21 diciembre 2007

Navidad devaluada, ahora todos son El Grinch

El GringNo sé si podemos culpar al paro del 2002, al exacerbado consumismo dicembrino, al descrédito de la religión católica, al imperialismo, al chavismo, a las infinitamente repetidas películas y especiales televisivos de estas fechas y/o a una transformación social producto de una conciencia universal que ya dejó la costumbre atrás, pero vale la pena preguntarse: ¿Qué pasó con la Navidad?

Esta época nunca fue mi favorita. Esta alegría excitada que significaba la Navidad en Venezuela: gaitazos desde octubre, que mi mama prendiera la radio a todo volumen desde las 9 Am, las publicidades televisivas de lágrima fácil con la abuelita haciendo hallacas y la familia rumbeando junta, las cartas del Niño Jesús y las películas con la demostración que Santa Claus, Papa Noél o San Nicolás si existe en carne y hueso mientras "se mantenga vivo en nuestro corazones" siempre me pusieron triste, de mal humor o desubicado.

Si he sido rebelde, contestatario y revisionista, la Navidad era lo que llevaba más palo en mi mundo. Por supuesto, todo el mundo se molestaba con mi actitud: todos querían bailar, beber, comer, dormir, viajar, donar regalos, lo que sea, era un momento al año para ser felices y despreocupados.

Ahora se dice que somos es hipócritas. Ya cualquiera te dice que no creen en esto, que es El Grinch, y el 24 nadie cena en familia, sales a rumbear, te le pierdes a los tuyos apenas puedas o tratas de pasarlo en un lugar de pinga lejos de la casa: la playa, un hotel en Margarita, el interior del país en una finca. Navidad zángana.

Ni el tan mentado Espíritu de la Navidad, esa costumbre que mezclaba gustos criollos por lo oculto, lo metafísico y lo azaroso, algo así como un Kino cósmico, que hasta chistes levantó con aquello de "entrarle" a la gente esta noche ha devenido en listas más modernas, productos de películas como The Secret (El Secreto).

Apenas se respeta el 31, pero es que allí no hay religión, no hay espíritus, no hay nada esotérico o mágico. Son cinco pa las doce: recordar a los que están lejos, fallecieron, ya no están cerca o se han encontrado. Se acaba la Navidad, vienen los días flojísimos y pelabolas de enero, y el repele de la celebración, casi siempre, en la playa o ladilladísimos en la casa.

Y lo digo sin alegría, porque hace unos años a mí me empezó a gustar la Navidad. Justo cuándo dejaron de regalarme cosas en mi casa, cuándo volví a Venezuela en el 2002 y vivir el peo de ese año, cuándo tuve nuevos, leales y cercanos amigos, y tenía sentido la celebración porque como si fuésemos una empresa, era el recuerdo y el recuento de haber estado juntos, en alegrías, pesares, tristezas, bochinches, rascas, peleas, chistes y aburrimientos por otros 365 días. Un inventario que siempre decía: si, estás, tú, tú y tú, ¡salud!

Que me diga alguien si de verdad todavía siente la Navidad como antes, eso si, nada de anécdotas endógenas, cooperativistas o lloronas: en el barrio tal, al repartir juguetes; mi tía en su casa recibe a niños sin hogar; en mi casa aún celebramos de esta manera. No me refiero a eso, señores, sino a ese poco de luces que llenaban la ciudad, al espíritu solidario y al verdadero frenesí que se respiraba entonces.

Yo repartí juguetes en Barrio Sucre el año pasado y recolecté juguetes para niños especiales la semana pasada, y lo digo, qué de pinga hacer esas cosas, pero no se siente igual, alguien se robó, secuestró o desapareció la Navidad, y lo que es peor, no hay dolientes. Ahora, de nuevo lo digo, cualquiera dice orgullosamente que es El Grinch.

8 comentarios:

  1. Algo así como la inocencia será, aquella vainita en la boca del estómago, la sensación cuando niña de que venía la navidad. No era la regaladera, la pinta o incluso la comida, era como magia, toooooooda mi familia de parte y parte reunida, brincar de una casa pa otra, aquella cuando niña, era una navidad distinta, inocente y mágica.

    ¿Ahorita?, coño sí, mitad grinch y mitad scrooge, actitud que en Enero seguro voy a reprocharme como todos los años.

    Pero si, te doy la razón, la navidad cambió, algo pasó, y nunca supe cuándo y cómo fue.

    Ahorita si acaso las hallacas de mi tía, igualito no me pierdo de casa, yo me quedo echándome palos con los viejos y recordando tiempos de atrás.

    Saludos, creo saber por qué nació este post, jajajajajaja, besos irresponsable.

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  2. las luces no, por la contaminación acuerdate.

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  3. Creo que debe ser la falta de olor a pintura y la ausencia de parrandas navideñas en las calles, pero definitivamente este año en particular no he sentido ambiente navideño como antes... :-(

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  4. Yo sí puedo decir que soy un autentico grinch pues le tengo una inmensa aversión a la navidad, la mayoría de las cosas de la navidad las odio desde los aguinaldos tipo "Ven a mi casa está navidad" hasta la atmósfera consumista que se desarrolla a mi alrededor.
    Creo que de las pocas cosas que no odio son el alcohol y la comida, pero la verdad es que esta fecha me deprime burda, no se sí es que por ser de Vargas, pues en este estado siempre vamos de desgracia en desgracia todos los diciembresesta vaina me tiene tan mal pero el hecho es que es así creo que la última vez que no me sentí así fue en la navidad del 2001 pues a partir del 2002 mí espiritú navideño se fue a pique por todo el peo y la vaina.
    PD: Pachanga es Gafo

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  5. Agh! este año, y en adelante, espero estar fuera de casa; a fin de cuentas son días libres que hay que aprovechar. En mi familia las fiestas y reuniones familiares se dan con frecuencia, una más, una menos.. ¡qué más da!

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  6. Es chimbo encontrarse con que la gente ya no siente nada cuando llegan estas fechas. Ya para mi el 24 es comer y hablar paja. Supongo que cuando tienes niños en casa la cosa es diferente. El 31 si me lo disfruto mas, me pongo sentimental.
    Pero es eso, si no tienes a alguien o algo que te haga sacar esas ganas de festejar, es tiempo perdido. Mi mamá procura mantener esa energía, pero cada año, poco a poco, se va. Pero debo confesar que extraño esas navidades full de entusiasmo. Al menos uno creía en algo e intentaba sonreír mas. Ya nadie cree en cosas bonitas. Es chimbo.

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  7. Anónimo1:27 p.m.

    Me parece que todos estan deprimidos.
    Y para navidades tristes las de los gringos: solo tienen el xmas eve, 25 todas las tiendas cerradas y el 31 es un dia cualquiera...nunca olvido un 1ro de enero en que estaba con la lavadora y la secadora tempranito en la mañana y casi me muero del susto cuando me tropece con un señor altisimo, negro y armado con su cepillo limpiando el piso.....
    ni siquiera me salio el saludo de good morning ni un happy new year...ja ja ja ja
    Ademas uno compra si quiere sino se hace el marciano....este año todo muy caro...no compro....ya venderan mas barato porque hay que salir de la mercancia
    Para todos Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo 2008!!
    El 2008 es el año CHINO de la RATA!
    JA JA JA JA JA

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  8. Pues a mí me gusta pensar que la gente tomó conciencia de lo pavoso que resultaban la cuña de Imgeve con San Nicolás en el mes de julio o eso de montar el arbolito en septiembre. Navidad, sí, claro, pero durante la segunda quincena de diciembre que tampoco es para tanto.

    Feliz Navidad.

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