08 febrero 2012

Escribir bien es sexy #Escribirbienessexy


* Ahí en las redes sociales hay que gente que ay, es un terror de la ortografía. Quienes escribirían la frase anterior mezclando los hay, ay y ahí de una forma apocalíptica. Todos nos equivocamos, pero ya basta del ¡ay, tú me entendiste!, que ni así lo escriben

Así dice una etiqueta en Twitter, #escribirbienessexy, una manera positiva de incentivar el cuidado del lenguaje, correctamente escrito, dentro de la brevedad de los mensajes y en general, como método para difundir y promocionar una mejor comunicación, que sea efectiva desde todo punto de vista. Para algunos parece una necedad estética, hay quien apunta que a nuevos medios nuevos lenguajes, y hay quienes señalan extremos como los de adolescentes que deforman el lenguaje a propósito con la intención de integrarse.

Ahora que escribimos más que nunca, porque los mensajes de textos, los chats, las redes sociales, el Blackberry Messenger, el Whatsapp, los correos electrónicos y hasta las planillas para solicitar casi todos los trámites gubernamentales. Hay quien dice que leemos menos, pero hemos pasado a hacerlo más, pero en distintos formatos: páginas webs, más requisitos y solicitudes bancarias, oficiales y laborales, manuales en PDF, más correos electrónicos, mensajes de texto, cadenas por mensajería instantánea y claro, redes sociales. Especialmente porque 90% de los usuarios de éstas, sólo producen 10% de los contenidos.

Sin embargo, los memes (una imagen o video que sea hace viral por Internet) como el del “Ay, sí, ay, sí” nos mostró no solamente que la gente desconoce cuando se acentúa el sí afirmativo, y cuando no va por ser condicional. “Si hoy llueve, no saldremos, si hay sol sí”. Por ejemplo. Y el asunto de los signos de puntuación y acentos también se lleva su carga. En tono de humor una vez coloqué en Twitter que no era lo mismo una “Experta en inglés que una experta en ingles”. Y es que tampoco es igual un tómate que un tomate.

Hay, ay y ahí se confunden notablemente. Hay, del verbo haber; Ay, como interjección, y ahí, como preposición de lugar, se mezclan y cambian como sinónimos, produciendo una corrupción del lenguaje que para muchas usuarias de las redes sociales simplemente no es sexy. No es sólo tener uñas y zapatos limpios, estar bien acicalado, ser educado y cortés, también en estos tiempos de tanta interacción virtual, la ortografía es esencial para ser atractivo y bien visto.

Pero no es nuevo. Aquellas epístolas de amor de hace siglos seguramente fueron más románticas y lograron mayores horizontalidades si tenían todos los acentos en su lugar y ningún error de dedo. El humor también ha puesto lo suyo, porque ahora se dice exesposo y expresidente, y ya no con el prefijo ex separado por espacio y guión. Y quienes lo escriben sienten un gusto especial al poder darle un solo sustantivo a sus apreciados anteriores compañeros de historia.

Esto ha hecho que en Twitter se hayan popularizado cuentas como @LaOrtografa y @Jacogori que se dedican a revelar nuevas normas de ortografía, usos de neologismos como tuitear o tuitero, que no debemos decir “tuirer” porque esa pronunciación artificial y mediática corresponde más al acento y usos del inglés británico y no de los Estados Unidos, y a decirnos como tener más atractivo con una ortografía bien cuidada.

Y si se fijan bien, caballeros, la cosa es que las mujeres sí le dan mucho valor a eso. No falta la que nos comenta que cierto pretendiente perdió sus puntos con un mensaje de texto que exhibía una carretilla de errores. Los horrores ortográficos son los matapasiones de los nuevos tiempos.

Una diferencia está entre los tú y tu, él y el. Con acento se refieren a pronombres personales y van acentuados. Tú y él van a mejorar su ortografía, por ejemplo. Pero “tu” y “el” cuando se usan como indicativo y artículo respectivamente van solitariamente diacríticos, es decir, sin acento.

En Facebook hay varios grupos y perfiles dedicados a Escribir bien, si tú eres de los que prefieren aquella red social, donde escribimos bastante también, y dolorosamente, leemos cosas que parecen avizorar que Los Mayas (y no Mallas, como unas medias) parece que tienen razón.

Y desde la web está ManualDeEstilo para profesionales y público en general que quiera aprender un poco más del idioma aplicado a los nuevos medios. Incluso maneja neologismos y artículos sobre los trolls (personajes malignos que persiguen fallas y detalles personales para burlarse o sólo molestan sucesivamente), así como los excesos, en el artículo “La coma criminal”.

Así como una revelación de tu personalidad, escribir con errores ortográfico o gramaticales (un orden extraño o decir cosas como la casa mía en lugar de mi casa), no sólo te descalifica personal y profesionalmente, sino te podría dejar #foreveralone (meme de Twitter), es decir, sin pareja porque le lloran los ojos cada vez que le escribes un mensajito de texto. Pero además, explicaría porqué no te llaman al leer tu currículo (donde los errores abundan, hasta para ser periodista) y cuidas uno de las características esenciales de nuestra identidad: nuestro idioma. Y el español es cada vez más sexy fuera de nuestras fronteras. Escribe bien, todos ganamos.

* Artículo originalmente escrito para el suplemento Eva´s del diario El Siglo de Maracay

2 comentarios:

  1. Anónimo1:38 p.m.

    necesito la ideas principal de articulo

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  2. Yo me pregunto cuánto influye la educación que se imparte actualmente en las escuelas y si es culpa total del sistema educativo venezolano o si es mas decision personal de la gente el no querer superarse como personas y entender que se ven como cavernícolas escribiendo tan mal, da vergüenza ajena ver tanta gente escribiendo con horrores ortográficos en las redes sociales, algunos hasta lo hacen a propósito porque les parece bonito o gracioso.

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