05 junio 2019

Stormlord reaparece con el nuevo black / power metal en “Far”

Si Full Of Hell ha sabido conciliar el death metal tradicional con el hardcore de nueva era añadiendo además electrónicas y Paladin me asombró con su power / black que bebe del melodeath y el shred, el nuevo disco de los italianos Stormlord le da otro giro. Han decidido narrar su épica de densos arreglos orquestales del power metal con voces extremas.
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Con títulos de canciones evocadores de la Roma antigua como Invictus, Romulus o Mediterránea, “Far” combina los teclados grandilocuentes y wagnerianos, así como los coros sinfónicos, propios del power sinfónico, con los agudos alaridos extremos y los monstruosos guturales, así como doble bombos furiosos y blastbeats del metal extremo.

Las guitarras no son plenas protagonistas, cediendo muchísimo espacio a los teclados. Sin embargo, tienen algunos buenos solos, tremolos picking –con coros o teclados acompañándolos- así como algunos momentos en que la mezcla las destaca, pero trabajan mucho más como sección rítmica. Los riffs son usados de forma repetitiva, como soporte, salvo contadas excepciones.

En el tema “Crimson” se aclara mucho más su propuesta: un tema rápido con gritos infernales por doquier, con un fondo de guitarra-bajo-batería de power metal acelerado y teclados bombásticos que gobiernan como tiranos. Las guitarras vuelven a explorar, como en “Far” los tempos del deathcore, siendo secundarios.

Estas parecen ser las semillas de un posible nuevo género, un reino con pocos habitantes. Veo claro a precursores en Bal-Sagoth, Graveworm y Ex Deo entre ellos.

Vale referirse especialmente al baterista David Folchitto, quien ha tocado con gran cantidad de bandas y en vivo con Fleshgod Apocalypse, uno de los precursores de este posible nuevo género, mientras que Gianpaolo Caprino se encarga de guitarra, teclados, efectos y voz limpia. El sexteto se completa con el extraordinario cantante Cristiano Borchi, el bajista Francesco Bucci, Andrea Angelini en la segunda guitarra y el tecladista Riccardo Studer.

En “Cimmeria” para darle un tono un poco más épico hay un par de solos de guitarras, así como riffs melódicos que sustituyen solo parcialmente la omnipresente orquestación. Algunos arpegios, con una melodía básica que se repite, hacen de marco para las voces extremas, que ocupan muchísimo espacio en cada canción.

Vale decir que la banda espero seis años para producir este disco, que tiene una gran producción y sonido, especialmente en los coros e instrumentos de viento sintetizados que recuerdan a los primeros discos de Rhapsody. Pero al contrario de Paladin no es oscurecer el power metal sino llevar aún más lejos los arreglos orquestales y sinfónicos al black metal.

“Romulus” rompe la dinámica: empieza con una melodía de guitarra, que luego es seguida por teclados que luego casi desaparecen, así que el tema evoluciona hacia riffs de tremolo picking y llegan los arreglos corales, pero persisten las guitarras por medio de solos. Me hizo recordar a los temas más rockeros de Therion.

En “Vacuna” se aprecian tiempos veloces, con baterías a todo poder, en que el intercambio de voces agudas y graves, así como narraciones dramáticas, para dibujar el hilo conductor de las letras con un fondo sinfónico parece hacer homenaje –incluyendo solo de violín- a las corrientes más góticas-vampirescas del black, del que realmente lo que más toman son las voces. Quizás porque un par de sus miembros tocaron en Theatre of Vampires.

Y se despide con “Levante”, una especie de versión extrema de las baladas power metal de derrota y renacimiento. Mucho más lenta que las demás, incluye un interludio con coros gregorianos, cantos de pájaros y baterías marciales, funcionando de “finale” majestuoso.

Lo escuchas aquí https://scarletrecords.bandcamp.com/album/far

Lee también mi reseña sobre Wheeping Chorus de Full Of Hell y el debut de Paladin, que hacen también power / black metal.

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