09 noviembre 2024

Diario musical 7N (preparación para el Colombia Metal Fest) - Cattle Decapitation, Incantation, Crisix, black casi post-black noruego, lo nuevo de Counterparts y emo/indie folk

1. how we dig in the earth de A Place For Owls: emo / indie folk rock. Un buen disco de emo con pianos, trumpetas y cuerdas, lo que le da un aire intelectual y profundo, casi filosófico. En lugar de baladas, son unos temas en tiempos pausados, con mucha instrumentación, que va uniendo riffs en distintos coloraturas y tonos, para darle forma a reflexiones. Grandioso el tema "haunted" que con estos elementos deriva en una cascada de guitarras distorsionadas, que siguen con temperatura nostálgica, con fondos de pianos y pariendo un bastardo indie/alternativo. Un bajón es que a veces me parece escuchar influencias del Coldplay más comercial. Diría que 3,9 de 5. Son de Denver, Colorado. En Spotify.

2. Heaven Let Them Die EP de Counterparts, 6 canciones en 17 minutos. Debo decirle, me gusta más el metalcore que el deathcore, y más aún el metallic hardcore o el el hardcore melódico, porque al primero lo siento como la unión entre lo mejor del metal alternativo y el hardcore, con menos deformaciones estéticas. Noy soy un purista pero tampoco un fanático del pig squeal ni de los breakdowns. En el caso de esta banda, la desesperación de las voces, que traen herencia del emo más pesado y la pesadez de las guitarras como medio y no como fin, se combinan con la intensión de causar el mayor impacto posible en las cápsulas de 2 a 3 minutos, en que hay que consumir el máximo de calorías.

Lo que escucho, en lugar de breakdowns formulados, son golpes de guitarra y batería que creen una densidad perfecta para gritarle al mundo que estamos en pie de lucha, que hay dolor en esta vida y que se puede asumir con precisión quirúrgica, baterías como cañones y desgarradoras guitarras. Alumnos del grind, del thrashcore y del screamo, acá hay algunas melodías dentro el arsenal del metalcore más violento. Les doy un 4,3 de 5. Quiero más de esta renovación de la banda canadiense después del excelente disco de 2022, A Eulogy for Those Still Here. En Spotify.

3. Skogen de Skuld, muy interesante proyecto de lo que llamaría un punto antes del post-black metal, aún entre el black metal atmosférico y el black progresivo: con buenos arreglos corales, agrio shriek y música tan ensoñadora como fría. La distorsión de las guitarras, aunque con más reverb y efectos alejados de lo más tradicional del género, aún conserva trazas originarias en algunos acordes y tonos, en que es fácil escuchar influencias vikingas y no tanto shoegaze. 

Lo mismo con el shriek y la estructura de los temas, siguen del lado del metal extremo aderezado con influencias folk, post-punk y góticas, que le dan nuevas tonalidades, pero que está un escalón antes del post-metal, más cercano de la exploración pero aún no para romper completamente, aunque hay momentos más con voces medio narradas y melodías románticas, que uno podría relacionar con Alcest, en la que la frialdad emocional le gana a los acordes gélidos, se nota el esfuerzo por romper límites desde la gruesa herencia de la costumbre. No hay casi nada de la brillantez oscura del Sunbather de Deafheaven.

El proyecto está dirigido por Henrik Nesse (guitarra, batería y voz principal), baterista de la banda de blackened thrash/speed/punk Drittmaskin y de la banda de black folk vikingo Nifrost. Junto a él en el estudio están Ørjan Nordvik (cantante de Helheim) y Kjetil Andreas Nydal (cantante de Nifrost, viking black), lo que confirma lo que se escucha tradicional del BM. Le doy un 3,9 de 5 con futuro. En Spotify

4. Terrasite de Cattle Decapitation: desde que los escuché por primera vez quise tener una banda así. Eso fue en 2015 con el disco The Anthropocene Extinction, en la que las voces death/grind acompañan una monstruosidad de guitarras tan pesadas como intrincadas, junto a un baterista inhumano que hacía lo que soñamos pero raramente conseguimos cuando armamos nuestras bandas. Blast beats endemoniados, repiques hiper veloces y un peso dinosaúrico. Maldad musical con sabor americano que hablaba de salvar el planeta del Cambio Climático de una forma radical: acabemos con la humanidad, grandes contaminantes y depredadores. 

Los dos discos más recientes, Death Atlas y Terrasite siguen conceptualmente en la misma idea del genocidio humano como forma extrema pero efectiva de salvar al planeta, y aunque musicalmente no llegan a la variedad, innovación y calidad del disco de 2015, siguen siendo una tanque de guerra armado rodeado de púas, su vocalista, Travis Ryan sigue pulsando botones para hacer agudos alienígenas, ráfagas de gritos y un growl perverso a lo noventero, que deja claro que acá hay Napalm Death y Deicide en las venas pero también Dying Fetus. 

Esta banda comparte el bajista con Cryptopsy, Olivier Pinard. Además, tienen varios invitados haciendo teclados que le dan toques doom, góticos y melódicos que enriquecen. 4,3 sobrados. En Spotify.

5. Unholy Deification de Incantation: death/doom de alta factura, tradición de más de 30 años (su guitarrista más joven tiene la misma edad que su primer disco, ambos de 1992) y poder. Un 4,5 de 5. 

06 noviembre 2024

Diario musical 6N, ganó Trump: death metal melódico, el disco doble de Nicolás Jaar, power pop/metalcore suizo, metal progresivo hungaro, noruego y sueco (entre el black y lo psicodélico), mathcore/jazz/screamo español y shoegaze de Florida

1. Exilium de Any Gillion, resultó ser una joya inesperada, porque no esperaba nada sino shred y algo de progresivo, del death melódico progresivo, alimentado de power y thrash, con una agria voz correspondiente al género, unas guitarras generosas y hábiles, que van de lo atmosférico a lo épico. El británico se fue de Mors Principium Est (Finlandia) para agrandar el death melódico escandinavo que ya hacía, para ahora además encargarse de la voz. Un dúo extraordinario el tema con Brittney Slayes (Unleash the Archers). El baterista invitado es el fenómeno australiano David Haley (ex Pestilence, Werewolves, The Amenta, Psycroptic). Un monstruo se ha revelado. 

Es un 4,3 de 5. En Spotify.

2. Se me cerró el Deezer, así que terminé de escuchar el Piedras 1 y 2 de Nicolás Jaar que hablé ayer.

3. Abyss de Ad Infinitum: los suizos liderados por Melissa Bonny presentan otro interesante disco de power / metalcore / pop rock en que ella luce sus distintas voces limpias y growls, mientras la música va desde el arena rock envenenado de djent hasta el pop metal sinfónico, con toques progresivos de a raticos. Es una de las bandas que agradan porque tiene tropos del pop y el comercial, sin dejar de escuchar shrieks, riffs complejos y momentos calmos, incluso con electrónica, que explotan con guitarras. Qué sabroso. Diría que 3,7 de 5. En Spotify.

4. Collision/Fusion/Division de At Night I Fly: brillante metal/rock progresivo con voces extraordinarias (solista y en coros), elementos psicodélicos en sintetizadores, guitarras atravesadas y en tiempos raros, un bajo bien groove. Son de Budapest, Hungría. 

El disco fue financiado por el Fondo Nacional de Cultura de Hungría (NKA por sus siglas en húngaro). No son tan digeribles como Riverside, tienen incluso algunas voces medio gruñidas interesantes, con teclados siempre haciendo de las suyas, aunque comparte mucho protagonismo con las guitarras.Muchas canciones tiene secciones atmosféricas pero que dejan brillando algún instrumento en solitario, una especie de herencia jazzística y neo-prog. En eso suenan a Pain Of Salvation y Earthside aunque le dan más aire a cada instrumento para sonar por separado.

En Spotify. Les doy un 4,2 de 5. Dato curioso: un par de integrantes tienen bandas tributo a Opeth y Queen. 

5. Heimdal de Enslaved: de mis discos favoritos de 2023, una joya del black metal progresivo / vikingo moderno. Lo reseñé acá. Los veré este fin de semana en el Colombia Metal Fest.

6. Songs For Beating Hearts de Beardfish: rock progresivo sueco realmente cautivador. Psicodélico, intrincado, espacial y con muchos arreglos de teclados, con voces limpias bastante setentosas y hippies. Fundados en 1991. Su segundo tema, Out of the Open, Pt 2 - Oblivion se mete en el cerebro y no te abandona. Mucho de Yes y Deep Purple. Lo mejor es que aunque a veces suene demasiado a Jethro Tull, tiene también momentos con guitarras más distorsionadas y pesadas, aunque sus arreglos orquestales, folk y oníricos, con tantas voces en armonía son realmente una dulzura. 

El tema que da nombre al disco, Beating Hearts, de más de 11 minutos, tiene una sección en que lo orquestal, lo progresivo y lo jazzístico se unen, en que todo suena al unísono en un caos controlado y alucinante, muy bueno. 

El penúltimo tema, Torrential Downpour, por lo el cual los conocí, es también un punto altísimo del disco. Toma los fraseos pegajosos de Oblivion, desarrollando el mismo riff una y otra vez, volviendo al tema con distintos instrumentos, combinaciones y arreglos, haciendo una especie de micro-sinfonía con ese tema, que en un momento incluso se convierte en una especie de big band cinemática, en que otra vez es progresivo, sinfónico y masivo, con un sonido expansivo, con el tema en una tensión creciente que termina reinterpretando la melodía principal, como en múltiples idiomas musicales. 

Su cantante / vocalista, Rikard Sjoblom, también toca en Big Big Train (y me trajo a esta banda). Les doy un 4,5 de 5. En Spotify.

7. Arcos, b​ó​vedas, p​ó​rticos de Tenue. Un disco de lo que podría ser black/hardcore/jazz, aunque también podríamos decir que es emo / grindcore / post-metal o acaso post-hardcore / screamo - mathcore. Lo importante es que toma elementos de ambos lados de la guitarra distorsionada, lo fusiona con riffs gélidos, baterías anti-sistema y arreglos embellecedores, casi melódicos, que se superponen a lo más agresivo que hay debajo: gritos desesperados y d-beats. Son de Galicia y tiene un trompetista de invitado, que no es solo un divertimento sino que entra en las partes jazz/mathcore e incluso en algunos pasajes post-rock bien espaciales.

Recuerdan a los madrileños de Svdestada con su disco Candela. Sus voces limpias -aunque casi siempre están desgarradas, envenenadas a medio gritar o grabadas en capas- suenan como antesala al screamo, aprenden del post-punk ibérico y están grabadas al fondo, como un guiño lo-fi que le da aún más emocionalidad, si es posible, a este discazo de tanto contenido, que incluye pasajes con guitarras haciendo suaves arpegios, medio funk. Un 4,5 de 5. En Spotify.

8. Angel In The Sand de Leaving Time: Es una banda de Jacksonville, Florida que Sputnikmusic dice que rock alternativo / shoegaze, aunque el primer trío de temas sonaron bastante post-rock, luego hicieron unos temas que recuerdan al sonido noventero, un poco grunge y algo emo. 

Las voces son muy dream pop, en el fondo y atmosféricas, lo que a veces es negativo ante mi oído, porque en temas con la música más al frente, como en Untitled, no hay esa sensación al estilo Deftones sino de una voz fantasmal, algo extraviada, lo que contrasta con unas guitarras que hacen un efecto como en cascada, con melodías hipnóticas, que podrían tener unos gritos o una línea vocal en el mismo nivel.

El ritmo de drum n bass analógico con las guitarras hace del tema Angel In The Sand, que tiene además una gran línea de bajo, de los más intoxicantes temas. Muy bueno, 3,9 de 5. En Spotify.

05 noviembre 2024

Diario musical electoral 5N: boom bap venezolano, death/black noruego, la locura fusión de Matthew E. White, Rumba Parabólica de Orquesta Bellecera de Colombia, power progresivo portugués y gringo, post-black metal y death sueco, y el nuevo disco doble / obra de radioarte de Nicolas Jaar

1. Hymns of the Crimson River de Etherius: metal progresivo de Nueva Jersey, Estados Unidos. Instrumental, pesado (con djent, no death) y con teclados. En Spotify. Tienen temas más atmosféricos, otros de metal melódico y otros más power sinfónico. Están buenos,  con momentos interesantes como en el tema Veins Of Silver And Sorrow, que cierra el disco, con algo que parece provenir del flamenco pero muchas veces parecen genéricos o explorando aún lo que van a hacer, sin puentes, interludios ni momentos de pausa, diría que 3,8 de 5.

2. Svartsynt EP de Tårfödd: post-black metal / progresivo sueco que según Encyclopaedia Metallum pero tienen más de experimental que de progresivos, jugando con muchos teclados, estilos y formas de encauzar el black metal, sin llegar a ser avantgarde. Proyecto del dúo conformado por la cantante Johanna Furberg y el multi-instrumentista Simon Lindgren. En Spotify.

3. Grave Impressions of an Unbroken Arc de Qaalm: Sludge/Doom/Progresivo, que he escuchado bastante. Incluso apenas hace unas semanas un EP que tenía una versión de Black Sabbath, este disco tiene sólo 4 temas entre 9 y 12 minutos. 

Toma distintos elementos más o menos disímiles, desde el groove metal hasta el black atmosférico para un concepto progresivo fusión, más bien amplio. Hay death/doom, funeral doom, sludge bastante groove, progresivo con metalcore y así. Voces guturales buenas pero simples, algo groovy aunque sean agrias, mientras que la limpias son mucho más elaboradas. Hasta 2014 fue el cantante de la banda de metalcore / nu-metal Scar the Martyr. En Spotify.

Les pondré 3,8 de 5 pero quiero escuchar de nuevo, porque el último tema, entre doom y melódico, me recordó al mejor Swallow The Sun.

4. Downfall de Ethereal: Progressive Gothic/Doom Metal (según Metallum) de Portugal, aunque mi oído dice algo como power sinfónico, a la escuela holandesa, más influencias del thrash y sí, del epic doom pero apenas en lo orquestal. Las voces son combinación de épica power y grunts/growls mientras la música varía entre el power metal con varios ingredientes diversos en los que apenas reconocería algo fúnebre o dark. Lamentablemente, veo que como Brothers Of Metal, hay cierta indecisión o irregularidad en los estilos desarrollados en el disco, que en lugar de dar espacio a la diversidad, se siente como extraviado. Los tres finales son más arena rock, menos power y casi power ballad / pop. Diría que 3,5 de 5 pero con muy buenos momentos. En Spotify.

5. Rumba Parabólica de Edson Velandia y Orquesta La Bellecera: locura circense / banda musical / cumbia balcánica / gaita colombiana, conformada por un proyecto socio-cultural del músico colombiano Edson Velandia, con personas de 14 a 76 años, que desde el 1° de marzo de 2023 van todos los martes a los ensayos en la biblioteca del barrio Cabecera, en Piedecuesta, Santander a jugar, lanzar ideas, improvisar y divertirse. 

Lo que sólo iba a ser un mural (como parte del Festival La Tigre que organiza Velandia), terminó siendo una biblioteca (con mural) y ahora es una orquesta de improvisación, emoción y color. En Spotify

6. K Bay de Matthew E. White: hay distorsión pero también funk, es rock alternativo pero también es psicodelia, con baterías programadas, así como post-punk y soundtrack. Es electro-rock y experimentación. Y eso que es el primer tema, de claro, más de 7 minutos. Me suena a Beck, a Illya Kurayaki, a Awolnation, a Flying Lotus. Me lo recomendó María José, la prima de Aruska y fue un súper acierto. Diría que 4,8 de 5. Creo que lo mejor están en los temas en que son al unísono post punk, funk y pop rock basado en teclados, en que parece parodiar o reinventar lo comercial para hacerlo extraño, digerible pero alternativo también. En Spotify.

7. Devildom de Shaarimoth: death/black noruego, ritualista, ocultista y declarativo, que resume muy bien las influencias de los más brutales del género death como Morbid Angel, Nile y Deicide, especialmente en las voces, con solos imposibles, una batería siempre potente y en hiper gallup, con algunos coros venidos del black metal y un universo creado alrededor de los riffs poderosos y veloces. En Spotify. 4 de 5.

8. Mysterio de Ríal Guawankó: boom bap / jazzy hip hop venezolano. Increíbles letras y pistas, todo hecho, mezclado y producido por Kenys Santiago (Ríal Guawankó). No recuerdo haber escuchado a este rapero con tan altísima calidad, pero con este disco ya me convierto en fanático. Uno de los creadores de El Dojo, colectivo de hip hop / rap venezolano. Según su perfil de Bandcamp, este disco también tiene drumless y trap. Tiene varios extractos de reflexiones de Rubén Blades sobre la música reflexiva, referencias líricas al thrash metal y a Guerrilla Seca. Discazo, increíble, 4,8 de 5. En Spotify.

9. New Eyes EP de Havok: la banda de thrash, bastante progresivo y técnico, adelanta un EP con dos versiones, una de Creedence Clearwater Revival (haciéndole más rápida y divertida) y otra de Metallica (del clásico ...And Justice For All, lo que no es tan usual), en que parecen mostrar su amor por lo estadounidense más allá de los géneros. La banda está conformada por el también bajista de Nuclear Power Trio y Job For A Cowboy,  Nick Schendzielos; el baterista Pete Webber (en Fear Factory y también Nuclear Power Trio) y David Sánchez, vocalista y guitarrista. Muy bueno, 4,3 de 5. En Spotify.

10. Riverchild de Anomalie: impresionante post-black metal, operático, melódico, progresivo y avantgarde de Austria, pero también salvaje del cual tenía muchísimas expectativas, porque los discos anteriores me han parecido fascinantes. Proyecto increíble de Chris "Marrow" Brauch, quien ha tocado en vivo con Agrypnie, Harakiri For The Sky, Heretoir, Schammasch y The Vision Bleak. 

Desde que comienza suena a fuerte candidato a disco del año: elaborado, riquísimo en arreglos exóticos, sinfónicos y folk, con una poderosa narrativa musical y vocal, que va de lo extremo a lo melódico, cruzando caminos desde lo ceremonial, lo extremo y lo épico, con cánticos de garganta y fraseos grunge, que conducen a una tensión y una épica que va creciendo poco a poco mientras las guitarras emprenden el viaje místico y espiritual, entre el black, el doom y el post-metal, tomando ingredientes del bosque oscuro, incluyendo influencias de Enslaved y Borknagar. 

En el tema Awakening, es black metal furioso, rápido y melódico, casi todo es shrieks pero luego hay coros vikingos, guitarras acústicas y cortes progresivos, siempre con una batería poderosa, que fue encargada a un músico invitado. La segunda parte del disco, aún con voces limpias increíbles y un poco más doom, sludge e incluso grunge, muestra también el lado más pesado, rápido y oscuro, así como intrincado, complejo y estructurado. Es casi un nuevo estándar de post-black metal, sin shoegaze pero sí cercano al rock noventero. En Spotify.

11. Flesh Requiem de Paganizer: death metal, con growls agigantados y riffs afiladísimos, con una batería casi irreal, que me recuerdan el Penetralia de Hypocrisy. Otro proyecto del prolífico Rogga Johansson. En Spotify. Le doy un 4 de 5 porque aunque mantiene la vocalización referida, la segunda mitad del disco tiene otros enfoques, entre thrash y el hardcore, que le dan otro saborcito. Un buen ejercicio de ejecución.

12. Spirit Box EP de Flying Lotus. Me encantaron los discos You´re Dead y Flamagra, en que el jazz era una referencia esencial para este productor musical y "músico de laptop"  Steven Ellison. Divertido, quizás mucho más accesible. Le doy 3,9 de 5. Discogs dice que es Hip Hop, Deep House, Contemporary R&B y Neo Soul, géneros mucho más comerciales que los cultivados en los discos que he escuchado, en la que hay Future Jazz, Drum n Bass y Jazzy Hip-Hop. En Spotify.

13. Piedras 1 y 2 (Archivo de Radio Piedras) de Nicolas Jaar: el productor chileno-americano (nacido en Nueva York), cuya obra me ha gustado mucho desde que la conocí, trae un disco doble, en su onda de House / IDM / Downtempo, hace una obra de "radioarte" que es exhibida museísticamente en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México, que según su página web, lo describe así:

"Con una duración de tres horas y media, divididas en 17 episodios, Archivos de Radio Piedras es un complejo entramado de estrategias sonoras. Detrás de sus narrativas multitemporales, existen diversos mensajes políticos latentes. En los primeros tres episodios, escuchamos la historia de la desaparición de un niño en el desierto chileno, que pronto se descubre como la primera capa narrativa por cuyas grietas se van filtrando seres fantasmales y perspectivas no-humanas". 

Además, las canciones“Dímelo tú” y “La furia del presente” contienen fragmentos de canciones de Petrona Martínez, Amparo Ochoa, Facundo Cabral, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Violeta Parra, Patricio Manns, Juaneco y Su Combo y KetmiginYarim. El tema “Sin conexión” contiene un fragmento de la canción “Zion Land” (1974) de Ras Michael y el tema “Dónde” contiene fragmentos de la Radio Nacional de Chile, durante los primeros meses de la dictadura en el país sudamericano. Archivo Museo de la Memoria, Santiago de Chile.

Así que acá hay música latinoamericana (entre bailable, fusión y folclórica), ruido electrónico, experimentación sónica, IDM, mucha edición y loops, beats y funk electrónico. Una maravilla de disco, hay que ponerle 5 de 5 sin miramientos. Según su perfil de Bandcamp, lo recolectado por la venta de esta obra irá a financiar iniciativas educativas para niños mapuches y no mapuches en Chile, y servicios de salud para niños en Gaza, Palestina.

04 noviembre 2024

Diario musical 4N, pre-electoral: lo nuevo de The Cure, Samael clásico, hardcore/metal danés, indie folk, post-rock de Alabama extraordinario, dungeon synth regular, rock folk progresivo, lo-fi extenso, emo/post hardcore + rock clásico, rock n roll y heavy metal y heavy/power coral y sinfónico

1. Songs Of A Lost Word de The Cure. Su regreso después de 16 años sin publicar discos. Un disco lleno de maestría y experiencia, basado en el rock alternativo noventero, bien psicodélico, grungero y fusión, pero sorprendentemente para mí, mucho más guitarrero, post-rock y orquestal que electrónico, gótico o post-punk. Me fascinó este disco, no lo esperaba tan bueno. La voz de Robert Smith está en plena forma, indiscutiblemente única y genial. Les doy un fácil 4,5 de 5.

2. Loved by None, Hated By All de Lifesick: hardcore danés con influencias del thrash gringo, el metal extremo y el death/doom originario e incluso algo de post-metal, pero especialmente un sonido old school y punketo pero sabiamente combinados. Tremendo disco, 3,9 de 5. En Spotify.

3. Ceremony Of Opposities de Samael: los veré en el Colombia Metal Fest, después de haber visto un poquito de ellos en el Knot Fest. Escuché muchísimo el Blood Ritual pero no casi esto y nunca he sido fan de su versión industrial / pop / alternativa. En esta gira a veces están tocando este disco completo y en orden, así que buen día para hacerlo. Y aunque se escuchan aún influencias del black metal originario, con toques de doom y satanismo, las guitarras y las voces ya son más industriales que extremas. Mis favoritos son aquellas en que los riffs siguen ese patrón de dibujar un motivo doom/black repetitivo, como ceremonial, que invocan a misa negra y que tiene una especie de invocación sepulcral al repetir los ritmos con la batería.

4. Seed of a Seed de Haley Heynderickx, hermoso disco de indie folk rock de esta cantante de Portland, Oregon. Prefiero los temas sin tanta influencias ni sonidos country / hilbilly pero compensa con los que son rock acústico / folk, a veces sonando nativista o ingenuo. A pesar de las influencias gospel, lo dejé como en el cuarto tema.

5. Then You´ll Go Home de faxudeep: post-rock potente, de guitarras sludge y otras que solean con sonidos brillantes como segunda capa, usan voces limpias y baterías mid-tempo. Aunque Sputnikmusic dice que es post-hardcore, shoegaze y alternative rock, la veo más sucia y pesada que eso. Según ellos mismo, se describen como noise / slowcore (lo que sí confirma el emo/shoegaze) de Birmingham, Alabama. En Spotify.

6. It Comes in Waves de Astral Fortress, según es black metal atmosférico pero después de unos 20 minutos de chiptune, dungeon synth, lo cambié. No es malo pero no tengo interés especial por el género. Diría que 3,2 de 5.

7. Garden Electric de Jupier Fungus: rock folk progresivo de Hellas, Grecia, muy cercano al estilo de Jethro Tull aunque se pueden encontrar detalles de King Crimson y Pink Floyd. Es bastante psicodélico, cósmico y muy hippie. Cuatro temas, larguísimos, de 10 a 13 minutos, conforman este debut del dúo. En Spotify. Les doy un 4,3 de 5. Vale resaltar que algunos de sus miembros vienen de bandas de metal como Rotting Christ, Chaostar, Lucifer´s Child, Yoth Iria, Necromantia y Triumpher, entre otras. 

8. Night Palace de Mount Eerie: proyecto de lo-fi, experimental e indie folk del músico Phil Elverum, ex The Microphones, de Anacortes, Washington, que durante una hora y 20 minutos (es un disco doble) explora capas de sonidos acústicos grabados de forma analógica, con ruidos de cintas y viniles, feedbacks, fallas de origen y sierras musicales grabadas en vivo. Esto incluye además guitarras electro-acústicas, pads de batería y algunos sutiles arreglos electrónicos. Discogs dice que es slowcore.

Como curiosidad, uno de los muchos temas cortísimos, de menos de un minuto, incluyen un tema de black metal lo-fi. Esto me lleva a recordar lo que hace Lithurgy, que en su black metal hiper rápido, intrincado y lleno de instrumentos exóticos académicos, como el arpa, se incluyen los sonidos de la computadora cortando el sonido por la falta de memoria, porque en el tema Myth Come True se escucha como el movimiento de la aguja al moverse por el dial de un radio analógico que se corta e interrumpe, mientras la batería, bajo y voz suenan impecables. Súper interesante y con muchos buenos momentos, le doy un 4,2 de 5. En Spotify.

9. Do You Still Love Me? de Planes Mistaken for Stars: una rara banda de Emo / Post Hardcore, bastante ruidosa y caótica, con una voz difícil de entender porque es limpia pero también agresiva, guitarras poderosas y una batería que hace muy bien su trabajo, pero la influencia hard rock en las estructuras y las distorsiones irregulares, que parecen cambiar en cada canción, me hacen pensar en Seether. Son intrigantes, porque a veces suenan melancólicos, en otros cáusticos y la mayoría de la veces, indecisos. 

Leo que las críticas de sus discos anteriores tienen loas porque combinaron hardcore, punk, metal, emo y post-hardcore de manera magistral, mientras se mantienen las influencias del rock clásico, el heavy metal y hasta el rock and roll. Se pueden escuchar todos esos sonidos chocando y confluyendo, aunque no de la forma bondadosa que leo, al menos no lo encuentro en mi primera escuchada, especialmente porque me desagrada la voz. Diría que 3,4 de 5 porque son muy buenos músicos, interpretan y componen bien, falta darle más vueltas a su producción. Me da curiosidad escuchar otros discos. En Spotify.

10. Unrelapsed de Tommy Concrete, es presuntamente un proyecto de metal progresivo, hecho con algo de shred de guitarras metaleras y con la filosofía del grindcore: temas cortísimos de entre 1 y 2 minutos, siempre con guturales más o menos extremos y logrados, mientras la música son riffs más o menos elaborados, entre lo psicodélico, el punk y el metal, que están acompañados por distintas capas de bajos, baterías y voces para darle impresión de canciones terminadas. Es casi un fiasco, diría que 2,8 de 5, pero es más algo incompleto, ingenuo y hasta torpe, demasiado extenso y sin madurar.

11. Fimbulvinter de Brothers of Metal: heavy / power metal sueco, que de una siento que tiene orquestaciones de alta calidad y unas voces grabadas con mucho menor aprecio, una irregularidad que se repite durante el disco, en que por momentos se escuchan muy buenas las guitarras, a veces también las voces principales pero entonces cae el poder de la batería o de la segunda guitarra. Por suerte, siempre hay un buen volumen para lo sinfónico, aunque es confuso saber si la aspiración es darle protagonismo o ser acompañante.

Otros temas tienen comienzos apoteósicos, en la que los riffs se escuchan claros, en doble armonía con el bajo y las cuerdas, que da lástima que no siempre sea así. El tema Giantslayer, con voces masculinas y femeninas haciendo limpias y guturales, una instrumentación poderosa y la variación entre thrash / power, momentos de coros épicos y algunos momentos progresivos le dan un brillo excepcional.

Sin embargo, después de los temas iniciales con problemas de sonido, nos adentramos que en lugar de fusionar géneros, parece no saber claramente si es folk metal, power folk, viking metal, sinfónicos o qué carajos, porque cambian demasiado, sonando muy celta y ceremonial, luego rock n roll, vuelven al power pero con toques pop. Irregular, diría que 3,3 de 5.


Diario musical, 4 de noviembre: lo nuevo de Kings Of Leon (mejoraron), punk/rock alternativo, metal/nu-core y post-rock calmado

1. Discarded Futures de Signal Hill: calmado, delicado y suave, post-rock / space cuidadoso, casi tierno, sin influencias del noise, ni del sludge, es como un hijo bastardo de ambient / rock. Sus cuatro miembros están ubicados en Los Ángeles, Nueva York y Londres, aunque se fundó originalmente e 2004 en la ciudad californiana, por amor al indie, a la música electrónica y a la jazz, que tienen sutiles influenciadas reconocibles pero evidentemente importantes. La segunda parte del disco, que inicia con Inventing Consequences, los muestra más rockeros y ruidosos, con más enfoque en la distorsión y golpes de batería, con algunas disonancias incluso, aumentan la tensión y el viaje astral que producen después de la meditación inicial. 

Así las cosas, 4,2 de 5. En Spotify.

2. A Piece of Me I Never Let You Find de Cane Hill, tercer disco de esta banda de metalcore / nu-metal. El tema The Midnight Sun, que además fue single, me encanta con su breakdown con un riff hiper-pesado en contratiempo mientras suena el coro. Fade (y su versión Into You) están también en lo mejor de la producción. La voz, entre melódica y alternativa, así como gritos hardcore y nü-metaleros son el hilo que une los componentes musicales. La publicación de 3 EPs antes me agradó, porque siempre dejaba con ganas de más, lo que se recompensa con este disco.

Las características destacadas del disco se concentran en los muchos, y en ocasiones cortísimos, breakdowns basados en hiper potentes golpes de guitarra, con armónicos y en forma de wall-of-sound, que incluso a veces son usados como samples, que entran y salen repentinamente para cambiar todo alrededor, y por otro lado está la riqueza de efectos, ruidos y pistas electrónicas. Esto produce un efecto devastador, porque estamos a merced de una banda de metal que piensa como productores electrónicos, disparando y recolectando ráfagas para producir emociones y sensaciones. 

A mí me gustó mucho, 4,1 de 5. En Spotify.

3. Someday de Fucked Up. Punk / rock alternativo de Ontario, Canadá, conformado por Damian Abraham, Jonah Falco, Josh Zucker, Mike Haliechuk y Sandy Miranda. Banda altamente prolífica, que este año también editó Another Day y en 2023, One Day. Hay muchísimo trabajo de producción en los temas, con buenos coros, guitarras impecables (con ciertas distorsiones densas) y buena estructura, con momentos complejos y en varias capas de teclados y orquestaciones ligeras. Divertidos casi siempre, entre el hardcore punk y el pop punk, logran temas realmente encantadores, con muchos arreglos heredados de los noventa, tienen temas mucho más estructurados y serios al final. Brillantes entre tanta productividad: 4,1 de 5. En Spotify

4. Can we please have fun de Kings Of Leon: esta banda la recuerdo como un revival de rock clásico setentoso que era muy divertido, aunque desde hace años los escuché como una especie de soft rock / arena rock más bien aburrido, este disco parece ser una especie de pequeño regreso a temas mucho más complejos, en la que el bajo y la batería hacen rondas osadas mientras las guitarras vuelven a ser brillantes y evocadoras, con momentos agresivos y ocurrentes, con el vocalista volviendo a rasgar la garganta y lidiando con emociones potentes, abriendo caminos para lo vintage, el garage y lo alternativo. 

Sin embargo, quedan bastantes vestigios de esos discos raros, comerciales o extraviados, en que el synth-pop y el rock comercial los invadieron demasiado, así que los de Nashville están en el medio de ese indie / pop rock en que buscaban hacer canciones digeribles, que puedan ser un éxito y enganchar, y sus raíces que les dieron reconocimiento. Que sigan por allí. Diría que 3,8 de 5. 

5. Y un montón de singles.

02 noviembre 2024

Diario musical 2 de noviembre: death/black cavernario y primitivo con bandoneón, mandolina y cuernos, reedición del debut de Austin TV, deathstep, lo nuevo de Hammock (post-rock) y el debut de i Häxa, la nueva voz del trip hop dark

1. VITRISEPTOME de Mitochondrion: tercer disco de este power trío canadiense (Vancouver) de death metal opresivo, intrincado y cavernario con un ángulo atmosférico. Según la descripción del disco, estos 17 temas que se alargan por 17 minutos, son dos secciones de tres partes. El disco se empezó a grabar en 2017 y terminó de mezclarse entre 2022 y 2023.

Los primeros temas me hacen pensar en los primeros discos de Grave pero más rápidos, pero también en Ulcerate, aunque menos progresivo. Luego recuerdan a Imperial Triumphant, sin el jazz, pero en que las decenas de instrumentos exóticos, desde el tímpano, el bandonenón y la mandolina hasta el cuerno e instrumentos tibetanos, agregan decenas de sensaciones y tonos, especialmente en los cortísimos temas "puente" pero poco espacio para aprehenderlos y asirlos musicalmente, perdidos en un torbellino apretujado de notas. 

El tema Flail, Faexregem!, de más de 11 minutos, revela nuevas dimensiones de esta dimensión, con coros guturales, algunos shrieks de fondo y solos de guitarras afiladísimos, casi a lo Deicide o Slayer, que son parte de las muchas que se escuchan entrar y salir, en distintos niveles, llegando a un nivel superior de la música extrema: entre el experimental y el avantgarde, sin perder jamás la idea primitiva, oscura y subterránea, como si se hiciera música orquestal con instrumentos paleolíticos.

Me gustó, a pesar de la extensión y a veces demasiada intensidad artística, entonces 4,1 de 5. En Spotify.

2. La Última Noche del Mundo de Austin TV (remaster 2024, pero original de 2003). De las bandas alternativas y experimental más raras de México, cultores del indie / space /post-rock. Los conocí en un video hiper-nocturno en MTV de un tema llamado Marduk. Yo creía que era una especie de banda tipo Atari Teenage Riot, que hacían chocar el metal y la electrónica, pero aunque descubrí que son algo más inusual, soy fan desde hace años. Me los perdí hace poco pero espero verlos en el Rock Al Parque. 

Este disco, su debut, que no tiene este tema que conocí, es un extraordinario disco lleno de distorsiones y punteos siderales que van navegando sin aparente rumbo, cortes de diálogos de televisión y cine, para construir meditaciones sónicas llenas de electrónica subterránea y noise, que enrumban en una formato de indie rock que puede conquistar millones de corazones en lugar de ser una rareza de culta.

Es un clásico, 5 de 5. En Spotify.

3. Chronic Arrogance EP de Abhorrent: una vaina llamada deathstep, es decir, un microgénero de brostep influenciado por el metal extremo, siendo ya el brostep una forma más potente del dubstep y que fue popularizada por Skrillex. No le vi el gusto, porque no es bailable ni es metal. 2,5 de 5 aunque pude escuchar los tres temas. 

4. From the Void de Hammock: decimotercer disco de esta banda de ambient / post-rock de Nashville, Tennessee, conformada por Marc Byrd y Andrew Thompson, que recurren a guitarras procesadas, ricas en formas y tonos, que permiten distintas pinceladas de efectos y sonoridades. En este disco, además de las pistas electrónicas usuales, se escuchan baterías y varios instrumentos de cuerda, cortesía de Aimee Norris y Matt Slocum en los cellos, Gregory Allison y Ellen Story en violín y viola, Joanna Becker en violín y Jake Finch (quien participó en The Rest de boygenius, el disco de singles extras de The Record) en la batería según revela su perfil en Bandcamp. Sin embargo, también hay sintetizadores y drone aún cuando escuchamos las cuerdas acústicas, como en el tema Ultrasound, logrando una canción que es cinemática, espacial y un experimento sonoro al mismo tiempo, lo que parece corresponder con el nombre del disco. 

Un 4,2 de 5. En Spotify.

5. i Häxa  - i Häxa: escuché un par de EPs gracias a The ProgSpace, con un estilo que me atrapó aunque es bastante difícil de describir, pero hay un acuerdo más o menos en hablar de neofolk / trip hop / dark ambient / art pop, en la que caben momentos música académica contemporánea, con minimalismo, pianos clásicos y batería de jazz, en otros son una combinación de cuerdas, voces y beats electrónicos con decenas de referencias a la electrónica alternativa de los 90/00 , pero también art pop con narraciones sobre figuras amorfas de ambient / drone, llenas de cuerdas y sonidos extraños.

El dúo británico está compuesto por Rebecca Need-Menear y Peter Miles (productor de Architects y Tesseract, tocando en su War Of Being). Así que uno podría pensar en Chelsea Wolfe y Emma Ruth Rundle, aunque se reconocen las influencias de Björk, Nine Inch Nails y Tory Amos, con una calidad vocal, diversa y única a la altura de estos nombres de ella, además de la increíble y larga carrera como técnico y productor de él, en la que las referencias, habilidades de composición y detallismo en los sonidos incidentales causan un resultado entre el estupor y la caricia auditiva. 

El disco es largo, conformado por 16 canciones divididas en cuatro partes, entonces hay toda una biblioteca de referencias y detalles por explorar, lleno de sonidos incidentales, distintas aproximaciones instrumentales y diversidad vocal. En Dryland por ejemplo, escuchamos la voz de Beth Gibbons por un lado y el metal progresivo atmosférico, lleno de reverbs, producción al detalle y orquestal de Tesseract por otro, cierta atmósfera de NIN también. Esto se acentúa en el tema, adecuadamente titulado, Destroy Everything, una respuesta a The Perfect Drug de Trent Reznor y I Miss You de Björk.

El último EP o parte, la cuarta, tiene referencias tanto a The Prodigy como a Red Snapper, con una especie de drum n bass acústico con el ritmo de Firestarter en Blue Angel, y el uso pronunciado de cuerdas y coros angelicales sobre agresivas baterías jungles, con algunas voces a la Björk, en Infernum. Es un 4,3 de 5. En Spotify


01 noviembre 2024

Diario musical, bienvenido Noviembre: power metal progresivo de Finlandia y Austria, death progresivo de Eslovaquia, goth metal (Tribulation), progresivo psicodélico de Rumania, lo nuevo de VOLA, country/space/experimental soundtrack y lo nuevo de Nachtmystium (no psicodélico)

1. Adamantra: maravilloso power metal progresivo y sinfónico finlandés que desconocía, con calidad vocal pero sin ser una voz hiper épica solista, cumple los estándares y se destaca con la influencia del rock progresivo psicodélico de los 70. Sin embargo, la banda está más enfocada en los arreglos complejos, la orquestación de fondo y unas guitarras secundarias pero siempre hard rock y virtuosas que acompañan la narrativa de los teclados y los sintetizadores. Of Beasts and Angels incluye apoteósicos coros orquestales que le dan aún mayor belleza a este metal cinemático, riquísimo en detalles y sin aspavientos, sus recursos son muchos pero tienen un estilo que cultivan, muchos más pesado y progresivo que sus compatriotas de Stratovarius, sin power ballads y menos teatro, sino enfocados en complejizar sus canciones. Mi oído: 4,5 de 5. En Spotify.

2. Spilling the Astral Chalice de Siderean: death progresivo y avantgarde de Eslovenia. Es bastante opresivo y con voz cavernosa, complejidad similar a la de Imperial Triumphant y Gorguts, pero con un sonido más claro que permite reconocer instrumentos, además tiene espacio para momentos calmos y pseudo-jazz, porque aunque incluyen sintetizadores, no hay saxofón ni violines. Se escuchar mathcore, arpegios de guitarras en contratiempo con las baterías, un bajo atravesado y algo de metal atmosférico para densificar. En Spotify. Este disco combina sonidos agudos y graves de forma balanceada, sin tantas estridencias, con un control sobre los armónicos de las guitarras y con una batería con poca ganancia general. Un buen 4,2 de 5.

3. Patterns in Repeat de Laura Marling: candante de indie folk de Reino Unido. Bonita voz y suaves atmósferas. No es para mí.

4. Spectres At Dawn de Methadone Sky, es una banda de rock progresivo, psicodélico y stoner de Rumania, sin nada de doom e instrumental. Un gran juego de distorsiones entre el bajo y las guitarras, que apelan a riffs que pueden ser hard rock, desert y space rock, aunque un par de veces fueron levemente más pesados, algunos pocos teclados de fondo y ritmos bien marcados en mid-tempo. Leo algunas reseñas que llaman a esto post-rock pero yo los veo aún "de este lado" de la barda, desarrollando una forma expansiva y ambivalencia del stoner progresivo, aunque está en los bordes.

Como en Haunted Shores y en Obesity, hay humor y ocurrencias en los títulos de las canciones, a falta de letras. En este caso, el tema Sheryl Low está en mis favoritos. Una sorpresa aguarda en el largo tema final, de 10 minutos, que tiene un intro de metal extremo de unos segundos. Lo admito, no tenía referencias de bandas similares. Le pongo un 4,3 de 5. En Spotify.

5. Hic Svnt Dracones de Dragony: power metal orquestal wagneriano de Austria, con muchísimos metales, coros de muchas voces y riffs pegadizos, con mucho gancho y heavy metaleros, pero que sirven de transición a los muchos momentos sinfónicos por un lado, pero por otro se sienten las influencias de todas las formas de rock comercial, glam/groove, arena rock y AOR, con orquestaciones, estrofas pegadizas, melodías llevadas por el teclado y power ballads inyecatadas con música clásica. La banda resulta tan apreciable como radiable. Diría que 3,8 de 5 por los temas iniciales, menos pop. 

6. Friend Of A Phatom de VOLA: los daneses llevan su rock/metal progresivo, que ya era dreamy y atmosférico, con un sonido compacto como el de Leprous, más cercano al rock electrónico, con vocoders, sintetizadores, más momentos de calma e incluso con algunos sonidos del pop rock de los 80 -no como lo que ha hecho Haken sino más hacia TesseracT- y la propuesta de Sleep Token, que los aleja de sonidos más claramente influenciados por el death melódico y djent. 

Hay excepciones, en que aún permean algunos riffs de djent, momentos de guitarras menos procesadas o en la que los sintetizadores no dominan, pero no es la regla general. Merecen una segunda escuchada, porque siguen siendo una banda increíble, con momentos en que la melodía vocal, los teclados "a lo Rammstein" y la combinación de riffs gruesos, con baterías complejas, aunque menos frontales, son muy buenos, pero hoy se llevan un 3,5 de 5. Sin duda, lo mejor son los singles: Cannibal,Paper Wolf, Break My Lying Tongue y I Don´t Know How Got Here, pero también se cuela Hollow Kid, que usa unos guturales, dobles armonías que se intercambian entre el teclado, voz y guitarras.

7. Music for William Eggleston's Stranded in Canton de J Spaceman and John Coxon: suena a un country psicodélico ruidoso, con toques electrónicos y experimentales, algo industrial. Según su Bandcamp es garage rock, experimental y space. El disco, de J Spaceman y John Coxon, es una banda sonora que inventaron para un filme de cine arte de los 70 llamada Stranded in Canton de William Eggleston,  que tocaron en vivo en 2015, en una proyección especial en Londres. La grabación permaneció en un estante durante 10 años. 

Stranded in Canton es un retrato cinematográfico en blanco y negro de Memphis en 1974, filmado en bares y esquinas de calles, que muestra a los amigos de Eggleston de juerga, tocando música y disparando pistolas al cielo nocturno, dice el perfil en la red social musical. A mí me pareció una rareza, bastante disfrutable. Le pongo un 3,8 de 5.

8. Sub Rosa in Æternum de Tribulation: estos suecos logran lo imposible, que me encanta la música gótica, y que su estilo, con voces limpias a lo Danzig y un grito envenenado de shriek, junto a riffs que van desde el rock n roll y el post-punk hasta el gothic metal, lograr ser misteriosos, dark y vampíricos pero también bailables y perversos. A pesar de tener canciones mayoritariamente con esa voz profunda, doomy y limpia, temas como Time & the vivid Ore es puro grito/shriek que no le quita sus características melódicas, oscuras y rockeras.

Dieron con la fórmula. Soy fan total. Así que sin pensarlo, 4,8 de 5. En Spotify

9. Blight Privilege de Nachtmystium: hasta entonces esta banda era de black metal psicodélico y avantgarde, bastante raro. Esta vez el proyecto solista de Blake Judd, suena más melódico, incluso gótico y sin sobresaltos experimentales. Ahora tiene, de invitados, a Ken Sorceron (Vale of Pnath) en el bajo, al baterista italiano de death metal, Francesco Miatto y al desconocido Matt Thomas en las guitarras adicionales. El disco es regular, más con expectativas sobre su estilo, diría que 3,5 de 5 aunque la interpretación es formidable, especialmente creando un ambiente de black mid-tempo con ritmos gallop, como retando formas y convenciones, aunque no como antes y en temas como The Arduous March, más rápida, llena de black metal sinfónico y potente, sin influencias dark o góticas. En Spotify.