El infame tenor árabe, criado en Valencia y capturado en Cúcuta, no sólo ofrecerá un concierto público y oral en Venezuela, para que como Calle 13 y Desorden Público en la UCV , todas puedan disfrutar de sus interpretaciones. En recientes declaraciones desde su oficina de Relaciones Públicas en Colombia, también cantará en Estados Unidos antes de venir a nuestro país, en un acuerdo en el que la Cancillería neogranadina amplia el acceso de los pueblos a escuchar a este renombrado intérprete.
Aunque ya han habido adelantos de lo que presentará, faltan aún nombres, triángulos y cuentos, pero lo que más emociona a sus seguidores es la promesa de hacer públicas las partituras que le permitieron orquestar la distribución de su material artístico a Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, con la anuencia de antiguos gobiernos eructadores de Carabobo.
Un dato interesante, que hemos conocido con ex empleados en El Periódico, donde Leocenis fue a hacer su escenita a aquella de desordenar una mesa para luego decir que fue agredido por una bandada de guardespaldas, es que con la concesión que tenían con PDVSA para exportar y venderles la urea que la estatal petrolera necesitaba para muchos de sus procesos industriales, Walid compraba bastante más de lo requerido por la empresa, por lo que le quedaba un buen resto de este químico.
Como le sobraba, se lo enviaba a unos buenos amigos en Colombia, donde siempre tuvo mejores relaciones que Maduro e Inmaduro, y en lugar de pagarle en efectivo o depositarle, tú sabes que eso deja huella y pruebas, bien lo sabe él, le devolvían otro cargamento, de esos que también se producen con químicos y procesamientos.
Como él no era un distribuidor a pequeña escala, lo mandaba para otros puertos, a veces en containers que tampoco le pertenecían, por lo que a veces un venezolano en España recibía la noticia que le tenían retenida su mercancía porque tenía algo extra. Dime dónde te la dejo, le decía otro por teléfono, explicándole que ir a la policía implicaría pérdida de su pedido y peligro de muerte.
En otras noticias, supimos que ese poco de electrodomésticos que regalaron durante la truncada campaña para alcalde de Valencia de su hermano Abdalá, resultaba de uno de esos amables tratos con el gobierno para amoblar un montón de Petrocasas y similares. Repentinamente el trato se acabó y ellos ya tenían la ganancia de las exportaciones que habían hecho en licitación para la tremenda política habitacional de la que siempre ha hecho lujo el gobierno.
¿Qué harían con cientos de miles de neveras, cocinas, lavadores y licuadoras? Campaña política. Me pregunto si esos aparatos son parte de los productos chinos que desde el Ministerio de Energía Eléctrica después dijeron que habían entrado ilegalmente por Punto Fijo o era otra anécdota asiática.
Aún hay más. Los anuncios que promocionaban a Abdalá junto a Mario Silva fueron orquestados por enemigos de la familia. Nótese incluso que en algunos está escrito Aldalá, algo que difícilmente le pasaría al propio candidato, aunque todo es posible, caballo.
Walid, esperamos con ansías el DVD de tu presentación en EE.UU. antes que llegues al país a cantar la cantanta “Chávez Abarca”.
