cocker, que ya tiene 62 años y que además de cantar y escribir las letras grabó dobro, guitarra, guitarra acústica y sintetizador,  está acompañado de Nick Banks en la batería, Candida Doyle en teclados, piano y sintetizador, Mark Webber en guitarra, Jason Buckle en guitarra eléctrica, Andrew McKinney en el bajo, Emma Smith en violín y arreglos de cuerda, Rich Jones en viola, arreglos de cuerda, director de orquesta y piano, y Animesh Raval en piano, mezcla e ingeniería. Un fácil 4,3 de 5. 

4. North American EP (2025) de The Dear Hunter. Claro que sí, se pone muy bueno el martes con esta combinación de art rock con pop y rock progresivo e indie. Es una banda legendaria, con muchísima producción, alrededor del rock progresivo pero abriéndose también a otros géneros como el pop barroco y el indie rock. 

5. Thrash Classic (2025) de Frankie and The Witch Fingers: veo que le puse 4,5 a su disco 2023 llamado Data Doom y estoy más que tentado a poner lo mismo, porque me encanta este estilo de punk sintético, post-punk y garage punk. RYM también dice que es art punk, dance punk, egg punk y zolo (new wave con rock progresivo), distinto al previo que era con psicodelia, funk y jazz rock. 4,5 de 5.

6. This Bitter Garden (2025) de For Your Health. Un buen disco de screamo desde Columbus, Ohio. Es violento, complejo, matemático, en muchos momentos con blast beats y siempre con gritos desesperantes, rozando el grindcore por sus formas ruidosas y estridentes (emoviolence) al convertir lo posiblemente melódico y alternativo en algo cerca de lo indescifrable, incluyendo algunos coros en voz limpia y semi-gritados, por medio de una distorsión altamente brillante y con ganancia, que los hace realmente skramz y atmosféricos. Es bastante bueno, 4,3 de 5. Están en Los Angeles, California. 

7. Never Enough (2025) de Turnstile. Una gloria de disco, de lo mejor de este año 2025. 4,7 de 5 fácil,

8. God In Drag (2025, EP) de You Wish: excelente puñado de canciones raras de dream pop con momentos noise. 4,4 de 5. Son de San Francisco, California. 

9. Dig Where You Stand (Ep, 2024) de Lone Survivors: Genial djent francés con el mismo cantante de Psykup y Uneven Structure. 4,7 de 5.

10. Serenata del Agua (Ep, 2025) de Un Tal Yupi: productor de hip hop venezolano involucrado con los discos Aristocracia de DJ 13, Tres Dueños, Rotwaila y Dru Flecha. Nacido como Yaherber Jose Palma Herrera de Ocumare del Tuy, Miranda. Bello disco de hip hip instrumental / jazz rap / chill. 4,3 de 5.

02 junio 2025

Clásica minimalista (Emma Ruth Rundle), black n roll noruego, metal progresivo y alternativo/djent danés (VOLA), indie / new wave inglés, soundtrack de post-rock/ambient, hip hop colombiano y venezolano

1. Music From the Bella Vista (2025) de Emma Ruth Rundle. Ella me encanta pero este disco en vivo de piano, música clásica minimalista, me pareció tremendamente aburrido y poco carnoso. 2 de 5. 

2. Nattesferd (2016) de Kvelertak. Yo adoro a estos noruegos con su loquísima y genial combinación de black n roll, hard rock y hardcore punk. Es ochentoso pero pulido, como una versión trve del arena rock, con sintetizadores grandiosos, arpegios gélidos y ritmos vintage, shrieks y algo de AOR. Es como un Ghost realmente perverso. 4,7 de 5.

3. Friend of a Phantom (2025) de VOLA: la vida es bella, hermosa y maravillosa, lo dice también el metal progresivo de estos daneses maravillosos. Aunque es un disco mucho más alternativo, menos djent y totalmente enfocado en la fusión con electrónica, produce increíbles sensaciones. Además, los arreglos sinfónicos son realmente delicados y cuidados.

Además, es contemporáneo, como el tema Bleed Out en que una base parecida al trap lleva a una locura explosiva de djent / metalcore progresivo, con guitaras gruesas y algo de post-hardcore. Además, las voces limpias me recuerdan a la belleza de Evergrey. Los singles como Paper Wolf, I Don´t Know How We Got Here y Cannibal son increíbles, con más djent, art rock, dream pop y/o rock progresivo, según sea el caso, que muestran las inmensas capacidades compositivas e interpretativas de una banda que se reinventa y asoma un futuro increíble.

 4. Boys These Days (2025) de Sports Team. Este es uno de esos discos que uno reconoce que tienen una buena producción, y que son en definitiva, interesante, pero que no te enganchan. No sé si es el new wave, y quizás sí es demasiado eso, el tipo de rock que menos me gusta. Sí, son indie, son power pop con buenas guitarras e incluso algo divertidos con su britpop, con ciertas reminiscencias a Pulp y Blur pero muy Dire Straits para mí. 2,5 de 5. Son de Cambridge, Reino Unido.

5. The Bombing of Pan Am 103 (2025) de Mogwai: soundtrack de la serie de Netflix. Ambient y post-rock. Fino pero no excitante. 3 de 5.

6. Tropicanna Poison (2025, EP) de Thomas Parr. Muy buen hip hop paisa de Medellín.

7. Ruido en la casa: mixtape (2025) de Kas Rules: productor español de trap / hip hop con decenas de invitados. Hay de todo, desde cosas muy traperas, muy sexuales y básicas, hasta buen rap social. Me gustó, porque además está en varios de los discos de hip hop colombiano recientes que he escuchado. 3,8 de 5.

8. Memento (2025) de Syncatto. ¡Increíble! Discazo maravilloso de djent, jazz fusión y progresivo electrónico / ambient con una tonelada de arpegios y todo tipo de técnicas de tapping, flamenco y complejas fórmulas matemáticas, circulares, concéntricas y espirales. 4,8 de 5. Una genialidad de Charlie Robbins, también en la maravillosa Artificial Languaje. 

9. VEiNTISIETE (2025) de Trifásiko: muy buen hip hop venezolano, existencial y enfocado en interpretar el título como Ve En Ti Siete. Muy bueno. 

12 enero 2025

Lo nuevo de Franz Fernidanz, versiones jazz de clásicos del rock y el metal por Alex Skolnick, death/black melódico progresivo (In Vain) y black progresivo experimental con mucho jazz fusión

1. The Human Fear (2025) de Franz Ferdinand, después de seis años, la banda de indie rock escocesa reaparece con su cóctel de música de los 80, combinando indie rock, glam, algo de new wave, dance-punk y post-punk para entregar una serie de canciones melodiosas, pegadizas y con gancho, algunas con más guitarras y otras más enfocadas en lo electrónico, aunque para mí es un regreso después de una década de excesos de comercialidad. Sin ser una gran pieza de arte, me pareció bastante buena, por su sonido oscuro, su producción cuidada y su enfoque en crear canciones bailables y dinámicas, sin ser demasiado ligeras sino con momentos muy loables, con guiños al britpop, mod revival y hasta art pop o chamber pop, especialmente en el tema Tell Me I Should Stay, definitivamente el punto más alto del álbum, pero también en Black Eyelashes, producida con sólo sonidos de instrumentos asiáticos. Puntos: 3,9 de 5.

Primer disco de Audrey Tait como baterista, quien se unión al grupo en 2021. En Spotify.

2. Transformation (2004) de Alex Skolnick Trio: otro hermoso disco que combina composiciones propias y versiones del rock y metal en clave de jazz-rock fusión en manos del guitarrista de Testament. Pink Floyd, Iron Maiden, Judas Priest, Deep Purple, Scorpions. Lo mejor es que algunas de las "transformaciones" son en clave de swing, funk y hasta jazz latino. A diferencia de discos posteriores, este debut remarca el sonido de la batería y el bajo, con la guitarra haciendo nuevas armonías y arreglos de las canciones, pero remarcadamente potentes. Una excepción memorable está en Highway Star, en la que se incluye una sección explosiva con una guitarra altísima en ganancia, en noise rock haciendo un solo gigantesco.

3. Solemn (2024) de In Vain, es un disco impresionante en su capacidad de composición, una especie de versión europea y mucho más épica de BTBAM, con magníficas voces guturales y limpias, entre vikingas, vampíricas, de melodeath y operáticas -cortesía de Sindre Nedlandy Andreas Frigstad-, momentos impresionantes de black sinfónico con death/doom melódico, algunas leves influencias del rock progresivo y psicodélico y mucho del black/death progresivo, que pueden girar completamente como en el tema inicial del disco, que después de una muralla de melodeath se termina con varios minutos de trompetas repasando la melodía principal, que se repiten más tarde en Eternal Waves.

A diferencia del Currents (2022), donde hubo momentos con mucho rock progresivo y sintetizadores setentosos así como momentos de riffs y voces metalcore, con Mathew Heafy de por medio, ahora hay toda una sinfonía de influencias del metal extremo progresivo y melódica, recorriendo décadas de monstruosos hitos de la música más oscura y al mismo tiempo emotiva y desgarradora. La canción final, que vuelve a sus andanzas hiper progresivas con cambios de tiempos imposibles, tiene además a Davidavi Dolev (Subterranean Masquerade).

La batería, sintetizadores y arreglos de cuerdas estuvieron a cargo de Tobias Øymo Solbakk (Ihsahn, Black Void/White Void), el bajo de Alexander Lebowski Bøe (invitado en los discos World Metal de Solefald) y las guitarras sobre Johnar Håland (también invitado en World Metal. Komospolis Sud) y Kjetil D. Pedersen. Junto a ellos músicos que agregaron violín, viola, trombón y saxofón, que se turnaron en tomar el protagonismo, en momentos de total dominio de la música de cámara, a lo Caelestra. 4,8 de 5. En Spotify.



4. Sacred Sound of Solitude (2025) de Bloodbark: de origen desconocido, esta banda de black metal atmosférico y melódico, con algo de blackgaze, hace temas largos basados en trémolo picking, batería rudimentaria, ambient casi new age y unas guitarras acústicas, empaquetadas en un sonido tan cristalino que en lugar de ser depresivo y subterráneo se antoja paisajístico y casi documental. Con temas totalmente ambient, también hay suciedad traída con sonidos de post-black metal e industrial. Es realmente convincente e intrigante, con canciones que se van develando poco a poco con motivos repetitivos y casi doom. Diría que 4,2 de 5. En Spotify.

5. Hypnosophy (2016) de Aenaon, de la tierra de Hail Spirit Noir, proviene esta banda de black progresivo y muy experimental y jazz fusión, gracias a Orestis Zyrinis, firmados por la disquera avantgarde Code666 Records. Es difícil describir apropiadamente pero esta es una banda que como Thank You Scientist u Orgone, parecen dos (o tres) en una (al menos), porque hay sonidos de big band jazz con shrieks encima, riffs de dark cabaret y black melódico, mucha percusión tribal y rock psicodélico sobre una alocado piano de jazz.

La producción vocal va también de cánticos gritados como un Oi! perverso, entre otras diversas técnicas guturales, limpias y mixtas que parecen interpretar distintos gnomos, duendes, dragones y asesinos alados, usando ópera, gritos hardcore, melodías vikingas y ocultistas. Es como Goat y Ezra Collective con Solefald y Borknagar, en que lo psicodélico es muy potente, el metal progresivo también y las fusiones folk / jazz / experimental mucho más, gracias a Chris Zindros, encargado de batería, percusión, Saz, bouzouki, cítara y oud. 

Este disco me hizo el domingo en la noche. 4,8. Tiene algunas voces femeninas medio regulares y el tema final, aunque es un opus épico de 15 minutos, tiene otras irregularidades vocales que pueden ser disonantes o experimentos que no salieron tan bien. En Spotify. Es igualmente una monstruosidad de disco. 

03 abril 2017

La Vida Boheme más sureños y políticos en La Lucha, new wave poético de imágenes venezolanas

Una reflexión de Pepe Mujica inicia la tercera placa de La Vida Boheme, cerrando así la trilogía que inició con Nuestra y Será. El juego de palabras corresponde a como dice mi amiga Maily Sequera a "un proyecto, una carrera, como en otras disciplinas artísticas puede tener un pintor o un cineasta" en lo que se nota un estudio conceptual y un objetivo creativo sin improvisación. Para mi otro amigo, Israel Albornoz, LVB ahora es latinoamericano con influencias claras a Los Prisioneros y Bersuit Vergarabat, con una mezcla de new wave, baterías tribales y coros en portugués que les permite proyectarse (aún más) a nivel regional.



Ciertamente las guitarras quedaron en un tercer plano para darle protagonismo a la electrónica de baterías y arreglos sintéticos. Sin embargo, son las letras y la voz de Henry D'Arthenay las que realmente comandan esta lucha en que se combinan expresiones venezolanas, reflexiones políticas y ocurrencias que van desde la chispa criolla hasta la pura poesía sureña. LVB, aún con fallas de entonación y sin arreglos vocales siempre acertados, pasea por las analogías de los escritores del Cono Sur, las influencias ochenteras del rock contestatario contra el militarismo y traslados hacia imágenes naturales de Venezuela: araguaney, cachicamo y morrocoy, e incluso el control cambiario.

De esta forma se globalizan siendo tan locales que se hacen únicos. Porque hablan de Tokio y China como una referencia doble: política y geografía, lejanía y parecidos, similares diferentes. Y allí le tengo que dar la razón a Israel, porque suenan también a "Revés / Yo Soy" de Café Tacuba.

Y mi parte favorita, cuando dentro de esa nostalgia y reflexión sobre lo mal que todos estamos, recuerdan que individualmente somos poderosos, ciudadanos del mundo desde cualquier rincón venezolano -dentro y fuera del territorio- y también cosmos, añoranza y poesía, pero también arrechera, bochinche y mamarrachada. Esto pasa en las canciones "Pupitres de Fuego", "Mi Mar Mi Nada" y "Los Heridos", en que se celebra la diversidad, le admite y en lugar de caer en el lugar común de decir que no es como el común de los venezolanos hace lo contrario: "mi gente no se lleva y yo no soy tan diferente".

Así mismo, en cualquier idioma que hablemos, en cualquier país al que te hayas ido o estando en El Tigre, Palo Negro o Nirgua, esta música nos resuena al mismo tiempo como macro y micro, arriba y abajo, con sus guitarras chiquiticas que caben en medio de tanto sintetizador y coros con gancho, que se repiten en los círculos espirales e infinitos de Borges. Pero suenan olas y playas, por eso los tambores, pero también electrorock, new wave y reverberancias. Así culmina la trilogía La Vida Boheme.