26 diciembre 2024

Diario musical 26D: metal/rock progresivo, progresivo mexicano, mathcore / emo, death progresivo de Andorra, rock progresivo sinfónico, hardcore punk, power metal sinfónico y post-hardcore/noise

1. Fauna de Haken: lo más reciente de los ingleses progresivos, que vimos en vivo en 2024, que combina electrónica vintage con novedoso e intrincado metal progresivo, fusión y voces limpias entre el pop y el rock alternativo. Adorable, 4,2 de 5. Reseña acá, en Spotify acá.
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2 Deep Limbic System - Katharsi: banda de rock progresivo de Ciudad Juárez, México (y El Paso, Texas). Presentan su debut 10 años después de su primer EP. Algo parecido a Riverside en su aproximación vocal, aunque es menos pop y más como gótica y misteriosa. Las guitarras son increíblemente buenas, con efectos expansivos y atmosféricos, la batería es potente y alcanzando grandes arreglos al combinarse con el bajo y hay muchísima creatividad en los teclados, que es la base desde donde disparan su rock progresivo atmosférico, detallista y aterciopelado. Este disco tiene muchos pequeños detalles que parecen pasar desapercibidos por su aproximación clásica, pero es parte de su brillo. El tema The Chaotic Frenzy Of The Mind me recordó a las suites de Haken, mientras que en Descendants invocan su herencia latinoamericana para darle un sabor único.
 Un disco muy completo, que termina con una elegante y amplia suite, con saxofón, que me hizo recordar a The Anchoret. 4,5 de 5. En Spotify.

3. It Didn’t Have To Be This Way de Bloom Dream: post-hardcore / emo según Sputnikmusic, que se queda corto, acá hay metal extremo progresivo en la receta. Y es que ahora el skramz  tiene black metal y mathcore, aunque acá escuchamos algo más pesado e industrial, cerca a Frontierer incluso. Más salvaje y ruidoso que State Fault y un poco más metalero que Frail Body, me gusta mucho más porque su forma directa, mercurial y urgente. Son del sur de la Florida.

Las disonancias combinadas con potentes descargas de guitarras y batería, le dan un carácter brutal, muy heavy, lo que combinado con melodías secundarias con una segunda guitarra y raros efectos sonoros, eleva este disco a la frontera entre géneros de una manera magnífica. Este es mathcore/metalcore del más violento. Para mí es sin duda uno de los mejores discos del año, simple y avasallante: 4,7 de 5. En Spotify.

4. Metanoia (2022) de Perséfone: joya de death metal progresivo de Andorra. Los vi en Bogotá y fue la gloria de verdad. Complejísimo death metal progresivo, con claras influencias del rock y del metal progresivo, con growls poderosos, buena voz limpia e instrumentistas virtuosos por separado y en conjunto. Son buenos hijos de los primeros discos de Leprous y Haken. 

Los guitarristas son realmente monstruos fenomenales, y a pesar de lo dicho en varias entrevistas, su baterista se eleva a estos niveles olímpicos para alcanzarlos. Un reto difícil impuesto por los también muy hábiles tecladista y bajista. Sus estructuras de death laberíntico y furioso, progresivo preciosista y técnicamente retador, también revela genética de Pain Of Salvation y Dream Theater, enrazado con Kingcrow. Eso significa muchos momentos hermosos, realmente cinemáticos y paisajistas, como si retrataran momentos de cavilación y observación del infinito. Es claramente un disco conceptualizado en la filosofía, siendo Metanoia un proceso de autocuración y conversión por medio del auto-conocimiento y la propia revisión de la psique. Esto lo reflejan en una narrativa del viaje del héroe, con Katabasis (descenso a los infiernos) y el ascenso en un vehículo sagrado (Merkabah) y finalmente el ascenso, con Anabasis.

El mejor tema, Merkabah, que tiene riffs vertiginosos y circulares, arreglos electrónicos enganchantes y ritmos inalcanzables, son rematados por los sheriks más rudos y el coro más pegajoso. Los arreglos que tienen más cambios, frecuentes y atravesados, en que todos los instrumentos chocan entre sí, están en este tema. Un álbum que busca la perfección, con temas/interludios de pura experimentación casi post-metal. 4,7 de 5. En Spotify

5. The Good Man de Alex Carpani: mejor disco en The Prog Archives y eso que salió el 6 de diciembre. Rock progresivo y metal sinfónico combinados, que combina muy bien las influencias de Genesis y Pink Floyd, entre lo orquestal, lo espacial y lo ambiental con riffs pesados, baterías veloces y voces limpias mágicas, incluyendo una magnífica mezzo-soprano, Valentina Vanini, con arreglos electrónicos y algunas dosis metaleras. Son dos partes, de 28:42 cada una (y divididas en 9 secciones). La primera es Amnesiac y la segunda Good And Evil. Bastante bueno, no le daría la corona del año y menos de forma tan apresurada, menos con discazos como los de Slift, Blood Incantation y Opeth por allí. Eso sí, 4,3 de 5. En Spotify.

6. Tools Of Oppression / Rule By Deception de The Hope Conspiracy: buenísima banda de hardcore punk / metalcore de Boston, Massachusetts. Suena a Motorhead con riffs melódicos con un growl portentoso. Este cuarto disco llegó 18 años después del anterior. Aprendizajes del groove metal y del sludge son aplicados con mayores ganancias de volumen, esta es una fiesta de distorsión y martillazos para romper paredes, gracias a la alianza entre batería y guitarra. La sección rítmica tiene vida propia, desde intros interesantes hasta momentos de lucidez creativa y como puentes para llevar a nuevos horizontes la máquina contra el sistema. Muy bueno, 4,6 de 5. En Spotify.

7. At the Heart of Wintervale de Twilight Force: caurto disco de este extraordinario power metal sinfónico y neoclásico sueco, lo que incluye no sólo un interludio inesperadísimo de salsa en 8-bits (en Sunlight Knight), sino que el tecladista también se encargue de piano, violín y clavicordio sino que el guitarrista principal también toque el laúd. En el tema Skyknights Of Aldaria hay algo de thrash e incluso blast beats, los coros más épicos y los riffs más complicados, rayando en lo progresivo. Un disco con orquestaciones increíbles, grandilocuentes y bien producidas, aunque el concepto a veces no esstá claro si es irónico o demasiado exagerado. Un discazo, eso sí, 4,2 de 5. En Spotify.

8.  Bastion de Caelestra: otra buena sorpresa de fin de año, con esta banda de post-black metal progresivo y sinfónico de Bristol de Reino Unido. Parece combinar el progresivo expansivo y cinemático de Devin Townsend con el post-black de Alcest, sin embargo, el artista también nombra a Zatokrev, Opeth y Astronoid como influencias.

Es la evolución natural y muy desarrollada de la carrera de Frank Harper, quien tocó antes black metal y luego post-black metal. Tiene temas épicos, furiosos y muy producidos, grandilocuentes y cinemáticos, verdaderas óperas. El trabajo vocal, que va desde shrieks hasta una voz limpia etérea, están embebidos en un concepto integral en el que se tamiza el death/black sinfónico con atmósferas envolventes de guitarras post-black con toneladas de orquestaciones, creando un wall-of-sound en que los arpegios son pinceladas de un todo más amplio, denso y cohesivo. 

Las suites suenan a un Emperor con Deathspell Omega y Septicflesh, aunque sin ser meramente derivativo y sí muy bien interpretado, no lo sentí emocionante ni revelador, aunque le concedo el trabajo titánico y un concepto sorprendente. Para mí, 4,1 de 5. En Spotify. El 11 de enero lo volví a escuchar y le di un 4,8.

9. Look How Long Lasting Everything Is Moving Forward de Hammok: debut, después de un par de EPs, de la banda noruega de post-hardcore, screamo y noise rock. El disco puede pasar del hardcore melódico pero con sonido muy industrial, a temas de guitarras electro-punk son acompañadas por gritos y sintetizadores. Es como un post-punk metalizado. 

Aunque la segunda parte del disco se va más hacia influencias de Viagra Boys y Black Midi por el lado del mathcore/post-hardcore y Chat Pile por otro de post-punk/noise, siendo más pesados, disonantes y atrevidos, aunque igualmente punk y screamo, con muchos buenos ritmos de hardcore y hasta rock garage. Les doy 4,4 de 5. En Spotify. Banda de su época, tiene un tema llamado brainrotdesperation. Bravo por los interludios en que entran pasajes electrónicos e incluso algo de post-rock. 

10. Orchid (1995) de Opeth: debut de la banda death metal progresivo sueco. Aunque se notan las influencias del death técnico estadounidense y el death progresivo europeo, e incluso del power heavy neoclásico, lo que abunda es maldad en forma de black metal y algo de doom. Eso se nota más en el clásico Under a Weeping Moon, aún parte del repertorio en vivo, parece salido del Blood Ritual de Samael.

Un disco en que el bajo fue grabado por Johan De Farfalla (despedido) y la batería por Anders Nordin (renunció), quienes estuvieron en la banda después con Morningrise y My Arms, Your Hearse. Así mismo, las guitarras rítmicas fueron de Peter Lindgren, quien también salió después de Ghost Reveries. Es decir, antes de los Martin. 

Aunque Mikael Akerfeldt hizo sólo shrieks, y aún ni voz limpia ni growls, ya incluía unos riffs entintados con death melódico, algunos interludios acústicos increíbles y algo de experimentación musical, con momentos pseudo-jazzísticos. Un 4,4 de 5. En Spotify.

11. Second Thoughts de The Old Dead Tree: ¿cómo es posible que esto salió un lunes y no supe nada? Sus singles me gustaron mucho, me intrigaron totalmente, porque aunque son goth metal, tienen momentos pesados y otros más progresivos que me engancharon. Me dejaron gratamente sorprendido, a pesar de los bemoles.

El disco inicia con Unpredictable, en la que irónicamente suenan como a Soen y Katatonia con algo de rock alternativo / gótico tipo Paradise Lost, quizás un paso en falso como abridor, aunque buena señal como combinación de metal progresivo y rock gótico. Me pareció encantador escuchar shrieks, incluso acompasados con los riffs, en momentos de rock gótico / metal progresivo con un tinto oscuro a lo Tribulation. La capacidad de Manuel Muñoz para hacer growls e hipnóticas notas limpias, operísticas y emocionales, es quizás de los mayores activos de la agrupación gala. 

Story Of My Life es de mis canciones preferidas, con una voz limpia más que épica, un pequeño shriek y riffs que van desde el doom/shoegaze y pop rock hasta momentáneos trémolos. Le sigue el single Soalstalgia (decepción por ver el mundo hundirse por el cambio climático), en que un violín acompaña la estrofa vocal principal. La sección rítmica se gana el Olimpo. 

En general, el disco logra su cometido de presentar una novedosa cara del metal gótico, más cercano al rock alternativo, el neo-prog más accesible y algo de doom pop, alejado del black depresivo y del pesimismo doom, sin abandonar los momentos de retraída penumbra existencial. Después de 17 años, hay que entender que no tienen todo claro porque debieron recuperarse de tanto tiempo, entonces algunas cosas son meros experimentos y otros quizás caprichos, incluyendo muchos temas que quizás son intentos de recrear el goth metal en muchas posibles direcciones.  Puntuación: 4,3 y en Spotify.

12. It´s Inside You / Flipping EP de Candy:  Un año productivo para la banda de Richmond, Virginia. Con su metalcore / hardcore industrial / electrónica. Irónicamente a mí me gustó más este disco que su EP Flipping. El tema que le da título al disco tiene scratches y drum n bass, acercándose al hardcore digital casi como Atari Teenage Riot e incluso hardcore techno bailable con un growl hardcore permanente. Me gusta que haya tanto industrial siempre cruzado con gritos, guitarras nü-metal y groove, combinando siempre las dos ramas del árbol perverso, así como temas con riffs metaleros como Terror Management y otros muchos de hardcore punk tradicional. Al disco le pongo 4,2 de 5. En Spotify

El EP empieza con riffs hiper pesados de groove/nü-metal, en que lo industrial / electrónico tiene menos peso, más cerca de Attila que de ATR e incluso de Slipknot que de Ministry: No sé porqué la voz la grabaron más limpia y con ese fondo reverberado. Al revés que la crítica, este EP me gustó un poco menos, quizás porque era más metalero pero menos audaz, así que bajo de 4 a 3,8. En Spotify.

25 diciembre 2024

Diario musical 25D:math rock / metal progresivo, jazz / afrobeat venezolano, Eps navideños de metal percusivo y brutal death, avant-rock gótico, jazz fusión, black/death progresivo esloveno

0. Qué rico desayunar comida navideña.

1. Live From the Downwhen Terminus de The Supervoid Choral Ensemble: baluarte del math rock, post-metal y metal progresivo, similar a Night Verses. Es el debut y disco en vivo de Ben Sharp (guitarra y bajo, conocido también por su proyecto Cloudkicker y colaboración con Intronaut) y Vinny Roseboom (Gospel).
 Un disco para exhibir las habilidades interpretativas de estos dos músicos y sus experiencias anteriores, viajando del metal progresivo más rudo, a la pulida técnica del post-metal y los momentos más divertidos del math-rock, dando piruetas y malabares. Las guitarras están construidas en varias capas, haciendo ritmos asincopados y polirritmos. Buenísimo, 4,7 de 5. 

2. Ascendentes de Orestes Gómez: el magnífico baterista venezolano publica un disco conceptual de afrobeat y jazz contemporáneo basado en los signos zodiacales. Empieza con Escorpio, un jazz-rock con una guitarra increíble. Capricornio es un jazz más tradicional, con base en piano y con una trompeta secundaria. Sagitario es dominado por teclados, un poco más new age. Libra tiene unos ritmos de batería mucho más complejos, llenos de cambios y adornos aunque el teclado es lounge. El disco se sigue desarrollando en estas ideas, con arreglos de teclados y trompeta, muchos sonidos africanos y la fusión con jazz estadounidense. 

En el bajo Monno Briceño (desde 2017 en La Vida Boheme), el maracucho Osman Antúnez en la percusión, el mexicano Felipe Souza en la guitarra, el mexicano Agustín Ayala en los teclados y 

En Spotify. 4,5 de 5.

3,. Lost & Found Vol. 1 de Les Tambours du Bronx: Un EP navideño con tres temas, dos remixes y un acústico, más en el tono de rock industrial, por parte de esta banda francesa de percusión / metal alternativo. En Spotify. Bastante bueno, 4,3 de 5.
 
4. Holly Jolly Hardgore de Corpse Pile: EP navideño de esta banda de hardcore / brutal death de Houston, Texas. Interesantón, 3 de 5.

5. Tristwch Y Fenywod de Tristwch Y Fenywod: druid-core / dungeon synth según Bandcamp, que puse este disco en lo mejor de 2024, aunque la disquera dice que son un "aquelarre de rock vanguardista gótico galés conformado por Gwretsien Ferch Lisbeth (Guttersnipe, The Ephemeron Loop), Leila Lygad (Hawthonn) y Sidni Sarffwraig (Slaylor Moon, The Courtneys) que usan una cítara dual, batería electrónica y bajo eléctrico para tocar un folk misterioso. Feminismo gótico. Muy bien grabado, producido e interpretado, aunque no es de mi interés. 3,3 de 5.

6. Fearless Movement de Kamasi Washington: séptimo disco del saxofonista de jazz, con André 3000 (Outkast) con Thundercat,  Bj the Chicago Kid (Missionary de Snoop Dogg) y George Clinton entre los varios invitados. Según las reseñas, el pianista deja atrás su expresión musical como conexión espiritual para poner pies en la tierra y a bailar, así que esta vez se enfunda de míusica latina, funk, música clásica, hip-hop y soul en su virtuosísima interpretación, con un baterista glorioso y un gran pianista.

El disco es de jazz fusión, jazz contemporáneo y hip hop jazzeado, excelente disco, especialmente el tema Road To Self (KO) de más de 13 minutos y Lines In The Sand, un jazz latino llegando a salsa, con grandes descargadas de saxo, batería y piano. Le doy un 4,3 de 5. En Spotify. Kamasi produjo uno de los temas del disco sorpresa pre-navideño de Kendrick Lamar.

7. Spilling the Astral Chalice de Siderean: segundo disco de esta banda eslovaca de black/death progresivo y avantgarde: opresivo, complicado y muy extremo, con algo de jazz/death y black atmosférico, incluyendo growls cavernosos y shrieks de angustia existencial. La combinación de disonancias y riffs enrevesados, con distintos tiempos y una batería brutal, llena de doble bombos, contratiempos y complicaciones rítmicas, armónicas y melódicas lo hace como una red de araña en esteroides. Muy bueno, 4,3 de 5. En Spotify.

8. Fauna de Haken: disco maravilloso de metal progresivo de estos genios amados ingleses. 4,4 de 5. 

24 diciembre 2024

Diario musical 24D: ¡Feliz Navidad! - black metal disonante venezolano, gangsta/g-funk, noise/sludge noventero, metal vanguardista noruego

1. Despondency Chord Progressions de Selbst: un magnífico, logrado y brillante black metal atmosférico desde Venezuela (aunque residenciados en Chile). Opresivo y melódico, con guitarras poderosas que suenan agrias y poderosas, llenando todo el aire de fulgor y fuego. Sus armónicos, disonancias y giros son realmente majestuosos, la batería es una máquina del infierno y las voces, narradas/gritadas, parecido a la escuela islandesa, y la épica voz limpia son realmente asombrosas. 

Un disco extraordinario que marca una marca de fuego en el mundo. El dolor de la patria se siente en un doble bombo infernal, gritos desesperados en un shriek/growl muy duro y unos solos de guitarra llenos de emoción y nostalgia. Lo mejor es que este black disonante tiene sonido sudamericano, con secciones rítmicas alegóricas de nuestra región y guitarras acústicas de sabor folk / tradicional, un poco hispánico a veces. Además, el primer tema es cantado en español. Sus partes calmas, con una calidad realmente inspiradora, son igualmente bien producidas y grabadas, además de interpretadas de forma formidable, combinando baterías y guitarras de forma casi académica.

Puntuación: 4,7 de 5. En la escuela de Deathspell Omega y Mgla, con una producción impecable y un sonido expansivo, cristalino y muy guitarrero. En Spotify. Son parte de Debemur Mortu Productions, la misma disquera de Akhlys, Blut aus Nord y Behexen, entre muchos otros del género. 

2. Missionary de Snoop Dogg: Disco de gangsta hip hop / g-funk, el vigésimo de Snoop Dogg aunque tienen invitados fuera de la escena como Tom Petty y Sting, así como a nombres relevantes como Eminem, el mismo Dr. Dre (quien produce el disco), 50 Cent y Method Man. Un disco que celebrar los 30 años de Doggystyle, y por eso le pusieron este nombre, según el MC. Está bueno, 3,8 de 4. En Spotify.

3. Cool World de Chat Pile: un disco más noventero que su debut, en que el grunge y el nu-metal inspiran los riffs mientras sigue sonando sludge/noise. Ahora el post-punk es también intercambiado por el post-hardcore. Acá mi reseña completa. En Spotify. 4,7 de 5.

4. Naiv de Thy Catafalque: descubrí este disco en la pandemia, y desde entonces soy un seguidor. En este álbum, que reseñé acá, su metal vanguardista mezcla el folk / black metal sinfónico con trip hop, funk y música electrónica bailable, incluso con algo de jazz pop. El resultado es pura vanguardia, en que los instrumentos exóticos brillan, junto a las voces femeninas, los riffs metaleros y una batería destacada. Lo orquestal es central cuando se fusiona con metal y música del mundo, hasta que se transforma en electrónica accesible, confundiéndonos al combinar enfoques diametrales. Para mí, 4,8 de 5. En Spotify.

5. Spectral Evolution de Rafael Toral: música ambiental y experimental creada por el artista portugués, que ha creado varios instrumentos electrónicos propios, gracias a una residencia artística. Conocido anteriormente por su discos de guitarra acústica, se encarga acá de ese instrumento, el bajo eléctrico y muchos sintetizadores, módulos y osciladores, entre otros, para crear algo como un jazz electrónico, que incluye el sonido de varios instrumentos de viento, grabaciones de campo con pájaros y algo de ruido estático. Le doy un 3,5 de 5.

6. The White Death (2017) de Fleurety: entre mis favoritos del metal avantgarde, junto a Solefald. Un disco desquiciante desde el inicio: shrieks semi-narrados con una voz arrastrada, una batería caótica, que cambia de un sonido lo-fi hardcore a contratiempos cambiantes de delicioso rock progresivo, sobre los que se montan riffs de guitarras y teclados de forma enredada, con melodías confusas y en los tiempos más extraños, mientras suena una flauta celta y entran voces femeninas medio fantasmales. El disco continúa así, con una batería que parece sonar demasiado en vivo, cruda y desordenada, con guitarras súper bien producidas y girando en otro ritmo, más un bajo siempre presente que acompaña el festival de polirritmos improbables.

Luego es más una especie de horror metal, gótico y deslizante, con disonancias tocadas en tiempos muy lentos, voces narradas y en coros fantasmagóricos, sonidos paranormales de fondo y más voces femeninas espeluznantes que se unen a la suave y misteriosa vocalización. Los riffs disonantes en tiempos improbables, el trémolo tocando en distorsión hiper-noise y la electrónica que parece venir de una balada francesa terminan de configurar lo que es un disco puramente extraño, muy experimental y con una rara grandilocuencia para presentar melodías intercaladas de ruido.

Los irresponsables de esto son el dúo conformado por Svein Egil Hatlevik en batería, voz y teclados, y Alexander Nordgaren en las guitarras. La voz principal y el bajo son de Carl-Michael Eide "Agressor" (Ved Buens Ende, Aura Noir). En Spotify. Lástima que no han sacado nada desde entonces.

7. Then You'll Go Home fauxdeep: disco debut de esta banda de rock noise / slowcore de Alabama (según su Bandcamp) aunque en Sputnikmusic los califican de shoegaze, post-hardcore e indie rock, mientras que en Rate Your Music sólo shoegaze (igual que en en las listas de Spotify). Ciertamente tiene guitarras gruesas, algo disonantes y reverberadas, que hace melodías evocadoras y oníricas, muy noventeras, bajo una capa de rudeza distorsionada y potente bajo industrial. Los considero más noise / post-grunge / rock alternativo. En Spotify. Me agradaron, 4,3 de 5.

8. Weather Systems - An Ocean Without Shore. Banda de rock progresivo crossover, con muchas orquestaciones y efectos electrónicos, nombrada tras el disco 2012 de Anathema (death/doom) y nacida a partir de la separación del grupo en 2021.

Es básicamente el dúo conformado por Daniel Cavanagh (líder y ex-guitarrista de Anathema) haciendo voces, piano, teclados, vocoder, guitarras, bajo, programación y arreglos orquestales y Daniel Cardoso (ex Anathema, Head Control System, Decades In The Shadows) en la batería y dirección musical en vivo. El portugués es encargado de las baterías en el inspirador disco Niños Dioses de la banda chilena Crisálida.

Me gustó el tema Ghost In The Machine y Still Lake (pero por momentos) y no tanto el disco, que aunque coqueteó con muchos embellecimientos alternos, con pianos, arreglos de cuerdas y electrónica por doquier, parecía demasiado accesible y comercial como para ser realmente post-rock o art rock, sino siéndolo un poco obvio. Algo de rock alternativo duro cae bien en momentos, aunque demasiado orquestal por otros. Para mí es apenas un 3,5 de 5.

Mis discos favoritos de 2024 - Cool World de Chat Pile: de la angustia urbana a gritos a un calmado cinismo, re-usando grunge y nu-metal para su noise/sludge

2024 es un año de discos profundos, de altísima fusión de géneros y algunos revivals de los 90, incluyendo el uso de la ópera rock, los interludios calmados y el existencialismo. Discos de Blood Incantation y Oranssi Pazuzu llevan sus géneros más lejos, de forma más madura y experimental. Y así también se lo tomó Chat Pile con su segundo disco, llamado Cool World.




Después de causar sensación con su debut, God's Country, lleno de letras de angustia urbana y post-moderna, a ritmo de noise rock, algo de sludge y post-punk, lleno de gritos black y screamo, ahora editan un disco más más existencial y satírico, en que los gritos desenfrenados pasaron por una voz más narrada e incluso grunge, se cambia el post-punk por el post-hardcore. Cool World es una ironía similar a Life Is Peachy de Korn y el dolor del grunge de Nirvana.

En este disco, cuando hace growls y shrieks, estos no están registrados a máxima potencia ni de forma estridente, sino casi como un adorno exótico que acompaña el post-punk / noise / sludge / post-hardcore, no como una forma de suavizarse sino casi una forma de art rock de su propuesta, más elegante y al mismo tiempo, violenta y depresiva. Más Jesus Lizard y Deftones, menos Mayhem, es más deathrock y Helmet, menos Portrayal of Guilt.

El bajo sigue siendo industrial e intrusivo, definiendo mucho del sonido, grave y casi shoegaze, con voces que varían también hacia los gritos, el post-punk y alguna desesperación que parece invocar lo más demencial del industrial, así como algo de los desvaríos y desviaciones vocales del nu-metal más potente.

Las guitarras son también demenciales, artísticas y experimentales, pasando de un sonido como de March of The Pigs de Nine Inch Nails a algo más concreto como Neurosis. Perfectamente emulan el plomo de las tuberías, el óxido en el aire de las orbes en decadencia y la respuesta angustiosa a un caos que ya no está sólo en Estados Unidos sino que amenaza al planeta entero. Es pre-apocalíptico, por eso hay que invocar sludge, influencias de Nirvana y Melvins, unas guitarras extrañas a lo Primus.

Sí, suena súper noventero, marca de este año 2024. El tema Masc es quizás el que más obviamente suena a grunge, industrial y rock alternativo.

La canción Tape tiene un riff parecido al primer tema de The Painter´s Palette de Ephel Duath, en que la banda abandonó el black metal para enfocarse mucho más en el jazz y el hardcore, en lo que parece un camino similar de Chat Pile, que se acercó al math-rock y el post-hardcore, manteniendo complejas estructuras, aunque sin las estridencias del disco debut.

Un disco monstruosamente bueno, de los mejores del año, 4,7 de 5. En Spotify.

23 diciembre 2024

Diario musical 23D: blues rock, kautrock/death metal, ambient noruego, space rock / stoner francés, death/ jazz italiano, deathrock/black, black/death sinfónico y black atmosférico/ambient

1. -FazeOne- Opus I Ma Fondation: hip hop en francés, que me aburrió. Los dos temas finales, con Xbitit y KRS-One son los salvables pero insuficiente. 2,2 de 5.

2. Pair Of Aces Pt 2 de Rival Sons: buenísima esta banda de blues / hard rock que me estaba perdiendo. Claramente, hay detalles country, sureños y stoner pero en pequeñas cantidades, lo que me agrada. Son una banda de revival, lo que es muy 2024. Su baterista es increíble. Fundados en 2009 en Long Beach, California, y claro, afiliados también a Nashville, Tennessee.

3. Absolute Elsewhere de Blood Incantation. Acá mi reseña de esta banda de death metal progresivo, rock progresivo setentoso, space rock y ambiente / kautrock. 

4. Nebulous Nights (An Ambient Excursion into Profound Mysteries) de Royksöpp. Si esto no es un giño, no sé qué será. Este diciembre ha sido realmente místico con estos temas, como el 888 de Hocho siendo el octavo disco de mi día. En este caso, después del death ambient, una reinterpretación ambient del disco 2022 del dúo noruego Royksopp, Profund Mysteries, originalmente en synth-pop, tocado en vivo y con referencias a la carrera entera. Me gustó mucho esto, a pesar que me parece un género demasiado abstracto, vago o poco instrumental. 4 de 5.

5. Ilion de Slift: space rock psicodélico y stoner progresivo de Touluse, Francia, porque esa es la onda de este día. Este disco es un excitante viaje interplanetario, en que el acid rock protometálico se alimenta de doom, kautrock y sludge. Es vintage y condenadamente contemporáneo, con decenas de estilos y décadas de historia combinadas. Para generar estos resultados, el power trío agrega vibráfono, pianos y sintetizadores. Acá lo reseñé bajo el título Mis discos favoritos de 2024: Slift le mete combustible nuclear a su space rock progresivo al agregar sludge, doom, kautrock, psicodelia y stoner en Ilion. Acá en Spotify porque allá sólo lo puse en Bandcamp. Y puntuación, 4,7 de 5.

6. The Painter's Palette (2003) deEphel Duath: jazz / metal extremo progresivo italiano, que encontré como en 1999 gracias a The End Records. Tengo el digipack de su disco Phormula. En este disco apenas inicia escuchamos mathrock a lo Dillinger Escape Plan, saxofón con death metal, drum n bass y muchísima experimentación progresiva y avantgarde, con dos cantantes, uno para guturales (aunque ya no es un shriek sino un grito hardcore/mathcore) y otro para voces limpias.

Cada una de las nueve canciones tiene un título alternativo correspondiente a un color, en referencia al título. Salió después del demo Opera y los discos gemelos Phormula y Rephormula, así que seguía en la onda del jazz/metal, ahondando en los sonidos del primer género e intercambiando el black por el mathcore, así como expandiéndose a lo vanguardista como espacio para añadir texturas y efectos sonoros, así como riffs y arreglos de funk, acid jazz y jazz fusión. Suena más a Mr Bungle o Secret Chiefs 3.

Esto se logra gracias a que el baterista, con experiencia en jazz y pop, cruza las fronteras entre géneros, mientras la guitarra se pasea por el hardcore, el math rock y el noise, intercambiando escalas y distorsiones de forma cruzada, añadiendo además muchos momentos de arpegios lentos con sonidos de cabaret, que le añade algo juguetón e innovador. 

Por cierto, se cumplen 10 años de aquel diciembre de 2014 cuando Davide Tiso, guitarrista y fundador de la banda, anunció que se acaba este proyecto por razones personales. Lo bueno es que después de unos años, está en proyectos realmente buenos como Howling Sycamore y Red Rot, después de fracasos como el de Nio. Me encanta, 4,7 de 5. En Spotify.

7. Melinoë (2020) de Akhlys: banda de black metal de Colorado, mismo estado que Blood Incantation. Este disco de black metal atmosférico / ambient fue el décimo mejor disco según Sputnikmusic en el año de la pandemia. El disco es del dúo conformado por Naas Alcameth (Nightbringer, Bestia Arcana), quien se encargó de cantar, tocar la guitarra, bajo, teclados y ambiente e Eoghan en la batería. Invitaron a la cantante de neo-folk neozelandesa Chthonia para encargarse de las voces femeninas. 

El disco es terrorífico, con un black metal potente y furioso, comandado por partes iguales por las atmósferas electrónicas, la batería de guerra y un black metal veloz con riffs gélidos que tratan de treparse como un líquido viscoso intenso sobre tus pies para atraparte. Mortiis parece escucharse en las voces agrietadas, como de trol, así como en la inspiración para hacer música de horror, sucia, tenebrosa y extrema. Los tengo pendientes para la próxima venida a Bogotá. Un discazo, 4,5 de 5. En Spotify.

8. Dritte Beschwörung: Dem Teufel Eine Tochter de Hexenbrett: tercer disco de la banda alemana de heavy metal / hard rock ocultista entintado con black metal Hexenbrett, que tiene una voz a medio camino entre el shriek y el grito punk gótico, algunos riffs de heavy tradicional, otros de hard rock e incluso de rock and roll, así como otros más sucios, entre el speed y el punk, aunque a diferencia de otras bandas más extremas o pesadas, el sonido que domina es el de hard rock misterioso.

Quizás es más fácil decir que es una banda de deathrock que se acerca al black metal, como viajando en el tiempo para tocar este género en los primeros 70, y luego parece una banda de acid hard goth rock que mete música extrema nórdica, por lo que aunque se pueden relacionar con Cradle Of Filth (amantes de Christian Death), suenan a que son rockeros góticos que aunque coinciden en admirar a Mercyful Fate y a Death SS, se quedaron con las guitarras crudas como eje, sin distorsión metalera aunque usando trémolo, dando mucho menos protagonismo a los teclados y enfocados más en crear una vedada atmósfera subterránea y ocultista, como un bar de opio con meretrices cubiertas con telas muy ligeras, rodeado de símbolos místicos. Me hacen pensar en Tribulation pero sin metal y al Darkthrone más punk con un enfoque más hard rock.

La banda está enfocada en el cine de horror italiano como propuesta artística y musical, como se espera del occult metal, pero también con un sonido vintage crudo, bien hard rock y originario, algo garage, así que no se parece a Ghost o Lucifer sino más a Blue Cheer y Black Sabbath. Sin embargo, algunos órganos destacan a veces, así como riffs psicodélicos e incluso acid rock. Sin embargo, el uso de baterías y riffs extremos, así como el constante rasgado en las voces le da tintes más oscuros, permiten hablar de una banda de heavy/black y no de black n roll o de heavy doom.

En ese aspecto, la excepción y muy notable, es el tema Wozu die Angst, que es psicodélico, hard rock y con teclados, 4,4 de 5. En Spotify.

9. Exul de Ne Obliviscaris: banda uastraliana de black/death metal sinfónico y progresivo, que reseñé acá como uno de mis discos favoritos del año 2023. Alcanzó el puesto 25 en el 2023 en Sputnikmusic. Fascinante, fácil, 4,8 de 5. Discazo que me sorprende al combinar bajo y violín como instrumentos principales.

Mis discos favoritos de 2024: Absolute Everywhere de Blood Incantation (death progresivo * kautrock * ambient) - Si Pink Floyd hubiese hecho death metal o si una banda de death viajara en el tiempo

Hablar del mejor disco del año puede ser presuntuoso, sin hablar de discrecional y hasta caprichoso. Depende del gusto y del estilo, por supuesto, si consideramos lo mainstream o lo underground -que depende también de lo primero- o si nos vamos por la crítica, los premios o las ventas. Dicho esto, creo que este disco tiene fácil la capacidad de encumbrarse entre lo mejor del metal, lo mejor de la música no comercial y lo mejor del año, sin distinción. Sin embargo, aunque me encantan todos los géneros que incorpora -incluso sus momentos de space rock / ambient-, creo que no es superior al nuevo disco de Opeth, The Last Will and Testament. 



Creo que lo más sorprendente de este disco es lo inesperado que fue después de los EPs y el disco Timewave Zero, de música ambiental sin nada de metal ni growls, muy bien hechos pero bastante estériles, por lo que jamás podría haber imaginado entonces que publicarían un disco tan brutalmente lleno de death metal progresivo y técnico, inyectado de space rock y la llamada "escuela berlinesa" del ambient derivado del kautrock, creado a partir de varias capas de sintetizadores.

Según Paul Riedl, su cantante y guitarrista, “Absolute Elsewhere es nuestro viaje musical/extracto auditivo más potente hasta la fecha, es como la banda sonora de una epopeya de ciencia ficción al estilo de Herzog sobre la historia/batalla por la propia conciencia humana, a través de un álbum progresivo de los 70 interpretado por una banda de death metal de los 90 del futuro.”

La otra sorpresa, muy grata esta vez, es que desde el primer tema se escucha este enfoque al arrancar con un death metal progresivo y cavernoso, que nos regresa a sus producciones anteriores, que luego se transforma en momentos de rock progresivo sideral, un poco de ambiente bien trabajado y de regreso al death técnico y de máxima potencia, incluyendo trémolos de black, blast beats y growls monstruosos con mucho reverb. Para darle peso a la "komische musik", está de invitado en el segundo tema (o la segunda parte de la primera suite) Thorsten Quaeschning de Tangerine Dream, Nicklas Malmqvist de la banda sueca de rock progresivo Hällas en melotrón, órgano y sintetizadores, y Mors Dalos Ra, cantante/guitarrista y tecladista de la banda de death/doom Necros Christos. 

Blood Incantation profundiza en varios micro-géneros ampliamente explorados, en los que quizás Oranssi Pazuzu tienen un  gran delantera, permaneciendo mayoritariamente en el lado extremo. Por eso es como si Pink Floyd hubiese hecho un disco de death metal, y no sólo una banda de death agregando elementos retro. 

Sin embargo, los de Denver no se sumergen tanto en lo psicodélico ni en el doom, ni se quedan sólo en la fusión con rock progresivo, terreno que Opeth ha colonizado ampliamente, sino que cultivando un death metal muy pesado, con un doble bombo que suena durísimo, growls explosivos y riffs bastante malvados y oscuros, se trasladan a momentos inesperadamente calmados, instrumentales y de orquestaciones basadas en la electrónica, que implican no un viaje por el cosmos sino una conexión existencial entre lo micro y lo macro, lo terrícola y lo alienígena, como muestran en su portada, pirámides que muestran esa conexión entre el interior espiritual de la raza humana y el espacio exterior.

Mientras suena el death progresivo, con una potentísima batería que va desde la cadencia del jazz-rock setentoso hasta el black/death sinfónico y ritualista, la banda es la más diabólica del planeta, en que cada minuto de devastación parece ser el último del mundo, sin señales de transformarse en Pink Floyd o en Hawkind, así que cuando va llegando a la influencia de Gong o Yes, sigue la batería hiper-furiosa, aún hay disonancias de guitarras afiladas e incluso en momentos de space rock el blast beats no afloja.

Momento estelar, nunca mejor dicho, es The Message, en la que entran voces psicodélicas en limpio, después de esta descarga brutal descrita antes. En este tema también se siente la importancia de que el baterista y el tecladista sean el mismo, porque el sonido de los toms hace clara referencia a bandas psicodélicas de los 70. Acá hay Magma y Can en las venas.

No hay que subestimar la experiencia musical con otras bandas. Por ejemplo, en 2023 Isaac Faulk, baterista, tecladista y quien se encarga del melotón y gong en Absolute Everywhere, grabó los sintetizadores en Lost Relics de Stormkeep, que hace black metal y dungeon synth; fue baterista y tecladista en el American Gothic de Wayfarer. Por su parte, Riedl tiene varios discos de ambient, como solista y en proyectos con otros músicos, incluyendo a Morris Kolontyrsky, también guitarrista / tecladista de Blood Incantation.

Finalmente, este es un disco que pasa a la historia de la innovación, que combina elementos inverosímiles y que sorpresivamente combinan muy bien, que sin llegar al post-metal ni usando el black psicodélico, presenta una nueva faceta del death / rock progresivo, que si permanece del lado extremo, puede ser el futuro de la música metal en la década de los 20. Le pongo 4,8 de 5. En Spotify

22 diciembre 2024

Diario musical 22D: noise gótico, death de NY, death/thrash progresivo, post-metal/sludge, black metal progresivo, hip hop, death / jazz progresivo, post-hardcore progresivo, heavy metal, doom/death progresivo

1. With Love From a Padded Room de Crippling Alcoholism: otro muy buen disco de 2024 ignorado por la crítica. Y lo halago porque es de géneros que usualmente no me enganchan. En este caso metal gótico y post-punk, en este caso combinada con post-metal y noise. Sus ritmos cadenciosos y decadentes, sus voces aletargadas y sombrías, con teclados darkwave y las explosiones de ruido guitarrero y secciones de suave calma expansiva me conquistaron, porque combinan la angustia narrativa de Chat Pile con algo de tristeza reflexiva y bailable de The Cure. Si te gustan las etiquetas, como a mí, doomgaze. Son un quinteto de Boston, Massachusetts, que llega así a su segundo disco. En Spotify. Puntuación, 4,5 de 5.

Sus momentos cumbres están en los temas Ottesa y Rough Sleepers, donde lo fúnebre y lo hardcore se unen de forma única.

2. Abusement Park de Nitesoil: death metal de Brooklyn, Nueva Yorek. Este disco me gusta muchísimo, sobretodo el tema Odio con Jessica Pimentel (conocida tanto por su papel en Orange is the New Black como por su papel como vocalista de metal, especialmente en Brujería). En Spotify.

3. The Ever​-​Crushing Weight of Stagnance de Misanthropy: death/thrash progresivo con unos riffs súper complicados, circulares, llenos de ganchos, disonancias y armónicos, a veces incluso sonando a rock and roll, otros a thrash progresivo y la mayoría de las veces a mathcore. Son de Chicago, Illinois, Estados Unidos. En Spotify. Uno de estos discos que, con potentes guturales y sorpresivas formas en las guitarras, llena de efectos y tecnicismo inspirado, con un sonido sucio para darle rudeza y una sección rítmica más que eficiente, te llevan por un paseo en una nave espacial impulsada por Voivod más influencias recolectadas en planetas distintos. Lo progresivo permite fusión, exploración y transformación. Un 4,3 de 5.

4. Stereo Grief EP de Greyhaven: los mejores EPs te dejan con ganas de más, Greyhaven -Louisville, Kentucky- lo logra con su combinación de post-hardcore y progresivo, en que lo melódico y lo salvaje se combinan de forma emocionante, con algo de dolor y rabia, riffs arpegiados y mucha velocidad disonante, produciendo un metalcore bastante creativo y enganchador. Su cantante tiene ambas voces bien desarrolladas, con un grito más noise que emo. Porque el hombre metalero puede disfrutar el punk. 4,7 de 5. En Spotify.

5. Spirit of Ecstasy de Imperial Triumphant: obra maestra del jazz / black metal progresivo de estos nueyorkinos demenciales, caóticos, hiper-técnicos e iconoclastas urbanistas. Un trío de genios se encargaron del core de este disco, Zachary Ezrin en voces, guitarras y orquestaciones, Kenny Grohowski en la batería y Steve Blanco en bajo, teclados, pianos y voces. Otro gentío completó la ópera metal: por ejemplo, Colin Marston, mente maestra detrás de la producción, grabación y mezcla, se encargó de la batería electrónica. El famosísimo saxofonista Kenny G agregó saxofón en un tema y su hijo Max la guitarra en otro. Brilla en el disco que dejan atrás el sonido demasiado opresivo, agregando además unos ritmos cadenciosos que hacen más extraño y valioso el reto de mezclar jazz con death progresivo muy extremo.

Las guitarras líderes fueron encargadas a Alex Skolnick de Testament  y Trey Spruance (Mr Bungle, ex Kayo Dot y Secret Chiefs 3). Con las voces invitadas tampoco se cortaron: Denis Bélanger "Snake" de Voivod, la vieja conocida Andromeda Anarchia (Folterkammer / La Sorprendida) y Yoshiko Ohara (Bloody Panda). En Spotify. 4,7 de 5. El tema In the pleasure of her company es una brillante composición de jazz-metal. 

6. The Skeleton Key de Roc Marciano and The Alchemist: hip hop. Por momentos suena a DJ Muggs. Regularmente entretenido. 3,5 de 5. 

 7. Et hav av avstand de Taake: black metal progresivo misterioso, enfocadísimo en las guitarras, con riffs circulares y repetitivos, animados y casi festivos por momentos, conformando un tema que se repite muchísimas veces, propio de la influencia de la música clásica. Los temas son lentos, desarrollándose lentamente y a veces sin un climax, sino desenvolviéndose como evocando la eternidad que se acaba en un segundo.

Lo más raro, y atractivo, es que al usar acordes mayores en el primer tema, produce una paradoja interesante y confusa para el género, que gana con sus repetitivas disonancias e infinidad de variaciones sobre el mismo riff, así como la influencia de lo que parece stoner y death melódico, desde la óptica del metal progresivo.

Aunque esto es verdad para los primeros dos temas, luego hay uno de tan sólo 6 y otro de 13 que son más punks, gélidos y veloces, sin ser furiosos ni fugaces, sino que conservan las ideas del eterno retorno en los riffs, aunque son más punzantes y radicales. Sin embargo, esto es más claro en el menos extenso, mientras que el tema final es también aventurero y épico, combinando formas y tonos de forma innovadora y osada, por momentos sonando como un vals. Este último tema trasciende totalmente el género, siendo experimental, noise y hasta post-metal.

Todo es obra del noruego Ørjan Stedjeberg (Hoest). Un disco que me fascina, así que le doy un potente 4,8 de 5. En Spotify.

8. Voidkind de Dvne: tercera entrega de esta banda de post-metal, sludge y progresivo, salvaje, crudo y enrevesado, con vocales épicas y alargadas,ed con growls y mucho sonido directo, ruidoso y con teclados de fondo que parecen llevarnos a la locura y la máxima tensión, como una película de suspenso que finalmente muestra el rostro del horror. Es un Mastodon en esteroides de metal extremo, con un grandioso baterista y un vocalista que logra combinar influencias emo, orientalistas y post-metal en su voz. 

Los riffs arpegiados como tema principal, con voces de doom/pop rock y rock alternativo, en conjunto con los tonos atmosféricos hace que el álbum se convierta en una tormenta de arena, inesperada y avasallante, de sludge progresivo y rápido, con voces femeninas de por medio, brinda una experiencia acelerada y extensa. Los riffs stoner y de hardrock, acompañados por guturales explosivos, le dan una cadencia hipnótica y danzante, realmente se siente el concepto desértico.

Son un quinteto de Edinburgo, Escocia. Un discazo, de 4,8 de 5. En Spotify.


8. Master of the Games de Demon Bitch: banda de heavy metal / US power metal, con influencias medievales y clásicas, de Detroit, Michigan. Tiene ciertos parecidos con Smoulder y Eternal Champion, aunque no lo suficiente, lo que me hizo dudar primero de su alta calificación en Sputnikmusic e incluso de terminar de escucharlo completo. Hay que admitirlo, me fueron ganando poco a poco, no sólo por su calidad interpretativa, tanto individual y especialmente colectiva, en que lo que parecía heavy tradicional era realmente un compendio de heavy neoclásico, alguito de NWOBHM, algo más de thrash/power e incluso algo de metal extremo de forma sutil.

Su bajista es excepcional, pero el resto de la banda es bastante buena: un baterista con muchos recursos y velocidad, guitarristas con solos épicos y riffs evocadores, que podían sonar ingleses, luego enrevesados, con cambios inesperados y progresivos, pero especialmente adosados a un género que parece ya no cultivarse en sus tropos más originales.

La voz no me desagrada a pesar de sus cercanías con el epic doom, pasando por algunos growls y agudísimos gritos. El todo es mucho más que las partes. Finalmente, 4,1 de 5. En Spotify.

9. Kuarahy (2020) de White Stones: claramente con las bandas que se parecen, emulan, imitan o están altamente influenciadas por Opeth hago una excepción con gusto, aunque claramente esta banda -y su disco 2024 lo corrobora- se defiende por vida propia con su versión alterna de death progresivo más enfocada en lo extremo y la vanguardia, así como casi totalmente ajeno al rock progresivo setentoso. 

Este es el debut de la banda fundada por el uruguayo Carlos Martín Méndez Esposito (Martín Méndez) de Opeth. Con riffs más experimentales, que parecen fusión jazz/death con sludge y doom, hay más enfoque en los guturales así como en crear escenas terroríficas de progresivo stoner, más denso y con más foco en la búsqueda de profundidades melódicas, con aires de misterio y oscuridad. 

Sin embargo, no están exentos de internarse en doom progresivo setentoso, como en Infected Soul, en la que aparecen momentos psicodélicos y casi tribales, de world music y partículas de Santana. Me encanta este debut, 4,5 de 5. En Spotify.

10. Muuntautuja de Oranssi Pazuzu: me traigo lo que dije el 13 de octubre cuando lo escuché por primera vez: black metal psicodélico, espacial y progresivo de Finlandia. Una de mis favoritas de la vida. Este disco nuevo está más sosegado, mucho mejor producido, con las capas de ruidos y efectos en concordancia con la música, sonando entre jazz y metal de vanguardia, atmosférico, conceptual y detallista. Sexto disco en 15 años, permite llegar a la madurez esperada de genialidad.

Oranssi Pazuzu podría estar haciendo su Kid A, si me permiten la extrapolación metalera, pues parecen explorar el ruido instrumental yuxtapuesto de Imperial Triumphant, de Heimdal de Enslaved y el Black Medium Current de Dodheimsgard, en que superan el metal para expandir el sonido hacia espacios siderales más cercanos a la música de vanguardia, la experimentación contemporánea y la música de cámara, capturando también viejas influencias del hardcore.

En este caso Niko Lehdontie suma teclados y efectos electrónicos a su trabajo de guitarra, mientras que Ville Leppilahti agrega gran piano y teclados (llegando a lo experimental y la música de cámara) mientras que el bajista Toni Hietamäki también teclados, Juho Vanhanen (voz y guitarras) y Jarkko Salo (batería). Este es un discazo de 4,8 de 5 que no en vano es titulado Transformación, con referencias a la alquimia y el cambio. Es otra banda, otro nivel, algo increíblemente superior y grandioso.