26 diciembre 2024
Diario musical 26D: metal/rock progresivo, progresivo mexicano, mathcore / emo, death progresivo de Andorra, rock progresivo sinfónico, hardcore punk, power metal sinfónico y post-hardcore/noise
25 diciembre 2024
Diario musical 25D:math rock / metal progresivo, jazz / afrobeat venezolano, Eps navideños de metal percusivo y brutal death, avant-rock gótico, jazz fusión, black/death progresivo esloveno
24 diciembre 2024
Diario musical 24D: ¡Feliz Navidad! - black metal disonante venezolano, gangsta/g-funk, noise/sludge noventero, metal vanguardista noruego
Mis discos favoritos de 2024 - Cool World de Chat Pile: de la angustia urbana a gritos a un calmado cinismo, re-usando grunge y nu-metal para su noise/sludge
2024 es un año de discos profundos, de altísima fusión de géneros y algunos revivals de los 90, incluyendo el uso de la ópera rock, los interludios calmados y el existencialismo. Discos de Blood Incantation y Oranssi Pazuzu llevan sus géneros más lejos, de forma más madura y experimental. Y así también se lo tomó Chat Pile con su segundo disco, llamado Cool World.
Después de causar sensación con su debut, God's Country, lleno de letras de angustia urbana y post-moderna, a ritmo de noise rock, algo de sludge y post-punk, lleno de gritos black y screamo, ahora editan un disco más más existencial y satírico, en que los gritos desenfrenados pasaron por una voz más narrada e incluso grunge, se cambia el post-punk por el post-hardcore. Cool World es una ironía similar a Life Is Peachy de Korn y el dolor del grunge de Nirvana.
En este disco, cuando hace growls y shrieks, estos no están registrados a máxima potencia ni de forma estridente, sino casi como un adorno exótico que acompaña el post-punk / noise / sludge / post-hardcore, no como una forma de suavizarse sino casi una forma de art rock de su propuesta, más elegante y al mismo tiempo, violenta y depresiva. Más Jesus Lizard y Deftones, menos Mayhem, es más deathrock y Helmet, menos Portrayal of Guilt.
El bajo sigue siendo industrial e intrusivo, definiendo mucho del sonido, grave y casi shoegaze, con voces que varían también hacia los gritos, el post-punk y alguna desesperación que parece invocar lo más demencial del industrial, así como algo de los desvaríos y desviaciones vocales del nu-metal más potente.
Las guitarras son también demenciales, artísticas y experimentales, pasando de un sonido como de March of The Pigs de Nine Inch Nails a algo más concreto como Neurosis. Perfectamente emulan el plomo de las tuberías, el óxido en el aire de las orbes en decadencia y la respuesta angustiosa a un caos que ya no está sólo en Estados Unidos sino que amenaza al planeta entero. Es pre-apocalíptico, por eso hay que invocar sludge, influencias de Nirvana y Melvins, unas guitarras extrañas a lo Primus.
Sí, suena súper noventero, marca de este año 2024. El tema Masc es quizás el que más obviamente suena a grunge, industrial y rock alternativo.
La canción Tape tiene un riff parecido al primer tema de The Painter´s Palette de Ephel Duath, en que la banda abandonó el black metal para enfocarse mucho más en el jazz y el hardcore, en lo que parece un camino similar de Chat Pile, que se acercó al math-rock y el post-hardcore, manteniendo complejas estructuras, aunque sin las estridencias del disco debut.
Un disco monstruosamente bueno, de los mejores del año, 4,7 de 5. En Spotify.
23 diciembre 2024
Diario musical 23D: blues rock, kautrock/death metal, ambient noruego, space rock / stoner francés, death/ jazz italiano, deathrock/black, black/death sinfónico y black atmosférico/ambient
Mis discos favoritos de 2024: Absolute Everywhere de Blood Incantation (death progresivo * kautrock * ambient) - Si Pink Floyd hubiese hecho death metal o si una banda de death viajara en el tiempo
Hablar del mejor disco del año puede ser presuntuoso, sin hablar de discrecional y hasta caprichoso. Depende del gusto y del estilo, por supuesto, si consideramos lo mainstream o lo underground -que depende también de lo primero- o si nos vamos por la crítica, los premios o las ventas. Dicho esto, creo que este disco tiene fácil la capacidad de encumbrarse entre lo mejor del metal, lo mejor de la música no comercial y lo mejor del año, sin distinción. Sin embargo, aunque me encantan todos los géneros que incorpora -incluso sus momentos de space rock / ambient-, creo que no es superior al nuevo disco de Opeth, The Last Will and Testament.
Creo que lo más sorprendente de este disco es lo inesperado que fue después de los EPs y el disco Timewave Zero, de música ambiental sin nada de metal ni growls, muy bien hechos pero bastante estériles, por lo que jamás podría haber imaginado entonces que publicarían un disco tan brutalmente lleno de death metal progresivo y técnico, inyectado de space rock y la llamada "escuela berlinesa" del ambient derivado del kautrock, creado a partir de varias capas de sintetizadores.
Según Paul Riedl, su cantante y guitarrista, “Absolute Elsewhere es nuestro viaje musical/extracto auditivo más potente hasta la fecha, es como la banda sonora de una epopeya de ciencia ficción al estilo de Herzog sobre la historia/batalla por la propia conciencia humana, a través de un álbum progresivo de los 70 interpretado por una banda de death metal de los 90 del futuro.”
La otra sorpresa, muy grata esta vez, es que desde el primer tema se escucha este enfoque al arrancar con un death metal progresivo y cavernoso, que nos regresa a sus producciones anteriores, que luego se transforma en momentos de rock progresivo sideral, un poco de ambiente bien trabajado y de regreso al death técnico y de máxima potencia, incluyendo trémolos de black, blast beats y growls monstruosos con mucho reverb. Para darle peso a la "komische musik", está de invitado en el segundo tema (o la segunda parte de la primera suite) Thorsten Quaeschning de Tangerine Dream, Nicklas Malmqvist de la banda sueca de rock progresivo Hällas en melotrón, órgano y sintetizadores, y Mors Dalos Ra, cantante/guitarrista y tecladista de la banda de death/doom Necros Christos.
Blood Incantation profundiza en varios micro-géneros ampliamente explorados, en los que quizás Oranssi Pazuzu tienen un gran delantera, permaneciendo mayoritariamente en el lado extremo. Por eso es como si Pink Floyd hubiese hecho un disco de death metal, y no sólo una banda de death agregando elementos retro.
Sin embargo, los de Denver no se sumergen tanto en lo psicodélico ni en el doom, ni se quedan sólo en la fusión con rock progresivo, terreno que Opeth ha colonizado ampliamente, sino que cultivando un death metal muy pesado, con un doble bombo que suena durísimo, growls explosivos y riffs bastante malvados y oscuros, se trasladan a momentos inesperadamente calmados, instrumentales y de orquestaciones basadas en la electrónica, que implican no un viaje por el cosmos sino una conexión existencial entre lo micro y lo macro, lo terrícola y lo alienígena, como muestran en su portada, pirámides que muestran esa conexión entre el interior espiritual de la raza humana y el espacio exterior.
Mientras suena el death progresivo, con una potentísima batería que va desde la cadencia del jazz-rock setentoso hasta el black/death sinfónico y ritualista, la banda es la más diabólica del planeta, en que cada minuto de devastación parece ser el último del mundo, sin señales de transformarse en Pink Floyd o en Hawkind, así que cuando va llegando a la influencia de Gong o Yes, sigue la batería hiper-furiosa, aún hay disonancias de guitarras afiladas e incluso en momentos de space rock el blast beats no afloja.
Momento estelar, nunca mejor dicho, es The Message, en la que entran voces psicodélicas en limpio, después de esta descarga brutal descrita antes. En este tema también se siente la importancia de que el baterista y el tecladista sean el mismo, porque el sonido de los toms hace clara referencia a bandas psicodélicas de los 70. Acá hay Magma y Can en las venas.
No hay que subestimar la experiencia musical con otras bandas. Por ejemplo, en 2023 Isaac Faulk, baterista, tecladista y quien se encarga del melotón y gong en Absolute Everywhere, grabó los sintetizadores en Lost Relics de Stormkeep, que hace black metal y dungeon synth; fue baterista y tecladista en el American Gothic de Wayfarer. Por su parte, Riedl tiene varios discos de ambient, como solista y en proyectos con otros músicos, incluyendo a Morris Kolontyrsky, también guitarrista / tecladista de Blood Incantation.
Finalmente, este es un disco que pasa a la historia de la innovación, que combina elementos inverosímiles y que sorpresivamente combinan muy bien, que sin llegar al post-metal ni usando el black psicodélico, presenta una nueva faceta del death / rock progresivo, que si permanece del lado extremo, puede ser el futuro de la música metal en la década de los 20. Le pongo 4,8 de 5. En Spotify.
22 diciembre 2024
Diario musical 22D: noise gótico, death de NY, death/thrash progresivo, post-metal/sludge, black metal progresivo, hip hop, death / jazz progresivo, post-hardcore progresivo, heavy metal, doom/death progresivo
1. With Love From a Padded Room de Crippling Alcoholism: otro muy buen disco de 2024 ignorado por la crítica. Y lo halago porque es de géneros que usualmente no me enganchan. En este caso metal gótico y post-punk, en este caso combinada con post-metal y noise. Sus ritmos cadenciosos y decadentes, sus voces aletargadas y sombrías, con teclados darkwave y las explosiones de ruido guitarrero y secciones de suave calma expansiva me conquistaron, porque combinan la angustia narrativa de Chat Pile con algo de tristeza reflexiva y bailable de The Cure. Si te gustan las etiquetas, como a mí, doomgaze. Son un quinteto de Boston, Massachusetts, que llega así a su segundo disco. En Spotify. Puntuación, 4,5 de 5.
Sus momentos cumbres están en los temas Ottesa y Rough Sleepers, donde lo fúnebre y lo hardcore se unen de forma única.
2. Abusement Park de Nitesoil: death metal de Brooklyn, Nueva Yorek. Este disco me gusta muchísimo, sobretodo el tema Odio con Jessica Pimentel (conocida tanto por su papel en Orange is the New Black como por su papel como vocalista de metal, especialmente en Brujería). En Spotify.
3. The Ever-Crushing Weight of Stagnance de Misanthropy: death/thrash progresivo con unos riffs súper complicados, circulares, llenos de ganchos, disonancias y armónicos, a veces incluso sonando a rock and roll, otros a thrash progresivo y la mayoría de las veces a mathcore. Son de Chicago, Illinois, Estados Unidos. En Spotify. Uno de estos discos que, con potentes guturales y sorpresivas formas en las guitarras, llena de efectos y tecnicismo inspirado, con un sonido sucio para darle rudeza y una sección rítmica más que eficiente, te llevan por un paseo en una nave espacial impulsada por Voivod más influencias recolectadas en planetas distintos. Lo progresivo permite fusión, exploración y transformación. Un 4,3 de 5.
4. Stereo Grief EP de Greyhaven: los mejores EPs te dejan con ganas de más, Greyhaven -Louisville, Kentucky- lo logra con su combinación de post-hardcore y progresivo, en que lo melódico y lo salvaje se combinan de forma emocionante, con algo de dolor y rabia, riffs arpegiados y mucha velocidad disonante, produciendo un metalcore bastante creativo y enganchador. Su cantante tiene ambas voces bien desarrolladas, con un grito más noise que emo. Porque el hombre metalero puede disfrutar el punk. 4,7 de 5. En Spotify.
5. Spirit of Ecstasy de Imperial Triumphant: obra maestra del jazz / black metal progresivo de estos nueyorkinos demenciales, caóticos, hiper-técnicos e iconoclastas urbanistas. Un trío de genios se encargaron del core de este disco, Zachary Ezrin en voces, guitarras y orquestaciones, Kenny Grohowski en la batería y Steve Blanco en bajo, teclados, pianos y voces. Otro gentío completó la ópera metal: por ejemplo, Colin Marston, mente maestra detrás de la producción, grabación y mezcla, se encargó de la batería electrónica. El famosísimo saxofonista Kenny G agregó saxofón en un tema y su hijo Max la guitarra en otro. Brilla en el disco que dejan atrás el sonido demasiado opresivo, agregando además unos ritmos cadenciosos que hacen más extraño y valioso el reto de mezclar jazz con death progresivo muy extremo.
Las guitarras líderes fueron encargadas a Alex Skolnick de Testament y Trey Spruance (Mr Bungle, ex Kayo Dot y Secret Chiefs 3). Con las voces invitadas tampoco se cortaron: Denis Bélanger "Snake" de Voivod, la vieja conocida Andromeda Anarchia (Folterkammer / La Sorprendida) y Yoshiko Ohara (Bloody Panda). En Spotify. 4,7 de 5. El tema In the pleasure of her company es una brillante composición de jazz-metal.
6. The Skeleton Key de Roc Marciano and The Alchemist: hip hop. Por momentos suena a DJ Muggs. Regularmente entretenido. 3,5 de 5.
7. Et hav av avstand de Taake: black metal progresivo misterioso, enfocadísimo en las guitarras, con riffs circulares y repetitivos, animados y casi festivos por momentos, conformando un tema que se repite muchísimas veces, propio de la influencia de la música clásica. Los temas son lentos, desarrollándose lentamente y a veces sin un climax, sino desenvolviéndose como evocando la eternidad que se acaba en un segundo.
Lo más raro, y atractivo, es que al usar acordes mayores en el primer tema, produce una paradoja interesante y confusa para el género, que gana con sus repetitivas disonancias e infinidad de variaciones sobre el mismo riff, así como la influencia de lo que parece stoner y death melódico, desde la óptica del metal progresivo.
Aunque esto es verdad para los primeros dos temas, luego hay uno de tan sólo 6 y otro de 13 que son más punks, gélidos y veloces, sin ser furiosos ni fugaces, sino que conservan las ideas del eterno retorno en los riffs, aunque son más punzantes y radicales. Sin embargo, esto es más claro en el menos extenso, mientras que el tema final es también aventurero y épico, combinando formas y tonos de forma innovadora y osada, por momentos sonando como un vals. Este último tema trasciende totalmente el género, siendo experimental, noise y hasta post-metal.
Todo es obra del noruego Ørjan Stedjeberg (Hoest). Un disco que me fascina, así que le doy un potente 4,8 de 5. En Spotify.
8. Voidkind de Dvne: tercera entrega de esta banda de post-metal, sludge y progresivo, salvaje, crudo y enrevesado, con vocales épicas y alargadas,ed con growls y mucho sonido directo, ruidoso y con teclados de fondo que parecen llevarnos a la locura y la máxima tensión, como una película de suspenso que finalmente muestra el rostro del horror. Es un Mastodon en esteroides de metal extremo, con un grandioso baterista y un vocalista que logra combinar influencias emo, orientalistas y post-metal en su voz.
Los riffs arpegiados como tema principal, con voces de doom/pop rock y rock alternativo, en conjunto con los tonos atmosféricos hace que el álbum se convierta en una tormenta de arena, inesperada y avasallante, de sludge progresivo y rápido, con voces femeninas de por medio, brinda una experiencia acelerada y extensa. Los riffs stoner y de hardrock, acompañados por guturales explosivos, le dan una cadencia hipnótica y danzante, realmente se siente el concepto desértico.
Son un quinteto de Edinburgo, Escocia. Un discazo, de 4,8 de 5. En Spotify.
8. Master of the Games de Demon Bitch: banda de heavy metal / US power metal, con influencias medievales y clásicas, de Detroit, Michigan. Tiene ciertos parecidos con Smoulder y Eternal Champion, aunque no lo suficiente, lo que me hizo dudar primero de su alta calificación en Sputnikmusic e incluso de terminar de escucharlo completo. Hay que admitirlo, me fueron ganando poco a poco, no sólo por su calidad interpretativa, tanto individual y especialmente colectiva, en que lo que parecía heavy tradicional era realmente un compendio de heavy neoclásico, alguito de NWOBHM, algo más de thrash/power e incluso algo de metal extremo de forma sutil.
Su bajista es excepcional, pero el resto de la banda es bastante buena: un baterista con muchos recursos y velocidad, guitarristas con solos épicos y riffs evocadores, que podían sonar ingleses, luego enrevesados, con cambios inesperados y progresivos, pero especialmente adosados a un género que parece ya no cultivarse en sus tropos más originales.
La voz no me desagrada a pesar de sus cercanías con el epic doom, pasando por algunos growls y agudísimos gritos. El todo es mucho más que las partes. Finalmente, 4,1 de 5. En Spotify.
9. Kuarahy (2020) de White Stones: claramente con las bandas que se parecen, emulan, imitan o están altamente influenciadas por Opeth hago una excepción con gusto, aunque claramente esta banda -y su disco 2024 lo corrobora- se defiende por vida propia con su versión alterna de death progresivo más enfocada en lo extremo y la vanguardia, así como casi totalmente ajeno al rock progresivo setentoso.
Este es el debut de la banda fundada por el uruguayo Carlos Martín Méndez Esposito (Martín Méndez) de Opeth. Con riffs más experimentales, que parecen fusión jazz/death con sludge y doom, hay más enfoque en los guturales así como en crear escenas terroríficas de progresivo stoner, más denso y con más foco en la búsqueda de profundidades melódicas, con aires de misterio y oscuridad.
Sin embargo, no están exentos de internarse en doom progresivo setentoso, como en Infected Soul, en la que aparecen momentos psicodélicos y casi tribales, de world music y partículas de Santana. Me encanta este debut, 4,5 de 5. En Spotify.
10. Muuntautuja de Oranssi Pazuzu: me traigo lo que dije el 13 de octubre cuando lo escuché por primera vez: black metal psicodélico, espacial y progresivo de Finlandia. Una de mis favoritas de la vida. Este disco nuevo está más sosegado, mucho mejor producido, con las capas de ruidos y efectos en concordancia con la música, sonando entre jazz y metal de vanguardia, atmosférico, conceptual y detallista. Sexto disco en 15 años, permite llegar a la madurez esperada de genialidad.
Oranssi Pazuzu podría estar haciendo su Kid A, si me permiten la extrapolación metalera, pues parecen explorar el ruido instrumental yuxtapuesto de Imperial Triumphant, de Heimdal de Enslaved y el Black Medium Current de Dodheimsgard, en que superan el metal para expandir el sonido hacia espacios siderales más cercanos a la música de vanguardia, la experimentación contemporánea y la música de cámara, capturando también viejas influencias del hardcore.
En este caso Niko Lehdontie suma teclados y efectos electrónicos a su trabajo de guitarra, mientras que Ville Leppilahti agrega gran piano y teclados (llegando a lo experimental y la música de cámara) mientras que el bajista Toni Hietamäki también teclados, Juho Vanhanen (voz y guitarras) y Jarkko Salo (batería). Este es un discazo de 4,8 de 5 que no en vano es titulado Transformación, con referencias a la alquimia y el cambio. Es otra banda, otro nivel, algo increíblemente superior y grandioso.


