16 abril 2025

Lo nuevo de Buried Realm (death técnico melódico), Ana Tijoux (rap latino), Briela Ojeda (folk andino indie colombiano) y Benediction (death vieja escuela), black metal noruego furioso, regrabación de Imminence (metalcore sinfónicon / downtempo deathcore), black folk melódico sueco, black n roll / sludge grungero

1. [Hordalands] Doedskvad [Escuadrón de la muerte] (2008) de Taake: black metal noruego en toda su esencia: igualmente disonante, sinfónico y muy furioso, que combina riffs gélidos pero combativos, llenos de melodías de cánticos de avanzada y una batería rápida y detallista, con influencias del hardcore y el death melódico, pero también con un sonido intencionalmente abrillantado y de atmósferas misteriosas, que son resaltadas por un shriek agudísimo y combativo, con letras de temáticas bélicas, tomando algunas formas del viking y el war metal. 4,7 de 5. Tiene arreglos complejos, que combinan arpegios lentos con líneas de bajo muy trabajadas, y una batería especialmente detallista, lo que parece combinar formas primigenias de Satyricon y Emperor con un formato más subterráneo o divergente.

2. The Return Of The Black (2024) de Imminence: Después de regrabar su disco debut I, en la forma de The Reclamation Of I, ahora presentan una segunda versión extendida de su disco más reciente, The Black de 2024, con tres temas nuevos, tres remezclas y cinco temas rehechos con cantantes invitados: Scott Kennedy de Bleed From Within, Lucas Woodland de Holding Absence, Tim Charles de Ne Obliviscaris, Joel Holmqvist de Aviana y Niklas Karlsson de Orbit Culture). 

El disco es una brutal combinación deathcore sinfónico, melodeath y metalcore, que presenta gritos desgarrados, líneas limpias o semigritadas emotivas y altísima potencia en las guitarras, con delicados y frecuentes arreglos de violines, ambientación permanente y arreglos rítmicos formidables. Por suerte, hay temas que se inclinan más a ciertos géneros. En Cul-De-Sac escuchamos un metalcore durísimo, lleno de arreglos de black sinfónico.

Entonces en Death By A Thousand Cuts, es más metalcore melódico y post-hardcore. En otros temas como Beyond The Pale hay breakdowns de deathcore dowtempo hechos a base de riffs de sonido industrial y expansivos momentos de guitarras atmosféricas. Una genialidad hacer metal alternativo / deathcore siendo suecos. Me gustó muchísimo, 4,3 de 5, aunque creo que quizás abusan de repetir ideas ya visitadas en muchos temas, aunque por otro lado nos dan más de su propuesta de djent /metalcore con black/death sinfónico.

3. The Dormant Darkness (2025) de Buried Realm: otra buenísima noticia es escuchar este disco de death técnico y melódico, el cuarto de esta banda de Colorado Springs, que combina fuerza de riffs de black muy sinfónico y de melodeath feroz, con arreglos percusivos densos, feroces y complejos, guturales monstruosos y shrieks angulares, así como un doble bombo nuclear y buenísimas variaciones extrañas que incluyen arreglos vocales de rap metal / metalcore, la épica del power metal y solos de guitarrista shred con influencias del speed y el hardcore. Un gran trabajo del multiinstrumentista Josh Dummer con Björn "Speed" Strid (Soilwork) y Christian Älvestam (Aortha) de vocalistas invitados. 4,5 de 5.

4. Ravage Of Empires (2025) de Benediction. Death metal británico vieja escuela que nunca muere. Growls brutales de Dave Ingram, arreglos de varias capas como solía ser y guitarras que van de lo melódico a lo misterioso, siempre oscuros. Hay algo de reinvención al combinar el death doom europeo con gran calidad y el death originario con un sonido ligeramente más moderno, con arreglos de thrash y groove metal potente, más cercano a Lamb Of God que a Testament o Pantera. 4,1 de 5. 

5. Ghostlands: Wounds from a Bleeding Earth (2017) de Wormwood: hermosura brutal de disco, entre el black melódico y el folk metal más bélico. Adoro la aproximación de esta banda sueca, una especie de romanticismo de conquistador guerrero, que combina los melancólicos sonidos nórdicos inspirados en la naturaleza y el misticismo con los inspirados cánticos de la aventura exploradora, dándole prioridad a la melodía. Así los riffs épicos están expresados con blast beats, trémolo picking y una distorsión rabiosa, conservando los sonidos que invitan a recorrer los mares y los bosques con espíritu de aventura. 

Así puedes escuchar instrumentos folclóricos, bellas armonías y emocionantes llamados acompañados de angustiosos shrieks, haciendo un contraste poderosísimo. 4,9 de 5. Es un discazo que me gusta y emociona de principio a fin. El tema final, lleno de black n roll y solos alucinantes de heavy metal es insuperable. 

6. Singles: Puzzle Box (de Vector) de Haken en vivo en disco que saldrá el 9 de mayo. Age Of Apocalypse: heavy/thrash/hardcore punk de NY. Interesante, por la mezcla bizarra de voz limpia, épica y gótica que hace punk y metal. Rosé en vivo del power japonés, potente y con un sonido brumoso inusual, de Tears Of Tragedy es una joya. Killer Of Minds de Accvsed: brutal metalcore alemán, que viene con montón de buenos singles de lo que podría ser el mismo álbum del género en años. Los singles de Hexvessel son hermosos y oscurísimos, de nuevo más cerca del black. 

7. Serpiente de Mader (EP, 2025) de Ana Tijoux con Hordatoj. Poesía urbana con fusión latina, rap urbano y rock alternativo de la irreverente rapera chilena. Bueno de verdad, 4 de 5. Hordatoj ya había estado en su disco Vengo.

8. Post Apocalyptic Depression (2025) de Mantar: genial Sludge Metal con Black 'n' Roll, Hardcore Punk y Grunge, que me hace pensar en un White Zombie más extremo y menos sensual o un Marilyn Manson menos alternativo, abrazando más la música extrema y alejándose de lo industrial pero quizás lo que mejor los describe es como unos Misftis metaleros, en que lo gótico, el rock and roll y el punk se hacen con distorsión más potente.

Me encantan las guitarras mientras los gritos extraños, entre distorsionados y góticos son abrumadores. Bien, le puse 4,2 y ahora iría por un poquito más, 4,4. Me recuerdan un poco a Crippling Alcoholism pero versión hardcore punk pero quizás lo mejor está en Face Of Torture, que suena como si The Vines hicieran black metal, qué buen black n roll. Ni hablar del tema Axe Death Scenario es que como un hardcore punk bañado en black metal con guitarras grungeras. 

9. Andariega (2025) de Briela Ojeda. La cantautora colombiana criada entre Pasto y Bogotá, y ahora residenciada en Londres, apuesta mucho más por la música andina y el folk indie para sus temas bellos, acústicos y poéticas. Hay mucho más, porque Briela se mete con el rock and roll, el pop indie y el rock fusión, con buenas guitarras eléctricas, sintetizadores y una banda bien armada. 4,7 de 5.

15 abril 2025

Lo nuevo de Dirty Projectors (art pop / música de cámara), Scowl (rock alternativo / power pop punketo) y Fractal Universe (death progresivo/técnico) y Grace VanderWaal (alt-pop), black mexicano salvaje de Thrä, black/thrash/death italiano, melodeath/metalcore melódico sinfónico (Bleeding Through), rock alternativo espacial inglés

1. ∫um'ad∂ejja ∫ervaj (2025) de Trhä: sorpresa, este disco es muy distinto al primero que escuché este año del mexicano residenciado en Illinois, EEUU. Ahora es un black mucho más lo-fi y directo, que aunque tiene un sonido sucio y atmosférico, no es demasiado brumoso o crudo, sino incluso melódico y cercano al hardcore punk o al black originario, en lugar de al shoegaze y el post-metal, pero además tiene riffs que podrían sonar surf, rock and roll o incluso ska, mientras puede mutar a otros más animados, venidos del power folk metal o el viking metal más aventureros.

Al mismo tiempo, el disco es agresivo e incluso depresivo la mayoría del tiempo, con una batería que apenas se oye y llena de repiques, son temas de entre 6 y 12 minutos, usualmente mid-tempo pero con momentos acelerados. Las guitarras vuelven a sonar como Botanist, agudas y en trémolo pero extrañas, claramente producidas cuidadosamente para sonar salvajes. 4,5 de 5, con mucha intriga.

2. Total Inferno (2015) de Satanika: black/thrash/death italiano, con guitarras afiladas y una batería nuclear, con un buen gutural. Una extrema y brutal producción que hace todo bien: feroz, rápido y bien ejecutado, sin sonar derivativo sino en su propio matiz de oscuridad y destrucción, con momentos melódicos. Los riffs son casi siempre en trémolo, con el black/thrash como color principal. Fue el último disco del baterista Diego Tasciotti (Aeternus) ahora en Dawn Of A Dark Age (black avant-garde con clarinetes).

Tengo debilidad por el black/thrash y más este que está reforzado con la dinamita del death metal, que al sustituir al speed y/o al punk, lo que lo hace más brutal, veloz y extremo, sin dejar de ser sumamente divertido y con momentos más apreciables, gracias al thrash.

3. NINE (2025) de Bleeding Through: le puse 4,7 de 5 pero es una cosa brutalísima, el metalcore melódico se puso más salvaje y su versión con deathcore, groove y metal sinfónico es ahora más feroz, brutal y extrema. Me encantó este disco, genial. Pondría 4,8 ahora. Probablemente lo mejor de estos californianos.

4. Song Of The Earth (2025) de Dirty Projectors: hermosísimo e intrigante disco, quizás aún más bello al escucharlo completo que en temas separados adelantados en EPs. Me recuerda un poco a Kaada y sus soundtracks fantasiosos. Hay una vibra romántica de película de los años 50, mucho de chamber folk muy académico. Según RYM es música clásica moderna, art pop, post-minimalismo, música coral y pop barroco, aunque hay temas que son ECM jazz y pop progresivo. 

El disco es profundo y altamente bien tocado, gracias a la invitación a la participación especial de s t a r g a z e (banda alemana de música académica moderna y de cámara con art pop) y Mount Eerie en el bellísimo tema Twins Aspens. 4,7 de 5.

5. Are We All Angels (2025) de Scowl: rock alternativo / power punk / hardcore melódico de Santa Cruz, California con voz femenina. Tiene guitarras brillosas y con mucha ganancia, más una batería más atmosférica, que transforme posibles influencias del ska punk, el pop punk o el grunge, en algo un poco más duro pero al mismo tiempo, más alternativo y quizás indeciso. Las guitarras de garage / rock and roll son geniales e igual el sonido más expansivo, casi shoegaze. Es divertido, con buenas guitarras, aunque parece algo inmaduro aún. 3,3 de 5. Me gustan los temas en que la guitarra armoniza con la voz y luego se va a un riff que podría ser de Lit o de The Strokes con una distorsión más sucia.

6. Gargantuan (2025) de Amplifier: inesperado disco de rock alternativo espacial  y psicodélico, lleno de teclados cósmicos y guitarras noventeras, así como muchos arreglos de rock progresivo, sin embargo, suena a una banda que tiene iguales influencias en Van Der Graaf Generator  y Tool así como varias bandas de grunge y rock indie de los 90. Es el dúo conformado por Matt Brobin en batería y Sel Balamir en "todo lo demás". Son de Manchester, Inglaterra. Los temas son largos, desarrollados lentamente, alterando mucho el sonido de guitarras y bajos con diversos efectos. Lo que menos me gusta es la voz, 3,8 de 5.

Mi tema favorito, King Kong, más psicodélico y casi stoner. Los temas menos espaciales son casi aburridos. Es su octava producción.

7. Childstar (2025) de Grace VanderWaal: la tierna niña que con su ukelele y voz temblorosa de cantante de jazz de 60 años que conquistó millones de corazones en America Got Talent con su tema I don´t know my name ya creció y acá está su segundo disco, ahora con 21 años, claramente revisando su posición como "niña estrella". Se escucha mucho menos de su voz ronca, aunque demuestra también que tiene una limpia bastante bonita. El disco está decente, bastante electrónico, que parece ser una novedad para la cantante. Cuando hace su voz característica, como de fumadora, es lo mejor. 3 de 5. 

8. The Great Filters (2025) de Fractal Universe: cuarta producción de esta banda francesa de death metal técnico y metal progresivo, con una voz limpia inusual, ni épica ni profunda, con arreglos que hacen coincidir un saxofón con riffs de djent y una batería hiper-detallista, aunque su growl es bestial, gigantesco. 

Sus compases llenos de contratiempos, voces en vocoder y solos a lo shred también tienen polirrítmos aritméticos en que el bajo, la batería y la segunda guitarra se enredan sucesivamente en distintos cambios de tiempo y ritmos, junto a frenéticos arreglos de sintetizadores. Me recuerda un poco a Gorod, aunque más inclinado al metal moderno. 

Ahora todo cambia a partir del tema The Equation of Abundance, con muchísimos teclados, buenos growls y muchos arreglos de jazz y progresivo en la estructura, especialmente en la batería. Luego de eso la segunda mitad del disco es una especie de metalcore progresivo, súper técnico, épico y elaborado, con muchos más growls medios, saxofón, interludios calmados y dosificación de genialidad musical, que lo eleva a alturas celestiales. Increíble, después de unos temas regulares, llega esto que podría ser lo mejor del año. El tema Concealed me recordó a BTBAM, con combinaciones de metalcore, jazz y melodeath progresivo. Primeros temas, 3,8 y los últimos 4,8. 
 

14 abril 2025

Lo nuevo de Bleed From Within (metalcore sinfónico), Black Country, New Road (pop folk progresivo), Allegaeon (melodeath técnico progresivo), Tómarúm (black progresivo/death técnico) y Thornhill (nu-metal), progresivo/power sinfónico portugués y neerlandés (ReVamp y Leave´s Eyes), black atmosférico progresivo británico y chamber folk rock islandés

1. Hades (2025) de Living Tales: power metal progresivo y sinfónico portugués, con guitarras angulares, una combativa voz femenina, growls y muchas orquestaciones de fondo, aunque hay interludios en los que brillan los grandes momentos corales. Creo que lo mejor es cómo exhibe, como si no fuese un esfuerzo extraordinario, arreglos que combinan thrash técnico, power progresivo y grandes atmósferas sinfónicas, con guitarras circulares y retadoras mientras la vocalista muestra una amplísima técnica y despliegue vocal.

Las canciones están llenas de pequeños detalles progresivos, que están integrados a la propuesta, en que los contratiempos y cambios extraños son parte de canciones que son generalmente épicas, complejas y poderosas, abordadas desde lo atmosférico con sintetizadores, lleno de asombrosas piruetas de bajo y batería para crear polirrítmos asincopados. Sin embargo, me deja una sensación medio incompleta que parece que el estilo parece no estar claro, entre lo sinfónico, lo progresivo o el power. Les doy un 3,5 de 5. 

2. Wild Card (2013) de ReVamp. Clásico moderno del sinfónico progresivo / power / metal alternativo, con Floor Jansen en la voz y como fundadora, tras el fin de After Forever. La banda se acabó en 2016 cuando Jansen dijo que no podía cumplirla a la banda por su trabajo con Nightwish

Es increíble porque la banda se va trasladando de momentos de metal moderno, incluso djent y otros con guitarras sorprendentes que están sincopadas con teclados y batería para momentos gloriosos de progresivo mientras ella hace piruetas operísticas diversas. Y va mutando entre el power y el metal alternativo, en que sintetizadores que pueden ser industriales o psicodélicos acompañan las piruetas técnicas contenidas en los riffs sinfo-prog.

En el tema Precibus, no sólo extiende sus capacidades como soprano y hace guturales increíbles, sino también evoca su capacidad de cantar hard rock o pop, demostrando ser de las mejores cantantes de metal sinfónico. Discazo, que se va desarrollando para ir creando un momentum cada vez más alto en cada tema. Lo que incluye la intervención de invitados como Mark Jansen, Daniel De Jongh (Textures) , Marcela Bovio y Devin Townsend. 4,5 de 5.

3. Fires In The Norte (EP, 2016). Extraordinario puñado de temas de metal sinfónico / folk / viking, bellamente arreglados con orquestaciones, con growls bestiales, sorprendente voz operática y potentes coros vikingos. 4,7 de 5. La voz principal no es de Liv Kristine sino de Elina Siirala, que presentaba así su voz extraordinaria.

4. Existencialismus (2025) de Abduction: Gran disco de black atmosférico británico. Antes le puse 4,7 de 5 y lo mantengo. Realmente extraordinario, de lo mejor del 2025.


5. Zenith (2025) de Bleed from Within: metalcore melódico y sinfónico con arreglos electrónicos abundantes, ritmos groove y algunos acercamiento al industrial y al deathcore downtempo. Guturales y voces limpias se intercambian, aunque la música siempre es dura. Lo mejor está en los temas más metaleros, como Violent Nature, aunque la voz se me asemeja a veces demasiado a una imitación de Corey Taylor. 

6. Forever Howlong (2025) de Black Country, New Road. Fascinante disco de música progresiva pero con base en el folk alternativo y el pop más orquestal. Un cambio radical de los británico con lo que hicieron antes, más cerca del indie rock, el post-punk y el post-rock. 

Ahora nos adentramos en un universo sonoro acústico, pero profundísimo musicalmente. RYM habla de art rock, pop barroco, folk progresivo, pop progresivo, chamber pop y baroque pop. Sin embargo, las partes más baladísticas y suaves me atrajeron mucho menos que las avanzadísimas formas instrumentales de tiempos indescifrables y cambios vertiginosos, aunque parece que no hay una dirección clara sobre si sonmás alt-country o una banda de post-rock o de folk progresivo.

En sus mejores canciones y momentos, siento que comparte mucho con Thank You Scientist y Beirut. Para mí 3,8 de 5 porque prefiero su versión más rock, salvo canciones como Happy Birthday y For The Cold Country, con guitarras y un "ataque" más progresivo que le da dimensión.

Un gran cambio de vocalista, en que Isaac Wood es sustituido por Georgia Ellery, quien grabó guitarras acústicas, mandolina, violín y la flauta dulce tenor. Por su parte Lewis Evans se encargó de saxofón alto, clarinete bajo, clarinete, flauta y flauta dulce. Por su parte Tyler Hyde en guitarra acústica, bajo, clarinete, armonio, piano, flauta dulce y voces. May Kershaw grabó acordeón, clavecín, piano y voces. Luke Mark también en guitarra acústica, barítona y eléctrica, guitarra lateral de metal y flauta dulce, y Charlie Wayne, co-compositor como todos los demás, grabó batería, percusión, banjo y claro, flauta dulce. 3,8 de 5.

7. Bodies (2025) de Thornhill. Otro bajón, porque no entiendo mucho esta amalgama de nü-metal y shoegaze, rock alternativo grungeroso, dreamy y con post-hardcore con algunas guitarras de djent y metalcore, que por momentos es como alt-pop, porque tampoco lo logran como Sleep Token. Más que una mezcla inusual y osada, parece una indecisión y un desorden completo. 2,5 de 5. Hay que escuchar más, porque las críticas son un poco mejores, aunque creo que eran mucho mejores cuando estaban en lo progresivo / metalcore. Mal para los de Australia.

8. Hvel (Ballena - 203) de Árstíðir: banda islandesa de lo que podríamos llamar una especie de indie folk rock, con amplísimos arreglos orquestales y melodías vocales. Es una elaborada obra llena de detalles de música islandesa, una mirada académica y estructuras de indie rock que se alejan de extremos, tanto pop como de la llamada "música culta" para producir un rock orquestal único.

Son Daníel Auðunsson (guitarra, vocales), Gunnar Már Jakobsson (guitarra barítona y voces), Ragnar Ólafsson (piano, teclados, guitarra barítona, voces) y Karl Pestka (violín y voces), más varios invitados encargados de violín, viola, batería, cello y programación, todos involucrados en bandas de jazz y música académica, lo que explica la belleza y sobriedad de la música. Increíbles, 4,3 de 5.

9. Sleepless Empire de Lacuna Coil. Me alegra mucho este disco, que le di 4,3 de 5 pero hay temas que realmente son enganchadores, me recuerdan a Epica y Nightwish en su capacidad de hacer coros y líneas vocales, así como melódicas que quedan grabadas en medio de intensidad metalera. 

10. The Ossuary Lens (2025) de Allegaeon. Melodeath técnico, progresivo y furioso, que combina la volatilidad del black metal, la potencia del death progresivo y los riffs acelerados y altamente rítmicos del sonido sueco. Las guitarras son asombrosas, paseándose desde las emotivas melodías y solos progresivos, pasando por bestiales riffs de deathcore melódico y enredándose como serpientes en arpegios acompañados por una batería frenética. Las voces en coro, también a camino medio entre el metalcore/groove y los guturales perversos [incluso pig squeals], van a galope en esta propuesta mixta de brutalidad armónica y técnica abrasiva, en que a veces cortas el aliento con precisión puntillista y luego con una lluvia de azufre, dejando espacio para coros épicos. Son de Denver, Colorado, y crearon un disco realmente impresionante, veloz, dinámico y multiforme. 4,7 de 5. 

Su guitarrista, Greg Burgess es parte de Nuclear Power Trio. Un detallazo el tema Dark Matter Dynamics con el guitarrista invitado Adrian Bellue, que inicia como un tema de Rodrigo y Gabriela o el tema Imperial, que también iniciando con guitarras acústicas se transforma en una especie de melodeath hiper progresivo y rapidísimo. Suena a una especie de The Faceless con Obscura.


11. Beyond Obsidian Euphoria (2025) de Tómarúm: entusiasmado por el discazo anterior, me fui ahora con este, sabiendo que es la versión gélida del anterior: black progresivo y melódico / death técnico, que recurre también a riffs del sonido sueco, shrieks malvados y muchas capas de arreglos atmosféricos junto a una batería sorprendente y cambios vertiginosos en arpegios, arcos y puentes nocivos para la estructura rígida mental. Me hizo pensar en un choque entre Wilderun y Dimmu Borgir, con Stormlord de ladito.

Aunque tiene sabores y colores del power / black sinfónico, con muchos ecos y reverbs, se mantiene en una narrativa en que predomina lo progresivo, con un bajo serpenteante y jazzeado, coros y voces limpias evocadoras, muy bien elaboradas, y arreglos predominantes de fills y repiques de batería como co-protagonista junto a la amplia producción vocal. Intercala algunos temas cortos, interludios más bien, en larguísimos temas que van entre el death/jazz progresivo, un black vampírico y oscuro, aunque sinfónico, e imparables momentos de death técnico de precisión grandiosa, dentro de una cápsula espacial expansiva. 

Hay siempre una atmósfera cósmica en que hay una lluvia de estrellas de progresivo espacial tipo Enslaved, black psicodélico (con sintetizadores) y power metal, que engrandecen el universo sónico aunque nórdico de estos dementes de Atlanta, Georgia. Impresionante y gigantesco, 4,8 de 5. Sus músicos están relacionados con Lunar Chamber, Scorched Moon y The Ritual Aura, que han producido algunos de mis discos favoritos de progresivo extremo de estos años. Muy elaborado, épico y extenso, con detallismos por doquier.

12. Zero Tolerance (2004) de Mantas. La crítica lo puede destruir, pero a mí me parece que este disco-proyecto del mítico guitarrista de Venom (Jeffrey Dunn) no está tan mal como eso, un invento, un gig, un side job. Me recordó al Fight de Rob Halford, aunque allí había mucha más clara intención. Suena como a un Fear Factory envenado de hardcore y algo de death metal. 3,5 de 5 pero es divertido. Sobre todo los temas que me recuerdan más a Biohazard y White Zombie con guitarras más duras.

13 abril 2025

Shoegaze texano, metal alternativo finés, black atmosférico neerlandés y deathcore/black melódico progresivo, hard rock / heavy y progresivo en vivo

0. Fogueo de kárate, que me mostró qué tan atlético puedo ser. Me sentí genial, incluso cuando perdí, por demostrar mis habilidades y velocidad. Hoy empecé también a tomar Creatina.

1. Sunset Funeral (2025) de Glare: shoegaze / noise pop desde Texas. Atmosférico, expansivo, hipnótico y abstracto, vacilante y vaporoso, aunque también ruidoso, siempre gracias a las guitarras. Debut de la banda conformada por Homero Solís, César Izaguirre, Jes Morales y Toni Ordaz desde su primer single ocho años antes. Aunque hay buenas guitarras, con algunos riffs circulares increíbles, destaca mucho más la batería, mientras la voz es lo más regular. Además, hay arreglos y momentos que parecen demasiado repetitivos. 3,6 de 5. 

2. Deathmatch (2025) de Luna Kills. Metal alternativo finlandés, que va del industrial al nu-metal, pasando por el metalcore y el rock electrónico. El tema sugar rush es un pico alto, con post-hardcore en un breakdown, que me hizo pensar incluso en Voyager con su estética pulida para hacer post-hardcore. La voz de Lotta Ruutiainen, que puede pasar del pop al metal, con unos intermedios de alt-pop/RnB y unos gritos casi vampirescos, también acompañan a unos exploradores que pueden agregar momentos de djent/progresivo después de unos acordes de ska y más tarde volver con arpegios, arreglos techno y guitarras densas de metalcore. Muy bien, amigo, 4,3 de 5.


3. De kronieken van het verdwenen kasteel III: Grunsfoort de Fluisteraars: black metal atmosférico neerlandés, que combina un sonido primigenio y lo-fi con guitarras sintetizadas y orquestaciones más elaboradas, en una especie de madeja de texturas, en las que hay un bajo de fino hilo de seda uniendo ambos formatos con elegancia y densidad. Es un dúo (con un tecladista invitado) conformado por M. Koops en guitarra, batería y bajo, más el cantante Bob Mollema. Con muchos menos instrumentos, logra crear un narrativa terrorífica y entretenida, así como oscura e intrigante. 3,8 de 5.

4. The Walk Of Atonement (Ep, 2025) de Illyria: fenomenal progresivo extremo, que incorpora influencias divergentes, desde deathcore a black melódico, pasando por arreglos de power sinfónico y metal electrónico. Es un híbrido del metal extremo, que puede combinar e incluso extrapolar metalcore melódico y black sinfónico, incluyendo las voces: incluyendo unas voces limpias entre post-hardcore y rock alternativo, más unos guturales variados e intensos, pero con un enfoque moderno y sin dejar de ser brutal. Me suena como un Cattle Decapitation enrazado con black sinfónico y melodeath, incluyendo muchos arreglos de piano.

5. Black Light / White Noise (2025) de Smith / Kotzen. Hard rock al máximo, con momentos de blues rock y heavy metal, de los guitarristas de Iron Maiden y ex-Poison. Divertido pero poco excitante. 3 de 5. Aunque Kotzen también grabó bajo y batería, contrataron a Bruno Valverde (Angra, Kiko Loureiro) también. 

6. Encore Vol. II - Sonic Birth (Live) de The Progressive Souls Collective, una banda de metal progresivo / jazz fusión que me ha gustado muchísimo y ahora presenta su segundo disco en vivo. Entre los muchos músicos está Conner Green (bajista de Haken), Aquiles Priester (baterista de Edu Falaschi), Kevin Moore (ex-Dream Theater y ex-Fates Warning), pero muchos otros más han entrado y salido para hacer realidad las ideas progresivas de Florian Zepf. Un disco genial de verdad. 4,5 de 5.

12 abril 2025

Lo nuevo de In The Woods (progresivo/gótico) y Architects (djent/metalcore), jazz rap/boom bap, death holandés clásico, mixtape de witch house/emo rap, doom gótico italiano sobrio, art rock/pop canadiense, groove/metalcore maorí, death/black avant-garde austríaco

1. Otra (2025) de In The Woods...: una belleza de álbum de metal progresivo, ampliamente vocal, con una protagonista voz gótica, entre narrada y con lo que llamaría armonías amables, entre épicas y atmosféricas, que parece querer encarnar una especie de personaje que parece emular cómo sería si quienes han pasado por Ulver, Bornagar y Arcturus cantaran power metal o epic doom.

Hay algunos shrieks violentos y momentos extremos, en medio de canciones empeñadas en presentar melodías que parecen mediar entre el black melódico, el folk metal menos extravagante y el metal progresivo más conceptual. Adoro a los noruegos haciendo progresivo, que en este momento presentan una extraña raza canciones que suenan a híbridos que amalgaman elementos particulares de distintos géneros para algo realmente único. 4,7 de 5.

2. From the Private Collection of Saba and No ID (2025) de Saba y No ID: Un muy trabajado disco de jazz rap, hip hop consciente, neo-soul, boom bap, pop rap y trap, pero que siento demasiado gringo para mí. No le agarré caída a las letras y está demasiado ligado a la movida RnB. Aunque está muy bien producido, con samples geniales. Para mí, 3 de 5.

3. Rise to Ruin (2007) de Gorefest: clásico del death metal holandés, con un growl monstruoso -que a veces se me parece al de Juan Brujo- y arreglos diversos que enriquecían la brutalidad del género. Atmósferas electrónicas, guitarras acústicas y algunos sintetizadores adornaban la avalancha, semi-industrial, de riffs afilados y batería que sonaba como un tanque de guerra, con guitarras llenas de armónicos y otros trucos de la vieja escuela, especialmente doom death, aunque el ritmo frenético de los temas nunca se reduce. Siento alguna influencia de At The Gates en este disco, aunque es más fácil ver la relación de esta banda con el sonido de Haill Of Bullets y The Project Hate MCMXCIX. Genial, 4,7 de 5.

4. Vándalos (2025) de Bándalos Chinos. Pop indie, sofisticado y electrónico argentino. Una de las nuevas bandas del Cono Sur que más me agradan. 4,1 de 5.

5. The Sky, the Earth & All Between (2025) de Architects. Genial ese disco, con industrial, djent, nu-metal, metal alternativo y mucho metalcore progresivo, con unos guturales en growls que me hacen recordar el debut de System Of A Down, arreglos tipo Tesseract pero con música más pesada, con muchos doble bombos, electrónica feroz y guitarras gigantescas, con riffs imposibles en tiempos laberínticos, mientras agregan voces y arreglos de post-hardcore (con voces "a lo Michael Jackson") y metal alternativo. Increíble cambio de los británicos, bravo. Le puse 4,2 pero ni de vaina, es mucho mejor, 4,7 de 5. 

6. Ghost Mountain (2025, mixtape) de October Country: Hace poco comprendí exactamente que un mixtape, a diferencia de un disco, es una colección de temas sueltos y no un disco pensado como un conjunto relacionado de temas. Naturalmente son más claros de entender en el rap, hip hop y música electrónica indie contemporánea. En este caso, este está alrededor del Witch House y el Emo Rap, con influencias del Synthpop, Darkwave, Trap, Cloud Rap, Wave, Post-Punk. Es curioso, y entiendo que usan samples de rock, emo y pop, pero no es necesariamente bueno. 2,5 de 5.

7. The Spin (2025) de Messa: Otro brillante álbum de doom contemporáneo. Después del grandioso Close de 2022, lleno de oscuridades psicodélicas y stoner, ahora los italianos se presentan con este álbum, más cerca del rock y el metal gótico, con momentos progresivos, en que incluso más que rock o metal, es una música concreta y sensual, rica en capas de sonidos e instrumentación variada, aunque un poco más cerca de Lucifer y Tribulation que de Katatonia. 4,6 de 5. 

Con atmósferas setentosas, hay una especie de seriedad, en presentarse con elegancia sobria, lo que no impide que haya momentos más stoner y psicodélicos, otros con blast beats de black e incluso que suenan más rock and rolleros u obscuros, porque hay distintos ángulos y formatos, pero siempre con esta especie de estética sin estridencias, incluso cuando hay bajos fangosos, guitarras más angulares o una batería más presente. Siempre permanece la guía espiritual de la cantante, sacerdotisa de este viaje potente pero acotado.

8. Dan's Boogie (2025) de Destroyer. Elegante disco de art rock y art pop, psicodélico, sofisticado y orquestal, aunque también por momentos puede ser post-punk, slacker y/o noise. En realidad es confuso, porque me suena como a música lounge tocada por una banda de rock, como Pulp a veces. Me perdieron con los sonidos de guitarras eléctricas country. 2,5 de 5. Son de Vancouver, Canadá.

9. Te Rā [el sol] (2025) de Alien Weaponry: groove/thrash metal de Nueva Zelanda, pero me suena también a metalcore melódico e incluso por momentos a los argentinos ANIMAL. Todos son de ascendencia maorí y algunas canciones son cantadas en este idioma. Aunque empiezan algo flojo, con sonidos muy derivativos, luego la mezcla de voces limpias y guturales, los arreglos más complejos y las sonoridades disonantes, combinando groove y metalcore, así como momentos de metal alternativo, le dan su propio brillo. Vale la pena volver a escucharlos. 4,2 de 5.

Randy Blythe de Lamb Of God está invitado en unos de los temas, mientras que el presentador de radio Tūwhenuaroa Natanahira lo está en Blackened Skies. El disco me fue conquistando poco a poco, y de forma similar a los argentinos, combinan ferocidad y melodía, ritmos contagiosos con potencia guitarrera. Sus riffs son realmente buenos, y el power trío hace magia con arreglos thrasosos y alternativos. 

10. Paralipomena (2025) de Pillars Of Cacophony: segundo disco de esta banda austríaca de death/black disonante, progresivo, ocultista y técnico, uno de los discos más fascinantes, bien producidos, extremos y sorprendentes de los últimos meses. La mayoría de los riffs son rapidísimos y enrevesados arpegios combinados en incesantes cambios de tiempo y velocidad con ritmos percusivos igualmente frenéticos en constante movimiento.

Tiene además momentos de deathcore, melodeath, grindcore, thrash técnico, jazz y black progresivo. El baterista es detallista, veloz y agresivo, lleno de fills y arreglos en contratiempos, mientras los guturales son diversos y punzantes, mientras las guitarras van desde lo disonante a lo melódico, de lo atmosférico a lo feroz, mientras en conjunto hay un enfoque en ser transgresores y transversales: breakdowns industriales, djent disonante, polifonías con brutal death. 

Paralipomena son anotaciones o apéndices que complementan un texto, lo que proviene de un texto llamado Parerga y Paralipómena de Arthur Schopenhauer. El debut de la banda se llamaba Parerga, y el logo es de la escritura Circular Gallifreyan de la serie Dr. Who, mientras las letras tratan de temas científicos, especialmente bioquímica.

Es el trabajo solista de Dominik Bulfon, que recuerda a Ulcerate. Totalmente encantador, gente rara y avant-garde.

11 abril 2025

Lo nuevo de The Mars Volta (art pop psicodélico) y Epica (metal sinfónico), beatdown hardcore de Baltimore, melocore (metalcore melódico, muy melodeath) de NY, post-punk/noise gringo de Michigan, post-rock/ambient y rock/metal alternativo australiano, glam rock con folk

1. Ethereal (2025) de Jivebom: beatdown harcore / hardcore punk con una voz distorsionada, casi industrial. Debut de esta banda de Baltimore que aplica influencias del punk y el metal, rozando el metalcore aunque a veces tiene riffs más de death tradicional. La banda: Kat Madeira (vocales), Harper (guitarra), Ethan Buttery (bajo), Mees Fix (batería), David (guitarra). 3,5 de 5. 

2. Ashen Skies (2025) de Azshara: debut de esta banda de Syracuse, Nueva York, de metalcore melódico, pero que se nota mucho más uso del melodeath e influencias del slam death, con una voz siempre en growls y shrieks medio gritados, raro pero realmente atractivo porque es rústico y salvaje, aunque con riffs de sonido sueco y momentos de salvajada gringa. 3,9 de 5. 

3. Lucro sucio; Los ojos del vacío (2025) de The Mars Volta: el disco empieza con psicodelia latina en que se combina muchísima percusión acústica y saxo de smooth jazz, con sintetizadores, samples y ambientaciones entre lo espacial y lo puramente psicodélico, mientras las voces son suaves y llenas de efectos que las hacen ambientales. Según RYM es art rock, art pop, rock latino, psicodélico y progresivo junto a neo-psicodelia (resaltan los sintezadores, así como la recreación setentosa). Ni se acerca a lo mejor de su obra, pero mejor que los dos anteriores. Aunque acá se introducen ampliamente en lo electrónico y el pop, la psicodelia les queda extraordinaria y los momenticos de rock progresivo demencial como antes quedaron atrás, salvo destellos. 3,7 de 5. El dúo puertorriqueño-californiano muestra señales de recuperación, aunque lo mejor son los temas con más sonidos latinos, tipo Santana. 


4. Attempted Martyr (2025) de Prostitute: una recomendación totalmente apóstata y sacrílega de mi pana Pablo Medina. Noise rock, post-hardcore, música árabe, post-punk, industrial y hasta art punk se juntan para parodiar, satirizar, aprovechar, explotar, burlar y/o homenajear los tropos sobre lo árabe y el rock contemporáneo. Hay mucho de grunge y de alternativa.

La banda: Andrew Kaster (batería, sampling), Moe (vocales, guitarra, teclado, sampling), Ross Babinski (guitarra), Dylan Zaranski (bajo) y Bret Wall (bajo). Aunque las voces son bastante post-punk, las guitarras sucias y expansivas dominan, mientras la combinación entre industrial y punk abren posibilidades compositivas que tienen momentos esterales. Y como si fuese poco, invitaron a un bajista extra y a un trompetista para añadirle quizás esta locura jazz-punk tipo Maruja. Bien por ellos. 4,1 de 5. Son de Dearborn, Michigan.

5. Beyond the Abyss (2025) de Wombbath: death metal sueco, con mil intentos distintos: aunque tiene un sonido algo hueco, hay algunos riffs realmente buenos, incluso de death n roll y un growl bastante vintage, aunque la producción es pobre, hay momentos con violines, arreglos misteriosos electrónicos, alguito de doom y mucha atmósfera oscura, e incluso momentos más melódicos y otros más densos. Un poco indescrifrable. 2,8 de 5. 

6. Master of the Nebulous Reach (2025) de Midnight Odyssey: ambient black / post-rock que además de una base de temblorosos riffs en trémolo, alteraciones digitales y sintetizadores espaciales, crean una obra un poco intimista, que va desde el new age al noise/downtempo. Las guitarras procesadas me gustaron más que los sonidos cósmicos pero creo que está súper bueno, para el tipo de música. 3,5 de 5. Un australiano de lujo que toca en Aeon Winds y Cattle Decapitation.

7. Abyss Pt II (2025, EP) de Annisokay. Me han gustado sus singles y este EP me parece divertido, combinando voces profundas de deathcore, guitarras de rock alternativo, mucha electrónica y variedad. Entretenido y un poco más. 3,7 de 5. Metalcore alternativo.

8. Animality Opera (2025) de Foxy Shazam: raro y delicioso rock alternativo y glam rock, que me recuerda alog a AWOLNATION y a The Darkness. Suena como a RnB, funk y pop con guitarras de rock, con mucho ritmo setentoso, con muchos arreglos folk y jazz por medio de distintos instrumentos de cuerda, un sonido entre lo-fi e indie y dos cantantes, una irreverente cantante indie y un rapero que parece venido de un grupo de West Hip Hop. 

Siento que bebe muchísimo del Yellow Submarine, con distorsión y algo de fusión rock alternativa de los 90, más una especie de humor negro creativo, bastante progresivo, que me conquista. Es una de esas bandas que están entre la genialidad y la cursilería. Son de Cincinnati, Ohio.

Son Eric Nally (vocales), Schuyler "Sky" Vaughn White (piano, teclados), Teddy Aitkins (batería), Alex Nauth (vientos, vocales), Trigger Warning (bajo) y Devin Williams (guitarra). 4,3 de 5.

9. Aspiral (2025) de Epica: metal sinfónico al máximo, con guitarras densas y arreglos de cuerdas protagonistas, con grandes melodías y ganchos vocales, desde la voz solista operática y rockera de Simmone Simons hasta los amplísimos coros wagnerianos, el uso de electrónica sinfónica y arreglos progresivos, que encarnan desde el goth metal hasta el rock sinfónico, con momentos más cercanos a Therion que a Nitghwish, a pesar de los guturales y los sonidos más góticos. Lo mejor, claramente, son los arreglos de contratiempo de guitarra y batería, con doble bombo y cambios de tonos, atravesados por coros, en los que se engrandece todo, tipo Septicflesh, como en el tema The Gran Saga Of Existence - A New Age Dawns Part IX, en que hay shrieks y blast beats así como bellas armonías vocales.

Sin embargo, extraño un mejor sonido, porque suena un poco encajonado pero se recuperan las ideas originales con guturales, momentos de power épico y mucha orquestación.  4,4 de 5. Aunque también hay momentos de ideas contemporáneas, como en Fight To Survive - The Overview Effect con guitarras djent, de metal alternativo y hasta algo industrial.

10. Wave the Bull (2025) de Sick Puppies. Desde Australia, rock y metal alternativo. El primer tema suena muy RATM. Su bajista toca en Evanescence. Las influencias van del pop rock al nu-metal, pasando por algo de rock electrónico. La banda es Emma Anzai (bajo, vocales), Mark Goodwin (batería) y Bryan Scott (vocales, guitarra). 

10 abril 2025

Black melódico británico, folk indie gringo, art pop / indie rock canadiense-estadounidense (con el cantante y guitarrista de Rush), big beat / post-punk londinense, art pop / power pop californiano y indie folk alternativo de Seattle, black avant-garde de Países Bajos

1. The Black Swords Of Winter (EP, 2025) de Ninkharsag: buen black melódico, furioso y perverso, con temas largos y en la escuela de los suecos, pero son de Liverpool, Reino Unido. Hay que escuchar más para ver qué hay de diferente, aunque es brutal, bien arreglado y producido, pero no basta. 3,8 de 5. 


2. Every Dawn's a Mountain (2025) de Tamino: indie folk muy bello, sin country, pero no es lo mío. 2,5 de 5. Muchas orquestaciones.

3. Stygian Waves (2025) de Envy Of None. Maravilloso disco de art rock, indie pop y rock alternativo canadiense-estadounidense. Rock suntuoso con bases electrónicas, que va del techno al funk, muchas melodías poperas presentadas con algo de distorsión en formatos de rock electrónico, pulido con elegancia, detallismo samplero y maravillosa producción. Hay guitarras densas y wall-of-sound, seductoras líneas vocales de la cantante y temas profundos, bien arreglados y complejos con psicodelia, algo de dream pop ligero y hasta downtempo, aunque jamás se van las guitarras (y no hay baterista).

La banda es Alex Lifeson (guitarra, mandolina, banjo, oud y programación - además de miembro fundador de Rush), Andy Curran (bajo, sintetizador, programación, guitarra, coros y estilófono), Alfio Annibalini (guitarra, teclados, programación, coros) y Maiah Wynne (vocales, teclados, sintetizador y programación). Las capas de voces, guitarras y sinterizadores están tejidas cuidadosamente para incorporar influencias de las más rítmicas y cadenciosas formas musicales, desde el bossa nova al RnB. Muy noventero sin sonar repetitivo ni obvio. Delicioso, de principio a fin. 4,7 de 5.

4. Hard Times Furious Dancing (2025) de Snapped Ankles: no esperaba nada y mucho menos está buena dosis de electrónica que parece resumir Faithless, The Chemical Brothers, The Prodigy y Asian Dub Foundation, leno de big beat y breakbeat pero como Red Snapper, tocado por una banda. 

En Sputnikmusic los describen como banda experimental de post-punk de Reino Unido, así como indie rock y psicodélico, pero no escucho nada ni parecido. En RYM Synth Punk y Dance-Punk Revival, pero yo no le agarro la caída, mucho menos viendo cuáles son las bandas más representativas. De todas maneras, 4,6 de 5.

La banda está conformada por Patrick "Paddy" Austin [aka Peter Ashtray] (vocales, guitarra), Giorgio Zampirolo (batería), Saul Ham [aka Sol Haim], Mike Chestnutt (teclados) y Clémentine March (bajo).

5. Los singles de Joviac son alucinantes. Es como un Voyager súper envenenado, más progresivo e increíble. También suena como un Haken con más energía de arena rock. Por momentos suena a A-Ha en progresivo.

6. Portrait Of My Heart (2025) de Spelling: la artista de Sacramento, California, llamada Chrystia Cabral, llega a su quinto disco alrededor de una combinación de guitarras, semi-acústicas y eléctricas, frecuentes arreglos orquestales y varias capas de densidades electrónicas, que RYM dice que es pop rock y rock alternativo, así como también pop progresivo, art rock, revival de post-punk y power pop, que siento que es el género más cercano de verdad, aunque las partes más art y progresivas son increíbles.

Yo lo siento como una reinterpretación, con guitarras un poco más duras que las usadas en el pop rock y muchas cuerdas, del pop de los ochenta, un poco disco y bastante vocal, incluso algo de big music, por medio de una combinación de instrumentos analógicos y electrónicos, que le dan elegancia, brillo y angularidad a lo que no es ni synth-pop ni pop alternativo pero tampoco entra al terreno del rock propiamente.

No por nada el guitarrista es Patrick McCrory, de Turnstile, entonces las guitarras por momentos suenan bastante más pesadas y en otras ornamentales, pero la línea vocal y melódica es más cercana al pop sin ser su base lo electro. 3,8 de 5. Habrá que ver si puede subir más con sucesivas escuchadas.

7. Patience, Moonbeam (2025) de Great Grandpa: otra genial sorpresa de una banda de rock, alt-country y folk indie, que raya entre la música de cámara y el post-rock. En este caso a las suaves melodías de cuerdas se le suman algunas guitarras densas del noise pop y la genialidad melódica de Radiohead, reinterpretadas de forma acústica, que además tienen una vocalización coral y con sentimiento, que no le quita protagonismo a esta rara forma de country / folk rock, en que caben las rarezas eléctricas y los arreglos progresivos. Son de Seattle, así que por momentos se puede rescatar algo de grunge y rock alternativo aquí y allá.

La banda: Al Menne (vocales principales), Pat Goodwin (guitarra, vocales), Carrie Goodwin (bajo, vocales), Dylan Hanwright [aka Slothfella] (guitarra, vocales) y Cam LaFlam (batería, vocales). 

8. Zwart Vierkant: Slotstuk [Cuadrado negro: pieza final] (2025) de Grey Aura: black metal avant-garde, algo como un black melódico con muchos arreglos de thrash progresivo, gracias a una combinación rítmica de batería hiper-detallista que va del mathcore al grind y un bajo jazzeado, además de blast beats, voces semi-gritadas entre operísticas y demenciales, en un torbellino de capas de guitarras haciendo distintas formas concéntricas. Tercer disco en 10 años de estos dementes holandeses.

Aunque hay mucho de black furioso e infernal, baterías de hardcore punk y permanentes arreglos complicados de bajo, con una batería que suena fenomenal para la rapidez y potencia que le imprimen, siempre hay esa sensación atmosférica y progresiva al mismo tiempo, que se permite interludios de jazz-rock y ambient, además de variantes que van del folk rock al grindcore en la batería, lo que enriquece la ráfaga de azufre y fuego del resto de la música.

La banda es Ruben Wijlacker en voces, guitarras acústicas y eléctricas, y sintetizador. Tjebbe Broek también en guitarras, Sylwin Cornielje en bajo y Seth van de Loo (ex-Severe Torture) en batería y percusión. Los invitados agregan tuba, trombone y cello, en el tema Nachten zonder dagen, dándole una nueva dimensión con sonidos latinos y académicos. 

Es toda una obra conceptual, llena de distintos sonidos y texturas, se nota una altísima investigación, producción y experimentación, que terminó en arreglos orquestales que apelan a la música del mundo, puede sonar folclórico balcánico, post-rock, música de cámara contemporánea, experimental, diseño de sonido y hasta pruebas con las distorsión de las guitarras para no sonar repetitivos, obvios ni predecibles. 4,8 de 5.