09 junio 2011

¿Somos Vinotinto? ¿Somos venezolanos?

¿Somos Vinotinto? ¿Somos venezolanos?

El juego de la Vinotinto contra España, sin importar el resultado, dejó clarito que el venezolano no se conoce. Tanto, que este amistoso trajo un debate sobre el derecho o no que tiene un nacional a apoyar repentinamente a su equipo para olvidarlo al día siguiente, a irle a España por razones familiares o afición purísima, o simplemente no entender cómo alguien de pasaporte venezolano prefiere un equipo foráneo. El autogol fue realmente caer en el debate. No sabernos, no conocernos y pelear con otros porque no son como nosotros.

Mientras en países árabes y africanos, sin ningún título mundial, comúnmente goleados o dando sorpresas que nunca superan los cuartos de final, a pesar de eliminar a grandes nombres del fútbol mundial, siempre reciben el entusiasta apoyo de sus coterráneos, quienes desde hace años con larguísimas dictaduras militares o monarquías islámicas, ven en este deporte una sensación occidental que les alegra el día a día tan combativo. Y esa adhesión es algo natural, es parte de una característica que los define religiosa, social y culturalmente: la identidad nacional.

En Egipto, por ejemplo, la liga nacional recibe un apoyo de cientos de miles de asistentes en sus partidos, mientras su selección nacional de fútbol es aupada con una esperanza atronadora. Y acaban de salir de una régimen no democrático de mas de 30 años. Allá también hay fanáticos del Barca y el Real Madrid, de los Spurs de San Antonio y de Michael Jordan, también les gusta el rock y el pop europeo. Pero la identidad nacional es poderosa. No sólo por su herencia histórica, sino por una identificación absoluta con quienes son.

No soy de los que aplaude el nacionalismo ni el patriotismo, un sentimiento egoísta y mezquino que nos puede llevar a la locura, la xenofobia y la cacería de brujas dentro de nuestro propio país. Más que venezolanismo hace falta venezolanidad. No es apoyar a Chino y Nacho por venezolanos y poner cara de aburrimiento cuando suene un joropo llanero, o pensar que la "música venezolana" significa nada más arpa, cuatro y maraca, dejando por fuera el polo margariteño, el merengue venezolano, los cánticos pemones, el golpe tuyero y los tambores mirandinos. Tampoco es mucho menos pensar que una banda de rock o ska o una película nuestra "están bien para ser venezolanas". ¿Porqué nos sentimos tan mal con nosotros mismos?

Ajenos. Eso somos. Gente buena que ve como "los otros" están jodiendo al país. Por sifrinos o resentidos, por mediocres o burguesitos. Pero siempre son los demás, jamás uno. Gente fea que se comen la luz, son mediocres, bebedores de caña en quincena y maleducados. Pensamos que debería haber más gente como nosotros, incapaces de engañar a Cadivi, de pagar por una cita de pasaporte, de llamar a un amigo en alguna institución pública en caso de emergencia.

Un país sin cultura cuya solución es la educación es la frase que todos hemos dicho, pero quién lo dice tiene meses sin leerse un libro, no puede recitar un poema de Andrés Eloy Blanco, decir el nombre de un director de cine, de los 11 de la selección vinotinto, de nombrar un pintor contemporáneo, llas capitales de nuestros Estados o cinco bailes folclóricos.

Nos dijeron que todos somos Vinotinto, que todos somos Venezuela y nos los dicen, una y otra vez, a ver si entendemos. Porque no sabemos quienes somos, y así es imposible ni quererse, ni aceptarse. Porque los que joden al país son los demás, no "los nuestros", porque la cultura debe empezar por esos marginales y apátridas, porque aunque somos el dueño de la hacienda y el que siembra el cacao nos tenemos una arrechera histórica que tiene como héroes a Negro Primero y al pelirrojo José Tomás Boves por igual, pero no tenemos ni idea. ¿Somos Vinotinto, somos Venezuela? Quién sepa responder, que se aleje de Maiquetía.

30 mayo 2011

El otro satélite

El pasado 28 de abril del 2011 la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Asamblea Nacional aprobó el acuerdo comercial para la construcción de un segundo satélite chino, esta vez de observación, que permitiría monitorear suelos, fenómenos biológicos y climáticos. El costo, 140 millones de dólares del Fondo de Desarollo (FONDEN). El anuncio lo hizo el diputado (PSUV) Giovanni Peña, vicepresidente de tal comisión. La discusión, aún así, fue pospuesta por algunos puntos en los que los diputados no estaban de acuerdo, pero, se aprobó con la mayoría simple oficialista.

La noticia quedó allí, bajo el tapete, hasta que fue anunciada por el Presidente, twittero adolorido con rodilla en reposo, y la venida de los representantes chinos para la firma del contrato, que nos vuelve a adeudar, sumándose a los 40 mil millones de dólares que tenemos comprometidos por medio del llamado Fondo Chino-Venezuela, el mismo que ha invertido en la construcción del ferrocarrill y las ciuidades temáticas del hierro, acero y aluminio en Guayana, las cuales ni siquiera han empezado a construirse.

Los diputados de oposición que conforman la Comisión de Ciencia y Tecnología que aprobó el contrato con la Corporación Great Wall, responsable del Venesat I y del Nigcomsat-1, satélite fallido en Nigeria -cuyo gobierno y China ocultaron su total fracaso por desperfecto en los paneles solares, tratando de comprar un segundo satélite-, son: Enrique Catalán (UNT), Carlos Berrizbeitia (Proyecto Venezuela) -quien le lleva la cuenta al Presidente de gastos en otros países-, Julio Ygarza, el único diputado del PPT y Tobáis Bolívar (AD, Presidente), quién le preguntó sobre "el satélite fantasma" al Ministro Menéndez durante las interpelaciones. Aún así, estos diputados no han hecho llegar los documentos discutidos, no se han pronunciado fuertemente al respecto, y el satélite se viene para Octubre del 2012, y punto.

Menéndez, quien primero anunció que el satélite se construiría aquí, ayer anunció que sería en China, y que la fábrica de "pequeños y medianos satélites", también prometida para el 2010, ahora viene para el 2011 junto al nuevo VRSS-1. Claro, Menéndez es de profesión geógrafo, ex profesor UCV, esposo de Tania Díaz y junto a Jorge Arreaza -esposo de una  hija del Presidente y padre de su primer nieto-, manejan el Centro de Formación Simón Rodríguez y tenían un programa de opinión en VTV. Como se nota, expertos en Tecnología.

A saber, el nuevo VRSS-1, servirá para obtener cartografías actualizadas cada 40 días -dado que estará a una relativa muy baja altura, cerca de los 500 kilómetros, lejos de los 31 mil donde está el Venesat- y vigilar el territorio 24 horas. Con una vida útil menor a su hermano mayor, de sólo entre 5 a 6 años, servirá para crear un gran cúmulo de datos geográficos, en distintos formatos, para el conocimiento, lo que permitiría mitigar efectos de desastres naturales, mantener control ambiental de cosechas, minería ilegal, movimientos militares, gestión de crisis y monitoreo geológico. Todo según versiones de prensa y declaraciones de sus promotores en el gobierno.

Por supuesto, que en el país de los bautizos y anuncios, ya se dijo que servirá para apoyar a las muy recientemente creadas, Gran Misión Vivienda y AgroVenezuela. Entre los logros del Venesat, el Ministro Menéndez anunció la instalación de 2.800 antenas en todo el territorio nacional. Una meta claramente baja cuando la proyección era de 3.500 para el primer año, y 16 mil para los primeros 5 años.

Un retraso, junto a la promesa de televisión digital, probada durante la Copa América y que el ex ministro Jesse Chacón trató de adelantar, idea truncada tras su renuncia, que un ingeniero de CANTV El Sombrero (donde está la Estación Terrena de la Agencia Bolivariana de Actividades Espaciales que mantiene el control y funcionamiento del Venesat) se debe a que el Satélite Simón Bolívar sería entregado a la novísima CGV Telecom, que manejaría las nuevas comunicaciones satelitales, pero dada la magnitud del proyecto y la inexperiencia de quienes conformarían esta empresa, se entregó el manejo de datos a CANTV, por cuya premura se ha retrasado la prestación de servicios.

Un nuevo satélite, que incluso fue presentado para funciones en el resto de Latinoamérica, ha sido reseñado con esperanzas en la prensa de Colombia -país cuyo Ministerio de Tecnología desestimó comprar un satélite a la compañía china porque pedían confidencialidad en los documentos, lo que contraviene las leyes colombianas, y por no presentar resultados concretos del Venesat-I, según documento público en su página web-, y España, esperando que esta nueva adquisición sí cumpla con los objetivos planteados y prometidos.

Mientras tanto, la fábrica de antenas satelitales, Vedesat, presentada en cadena nacional por una ingeniera que dijo que tenía dos doctorados a sus 30 años, sigue sin ofrecer resultados, y la fábrica de pequeños y medianos satélites -antes era sólo pequeños- actualizó su fecha de lanzamiento para el 2012, año en que un segundo satélite volverá a expandir nuestra soberanía a los espacios ultraterrestres, en la construcción de un socialismo indoafroamericano y cosmogónico que nos salve de la destrucción planetaria, como a los cochinos de Marte.

Esperanzas satelitales
Con datos cartográficos tan nutridos, cada 40 días y monitoreo 24 horas, por medio del VRSS-1, se podrían crear políticas para controlar y mejorar el tráfico y transporte público, cuidar y mitigar inundaciones e incendios forestales, creándose al mismo timepo una web para consulta que permita que seamos todos los propietarios de estos datos biofísicos y geográficos del territorio. Sería una atlas interactivo para la educación, el control, social y la planificación, un verdadero incentivo a la economía para el reconocimiento del terreno.

Nuestro mejor destino posible (el mestizaje como identidad)

Venezuela es una maravilla. Un país inmenso obsequiado por la Naturaleza, desde el oro y diamantes que guarda la tierra, sus infinitas costas caribeñas, su tierra fértil hasta la exuberancia, su territorio amplio lleno de sol, agua, montañas, llanuras, desierto, valles y exótica flora y fauna. Eso lo tenemos regalado. Nacer aquí tiene que obedecer a algún premio de otra vida, así mismo como debe implicar un karma implícito, porque tampoco es una panacea, una salvación, una papaya, una manguangua.

También tenemos el gen de nuestros indígenas, que conocidos como nómadas y recolectores, no vivían por aquí, sino que desde Colombia, Brasil, Perú, Centroamérica y a veces más lejos, según las vasijas caribes encontradas en excavaciones arqueológicas, venían a esta Tierra de Gracia a vacacionar. Esos movimientos, que algunos pocos detenían para montar la churuata, fue la razón del chichorro, un descanso eterno, o como lo dice Lauréano Márquez, un cansacion histórico. Es que aquí se venía a pescar, comer sabroso, disfrutar del sol y como solemos decir: pa´trás.

Luego llegaron españoles y africanos, extranjeros por excelencia. Gente que ni conocía por aquí, ni sabía que esto existía y toda la vida la pasaron viendo hacia el mar, hacia allá, vámonos. Por eso el negro se quedó en la Costa, o se concentró en sus comunidades, y le puso color, tambor y fuego a su entorno, sabiéndose ajeno dentro de un territorio parecido pero no igualito. Conoció al indígena y aprendió a vivir el día a día y ya no recordó que era africano -como los que inventaron el blues en Norteamérica o los rastas de Jamaica-, y que se podía vivir de pescar y bailar. ¡Pero cómo hemos aprendido de todo eso! Mira esas caderas, mira cómo resolvemos en la adversidad y qué ritmo y colorido le hemos añadido a nuestras vidas.

Y el español, así como otras menores colonias europeas, porque nos tocaron los 40 bandoleros más malos que la reina Isabel de Castilla quiso darle a Colón, nos trajeron ese resentimiento macerado y los vicios del abuso sexual, la violencia y el desprecio entre humanos, y más tarde los supuestos letrados también exportaron, a cambio de oro y perlas, la burocracia, el clasismo, la hipocrecía social y la corrupción, junto con los valses, la ropa elegante, la sensación del momento y la organización política-administrativa de la España conquistada a patadas y obligación, de una nación dividia por regiones, idiomas y costumbres, pero que nos vendían con el imperialismo de Castilla-León.

Por eso es que el venezolano se la pasa diciendo: "en otros países las cosas son distintas". Por esa añoranza genética de no pertenecer, de estar de visita, de no querer decirle Welcome al que viene, de empuñar el cuatro y beber ron en días laborables, de gozar y esperar los puentes, de dejarlo para mañana, de querer siempre viajar y vacacionar, de regresarse a quién sabe dónde, porque aquí no es la cosa. Porque la nieve, desierto y volcán también existen en otro lado. Un venezolano cosmopolita, que dice que no quiere irse pero no sabe cómo quere al país, y como hacerle esa nación arrechísima con la que hemos soñado, pero a la que queremos llegar sin andar 40 años por el desierto.

Así, entendidos ahora como una hallaca, que nos une en diciembre, nos divide en medición de sabrosura y maternidad, en ingredientes según lo geográfico, en los regionalismos potentes heredados de los españoles, en el plato temporal indígena de la hoja de plátano y la mezcla de ingredientes que resolvían las negras tras las fiestas de los niños patronos con sus amigotes europeos, tenemos una fórmula para reinventarnos. No pretendo aquí resumir, banalizar ni minimizar los aportes de cada raza, de cada mezcla, de cada cultura, sino esbozar un pequeño plano de reflexión sobre lo que somos y dónde podemos, queriendo, ir, pensándonos como individuos particulares de un colectivo único. Venezuela.

Saber quién es el venezolano es entender cómo un maracucho y un llanero, un andino y un oriental pueden ir, cada quién en lo suyo, junto a los más cercanos, claros en sus objetivos y sacando la cuenta al final del día de los logros, podemos ir al mejor destino posible, una Venezuela que no nos lleve sino que sea ese país soñado al que queremos sacarle punta, gozar todos y vivir bien. Un país de turismo que tambien nos permita reírnos a todos. Un país de gente que resuelve, inventa e innova, porque es más fácil, rápido y barato que hacer todo el trámite de esperar a otros o traerlo de lejos. Un país que toma sus ventajas geográficas y naturales para comer mejor, para respirar profundo y brillar de energía.

Encontrar, cada quien, a diario y a la larga, esa solución que se parezca cada vez más a quienes somos nosotros.

04 mayo 2011

Aceras fértiles y calles de azúcar

Entre las cosas curiosas de nuestro país está la fertilidad avasallante de nuestras tierras. Tanto, que al día siguiente de una lluvia, vemos la ciudad con rincones verdes por doquier. Un terreno baldío, un jardín común y por supuesto, las aceras, llenas de verdor. Agua que también abre algunas piscinas en la vía.

Las aceras en Venezuela, tras unos días de lluvia, suelen parecer un bizarro jardín eco-tecnológico urbano, con postes de luz rodeados de amplias hojas verdes, adornado artísticamente con papeles olvidados de helado, chapas de refresco y botellas de cerveza. En el barro que se acumula entre la acera y el asfalto,  que nos recuerda el contacto con la Naturaleza en medio del caos citadino, monte de las másd iversas especies crece incipiente y orgulloso, como si por allí no hubiese pasado la mano destructora del hombre.

Los árboles aparecen aquí y allá, con la raíces levantando el asfalto y el cemento, rompiendo el paradigma del orden lineal, imponiendo una estética dinámica e inusual. Lo único que interrumpe esta fusión de arte, urbanismo y vegetación es la constannte insistencia de alcaldes, gobernadores y concejales en volver a hacer las aceras, levantarlas con el ruidoso machacar de las maquinarias, interrumpiendo el paso peatonal y llenando de obreros con creativos piropos ginecológicos para las mujeres locales.

Este misterio, que es resuelto retóricamente por jóvenes y viejos diciendo que Venezuela es tan fértil y pródiga que nace una mata de mango si tiras una semilla en el medio de la calle, lo cual se ha visto en varios huecos históricos de nuestras ciudades, es más bien producto de lo mismo de siempre, un trabajo a medio hacer, el guiso, el chanchullo, la mediocridad, para comerse el dinero de la licitación y tras algunos años, volver a hacer el negocio.

Lo cierto es que leyendo sobre uso de cemento en la construcción las aceras, cuando el país es serio, requiere de no sólo un estudio del terreno para saber cómo eliminar su posible fertilidad por medio de arenas, grava o químicos, sino además, la remoción de hasta 30 centímetros del subsuelo, así como un peso y mezcla específica del cemento en el hormigón usado. En algunos otros casos, usar placas que diferencien este subsuelo del resto, para evitar filtraciones vegetales.

Un ejemplo muy similar a las calles de Puerto Ordáz, donde una lugareña cuenta que hace 20 años que no asfaltan, pero que el trabajo lo hizo entonces una empresa brasilera que hizo el trabajo correctamente. Una anécdota que podría explicar porqué las carreteras en Estados Unidos, que nos compra petróleo, son tan lisas y perfectas, y las nuestras, que lo producimos por millones de barriles diarios, están siempre llenas de huecos, a veces a semanas de haberlas arreglado.

06 abril 2011

Venezuela: Bien dotados pero a medio vivir (Ya no somos tan felices)

Resulta que en Venezuela se cumple la promesa tropical del amor caribeño, del paraíso sensual en que Adan y Eva pueden andar desnudos mostrándolo todo orgullosamente. Según estadísticas mapeadas por Targetmap, usando firmas mundialmente reconocidas, aunque tenemos los penes más grandes en promedio (17.03 cm) y nuestras misses y mujeres de a pie también tienen los senos más protuberantes (Copa D), sólo superadas por las rusas y escandivanas (¡esas catirotas!), dejamos de ser los más felices (alcanzando ahora el 21avo puesto en el ranking mundial con 50% de felicidad y 48% de lucha con 2% de sufrimiento).

Estamos bien dotados pero eso no alcanza para sonreír. Posiblemente algunos aseguren que el tamaño de los senos es artificial pero reales o instalados, sales a la calle y hay más escotes prominentes para ver, mientras las mujeres pueden decir que muchos hombres están buenos para ver pero les falta aprender a gozar de lo que la Naturaleza  bondadosamente les otorgó. Talvez estamos teniendo menos sexo mientras nos preocupamos por la inseguridad, la inflación y la inestabilidad política. "El buen vivir" que incluye una Cédula o Tarjeta de Crédito no alcanza para volver a sonreír, cuando antes Er Conde era sólo un humorista y no un ex candidato presidencial.

Quizás lo peor es que en el Mapamundi de la Felicidad en Twitter, medidos por las caritas felices, palabras positivas y sentimientos de alegría, no alcanzamos los 25 países más felices o nuestros tuiteos no fueron suficientes para la medición. Venezuela ya no es tan alegre. Dos razones para poner de nuevo esta carita :( y quizás esta :S. El país de los BB, de las playas eternas, de la lolas perfectas, del Miss Venezuela, del béisbol, el ron, la cerveza, la moda del reggaeton, del alto consumo estético, del encompinchamiento con los nuevos amigos, del almuerzo invitado, de los millones de chistes, está a media máquina. Ya no somos tan jodedores.

Probablemente es porque también somos, y esto da para otro tweet depresivo, somos "medianamente inteligentes" (a pesar de nuestra entrepierna).

05 abril 2011

¿Dónde está Rima Rabba Al-Haddad, mi amiga siria?

Cuando era adolescente entablé amistad con una familia de origen sirio, de Aleppo, específicamente. Las hermanas Rima, Jenny y Nelly, hermana mayor, quien trabajaba como vendedora de una gran fábrica de muebles, también de dueños árabes. Eran hijas de una famosa cantante siria, en los 80, al parecer, que había decidido residenciarse en Venezuela. También había un hermano menor, Charlie, de unos 12 años. En esa época Rima tendría unos 14 años y Jenny 16. Su padre había muerto.

Tras varios años de amistad llegó el momento duro. "Nos vamos para Siria". Allá, Nelly tenía un prometido y Jenny, quién ya tenía un hijo, Jason, encontró eventualmente un esposo. El destino de ambas fue igual, una boda ostentosa, con cadenas, coronas y anillos de oro, flores y música, para luego dedicarse a parir y engordar. Palabras mas, palabras menos me contó Rima años después por el MSN.

Ella, más joven y que sí había terminado los estudios, allá porque aquí estaba negada, luego tomó varios cursos de informática y era secretaria y transcriptora en una revista de informática. Me contó que ganaba menos dinero por ser mujer y era perfectamente legal y común, pero que tenía un trabajo excepcional porque en su casa, era la única mujer que salía, porque su mamá, tía, abuelas y primas, criaban muchachos en la casa.

Los varones eran casi todos militares o con pobres empleos, según me decía, y había desfiles militares y patrullaje casi a diario. Ahora sabemos que es por el Estado de Emergencia que aún perdura, pese a las protestas ciudadanas y las incumplidas promesas gubernamentales. Charlie, el chamito, se había enrolado en el Ejército y ella tenía un novio, pero aspiraba a más. No lo quería lo suficiente y quería lograr algo distinto a ser madre y engordar, cocinar y esperar al marido.

Nos desconectamos por varios meses. Luego me contó que por mi imprudencia de nombrar a Israel, conflictos árabes, burka y demás pregunticas le habían cortado el Internet y le había llegado una carta de advertencia. En el 2002. Antes de Facebook y Twitter, antes del boom de los blogs. Por el MSN.

Meses más tarde me dio una noticia extraordinaria. Fue más o menos en el 2003. Había visto un anuncio en el periódico que le iluminó el rostro. Buscaban una siria-venezolana que hablara los dos idiomas y hubiese vivido en Venezuela. Increíble, como anillo al dedo. El puesto era en la Embajada Venezolana en Siria.

Durante los siguientes meses se dedicó a preguntarme sobre la cultura venezolana típica. Su familia era completamente siria, se había ido a los 15 años y nunca habían cocinado hallacas o caraotas en su casa, pero conocía Maracay, Choroní, algo de Caracas y talvez un poco de Valencia. Le pasé algunos enlaces, conversamos y le pasé información.

Me fue contando que la Revolución Bolivariana era muy aplaudida allá por los convenios, donaciones y retórica pro-arábica del presidente venezolano con Siria. Hizo un gran esfuerzo y aunque estaba lejos de ser criolla, organizó varias ferias con comida, costumbre, música y cultura venezolana. Me dijo que la visitaban artistas de joropo, bailarines, que recibían un gran presupuesto y que ella, particularmente, viendo las bondades del presidente venezolano con el pueblo sirio, especialmente en construcción de viviendas, estaba muy agradecida y contenta, y que ella era "chavista" y que odiaba a los que querían derrocarlo porque quienes se le oponían no conocían lo bondadoso, solidario e importante de sus gestos humanitarios para con el mundo, como lo era con Siria.

Era 2003, bróder. Había pasado el 11 de abril. En ese momento, yo estaba regresando de pasar tres años fuera del país, conociendo la realidad por la red y estaba indeciso. Mi familia había sido adeca y comunista, hippie y guerrillera, era una mezcla más popular que izquierdosa, pero estábamos inclinados hacia el gobierno en ese momento. Aún así, no comprábamos barato las promesas presidenciales y aún así, me pareció excesivo lo que me contó mi amiga Rima.

Hablamos un tiempo más y luego perdimos contacto. Le escribí un par de emails pero nada pasó. No se conectó más y en redes sociales no la he encontrado. No sé qué pasó con ella hace tantos años. Ahora, con lo que está sucediendo en Siria, me pregunto. ¿Dónde está Rima Rabba Al-Haddad, mi amiga siria?

PD: La página de la Embajada de Venezuela en Siria está fuera de servicio en este momento.

15 diciembre 2010

Ley de Irresponsabilidad Social en blogs del PSUV

¡Qué fina la nueva ley de Irresponsabilidad Social en Medios Electrónicos! Por fin pensaron en la falta de respeto y la libertad de distorsión de nuestros políticos que con tan poquitos medios estatales a la mano, han tenido que recurrir a sus blogs corporativos del partido para prometernos y no cumplirnos.

Este nuevo texto legal permite sonreír cuando vemos que la alcaldesa de Turmero inauguró una pasarela el pasado 13 de septiembre del 2010, en el Sector La Casona, con presentacia del gobernador amadísimo de la entidad aragüeña y un candidato a la Asamblea Nacional, no se fuese a confundir el acto proselitista con alguna obra en pro de la comunidad. 

Lo mejor del texto no es que nada más se puede comprobar, revisando la propia bitácora de la burgomaestre, que tardaron un año en terminar la obra, ningún milagro de la ingeniería civil, apenas un año después de comenzadas sus obras, según consta en su propio blog -aunque con la entrada directa borrada pero que aparece al usar el motor de búsqueda bajo la palabra pasarela- el pasado 02 de Octubre del 2008, y que correctamente reseñara una colega en la inauguración: "apenas un año".
Lo mejor es que este blog de la alcaldesa Tibisay Guevara permite aprender matemáticas, pues mientras en la entrada original, disponible en un archivo que dice "Gestión 2009-2012", se puede leer textualmente que "El Director de Infraestructura de la Alcaldía de Mariño, Matías Alcalá, aseguró que las dos obras tienen un costo de 1888 millones de bolívares fuertes y se ejecutarán con recursos provenientes del Presupuesto Ordinario" en la nueva entrada, dicen mas bien "la obra con un costo superior a los 2 millones de bolívares fuertes". Qué fino, lo que iba a costar las dos, no alcanzó para una, en apenas un año.

Seguramente un ejercicio similar, y que haremos por aquí, podrá hacerse con el plan de vialidad y transporte del alcalde de Maracay, Pedro Bastidas, en su blog y su llamado "Bus Aragua", y la rehabilitación con todo tipo de facilidades viales de la ARC en el del gobernador Rafael Isea, "construcción de un nuevo canal de la Autopista Regional del Centro, así como su modernización a través del establecimiento de una serie de puntos de atención vial conformados de manera integral, con atención medica, grúas, atención policial y áreas de descanso" como para divertirse con la nueva órgano jurídico.

Gracias, Asambleístas, los aragüeños con Internet les saludamos.