22 marzo 2025

EP de Manu Chao y lo nuevo de Imperial Triumphant (black/death disonante, avant-garde y progresivo de NY) y Cradle Of Filth (black sinfónico, melódico y vampírico), post-punk/noise/dance-punk, thrash extremo californiano, hip hop australiano, black n roll californiano, black atmosférico ucraniano

0. Sábado de doble entrenamiento de kárate.

1. Coracao No Mar (EP, 2025) de Manu Chao. Después de Clandestino, este artista hispano-francés sólo gira alrededor de su mejor momento como solista. Diría que 3,3 de 5. Homens es una letra nueva del tema King Of The Bongo sobre los hombres en portugués. 

2. Goldstar (2025) de Imperial Triumphant. Los maestros niuyorkinos del death/jazz/black disonante, avantgarde y progresivo llegan a su sexto álbum en plena forma. Canciones que evocan la época dorada del jazz en su ciudad, homenajeadas por medio de caóticas formas rítmicas que beben del trago majestuoso de combinar este arte estadounidense y metal extremo progresivo, se le añaden aún más extrañas tiempos y figuras melódicas que con polifonías y polirritmos hacen una enrevesada travesía por sonidos terroríficos, elegantes y perversos, como nos tiene acostumbrados. 

Pero ahora no hay saxofón ni jazz fusión, sino es un disco más dedicado al metal avant-garde y las posibilidades sónicas de la oscuridad configurada en una banda de metal extremo disonante, mientras por otro lado hay una paciencia en tiempos y progresión para ir desarrollando esas ideas que podrían haberse presentado demasiado sucias, apresuradas o estridentes, para después de reflexiones y reversiones, mostrar cómo se aprende también de la máxima capacidad ya demostrada para reconvertirse en la idea original de usar ideas de un género pero tocadas de otra forma. Además, hay algo de psicodelia, sludge y hasta industrial, así que es más Ulcerate que Atheist.

El dorado power trío enmascarado de Zachary Ezrin (voces, guitarras y orquestaciones), Kenny Grohowski (batería) y Steve Blanco (bajo, teclado, piano y voces) ya no sólo ofrece pasadizos y retornos infinitesimales, sino un diseño de sonido conceptual que se retroalimenta constantemente, por lo que parece que damos giros concéntricos por la ciudad y sus motivos musicales. Sin desmeritar el trabajo propio, el mejor tema indudablemente es Pleasuredome con los bateristas Dave Lombardo y Tomas Haake de invitados. 

3. The Screaming of the Valkyries (2025) de Cradle of Filth, si el Hammer Of The Witches era el regreso hacia el black metal, menos gótico y punketo, extremo pero melódico, este disco nos devuelve a la banda a los noventa en que amalgamaban la música medieval y barroca al metal, convirtiéndolo en un soundtrack de horror, sensualidad vampírica y elegancia gótica. 

Ahora este disco suena a un regreso de elementos como los riffs de NWOBHM, las voces femeninas combinadas con las narraciones góticas de Dani Filth, en una atmósfera musical que combina metal gótico y black melódico con violines y sintetizadores, pero la banda no se está imitando ni regresando a los orígenes, es un poco de esto y una nueva senda admitiendo quienes son realmente.

CoF seguirá siendo mayoritariamente gótico, pero también serán vampíricos con corpse paint. Así que volveremos a escuchar esos riffs de heavy/speed de los primeros discos, baterías en gallop e influencias del punk/post-punk, así como algunos clavicordios, también las guitarras distorsionadas y veloces a lo Vempire, Principle Of Evil Made Flesh y Dusk And Her Embrace, con ese raro ritmo de rock and roll con distorsión noruega y también usar grunts, shrieks a toda velocidad, chillidos y alteraciones barítonas que acompañan a lentos riffs apoyados de orquestaciones y ritmos a mid-tempo, más goth que rock, pero ahora los arreglos vocales de las sopranos son más más melódicos operísticos y las guitarras tendrán momentos sin distorsión.

Y este cambio vocal se debe a que a la llegada de Zoe Marie Federoff (Vivaldi Metal Project, Catalyst Crime - metal sinfónico, Atrocity), la quinta tecladista/cantante de la banda pero con experiencia en bandas de power y black sinfónico. El otro cambio relevante es la entrada del guitarrista Donny Burbage (Aether Realm). 

Mi tema favorito, el final, Malignant Perfection. Puntuación, 4,3 de 5.

4. Soft Spot (2025) de Honningbarna: disco estridente, raro y experimental, que se pasea por el noise rock y el post-hardcore pero dentro de tanta explosividad y brillo de las guitarras, hay mucho espacio para derivaciones agresivas de la electrónica como synth-punk y dance-punk. El resultado es una especie de post-punk muy estridente o un hardcore punk demasiado bailable. A veces me recuerdan a una versión muy industrial de Porno For Pyros. 

Aunque estos noruegos por momentos, que suenan muy ingleses, también usan polifonías y capas de muchas guitarras, que incluyen algunas en trémolo picking y teclados como si fuese black sinfónico, e incluso blast beats para combinarlo con indie rock, hardcore punk y mucha electrónica de los 90, desde deep house a techno.
Bueno, 4,2 de 5. 

5. Wrath and Ruin (2025) de Warbringer: extraordinario disco de thrash extremo de esta banda de Ventura, California, que sólo usa guturales entre un extraordinario shriek y la voz rasgada de Kreator, e incluso esos falsettos metaleros que pueden ser vampíricos, con arreglos de melodeath y black melódico, así como una batería que suena al death de Florida de los 90 en el uso de los platillos. Me gusta muchísimo esta banda que une generaciones y es tan brutal con una producción tan transparente.

Como en el disco anterior, Carlos Cruz, ya no sólo se encarga de la batería sino agrega varias guitarras rítmicas, acústicas y limpias, teclados y compuso ocho de los temas. La banda también tiene al bajista Chase Bryant (ex Pomenagrate Tiger y de ONI), el guitarrista Chase Becker (Exmortus) y el fundador Adam Carroll, una combinación de experiencias que hacen que esta banda combina influencias europeas, estadounidenses y de world music. Maravilloso, 4,8 de 5.

6. Broken Syllables (2025) de C.Rae: después de no sé cuántos singles y colaboraciones, segundo disco de este rapero australiano. Suena como al hip hop/RnB más dramático, con alguillo de horrorcore a veces y en otras parece algo parecido a Eminem/Dr.Dre. Termina siendo algo aburrido por repetitivo, 3,3 de 5. 

7. Гра тіней (Shadow Play) de Drudkh: decimotercer disco del grupo ucraniano black atmosférico compuesto por Roman Sayenko (Роман Саєнко) en guitarra y bajo, Роман Благих (Roman Blagih) en voz y teclados, Taras en el bajo y Владислав Петров (Vladislav Petrov) en la batería, aunque no está demasiado claro si ese es la alineación oficial.

El primer tema, tan largo como los demás, entre 7 a 12 minutos, es puramente folk y luego escuchamos un black rápido, enfocado en contrastar en claroscuro un blast beat y guitarra de fondo muy old-school con teclados al frente con una propuesta más melódico e incluso sinfónica, como si convivieran las dos formas del género al mismo tiempo en una reconciliación de sombras diversas. 

8. Cult of the Serpent Sun (2025) de Nite: me gustan mucho las bandas que toman sonidos del rock para transformarlas en metal, haciendo una alquimia de distorsión y efectos sobre riffs que cabrían perfectamente en bandas mucho más antiguas como mis grandes favoritos, Tribulation y Kvelertak, y claro, Ghost.

En este caso, los riffs de rock and roll y heavy metal, tipo Maiden y Judas, son presentados en un altar de sludge, black y doom. Así esta banda de California sustituye las voces magistrales y operáticas por un shriek misterioso, conservando los tropos del heavy a mid-tempo, sin gallop ni sintetizadores, sino directamente usando los mismos riffs y las dobles armonías pero con distorsión más metalera, muchos reverb y una oscuridad más dura que la de Ghost sin llegar al black gótico de Tribulation. 

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