07 febrero 2025

Post-metal misterioso, death progresivo melódico, rock alternativo francés, post-hardcore/hardcore melódico australiano, neo-folk noruego y djent/progresivo de Ucraniano (Jinjer), tributo a Nirvana, mixtape de PluggnB y black metal melódico

0. Viernes, dame música nueva que quiero gozar.

1.  To Rest in the Trust, that Creates the World (2025) de Suffocate For Fuck Sake: Vaya nombre. Es un EP de un solo tema de 20 minutos de post-metal / post-rock / screamo en sueco, meditativo, profundo, pesado y con arreglos de voces femeninas y cellos. Me gustó, 4 de 5. Son suecos y según ellos mismos, son Sigur Ros, Breach, Cult of Luna, Mono y Mogwai al mismo tiempo. En Spotify.

2. Colossus EP (2025) de Slow Fall: un género poco común, death metal progresivo y melódico finlandés, no como Children Of Bodom sino como hacer melodías con voces y sintetizadores sin los riffs típicos de melodeath sino desde la brutalidad del death progresivo, aunque sí son un poco como sus compatriotas finlandeses, no son obvios. El growl es muy bueno, más profundo que los de compañeros de género.

3. III (2025) de Last Train: rock alternativo francés de muchísima calidad y originalidad, con gran enfoque en las baterías, como con folk rock e influencias noventeras, post-grunge. Según ellos son hard/garage/blues rock de Francia, aunque no son tan vintage como para pensar en los 60/70 sino en revivals de sus géneros. 4,3 de 5. En Spotify.

4. Can You Show Me Who I Am? (2025) de Vacant Home: screamo / post-hardcore / post-rock / hardcore melódico. Un gran disco que combina rabia, desespero, riffs expansivos y alternativos, baterías espaciales y atmósferas combinadas entre géneros de forma entretenida, aunque no demasiado originales, aunque con un performance pulido. Lo mejor es tener post-rock en medio de tanta rabia punk. 4,1 de 5. En Spotify

Son Callum McGivern (vocales), Jeremy Street (guitarra, vocales), Alex Weston (guitarra), Brodie Wilson (bajo) y Dejon Vlahov (batería). Son de Perth, Australia.

5. So Lonely In Heaven (2025) de The Legendary Pink Dots: psicodélico, electrónico y muy experimental. Es como experimental electrónico, con muchas ediciones y sintetizadores. Un buen nombre para estos asiduos del rock electrónico, dark ambient y neo-psicodelia experimental que editaron su primer disco en 1982. Los originales son de Londres pero desde 1984 viven en Países Bajos y ahora es un banda mixta. 4,2 de 5. En Spotify.

6. Burnout Days (2025) de Flipturn: pop rock, jangle pop, indie rock de Florida, Estados Unidos. Es generalmente suave, pasado por electrónica, me hace pensar en Moloko, The Carpenters y REM. Voz femenina, guitarras atmosféricas y mucha cultura vintage. Un poco aguado aunque melodioso. 3 de 5. Tiene buenísimos músicos e incluso algunos temas son realmente extraordinarios, cuando son más noise y rock que pop.

7. Birna (2025) de Wardruna: neo-folk noruego, mucho más conocido por ser parte de la banda sonora de Vikingos (Netflix). El grupo utiliza instrumentos históricos y tradicionales nórdicos, como flautas, tambores, arpa de boca, cuerno de cabra, lur (tipo de cuerno), kraviklyra (lira noruega) y tagelharpe (arpa nórdica con arco). También utilizan instrumentos no tradicionales y otras fuentes de sonido como antorchas, agua, rocas y árboles. 

Einar "Kvitrafn" Selvik, exmiembro de las bandas black metal Gorgoroth, Skuggsjá, Jotunspor, Ildkrig, Mortify, Bak de Syv Fjell, Sigfader, Dead to This World, Sahg, Det Hedenske Folk y Malice in Wonderland fundó Wardruna junto a Lindy-Fay Hella en las voces y flauta de hueso. Es un discazo, aunque ambiente, con mucha riqueza musical, notoriedad sónica y sonido envolvente. 4,8 de 5. En Spotify.

8. Duél (2025) de Jinjer. De Ucrania con poder femenino, progresivo y ritmos cadenciosos de pura distorsión para el mundo. Se escucha más denso, pesado y hasta deathcore que antes, que se equilibra con los riffs arpegiados en tiempos extraños, rezumando metal progresivo, djent, groove metal y metalcore junto a guturales profundos y líneas limpias de Tatiana Shmayluk. La sección rítmica sigue siendo sorprendente y técnica, con sabor de funk/jazz rock. Videos virales de TikTok con el bajista  Eugene Abduhanov tocando las nuevas canciones en vivo en 3, 2, 1. Pesado y melódico, con trucos y ganchos, aunque admito que no tanto como los de discos anteriores. 4,3 de 5. En Spotify. Aunque el tema que da título al disco y Someone´s Daughter tienen un ganchos/breakdowns memorables.

9. Singles de VoidChaser, progresivo canadiense con The Anchoret y con el cantante de Caligula´s Horse. El primero es un tema de metal progresivo, más o menos bañado de djent y termina con saxofón, sintetizadores y post-rock, hermoso. Arriba Canadá.

10. A Tribute to Nirvana, The Songs of MTV Unplugged in New (2025): Siete bandas de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, seis canciones, porque se repite Jesus Doesn't Want Me For A Sunbeam. En Spotify.

11. Worldwide Domination (2025) de Lua Trilogy!: un mixtape de PluggnB, Cloud Rap, Ambient e Instrumental Hip Hop, que me pareció una curiosidad pero insuficiente. 1,5 de 5. No se me pareció en nada al proyecto conjunto Luacollider.

12. Amidst the Ruins (2025) de SAOR: sexto disco de esta banda escocesa de black/folk metal melódico, atmosférico y celta, creado y liderado por Andy Marshall, junto a un montón de músicos españoles como Carlos Vivas en la batería (que también lo hace en vivo), Àngela Moya Serrat en el violín, Miguel Izquierdo en la viola y Samuel C. Ledesma en el cello. Además de la alemana, también música en vivo, Ella Zlotos en voces femeninas, flauta irlandesa, flauta de concierto y gaita irlandesa (Uilleann pipes), además de la británica Jo Quail en cello y efectos sonoros. 

El disco se va desarrollando lentamente pero va construyendo, especialmente desde el tercer tema, un sofisticado estilo de post-metal sinfónico o de post-black orquestal, con detalles corales, folk y atmosféricos de mucha riqueza y profundidad sin tener sintetizadores, al menos no obvios, y apelando a instrumentación, estructuras y formas del black/folk metal salvo la distorsión chirriosa y los shrieks, así como elabora con cuidado esta especie de neo-folk metalero o metal extremo folclorizado con notas celtas. Por momentos parece una mezcla de Eleuveitie y Alcest. 4,5 de 5. En Spotify.

13. 

06 febrero 2025

Blues rock, Shimokita-kei, cloud trap horrible, post-hardcore/rock alternativo escocés, post-black japonés y hard rock sueco

 0. Jueves de primera clase de Ciudadanías Digitales en la Sergio Arboleda. Algo agotador repetir la misma clase de forma inmediata.

1. Room On The Porch For Everyone (2025) de Taj Mahal & Keb' Mo': disco de blues rock, entretenido pero regular, sin demasiada emoción. Por lo que entiendo es una reedición del disco 2017 llamado TajMo. 3 de 5. 

2. Euphoria Ep (2025) de Tiny Yawn: simpática banda japonesa de math rock, indie pop, emo, que tiene apregios complejos y tiernas voces femeninas. Es su quinto EP y no tienen discos. Pendiente de más. 3,6 de 5. Conformado por Megumi Takahashi (vocales), Yuki Sugama (guitarra), Koji Yasuda (bajo) y Kohei Takashima (batería). Practican el género de Shimokita-kei, una versión pop, alimentada de math rock y post-punk, de algunas bandas japonesas. En Spotify.

3. The Peak (2025) de smokedope2016: Cloud Rap  / emo trap. Música bien hecha de horribles voces, aburrida  y patética, 0,5 de 5. No entiendo cómo tiene tan buenas valoraciones en Sputnikmusic y RYM.

4. Buenos singles de Benediction, Arch Enemy, Future Static, Avulsed, Schavot y Rivers Of Nihil.

5. MY GOD HAS A GUN (2025) DE VUKOKI. No estoy gritando, es en mayúsculas en el original. Tiene una mezcla de pop punk, pop metal, post-hardcore, alt-pop electrónico y rock alternativo con momentos realmente entretenidos gracias a guitarras y bajos pesados con líneas vocales muy pop, que tiene ventajas y bemoles. Suena como una combinación de Olivia Rodrigo, Paramore y Bilmury.

Era un cuarteto, y ahora un dúo conformado por Hamish Reilly y Janine Shilstone, con canciones bien producidas y por momentos, sonando como RnB alternativo. Por momentos recuerda a Bilmury, aunque tiene muchos arreglos "sucios" de electrónica y bajos industriales, así como otros de electropop. Son de Kilwinning, Escocia, Reino Unido. Diría que 3,9 de 5. En Spotify


6. Our Hearts In Your Heaven (2025) de Pale: post-black metal japonés, con hardcore, shoegaze y noise. Tiene muchos bellos riffs atmosféricos y espaciales transparentes sobre una pared de algo que parece ruido blanco o guitarras distorsionadas extrañamente, que para mí entorpece en lugar de sumar, sobre todo en los temas en que domina el noise, haciendo que suena más a black lo-fi originario que a experimentos blackgaze.

El sonido está un poco más sucio y crudo que el de sus compañeros de género, lo que creo que le hace perder, aunque las melodías y las baterías están logradas. Hay un tema con voces como post-punk, no demasiado buena la intervención vocal, que es algo desilusionante. Creo que el experimento salió mal, lo que es una lástima por los buenos elementos melódicos y de experimentación con power electronics y post-hardcore como en Dakhme, aunque los pajaritos de fondo son inexplicablemente malos. 2,5 de 5.

7. Give Us The Moon (2025) de The Night Flight Orchestra: puede ser irónico porque me encanta Ghost y Voyager, pero este invento nunca me ha caído bien, al contrario, me parece espantosamente aburrido y sintético. 2 de 5. Es un pop rock, que puede sonar algo progresivo y ochentoso, con gloria, pero que no me engancha. Según RYM son Disco. Con razón.


05 febrero 2025

Rock/jazz progresivo con clarinetes, metal alternativo fusión, rock neo-progresivo orquestal polaco, industrial clásico (Rob Zombie), EP 2025 de Lacuna Coul, rock progresivo con arpa, lo nuevo de LS Dunes (supergrupo de emo/post-hardcore) y death progresivo

1. The Fellowship Of The Mistery (2024) de Compassionizer. Proyecto ruso de progresivo avant-garde, basado especialmente en los clarinetes como eje melódico y compositivo. Es un cuarteto conformado por Serghei Liubcenco en las guitarras, bajo, batería, rubab (una especie de laúd afgano), dayereh (tambor con sonajas de la música popular de Irán, los Balcanes y Asia Central) y otros instrumentos de percusión.

Leonid Perevalov en el clarinete bajo, Ivan Rozmainsky en la composición, sintetizadores, espineta (instrumento de teclas) y kalimba (instrumento africano de percusión, especialmente usado en Zimbabue, con teclas metálicas) y AndRey Stefinoff en el clarinete. Además varios invitados: Vitaly Borodin y Ksenia Vaganovaen violín, Oleg Prilutsky, trompeta y Sabina Vostner, voces y ukulele.

Es inusual escuchar tanto clarinete en música no académica, como pasa en Dawn Of A Dark Age, que lo usa para hacer black metal experimental y jazz fusión experimental. Por momentos parece que escuchas un delicioso soundtrack y en otros una obra clásica que eleva el espíritu. La combinación de música e instrumentos de Asia y África, con el sonido de la trompeta clásica y los clarinetes, especialmente el bajo, nos traslada a momentos casi meditativos y de caricia mental.

Para mí es una joya total, 5 de 5. En Spotify. Es parte del movimiento europeo de Rock In Opposition (RIO) en contra de la industrial musical.

2. Falling to pieces (2023) de KrashKarma. Dúo de metal moderno, de Los Angeles, California, basado en el melodeath rápido, aunque incorporando influencias del metal pop, groove, djent y nü-metal, con ambos cantando e incorporando desde Sepultura hasta Messhugah y algo de Jinjer. En RYM los llaman llanamente metal alternativo, aunque es un poco más extremo que eso. Básicamente son Nicole Skistimas (vocales, batería) y Ralf Dietel (vocaless, guitarra). Completan la banda Elias Tannous (guitarra), Nic Nifousi (bajo) y Zak Bowman (guitarra).

4,3 de 5. En Spotify.


3. The Wyrding Way (2024) de Believe: rock progresivo elegante, orquestal, extenso y muy accesible (neo-prog) Banda polaca conformada por Jinian Wilde, vocales, Mirosław Gil, guitarras, Satomi en violín y teclados, Przemysław "Przemas" Zawadzki en el bajo y Maciek Caputa en batería y pianos. Según RYM también es art rock, que se pueden identificar por sus embellecimientos sinfónicos y cuidadas texturas de pop rock y sintetizadores. En Spotify.

4. Venomous Rat Regeneration Vendor (2013) de Rob Zombie: si hay alguien divertidamente raro es este tipo, además, no toda reseña tiene que ser una disección especializada, sino también hay que hablar de feeling, de recuerdos y de emociones provocadas. A mí este disco me parece demasiado divertido, más que Ministry incluso, porque además de industrial hay heavy. 

Este, el quinto de la carrera solista de Rob, tiene a los ex Marilyn Manson Ginger Fish y John 5 en batería y guitarras respectivamente. Es metal industrial, alternativo y groove, incluso con algo setentosos en sus teclados (y versionaron a Grand Funk Railroad con el clásico We´re an american band). Me ha hecho sonreír demasiado. 

El bajista fue Piggy D, quien después de 18 años junto a Rob hizo el camino contrario y ahora toca con Marilyn Manson. Invitaron a John Freese (A Perfect Circle) para grabar algunas baterías. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Gravity EP (2025) de Lacuna Coil: nunca me han gustado demasiado, menos en su etapa de metal industrial, pero este adelanto de su próximo disco es una buena noticia. Se acercan al goth metal y al groove. 4 de 5. Las líneas vocales de Cristina Scabbia logran momentos épicos, entre lo operístico y lo melódico rockero. Va a estar bueno. En Spotify.

6. Obverse EP (2025) de Obverse: rock progresivo estadounidense del trío conformado por Emily Hopkins (prolífica arpista experimental), Chris Allison (productor e ingeniero de discos de Plastilina Mosh, Kinky y Coldplay) y Dan Briggs (bajista y tecladist de Between the Buried and Me,Nova Collective, ORBS y Trioscapes). Post-rock, math-rock, electrónica y jazz involucrados en este EP glorioso. 4,8 de 5. En Spotify

7. Violet de L.S.Dunes: emo, post-hardcore y rock alternativo de unos "amigos con gustos similares en música" que se niegan a ser llamados súper grupo: cantante Anthony Green (Circa Survive/Saosin/The Sound of Animals Fighting) y guitarristas Frank Iero (My Chemical Romance), Travis Stever (Coheed and Cambria) y el baterista Tucker Rule y el bajista Tim Payne de Thursday. Lo que hay que decir es que le hacen honor a sus carreras, se pasa un gran momento escuchándolos. 4,2 de 5. En Spotify.

8. The Sound Of Perseverance (1998) de Death: Symbolic puede ser rompedor y Human el más jazzeado pero este disco final de Chuck Schuldiner con Death es un obra maestra absoluta del death/jazz progresivo extremo, con riffs técnicos y de thrash metal, de calidad artesanal, increíble performance musical y una sólida fuerza compositora, con una combinación de batería y bajo de figuras astronómicas, riffs realmente transformadores porque no obedecen a ninguna regla del death metal, ni siquiera el progresivo, y un shriek increíble. Es thrash/death técnico y progresivo expansivo, más progresivo (y por tanto acá caben muchas cosas como power, space rock y heavy metal) que extremo, unos arreglos de tiempos sorprendentes y con un groove técnico. 

Lo acompañaron Richard Christy (Charred Walls of the Damned) en la batería, Scott Clendenin en el bajo y Shannon Hamm en la guitarra. Los tres tocaron también en el The Fragile Art of Existence de 1999 de Control Denied. Es básicamente la banda que Chuck creó para sus últimas producciones. 5 de 5. En Spotify.



04 febrero 2025

Chamber pop / indie folk neozelandés, pop punk australiano, post-metal/rock escocés, rap metal / hip hop industrial, black metal atmosférico, progresivo australiano y free jazz/noise rock avant-garde italiano, death/black sucio canadiense, power progresivo noruego, nü metal israelí

1. Asphodels (2025) de The Veils: banda neozelandesa residenciada en Londres, de rock, indie y folk independiente según Sputnikmusic aunque RYM los ubica más adecuadamente como Chamber Pop. Muy bien hecho pero muy poco emocionante, 2,5 de 5.

2. Toy (2025) de Dear Seattle: pop punk australiano, genérico y muy derivativo, aunque bastante bien hecho. 2,7 de 5. 

3. Cleave (2025) de Beneath a Steel Sky: post-metal escocés con sonidos doom, space rock y ambient, que combina la dureza y expansividad de Cult Of Luna o Russian Circles con sonidos más suaves, elegantes y con voces limpias más post-rock. Y aunque tiene menos progresivo y jazz/rock que otros compañeros, el trabajo de guitarras, arreglos minimalistas y en capas le da su propia coloración, entre disonancias, arpegios y ardientes notas agudas casi exasperantes. A veces suenan a The Ocean Collective. Me pareció un discazo, 4,6 de 5. En Spotify

4. I Lay Down My Life For You (Director's Cut - 2025) de JPEGMAFIA: el hip hop hardcore y experimental con guitarras de nu-metal presenta este compilado / reedición de su disco 2024 que de nuevo asombra, entretiene, hace sonreír, cabecear y bailar. Es oscuro, es innovador y brutal. 4,5 de 5. En Spotify.

5. Allegheny Rains (2025) de Theophonos. Mathcore / black disonante de Jimmy Hamzey (también Serpent Column) al estilo entre Hoplites e Imperial Triumphant, sin el encanto ni avanzada interpretación de ninguno de los dos, aunque tiene muy buenos momentos en que lo melódico y lo agresivo se juntan. Tiene muchísimo mejor sonido que su EP anterior de 2024, Banishment.

Sin embargo, y aunque al principio del disco asoma que usará ritmos básicos de rock and roll y garage punk que va desarrollando con más o menos fortuna al fusionarlos con ritmos frenéticos de black metal y grindcore, arreglos corales y sinfónicos muy avezados y complejidades matemáticas, en conjunto se queda en general en un disco más extraño que completado. 3,7 de 5 aunque tiene canciones y/o momentos de 4,2. En Spotify.

6. Chains (2025) de Taliesin: muy simpático metal progresivo de Canberra, Australia, que tiene lindezas del pop y los avanzados artilugios de lo progresivo, con una voz limpia y arreglos orquestales épicos que suenan casi juguetones. La atmósfera es oscura, algo post-punk aunque lo que domina es un bajo progresivo, denso y casi sludge que está rodeado de metal progresivo bastante guitarrero. 4 de 5. En Spotify.

7. Carboniferous (2009) de Zu: locura mathcore, noise rock, metal avant-garde, brutal prog, con techno y jazz punk / avant-garde. El sonido es denso, como de sludge e industrial, en la que el saxofón suena como tocado por Ministry. Así que la improvisación del jazz, las posibilidades de la música experimental y la suciedad del rock/metal se estrellan como luego harían Black Midi y The Mars Volta. Sin embargo, Zu es más metalero, más noise y más destructivo en sus búsquedas. 4,8 de 5. En Spotify.

8. Violation.Strife.Abominate (2025) de Revenge: un black/death canadiense sucio, lo-fi y brutal, pero de muy mala calidad y sonido. 2,3 de 5.

9. Singles de Squid, en la que brilla el tema Crispy Skin, un tema de seis minutos que tiene indietronica, post-punk y kautrock, entre otros. Son una banda de Londres que se las trae. Me recordaron a Plastic Beach. Singles de Cryptosis, thrash metal técnico y progresivo holandés, poderosos y creativos.

10. Face our fear (2025) de Ebonheart: fascinante banda de power metal progresivo noruego, que echa mano de decenas de géneros y estructuras, que incluyen música electrónica bailable, sintetizadores de rock progresivo setentosos, growls de death metal y sensibilidades del pop. 

Su música es tan compleja como accesible, combinando habilidades técnicas, guitarras gruesas y una voz increíble con raros formatos de producción y grabación para crear una experiencia sónica aventurera, que incluye fusión world music, folk balcánico y hasta lo que parece música circense. 

No es sólo la típica banda de power progresivo que demuestra que puede hacer malabares y sorprender con solos y arreglos, con canciones dramáticas, explosivas o fantasiosas sino que va más allá con magia de estudio. Es increíblemente intrigante, sobre todo porque es un dúo con muchos invitados: Jan Thore Grefstad (Saint Deamon, Kaasin) en la voz y Lasse Lazz Jensen (Oceans of Time) en la música. 4,8 de 5. 

Entre algunos de los invitados están Dirk Verbeuren (Megadeth) en la batería, Mats Haugen (Circus Maximus) en solo de guitarra, Sid Ringsby (TNT) en bajo y Jon Eirik Bokn (Trollfest) en la batería, Yngve Bolt Christiansen (Ex-Blood Red Throne) en voces y Kjell Åge Hartveit Karlsen (Ex-Chrome Division) en solo de guitarra. En Spotify.

11. Bleed Out, Heal Out (2019) de Walkways: una joya del nü-metal / post-hardcore / metal alternativo, de Tel Aviv, Israel, con voces rasgadas y desesperadas, entre Deftones y Slipknot aunque menos agresivas, voces corales oníricas de distintos colores que transportan, junto a profundas guitarras de post-rock, djent y nü-metal, que van llevando a un viaje que es tan melódico como potente, que nos va paseando por una suerte de curvas llenas de emocionalidad entre la rabia y el dolor, sorpresas progresivas con contratiempos y dinamismo vocal que casi es divertido y alegre por momentos, con una versatilidad asombrosa. 

Además de una balada entre violines, se notan influencias y sonidos del metalcore, melodeath e incluso del rock electrónico, en un disco extenso que se toma su tiempo para usar todas sus distintas capacidades, que termina siendo rico, diverso y propio. Algo derivativos, aunque bien acoplados los distintos sonidos. Muy muy buenos, 4,7 de 5. En Spotify. Van a girar este 2025.


03 febrero 2025

Footwork jungle, power progresivo y dark cabaret/metal (Diablo Swing Orchestra), pop punk/rock alternativo, progresivo experimental, post-hardcore , death metal, deathcore sinfónico y folk metal progresivo argentino

0. Empecé mi segundo semestre como profesor en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá. Gestión y Analítica de Data, aunque la computadora no funcionó y faltaron cuatro alumnos, todos hombres. Hablé de perspectiva de género, de ser duro y experimentado, y me tuve que ir antes porque la PC se estaba actualizando y nunca funcionó.

1. The Visitor (2025) de Kinoteki: le quise dar la oportunidad, pero este disco me pareció muy aburrido. Según RYM es de Juke, UK Bass, Footwork Jungle, Future Garage. 2,8 de 5. Muy triste porque el disco del año pasado, The Faith and The Vessel me pareció excelente. Productor de Nueva York.

2.  In the Vanishing Echoes of Goodbye (2025) de Labyrinth: discazo de power progresivo italiano, que es como redundar: de muchísima calidad, energía y momentos. Me hicieron mi mañana del lunes retador. Thrash, power neoclásico y heavy metal son los ingredientes. En Spotify. 4,7 de 5. 

3. The Butcher's Ballroom (2006) de Diablo Swing Orchestra: clásico del metal avant-garde, progresivo, sinfónico y operístico, con detalles de swing, que le dan ese cariz único de esta banda, de los maravillosos suecos. Entre los músicos están el cellista Johannes Bergion, invitado en los discos March of the Unheard de The Halo Effect, Foregone de In Flames y Endtime Signals de Dark Tranquillity.

Este es un magnífico álbum de death melódico y groove metal, con el cello como instrumento principal, alimentado de rock psicodélico, música de cámara, jazz fusión, ópera vocal y mucha música progresiva. Es una deliciosa combinación, única e irrepetible de esta forma, con el dark cabaret emergiendo entre las garras metaleras que aún dominaban a la banda. 5 de 5. En Spotify.

4. The Hart (2025) de Grayscale: pop punk / rock alternativo, muy bien hecho, producción seria, tanto que tiene arena rock por momentos, es como una versión adulta rara de este género. Me gustó, quiero más. 4 de 5. En Spotify.

5. Interstellar Overtrove (2023) de Behold The Arctopus: ¿cómo describir esto? Es música experimental, avant-garde, enraizada en el death metal técnico y progresivo pero que termina siendo algo muy distinto a cualquier género extremo. Es una mezcla de guitarras sintetizadas, muchísima percusión orquestal y ambient. Otra de las obras de Colin Marston, con guitarras Warr, muchísimas baterías electrónicas, nada de bajo y tiempos imposibles, por lo que podemos hablar de rock progresivo avant-garde para acercarnos un poco más a lo que podría entenderse. Interesante pero no su mejor trabajo. Diría que 3,7 de 5. Lo escuchas en Bandcamp.

RYM lo llama Avant-Prog, Brutal Prog y Math Rock aunque apenas hay distorsión, sino está basado en sonidos melódicos y graves que se intercalan como un complejísimo ejercicio de percusión académica.

6. Uulliata Digir (2025) de Uulliata Digir: debut de esta banda de metal experimental, que tiene algo del death progresivo jazzeado de Imperial Triumphant, algo del black opresivo y disonante de Ulcerate y algo más del jazz/death con trumpeta a lo Ephel Duath. Las voces demenciales femeninas y los poderosos guturales parecen juntarlos con innovadores como Folterkammer. Esto es ópera, jazz, brutal prog y avant-prog todo junto, incluyendo algo de space rock, black atmosférico y pura experimentación. Son de Poznań, Poland. Por otro lado, en RYM hablan de post-metal y dark jazz. En Bandcamp los relacionan genialmente con locos como Veilburner, Replicant, convulsing y Moral Collapse, con lo que estoy totalmente de acuerdo. 4,7 de 5. En Spotify.

7. unpeople EP (2024) de unpeople, un buen debut de esta banda de post-hardcore / metal alternativo y/p pop punk combinados. 3,8 de 5. En Spotify, donde los relacionan con Storm Orchestra y Clay J Gladstone. Son de Londres. Hay que escuchar mejor.

8. Loathing and the Noose (2025) de Faithxfactor: este disco me alegró completamente el lunes, qué locura este death/speed metal con momentos doom, aunque la mayoría de las veces es veloz, complejo y cavernoso, redunda en influencias vintage y sonidos contemporáneos, convirtiendo a Obituary y Grave en el futuro hoy. Le puse 4,6 antes y ahora siento que es aún mejor. En Spotify.

9. Reclaimer (2017) de Shadow Of Intent: dioses del deathcore sinfónico de Connecticut / Rhode Island que dominan los cuatro elementos, el cielo, la tierra y los océanos del metal extremo contemporáneo.  Creo que lo brillante de este disco es que honra adecuadamente a los géneros que produjeron que esta banda fuese posible, así que además de los breakdowns y guturales característicos, junto a lo técnico y lo moderno, están los riffs de melodeath junto a la grandeza del black sinfónico, aunque el uso de beats de música clásica los asemeja más al techno que al power metal.

El cantante Ben Duerr hace un trabajo excepcional, tanto que es uno de los invitados del extraordinario EP The Poetic Edda de Synestia, en la que el black metal y la música de cámara se funden alcanzando niveles estratosféricos. Las guitarras son de Chris Wiseman (Currents). En Spotify. 5 de 5.

10. Singles de Unreqvited que son extraordinarios, black metal sinfónico y atmosférico de calidad museística. Blackgaze, post-metal y metal sinfónico convergen.

11. Crioyo (2025) de Arraigo: folk metal progresivo argentino, en que el bombo legüero y especialmente el charango que acompañan los riffs poderosos de guitarras distorsionadas, en ritmos híbridos de power/folk metal y música folclórica. Me recuerda a los maracayeros/chilenos de Rebelión Andina. Liderados por Mariano Perret, que además de charango y guitarra, se encarga de las voces, incluyendo unos cuántos guturales. Me gustó, 4,3 de 5. 

Es su tercer disco, que se tomaron 8 años de producir. Qué gran guiño ponerle al disco un nombre que apela a la pronunciación argentina de la y como ll. Conceptualmente la banda toca temas sociales, de latinoamericanismo y orgullo, incluyendo además la influencia del sonido del tango. Lo mejor es realmente cómo lograron incorporar el uso de los instrumentos y el folclor argentino en formas metaleras y progresivas, sin que sonara a adorno sino a mestizaje e innovación. En Spotify.

12. Singles de 16 que son siempre muy buenos. Un camión sin frenos de sludge, hardcore y noise rock,  alimentado de groove, nu-metal y metalcore.

02 febrero 2025

Brutal death progresivo gringo, post-rock / black atmosférico canadiense, post-rock/ambient/black sinfónico (Spectral Lore), black progresivo alemán con saxofón y death/post-metal progresivo francés, blues sludge psicodélico

1. Painted Paradise (2025) de Fleshbore, una banda de brutal death técnico y progresivo de Indianapolis, con guturales de grindcore, mucha dinámica y brutalidad combinadas para dar patadas fulminantes en la quijada así como ondas electromagnéticas de magnificencia interpretativa, gracias a un bajo de jazz, solos de guitarra progresiva y combinaciones extremas de mathcore y death progresivo. Increíble, 4,5 de 5. En Spotify.

2. Chariot Sun Blazing (2025) de Skagos: banda de black atmosférico, folk metal y post-rock/metal de Canadá, reubicada en Olympia, Washington. Es una banda afortunadamente confusas, porque aunque combina el sonido precario y primitivo en la batería en sus momentos de black atmosférico, en las canciones dominan las muy complejas orquestaciones con cuerdas e instrumentos de vientos, incluyendo un corno francés y una tuba de Wagner. así como elaborados arreglos de guitarra, bajo y batería, más propios del post-rock jazzeado. Incluso cuando hay más black atmosférico, son apenas escenas parciales, de canciones que realmente son más post-rock o directamente música de cámara, con forma de soundtrack incluso.

Issac Symonds grabó bajo, guitarras, baterías, voces limpias y se encargó de los arreglos de cuerdas y vientos. Interesantísimos, 4,3 de 5. En Bandcamp. Son parte del género, Cascadian Black Metal, en que unen inspiración folk, post-metal y black metal con inspiración de la naturaleza del Noroeste del Pacífico entre Estados Unidos y Canadá, como Agalloch, Wolves in the Throne Room, Fall Of Rauros y Ash Borer, entre otros.


3. IV (Part 1) de Spectral Lore: Publicado el 31 de diciembre de 2024. Doceavo disco de la misteriosa agrupación griega de black metal atmosférico, post-rock y ambient, aunque según RYM también rock progresivo. Es realmente un disco co  muchos momentos de belleza radiante y otros de atmósferas extremas, siempre mediadas por lo sinfónico y lo espacial, con muchísimos arreglos de post-rock, ambient, música clásica y post-rock de parte de Ayloss. 

Media docena de invitados apoyan al griego interpretando flauta, violín, cello y hurdy gurdy, así como guturales (Antonis Mougiakakos ) y voces femeninas. Según su perfil de Bandcamp, también es folk psicodélico, aunque en el tema Solitary Mirrors el griego inicia con algo que podríamos calificar más como rock alternativo / noise-pop, suave, melódico y rítmico, para luego tragárselo en una espiral de violento black metal expansivo y denso, que no lo incineró sino que lo retuvo secuestrado por unos minutos, para luego liberarlo manchado de black metal en polifonía.

Es un muy bue disco, aunque técnicamente es sólo un demo, 4,7 de 5. En Bandcamp. Creo que puede mejorar: el tema The Waning/The Great White Fortress es quizás demasiado largo y por tanto, monótono en muchos momentos. Más que una suite de 17 minutos, parece algo que está inacabado en las partes más metaleras.

4. Symptoms (2016) de Maladie: black metal / rock y metal progresivo alemán, a cuyo EP Symptoms IV de 2024 le puse 4,7 siendo tan raro como extremo y sorprendente por ser básicamente hard rock envenenado con música extrema y avantgarde.

Es otra de las bandas lideradas por Olmo Lipani, aka Déhá, quien ya se encargaba de piano, cello, teclado y voces, mientras que Björn Köppler asumía también percusión, teclados, piano, cello, órgano, guitarras, bajo y batería, aunque entonces también de la flauta. Alexander Wenz era y es el cantante, que acá también brilla con su combinación de guturales, operísticas que llegan al infinito y voces nostálgicas limpias, mientras Hauke Peters es y era el saxofonista.

En este disco de ocho años antes, hay otros integrantes: el guitarrista Kevin Olasz (ahora en Obscura), el bajista Moritz Grenzmann y el baterista Tobías Blach. Además, está más enfocado en un black experimental, en que lo progresivo y el uso del saxofón y la percusión de jazz se combinan con guitarras expansivas, con riffs de post-black, ráfagas de black metal melódico, con shrieks extendidos, un doble bombo asesino, blast beats y varias capas de guitarras, que incluyen trémolo picking furioso.

Hay polifonías asincopadas que combinan arreglos sinfónicos y post-rock con wall-of-sound de shoegaze/noise y solos de thrash metal, en un ambiente general de doom, black depresivo y rock progresivo. Es un buen disco, aunque mucho menos logrado, 4,3 de 5. En Spotify.

5. A* (2024) de Septaria: apoteósico y grandioso death progresivo / post-rock, disonante, experimental y riquísimo en arreglos extraños. Aúnque según Sputnikmusic es post-rock / black atmosférico progresivo y Metallum asegura que son death/doom progresivo, ambos se quedan muy cortos por no incluir los sonidos electrónicos y el trabajo innovador de las guitarras, así como unas voces guturales y limpias que se pasean por groove metal, con una clara influencia de Gorod y Gojira, que se extiende también a canciones como Nocturne, en que lo sinfónico, lo groove y lo progresivo se combinan.

Sin embargo, hay que reconocer que es una banda innovadora, definitivamente en el progresivo extremo, con sonoridades alternativas que lo colocan en ese otro ángulo que incluye el post-rock, el doom, el shoegaze y el space rock, e incluso el jazz-rock, por medio del saxofón que incluye el bajista. Aún así, cuando explotan las guitarras, súper aserradas y peligrosas, apuestan por combinar ruidosas formas de post-black, figuras del djent, explosiones más cerca del post-metal y rarísimos tiempos y ritmos provenientes del delta del progresivo.

Son del sur de Francia y este es su debut. En Spotify. Muy buena recomendación de Deezer, 4,8 de 5. Si les preguntas a ellos mismos, en su Bandcamp se definieron como death metal, progresivo y post-metal. Me recuerda a Sgaile y a Caelestra, con esa paroxismo musical, en que todo es inmenso, progresivo y universalista.

6. 7 Songs For Spiders (2025) de Dax Riggs: un disco oscuro, con guitarras densísimas y lentas, como un blues rock stoner y psicodélico, con guitarras noise/sludge. Es su tercer disco solista, después de una carrera con los sludge de Acid Bath. Es un músico nacido en Louisiana y ahora residenciado en Texas. Según RYM es también algo Swamp Rock y Heavy Psych. Me gustó mucho, 4,4 de 5. En Spotify.

01 febrero 2025

Lo nuevo de The Great Old Ones (post-black francés), metal progresivo genial de California, black melódico y atmosférico alemán, metal alternativo / emo-shoegaze, viking metal alemán, country industrial y progresivo/funk español

0. Montones de singles de todo tipo

1. Kadath (2025) de The Great Old Ones, un post-black metal sinfónico, atmosférico y progresivo francés, con un sonido engrasado de sludge y embellecimientos melódicos. Son de Burdeos, y según su Bandcamp, hay post-hardcore y shoegaze en su receta musical, llena de capas de sonidos, shrieks y muchos ritmos asincopados y polifónicos. Conceptualmente el disco se basa en La búsqueda en sueños de la desconocida Kadath, una novela corta del escritor estadounidense H. P. Lovecraft, la última de su ciclo onírico y publicada póstumamente, seis años después de su fallecimiento, y a quien cuya obra literala banda le ha dedicado sus cinco producciones.

Kadath es un disco que puede sonar al black atmosférico y opresivo de otros congéneres de estilo, con sus muchas capas de sonidos expansivos, que parecen agujas caóticas que se disparan a todos lados y son atraídas de nuevo a un núcleo duro riffs confusos y laberínticos, aunque el sonido oscuro está lleno de fango, hay muchísimo de progresivo en la composición y death técnico en el performance, conformando un combo de claroscuros estilísticos y sónicos. Se escucha lo que quieren hacer, aunque no de forma transparente y sin llegar a la obscura forma de Deathspell Omega. 

Es ciertamente como un sueño, están allí todos los objetos y cosas que podemos recordar pero se van cubriendo de una bruma con cada momento de la vigilia. La música es así, detallista y microtonal, con decenas de escenas y momentos que se van entrelazando, entre gritos y luminosas guitarras que se escapan de la vorágine del sludge, hacen arpegios y arrojan esa belleza caótica e irreverente del shoegaze, con un bajo magnífico acompañando los imposibles y estimulantes ritmos de tiempos infinitesimales. 4,7 de 5. En Spotify. Cuando escribí esto era el 8vo mejor disco del año según RYM.

2. Tempora Mutantur (2025) de Lunar: metal progresivo, brillantemente complejo, en la que el jazz-metal y el rock progresivo se adentra, en sonidos y formas, a una mezcla de Yin Yang: death progresivo, sinfónico y operístico, con diversos guturales avant-garde representa el negro, mientras el blanco se conforma por riffs de distorsión básica, notas pulsadas con precisión milimétrica y paciencia rítmica, con funk y rock and roll, para combinar espirales de osadía compositiva en la que el oyente podría olvidar por momentos que está escuchando música extrema para adentrarse simplemente a un laboratorio de variabilidad musical.

Eso incluye que la segunda parte después de un interludio, la banda se destaque por temas más cercanos al power progresivo, género del que provienen tres de los cinco músicos, especialmente Hellion Prime. Y eso no implica olvidarse de guturales cavernosos ni de espinosos arreglos de batería, ni de la osadía, porque siguen usando armónica, violines, y distintos elementos disuasivos: acá las etiquetas se quedan cortas. El disco cierra con un trío de canciones entrelazadas, que inician con power ballad metal, pasa a un melodeath con baterías ritualistas y termina con una rara canción de power metal con coros como de rock alternativo y pop barroco.

Puntuación: 5 de 5. Son de Sacramento, California. En Spotify.

3.Meadows of Nostalgia (2013) de Imperium Dekadenz: banda de black atmosférico y sinfónico, con un sonido crudo y bastante gélido, con ritmos lentos y sucios aunque melódicos, más góticos que doom. Las partes sinfónicas y sin metal, como en el disco Procella Vadens son fenomenales, aunque hay una mejora increíble con respecto a ese disco. Los riffs, los arreglos y los matices melódicos, que caben en formas poco usuales para el black metal, más cerca el epic doom metal más refinado, así como el sonido general son mucho más cautivantes y entendibles. Es realmente este un disco memorable. Es un dúo alemán. 4,3 de 5. En Spotify

4. Fading Out (2024) de Nomy: lo admito, me intriga aunque me molesta también. Patrick Berndt Boris Marquardt es un productor sueco, solitario y misterioso, que presuntamente ha logrado ventas increíbles de sus discos en Internet, una nominación al Grammy sueco e increíble cobertura mediática, aunque jamás había escuchado de él. Lo admito, sus temas son bastante buenos, aunque son simples en composición tiene una producción envidiable, tomando muchos elementos del rock alternativo y haciendo excelentes covers, basado en una voz privilegiada.

¿La molestia? Su enigmática e irregular presencia en línea y que parece que apenas existe para los medios especializados, lo que me hace verlo con muchísima sospecha, pero tiene decenas de producciones. Es que tampoco me cane bien los Youtubers/metaleros, aunque muchos de sus temas son realmente increíbles. Es raro que alguien pueda hacer tantísimos discos y con tantas canciones, aunque no sólo pasa con este estilo musical ni es per sé algo malo, aunque sí misterioso. 

Su versión de Can´t help falling in love de UB40 es increíblemente buena y la de The Kids Aren´t Alright de The Offspring es apenas menos buena. Le daré sólo 3 de 5 porque los temas no son demasiado originales, sino que apelan a todos los elementos que conocemos y que han funcionado, que él despedaza y reusa. Por eso este tipo de intérpretes hacen tan buenas versiones, como la de Africa de TOTO, tan manoseada, le encontró un filón. En Spotify para que juzgues tú mismo.

5. Touch Heaven (2025) de ASkySoBlack: nu-metal, metalcore y post-hardcore, según Sputnikmusic, como para que un metalero trve los odie, aunque a mí me gusta mucho su sonido industrialoso, noventero y grungero. Es el disco debut después de unos EPs de 2022 y 2023. Hay de todo para un enamorado de los 90: metal alternativo, emo y shoegaze, con voces melódicas y depresivas, arrastradas y lánguidas sobre guitarras gruesas, duras y densísimas, un bajo que sólo agrega municiones y muchas guitarras tocadas oscura y alegremente con acordes abiertos, dejando colar la melancolía y el ruido de la mente, la depresión y la rabia. 

Me recuerdan a Stabbing Westward y a Silverchair, aunque con una oscuridad más propia de Nine Inch Nails o Filter. Para mí es genial, aunque no rematadamente original, eso sí. 4,3 de 5. En Spotify. Son de Filadelfia, Pennsylvania. En Spotify.

6. Hroptatyr (2014) de Hroptatyr: black/death/folk metal melódico alemán, en un disco que va a mostrar lo mejor de sí lentamente. En los primeros temas hay muchas más influencias de los riffs de NWOBHM y el sonido del black melódico, sin rastros de herencias escandinavas, mientras que más tarde hay más cánticos vikingos corales, a lo Ulver, Borknagar y Helheim, aunque no tan gélidos ni tan black. El sonido en general es sucio y grueso, aunque se cuida de ser distinto y no derivativo, aunque a veces la voz suena como a los punk/black finlandeses, aunque lo digo como virtud.

Al final va mostrando sus colmillos, con melodías muy bien trabajadas, actitud guerrera y una escuela de thrash/black que corre por sus venas y piel de lobo, que logra crear atmósferas épicas con una batería casi virtuosa que se combina con muchas guitarras acústicas y distorsionadas, así como detalles pseudo-prog en el bajo: 4,2 de 5. En Spotify. No sacaron nada más después de este segundo disco.

7. Bikers Welcome Ladies Drink Free (2011) de Buck Satan and the 666 Shooters, es un proyecto de country alternativo y rock/metal industrial de Al Jourgensen de Ministry con invitados de lujo: Mike Scaccia (Rigor Mortis, ex-Ministry, QEPD) y Rick Nielsen (Cheap Trick) ne las guitarras y Tony Campos (Static-X y ex-Ministry) en el bajo. Además, Sammy D'Ambruoso en la batería programada. Es un disco técnicamente hábil, humorístico por momentos y bien producido, que tiene todo lo que debe tener un disco de este género: Dobros, mandolinas, guitarras de acero, violines, armónica y banjo, así como fiddle y cello. No es una sátira y lo hacen muy bien. 4,3 de 5. Incluyen versiones de Grateful Dead, The Byrds y Heartsfield. En Spotify.

8. UN MANUAL DE SIGNOS Y SÍNTOMAS (2024) de Vientos Moderados del Este: rock progresivo español, con baterías profundas, voces corales de los sesenta y un sonido general opaco. A veces parece que vuelan entre entre el space rock y el occult rock, en otros son mucho más psicodélicos y explosivos, a veces son puramente new age / rock de los sesenta, super hippie.

Las guitarras, con una distorsión más bien suave, parece pasearse por el funk, el acid jazz y el rock psicodélico, echando mano del flamenco y hasta del hard rock. La banda es un trío conformado por Pablo Mateos en las guitarras, Paco Esclapés en el bajo y César Espí en piano, batería y voces.

Este álbum es el tercero mejor del 2024 según TheProgArchives, que lo califica de progresivo crossover. Son de Alicante, Comunidad Valenciana, España. Sus temas me recuerdan al jazz alternativo de Bacalao Men e incluso por momentos a Los Amigos Invisibles, aunque desde una óptica de rock duro y progresivo de los setentas, incluso con influencias de los maestros argentinos, con sus sintetizadores y su energía alegre, casi satírica. Porque las líneas vocales son siempre divertidas, suenan a clásicos del rock iberoamericano, con influencias de los 80 y 90, aunque me suenan a veces hasta muy latinos, con inclinaciones a los 90/2000.

Pablo venía de tocar flamenco, noise o power-pop, César jazz, funk o pop, y Paco heavy metal y rock, han metido toda en una licuadora y han producido esto entre la comprensión y los portazos. En Discogs le suman la etiqueta de Art Rock y claro que sí. 5 de 5 para esta joya ibérica. En Spotify. Un debut majestuoso.